miércoles 10 de junio de 2009

Más debates sobre la cuestión religiosa en la II república y sobre la GCE

lo comenté cuando hablé sobre el art. 26 de la constitución española de 1931 y que el caracter "accidentalista" de la CEDA sobre la forma de estado es pura fachada. La CEDA -la iglesia- se constituye con el objeto de hacer impracticable el regímen, y se forma desde la organización humana y material que tiene más a mano: el cura y la sacristía. Eso caldea el ambiente hasta hacerse insufrible. En los pueblos el antagonismo se encona, pues la diferencia entre los más pudientes del pueblo, y que han tenido el Poder político en los ayuntamientos - y que coincide con ser la perrsona/as que más tierras tiene-, y quienes no soportan esa situación se vuelve brutal a partir de 1933. Las diferencias están muy establecidas: el cacique, los que le rien las gracias y los que no aguantan más. A partir de 1933, como digo, y las elecciones municipales anteriores, la espiral política en los pueblos es de órdago. No se pueden ni mirar a la cara. El cacique viene a ser como el Cañamel de "Cañas y barro"; luego está el "tío paloma", que además de pobre, es un ignorante analfabeto que no hay quien le lleve la contrario. En esa tesitura aparece en anarquismo en la versión siguiente: "la madre que los parió a tos lo ricos, desollarlo como a guarros es lo que se merecen. Y el cura otro tanto igual, mas malo que la quina; cojones tiene que hablar de política to los domingos; esos son mala ralea, si señor, mala ralea; y bien come to los días. Encima pagao. Pagao. Aquí va a ver una regolución mu gorda, pero que mu gorda" durante el bienio negro la política la mayor intención de la CEDA es que no se pongan en práctica las medidas laicas propuestas en el bienio anterior; así como las medidas de reforma agraria. Todo queda en suspenso; pero, creo, el problema político acontece en que la CEDA ha sido la minoría más numerosa y necesita hacer coalición con Lerroux; el presidente Alcalá- Zamora (corregidme si me equivoco) no quiere dejar el gobierno en manos de Gil Robles, y se lo da a Lerroux. ¿Porqué? Es muy posible que la derecha católica vaya a saco a comerse a Lerroux. Además, hemos de tener en cuenta de los periódicos de carácter regional que empiezan a surgir, organizados desde la editorial católica, en una inmersión subrepticia en la sociedad civil de los obispos. Yo creo que olvidamos que es derecha católica. Y donde existe la palabra “católica” todas las demás palabras sobran. Es la Iglesia haciendo política. Y organización tenían: había una Iglesia, con su cura, y sus beatas, en cada pueblo. Y luego estaba la confesión, y el pecado, y la autoridad moral de Dios para decir lo que “está bien” y lo que “está mal”. Que se pongan en suspenso la ley de congregaciones religiosas es una muestra de la parálisis de la política durante el bienio negro. El bienio radical-cedista es una constante lucha de la CEDA por eliminar a Lerroux. Es lo único que quiere. Por eso todo se suspende. Y eso la población le lleva a una desesperación y tristeza por el régimen. Siempre pienso que la política en democracia es impracticable si una fuerza política muy organizada no quiere hacer democracia. Repito: la democracia republicana desde 1933 es impracticable. Imposible. Rota la baraja… todas sobre la mesa. Solo hace falta que alguien empiece la pelea. Y solo uno de los Gallos debe quedar sobre la arena. Ya solo quedan Gallos, porque la política ha sido imposible. A partir de 1933 se radicaliza también la postura socialista, en muy escaso tiempo de margen que se ha dejado a la república. ¿Porqué, si participó en su alumbramiento? Porque nadie quiere jugar a las cartas de la democracia. Se tiran sobre la mesa, con mala ostia. Y todo esto se va viviendo pueblo a pueblo, mediante periódicos y emisoras de radio. Mantengo que la guerra civil española fue, en una parte muy importante, una guerra de religión, teológico. Sobre mi mesa tengo, en estos momentos, tres libros de filosofía españoles publicados en esa parte del siglo : ¿Qué es filosofía? de Ortega; la agonía de cristianismo y el sentimiento trágico de la vida, de Unamuno. Vitalismo y existencialismo. ¿Cómo casan esas corrientes filosóficas tan del siglo XX, con la escolástica que se estudia en los seminarios? Y, atención, en cada pueblo se toma a los curas como los que "han estudiao". No debemos dejar la historia del pesamiento y de las ideas alejadas de los hechos. Su influencia es muy fuerte. Las dos mejores cabezas de país, Unamuno y Ortega, cuestionan la idea de Dios de alguna manera. El primero con el descubrimiento racional que hace sobre la mortalidad del alma; contrario a lo que le dicta su razón. El segundo planteando la realidad radical en la vida. Lo que se pone en entredicho es la autoridad moral de Dios. Políticamente, Azaña se encuentra en esa postura, también como intelectual. Y el debate político es un debate sobre Moral y Dios; y sobre si Dios, teoricamente el que dicta la moral -aunque eso es muy pero que muy disutible). Los divorcios, el atentando "al matrimonio" es un atentado inaceptable para la Igleisa de Trento. Casi se podría afirmar - aunque no es cierto- que Trento se reunió para regular lo del matrimonio, asistido por un cura para tener validez. No le déis vueltas la Iglesia en 1931 no iba a aceptar una legislación contraria a su moral; y en esa época, diría que como en ésta, Igleisa y Monarquía se indentifican.
La Guerra Civil española es uno de los acontecimientos históricos donde la falta de veracidad es significativa; la veracidad no es tanto la verdad, sino como la coherencia en tratar de ver con un sentido todo lo completo de la materia. Es imposible no escorarse hacia un lado u otro según nuestras convicciones políticas; así, como señala Juan de Juan, -al que leo en su blog a menudo y tengo enlazado- los aspectos que señala sobre Largo y sobre la naturaleza del ala caballerista del PSOE es indudable. Ahora bien, creo que hay que ver todo con todos los elementos; y es donde adolecen las visiones “revisionistas” de la Guerra Civil, con expresiones como las que señala de “la realidad histórica” y “la verdad oficial”, cuando sabemos que hubo una dictadura posterior que dispuso también de una visión verdadera de la verdadera historia de la Guerra Civil. Un poco de seriedad, por favor; que los hechos fueron muy graves. Y la forma de cita, en lo que conviene, y de no querer ver, lo que no se quiere ver, es lo que hace llenar tintas y tintas sobre este conflicto bélico. Como todo en política, o en historia, nos encontramos con dilemas morales; y, sin duda, se hacen precisas visiones desde la ética, mi modesta especialidad. Yo creo que ya está bien de tanta tergiversación, de tanta falta de autenticidad – de la cual, no lo niego, también participo -; de tanto afán por justificar moralmente cosas que son injustificables. Un poco de seriedad, por favor. El asesinato de Calvo Sotelo es una muestra más de la incapacidad política de aquellos años terribles; pero, hombre, en política no podemos ver solo con los ojos de los que queremos ver, y negar todo lo demás y lo que no nos conviene; y justificar, como digo, lo injustificable. Ni ese asesinato, ni ninguno tienen justificación. Ahora bien: el golpe de estado de 1939 tampoco la tiene; ni el alzamiento de los obreros en Asturias, ni la represión posterior; ni que militares de remplazo fuesen a la Guerra del África, y que solo fueran los más díscolos de cada pueblo, ni que el estado reprimiera a los manifestantantes contra “el orden” de las cosas, en base a tiros; ni que los curas inflamasen en las homilías, ni que los periódicos contasen, como hoy cuentan, más mentiras que verdades. Ni que los obreros estuvieran a la que saltan, esperando hacer la revolución. Pero por favor, seriedad…por favor, menos fanatismo. Que ya cansa. -->

lunes 8 de junio de 2009

Análisis del resultado electoral: derrota de la ciudadanía, derrota de Europa.

Habla Victor Ureña en los blogs del ABC de “Victoria popular”. En Europa la derrota de los partidos socialdemócratas ha sido patente, y merece una discusión y análisis con mayor profundidad. Yo hablaría, mejor, como "derrota de Europa". Ahora bien, empecemos por España ¿Qué ha pasado en España? Veamos. A la derecha: Nº de Escaños en el parlamento europeo, 23. A la izquierda: PSOE, 21. IU, 2, Los verdes, 1. Total: 24, con mayor número de votantes de izquierda. Los partidos nacionalistas periféricos: 2 y el partido nacionalista español que, analizándolo bien, oposita a ellos por disensión política a los otros dos macro partidos nacionalistas españoles, PP y PSOE, 1. Siempre los resultados electorales hay que cogerlos con pinzas, porque muchas veces tienen que ver con el “sistema electoral” que convierte el voto el escaño, así como en la forma de presentarse a las elecciones y las coaliciones a ellas. Este resultado en votos ¿Cómo se repartiría en escaños en el Parlamento español?, muy posiblemente llevaría a una mayoría absoluta del PP, pese a que partidos de izquierda han obtenido mayor número de votos. ¿A que se debe ésto? A que la Ley Dhont se pensó, desde dentro del franquismo, para el reparto de Poder entre la camarilla de los Jefes de Partido; sé pensó en 4 partidos más los nacionalistas periféricos católicos (PNV) y conservadores (CIU), con el objeto de hacer gobernable la nación, en una oligarquía de Poder en esos partidos y sus Jefes, controlados por los intereses oligárquicos que detrás de ellos se encuentran. Y el Rey como moderador de esos 6 “políticos” de la clase política. Cuando se impuso la Ley Dhont, que es anterior a la constitución española, y la que realmente reparte las cuotas de poder, los partidos, como digo, en los que se pensó eran cuatro: AP, con los nostálgicos, algunos continuistas, y reformistas franquistas; el CDS, como partido de reformistas franquistas; el PSOE que se organiza ad hoc desde dentro de España con socialistas e izquierda reformista, y el PCE, que acepta el sistema, pasa por la reforma y no por la ruptura. En ese sistema se gesta la unión de AP y CDS, y, como señala Álvarez Cascos, que dice, “a la derecha de mí no hay nadie” es significativo, y se refunda la derecha como Partido Popular, en rememoración a las derechas católicas locales y regionales, de acción popular, y que quisieron llamarse acción nacional. De ese modo se unen los reformistas, continuistas del franquismo, con objeto de aunar fuerzas electorales a los efectos de Ley Dhont. A día de hoy, en estas elecciones europeas, el voto ha quedado, una vez más, dividido en dos grandes bloques y en dos Españas territoriales, con un resultado electoral parejo, en un mapa que en este país tiene historia. Lo de menos ha sido en todo esto ha sido Europa. Se ha votado por anulación; con el objeto de anular, y ha hecho que la participación de los acérrimos políticos no haya bajado. El PP como el remedo del franquismo sociológico, y la izquierda en tres grupos PSOE, IU y los verdes, que obtienen Han votado todos los que tenían que votar. Ahora bien, es eso ¿expresión de lo que piensa la gente? ¿Por qué la mitad de los que tienen derecho al voto no participan? Los motivos son muchos y variados; pero desde luego esa gente que no ha votado tienen valores y juicios morales sobre cómo deben ser las cosas. Tienen una opinión. Valores importantes que son también política. Han votado los que tenían que votar, repetimos. Ahora bien ¿Qué piensa la gente? La gente ve la política como un lugar de la confrontación; de que se vota por anulación, que es lo que ha sido el voto en estas elecciones. Sigo pensando que los déficit de educación democrática, política, moral y cívica en este país; secuestrado por el miedo a la libertad política y por unos ponzoñosos vicios. Nada tiene que ver lo ocurrido en España en estas elecciones con lo ocurrido en Europa. El asunto, aquí, ha sido interno, y Europa se ha pasado por los forros. Ese motivo, el de pasarse Europa por los forros, es el que ha influido en las elecciones europeas en el resto del continente, pero en motivos diferentes a los de aquí: por eso en Europa se ha votado a las derechas, y a la extrema derecha, que tienen un sentido “nacional” de mayor sentido. Y es que no lo olvidemos, la Europa se crea a raíz de la socialdemocracia: una Europa Keynesiana de Estado interventor en una economía capitalista. Ese modelo, por anticuado, llegó a la crisis de la doctrina neoliberal; y la socialdemocracia obtuvo escasos resultados en su oposición; pactó con el capitalismo. Y, al fin, el pacto le ha salido rana. Los países se han escorado por más nación, y menos Europa. En España la cosa ha sido muy diferente, como digo. Ha sido sin duda la ciudadanía, en mayor sentido democrático del término la que ha salido perjudicada; en un sistema político y democracia secuestrada por los partidos políticos. Este país lo que necesita es regeneración democrática. O más que eso. Necesita democracia. Si en cada pueblo hay una Iglesia, puede haber política, pero nunca democracia.

Víctoria pírrica para Rajoy

El partido popular ha obtenido un muy buen resultado, como era de esperar, en este último plebiscito sobre la gestión de gobierno socialista que se ha revestido con el nombre de “elecciones europeas”. Es por ello que debemos felicitarles: han obtenido 6.651.000 votos, frente a los 6.032.000 votos recibidos por el PSOE; en esa tesitura se encuentran los votos obtenidos por IU, que sigue bajando, con 583.000 votos, UPD, con 449.000 votos, y la coalición de partidos con nacionalismos periféricos con 800.000 votos. El tablero español queda, como no podía ser de otra manera, en tablas, y el resultado, pese a la crisis económica, no ha sido una debacle socialista ni un éxito popular. Aunque hay que reconocer su victoria. Victoria, por lo demás, del todo esperable, creo; y eso que la participación ha sido mayor de la que se esperaba, pero aún así un 50% de los españoles con derecho a voto no ha ido a votar. Cifra, como siempre, más que considerable, habida cuenta que el derecho a voto es uno de las pocas posibilidades que la ciudadanía tiene para expresarse; aunque ya sabemos que, el voto, más que nada, sirve para la anulación de voto de otro contrario. Es mi opinión que la idea extendida que la gestión de las crisis económicas se hace mejor con políticas de la derecha; y que cuando gobierna la izquierda, esta no hace más que despilfarrar los recursos. Y, por ello, la derecha arrasa en Europa; claro es que no toda la derecha europea es igual; y que nada tienen que ver la derecha alemana o francesa, de raíz laica o protestante, con la derecha española o italiana, de raíz católica, caciquil, oligárquica y corrupta. Creo que falla, una vez más, el instrumento más importante para la obtención de la libertad política, alto ideal político del Jake: la educación y la formación. Es un interés de los grupos oligárquicos que ésta, la educación, no sirva para hacer a ciudadanos libres, con pensamiento crítico y con los muebles teóricos suficientes para conocer las variables que inciden en los hechos sociales, políticos y económicos. Esa formación hubiera provocado una mayor abstención de la que ha habido, y que no ha habido por el efecto anulación, que es para lo que se ha votado. Sabiendo la ciudadanía que la derecha vota siempre, la debacle de la izquierda española no ha sido igual a la ocurrida en el resto de Europa: se ha votado, repito, por anulación. Victoria pírrica de Mariano Rajoy. Hace tiempo que señale que la economía debía ser una asignatura central en la ESO, tanto como la Lengua o las Matemáticas. La economía sirve para hacer cuadrículas en el celebro, y saber que variables inciden unas sobre otras. La economía política, positiva y no normativa, sirve para fomentar la libertad política y el espíritu crítico. Si la población tuviera una formación básica en ella, nos ahorraríamos de muchas de las falacias que predican políticos y sus medios de comunicación y oligarquías que tratan de dividirse el Poder, haciendo caso omiso a la ciudadanía. En definitiva, y como conclusión, felicitándonos por la participación, que, al menos, ha sido bastante más alta de lo esperado, ha seguido triunfando la abstención; es por ello que han votado por eliminación y anulación de los que tenían ya el voto decidido; se ha repartido el Poder en cuotas, y las elecciones europeas, otra vez, no han servido para nada más que un ejercicio de anulación y para nada de ejercicio democrático que sirva para elegir quien tenga el Poder en Europa; que, por supuesto, no es el Parlamento Europeo.
Creo que somos muchos los que pensamos que la democracia se encuentra secuestrada por los partidos políticos, los cuales, por conservar la parte de Poder, van a seguir secuestrando este sistema de oligarquías políticas, clientelas y corruptelas. Quizá sea, no lo sé, pues lo digo de buena fe, que la gente en este país teme que se escoren las cosas a la izquierda, por miedo a la reacción de la reacción, que patentes muestras ha dado ya de organizarse; el PSOE debe hacer un análisis político profundo: debe afianzarse como izquierda; y, por supuesto, debe hacer pedagogía política, que es lo que creo que hace falta. Que la gente, de veras, deje de decir eso de: “yo de política no entiendo”. Se debe entender y saber: pero eso, como sabemos, es un peligro para los poderes de facto. Como digo, el PSOE debería convertirse en un partido de izquierdas y regeneracionista: esto es, defensor de la democracia, pero siempre con lenguaje moderado. Creo que no se es del todo consciente del “miedo”, que es, en el fondo, el que paraliza a la libertad política; y de que el escoramiento a la izquierda no se hace por “miedo”: lo curioso del caso es que “el miedo”, debido a la educación política de los españoles, es a ese escoramiento hacia la zurda, causa temor no dándose cuenta de que el temor, o “miedo” no es a la izquierda en verdad, sino de los que son “moderados” y que no son más que “reacción”. A la respuesta de éstos, que en verdad son los poderes fácticos, los que tienen la sartén por el mango, y que disponen aún de una fuerte posición ideológica aún no superada. En seguida entona sus derechos a la libertad religiosa y “persecución”, a los que los demócratas llamamos laicismo. Acabo de releer, en este día lluvioso y plúmbeo, un texto de Ortega que decía así: “El reaccionarismo se niega a aceptar el presente, al fin y al cabo la única vida real que existe; prefiere renunciar a vivir plenamente, y eligiendo una época pasada, que por una u otra razón le parece más cómoda o adecuada a sus conveniencias, resuelve instalarse en ella, irse a vivir a ella, convirtiéndola en un presente inmutable, petrificado, perenne. Para los reaccionarios, pues, tampoco hay propiamente pasado; para ellos no ha pasado, sigue siendo presente. Y como lograr que así sea no depende sólo de la voluntad, viven una vida extemporánea e irreal, un grotesco ensueño, exangüe e inválido”. Eso es lo que les pasa: siguen viviendo en el franquismo. Franquismo sociológico, de calles empedradas, cines, pista de verano, donde el cacique de turno celebra la fiesta del 18 de Julio y el cura habla todo los Domingos exhortando sobre lo que se “debe hacer”; sobre el pecado. Franquismo sociológico que dura y perdura; y “temor” y “miedo”. En el fondo aún mucho miedo a la libertad política y a la democracia laica. A Francia, y a Alemania. Bravo por la derecha centro europea, alemana y francesa. Para la española una pedorreta, por el olor que exuda de franquismo, y a viejo, por todos sus costados.

jueves 4 de junio de 2009

Saramago y laicismo.

Ha escrito Jose Saramago en sus cuadernos, en relación sobre el laicismo, lo siguiente, y que, por parecer de interés, voy a copias aquí, con el objeto de que los comentemos:
“Anda viva la cuestión del laicismo, a mi modo de ver en términos no muy claros, porque parece que se quiere ignorar la cuestión fundamental que subyace al debate: creer o no creer en la existencia de un dios que, además de haber creado el universo y por tanto la especie humana, acabará siendo, en el fin de los tiempos, el juez de nuestros asuntos en la tierra, premiando las buenas acciones con la admisión en un paraíso en que los elegidos contemplarán la faz del Señor durante toda la eternidad, mientras, también durante toda la eternidad, los culpados de acciones malas arderán en el inextinguible fuego del infierno. Ese juicio final no será fácil, ni para dios ni para los que tendrán que prestar cuentas, pues no se conoce un único caso de alguien que, en vida, haya cometido exclusivamente buenas acciones o malas acciones. Es propio del hombre la inconstancia en los propósitos y en los actos, siempre contradiciéndose de hora a hora. En medio de todo esto, el laicismo se me presenta más como una posición política determinada, aunque prudente, que como la emanación de una convicción profunda de la no existencia de dios y por tanto de la incapacidad lógica de las instituciones y de los instrumentos con que se pretende imponerle al contrario la consciencia de uno mismo. Se discute el laicismo porque, en el fondo, se teme discutir el ateísmo. Lo interesante del caso, sin embargo, es que la Iglesia Católica, en su vieja tradición de ofender y sentirse ofendida, anda por ahí quejándose de ser víctima de un supuesto laicismo “agresivo”, nueva categoría que le permite manifestarse contra todos fingiendo atacar apenas la parte. La duplicidad siempre fue inseparable de las tácticas y de las estrategias diplomáticas y doctrinales de la curia romana. Sería de agradecer que la Iglesia Católica Apostólica Romana dejase de meterse en lo que no es de su incumbencia, es decir, la vida civil y la vida privada de las personas. No debemos, sin embargo, sorprendernos. A la Iglesia Católica le importa poco o nada el destino de las almas, su objetivo siempre ha sido controlar los cuerpos, y el laicismo es la primera puerta por donde comienzan a escapársele esos cuerpos, y de camino los espíritus, ya que unos no van sin los otros sea donde sea. La cuestión del laicismo no pasa, por tanto, de una primera escaramuza. La auténtica confrontación llegará cuando finalmente se enfrenten creencia y no creencia, yendo ésta última a la lucha con su verdadero nombre: ateísmo. Lo demás son juegos de palabras”.
Agradece el sabio Saramago que la Iglesia Apostólica Romana dejase de meterse en la vida civil y en la vida privada de las personas; aunque se da cuenta que eso es, como poco misión, imposible. Dice que la auténtica confrontación llegará cuando finalmente se enfrenten creencia y no creencia. Lo curioso del caso es que esa auténtica confrontación ya se ha dado – en la filosofía por descontado- y en la vida civil, también, aunque nadie quiera reconocerlo ni ponerlos sobre el tapete, por miedo a decir lo que es verdad. Esa confrontación se dio en suelo patrio: en España. Entre 1931 y 1939. Esa fue la raíz del problema. No otra.
Por lo pronto somos muchos los que señalamos que los curas, sacerdotes y demás panoplias, floreros, cálices, altares, beatas, confesionarios, columnas retorcidas de pan de oro, doblelenguaje, haciendo política desde los púlpitos, como encarnación de lo que “está bien” –lo que dice el cura- frente a “lo que está mal”, es la propia encarnación del Mal. Teólogos de pacotillas; Son responsables y como escribió ZOLA, señalándoles con el dedo, para que todos vean el San Benito que llevan: ¡Yo acuso!. ¡Vosotros! Incendiasteis desde las homilías, organizasteis el derribo, hicisteis impractiables la democracia por un solo motivo: quisisteis seguir siendo los únicos autorizados para decir y decidir lo que está bien y está mal. Pero olvidasteis que los caminos del Señor son inexacutables y lo que está bien o está mal no es decisión propia de ningún tipos ni tipa que no sabe convivir maritalemente con nadie. Que así no se honra a Dios, como vosotros predicáis. Que a Dios se honra viviendo en pareja, amándose y creando convivencia. No como hacéis: ¡fariseos!.

martes 2 de junio de 2009

La filosofía de la vida: búsqueda de la libertad


Ciertamente, soy un filósofo de la vida; un vitalista, un existencialista, en parte; son estas épocas para respirar aire de la sierra y, aunque haga calor, y con sus otros contras, sumergirse en la vida cotidiana de una comarca o región cuyas lágrimas son rojas y redondas. Lágrimas de agricultor siempre mirando al cielo. Lágrimas de agricultor siempre mirando los precios. Pero una sóla búsqueda: la libertad

sábado 23 de mayo de 2009

La vieja, y quijotesca, idea de libertad

Dice Alfredo Pérez Rubalcaba que el PP debe salir intelectualmente del siglo XIX, que es donde está intelectualmente instalado. Eso, me parece, sería lo de menos y no tan grave; al fin y al cabo es un partido conservador, que viene a significar en el quedarse rezagado al tanto de las ideas que revoloteen por el ambiente público; todas las cuales no vienen a ser otra cosa que un cambio para que privilegios pertenecientes a determinados grupos sociales, que les dan poder, pase a la ciudadanía. Los conservadores antiguos del XIX estuvieron avispados y, muchos de ellos, aceptaron el cambio de roles sexuales entre familias de regímenes ancianos con otros modernos; para que todo cambiase, para que todo siguiera igual; dando lugar al nacimiento de los chacales y las hienas gatopardiana. Y es que el concepto moderno es el de ciudadanía, que es tan antiguo si cabe, o más, que los conservadores decimonónicos; los cuales, como sabemos, hacían coincidir ciudadanía con dinero. El problema del PP es más grave; no es que esté instalado en el siglo XIX, más quisiéramos, y algo de las ideas liberales que alguna vez pudieran tener los conservadores se les pegara; no. El problema grave del PP es que está instalado en la legitimidad histórica del 18 de Julio. Esto es, en algo más reciente, y que no fue algo del XIX, si no del XX. Y en ese sentido Rubalcaba tampoco tiene mucho que decir, puesto que participa políticamente en un régimen heredero de un ilegitimo 18 de Julio. La transición ha sido muy clara: las plazas de los pueblos pasaron a llamarse, hasta hace bien poco - ¡y lo que ha costado!-, “del 18 de Julio” a “plaza de la constitución”, cuando más bonito hubiera sido que se hubieran llamado “plaza de la libertad”, como bien viene a significar la plaza como campo público. Y es que la historia política española es dada al olvido, debido a la política de la inmemoria histórica - no vaya a ser que los ciudadanos piensen sobre lo ocurrido-. Muchos dirán que otros estamos también imbuidos en el pasado, echando la mirada atrás y que olvidemos. Olvidemos para legitimar la tremenda inmoralidad sobre la que pende todo el sistema; pero eso no es así: miramos al futuro, porque el presente es pasado (¿Qué es la monarquía sino pasado?). Y el problema es que cada vez vamos siendo más los que vamos comprendiendo nuestro pasado histórico. Y cada vez seremos más los que miraremos al XX para restituir la moral de los españoles por el comportamiento impolítico de las derechas católicas de 1933 a 1936. Y no hay mejor manera que enarbolar una bandera vieja que se retrotrae a Cervantes y a Spinoza, y que pasa por Kant: la bandera de la libertad política. En eso, intelectualmente, muchos estamos más atrasados que el PP: pero solo vemos un futuro; que las plazas de los pueblos se llamen plaza de la libertad. Ideas viejas las nuestras. Y quijotescas.

jueves 21 de mayo de 2009

El deslinde de las derechas, la derecha liberal, la cuestión religiosa una vez más

Llevo algún tiempo presentando el argumento de que la organización de las derechas católicas, en sus ámbitos más propicios – el regional y el local- a partir de 1933 fue la causa de que la II república se hiciese impracticable. El intento republicano de 1931 trató de organizar una democracia donde la sociedad civil gobernarse, mediante el sistema de mayorías parlamentarias y que, para evitar el caciquismo rural, debía hacer coaliciones electorales, en un sistema electoral pensado como contraposición al pucherazo. Leo un artículo del historiador Juan Pablo Fusi en la revista “claves de la razón práctica, nº 178”, sobre la derecha liberal y Miguel Maura, comentando el libro que este político de la derecha liberal republicana escribió en 1962.: Así cayó Alfonso XII. De una dictadura a otra. El artículo se incardina dentro de la defensa de lo que parece ser busca una tradición liberal de la derecha en la figura de Miguel Maura, hijo de Antonio Maura. Sobre ello tendré algo que decir. Por lo pronto es que advierto que la tesis de que de las derechas católicas, la Iglesia católica, haciendo impracticable la república es coincidente con mis apreciaciones; solo que con matizaciones ideológicas importantes que difieren. En especial por el intento de restitución de la derecha liberal y, en último término, de justificación moral del 18 de Julio, el proceso de transición, y el último término de la asimilación elíptica de lo que hoy hay como derecha es una derecha liberal y no una derecha franquista, nacional-católica, nacida de la dictadura del régimen franquista. En realidad eso no es así, en mi opinión, por más que últimamente las derechas españolas hayan encontrado la doctrina liberal en las facultades de económicas varias. Por eso la intención del autor del recordar a Miguel Maura no es otra que esa; pese a que todo análisis de su figura, y de ese libro, no está demás, pues también sirve para encontrar muchas claves. Mi opinión, así, es otra a la de Fusi: la derecha liberal española, cuyo antecedente, sí, puede ser Miguel Maura, desapareció en el momento que las derechas católicas organizadas por la jerarquía y organizándose desde los ámbitos locales y regionales deciden derribar la república. Una república laica muy difícil de asumir. Así, el autor escribe lo siguiente: “Lo que ocurrió, no obstante es bastante conocido. La política laicista de la República encarnada en el artículo 26 de la constitución de 1931, más incidentes de la quema de conventos del 10 y 11 de Mayo de 1931, así como de la expulsión (por el propio Maura) del belicoso cardenal primado, el cardenal Segura, provocaron la movilización política de la opinión católica contra la república, capitalizada desde su creación a finales de 1932 por la Confederación Española de las Derechas Católicas, el partido de la derecha católica, bajo el liderazgo de Gil Robles. La posibilidad de que en torno a Miguel Maura se hubiera cristalizado una derecha conservadora y republicana se frustró (…). La CEDA de Gil Robles logró 115 diputados y emergió como primer partido del país. La estabilidad política de la República fue imposible.” En un discurso dado por Maura en 1934 habló del “deslinde de las derechas” así como artículos publicados en el liberal diario el sol, la interpretación de Miguel Maura de la crisis política española. Ya el título de la conferencia es evocador: el “deslinde de las derechas”; que viene a significar que las derechas se organizan por el catolicismo, y no por el liberalismo. Por eso hay que matizar lo del liberalismo en las derechas españolas actuales, que más bien parecen tridentinas, franquistas y nacional-católicas. Lo que dice Maura: se deslindaron. Y los análisis históricos llegan hasta hoy, pues la Monarquía Borbónica puede ser asimilada a la Monarquía británica, con una tradición liberal que abarca desde las Guerras Civiles habidas hace tres siglos, de reducción del Poder absoluto del Monarca por parte de los niveladores. En España la tradición es otra, con unos borbones que han sido apeados de la Monarquía en varias ocasiones. Maura considera, señala el autor – que como siempre que uno escribe sobre esto, se hace interesadamente- que el 1931 las izquierdas podían haber representado la creación de un estado democrático. Pero culpa al sectarismo de Azaña y de la izquierda de la política laicista del bienio 1931-1933. Puede tener razón en ello o no. Leyendo últimamente a Habermas, sobre sus opiniones sobre Religión y República, los debates aún siguen. Lo que me parece razonable pensar es que Manuel Azaña, la izquierda republicana, extraído al leer sus obras, procuró defender una democracia donde gobernase la Sociedad Civil. Me parece que en aquellos tiempos eso era muy difícil de asumir por los que, de veras, poseían el poder moral para decir y decidir “lo que se debe hacer” y “como deben ser las cosas” en cada una de las localidades españolas; esto es, los curas y los caciques. Pero aún así Maura considera que, extraído de Fusi, considera que la CEDA opta por la liquidación del adversario. Y esto no viene a ser otra cosa que reconocer, según lo veo, la liquidación de la derecha liberal española. Liquidación que hoy perdura, por más que quiera Fusi advertir. La liquidación en mi opinión de la derecha liberal, repito, se produce cuando las derechas católicas deciden derribar con toda la carne en el asador a la izquierda republicana. No hay, en mi opinión, más sectarismo que ese, a día de hoy que el debate sigue abierto como recientemente se ha puesto de manifiesto entre Habermas y Ratzinger. Lo que no parece de recibo en el artículo es asimilar a “la derecha liberal” representada por Alcalá Zamora, Ossorio, Jiménez Fernández o Luis Lucía, con la habida en el franquismo; esto es Joaquín Satrustegui, Fernándo Álvarez de Miranda, Jose María Areilza y UCD, señaladamente con los Garrigues. Opinión que no comparto, pues si estos son “derecha liberal”, en mi opinión debía haberse opuesto al regímen franquista desde la ruptura. Si no lo hicieron es que siguieron dando legitimación al 18 de Julio, y al derribo del régimen por parte de la CEDA, y al “deslinde de las derechas”. Así que de liberales nada. Las derechas serán liberales, aún lo pueden ser, cuando haya un nuevo deslinde.
El problema de toda la política española es que se sustenta sobre una tremenda inmoralidad que muy pocos se atreven a decir; que la IGLESIA participó en la tragedia, fustigando políticamente; que el asunto que se trató fue el de laicidad-democracia-libertad, que derivó en anticlericalismo, a un lado y privilegios consuetudinario de la Iglesia en la educación moral. El levantamiento contra la opresión moral que suponía que unos decían como “debían ser” las cosas, lo que estaba bien, en base a una antropología y moral católica; y otros que dijeron vasta. Las derechas católicas se organizaron inmoralmente, con el objeto de imponer su moral a los demás, y se apoyó en el ejército, en las armas; ese es, en mi opinión, la tragedia moral de la política española: que la IGLESIA se manifestó contra toda clase de liberalismo; que en esa época tremenda el comunismo, el anarquismo y el socialismo estaban presente no cabe ninguna duda. Pero eso no justifica nada. No señor, no lo justifica. No está bien; y por eso todo está dado la vuelta; y “el bien” y “el mal”, el maniqueísmo, quedan difusos. Lo que parecía “bien”, para algunos, no lo era; lo que era “el mal”, tampoco. Ni Dios ni el Diablo tenían nada que ver. Sólo hombres que se mataban por intransigencia; El problema está en que se llamó Cruzada, una espada en nombre de Dios, en una época donde la filosofía ya había pasado de la ilustración, que recorría nuevos senderos en una agonía del cristianismo y de la fe. Que el vitalismo y el existencialismo superaban el pensamiento teológico medieval de la Iglesia; que se estaba ya a un paso la fenomenología y la filosofía analítica; que el nihilismo nietzscheano había asestado el segundo golpe a la moral cristiana. El primero fue la autonomía moral ilustrada; Freud golpearía por tercera vez con las conductas sexuales. Y la Iglesia seguía anclada, filosóficamente, en el escolasticismo y, políticamente, en el Renacimiento, teológicamente, en Trento. Heidegger, Husserl, Adorno y todo lo que habría de venir, puso a la teología muy por debajo de la filosofía. Y fue aquí, en este país, donde se defendió la última espada de colocar la teología, la moral, la política sobre toda esa crisis de la modernidad. Esa modernidad que comenzó en el XVI y que quería desligarse de las creencias medievales. Esa creencia que ponía a Dios en el centro todo. En España a los “modernos”, a “la moral moderna”, “a los liberales”, “a los masones”, a la tradición regeneracionista de la moral política, “a los Krausistas” se les tachó de “rojos”; todos en el mismo saco, junto a los semianalfabetos campesinos que clamaban por un cambio de mundo. Y sí, repitámoslo. Repitámoslo porque es una tremenda inmoralidad la que se abate sobre este país y que cuesta reconocer.
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