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jueves, 15 de enero de 2015

Noches de Bagdad.

Noches de Bagdad; una delicia para trasladarse al pasado de una civilización milenaria de filósofos, artistas, caravanserais y comerciantes.


Micelánea de textos

FILOSOFÍA CONTRA LA BARBARIE

Blog: negra tinta.

Las masacres en Gaza, Siria, Irak, París o Nigeria nos recuerdan las profecías de André Malraux: “el siglo XXI será religioso o no será”. Los fundamentalismos religiosos protagonizan una guerra global que ha escarnecido el optimismo ilustrado. El “choque de civilizaciones” ya no es una hipótesis, sino una catástrofe cotidiana. No obstante, ninguna de las tres grandes religiones monoteístas exalta la violencia. ¿Por qué se producen entonces guerras y matanzas? El materialismo histórico afirmaría que el “choque de civilizaciones” solo es una versión de la lucha de clases. Detrás de las ideas, se esconden motivaciones económicas. Esta hipótesis no es completamente falsa, pero su poder explicativo es limitado. Al margen de las injusticias y las desigualdades, la incomprensión del otro se ha agudizado escandalosamente, tal vez porque el pensamiento se ha debilitado y fragmentado, deteriorando las herramientas que nos permiten adentrarnos en lo diferente y descubrir su sentido. Nietzsche jamás se habría planteado el diálogo entre las distintas culturas, pues su modelo de referencia era la Grecia clásica. Marx habría obviado el diálogo, considerando que la lucha de clases es el único motor de progreso y el debate ideológico solo es el barniz de conflictos materiales.
Algunos piensan que la deconstrucción constituye el canto del cisne de la filosofía, pero se olvidan de la Hermenéutica, que se basa en la apertura de la inteligencia humana a la alteridad. La Hermenéutica no es una doctrina, sino una interpretación del logos como un interminable diálogo con el otro y con uno mismo. Su máximo representante es el ya desaparecido Hans-Georg Gadamer, que en 1960 publicó Verdad y método, un clásico de la filosofía que propugna la “fusión de horizontes” para interpretar la realidad y los textos alumbrados por el ingenio humano. Una obra literaria o filosófica no es la simple expresión de una subjetividad, sino una realidad textual que cada época interpreta de una forma distinta. La verdadera interpretación no es un ejercicio subjetivo, sino un punto de encuentro entre un texto y una época. En la medida en que una interpretación reconoce sus límites, el horizonte de la comprensión se ensancha. Siempre hay un más allá que garantiza la continuidad del diálogo y la exclusión de la violencia, pues el ruido y la furia son incompatibles con el pensar. La filosofía siempre es una pregunta que se enriquece con el tiempo. “¿Qué es el hombre?”, se pregunta Kant. Esa pregunta siempre permanecerá viva y abierta, pero en el momento actual tal vez sea necesario formular un nuevo interrogante: “¿Qué quiere el hombre en realidad?”. Al evocar una discusión académica con varios colegas, Gadamer nos proporciona una respuesta que desborda el ámbito del saber académico: “…lo que al parecer pretendíamos es que el otro nos comprendiese, y quizás algo más. Queríamos reunirnos con el otro, obtener su aprobación o, por lo menos, que se retomara lo dicho, aun cuando fuese a modo de réplica u oposición. En una palabra: queremos encontrar un lenguaje común. A esto se llama conversación."



La crítica de la teología se torna en la crítica de la política

 Enrique Dussel; artículo en La Jornada.
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Marroquíes se manifestaron ayer en Rabat frente a la Agencia Francesa de Prensa en solidaridad con París, debido al ataque contra el semanario Charlie HebdoFoto Ap
 
El incidente perpetrado en París a manos de fundamentalistas islamitas nos llama a la reflexión aplicable a otras situaciones del presente mundial, convulsionado por una religiosidad de derecha sumamente peligrosa. Desde el comienzo queremos indicar que nos referimos no sólo al fundamentalismo islamita, sino igualmente a los fundamentalismos cristiano y sionista, que hoy aterran a la humanidad. La izquierda modernizante entendió la crítica de la teología (y de la religión) como su directa supresión. Con ello encubrió el problema de la religión en sus formas profanas (de la que nos habla Marx en su teoría del fetichismo) y dejó a la teología fundamentalista en la oscuridad, no sabiendo de su existencia ni pudiendo criticarla. Ese fundamentalismo renace sobre sus cenizas y reaparece desde una lógica ignorada por la izquierda, no por Marx, que planteó explícitamente el tema.
Hoy, en enero de 2015 se nos presenta un acontecimiento que toma desprevenida a la izquierda moderna y secularizante. Para Karl Marx la historia, la filosofía y la teología se articulaban en el pensamiento crítico. Por ello escribe en un texto célebre acerca de estos tres niveles epistemológicos que:
“La misión de la historia consiste (…) en descubrir la verdad del más acá (Diesseits) (…) La misión de la filosofía puesta al servicio de la historia (…) está en desenmascarar la autoenajenación bajo sus formas profanas (…). La crítica de la teología se torna en la crítica de la política.”

 Veamos entonces la relación de estos tres niveles: historia, filosofía y teología, quizá para escándalo de marxistas tradicionales y de antimarxistas cristianos (y de islámicos, taoístas, sionistas, etcétera).
En efecto, Marx escribió de su puño y letra que Thomas Münzer, por medio de la Biblia, enfrentó el cristianismo feudal de su época con el sencillo cristianismo de los primeros siglos. Y continúa: Los campesinos utilizaron este instrumento contra los príncipes, la nobleza y el clero. Ese instrumento es un volver a los primeros siglos del cristianismo, cuando era mesiánico. En América Latina, al comienzo oscuramente y posteriormente con toda claridad, se entendió que Marx se estaba refiriendo anticipadamente a lo que hoy llamamos Teología de la Liberación, que en su versión más radical y primera es una crítica de la teología fetichizada (como la utilizada por las dictaduras militares a partir de 1964, que actuaban en nombres de la civilización occidental y cristiana) para abrir el horizonte de una crítica de la política liberal y de la economía capitalista. Deseo reflexionar unos instantes sobre la cuestión, no situándome subjetivamente como creyente de una comunidad religiosa, sino desde la objetividad sociopolítica, cultural y económica del mundo actual. Por ello, de una manera aún hoy provocativa y chocante, también contra los marxistas vulgares (me animaría a agregar), escribe Marx:
Por tanto (pensaba Münzer), el cielo no es cosa de otro mundo; hay que buscarlo en esta vida, y la tarea (aún) de los creyentes consiste en establecer aquí, en la tierra, ese cielo que es el reino de Dios.

Para Marx, la religión fundamentaba o negaba cierta praxis. Por ejemplo, el calvinismo reformuló el cristianismo para hacerlo compatible con el capitalismo que nació en su seno. No olvidar que en Escocia se practicó el presbiterianismo calvinista de John Knox, cultura religiosa de Adam Smith, por ejemplo. Marx critica esa inversión teológica y práctica del cristianismo (que ha dejado de ser mesiánico y crítico como en los primeros siglos, posición también asumida por Engels y Kausky). Si hay que efectuar una crítica teológica, es necesario saber entrar en la lógica del discurso teológico (que Marx conocía muy bien, pero que el marxismo posterior ignoró completamente hasta el presente) para mostrar que la teología cristiana es esencialmente crítica del liberalismo en política y del capitalismo en economía. Esta es igualmente la tesis de Walter Benjamin, hoy en disputa interpretativa.
La cuestión se centra en el tema del fetichismo de las formas profanas. En efecto, primeramente, la teología moderna (española del siglo XVI) criticó la teología medieval (que con Ginés de Sepúlveda fundamentó teológicamente el colonialismo y el capitalismo naciente). Después, con el calvinismo, entre otros, se criticó la teología católica de la primera modernidad preindustrial, fundando la posibilidad de una completa identificación entre cristianismo, colonialismo y capitalismo, que desde el siglo XVIII será industrial (por la creación de plusvalor relativo). Ese cristianismo escocés, calvinista, es el que critica principalmente Marx. Leamos un texto un tanto inadvertido en la tradición marxista (y por supuesto cristiana):

De ahí que la crítica esté en su perfecto derecho, cuando obliga al Estado (cristiano del norte de Europa) que invoca la Biblia, a reconocer lo torcido de su conciencia (…) desde el momento en que la vileza de sus fines seculares, que trata de encubrir con la religión, se hallan en flagrante contradicción con la pureza de su conciencia religiosa.”

Marx, blandiendo la tradición teológica crítica del pensamiento semita y cristiano mesiánico primitivo, critica el cristianismo nord-europeo, que ha negociado con la política moderno-liberal (léase igualmente en economía: con el capitalismo) su mutua fundamentación (la religión sacraliza las formas profanas de la política y la economía, y éstas apoyan la religión invertida de la cristiandad, criticada ya por S. Kierkegaard).
El mensaje del cristianismo mesiánico de los primeros siglos no puede aceptar ni el liberalismo ni capitalismo, ya estaría en contradicción con sí mismo. Esta contradicción es lo que debe mostrar la crítica de la teología (sea el crítico creyente o no). Y lo peor es que, a partir de la Ilustración, no como crítica sino que negación de la religión, se proclama lo que mucho después Nietzsche enunciará como la muerte de Dios. Pero el dios que muere es el del cielo, y renace como un dios profano de la tierra, sacralizando o dioses profanos constituyen el hecho del fetichismo que sólo una crítica de la teología (profana) puede erradicar.

Los fundamentalismos (cristiano, como el de G. Bush; islámico o sionista) son un retorno de un dios (o un politeísmo como diría M. Weber) que justifica y absolutiza una política, una economía, una cultura, una raza, un género, etcétera, y usa las armas en vez de argumentos razonables, comprensibles para el otro interlocutor (nadie como el fundamentalismo estadunidense utiliza las armas en vez de argumentos: pretende imponer la democracia con guerras en vez de argumentar desde la tradición del otro, por ejemplo, con los creyentes del Islam a partir del Corán ). Al fundamentalismo no se le vence con las armas (y no olvidar que fue la CIA la que enseñó al fundamentalismo islamita en Afganistán a usar las armas contra la Unión Soviética, y ahora cosechamos las consecuencias sobre cuyo origen nadie habla), sino con argumentos razonables y con una praxis honesta (como enseñaba Bartolomé de las Casas respecto de la conquista). Pero esto último no entra en el horizonte de los intereses del imperio. Se utiliza la violencia irracional islamita para justificar y aumentar la violencia irracional del neoliberalismo político-económico.

La izquierda honesta, por el contrario, debe comenzar una crítica de la teología como momento de una crítica de la política liberal y de la economía capitalista, tal como la practicó Karl Marx.
Esto es rigor cienífico

domingo, 23 de noviembre de 2014

Escritos políticos. 2. Sobre colonialismo, Vietnam e Israel. Jean Paul Sartre





Alianza Editorial


Terminó: las bocas se abrieron solas; las voces amarillas y negras hablaban aún de nuestro humanismo, pero era para reprocharnos nuestra humanidad

¿Cómo? ¿Hablaban solos?

El sistema funciona en base a la sobreexplotación

Prólogo a “Los condenados de la Tierra” de Fratz Fannon


Este volumen representa una muestra muy representativa de escritos políticos de Jean Paul Sartre, publicados como artículos en revistas como Les Temps Modernes o similares Algunos de ellos pueden ser considerados como obras maestras, en los que destacaría “El colonialismo es un sistema” (pág. 23), “Retrato del colonizado” (Pág. 39.), o el prólogo a “Los condenados de la Tierra, de Frantz Fannon (pág. 69), así como escritos muy importantes sobre el tribunal Russell y la condena de la intervención de Estados Unidos en Vietnam, el problema palestino y unos escritos sobre España, “El fin de la esperanza” y “el proceso de Burgos”. En fin, todos estos textos son una prueba de la calidad literaria de los escritos sartrianos, así como de la firmeza y compromiso político de su pensamiento. Muy crítico para con la burguesía y la hipocresía de la clase media, justificadora de asesinatos horrendos, y que tuercen el gesto ante las barbaridades que sobre la tierra se ejercen para fundamentar su bienestar, todos estos escritos son una bofetada. Sartre es un intelectual comprometido que no es ajeno a lo que ocurre en el mundo: de hecho, Sartre encarnará el papel de intelectual cuya función será ese “pensar el presente” del que hablaba Hegel, porque la libertad y la responsabilidad son fundamentales en cada persona: más si cabe en el intelectual comprometido; la injusticia es deber inexcusable de ser conocida y de ser denunciada, y los que más saben, sus epígonos. De ahí el “Tribunal Russell” para denunciar los crímenes de guerra cometidos por EEUU; o su análisis del colonialismo y la brutal y descarada acción de las burguesías occidentales sobre la población de países del entonces llamado “tercer mundo”. El “tercer mundo” era el lugar donde se estaban desarrollando las guerras calientes dentro de la guerra fría: Latinoamérica, África, el mundo árabe, Asia, por intereses espureos económicos. Y la escritura de Sartre es una escritura de denuncia.  “No hace mucho tiempo, la tierra contaba con dos mil millones de habitantes, o sea, quinientos millones de hombres y mil quinientos millones de indígenas. Los primeros disponían el Verbo, y los otros lo tomaban prestado. Entre ellos y unos servían uno reyezuelos vendidos, una falsa burguesía compuesta de pies a cabeza. En las colonias la verdad se mostraba al desnudo; las metrópolis las preferían vestidas; necesitaban que el indígena les amase. En cierto modo, como unas madres. La élite europea se dedicó a crear el indígena de élite; se elegía a unos adolescentes, se les gravaba en la frente, con hierro candente, los principios de la cultura occidental y se les metían en la boca mordazas sonoras, grandes palabras pastosas que se les pegaban a los dientes; después de una breve permanencia en la metrópoli, se les devolvía a su país falsificados. Esas mentiras vivientes no tenían nada que decir a sus hermanos; resonaban, de París, de Londres o de Ámsterdam lanzábamos las palabras ¡Partenón!!Fraternidad! y, en algún lugar de África se abrían: “…tenón””…nidad”. Era la edad de oro”; “A los administradores coloniales no se les paga para que lean a Hegel, de modo que lo leen muy poco, pero tienen necesidad de ese filósofo para saber que las conciencias desdichadas se enredan en sus contradicciones.” 


martes, 18 de noviembre de 2014

Aldous Huxley: Las dictaduras tecnológicas futuras (1958)

La maravilla de you tube es poder ver a Adous Huxley hablar y pensar en directo. Hay muchas maneras de usar facebook. Una de ellas es usarla como herramienta para organizar y pensar. No hemos venido a este mundo para que nadie nos piense. Debemos pensar el lugar que en el mundo ocupamos. Y si esta tecnología ayuda, mejor es usarla para ello que para que esta nos atonte. En este reportaje efectuado por Mike Wallace, el 18 de Mayo de 1958, habló sobre su ensayo "Enemigos de la libertad" y también sobre "Un mundo feliz (1932). Según Huxley existen un número de fuerzas impersonales, que nos llevarían a una dirección de menos y menos libertad. Si a eso le sumamos que hay un número de dispositivos tecnológicos, acelerarían aún más la pérdida de libertad, imponiendo un control centralizado.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Filosofía crítica: Max Horkheimer.







LA RAZÓN INSTRUMENTAL ¿Qué es?

La razón instrumental es una concepción del filósofo Max Horkheimer; que junto con Adorno escribió en la década de 1940 uno de los libros de filosofía más vendidos del último cuarto del siglo XX: “la dialéctica de la ilustración”. El objeto de este libro es hacer un diálogo de la ilustración, desde Grecia, consigo misma; y entender que “la razón” nació viciada desde sus orígenes. Una de las tesis del libro es que el nacismo fue una elaboración no de la sinrazón, sino precisamente de la razón. El libro tiene otras elaboraciones, como el análisis de los mass media donde se usa la razón como instrumento, y una serie de reflexiones sobre la razón: con el objeto de convertirla en “razón crítica”. Horkheimer acuñó el término de “razón instrumental”, que significa que la humanidad, desde Grecia, lo que creó fue un concepto de razón ya viciado desde el inicio, haciendo de la propia ilustración un mito, un relato. La razón instrumental consiste en la racionalización de los medios sin parar mientes en la razón de los fines. Cuando las compañías de fitosanitarios deciden presionar para que se prohíban ciertos productos y se legalicen otros, por ejemplo, lo hacen con plena racionalidad: consiste en un instrumento racional para fines no racionales. Ganar dinero. Esa finalidad no es racional, pues a costa de vender un litro de insecticida al 90% más caro para el comprador y más barato su coste de producción para ellos: así desarrollan un producto que mata todos los insectos (abejas incluidas) y no solo los selectivos, como el pulgón. ¿Qué ocurre pues? Que el fin es irracional: matamos las abejas en una aberración que pagaremos cara.
“La técnica es fruto de la acción productiva del hombre. Es resultado de su intento inteligente de adaptar el medio a sus necesidades. Por eso, se puede decir que la técnica es esencial al ser humano y, de hecho, se le ha definido como homo faber.
Hoy día, la técnica o tecnología -como se le suele llamar- tiene un desarrollo inusitado. Desarrollo que ha producido unas cotas de bienestar impensables hasta el siglo pasado. En cierto modo, no sólo es que la técnica sea esencial al ser humano sino que hoy, el ser humano no podría vivir sin ella.
Este hecho ha llevado a algunos pensadores (Horkheimer) a hablar de que lo que realmente prima hoy es la razón instrumental o tecnológica frente a la razón teórica de la que hablaba Aristóteles e incluso –lo que es más importante- frente a la razón práctica (moral). La introducción del concepto de razón instrumental hace que las cosas terminen de considerarse de otra forma porque Kant ya había distinguido entre razón teórica y razón práctica. ” Esa es la Dialéctica de la ilustración que propone Adorno y Horkheimer.

jueves, 6 de noviembre de 2014

PENSAR LA RELIGIÓN: EL OPUS DEI COMO UN ENGENDRO DE LOT Y DE SU HIJA: LA TERGIVERSACIÓN DE LA RELIGION REVELADA POR LOS PROFETAS. ERASMO Y MARX. EL LUMINOSO CRISTIANISMO DE ERASMO DE ROTTERDAM










En la época de Introducción a una crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel o de La cuestión Judía, Marx es aún un pequeño-burgués radical democrático y reformista. La crítica a la religión fetichizada de los adoradores de Ammón (el dinero) y que hacen llamarse cristianos. La crítica, pues, a la religión es la premisa, según Marx, de toda crítica. Eso es interesante, pues El capital no va a ser otra cosa que una crítica teológica a esa religión fetichizada: el estudio de Ammón - fin último del luteranismo y el cristianismo fetichizado (como el del Opus dei) -. Una inversión del Dios Hegeliano de la Lógica. La religión de hecho como irreligiosidad: una conciencia de mundo invertida. Una religión falsa que es el opio del pueblo; no como fue la antigua religión de los profetas. Schumpeter ha dicho que el marxismo es una religión y Bertrand Russel afirmó algo similar. Que ello se desarrollase así no es tan extraño: Marx es un profeta y se comporta como tal, conocedor de Abraham, se comporta como tal. Es un gran conocedor de la religión de los profetas: Muy contraria religió a la Iglesia luterana-calvinista-opus deísta, que parece un engendro de las hijas de Lot reforcijándose con su padre en la cueva después de la destrucción de Sodoma (!Porqué Yahveh no acabó con ellos!!Porque la estirpe de los adoradores del dinero y de Moloch se expandieron por la tierra! ¿por voluntad divina?). Eso es, no otra cosa el Opus dei, la organización que manda en España. Como un engendro de Lot y de su padre; la tergiversación de la religión revelada por los profetas. El Opus se constituye en el catolicismo lo que fue el luteranismo y el calvinismo. Una organización económica que mueve los capitales por el mundo y se Hacen adalides del neoliberalismo católico: Los Teocons. Con negocios en todos los sectores y un sistema sectario de proselitismo para con lo económico. No es de extrañar que sus hospitales sean los mejores del mundo; o que quieran acoger el lugar donde la religión siempre consigue más prosélitos y donde la sanidad pública no puede llegar satisfactoriamente porque su fin es otro: en el misterio de la muerte. Y donde los menos avisados y sensibles son carne de cañón. Por ello la crítica de la religión se trueca en crítica de la política. La esencia de la religión para Marx, como lo fue para los profetas, como lo fue el cristo del sermón de la montaña, como lo fue para el evangelio de San Mateo - el evangelio más cercano al Jesús histórico-, es que la religión es una religión para la liberación de la humanidad, del hombre. Esa es la manifestación fundamental, la esencia concreta de la religión antigua. Sin embargo, la manifestación fundamental y la esencia concreta del luteranismo, calvinismo o opusdeísmo es otra: el cristianismo como fetichismo, como absoluto culto amonita: como religión de dominación. Y ante el que todo cristiano crítico debería levantarse. ¡Qué no otro levantamiento era el que hizo Erasmo de Rotterdam: el ataque a una jerarquía amonita vendida al culto de Midas! ¿Qué se esconde detrás? ¿Qué se busca con “la salvación de las almas” sino un apropiamiento de la subjetividad? !Un robo de la individualidad! Frente al cristianismo claro y diáfano de la vida en Cristo: La vida matrimonial, no la de los ritos, la vida que nos enseñó Erasmo: la vida del hombre honesto, casado, cristiano, que por las mañanas acude a su huerto, y por las tardes atiende a su familia, se sienta junto al fuego, y hace sus lecturas. El cristianismo luminoso como regocijo de vida y no de muerte, oscuridad, ritos y comuniones: que no es otra cosa que culto a Moloch, a Baal, a Ammón como praxis real; y los ritos como encubrimiento y mentira. Monachatus non est pietas. La vida conventual no es piedad. La vida de los hábitos no es piedad. !No es religión!!No es cristianismo! les espetaba Erasmo. Sin embargo. ¿Qué tenemos? Un a Dios rezando y en la bolsa (en el mercado de capitales jugando), la caridad como lavado de cara; como una falsa piedad. !Nom est pietas! Y todo ello convertido en un falso cristianismo: el cristianismo como dominación, como justificación de Estado. Pero para ver claro y sin legañas, hay que leer más: leer a Erasmo, a Hegel, a Feuerbach o al propio Marx y todos los análisis teológicos sobre las religiones. Y así comprender, en frase shakesperiana, del material de que están hechas las religiones de dominación y del porqué triunfa el Dios Ammón sobre la faz de la tierra y de sus aduladores. Porqué de esa moral de rebaño que atacó Nietzsche, y que aquí no compartimos del todo; no compartimos del todo a esos hijos de Nietzsche, no. Porque aquí no negamos la relación abstracta del hombre con lo incondicionado o absoluto, ni menos de la vida cristiana sencilla y honesta, sino el uso torticero de los absolutos como religión de dominación y muerte por parte de las jerarquías y del poder del Dinero

viernes, 26 de agosto de 2011

El reinado de la Audiencia (Saramago)

El reinado de la audiencia


Si lo único que le ofreces a la gente es telebasura y obvias que existen otras cosas, ellos creerán que no hay nada más allá de la basura. En estos momentos, la audiencia es la reina y por ella es lícito hasta matar a tu abuela. Los medios tienen gran parte de responsabilidad en esto, aunque es necesario preguntar quién mueve sus hilos. Siempre hay detrás un banco o un gobierno. ¿Un periódico independiente? ¿Una radio libre? ¿Una televisión objetiva? Eso no existe. Esta mezcla, la telebasura y los medios dependientes, provoca que la sociedad esté gravemente enferma.

Saramago

domingo, 12 de diciembre de 2010

Occidente, pensamiento occidental. Dios. Bertrand Russell e Ingmar Bergman. Filosofía humanístico-teológica del siglo XX.


Occidente, pensamiento occidental. Dios.
Bertrand Russell e Ingmar Bergman. Filosofía humanístico-teológica del siglo XX.

Es sin duda el siglo XX uno de los siglos más sanguinarios de la historia en Occidente: Unidos la intolerancia y fanatismo religiosos heredados, al industrialismo, así como los nuevos fanatismos y credos derivados de los nacionalismos, fascismos y comunismos. Pero, a su vez, es el siglo de las filosofías agnósticas y ateas. Todos los pensadores más influyentes han sido agnósticos o ateos: Bertrand Russell, Heidegger, Ortega o Sartre. Dentro del arte cinematográfico, Ingmar Bergman, junto con Dreyer, instituyen un cine abrumador, por las preguntas que plantean. por sus hallazgos formales, y por la reflexión teológica que plantean. En especial el cine de Bergman. Un cine plagado de preguntas.





Bertrand Russell. Elogio a la Ociosidad. Civilización Occidental

"La conversión de Contastino al cristianismo dio la primera ocasión para que se expresasen completamente los impulsos de persecución por los que Europa se ha distinguido de Asia. Durante los últimos ciento cincuenta años, ciertamente, ha existido un breve intervalo de liberalismo; pero ahora razas blancas están volviendo al fanatismo teológico que los cristianos heredaron de los judíos. Los judíos fueron los creadores de la idea de que una sola religión puede ser verdadera, pero no sentían deseos de convertir a todo el mundo, de modo que sólo perseguían a otros judíos. Los cristianos conversando la fe judía en una fe una revelación especial, añadieron a ella el deseo romano de dominación universal y el gusto griego por las sutilezas metafísicas. La combinación produjo la religión más fieramente intolerante que el mundo ha conocido hasta la fecha. "