viernes 14 de agosto de 2009

Historia moderna de España I

Aunque pueda parecer algo pronto para la reflexión histórica, va siendo hora de ir poniendo en orden algunos hechos de la historia política española reciente. Tan reciente como que es de hoy mismo. Aseguran los entendidos que la historia hay que contemplarla desapasionadamente en el futuro; que no es hoy cuando se han de reflexionar de determinados hechos. Sin embargo, deben quedar marcadas las opiniones ambientes de una determinada época. Y quizá, el mejor momento de hacerlo es en el momento en que se viven. Este verano de 2009 es pródigo en hechos políticos que pueden ser trascendentes. O seguramente no lo sean. Pero merece la pena anotarlos. Entre los dos partidos políticos mayoritario – PSOE y PP – andan de uñas arriba, lanzándose estoques de muy graves consecuencias; la credibilidad de todo el entramado político de la Restauración borbónica y el régimen político vigente en esa fecha. Las acusaciones de caciqueas locales y autonómicas y el uso del aparato judicial y policial entre ambos partidos son de muy graves consecuencias. Todo parece indicar que nos encontramos en épocas parangonables -en cuanto a que la España vital, que pasa de los políticos, está alejada de la España oficial y a sus tejemanejes - a la crisis política de la restauración borbónica canovista, donde las corruptelas de la clase política eran muy patentes. En un sistema que era del todo corrupto hasta en su médula más intima, desde el sistema electoral, hasta el turnismo pactado. Como lo que ocurre hoy. Ciertamente no es hoy época de efervescencia social. Pero la raíz política, las formas típicas de la política española, viene a ser la misma: unas Oligarquías de partido presidiendo el poder, unas camarillas de partidos, y grupos de presión y de Poder, ocupando todos los lugares de la política: los Ayuntamientos, las diputaciones, las Comunidades Autónomas, la judicatura, el ejército, la Monarquía. Sin embargo, es en los partidos donde se encuentra el entramado básico de la base donde se construye el sistema de corrupción generalizada de la Restauración borbónica. El sistema ha degenerado en un régimen de partidos donde obtienen todo el Poder sin límite alguno. Una quiebra total, por tanto del estado de Derecho. Los síntomas han venido siendo recogidos ya desde tiempo atrás. Las legislatura del PSOE con tramas de corrupción, y casos como el de Corcuera – con una ley franquista elaborada por un ex sindicalista- o el GAL – la guerra sucia contra ETA heredera de los métodos propios del franquismo fue un ejemplo. La legislatura posterior al turno, correspondiente al Partido Popular se llenan de casos de corrupción no menos ejemplares: sin duda, el control de la información de las cadenas públicas, donde vuelven a ocuparse de las mismas todos y cada uno de los dirigentes “falangistas” y de “El movimiento”. El periodista Urdaci, deletreando el CCOO, es un ejemplo. Hemos de recordar que este movimiento sindical de CCOO, supuestamente comunista, hubo de tener una importante labor en la trasformación y continuismo del régimen, pero no colaboró en su hundimiento. La salida a las calles de los cuellos azules por la carretera de Barcelona no van contra el régimen, no van con la ruptura, no buscan el derribo de todo el entramado franquista. Simplemente van, o caen en la trampa, o es una oposición domesticada, o es un oportunismo de transacción, a las claras, con el régimen entre sindicalistas y falangistas. La UGT tampoco está ociosa en todo esto: que pinta, pues, Corcuera un sindicalista bregado como ministro; o el presidente del comité de empresa de la PEGASO, un comunista declarado, como delegado de gobierno provincial. Sindicatos domesticados y creados ad hoc como una estrategia de “reforma” y no de “ruptura”. CCOO Y UGT, los de verdad, los antifraquistas, están en el exilio. Los de aquí son una reforma de vertical que pacta y se vende. Así de claro. Y Urdaci va y cuenta lo de CeCeOO. Los cuellos azules que salen a la calle van contra el gobierno de Arias Navarro, nada más. El sistema Oligocrático está servido en bandeja. Es el momento de Adolfo Suárez y el movimiento obrero domesticado. El Opus dei organiza el movimiento sindical desde las sacristías. Hoy a 2009 vemos más efectos. Es el caso de las investigaciones del llamado “caso Gürtel”. Una empresa que prepara y organiza la campaña electoral del Partido Popular y que cobra de las administraciones. El tesorero del Partido Popular se encuentra implicado. Aunque a nadie sorprende. El meollo del asunto, de la corrupción, está en la financiación de los partidos. Temas tabú y raíz de la oligocracia de partidos. De ahí se desatan graves acusaciones que ponen en tela de juicio el entramado político en el que se monta la restauración borbónica de 1978 y su déficit democrático. Los dirigentes del partido popular se sienten perseguidos por el uso político de la policía y de la fiscalía por parte del gobierno. La derecha acusa la impunidad con la que actúa el gobierno. Sin embargo, supuestamente España, programáticamente, se constituye en un Estado de Derecho; pero las acusaciones que se lanza demuestra que de facto esto no es así. Teoricamente un Estado de Derecho significa que los poderes públicos se encuentran sometidos al Derecho. Pero en el momento en que el Derecho persigue a alguno de los poderes se abre la caja de los truenos. Y se habla de persecución. El secretario del PP Javier Arenas acusa al presidente del Gobierno de “Dictador” y la 2ª del Partido, Maria Dolores de Cospedal, acusa de escuchas ilegales; donde parece ser, hay una desconfianza en las propias instituciones del Estado de Derecho. Queda claro que el régimen político hace aguas en ese momento. Arenas subraya: “Nunca en 30 años de democracia hemos vivido una situación peor de utilización política por parte del Gobierno, de la policía y la fiscalía para agredir al Partido Popular"” y "lo mediático y la absoluta impunidad, con el fiscal de brazos cruzados, ante la filtración de sumarios secretos". Y es que el sistema político de la monarquía parlamentaria de restauración borbónica hay que analizarlo históricamente. Si Cánovas montó la I restauración, Franco y los aperturistas, los opusdeistas y los oportunistas montan la II restauración monárquica. Y el régimen es un régimen de dictadura parlamentaria, como con razón dice el político de la derecha Javier Arenas (parece incorrecto hablar de “político derechista”, como hacían los historiadores con los políticos de la II República), que asesta un duro golpe a la credibilidad del régimen. La derecha está hecha un basilisco, porque advierte que el régimen montado por ella en continuación a la dictadura franquista, no conviene para cuando no tiene el Poder Absoluto; porque lo que ocurre en este régimen de monarquía parlamentaria es que el partido que goza de la mayoría de la cámara goza del Poder Absoluto, porque el sistema adolece de falta de División de Poderes.¿ Entrarán los derechistas al derribo del régimen?. Muy posiblemente no lo hagan, porque el régimen se mueve por la intoxicación informativa y manipulación de los medios de comunicación. Y en eso está el Partido Popular, que espera el turno. Pero el sistema no se sostiene. Porque el problema no es un problema de regeneración democrática. Sino de instauración democrática.---

viernes 19 de diciembre de 2008

Cazador blanco, corazón negro


Con ocasión del reciente estreno de “El intercambio” y, posteriormente, “El Gran Torino” como las nuevas propuestas del octogenario director Clint Eastwood, amén que ya va a empezar a rodar un film sobre Nelson Mandela con Morgan Freeman, estoy publicando una serie de artículos relacionados con su obra. Eastwood ha conseguido un reconocimiento unánime por parte de la crítica cinéfila y cada nueva producción suya se espera como agua de mayo. El caso es que no nos defrauda y, en los últimos tiempos y tras el rodaje de “Million Dollar Baby”, ya no sólo nos regala a sus fans una película, sino que éstas van de dos en dos, a un ritmo de rodaje extraordinario y con una calidad superior. Aquí atrás fue el díptico “banderas de nuestros padres” y la para mi magistral “Cartas desde Iwo Jima”. Adentrarse en la obra de Clint Eastwood se está convirtiendo en un ejercicio cinéfilo sumamente agradable y los comentarios sobre su obra se multiplican, en especial desde que la crítica se rindió a sus pies tras la enormidad cinematográfica que fue “Bird”. Es lógico el interés que suscita la obra de este director, pues ésta contiene un sin fin de posibilidades de análisis. Principalmente porque sus películas son muy conocidas por el público, al que nunca ha defraudado, pero, además, porque su cine comulga con la crítica más exigente, en una difícil confluencia. Por regla general crítica y público suelen marchar por separado. Con Eastwood esto no acontece así, al ser una “estrella” lo suficientemente conocida y a la vez un director de culto, entronizado en los altares de la cinefilia más sesuda. Uno de los principales estudios que se realizaron sobre Eastwood fue escrito por el maestro Quim Casas, pero el tema me parece que tiene visos de ser inacabable. A todos los cinéfilos les encanta hablar y escribir sobre Eastwood. Con ocasión de estos recientes estrenos, la revista “Dirigido Por”, en su último número, 384, inicia un estudio sobre su obra, realizado por Tomás Fernández Valentí. En ese número el famoso crítico considera “Cazador blanco, corazón negro” como una película irregular, aunque no dice que sea mala película, y que está envejeciendo algo peor que otras propuestas del autor menos pretenciosas. En parte entiendo esas opiniones, pero discrepo con él. Hace tiempo escribí una entrada sobre Huston, titulado: John Huston: "filosofía de la voluntad" dentro de una "filosofía sobre la vida", que guarda relación con este artículo. Hemos de recordar que “Cazador blanco, corazón negro” fue una película que recibió muy buenas críticas en su día, en un momento en que las expectativas sobre el cine de Eastwood se habían disparado, y la crítica trataba de otear los derroteros por donde iba a seguir el cine de este director. Todo parecía preveer que iba a más. Bird fue un auténtico mazazo para la crítica, que nunca pudo imaginar el puñetazo de autoafirmación sobre la mesa que Eastwood hizo con ella. Por eso hay que analizar el contexto o circunstancias del rodaje de este film para entender lo que Eastwood nos está contando en ella. Por lo pronto “Cazador Blanco, corazón negro” es un ejercicio de cinefilia por parte del propio Eastwood, que va dirigida a una reflexión meta-cinematográfica. Es por ello que a mucho público que hoy visione la película se le escape lo que Eastwood trató de contar, y que la crítica del momento, muy entusiasta con Eastwood, tenía muy presente. Es por ello que, como señala Valentí, otras propuestas menos pretenciosas del director estén adquiriendo con el tiempo una mejor consideración. Opino que esas otras propuestas, ciertamente, están envejeciendo muy bien. Pero ello no quiere decir, en mi opinión, que “Cazador blanco, corazón negro” haya bajado en consideración. Por lo menos para mí, que sigo considerándola como una de sus muy buenas obras – Ruta Suicida,Bronco Billy, Infierno de Cobardes, Fuera de la Ley, Impacto Súbito, Jinete Pálido, Medianoche en el Jardin del Bien y el mal…-, aunque no en sus obras mayores – Aventurero de medianoche, Bird, Sin Perdón, Los puentes de Madison, Mystic River, Million Dollar Baby y Cartas desde Iwo Jima-. Los comentarios sobre Cazador Blanco, corazón negro los haré en la entrada siguiente.

miércoles 10 de diciembre de 2008

Severas críticas hacia alguna de las medidas económicas del PSOE

Vista la pedrea de dineros públicos desparramados por localidades y ayuntamientos patrios, es hora de ser severos, pero muy severos, con las medidas económicas adoptadas por el PSOE. Vamos a empezar por la primera medida, electoralista, que se propuso en su día, la de los 400 euros. Vista a toro pasado creo que es el momento, ya, para decir que esa ha sido una mala, pero que muy mala medida. De lo que se trata es que el consumo, que ha sido el motor de la economía española junto con el ladrillo, no caiga, pero esta medida que presuntamente sirve para aumentar la Renta Disponible de los ciudadanos ha sido mal planteada. Si conocemos la propensión marginal al consumo, las rentas más altas no incrementan su consumo por esos 400 Euros. A nadie le amarga un dulce: pero ha servido de bien poco, a la vez que se han dilapidado recursos económicos que no han servido para expandir la demanda. La medida parece tan tonta como la de no encender las luces navideñas a causa de la crisis. Si el riesgo en el que se cae es la deflación, creo que no es de recibo que se adopten tales propuestas locales de desactivación del consumo. Y algunos ayuntamientos socialistas han adoptado interesadamente tales decisiones. No en vano, es sabido, el pequeño comercio no es lugar de votos socialista, cuando podría serlo –pues el pequeño comercio no deja de ser un pescado pequeño a espensas de ser deborados por grandes tiburones-. Que se hubiesen quedado las luces como todos los años y, así, se hubieran ahorrado un conflicto justificado. Son ganas, como siempre, de tocar la pandereta. Y la zambomba. Pero lo más grave, en mi opinión, es la forma de adopción de “medidas keynesianas”, para nada Keynesianas, de expansión del Gasto Público, desparramando dineros a los ayuntamientos en función de los habitantes. De esa manera no se podrán afrontar importantes obras que mejoren las infraestructuras y, dada la exigua cantidad que se otorga en la singular pedrea, va a ser pan para hoy y hambre para mañana. A lo más, va a servir para camuflar el número de empresas que se van a ir al garete dentro de poco. La medida no apuesta por cambiar el modelo económico, que se caracteriza, más, por el lastre, al ser un modelo de ladrillo y constructoras, y no un modelo de innovación y desarrollo. La pedrea a los ayuntamientos va a ser una cosa similar a la de los 400 Euros: va a endeudar al estado español, hipotecando su futuro y, a la vez, no va a servir para estimular la demanda. El grave problema de la crisis está aún por venir: cuando llegue momento de presentar cuentas, y termine el año fiscal, muchas empresas van a poner el cierre, debido a que su pasivo circulante les asfixia a corto plazo, a la vez que el activo circulante pierde rotación. La pedrea a los ayuntamientos para lo que va a servir, sobre todo, es para que algunas empresas de construcción, muy posiblemente afines a los consistorios, vean inyectada la liquidez que precisan, y, con ello, aguantar un poco más el ahogo que las atenaza. Buen tiempo para poner los patrimonios a buen recaudo. Y dar algo de vida a las empresas de materiales de construcción y las constructoras medianas algo más fuertes -las más gordas ya han caído, mientras sus directivos han puesto a buen racaudo los pingues beneficios que de aquí a nada conseguían-. Permítanme que les diga una cosa: estas pedrea en nada va a mejorar el empleo; y, a la vez, va a seguir reduciéndose el consumo. Ya saben lo del culo y lo del candelero, que no son témporas. La economía es la pescadilla que se muerde la cola. Y los pezqueñines van a ser cada vez los más, y el agujero cada vez va a estar más abierto para meter el palo por él. A su vez, las medidas no inciden en nada en lo que, de verdad, nos ayudaría a salir del problema, desde el punto de vista de la política Fiscal. 1) No se destinan a grandes Obras públicas en infraestructuras con férreo control estatal, 2) No se llevan a Investigación y Desarrollo (en las patentes está el futuro, no en otro sitio). No se si ustedes son consciente de lo siguiente: Es España un país donde los cerebros, los buenos, se dilapidan a lo tonto. Todas las regiones, y comarcas, pierden cerebros: las mejores cabezas siempre se van a otro sitio. Es así. Al país le pasa lo mismo: las mejores cabezas está fuera de España. El talento es quien debe poner el práctica las innovaciones necesarias para que el potencial del país se expanda. Sobre ello no se hace nada. Dinero puesto a disposición a la investigación y desarrollo y en nuevas energías (futuro): 0. Dinero puedo para inyectar líquidez a las empresas del ladrillo (pasado): Todo. Pan para hoy y hambre para mañana. Amárrense a los palos del chozo.

sábado 6 de diciembre de 2008

CENTRO POLÍTICO

Debido a que me ha parecido interesante hablar sobre el concepto político de CENTRO POLITICO, abro esta entrada para debatir sobre esa realidad política, con el ánimo de que la tertulia política en este foro, de filosofía, ética y política, abra a discusión materias COMO ÉSTA.
CENTRO POLÍTICO: El centro suele ser una posición equidistante entre la izquierda y la derecha. Pero yo muchas veces creo que es una línea demasiado fina que queda entre dos plaquetas del suelo; el centro, en política, rara vez existe, salvo en algunas ocasiones necesarias de “sentido común”. Por regla general lo que hay es centro-izquierda o centro-derecha, porque es imposible el dualismo. El centro es algo ideal, y en el está el “justo medio”. Pero, como digo, es un ideal. Para que haya centro debe haber algo a “la derecha” y algo a la “izquierda”. Si no lo hay, es imposible: es un disfraz. Álvarez Cascos dijo, diciendo verdad, que no había nadie más a la derecha de él. Pero le pudo más la picha que el cerebro o el corazón, como les suele ocurrir a casi todos los hombres, incluso a la carcunda – o cavernícolas- que suelen se hipócrita en todas esas materias: se les suele ver el culo, para sonrojo de propios e hilaridad de extraños. Los partidos de derecha, en muchas ocasiones, tratan de autodenominarse como de “centro”, pues piensan, equivocadamente, que solo la “gente de bien”, biurtiful pipol, es de su partido; además, “la derecha” suele tener miedo a decir su nombre y es bueno camuflarse entre la gente media, ponerse un disfraz de cordero, haciéndose amigos de lo borregos, muchos que van a por huevos a Carabaña. La segunda legislatura de Aznar, por ejemplo, fue “la derecha”, por fin, la que gobernó otra vez. En la primera no pudo, pese a que estaba allí – y que fue recolocándose en las jerarquías de Poder-. “La derecha” española no podía ni aguantar, ni soportar, la negociación con nacionalismos periféricos, y, por ello, le interesó decir que no eran “derecha” si no “centro”. Falsamente, como digo, porque a la derecha del PP no había nadie. El PP, desde esa segunda legislatura, hasta la fecha, actuó de acuerdo a su verdadera voluntad de ser lo que es: derecha. Hoy en día anda haciéndose una reflexión profunda en su seno, aunque tratan de que a la luz pública no se vea mucho. A los más jóvenes, aquellos que acuden a sus colegios privados del Opus o recién egresados, que serán sus próximos cargos, les están metiendo una zambomba de “liberalismo”, que es un falso liberalismo, para hacer un liberalismo de derechas a lo anglosajón. Esto se hace así porque cada año que pasa la proporción de entre nacidos en democracia y los que se va a desequilibrar, y la vieja cantinela del franquismo, que la han mantenido muy recientemente no les va a valer.

martes 2 de diciembre de 2008

No por nada


Fotografía de Samuelson


Son necesarias algunas precisiones en materia económica; por ello, se hace preciso que en momentos de incertidumbre económica, como el que vivimos, hablemos de economía. El objeto es que nos aclaremos algo en todo lo que ocurre, so pena que andemos perdidos. No es tiempo, tampoco, de ser agoreros: pero si de tener conciencia, de alguna manera, de lo que está ocurriendo. La economía es una de las ciencias prácticas más útiles que hay. Es cierto que ésta es muy críptica: abstrae conceptos de la realidad, a las que llama variables, y las analiza, a través de métodos estadísticos que se llaman “de regresión”. Ciertamente: es difícil su comprensión, pero no conocer como se influyen entre sí, hace que tengamos menos apoyos para interpretar “la realidad”. Intentaré no mostrar los Bíceps de la terminología opaca: intentaré ser lo más claro posible para ser comprendido por los profanos. En mi vida de observador de la realidad socio-política, y por ende económica, no había vivido una situación de la economía como la que ahora vivimos. De ahí su importancia. No habíamos visto, nunca, la vuelta al keynesianismo de las políticas económicas. Eso es lo que ocurre ahora, porque las circunstancias vuelven a ser similares a las de 1929. Y es para alarmarse: La política monetaria, la de los monetaristas, sirve de bien poco, pues aunque se insufle dinero en el interbancario, la falta de confianza por “la economia real” hace que el dinero se quede en las cajas fuertes de los bancos – la misma trampa de la liquidez que en 1929-. Aunque no perdamos la calma. En economía “los precios” están relacionados: que suba el precio de las castañas y baje la demanda de casas rurales, por ejemplo: La gente se queda, velis nolis, en casa asándose unas castañas. En fin: los políticos y sus asesores, economistas, están optando por políticas de la demanda. Esto es, incentivar la economía en base a gastos públicos, para que el motor no se cale. No sabemos en que acabara todo esto, pero la recesión mundial a la que nos acercamos parece morrocotuda. Si no, los gobiernos todos, no volverían a Keynes de esta manera. Si es posible que estas medidas sean las únicas que se sepan utilizar de alguna manera, por haber experiencia en ellas. Y solo gobiernos progresistas están legitimados, por principios, para ponerlas en marcha. Aunque no hemos de olvidar que gobiernos conservadores han usado mano de puro Keynes en muchas ocasiones: Ronald Reagan y Bush, por ejemplo. Estos usaron, en la celebre elección entre “cañones y mantequilla”, por los cañones. Esas decisiones de “política económica” es el punto de encuentro entre la política, la economía y la moral, que tanto me empezó a interesar hace años. Parece ser que, en España, parte de esa inyección de gastos públicos irán a parar a los ayuntamientos, como modo rápido de inocular “dinero publico” a la población, para que se produzcan efectos multiplicadores: El ayuntamiento tiene dinero, contrata a gentes para obras, y estos consumen y compran con ese dinero. Debemos hacer un “buzón de sugerencias” local para articular, a la vez, esos dineros en cosas útiles y consensuadas, de ahí la importancia de la talla moral que tengan nuestros regidores. En fin: estos “dineros públicos” no salen de la chistera. Con ellos se endeuda el futuro, aunque ahora, a diferencia de tiempos pasados –como durante los gobiernos de Felipe González- , los tipos de interés puestos a la deuda pública, son dispuestos por el BCE. Los “déficit públicos” son un coco para los tipos de interés, tal y como propugnaba la zambomba liberal, pues, para el futuro, ayuda al ahorro y desincentiva la inversión, al preferir el inversor “Deuda Publica”, siendo el estado quien pague los intereses. Todo depende de que lugar del PIB se encuentre la economía española: por debajo de su potencial o por encima. Muy posiblemente la economía española tiene problemas estructurales endémicos de muy difícil solución y puede que la clave toda se encuentre en el sector energético. En fin, no se sabe que pasará y habrá que estar a la expectativa; en cierta manera apoyo que sea un gobierno socialdemócrata quien adopte estas medidas. Pues son medidas que no casan con un partido conservador que, aún antes del debate sobre las medidas económicas de Zapatero, como escuché en la radio, seguían propugnando la bajada de impuestos para las rentas más altas y no echar mano del déficit –nuestro colchón de seguridad-. Si se tomasen estas medidas que propugnan los partidos conservadores haría presagiar un gripazo de padre y muy señor nuestro que postraría a la economía española en cama por algunos años. Hay que empezar, otra vez, los “cuadernos de economía” española, para ver como van las constantes vitales de este enfermo: y ser muy prudente en las medidas. Nunca, como en el día de hoy, un ministro de economía ha sido tan importante. Me congratulo, por ahora –luego ya se verá-, que sea Solbes, sinceramente. Otra medida, aunque aquí en gobierno de España ya casi nada puede hacer, salvo salirse de la zona Euro, para poder tener política monetaria propia, sería hacer una política monetaria expansiva muy fuerte por parte del BCE, emitiendo dinero a mansalva, para estimular la producción y los precios. !Si los precios! porque el problema, uno de ellos, de la economía española se encuentra en el endeudamiento familiar. Una política fiscal, junto a una política monetaria expansiva, se hacen necesarias: porque el problema gordo al que nos enfrentamos es a la deflacción . El gobierno, actualmente, solo puede hacer lo que hace: política fiscal del Gasto Público. Suponemos que el PP haría mucho menos. No haría nada: no por nada, sino porque, precisamente, esos son sus principios en materia económica. La política económica del PP es la del juego de la silla. A dar vueltas alrededor de una sillas y los que se sienten los primero ganan: partiendo con la ventaja de que unos, los gordos, dan vueltas a las sillas y otros, los pequeños, dan vueltas a los gordos, con el culo al aire y bajandose los pantalones. Así ha sido siempre. Por los siglos de los siglos.

jueves 27 de noviembre de 2008

Ser de izquierdas


Tengo en mis manos el libro del añorado Eduardo Haro Tecglenser de izquierdas”. No tiene nada de particular ello, pues hace años que está en mi biblioteca, junto con su muy leído “diccionario político”. Los he puesto sobre la mesa, mientras escribo en estas noches valxeritenses. No es el afán de justificar tal postura política que, como todos sabemos, nació, como la derecha, de estar en postura sentada. Sentada en las primeras cámaras “nacionales” representativas del “pueblo”. En fin, no es cuestión de acudir a la propia definición de Tecglen, si no, más bien, intentar expresar del porqué se “es de izquierdas”, al menos del que esto escribe. No es tanto una justificación, pues no necesito justificarme ante nadie de nada, si no más bien, de la reflexión necesaria hacia la que, cada cual, debe llegar. Parto del presupuesto de que hay muchos que reflexionan sobre la política en muchos sitios que han quedado como un gramófono viejo. Parece tontería. Pero no lo es. Todavía truenan los viejos debates entre los que yo creo que ya son viejos, y que parecen los viejos argumentos de requetés, falangistas y nacional-católicos variados, pero en plan boina y chaqueta de cuadros. Unos no son tan mayores, sino herederos, habilmente moldeados. Otros son aquellos hombres admirables que hicieron la Guerra, que el paso del tiempo les está llevando a casi todos ya al cementerio. Siento un estremecimiento cuando hace años aún se les veía, con sus calladas y sus boinas tomando el sol. Madre mía, me decía, estos hombres hicieron la Guerra. Parecía increíble. Más interesante eran escucharles sus reflexiones sobre la política sobre lo que “es la derecha” y sobre lo que “es la izquierda”. Efectivamente, escuchándoles uno llega a comprender como se llegó a aquella confrontación. !Vaya cabezas más duras y más huecas que tenían! Todos hemos visto la versión oficial del régimen, y el guión de la película Raza, es explicito: de Guerra de hermanos contra hermanos, que vinieron a romper la célula social que Dios manda: la familia. En fin no soy ajeno a todo ese viejo discurso, comentarios, y aberraciones, tales como ese que figura en un vídeo que he visto recientemente de cierto pueblo donde aparece, hoy día, hablando un hombre rural, aún de la “Reconquista” que supuso la cruel guerra civil. Esos son algunos de los herederos. Otros están en lo más alto. Me niego a ese discurso que, como digo, suena disco de vinilo en gramófono viejo. Espero que se respete mi postura, como yo respeto las otras, aunque, claramente, no las comparta. Mi “toma de conciencia” como “ser de izquierda”, no vino por la postura marxista de tomar conciencia de proletario. Esas son también viejas cantinelas, en parte que se retrotraen a la juventud contestaría, y admirable, de los 60 y los 70. A los viejos, creo yo, la cantinela de ser de izquierdas o de derechas, les era más sencilla. Y se basaba mejor, en este país, la expresión “No me mees encima y me digas que está lloviendo”. A los que meaban hacia el lado derecho, se les llamó izquierdas, a los que meaban hacia la izquierda, se les llamó derechas. Y se dieron la de Dios es Padre. O la del pulpo. Para no herir susceptibilidades. En fin, que mi toma de conciencia vino, como digo, por la reflexión jurídica, cual es mi formación. Y por la reflexión real de cuales eran, de veras, mis raíces: sin tomaduras de pelo. El ser hijo de emigrantes extremeños y andaluces puede ser una explicación. Pertenecer a familias que trillaban, que segaban, y que araban con yuntas, para años después, emigrar a la ciudad para convertirse en cuellos azules, obreros industriales según la terminología de la sociología industrial. Obreros que han aspirado durante muchos años todos los tóxicos que produce una fundición. Puede ser, es cierto, una forma de una “toma de conciencia” proletaria, y quizá pueda retractarme de lo que he escrito más arriba. Pero para la toma de conciencia fue necesaria, previamente, la reflexión jurídica. Hay que tener en cuenta que adsorbí la postura de determinados estudiosos del Derecho laboral, tales como Antonio Baylos, Ojeda Avilés – y su Derecho Sindical, donde reza su deseo de un país sin caciques y oligarcas – o Fernando Valdés, que sostienen la postura de la naturaleza “dependiente” de las relaciones de trabajo. Esto viene a significar, claramente: unos tienen la sartén por el mango y otros reciben los sartenazos. Automáticamente me decidí por lo que a mi me parece más heroico: limitar “el poder” de los que tienen la sartén. Y los que tienen la sarten, siempre, son los que tienen el Dinero. Por ello considero que la postura moral y política que está bien, es esa. Por ello la defiendo. Hay algo, bueno muchas cosas, que no he añadido, en esa "toma de conciencia". Es lo siguiente: Muchos somos los que hemos venido al mundo tras la muerte de Franco, y, por ello, desde el principio fuimos una generación un tanto diferente a las anteriores, las cuales habían vivido una guerra y una dictadura. Nuestra infancia y juventud pasó en un ambiente, quizá, diferente, y no eramos conscientes del todo de las profundas heridas que arrastraba la sociedad española. Fuimos la generación de "la bola" y aquel ambiente, para muchos "moderno" fue nuestra conexión con el mundo. Yo recibí educación en colegio público y, por fin, los que éramos hijos de obreros, trabajadores y campesinos, abarrotamos la Universidad; no sin cierta complacencia de misión cumplida. Luego llegó lo que Javier Tusell llamó "el Aznarato", la segunda legislatura de J M Aznar, y volvieron los antiguos fantasmas a volar y que para nosotros fueron nuevos. Yo había estudiado economía y percibí claramente la zambomba neo-liberal que se batía. Lo de Aznar fue el acabose: volvieron los que nunca se habían marchado. No voy a dejar aquí juicios de valor sobre aquel periodo de la historia. Pero, efectivamente, Aznar fue mi toma de conciencia, en parte.

miércoles 26 de noviembre de 2008

Un recorrido intelectual





Muchos se preguntarán como teniendo yo una formación eminentemente económica y jurídica, como profesional, sienta un verdadero interés en materias humanísticas, tales como la historia, la filosofía o la ética. Es lo que trataré de desvelar en esta entrada que escribo. Esto se debe a varias causas y vericuetos: unas intelectuales, otras profesionales, que no ocultaré, porque principalmente he sido un práctico, y otras por ocio, o amor intellectualis. Empezaré por la primera, no sin antes advertir que, quizá, todo se deba de forma primordial a la curiosidad por averiguar las verdades últimas que se esconden detrás de una determinada especialidad.

1) Intelectual: Es un hecho significativo que, hoy en día, se tiende a una formación de “especialistas” en algo. Cosa realmente problemática y que, probablemente, haga de esa persona un bárbaro. El hecho realmente significativo del paso por la “Universidad”, y de que esta pase por uno, es este que estoy señalando. Las enseñanzas esenciales de esto las recibí desde mi bautizo como estudiante de la Complutense madrileña, alma mater, donde el curso de apertura de los estudios que yo iba a realizar fueron dados por el hoy desaparecido Manuel Alonso Olea, como luego daría el de cierre. Manuel Alonso Olea era, en palabras de Alfredo Montoya Melgar, no solo un jurista “especialista” en su materia, sino que era un hombre de cultura: un humanista. Como quiera que sea, me dediqué durante los estudios a indagar en la obra de este jurisconsulto y hube de darme cuenta que eso era cierto. Recorrí la obra de Manuel Alonso Olea en una amplia extensión y, además de sus obras generales, como la reconocida introducción al Derecho del Trabajo, a mis manos llegaron ejemplares diversos de muy difícil acceso, tales como la alienación, estudio de una palabra, y que ahora circula por la red, o la traducción que Olea hizo de la obra de Caplow, Sociología del Trabajo. Como puede observarse de los títulos formulados Olea no solo pretendía conocer su disciplina, el Derecho del Trabajo, sino, además, sus fundamentos. Todo ello envuelto en la Cultura de su tiempo , y de ahí la influencia de Xavier Zubiri, por ejemplo, que había en el ambiente gris de la cultura donde se gestó Olea. No en vano la Facultad frontera a la de Derecho, donde Olea daba clases, era la de Filosofía y Letras. Quizá la enseñanza más significativa, para mí, y que dejó más profundo poso fue aquella que decía, no es literal, que desde el Derecho del Trabajo se podía comprender o re interpretar todo el Derecho. A mí no me pareció, leyendo la obra de Olea, sólo eso. Sino que desde el fenómeno del trabajo humano podía contemplarse de una manera clarividente todo los Humano. Así, su introducción al Derecho del Trabajo es un monumento al trabajo intelectual, en especial por la visión de conjunto de una “especialidad”, convirtiéndola en una “universalidad”. La evolución del trabajo como fenómeno histórico y social analizada por Olea, basándose en el aspecto historicista Hegeliano, es espectacular. Si uno se introduce a una disciplina de esa manera, irremisiblemente, será toda su vida un “Universitas” y no un bárbaro, que es lo que suele abundar. La enseñanza de Olea en esa obra sobre la evolución del trabajo humano no libre hasta la libertad, teniendo en cuenta todos los elementos y variables que lo influyen, hasta llegar al recentísima relación de trabajo libre, dependiente y por cuenta ajena, es hercúlea. Sus reflexiones atañen, como digo, a todo lo humano.
2) Profesional: Eminentemente fui un práctico de mi profesión. Y a ello me dediqué entrando en lo que se llama la empresa privada. ¿Que qué hacía un tipo como yo allí? No lo sé. No me lo pregunten, porque allí estaba yo. Y caí en el más brutal de los trabajos posibles a las que puede caer un humanista:” la selección de personal”. Allí realicé, por poner un número, unas 8.000 o 9.000 entrevistas de trabajo. Conocí a profesionales de todos los tipos, vidas profesionales, y personales, de todos los géneros, a personas de mil caracteres diferentes, que venían de cientos de empresas diferentes, cada cual de su padre y de su madre. En eso me hizo sentir, un poco, como mi compatriota Cervantes, al hacer yo un trabajo que no me gustaba nada, pero, indirectamente enriquecedor para conocer al ser humano. Eso que somos todos nosotros. Y advertí, por otro lado, que ese mundo de la empresa, ya no tanto desde un punto de vista marxista, se basaba, efectivamente, en el egoísmo y la codicia. De ahí es donde emana mi interés por las materias morales, para comprender que eso, precisamente, no está bien. Y, por tanto, en interés en saber aquello que está bien y que está mal. Creo que fue un error que yo dejase tantos años de mi juventud en hacer aquel trabajo horrible. Pero lo hecho hecho está, y lo que no mata engorda.

3)Ocio, o amor intellectualis. Efectivamente, soy un amante de la sabiduría, y no creo que sean los títulos, ni ser licenciado o diplomado en tal o cual “especialidad” ni nada por estilo quien la da. Solamente la da una cosa, como señaló Aristóteles: la curiosidad y el asombro por todo cuanto hay. En especial la curiosidad por lo humano. Huelga decir que mi paso por la Complutense me convirtió en Complutense por segunda vez y, por ello, puedo decir que lo soy en un doble y orgulloso sentido. El hecho principal es que soy Complutense en un doble sentido: soy alcalaíno. Aunque hijo de emigrantes de humildes andaluces y extremeños, campesinos y obreros, que dejaron la yunta, en ese encomiable afán por mejorar de vida para ellos y sus hijos. Ambas raíces: ser compatriota de “Cervantes” y de “Azaña”, intelectuales de postín, por un lado, e hijo de emigrantes, precisamente, de las dos más sufridas tierras españolas es lo que me hace ser “español” de tomo y lomo, pero no en el sentido patriotero de pandereta. Normalmente suelo tener una gran curiosidad por los lugares donde vivo. Y Alcalá de Henares principalmente. Eso me llevó a investigar sobre aquella ciudad con el fin de reconstruir, en una novela que descansa resguardada en un cajón, quizá por ser inmatura, la vida renacentista de Alcalá. Ello me llevó a leer todo lo que cayó en mis manos sobre el Siglo de Oro, sobre Teología, sobre el humanismo, sobre Erasmo. Me es muy difícil significar aquí lo que aprendí con esa tarea. Pero es que la vieja Alcalá fue el lugar central del humanismo cristiano español. Ese interés por saber que es lo que se fraguó allí, y que es muy desconocido aún, me llevó a interesarme por los aspectos teológicos y doctrinales que se celebraban en sus aulas. Y, por tanto, de la filosofía. Mi pasión.
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