En las cálidas noches valxeritenses, junto a las frescas gargantas durante el estío: No nos hemos sumergido en los profundos y oscuros recovecos del alma humana. Plácidas, cálidas: noches valxeritenses. Bitácora.
sábado, 27 de diciembre de 2008
jueves, 25 de diciembre de 2008
El intercambio (Eastwood). Crítica

lunes, 22 de diciembre de 2008
Erasmo
viernes, 19 de diciembre de 2008
Cazador blanco, corazón negro

jueves, 18 de diciembre de 2008
Historias de Alcalá de Henares: "El Empecinado" y la batalla del Puente del Zulema

martes, 16 de diciembre de 2008
Bird: Una enormidad cinematográfica

sábado, 13 de diciembre de 2008
Clint Eastwood y Bronco Billy

miércoles, 10 de diciembre de 2008
Severas críticas hacia alguna de las medidas económicas del PSOE
domingo, 7 de diciembre de 2008
Manuel Azaña y el Pensamiento Único

CALLE DE LA IMAGEN: CASAS NATALES DE MIGUEL DE CERVANTES Y MANUEL AZAÑA
sábado, 6 de diciembre de 2008
CENTRO POLÍTICO
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Alcalá de Henares, lo español y el 98


Siglo XVI
Son las calles de la vieja Alcalá de Henares testigos mudos y doliente de lo “español”. De lo genuinamente español: de eso que hierve en las entrañas y que llora apasionado con un niño muerto en brazos, arrebatado por las balas y por el odio. Ya he señalado en otras ocasiones como esta vetusta ciudad cobra significado de nuestra Historia común. Desde el poblado íbero de Iplacea, pasando por el cruce de caminos romano de "Compluto", y la frontera natural que supone la alcarria del Henares a los reinos de Alá. Sin embargo, su esplendor llegó con la fundación de su Universidad, al socaire de los aires culturales del Renacimiento europeo. La clarividencia de Cisneros, confesor de la Reina, hombre de Estado y Regente del reino católico, previó la reforma necesaria del clero ignorante y zafio. Se acudió a las fuentes claras de cristianismo, a los padres de la Iglesia, y la Biblia fue objeto de estudio humano: el “Renacimiento español”, aunque éste no adquirió el significado que hoy se le da y que no se sustasnció hasta siglos más tarde, es sinónimo de Alcalá de Henares . La gran habilidad de Cisneros fue hacer a Alcalá en todo un centro del saber moderno, único en Europa: La teología se estudiaría, a opción del estudiante, por tres vías diferentes: Escotista, nominalista o tomista. Ésto significaría un símbolo de modernidad en un mundo donde la escolástica medieval había quedado recluida al saber de los monjes en abadías. En sus largas calles, tiradas a cordel, en sus corrales, en sus conventos, hasta hace poco descabezados, hierven las dos Españas. La cultura del Renacimiento, de Erasmo, del humanismo cristiano, de la vuelta a los clásicos de Grecia y Roma, a un lado, y la cultura del Barroco, de Trento, de Felipe II, y, otra vez, de los conventos, al otro lado. Ay! , madre Alcalá. Dos Españas que se gestan para hundir sus pies y darse de palos, como mostraría Goya posteriormente. Por las casas de pupilaje, por las repúblicas de estudiantes, por los colegios complutenses empieza a gestarse España: Lope de Vega, Quevedo, Calderón, Mateo Alemán, Vives, Nebrija, Valdés, San Juan de la Cruz y el cerro de la Vera Cruz, monte desolado con altiplano, que recuerda el monte de el calvario, presidiendo los colegios. La Vera Cruz, lugar del Ecce Homo, nombre como también se le conoce. Alcalá de Henares se constituye, así, como el ideal de la ciudad de Dios, la Civitas Dei, postrada a los pies de la cruz que se yergue al horizonte, como dibujó el Greco para Toledo, se idealizaba en la que sería ciudad universitaria de sus arzobispos. Después llegó El Barroco: los conventos, si los conventos, se alzan sobre el plano complutense y coparon las perspectivas urbanas. La congregaciones tratan de restar poder a la Universidad: La ignoracia, una vez más, puede al saber. De ahí , de ese conflicto, nacerá Don Quijote, que morira sabio y bueno si haber habitado nunca ningún claustro; mientras, en nuestra ciudad, los conflictos teológicos se debaten en sus aulas, así como las relaciones de Poder dentro de la Iglesia y las herejías. Erasmo, Lutero, al principio. Después Jansenio, y su doctrina de la justificación por la fe, contra los jesuitas, congregación de caballeros cristianos fundados por un sopista de Alcalá: San Ignacio de Loyola. En las calle de Alcalá, los estudiantes, con sus manteos donde ocultan las bocas de fuego y el broquel, se dan a las armas reconstruyendo la guerra de las comunidades y en el callejón de peligro, junto a la posada de la parra, a duelo se baten. Empieza a hervir, humildemente, la que será España en esas calles ilustres que ven pasar los tercios del Rey, que paran en los bodegones. La calle de Santiago matamoros, la más larga, se colocará en pleno barrio árabe y la imponente cúpula de los jesuitas se colocará, desde esa perspectica, en el centro de ella, señalando claramente quien manda allí. En otra perspectiva dará sombra a San Idelfonso. La Alcalá barroca ha derrotado a la Alcalá humanista; las órdenes religiosas, más poderosas, compran los terrenos más caros, en un ejemplo de urbanismo religioso, con el afán de que sus torres, pináculos y campanarios sean vistos desde más ángulos posibles. Dinero, Iglesia, Claustros, Poder e ignorancia. Palas Atenea es prohibida. El Guzmán de Alfarache, el Lazarillo de Tormes, el Buscón y la picaresca de un reino de súbditos que se mueren de hambre, para más gloria de un imperial Rey, se gestan en Alcalá.... En una humilde casa, al lado de la que se muestra como tal, la de la calzonera, nace un niño llamado Miguel. De mayor luchará contra el turco, junto a Juan de Austria, en Lepanto, donde quedará manco. Y hará cosas más grandes. Morirá pobre, lisiado... y con los años pasará a ser el mayor Ingenio de las letras humanas, en la obra más Universal del arquetipo español: El Quijote.
1898: Ha quedado Alcalá de Henares largos años a trasmano; a la retaguardia de lo español. Ser alcalaíno, como Cervantes, como Azaña, el patriota republicano, significa ser español hasta la médula, hasta los tuétanos; pero una clase de español algo diferente: un español lúcido, un español consciente de su ser. Unamuno recorrió la ciudad del Henares cuando ella era ya un solar triste, somnoliento, rural y carpetovetónico. Triste, si triste. Las murallas que envolvían la ciudad se caían a cachos y los edificios que fueron Universidad se derrumbaban y desaparecían. Auquellos antiguos colegios esperaban a los estudiantes que, parecía, nunca volverían. Un triste tren, de vez en cuando, pasaba por un Alcalá decimonónico, donde, en una de sus posadas, se recrea “el sí de las niñas”, de Moratín. La desmortización liberal, el centralismo, la eliminación de los viejos fueros condenaron a la ciudad... pero todavía había cosas peores. Alcalá, modelo de ciudad universitaria para el nuevo mundo, en un mundo colonial basto perteneciente a reyes ineptos y de súbditos que se morían de no comer se convirtió en una pobre ciudad rural de edificios ruinosos: como lo fue toda la España finisecular. Una ciudad donde solo mandaban cuatro: el cacique, el cura, el médico y el boticario. Los que se reunían en el casino a jugar al Mus en el Casino, para hablar de regeneracionismo, pero no mover un dedo, en verdad ! Con lo bien que sabe el anis y el Brandy!A lo lejos, desde el cerro del Ángel, se divisa el caserío, que se derrumba, de cúpulas decrépitas, de relojes parados, de torres caídas y espadones sin campanas. Al atardecer, los braceros hastiados de la siega -su única temporada de trabajo- acudían de los campos; y las mejores familias paseaban por la calle del comercio. Las mujeres con sus vestidos de tul, sus encajes, sus corpiños, sus sombrillas y sus monederos colgando, compran roscas de Alcalá en las tiendas y son chicoleadas por los militares de repmplazo que ahora ocupan los hundidos edificios. Los señores, en el casino, aburridos, juegan al mus y, recostados en sus sillones, hablan de política cuales Menéndez y Pelayos: mucha palabra y pocas soluciones para una España que lleva el paso de un carro. La única industria que hay en esa Alcalá que visitó Unamuno es una fábrica de ladrillos, parada casi todo el año. Mientras, los labriegos, los braceros y los obreros sin trabajo están lampando, mientras las viejas que mean de pie, buscan algún gato o rata para hechar al caldero. Se va haciendo de noche. Llegará la noche. Y la tormenta. Las sombras de “el Viso” dejan la alicaída ciudad, otrora brillante, en penumbra. Alguna vez, algún carro, entra en la ciudad a esas horas y un perro en sus calles, empedradas con cantos redondos, ladra solitario. ¿Qué era España en 1898? Se preguntan todos con tristeza. Las viejas monjas en sus conventos, el ejercito acuartelado en viejos colegios que se caen y las putas. En Alcalá de Henares, mi Álcalá, putas, monjas y militares. Nada más quedaba. Alcalá de Henares: reflejo todo de la España toda, que sufre y llora. Las monjas, con sus garrapiñadas, rezan en los conventos. Sus jóvenes sin dinero para pagar su excedencia, también: es el sorteo de quintas, y los ejércitos se baten en Cuba, en África, y en Filipinas, luchando por una España que nadie sabe lo que es ya. Los que fueron subditos del rey de las Españas, se aburren sin nada que hacer, y sus estómagos vacíos, claman por las tierras circundantes muertas con el afán de trabajarlas Las viejas, en el camino de Guadalajara o de Madrid, se calientan vendiendo a algún despistado transeúnte sus dulces almendras.
martes, 2 de diciembre de 2008
No por nada
jueves, 27 de noviembre de 2008
Ser de izquierdas

viernes, 21 de noviembre de 2008
!Son los nuestros! !Son los nuestros!

martes, 18 de noviembre de 2008
La Restauración y el clientelismo: ¡Si señor, mande Ud.!

Se llama clientelismo a ese sistema de la Restauración, sistema eminentemente rural, en virtud del cual se decía que se es "de derechas" para “agradar” y recibir "favores". Los que sean de derechas por el clientelismo que levanten la mano. No lo harán. Son pragmáticos: siempre van al sol que más calienta. Son estos que van y se acercan con la cabeza semi-agachada -aunque ya se va más en plan amigote, en plan besa botas-. Nuestras raíces hispanas y políticas navegan en un proceloso mar de “amigismos” y red de favores; una forma de “mafia” caciquil que hay que limitar, aún se dé de forma cada vez más pequeña. Si estas actitudes no se eliminan del todo la convivencia democrática se ve muy afectada y, en vez de constructiva, se convierte en destructiva. Tenemos ejemplos más que suficientes para luchar contra tal estado de anti-política.
Ejemplo de caciquismo finisecular y tres primeras décadas del siglo XX.
- Mire Ud. Sr. Don, que a mi hijo me le mandan a la Guerra, y yo como ud. sabe, soy de derechas, humilde pero de derechas, como usía. Haber si me aborraban al hijo.
- Hombre, hombre, no tenga cuidado, no tenga cuidado. Que aquí sabemos que usted es de los de orden y ley.
- Quien era.- le preguntan, desde el despacho, una vez abandonado el señor humilde "de derechas" que con la boina en la mano acudía a pedir los “favores”, al Sr. Don.
- Nadie. Kico "el cagajuerras", para que no le enviemos el hijo a la Guerra.
- ¿Es de orden?
-Parece que sí
-¿Es cristiano?
-Por misa no se le ve mucho, pero no parece mala gente.
- ¿Es de los que se queja por el jornal?
-Poco, poco.
- ¿Es bien mandado?
- Cumple siempre… no como otros…
-Bien: llame a la Diputación y que le borren de la lista de reclutamiento.
Al otro día en la calle, cuando los campesinos se apuestan en una solanera, o cantillo, a la espera de que les llamen al jornal.
- ¡A ver! – canta el capaticillo (hombre adiestrado y bien domado por “los amos”) : ¡y, por último: Kiko “el cagajuerras”, Eusebio el “agarrapuercos” que vengan también!
. Si, señor…. Mande Ud.
Huelga decir que Kiko "el cagajuerras" y Eusebio "el agarrapuercos" serán prudentes y de derechas. Hombres de orden. Si señor: bien mandaos.
Los ciudadanos exigimos el cese inmediato de todas esas actitudes. ¡No más caciques! !No más Oligarcas!
Vuelve Keynes

sábado, 15 de noviembre de 2008
Reflexiones sobre “lo de Bolonia”: misión de la Universidad.

He estado comentando en otros foros mis reflexiones sobre lo que ha venido en llamarse, en el ámbito estudiantil, “lo de Bolonia”. He de señalar, para quien no lo sepa, que las entradas de mis noches valxeritenses no nacen, de modo expreso, para ser vertidas en ellas. Por regla general son fruto del debate en otros foros. Suelen ser una parte de mis reflexiones. Soy de los que considera, con Ortega, que cuando se habla se habla de “uno” para “otro”, y que ese “otro” varía según las “circunstancias”. En este caso el debate se establece con Marcos Santos Gómez, profesor de la Universidad de Granada de filosofía de la educación, al cual agradezco sus intervenciones. Por tanto, con el fin de recoger lo que digo, y pienso, en diferentes sitios idee este blog, para que no quedara perdido lo que escribo por allí. Al tanto de “lo de Bolonia”, extracto lo que sigue: Estoy pez sobre “lo de Bolonia”, por ello leeré: a ver si me aclaro algo. Ahora bien, antes de saber algo sobre esto que los escolares cuentan de ir a la huelga, y al preguntarles sobre por qué motivo, te espetan: “por lo de Bolonia” , y se quedan tan panchos, reflexionaré sobre la Universidad y el espíritu crítico y el fundamento moral para participar, o no, en dichas movilizaciones. En especial argüiré sobre que sobre “el espíritu crítico”, y el poco fomento que se hace de él en numerosos lugares: la Universidad entre ellos. Aunque agradezco que haya profesores, como es el caso de Marcos Santos Gómez, que así lo hace. Esto de no darle a la cabeza de un modo adversativo, y crítico, entre los jóvenes me está resultando, a mi particularmente, bastante molesto: máxime si el lugar donde debería hacerse no se hace. Yo llegué a una conclusión, posiblemente equivocada, que consistía en que en la Universidad no se enseña a pensar. Pensar consiste en tener espíritu crítico: leer para contradecir lo que se lee. De hecho así se ha desarrollado la filosofía. Es cierto que doy por hecho que una vez, en los departamentos y tras las tesis doctorales, si se empieza “a pensar”, y en grado sistemático, gracias, creo yo, a que se escribe. Animar a los alumnos a leer, pero sobre todo a escribir, es uno de los mejores ejercicios filosóficos que se pueden hacer. Este de los blogs es una buena manera, pues copia el modelo filosófico de pensamiento: el diálogo. Aunque adaptado a nuestro mundo. La crítica que sostengo es que a “los alumnos” de un modo genérico – y por regla general- no se les incita a pensar: a contradecir lo escrito o pensado por otro. Se exponen sistemáticamente las ideas por alguien expresadas y, después, estas ideas se deben volcar a un examen escrito que suelen ser una birria. No sé qué dirá Bolonia sobre esto, ni como se adaptan a la barbaridad que supone no crear espíritu crítico y, en especial, las ganas ingénitas de saber sobre el todo en general, y no sobre cosas en particular tan solo. Porque esto del “pensamiento único” tiene relación con esto que digo. Por mi pasada experiencia advertí como alumno que la Universidad se machacaba a aquellos alumnos que son incapaces de memorizar textos, pero que sí eran capaces de ponerlos a parir, argumentando contra ellos con razonamientos interesantes. Uno de las obras que trataron sobre la educación universitaria fue “Misión en la Universidad” de Ortega y Gasset; sería interesante debatir como esta regulación de Bolonia se adecua a lo que Ortega señalaba allí y en otros escritos. La “barbarie de especialísimo” fue una de las reflexiones más conocidas de Ortega, en ella argüía contra la formación en “especialidades” cual daba lugar a especialistas que saben mucho sobre muy poco y que no saben nada sobre todo. Eso era, según Ortega, una barbaridad que daría lugar, ante la falta de “Universidad” en el conocimiento, que las opiniones sobre todo fuera hecho por bárbaros especialistas. Es el mal de una Universidad sin humanidades y, vaticinaba, la sociedad gobernada por las masas y, en último término, por los necios. El caso de Bush puede ser paradigmático, como en otro tiempo fueron los Lenin, los Hitler o los Mussolini. Pero es que lo que debemos negarnos de redondo es a cosificarnos, como nos enseña Kafka, y ser engranaje de una sociedad funcional. Las relaciones de Poder tienen mucho que decir sobre porqué este problema, llamémosle así, que en la Universidad se produce. Yo no se si Bolonia tiene en cuenta esto, o si promueve el barbarismo o, en cambio, defiende una “Universidad” que sea tal y no “particularismo”. Y el tipo de personas que va a formar. Una Universidad que rechace el humanismo va aviada. La película de Robert Wiene, el Gabinete del Doctor Caligari, es muy esclarecedor sobre todo esto que hablamos, porque supone una reflexión sobre “la verdad” y sobre “la manipulación”. Después de leer algunos artículos de periódico sobre “lo de Bolonia”, comento los siguiente: La “libertad” y “el libre pensamiento” son una de las más difíciles actitudes de los humanos. Puede parecer fácil, pero sabemos, de verdad, que no lo es. Este es un privilegio de muy pocos -pero que muy pocos- escogidos. Uno de mis libros de mesilla es Introducción a la Pedagogía de Fritz Martz. Esta autor señala, poco más o menos, que el objeto de la educación es “la libertad”: la trasformación de los que aún no son libres en libres. Bellas palabras. Los Antropólogos culturales han estudiado como la “Universidad” se constituye en un elemento más que sirve para reproducir el entramado social de Poder en nuestras culturas plutocráticas. Soy muy escéptico y pesimista: tengo una visión muy negativa del ser humano. Y así todo: lo amo. Nuestras sociedades son plutocracias, como señala Saramago. Ellos son los demiurgos de este mundo. Los demás: marionetas movidos por sus hilos. El espíritu crítico consiste en abrir los ojos y, buenamente, pegar un puñetazo en la mesa. ¡Pero bueno! ¡Ya está bien! ¡A mí no me la dais! Pero, ¿qué se necesita para ello? Una cosa: independencia económica. No depender de nadie. El que no “depende” de nadie es el único que habla libremente. ¿Cómo se come eso? ¿Cómo crear instituciones que conjuguen dos cosas: la “Universidad” y la “Libertad? Es muy complejo. En España la conjugación de estas palabras vienen de lejos: Giner de los Ríos es uno de sus exponentes y su “Institución Libre de enseñanza” la creación de una institución que trató de conjugarlas, en su espíritu regeneracionista. Él estaba hasta el gorro de que su trabajo fuera dependiente del socaire político. La Universidad española anduvo así mucho tiempo, y los ejemplos de Unamuno o Zubiri son ejemplares. Ahora bien cómo conseguir, según mi opinión, conjugar “educación”, “espíritu crítico” y “libertad”, para que la educación sea digna de ese nombre. De una manera: que los alumnos sean el centro de dicha institución. Si esto no es así: los plutócratas están moviendo los hilos. Revelarse contra ello es moralmente admirable. Si “lo de Bolonia” consiste en crear una Universidad al servicio de unos “ajenos” (llámese “sociedad” o “empresa”) lo que está bien es actuar contra ello por amor propio. Yo no quiero decir que la sociedad, o la empresa, se beneficien de lo que la Universidad debe crear –hombres libres-, sino que la Universidad debe centrarse en sus alumnos. Todo lo que no sea así es incorrecto y, por tanto, es un deber protestar. Dar el puñetazo en la mesa. Pocas han sido las instituciones Universitarias libres, que yo conozca. Aún así, se podía debatir, como es posible que, aún así, la Universidad haya tenido tanta relevancia social. O si no la ha tenido. O si sí. La vetusta universidad cisneriana, durante la vida de su fundador, es uno de los pocos ejemplos que conozco de libertad. En ella mandaban los estudiantes, gracias al respeto a que su fundador se granjeó, y por ello fue motor del humanismo cristiano, la reforma y el renacimiento en España. De veras fue una universidad libre, aunque por poco tiempo. ¿Qué Universidad queremos? ¿Qué tipo de ser humano se quiere crear? Pero, más importante, ¿Qué clase de persona queremos ser? ¿Queremos ser libres? Pues a la faena.