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martes, 22 de febrero de 2011

Al Jazeera informa. Historia en directo. Hipocresias.



¿Dónde compra Gadafi las armas?







Las fuerzas libias leales a Muammar Gaddafi están librando una sangrienta operación para mantenerlo en el poder, con los residentes que informan sobre disparos en algunas zonas de la capital, Trípoli y otras ciudades, mientras que los demás ciudadanos, incluidos los ex embajador del país a la India, dicen que aviones de guerra fueron utilizados para "bombardear" a los manifestantes.

Cerca de 300 personas habrían sido asesinadas por la violencia continua en la capital y en todo el país del norte de África como demostraciones de entrar en su segunda semana.

Navi Pillay, la Alto Comisionado para los derechos humanos, ha advertido que los ataques generalizados contra la población civil "constituyen crímenes contra la humanidad", y pidió una investigación internacional en posibles violaciónes de los derechos humanos.

BLOG EN VIVO


Testigos en Trípoli dijo a Al Jazeera que los aviones de combate bombardearon partes de la ciudad en nuevos ataques en la noche del lunes. El bombardeo se centró en los depósitos de municiones y centros de control de la capital.

Helicópteros de combate también fueron utilizados, dijeron, al fuego en las calles para asustar a los manifestantes lejos.

Varios testigos dijeron que "mercenarios" estaban disparando contra civiles en la ciudad, mientras las fuerzas pro-Gadafi advirtió a la gente a no abandonar sus hogares a través de altavoces instalados en los coches.

Los residentes del barrio Tajura, al este de Trípoli, dijo que los cadáveres todavía están tirados en las calles de la violencia anterior. Al menos 61 personas murieron en la capital el lunes, los testigos le dijo a Al Jazeeera.

"Bombardeos indiscriminados"

Las protestas en el país africano rico en petróleo, que Gadafi ha gobernado durante 41 años, comenzó el 14 de febrero, pero cobró impulso después de una brutal represión del gobierno después de un "Día de la Ira" el 17 de febrero. Los manifestantes dicen que han tomado el control de varias ciudades importantes, incluyendo la ciudad de Bengasi, que vio días de sangrientos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del gobierno.

Ha habido una fuerte campaña gubernamental contra las protestas, sin embargo, y los manifestantes en una gran marcha en contra del gobierno en la capital el lunes por la tarde dijo que fue atacado por aviones de combate y fuerzas de seguridad utilizando munición real.

"Lo que estamos presenciando hoy es inimaginable. Aviones de combate y helicópteros de ataque son indiscriminadamente un área tras otra. Hay muchos, muchos muertos", dijo Adel Mohamed Saleh en una transmisión en vivo.

"Cualquier persona que se mueve, incluso si están en su coche, le golpeó".

Ali al-Essawi, quien renunció como embajador de Libia a la India, también le dijo a Al Jazeera el martes que aviones de combate había sido utilizado por el gobierno para bombardear a civiles.

Dijo fuego vivo se estaba utilizando contra los manifestantes, y que los extranjeros habían sido contratados para combatir en nombre del gobierno. El ex embajador llama a la violencia "una masacre", y pidió a la ONU para bloquear el espacio aéreo de Libia con el fin de "proteger al pueblo".

'Genocidio'

La emisora estatal del país se cita a Saif al-Islam Gadafi, hijo del líder libio, y ampliamente visto como su heredero político, diciendo que las fuerzas armadas había "bombardeados depósitos de armas situados lejos de zonas pobladas". Negó que los ataques aéreos habían tenido lugar en Trípoli y Bengasi.

El gobierno dice que está luchando contra "las guaridas de los terroristas".

Previamente, Ibrahim Dabbashi, el embajador adjunto de Libia ante las Naciones Unidas, dijo Gadafi había iniciado un "genocidio contra el pueblo libio".

Durante las protestas del lunes, se escucharon disparos en la capital, con los manifestantes visto atacar las comisarías de policía y edificios gubernamentales, incluyendo las oficinas de la emisora estatal.

Testigos dijeron a la agencia de noticias AFP que había habido una "masacre" en el distrito de Tajura, con hombres armados visto disparar "indiscriminadamente".

En el distrito de Fashlum, los helicópteros fueron vistos aterrizar con lo que testigos describieron como "mercenarios" desembarcar y atacar a los de la calle.

Mohammed Abdul Malek, un activista de la oposición con sede en Londres que ha estado en contacto con los residentes, dijo que francotiradores han tomado posiciones en los techos en un aparente intento por impedir que la gente unirse a las protestas.

Varios testigos que hablaron con la agencia de noticias Associated Press, dijo que hombres armados pro-Gaddafi disparaban desde autos en movimiento en las personas y edificios.

La televisión estatal el martes desestimó las alegaciones de que las fuerzas de seguridad estaban matando a los manifestantes como "mentiras y rumores".

Bengasi grave situación

Bengasi, la segunda ciudad de Libia, que había sido el punto focal de la violencia en los últimos días, ha sido tomado por los manifestantes contra el gobierno, después de las unidades militares desertaron de sus puestos y se unió a los manifestantes.

Los médicos que, sin embargo, dicen que se están quedando sin suministros médicos.

El Dr. Ahmed, en el principal hospital de la ciudad, le dijo a Al Jazeera que estaban quedando sin suministros médicos, medicamentos y sangre.

Dijo que la violencia en Bengasi había dejado "cuerpos que se dividen en tres, cuatro partes. Sólo las piernas, y manos".

Si bien no se han reportado víctimas en la ciudad el martes, se estima que el número de personas muertas en Bengasi solo en los últimos cinco días para estar cerca de 300.

También dijo que cuando las fuerzas militares que habían desertado del gobierno de Gaddafi entró en una base militar, se encontraron evidencias de los soldados de haber sido ejecutados, al parecer por negarse a disparar contra la población civil.

La pista de aterrizaje en el aeropuerto de la ciudad ha sido destruida, según el ministro de Relaciones Exteriores de Egipto, y los aviones lo que no puede aterrizar allí.

Posibles "crímenes contra la humanidad '

De acuerdo con la sede en París, la Federación Internacional para los Derechos Humanos (FIDH), los manifestantes también se encuentran en el control de Sirte, Tobruk, en el este, así como Misrata, Khoms, Tarhounah, Zenten, Al-Zawiya y Zouara.

El domingo, Estados Unidos-basado en los derechos humanos Human Rights Watch dijo que al menos 233 personas murieron en la violencia. A ello se añaden al menos 61 personas que murieron el lunes, lo que eleva la cifra ya que la violencia comenzó el 17 de febrero por lo menos a 294.

Pillay, jefe de la ONU en derechos humanos, pidió el martes una investigación internacional sobre la violencia en el país, diciendo que era posible que "los crímenes contra la humanidad" había sido perpetrado por el gobierno libio.

En un comunicado, Pillay pidió el cese inmediato de violaciónes de derechos humanos y denunció el uso de ametralladoras, francotiradores y aviones de combate militar contra la población civil.

Evacuaciones

Mientras tanto, el Real holandesa Shell, una importante compañía petrolera, dijo el martes que todos sus empleados expatriados y sus dependientes que viven en Libia han sido reubicados.

Emirates Airlines y British Airways suspendió todos los vuelos con destino a Trípoli el martes, citando la violencia en el país, así como Italia, Francia, Turquía, Grecia y otros países se disponían a enviar aviones para evacuar a sus nacionales del país.

Dos barcos turcos que fueron enviados a evacuar a los ciudadanos no se les permitió atracar en Trípoli, y uno de ellos luego navegó a Bengasi, en un intento para atracar allí, Anita McNaught, corresponsal de Al Jazeera en Estambul, informó.

La agencia calificadora de crédito Standard & Poor's se convirtió en la segunda agencia en dos días a Libia rebajar el martes, ya que rebajó la calificación del país de la A-a BBB +.

viernes, 31 de diciembre de 2010

El caliente verano de 1934



Son España e Italia países afines en su construcción social y política. Los fenómenos tales como los movimientos sociales en el periodo de entreguerras guardan similitudes importantes, con los graves conflictos obrero-campesinos; sin entender ese conflicto, como todo un conflicto de clases, es difícil de entender la situación política en la que se desenvolvió la II República. A la vez que en Italia surge el fenómeno del fascismo, financiado por una burguesía aterrorizada, en España, en la primavera-verano de 1934 las derechas católicas, organizadas a través de las derechas locales, y aliadas con los Radicales de Lerroux mantienen un pulso acerado en el campo español. Los campesinos prepararan antes de las cosechas una huelga en el campo, que es prohibida. El ministro de la gobernación Salazar Alonso mantiene un pulso de tintes brutales en el campo español, con la aquiescencia de toda la clase terrateniente, antigua depositaria del poder local, conocida como "caciquismo". El verano de 1934 el clima social es incandescente. Las organizaciones sociales campesino-obreras son desmanteladas. En la película Novecento, de Bernardo Bertolucci, podemos ver una escena que puede permitir entender lo que fue la conflictividad social en el campo en aquellos años.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

O se entiende o no se entiende: "La ley para defensa de la República". Unas reflexiones sobre Historia

Blog Historias de España

En el blog de JDJ de historias de España se mantienen interesantes reflexiones acerca de la Ley de Defensa de la República. El blog de JDJ es un interesante blog de historia política de España, pero que mantiene un acusado perfil derechista. La visión contrafactual de la historia es interesante, aunque la mayor parte de las veces cansa. Es interesante porque permite argüir en unos y otros sentidos acerca de los hechos. Cansa, con un argumento que el mismo señala, porque las posiciones se enrocan y quedan ambas posturas en un "O se entiende, o no se entiende". Pero en Historia no son así las cosas: por más que se entienda o no se entienda una cosa, siempre están los matices contrafactuales para que, de tal forma, ninguna de las partes parezca tener más razón que la otra. Pero no hay equidistancias posibles en las interpretaciones históricas sobre la II República y, por ende, los sucesos del 17 de Julio de 1936 -fecha que da el aldabonazo de la Guerra Civil Española, el conflicto bélico y político que emponzoña toda la vida política española -: una visión trata de deslegitimar un Régimen, y la contraria de legitimarlo; y con ello, legitimar o deslegitimar, dar o quitar responsabilidades históricas de graves consecuencias. En fin, aquí van mis argumentos:

Estoy de acuerdo con JDJ que la Ley de Defensa de la República daba un amplio poder al Ministro de la Gobernación: y aún más excesivo era que, por hacer "apología monárquica" por ejemplo, éste pudiese imponer sanciones tan potentes como el extrañamiento o el confinamiento; así como las posibilidades de represión para con los antirrepublicanos, léanse anarquistas, otorgaban al Ministro de la Gobernación, suspender las reuniones o manifestaciones públicas de carácter político, religioso o social, cuando por las circunstancias de su convocatoria fuera presumible que su celebración pudieran perturbar la paz pública o el de clausurar centros o asociaciones . Aún con todas sus aberraciones el límite era algo mayor que el empleado anteriormente, con la Dictadura de Primo de Rivera y, posteriormente, durante la Guerra Civil, en ambos bandos, o durante el franquismo. Eran las propias Cortes Constituyentes quienes otorgaron dicho Poder y discrecionalidad mediante Ley. Los gobiernos habían de ser de "coalición", de tal forma que eso limitaba mucho al ministro de la gobernación, con tal de que a un grupo político pareciera mal tal uso. Y con la caída de gobierno se abría la posiblidad de nuevas elecciones, que podían quebrantar al grupo político al que perteneciera dicho Ministro. Con mucho, era una medida de defensa de la República menos duro de lo que había antes y de lo que vino después. Con la Dictadura de Primo de Rivera, o incluso con el régimen anterior, el poder del ministerio de la gobernación no tenía los límites de una cámara elegida al modo de la republicana. Con Franco no existían, siquiera, tales límites parlamentarios que el Régimen Republicano si tenían. Con la Dictadura de Primo de Rivera por Real Decreto se regulaban importantes posibilidades represivas contra todos aquellos contrarios al Régimen. La ley de Orden Público de julio de 1933 no era mejor que la ley para la defensa de la república, posibilitando prerrogativas altas al Ministro de la Gobernación.  Es cierto que con la Ley para la Defensa de la República las organizaciones anarquistas podían ser reprimidas, situación que posteriormente se aquilataba con la Ley de Orden Público. O que una República no era, como decían, mejor que una Monarquía. No es extraño que todos aquellos contrarios a la República de 1931, léase, anarquistas y derechas accidentalistas y catastrofistas, tengan un mismo criterio para enjuiciar la Ley para la Defensa de la República. Quizá lo que ocurra con la Ley de Defensa de la República, que tenía un carácter provisional, o la posterior Ley de Orden Público, como ocurre hoy para los casos de excepcionalidad es el uso moral o razonable que el gobierno haga de ellos y que en último término son las Cortes quienes deben ratificar la actuación que lo motiva. .Como él bien sabe tal Poder del Ministro de la Gobernación se volvió muy en contra de la República en cuanto la opción derechista hizo un uso irresponsable de tales prerrogativas que otorgaba, en este caso, la Ley de Orden Público, y sus posibilidades de establecer por Decreto situaciones de excepcionalidad, de prevención, de alarma y de guerra. En especial a partir de 1933 y la huelga en el campo del verano, donde la responsabilidad de gobierno estaba en manos del partido de Lerroux y con la CEDA al apoyo y al derribo: recordemos que Salazar Alonso, ministro de la gobernación desde el 3 de marzo a  4 de octubre 1934, ante las huelgas del campo y otras anteriores extremó situaciones excepcionales y estados de alarma. En aquellos hechos la Defensa de la República no era el fin básico, teniendo en cuenta que los propios enemigos del régimen constituido como tal estaban -además de fuera- dentro del arco parlamentario, con las minoría cedista, monárquica y tradicionalista: cuyo objeto político no eran otros que o bien "la rectificación", directamente, su catástrofe. Ni siquiera su finalidad era el Orden Público, su objetivo básico era aplastar el pulso entre terratenientes y campesinos planteado, tomando como opción el uso del aparato del estado y las medidas excepcionales hacia el brazo patronal. Una muestra de que quien tuviera el ministerio de la gobernación se hacía con todo el Poder político; y para su uso, lo que se requería, era una valía política y moral  de la que se carecía, por falta de práctica democrática y parlamentaria La Ley de la Defensa de la República al menos estaba supeditada, o limitada, por la soberanía de las Cortes o el parlamento, en el tráfago político de acuerdos entre minorías parlamentarias; pero para ello era preciso que los parlamentarios entendieran que el Poder y la soberanía residían en las Cortes, cosa que era difícil de entender y cosa, además, que no era cierta: el Poder aún estaba en las viejas estructuras del caciquismo local y en las sacristías, como lugar de reunión. .

Como JdJ hila la ley de defensa de la República con la ley Sinde, con alguna razón, puesto que ambas leyes ofrecen prerrogativas importantes a un ministerio para decidir sobre derechos fundamentales. Como indica Txema la comparación entre la Ley de defensa de la República y la Ley Sinde es cuestionable.


 señalo lo siguiente:

Acuerdo con JDJ que la Ley Sinde huele a chamusquina, otorgando demasiado poder - como el de cerrar páginas Web- a un gobierno. Lo que no entiende Sinde es que la Cultura ha dejado de ser un negocio, pues en la red hay gente mejor que la Cultura Oficial, y encima no cobra. Para el Cine el varapalo es gordo, pues para producir Cine se precisas bastante dinero. Pero es que ya lo dijo Goddard en Historia del Cine: el Cine es un arte que evoluciona. Y tal como lo conocíamos, para nuestra tristeza, va a desaparecer, pues difícilmente va a ser rentable. Posiblemente el Cine esté en la TV, pero nunca va a ser lo que fue. Y esa es la triste realidad, si no me equivoco.

Opiniones en Público

Opiniones en El País

martes, 30 de noviembre de 2010

COSTA, AZAÑA, FRENTE POPULAR Y OTROS ENSAYOS. Gabriel Jackson. O como contar la historia subido en un guindo


Gabriel Jackson es uno de esos historiadores que se leen con placer. Seguramente porque a la vez de honestidad, destila una prosa amena, sencilla, no exenta de complejidad; seguramente, también, porque hay detrás de él un hombre que trata de comprender los hechos históricos con una pizca de bondad. La historia es un dechado de maldad, y el siglo XX, como decía la canción, un cambalache; pero en ese cambalache que es la historia, en ocasiones, se precisa de bondad para hacer narración de ella. Porque qué más infierno que este mundo, qué más maldad que la del siglo XX. Jackson se ha adentrado en él, y no en vano ha escrito un libro delicioso, Civilización y Barbarie en el siglo XX. Los que gustan de leer en una mecedora, al pie de una chimenea, éstos son libros de interés, por su talante liberal. Hay dados a la historia que gustan de lucir palmito: esto es, de los que se han caído del guindo y se soplan el hombro. Y desde esa atalaya ven la maldad con el disfrute del sádico. Leerlos es siempre interesante, y ahí está JDJ con su formidable blog Historias de España para advertir que, efectivamente, no se ha caído de un guindo: goza de la superioridad del que sabe que esto es una porquería y que para puercos, el más puerco tiene la razón, que, por supuesto, son los suyos. Gabriel Jackson se encuentra en otra órbita, cercana a la liberal de izquierda. Esto es, de los que siguen subidos al guindo, mientras la tierra se hunde a sus pies. Y es de agradecer que haya algunos que escriban la historia a ese modo, con la sencillez del sabio, la bondad y la ternura para creer que algo bueno hay en el ser humano. El último libro que he leído de Jackson es una recopilación de ensayos sobre la siempre cadente historia española, y que, en su mayoría, fueron publicados en revistas norteamericanas de historia en la década de los 50, con algún que otro ensayo posterior a su obra más célebre, República y Guerra Civil Española. Entre ellos el que que efectúa acerca de las colectividades en la Guerra Civil Española, donde aún se le ve dolido de la crítica que Noam Chomsky hizo de él, cuando le espetó que, debido a su lugar dentro de la "historiografía burguesa", no había interpretado correctamente la Guerra Civil española. Todos sabemos, sin embargo, de las dificultades para "interpretar" correctamente la Guerra Civil española, actividad en la que ha trabajado Jackson toda su vida, sin encontrar, quizá, el reconocimiento que debiera, pese a ser la suya una de las obras de referencia. Posiblemente porque, pese a sus simpatías como liberal de izquierdas le imposibilitaba para un mayor sectarismo y, posiblemente, sufriendo el desdén de posturas como la de Chomsky, a la izquieda, u otras, a las derechas, en uno de los conflictos más sectarios y sucios que se conocen, sea tratado con el desdén de aquellos que, caídos del guindo si que la han "interpretado" como fué. Los ensayos son, en fín, los realizados con anterioridad a su obra de referencia junto con otros realizados con posterioridad. Se abre con un análisis de Joaquín Costa, y sus ideas de regeneración de España basada en recuperación de modelos históricos como el de los Reyes Católicos, así como el hincapié que hace sobre la política hidráulica . En régimen de Azaña en perspectiva (España, 1931-1933) es un breve ensayo que ya preludia lo que va a ser la parte de política republicana a su libro más conocido, a él se le añade el Frente Popular (1934-1937), que sirven para advertir cual es su "interpretación" de aquella época histórica por parte de Jackson. "Interpretación", añado, como no puede hacerse de otra manera para lo que son hechos históricos tan polémicos y de tan grave conflictividad social y política. Si en algo destaca no es, ni más ni menos, en el grado de sectarismo, o de honestidad, o de verdad, o de mentiras, o de simpatías que Jackson pueda tener (narradores de historia que se han caído de los guindos sectarios, deshonestos, mentirosos y antipáticos los hay a patadas). Es la amenidad y liberalidad con la que escribe, más allá de lo errado que se encuentre; por más herradura que otros lleven y por más tierra firme que pisen, una vez caídos de la atalaya y hayan descubierto la maldad, y puestos a la maldad, maldad con maldad: Para ellos la Guerra Civil española tendrá "la interpretación" más certera, seguramente, la suya. Que con su pan se lo coman. Interesante es su análisis sobre el origen del anarquismo español y la interpretación que hace de su arraigo en España asemejándolos al cristianismo primitivo y a Juan de Mariana, el cual consideraba que la propiedad era un robo. Unido a él por lugares no sencillos encuentro su último ensayo sobre "dos depuraciones de lealtad", donde compara la caza de brujas norteamericana con los procesos contra erasmistas celebrados en España. Creo que Gabriel Jackson atina, se acerca, vislumbra, entrevé... que es a lo más que podemos llegar quienes nos apasionamos por la historia de este país y que somos liberales de izquierda. Seguimos en el guindo subidos, con candidez humana -otros se cayeron- y con altivez nos tratan de cándidos. Sí, sí... cándidos somos. Nos aferramos al guindo del humanismo. Pero no por eso dejamos de saber quiénes son, en último término, quienes disponen en las cazas de brujas: los sectarios, los deshonestos, los mentirosos y los antipáticos. Y en esos bandos se encuentran quienes mejor han interpretado la Guerra Civil Española: esto es los hijos de puta de una y otra condición.

lunes, 22 de noviembre de 2010

La ruta del anarquismo en España



Seguir la ruta del anarquismo en España es una labor que debe ser una apasionante tarea para el historiador, pues constituye uno de los fenómenos sociales, políticos y de masas más extraordinarios y singulares de la historia española. Sobre cómo cuajó el anarquismo en España a modo de raíz y germinó como movimiento de masas es algo que éstos han tratado de dilucidar; y cómo en España se dio el caldo de cultivo para tal fenómeno concurriera. Por un lado nos encontramos en el ámbito de las ideas políticas de la España finisecular y, por otro, el cambio de siglo, el XX, que confluyen dos tensiones: por un lado "la modernidad", que con unos y otros atrasos, vaivenes, acciones y reacciones, deja su paso allende de los Pirineos. Por otro el Medioevo.

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Las campanas de los pueblos, la lentitud del tiempo, las calles de baldosas empedradas, barridas: agachadas, con traje negro, mujeres, escobas que rascan la piedra, pañuelos negros, caras agrias, surcos. Campesinos y campiñas, olivos lineales, mañanas frías, límpidas, luminosas, monasterios, monjes, se organizan, rezan, pasean, laboran, vuelven al refectorio. Estamos en Guadalupe. Desde el monasterio salen tres figuras de galas, colores vistosos bordados a mano en trabajo minucioso. Delante, un niño balancea el incensario. Las calles de piedras y barro y polvo son empinadas. Las tres figuras y el niño del incensario suben una cuesta. El sol se haya ya en su cénit. Los monjes laboran en las huertas; otros cantan; otros tejen. Se prepara el refectorio, se limpia, se colocan los platos. La sopa hierve en las cocinas. Advierto tres figuras del anarquismo. Uno es Yuste, que se para y dice: "La propiedad es el mal... en ella está basada la sociedad actual. Y puesto que a su vez la propiedad está basada en la fuerza y tiene su origen en la fuerza, nada más natural, nada más justo, nada más humano que destruir la propiedad". Los monjes acuden al refectorio, por la calle abajo vuelven los engalanados bordados de colores, con el niño que porta el incensario, con la cruz de plata alzada. Acaban de dar la extremaunción a un moribundo. Pronto será la tarde. No cabrá hablar del problema social: no lo hay. Un coche negro baja despacioso, ronroneando, levantando polvo por la carretera curvosa. Se detiene. Baja un señor bien vestido: traje, sombrero. Busca un lugar para comer y desplegar la merendola, paños, mantel de cuadros. Las calles están vacías, desiertas. No sabemos qué ocurre dentro de las casas. Las casas son pobres, son frías, de madera. Las paredes de barro y paja, los zaguanes húmedos, el aire denso, dulzón. En Madrid un grupo de milicianos espera el final. Se combate en las calles, se oyen tiros en varios lugares de la ciudad. Cerca, las trincheras: de ciudad universitaria a Carabanchel los soldados franquistas riegan las flores, barren el suelo, acomodan los parapetos, limpios e impolutos, mientras en el interior de la ciudad los tiroteos retumban. Una bala surca el aire. El frente está silencioso. Agustín Mijares está en la ciudad. Max Aub escribe el instante. Es de Granollers. "Nació en 1907, con trece años cometió su primer atentado. El mundo está formado por obreros y patronos, los patronos en combinación con la guardia civil matan a obreros a mansalva; estos se defienden como pueden. Como son más y tienen razón acabarán por vencer, no importa que caiga el que sea." Los anarquistas disparan a los socialistas, los socialistas, a los comunistas, los comunistas a los anarquistas. Mientras tanto, en el gramófono, en las trincheras de ciudad universitaria, suena un pasodoble. La vida monacal en Guadalupe sigue su curso. Los monjes rezan, los monjes pasean, los monjes laboran. Jesús ha dicho: sed buenos, sed pobres, sed sencillos. Puche añade: ! los hombres no son buenos, ni pobres, ni sencillos!. La 13 bandera de la legión está acuartelada en Tendilla, Guadalajara. Los hombres descansan, se afeitan, comen el rancho. La sangre corre por Madrid. Purche, el fraile, reza "Dios te salve María...". Los soldados suben las escaleras del edificio. El sonido de las botas tabletean sobre las escalera. Dos comunistas se hallan en medio de la calle, bañados en un charco de sangre. El pasodoble suena. Las patadas descerrajan la puerta de la redacción de la C.N.T. Desde el descansillo se oye el tiroteo. Un moro, tranquilamente, en su trinchera, reza mirando a la Meca.

martes, 29 de diciembre de 2009

El miedo


Los tres mejores libros que he leído acerca de la Guerra Civil han sido los que ofrecieron testigos oculares, in situ, al calor de los hechos, de los días, de las pasiones que se arrostraron, desde el bando gubernamental: aventureros, intelectuales y periodistas, especialmente sensibles ante la tragedia y el tremendo valor que campesinos, obreros, gente sumamente pobre, que durante un breve tiempo de sus vidas, luchó, brevemente, aunque con ahínco, con furor, sin experiencia, por un mundo mejor: por otro mundo diferente al que, siglo tras siglo, habían padecido. Estos tres libros son “Vida y Muerte de la República española”, escrita por un periodista británico del Daily Telegraph, Henry Buckley, liberal-católico especialmente sensible por la tremenda lucha que las más humildes, y pobres, de las familias españolas estaban llevando a cabo, sublevándose contra un levantamiento militar orquestado por los generales más reaccionarios del ejército español, las tropas de élites y más fogueadas: el temible ejército del África, compuesto por moros y legionarios. Sobre “Homenaje a Cataluña”, de George Orwell, ya escribí en otra ocasión; y es un testimonio fiel, honesto, sobre la guerra en el frente de Aragón, así como los posteriores hechos acaecidos en Barcelona, donde las fuerzas gubernamentales más derechistas, los comunistas, consiguen el Poder político con el objeto de cortar la revolución que anarquistas y poumistas proponían frente a la política contrarrevolucionaria y frente-populista, de carácter estalinista, pero realista, de organizar un Ejército Popular y eliminar las milicias. Un tercer libro, de carácter de epopeya, son los diarios que escribió Mijail Koltsov, periodista del Pravda, y que publicó en la URSS, siguiendo, día a día, los acontecimientos en España. Todos estos libros han aparecido en España ya sin cortapisas, tres décadas después. El diario de la Guerra de España, publicado inicialmente por Ruedo ibérico, es un libro imprescindible, por la potencia poética de un periodista con tachas de gran novelista, al estilo de los antiguos novelistas; rusos un escritor potente con hechura de novelón que, día a día, va recogiendo la terrible epopeya española. Su llegada a la Barcelona revolucionaria, el paso por el frente de Aragón y su entrevista con Durruti, la toma de pueblos aragoneses, las colectivizaciones, los tiros de fusil; el Madrid de los monos, los frentes del Norte, los derruidos parajes donde la Pasionaria anima en el frente a los inexpertos milicianos; la toma de Talavera, los combates por el Alcázar, donde los sediciosos se han acantonando, tomando a mujeres y niños; y gentes que hacía poco empuñaban el arado, las hoces, las azadas, las herramientas del campo, perdidas, inexpertas, que hacen fuego de fusilería pero que, ateridos, huyen por la carretera, en autobuses, asustados, ante los gritos de los riffeños, expertos en las cabilas: los moros que están con Franco y a Madrid quieren llegar. Las mujeres esperando en las filas de la compra, los niños cogidos en brazos, los fardos, los pañuelos, las caras de desesperación; ese Alcalde de izquierda republicana, de aldea Malpica, pueblo cercano a Santa Olalla, que dice que, en a su pueblo, no pasarán; En Oviedo, en la neblina, los disciplinados mineros socialistas, a fuego de fusilería, tomando, retomando las calles, mientras los muertos, la sangre, densa, negra, húmeda, espesa, dura, en las calles; los Heynkel apareciendo en el cielo, bombardeando sistemáticamente a los obreros asturianos, las casas destruidas, los cascotes, el frio, la lluvia, las alpargatas húmedas en una guerra que, ya en Octubre, empieza a ser larga, demasiado larga, para unos hombres curtidos en las profundidades de las minas y que, generación a generación, han bajado a las oscuridades a perder la vida. Ahora pierden la vida a racimos por algo que sienten que merece la pena. Y Madrid en la lontananza, asediado por aviones alemanes, con la esvástica en sus alas, sufriendo duros bombardeos; toda esa epopeya es narrada por Kolstov con el lirismo poético que solo un escritor ruso puede hacer. Quienes vivieron la revolución española eran sospechosos. Sospechosos de troskismo. Luego vinieron las Purgas: porque la revolución española fue, sentimentalmente, el último lugar donde los idealismos quedaron enterrados. El lugar donde, penosamente, generaciones de jóvenes comprendieron que se podía perder aún teniendo razón. Estos tres libros imprescindibles para conocer la Verdad de nuestra terrible guerra y que tan duras consecuencia acarrearon a miles de españoles que vivieron en el Miedo, en la Mentira, destruidos. Luego volvieron las fiestas de guardar y la negrura; las mantillas, las camisas azules de los falangistas, el borrado, la tergiversación, la escuela nacional-católica, la vuelta a las caciqueas locales, en un régimen pueblerino de sotanas, de Anís, de Sidra el Gaitero, de seres cavernarios que pululaban por los pueblos, a la vez que teniendo el Poder, consiguiendo los ayuntamientos, los planes urbanísticos, las Farmacias, los Estancos. Y el Miedo. El Miedo. El Miedo.

martes, 5 de mayo de 2009

Del 11-M a Casas Viejas. Sobre como se monta una democracia desde la mentira.

Nunca la política nacional fue uno de mis intereses. En verdad que siempre he sido muy cándido, quizá por mi espíritu liberal, y los avatares políticos me traían, más o menos, al pairo. Era un idealista. Sin embargo algunos hechos me hicieron darme de bruces con la verdad y con la mentira política. Eso enervó mis sentidos y, desde entonces, me dije, por decirlo de algún modo, me convertí en activista. Un activista contra la mentira política. Por honradez intelectual les voy a comentar uno de esos hechos que me abofetearon. Yo viajaba todas las mañanas en tren de cercanías desde mi ciudad del extrarradio hasta el centro de la capital. Antes de pasar por los rodillos de la estación, por donde se introduce el abono de trasportes mensual, cogía el periódico gratuito y me iba al andén. Es curioso de contemplar esa rutina humana de las ciudades; esa marea de hombres y mujeres que se levantan todos los días del año temprano, sumamente temprano, para recorrer un largo trayecto hacia el trabajo y que, medio dormidos, esperan los trenes que les llevan al tajo. Los trenes que yo esperaba cada mañana venían de Guadalajara. Otros salía de aquella misma estación. Por regla general, todos los pasajeros escogemos el vagón que más nos conviene al trayecto al apearnos. Así, día a día, vas coincidiendo con las mismas personas. Hasta respetan el sitio donde sueles sentarte; y ellos suelen sentarse también donde siempre. Luego a estas gentes las terminas conociendo, y cuando paseas por la ciudad los saludas. Esos son del vagón, les dices a los que pasean contigo.Buenos días, hasta mañana, les decía los Domingos. Yo coincidía todas las mañanas con tres trabajadores de una empresa que siempre viajaban juntos. Se sentaban en mi derecha. Siempre me acuerdo del más mayor, calvo y con bigote. Los trenes de cercanías son muy monótonos, pesados. De vez en cuando suena un pitido intermitente, y una voz metálica explica: “Próxima estación: El Pozo”. Fue un 11 de Marzo. Después llegaron las mentiras. Y de bruces me di cuenta de toda la basura que nos rodeaba a los españoles. Y me convertí en un amigo de la búsqueda de la verdad. Escribía Orwell, con quien me identifico, sobre España: “Sea cual sea el origen de la información, todo es propaganda de partido, es decir, mentira”.”… en España vi por primera vez noticias de prensa que no tenían ninguna relación con los hechos, ni siquiera la relación que se presupone a una mentira corriente”. A media tarde yo sospeché que el gobierno mentía. Lo tuve claro, inmediatamente después de escuchar el mensaje del Rey. Desde entonces me dije que mi objeto sería el luchar por aportar mi grano de arena para convertir este país en democrático. Y para que este país sea democrático es preciso que desaparezcan todos y cada uno de los resquicios nacional-católicos de la derecha. Empezando por el Rey, que fue heredero de Franco. Y siguiendo por la Iglesia, que nunca ha hecho posible la democracia en España. Que la transición fue un cuento chino. Así que no me lo tomen a mal las personas. Es una cuestión de principios. “En realidad vi que la historia se estaba escribiendo, no desde el punto de vista de lo que había ocurrido, sino desde el punto de vista de lo que tenía que haber ocurrido según las distintas líneas de partido”. Y entonces descubrí la pandereta Española. “… porque me hacen creer que incluso la idea de verdad objetiva está desapareciendo del mundo (…) ¿Cómo se contará la historia de la Guerra Civil española? Si Franco sigue en el Poder, los libros de historia lo escribirán sus prebendados”. Y lo que es la clave. “… es evidente que se escribirá una historia, la que sea, y cuando hayan muerto los que recuerden la Guerra, se aceptará universalmente. Así que, a todos los efectos prácticos, la mentira se habrá trasformado en verdad”. Y en eso vivimos: en una gran mentira fabricada. Un tinglado montado sobre un crimen impolítico, donde se usó el nombre de Dios en vano. Ya dije sobre otro suceso, ocurrido en 1933, en Casas Viejas. Un ejemplo del uso de muertos con finalidadas políticas de derribo. Males que heredamos. No se estaba preparado por aquellas fechas para el ejercicio democrático. Muchas veces, o casi siempre, pienso que hoy tampoco. De hecho hoy tampoco lo estamos. Ejemplos de impolítica, siempre que hay muertes de por medio - y cuando no-, los tenemos muy presentes. Ciertamente las posturas marxistas y anarquistas de aquella época adolecían de experiencia: creían en un mundo mejor era posible, porque en el que vivían no podía ser más que una pesadilla horrible. Yo según lo veo parece que al Gobierno se le presentó un asunto muy espinoso y no lo supo resolver como debiera. Constantemente se tuvo mas miedo a la capacidad revolucionaria de la Acción, en su mayoría pobres muertos de hambre, que de la fuerza contrarevolucionaria de la Reacción, organizada a través de las derechas locales, atizada por los curas desdes las sacristías, y apoyada por las armas de la Guardia Civil y el Ejercito. Teniendo el carácter de derribo político que existía en las mentalidades políticas del momento, que no entendían otra cosa que en trágala de unos frente a otros, se aprovechó el asunto para explotarlo al máximo. Al final siempre creo que los responsables fueron todos los que cayeron en la politización donde no se aceptaban adversarios políticos. Lo que había eran enemigos políticos. Y a esos había que destruirlos. Lo de la reforma agraria se planteó claramente mal, en una España Rural. Y después del bienio reformista los que entraron en el Poder, las derechas católicas, hicieron todo lo posible para paralizar las reformas emprendidas con un solo objeto: desestabilizar el régimen. Y hemos de tener en cuenta que en esa España rural los de derechas no eran solo los marqueses; sino que en muchos casos eran tan borricos y cabeza dura como los de izquierda; y eso de que las normas hay que cumplirlas depende de muchas cosas: como que hay un tipo de personas que solo entienden las leyes de sus mismísimos. En fin: eran muchas cosas por hacer y escaso el tiempo, la sartén había estado cogida por el mango de unos cuantos y no gustaba de soltarla. La ley que obligaba a contratar a braceros de una misma localidad tenía un fin claro: evitar el caciquismo. Si a los remolones y a esos que, como le diría, son "mala gente" no lo vamos a contratar y los buscamos de otros pueblos. A ver quien echa los garbanzos negros a la cesta. Aquí manda mis santos huevos y Paco el cagajuelas, ni Sebastián el piguarro aquí no trabaja; por mis santos huevos que no trabajan. Ya tienen el voto de todos los demás. El pucherazo de toda la vida. El problema de la república fue quizá que nació en una sociedad rural, el lugar de la impolítica. Me resulta difícil poder creer que el gobierno decidiera tomar una postura tan radical como la de no hacer prisioneros, ahora bien, tampoco descarto que aunque éstas no fueran las instrucciones precisas, pudiera ser que las verdaderas fueran la de reprimir sin contemplaciones la revuelta. La oposición fue al derribo. A saco. “Contra este mundo cambiante y fatasmagórico, un mundo donde lo negro puede ser blanco mañana y las condiciones meteorológicas de ayer se pueden cambiar por decreto, solo hay dos garantías. Una es que por mucho que neguemos la verdad, la verdad sigue existiendo, por así decirlo, sin nuestro consentimiento, y en consecuencia no podemos tergiversarla. La otra es que mientras quede parte de la tierra sin conquistar, la tradición liberal seguirá viva”.

viernes, 1 de mayo de 2009

La cuestión religiosa durante la II república (continuación)

Al respecto de las ideologías que se debatían (fascismos, bolvehvismos, marxismo, anarquísmos) muchas veces fueron más que discusiones políticas de las cuales la población rural no entendía, casi, ni papa. De la misa la media. Yo creo que pocas cosas eran las que se entendían, y eran cosas más afianzadas en la cultura política española. La población, cuando hablaba de política eran poco las cosas que sabía. La gente en los pueblos, los socialistas, los anarquistas, eran analfabetos del todo -aunque con muchas ganas de aprender-, y hablaban de política igual que la tia Benina y los personajes de Misericordia. Todos esos ítsmos vinieron de fuera y puede que en los periódicos se debatieran y muchos pretendieran enterarse de algo - y lo lograrían-. Para la mayoría de la población, con hacer una X cuando firmaban ya era un logro. Las comeduras de cabeza sería muchas; todo con tal de crear un nuevo mundo mejor: porque el que había era realmente horrible: lo que había era un estado de miseria y de opresión, una rabia contenida, un estado de enojo y envidias inveteradas. De ver como unos, "los ricachones", comieran buenos pollos de corral y capones; mientras otros tronchos, berzas, un si señor y un mande usted. De ver algo de esperanza con el advenimiento de la república y observar como, con ella, todo se vuelve antipolítica. La de unos, la reacción frenando todas las ilusiones, rompiendo todas las leyes iniciadas y oponiendose a su ejecución. Como siempre se ha dicho: aquello, al final, fue una republica sin republicanos. las derechas locales se organizaban en la sacristía de las iglesias fue cierto en muchos lugares. También había "casa del pueblo". La diferencia entre los que iban a un lado y otro era demasiado diferente. En la sacristía se reunían cuatro, más los que les reían las gracias, los bien mandaos. En "la casa del pueblo", casi todos los jóvenes de la localidad, que solo tenían como futuro que "los caciques" reunidos en la sacristía, les buscaran para los jornales. ¿Quién mandaba en el pueblo? Está claro. Porque, como se dice: Quien no tenga tierras, que ponga el culo entre dos piedras. Ciertamente, ambos grupos de organización local no se podían ni ver. Se llevaban a matar. Unos, los de la sacristía trataban de "defenderse", otros, los de la casa del pueblo, trataban de "revolucionar" un mundo miserable. !La revolución , la revolución! gritaban. Pobres. Los primeros buscaban que nada cambiase: a zamparse lo buenos pollos del corral, y los a otros a ararles las tierras y sembrarles los campos. Los segundos, los rojos, llevaban una vida de miseria, a expensas de las migajas que quisieran darles. Yo, no lo niego, me pongo moralmente del lado de los oprimidos. Pero no juzgo ni a unos ni a otros. Pero aquella fue la historia. Aquello fue lo que pasó. Muchas veces se habla de lo que decían o hacían los políticos, a través de los periódicos, y la historia se cuenta como que Goicochea o Gil Robbles, o Largo Caballero. Pero era esa solo la punta de Iceberg. La base de la impolítica se deba en la políticas locales: donde los de derechas (propietarios de tierras) no podían ver a los de izquierdas (que no tenían donde caerse muertos) y viceversa. A los de la sacristía les gustaba tratar a los de la boina uno a uno, para así hacerles pasar por "el amo". Pero temían que todos se unieran. Eso si que era malo, decían. Y como la tensión entre ellos fue subiendo: la envidia, la desesperación, la injusticia, y lo peor, la falta de dignidad que supone tener que callarse siempre la boca en presencia de "los ricos" o "los ricachones". A los analfabetos braceros españoles las ideas "socialistas" o "anarquistas" les sonaba a chino mandarín en casi todo su aparato teórico (la mayoría no sabía ni leer), salvo en lo ensencial: - Que la tierra no fuera de naide, o de todos, copón´. Tanto aguantá al Tio rabona; que nos lleva descalzo a las fincas para que no gastemos en zapatillas y, al entrar al pueblo, dice que nos calcemos, para que todos vean que nos da zapatillas. Y to los hijos míos a sus servicio. Llevandole la leche a la señorona, bajandole la leña, por un mísero jornal .
La historia del estado nacido tras el fin de la guerra civil, conocido como estado nacional-católico contó, como no podía ser de otro modo una historia oficial: hiló Viriato, con Recaredo. Éste con los Reyes Católicos, la Reconquista con la Edad Media; las abadías e Iglesias con la Compañía de Jesús. Todo ello revuelto lo metió en la Cruzada, lo juntó con el asesinato de Calvo Sotelo. Todo con el fin de justificar lo injustificable: que 1) La Iglesia Católica y Apostólica de Roma actuó políticamente y formó parte muy activa con el objeto de derribar un régimen político que no le convenía, pues limitaba sus privilegios seculares. Y, para ello, puso toda la carne en el asador organizando las derechas locales desde las sacristías. Y usó la prensa con esa intencionalidad. Y se inmiscuyó en las Cortes; y se alió con los caciques, los terratenientes y las fuerzas del “orden” para que tal estado de “anarquía”, como así lo llamaban, no se impusiera. 2) La Iglesia apoyó un régimen de dictadura militar donde el General Franco fue llegado “por la gracia de Dios”. Es cierto que su rechazo al régimen constitucional republicano está justificado, en cierta medida, al ser desposeído por él de los privilegios y derechos seculares de los que gozaba. Aunque fueron muchas y variadas las causas que desembocaron en tan graves hechos de impolítica, es muy razonable mantener, y daremos argumentos sobre ello, el importante papel que la Iglesia Católica y Apostólica de Roma desempeñó con el objeto de incendiar el ambiente político, de mismo modo que a los que critíca -las hordas rojas por ellos llamada- en aquellos hechos deplorables señalados, para lanzar un cruzada religiosa contra el ateísmo, y España el último bastión de una filosofía caduca. El régimen nacional-católico, aparecido tras el fin de la Guerra, es un ejemplo de lo que escribió Orwell en su novela 1984: un régimen basado en la alteración constante del pasado. El Ministerio de la Verdad. Formado por aquellos que tuvieron en la mano ese ministerio: La Iglesia. “… lo que es característico de nuestro tiempo es la renuncia a la idea de que la historia podría escribirse con veracidad (…) el objetivo tácito de esta argumentación es un mundo de pesadilla donde El Jefe o la camarilla gobernante no controla solo el futuro, sino el pasado. Si El Jefe o la camarilla dice que tal o cual acontecimiento no ha ocurrido, pues no ha ocurrido, si dice que dos y dos son cinco, pues dos y dos son cinco. El régimen nacido tras la caída de Alfonso XIII se organizó sin tener en cuenta el importante poder político y capacidad de organización y movilización de la Iglesia. Vio, con la caída de la Monarquía, un momento revolucionario. El momento de traer una nueva política que hasta entonces había estado en manos de cuatro: los caciques, en los pueblos, y los Oligarcas financieros. El régimen del turnismo pacífico ideado por Cánovas, en el cual los privilegios de la Iglesia, monopolizando la educación, y recibiendo toda clase de prebendas no fue tocado, agando el sueldo a los curas y frailes, mientras la pblación no tenía donde caerse muerta. La II república, en un art. muy enojoso para la Iglesia le desposeyó, de un plumazo de todas esas prebendas. Un hecho realmente revolucionario. Es por ello que la Iglesia se organizó en la contrarevolución. Más claro. El agua.

lunes, 27 de abril de 2009

La cuestión religiosa durante la II república. Debate.

Planteando la hipótesis de la Iglesia, organizando las derechas locales, como desestabilizadora del regímen se explican muchas cosas y todo casa. Me parece. El art. 26 fue del todo desafortunado y creo que en eso deberíamos convenir todos. No es tanto justificar o no justificar. Quisieramos entender algo. No es tanto la verdad, como ser hombres veraces. El art. 26 fue muy ofensivo para la Iglesia, e inaceptable, y la Iglesia se movilizó: eso es todo. Tiene su sentido. Y no entremos en disquisiciones morales ni justificaciones de unos sobre otros o viceversa: se les fue de la mano a todos. Y todos deberían reconocerlo. Eso si me parece moral a día de hoy. Creo que sería interesante traer aquí a colación lo que escribí sobre la organización de las derechas locales como la estrategia que tiene la Acción Católica, (Luego Acción Nacional, posteriormente Acción Popular y, por fin CEDA) desde las sacristías en unión con los pequeños cenáculos locales que se montan desde allí, en una España 90% rural y, así, organizar posteriormente la CEDA, como organización política que trata de derrocar el regímen. En fin: El cura, el cacique, el boticario y el capitan de la guardia civil como organizaciones antisistema pueblo a pueblo. Lo digo para poder entender, si es que podemos, algo que no tiene ni pies ni cabeza: la guerra civil española, como resultado de la impolítica. Ya no tanto de justificar o dejar de justificar u ofrecer juicios morales. De eso ya estoy escamado. El art. 26, repito, es la sentencia: supone un ataque de plano de los intereses, derechos y privilegios de la Iglesia. Y la Iglesia se organiza para derrocar el regímen. Sigue derterminadas estrategias de muy dificil marcha atrás, y todo se va de las manos de uan manera insospechada. Comparar, por ejemplo, la estrategia seguida por la Iglesia para derribar el regímen con, por ejemplo, los cenáculos que se organizan para derrocar la dictadura de Primo de Rivera sería muy interesante. En un lado la estrategia seguida por la Iglesia era organizar los cenáculos locales de Poder. En el otro la estrategia los cenáculos se constituyeron por intelectuales varios, políticos. En un lado fue a pueblo a pueblo, constituyendose, además, una red de Poder local (el municipio, con la torre de la Iglesia bien en el centro y el cuartel de la Guardia Civil en la carretera) que luego se aprovechó para una posterior represión. En el otro fue desde el centro del país, apoyado por los nacionalismos periféricos. La diferencia, creo yo, que se establece en que los cenáculos que se crean para derrocar la Monarquía y la Dictadura monarquica, no tienen claro el resultado final, si van a obtenerlo o no, para entrar a saco, ni tienen organización tan amplia para derribar el regímen. Cuando la Iglesia se organiza para derrocar el regímen va a saco: pone toda la carne en el asador. No entienden otra cosa que el derribo, velis nolis, del regímen. Los cenáculos buscan también un pronunciamiento para tomar el centro del gobierno, con alianza del ejército. Pero, repito, la Igleisa pone toda la carne en el asador: Plan A, Plan B, y Plan C. La Igleisa, aún , no ha asumido esa responsabilidad que yo creo que tiene. Pero no la Juzgo. España se convierte en la última cruzada por el cristianismo católico romano de Trento, frente a las herejías teológicas todas (protestantismo, fascismos, liberalismos y comunismos). La Iglesia se vale del fascismo y el nacismo para su cruzada, nada más. Pero deplora al fascismo de la misma manera. Tambien sirve todo ésto para entender algo otros hechos que ahora no puedo extenderme. Pongamos caso de "Casas Viejas" y lo de "los tiros, a la barriga". Expresión que no le pega, para nada, con Azaña (Sus obras completas se pueden leer para conocerle algo), y si pegan con la forma de expresarse del cacique local en la tertulia con el capitan de la guardia civil. Buenos son: el tio cañamel y el tio Paloma. Toma mil duros y si te pregunta la prensa les dices que el Azaña te dijo que los tiros a la barriga, Jo, jo, jo, jo (risas jacarundas mientras el capitán de la guardia civil se atusa el bigote y recibe las palmadas en la espalda del cacique, que apura el vino y se toca, éste sí, la barriga). Y muchos sabemos como son los clientelismos en los pueblos: y en ellos, como en media España, el cacique, aunque rico, es tan analfabeto, si no más borrico aún, que los braceros. Eso pasaba muchos La prensa de Acción Católica, de la Igleisa buscaba además caldear el ambiente con un objetivo político: la abstención anarquista. Para que la CEDA entre en el Gobierno (El plan A). El plan B era también el pronunciamiento militar. Y eso lo tenía todo el mundo presente y sabia que se iba a producir antes o después. ¿Por que se sabía? Está claro: era el plan B. No se dieron cuenta mucho, no se, o tal vez sí se dieron y explica porque no les quedaba otra que defenderse, del plan C: la organización de la represión posterior que se estaba gestando a través de los cenáculos locales. La república se defendió como gato panza arriba , por un solo motivo. Estaban sentenciados de cualquier modo. Y en los pueblos se sabía quienes eran de un bando (los cuatro ricos) y de otro, para después del Plan B. Cuando llegó el Plan B, y se puso el dispositivo del plan C, en muchas localidades muchos anarquistas se pusieron la camisa salvavidas. La falange fue el isntrumento de la Iglesia para conseguir el cambio de chaqueta y tener una importante milicia. El control de ella era fácil. Creo que a la Igleisa se le fue también de las manos y tienen mucha responsabilidad. Faltó moderación.. Precisamente el papel que hoy tiene el Rey. Se les fue de la mano a todos. Es muy triste. La olla a presión fue muy intensa y nadie fue capaz de pararla.. No reconocer la responsabilidad que tuvo la Iglesia en todo esto es muy duro para muchos cristianos como yo. Y reconozco que el art. 26 se pasó tres pueblos. En especial en la nacionalización de las ordenes religiosas. Tampoco hacia falta quitarles la enseñanza. Con hacer escuelas mejores que las que ellos poseen hubiese sido mejor. Y así hoy le pienso y eso que soy un firme defensor de la escuela pública y estoy en contra de los "centros concertados".

viernes, 3 de abril de 2009

Las derechas locales: LA CEDA

Para cualquier persona culta de este país, el interés de porqué el primer experimento democrático habido en España fracasó es, o debe ser, de sumo interés. Hemos de tener en cuenta que el advenimiento de la II república española se produjo en una sociedad rural. A diferencia de la implantación de la Restauración Borbónica en manos de Juan Carlos I, que se produjo en una España muy diferente y que los sociólogos denominan como sociedad industrial. Que las sociedad sea rural supone un tremendo déficit para democracia, pues eran muy pocas las localidades donde el anonimato social y político era posible. Así pues, la facilidad para que los odios, los rencores y las envidias se enconen, en localidades donde la política local había estado en manos de “los caciques”, propietarios agrarios que hacían y deshacían en toda clase de clientelismos – En las llamadas a quintas, por ejemplo – durante luengos años, era patente. Hemos de tener en cuenta que en el momento en que la II república llega para las derechas es una relativa sorpresa. El número de concejales locales que en las elecciones salen elegidos son monárquicos y, por tanto, la mayoría de los ayuntamientos españoles siguen en manos de “los caciques”. No es tanto que las localidades fuesen “burgos podridos”, sino que en las ciudades para cada concejal elegido se precisan muchos más votos que en los pueblos. Es por tanto que en la España rural, desde 1931 siguen estando gobernadas por “la vieja política”: la del cacique, el cura, el boticario, el tendero y el capitán de la Guardia Civil. Pero las derechas locales en un inicio, ciertamente, aún no están organizadas para el nuevo régimen que aparece. Es por ello que en las elecciones a las Cortes Constituyentes no pueden presentarse con la organización suficiente. El “error Berenguer”, y la inepcia de Alfonso XIII, que ve como la España feudal no le apoya y le deja caer, las causas del advenimiento de la república de modo pacífico. El nuevo sistema electoral cambia las reglas habidas hasta entonces para las elecciones a las Cortes, que de nuevo son abiertas tras su clausura por la Dictadura consentida por el rey de Miguel Primo de Rivera. Los diputados a Cortes serán elegidos por circunscripciones provinciales, que no locales, en un sistema mixto, y eliminando el candidato único. Así los candidatos no tienen que ir por los pueblos miserables pidiendo el voto a los caciques, los que meten las papeletas en las urnas de sus analfabetos braceros y que rigen los Ayuntamientos, buscando el apoyo único y la compra de votos. Las Cortes Constituyentes preparan una nueva constitución democrática, basada en la de la república de Weimar, en la Carta de Querétano, y en las teorías del constitucionalismo elaboradas por Kelsen. Una constitución política democrática liberal burguesa mixta, con aspectos socializantes, que nace herida de muerte por la redacción del art. 26. En el artículo se regula la separación de Iglesia y Estado, y se hace desaparecer, casi específicamente, la orden de los jesuitas, que tiene un voto de especial obediencia a Roma. Azaña adopta una posición intermedia entre los socialistas y los radicales de Lerroux encontrados entre sí, para que no haya una crisis política en el debate constitucional. Acción nacional, la organización política de la derecha católica, no tuvo tiempo de organizarse para la celebración de las elecciones constituyentes, y es un pequeño remedo madrileño del Maurismo y los viejos partidos canovistas. Nada para lo que se avecina: la organización de las Derechas locales. En el debate electoral del art. 26 las derechas deploran su contenido y significa la mecha de la organización católica contra el sistema republicano. Los intelectuales de la cámara (Marañón y Ortega) se abstienen de la votación, quizá con la razón de ver lo que se avecina: quitar todo el Poder a la Iglesia de Roma en España, de un plumazo, va a ser una bomba. De hecho lo es: Significa el atentado a los principios de la Iglesia española, su Poder sobre la sociedad y desorganización de todo lo suyo: escuela, familia y religión. En palabras de Gomá: “En pocos años se habrá dado cuenta de nuestras veneradas tradiciones”. La Iglesia se moviliza contra el régimen en su ámbito que le es más natural: los pueblos. Los curas en sus homilías hacen política contra el régimen, y en la sacristía, se organizan las derechas locales. Los cuatro que se reunían en el casinillo, con la botella de anís, se coaligan con los grupos similares de los pueblos vecinos. Es la Confederación de las Derechas Autónomas: la Acción Católica. La Acción Católica contra en régimen. Las masas, entre tanto, se desesperan: han adquirido por primera vez en su vida el Poder Político y solo tienen sed de venganza ante tantos años de iniquidad e injusticia, hambre, miseria y desesperación. Pero lo que es peor y más les duele: el atentado a la dignidad que han supuesto años de sojuzgamiento por los hijosdalgos, los hijos de la reconquista. Saben que en la sacristía de las Iglesias se traman las estrategias para destruir el régimen. La CEDA es antisistema: aborrece de una república Laica que separe la Iglesia del Estado, que les quite los privilegios en la educación. Y es una vez más en la educación donde obtienen el mayor respaldo. Las clases medias quieren seguir manteniendo una posición social inamovible y la educación igual, en escuelas públicas y en enseñanzas medias, es un gran peligro para ellos. El analfabetismo es una diferencia de clase. La educación un privilegio. La iglesia viendo los peligros que la atenazan busca un Dollfuss. Un líder conservador, católico y autoritario que desdeñe el sistema liberal. Un Jefe, un nuevo Mesías, por la gracia de Dios, que venga a salvarles. Esa es la clave. Esa es la historia. No otra. Lo que si parece razonable afirnar es que la organización de las derechas a través de una confederación de derechas locales (CEDA), auspiciadas por el señor cura, y reunidos en la sacristia junto al cacique, el boticario y el capitan de la guardia civil, tuvo una señalada capacidad organizativa posterior muy hábil: Organizar la represión posterior. Después se le uniría un nuevo aliado: el maestro nacionalcatólico con la enciclopedia.

lunes, 30 de marzo de 2009

Lecciones de la historia: la redacción del art. 26 de la Constitución republicana

Hace mucho tiempo que vengo manteniendo que eso que se conoce como las “dos Españas” se gestó en el siglo XV y XVI: Es la época del Lazarillo de Tormes y del Quijote. También son los tiempos, en Castilla, de la Reforma religiosa y del humanismo cristiano, el Renacimiento, a un lado, de la Contrarreforma, Trento y el Barroco, a otro. Así pues, mientras que en la Europa septentrional, en el norte y centro continental, triunfa el luteranismo, el anglicanismo y el calvinismo como doctrinas cristianas que ponen en tela de juicio el Poder de Roma, en la Europa meridional, lugar de las antiguas provincias romanas donde siempre han sido sometidas todas las herejías, tal movimiento de protesta religiosa ante Poder de Roma fracasa. El caso español es paradigmático: para crear un Estado fuerte y absoluto en tiempos de Isabel y Fernando, los muy católicos, Carlos V y Felipe II, con una misión evangelizadora en el Nuevo Mundo, se convierte en el país que más Teólogos manda a Trento. Trento es el lugar donde se dictan las verdades de fe del cristianismo católico de Roma. A la vez, el erasmismo humanista es barrido del mapa. Los Reyes, para apuntalar su Poder, optan por eliminar la disidencia religiosa, ofreciendo el poder y los privilegio a las órdenes religiosas. Es la españa de los conventos, de la imaginería y de los pasos de procesión. En especial la órden más poderosa: la de los jesuitas, que deben un voto especial de obediencia a Roma. Así, Roma manda sobre los jesuitas y, a la vez, los jesuitas, mediante el procedimiento del cónclave, elige Papa: Habemus papam. Lo que se dirime, por tanto, es una cuestión de Poder y Soberanía: Iglesia y Monarquía se alían. Dicha órden disciplina la enseñanza y se hace fuerte en la educación, tiene un papel muy importante en en la evangelización del Nuevo Mundo y son los educadores de los reyes, los príncipes y rodean al Papa. Aquí una vez más consiste en saber quien tiene más Poder en el Vaticano y, en especial, de los cardenales que elijen al papa, y de las órdenes a las que pertenecen dichos cardenales: pura política. Pura lucha por el Poder para decir y decidir lo que es y lo que debe ser. Jesuitas y franciscanos. La riqueza o la pobreza de Cristo: y triunfa, como no podía de ser otra cosa, la riqueza, las sotanas y la pedrería de gemas preciosas en los báculos y mitras. De todo ello, el interés de la expasión evangelizadora: el Poder de Roma. En Castilla, sin embargo, famélica y muerta de hambre, la influencia dejada por Erasmo es inmensa: Hubo un tiempo en que sus obras, en especial, los adagios, sus comentarios, y su manual del caballero cristiano, - sumamente críticos con la banalización, ritos y costumbres del clero, los frailes y los claustros-, están debajo de las faltriqueras y ocultos en los carromatos. El Lazarillo de Tormes viaja de lumbre en lumbre por los caminos, al igual que la desesperanzada obra de Cervantes. La obra anónima por excelencia, sin duda creación de algún erasmista español, pone a parir a curas, eclesiásticos y frailes, y cuenta como Lázaro explica porqué, buenos son panes, acepta casarse por conveniencia con la criada del señor cura, el cual se beneficia, como el corregidor hacía con la molinera. El Quijote, muestra el desencanto y la tristeza, es una obra teológica, en el sentido de que es la voluntad por las buenas obras las que ofrecen la salvación, y no ningún intermediario ni rezos que valgan. Todo esto estalló tras siglos de dominación de la Iglesia y de inmoralidad manifiesta para con los privilegios consolidados en el primer intento de ensayo democrático en España: la II república. El régimen electoral de la II república, a diferencia del impuesto durante la Restauración conservadora de Cánovas, elige a los diputados por provincias, y no por localidades. Éstas habían sido coto cerrado de "los caciques", el lugar donde los terratenientes meten el voto en los bolsillos de sus analfabetos braceros. El interés sobre porqué fracasa aquel intento democrático en España es el que ha llamado tanto la atención a los observadores extranjeros y, aún hoy día, es de suma importancia: ¿Por qué fracasó la democracia en España?. Muchas han sido las reflexiones que ha respondido a esa pregunta. Algunos hablan de rebelión de las masas. Otros lo llamarán el "miedo al bolchevismo". Por qué no llamarlo por su nombre: miseria, hambre y desesperación. Entre otras muchas explicaciones encontramos una que sirve a modo de ejemplo: La redacción del artículo 26 de la constitución republicana. En ella se precipitan esos siglos de desencantos, sumisión al Poder eclesiástico, Contrarreforma, monopolio de la educación y unión de la monarquía borbónica, esa que consagró España al Sagrado Corazón de Jesús, con el Poder de Roma. Mientras el pan escasea. La redacción de aquel artículo encontró su artífice en la gran capacidad política de Manuel Azaña, aquel ministro de Guerra liberal y burgués que sorprendió a todos por sus conocimientos en materia militar, y que le encumbraría, posteriormente, como presidente del Gobierno. La redacción de art. 26 supuso un ejemplo de talla política y democrática por parte de Azaña y que ha sido muy tergiversada. El problema que se estaba dirimiendo en la redacción del artículo constitucional era un problema político parlamentario, para solventar una crisis de gobierno, de democracia y, repito, parlamentario. La redacción que pedían algunos grupos parlamentarios (socialistas y republicanos radicales) era, aún si cabe, más restrictiva para con el Poder de la Iglesia que la redacción final del artículo, los cuales pedían la total disolución de las órdenes religiosas. La intención de Azaña era conseguir un acuerdo en la cámara, y su memorable discurso, deja desarmados y si argumentos a todos los políticos allí sentados, los cuales en su vida habían visto una talla política tan impresionante. Azaña defiende el respeto a la conciencia religiosa. “Respetando a los católicos la profesión de su fe en los ámbitos que esa fe se asienta y afirmando a la vez la capacidad soberana del Estado” (Juliá). ¿En qué consiste la propuesta que hace Azaña para convencer a Socialistas, Radical-socialistas, Lerrouxistas y republicanos de izquierda? En que la única orden que debe ser disuelta es la de los jesuitas, que depende de Roma, y dejar a todas las demás. La afirmación de “España ha dejado de ser Católica” no significaba que la sociedad hubiese dejado de ser católica, sino que la soberanía, por fin, residiría en el pueblo y, por tanto, el Estado dejaba de ser dependiente de Roma. El Vaticano, recordémoslo, era ya era considerado como un Estado tras los acuerdos de Letrán. Ahí estuvo la clave de tan tergiversadas palabras: El Estado Español, y por tanto España, no podía ser satélite del Estado Vaticano. Desde entonces el intento democrático en España nace herido de muerte. En Alemania era el führer, en Italia "el Duce". El fascismo a la española, católico, busca a "El Jefe" y así llaman a Gil Robles. A partir de entones, por parte de la España medieval y feudal, se hacen todos los intentos por deslegitimar y desestabilizar el primer intento democrático llevado a cabo en este país. La Coalición de las Derechas (CEDA) se organiza con la sola misión de llegar al gobierno para desestabilizar la república, que nunca perdonará la expresión “España ha dejado de ser católica”, proferida por Azaña, en la redacción del art. 26. La Iglesia se organiza con todo su aparato contra el régimen. Aparte de que la constitución les quita en monopolio sobre la enseñanza en las clases medias (las únicas que efectivamente recibían educación) en una España de analfabetos. Eso no lo pueden soportar. La CEDA, JAP, Acción Católica, Carlistas, Falange han sentenciado al régimen, y el art. 26 ha sido el definitivo detonante. Se masca la tragedia. Muy posiblemente, otra redacción del art. 26 de la constitución republicana, más similar al artículo que hoy tiene la CE de 1978, no hubiese desencadenado la tragedia, pero en aquellas circunstancias históricas la redacción del artículo era sumamente compleja: muchos años de privilegios, del Poder de Roma sobre España, y una acervado anticlericalismo soterrado,- en la pugna política entre liberales, monárquicos y conservadores-, puesto de manifiesto desde la vuelta del Fernando VII, apoyado por el clero, y las constantes guerras civiles ibéricas entre la Acción y la Reacción. El art. 26 buscaba la autonomía del Estado sobre Roma. Aquello fue inaceptable. Luego se han buscado tres pies al gato de contenido ideológico sobre las revoluciones de Octubre del 1934, cuando la CEDA trata de llegar al Poder (en una compleja ingeniería política donde los republicanos de Lerroux no son ajenos). El objeto era “salvar a la República” ante un partido que estaba contra ella. Como una vez escuché: la república fue como un gallo moribundo y desangrado que no se resignaba a morir. Que el Estado nacido después de su óbito, despues de la la sangría española, se llamase nacional-católico es del todo lógico. Todo casa. Esa es la historia.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Hombres veraces: Henry Buckley.

Henry Buckley fue un corresponsal del Daily Telegraph durante la Guerra Civil Española que, al poco tiempo de finalizar el conflicto bélico español, escribió un libro titulado “vida y muerte de la república española”. Libro de muy difícil acceso a los españoles y que, por suerte, ha sido editado en España y publicado por Austral, con prólogo de Paul Preston. El libro es todo un homenaje a la profesión periodística y amor a la verdad: recomiendo que acudan ustedes a la librería y pidan al librero este libro que de seguro les marcará (vida y muerte de la república española. Henry Buckley. 1940. Austral. Segunda edición española –la primera es de 2004, la Inglesa de 1940- 10/II/2009). Quiero con esta entrada dar un sentido homenaje a aquellos periodistas que cubrieron la información desde dentro del Madrid sitiado. Este libro rebosa verdad, sinceridad y profesionalidad. Han tenido que ser los historiadores y los periodistas extranjeros quienes mejor nos han ofrecido testimonios veraces sobre aquellos hechos luctuosos; y por ello no dejo de sentir admiración por todos ellos: Gabriel Jackson, con su “República española y la guerra civil”, Thomas Payne, Ian Gibson, el mismo Buckley, Hemingway, Hugh Thomas y otros muchos. Creo que en todos ellos España dejo un profundo poso en su alma. Aquellos corresponsales extranjeros, aventureros periodistas, idealistas, historiadores. desde muy pronto amaron está tierra y a sus gentes, y la comprendieron, y se comprometieron hasta la médula. Todo el agradecimiento que les demos los españoles es poco. El libro de Buckley se lee con el deleite con el que se lee a los historiadores clásicos, los cronistas antiguos, como si de un Anábasis se tratase. Buckley escribió el libro para los lectores británicos, pero es una delicia sin parangón. Cuanta necesidad siempre hay de hombres veraces, cuanta necesidad hay de escucharles y de leerles. Muchas gracias a todos esos hombres veraces. Muchas gracias a todos esos hombres deliciosos y admirables que, parecen, se sitúan a la vera de nuestra mecedora para susurrarnos verdades al oído. Buclkey, Rusell, Ortega.. amigos míos. Sin vosotros el mundo sería insoportable.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Alcalá de Henares, lo español y el 98




Siglo XVI


Son las calles de la vieja Alcalá de Henares testigos mudos y doliente de lo “español”. De lo genuinamente español: de eso que hierve en las entrañas y que llora apasionado con un niño muerto en brazos, arrebatado por las balas y por el odio. Ya he señalado en otras ocasiones como esta vetusta ciudad cobra significado de nuestra Historia común. Desde el poblado íbero de Iplacea, pasando por el cruce de caminos romano de "Compluto", y la frontera natural que supone la alcarria del Henares a los reinos de Alá. Sin embargo, su esplendor llegó con la fundación de su Universidad, al socaire de los aires culturales del Renacimiento europeo. La clarividencia de Cisneros, confesor de la Reina, hombre de Estado y Regente del reino católico, previó la reforma necesaria del clero ignorante y zafio. Se acudió a las fuentes claras de cristianismo, a los padres de la Iglesia, y la Biblia fue objeto de estudio humano: el “Renacimiento español”, aunque éste no adquirió el significado que hoy se le da y que no se sustasnció hasta siglos más tarde, es sinónimo de Alcalá de Henares . La gran habilidad de Cisneros fue hacer a Alcalá en todo un centro del saber moderno, único en Europa: La teología se estudiaría, a opción del estudiante, por tres vías diferentes: Escotista, nominalista o tomista. Ésto significaría un símbolo de modernidad en un mundo donde la escolástica medieval había quedado recluida al saber de los monjes en abadías. En sus largas calles, tiradas a cordel, en sus corrales, en sus conventos, hasta hace poco descabezados, hierven las dos Españas. La cultura del Renacimiento, de Erasmo, del humanismo cristiano, de la vuelta a los clásicos de Grecia y Roma, a un lado, y la cultura del Barroco, de Trento, de Felipe II, y, otra vez, de los conventos, al otro lado. Ay! , madre Alcalá. Dos Españas que se gestan para hundir sus pies y darse de palos, como mostraría Goya posteriormente. Por las casas de pupilaje, por las repúblicas de estudiantes, por los colegios complutenses empieza a gestarse España: Lope de Vega, Quevedo, Calderón, Mateo Alemán, Vives, Nebrija, Valdés, San Juan de la Cruz y el cerro de la Vera Cruz, monte desolado con altiplano, que recuerda el monte de el calvario, presidiendo los colegios. La Vera Cruz, lugar del Ecce Homo, nombre como también se le conoce. Alcalá de Henares se constituye, así, como el ideal de la ciudad de Dios, la Civitas Dei, postrada a los pies de la cruz que se yergue al horizonte, como dibujó el Greco para Toledo, se idealizaba en la que sería ciudad universitaria de sus arzobispos. Después llegó El Barroco: los conventos, si los conventos, se alzan sobre el plano complutense y coparon las perspectivas urbanas. La congregaciones tratan de restar poder a la Universidad: La ignoracia, una vez más, puede al saber. De ahí , de ese conflicto, nacerá Don Quijote, que morira sabio y bueno si haber habitado nunca ningún claustro; mientras, en nuestra ciudad, los conflictos teológicos se debaten en sus aulas, así como las relaciones de Poder dentro de la Iglesia y las herejías. Erasmo, Lutero, al principio. Después Jansenio, y su doctrina de la justificación por la fe, contra los jesuitas, congregación de caballeros cristianos fundados por un sopista de Alcalá: San Ignacio de Loyola. En las calle de Alcalá, los estudiantes, con sus manteos donde ocultan las bocas de fuego y el broquel, se dan a las armas reconstruyendo la guerra de las comunidades y en el callejón de peligro, junto a la posada de la parra, a duelo se baten. Empieza a hervir, humildemente, la que será España en esas calles ilustres que ven pasar los tercios del Rey, que paran en los bodegones. La calle de Santiago matamoros, la más larga, se colocará en pleno barrio árabe y la imponente cúpula de los jesuitas se colocará, desde esa perspectica, en el centro de ella, señalando claramente quien manda allí. En otra perspectiva dará sombra a San Idelfonso. La Alcalá barroca ha derrotado a la Alcalá humanista; las órdenes religiosas, más poderosas, compran los terrenos más caros, en un ejemplo de urbanismo religioso, con el afán de que sus torres, pináculos y campanarios sean vistos desde más ángulos posibles. Dinero, Iglesia, Claustros, Poder e ignorancia. Palas Atenea es prohibida. El Guzmán de Alfarache, el Lazarillo de Tormes, el Buscón y la picaresca de un reino de súbditos que se mueren de hambre, para más gloria de un imperial Rey, se gestan en Alcalá.... En una humilde casa, al lado de la que se muestra como tal, la de la calzonera, nace un niño llamado Miguel. De mayor luchará contra el turco, junto a Juan de Austria, en Lepanto, donde quedará manco. Y hará cosas más grandes. Morirá pobre, lisiado... y con los años pasará a ser el mayor Ingenio de las letras humanas, en la obra más Universal del arquetipo español: El Quijote.




1898

1898: Ha quedado Alcalá de Henares largos años a trasmano; a la retaguardia de lo español. Ser alcalaíno, como Cervantes, como Azaña, el patriota republicano, significa ser español hasta la médula, hasta los tuétanos; pero una clase de español algo diferente: un español lúcido, un español consciente de su ser. Unamuno recorrió la ciudad del Henares cuando ella era ya un solar triste, somnoliento, rural y carpetovetónico. Triste, si triste. Las murallas que envolvían la ciudad se caían a cachos y los edificios que fueron Universidad se derrumbaban y desaparecían. Auquellos antiguos colegios esperaban a los estudiantes que, parecía, nunca volverían. Un triste tren, de vez en cuando, pasaba por un Alcalá decimonónico, donde, en una de sus posadas, se recrea “el sí de las niñas”, de Moratín. La desmortización liberal, el centralismo, la eliminación de los viejos fueros condenaron a la ciudad... pero todavía había cosas peores. Alcalá, modelo de ciudad universitaria para el nuevo mundo, en un mundo colonial basto perteneciente a reyes ineptos y de súbditos que se morían de no comer se convirtió en una pobre ciudad rural de edificios ruinosos: como lo fue toda la España finisecular. Una ciudad donde solo mandaban cuatro: el cacique, el cura, el médico y el boticario. Los que se reunían en el casino a jugar al Mus en el Casino, para hablar de regeneracionismo, pero no mover un dedo, en verdad ! Con lo bien que sabe el anis y el Brandy!A lo lejos, desde el cerro del Ángel, se divisa el caserío, que se derrumba, de cúpulas decrépitas, de relojes parados, de torres caídas y espadones sin campanas. Al atardecer, los braceros hastiados de la siega -su única temporada de trabajo- acudían de los campos; y las mejores familias paseaban por la calle del comercio. Las mujeres con sus vestidos de tul, sus encajes, sus corpiños, sus sombrillas y sus monederos colgando, compran roscas de Alcalá en las tiendas y son chicoleadas por los militares de repmplazo que ahora ocupan los hundidos edificios. Los señores, en el casino, aburridos, juegan al mus y, recostados en sus sillones, hablan de política cuales Menéndez y Pelayos: mucha palabra y pocas soluciones para una España que lleva el paso de un carro. La única industria que hay en esa Alcalá que visitó Unamuno es una fábrica de ladrillos, parada casi todo el año. Mientras, los labriegos, los braceros y los obreros sin trabajo están lampando, mientras las viejas que mean de pie, buscan algún gato o rata para hechar al caldero. Se va haciendo de noche. Llegará la noche. Y la tormenta. Las sombras de “el Viso” dejan la alicaída ciudad, otrora brillante, en penumbra. Alguna vez, algún carro, entra en la ciudad a esas horas y un perro en sus calles, empedradas con cantos redondos, ladra solitario. ¿Qué era España en 1898? Se preguntan todos con tristeza. Las viejas monjas en sus conventos, el ejercito acuartelado en viejos colegios que se caen y las putas. En Alcalá de Henares, mi Álcalá, putas, monjas y militares. Nada más quedaba. Alcalá de Henares: reflejo todo de la España toda, que sufre y llora. Las monjas, con sus garrapiñadas, rezan en los conventos. Sus jóvenes sin dinero para pagar su excedencia, también: es el sorteo de quintas, y los ejércitos se baten en Cuba, en África, y en Filipinas, luchando por una España que nadie sabe lo que es ya. Los que fueron subditos del rey de las Españas, se aburren sin nada que hacer, y sus estómagos vacíos, claman por las tierras circundantes muertas con el afán de trabajarlas Las viejas, en el camino de Guadalajara o de Madrid, se calientan vendiendo a algún despistado transeúnte sus dulces almendras.

viernes, 21 de noviembre de 2008

!Son los nuestros! !Son los nuestros!


Corría el año 1936, y los que quedaban en Madrid, alrededor de 1.000.000 de personas –si no me equivoco- se parapetaban para repeler el ataque del ejército “español”. Corre el año 1996. Un muchacho joven, de unos 21 años, recorre la avenida de la Ciudad Universitaria. Acaba de salir por la boca del Metro, frente a la Facultad de Medicina y Farmacia; lleva unos walkmans y va escuchando radio inter-economía: la radio de los negocios, la del directivo, la de los salvapatrias. Es muy temprano. No serán ni las 8:00 de la mañana. La voz del locutor suena anodina, relatando la letanía sobre como había cerrado el Nikkei y que expectativas había para el IBEX 35. El día está frío. Los edificios se advierten nebulosos, por una niebla húmeda que los envuelve. El joven mira a su derredor: Ciudad Universitaria. Sector: Facultad de Filosofía y Letras. Desde los cuatro caminos se dispone una batería de gran calibre que de forma machacona martillea el campo, dejando grandes socavones de tierra en cada zambombazo. Las ráfagas de las ametralladoras barren el espacio circundante. No hay un frente definido. Subiendo hacia filosofía las columnas franquistas se apostan sobre los pinos ennegrecidos, con el fin de tomar la Facultad. Desde las ventanas, francotiradores abren fuego a discreción sobre los que suben la loma donde hoy está la Facultad de Historia. El fuego de mortero es constante. Una columna de requetés ha quedado aislada a 300 metros, en la hondonada, y son masacrados en pocos minutos a base de bombas de mano, aunque el fuego cruzado es muy intenso. Por cada metro que se avanza, por cada palmo de tierra, caen abatidos muchos hombres. Los edificios humeantes que se divisan se tienen en pie milagrosamente. La artillería franquista lleva dos noches sin cesar machacando las defensas, que resisten milagrosamente. La plaza de filosofía, llena de alambradas y zanjas, sirve para transportar los heridos al hospital de campaña, situado en la cafetería de la Facultad de Derecho. Cafetería donde, cada día, nuestro joven toma café. Franco ha cometido un error de bulto. Ha querido entrar a Madrid por Extremadura, en vez de envolver por la Carretera de Barcelona o cortar la Carretera de Valencia. Ha tomado esa, en apariencia, inexplicable decisión. Sus razones tendrá. En la casa de campo, El puente de los Franceses, el Manzanares y Ciudad Universitaria se convierte en un infierno inimaginable Una batalla por Madrid horrible, donde unos españoles están matando a otros. A un lado, un pueblo soliviantado, al otro un ejército, el español, entrenado, experimentado, jerárquico y adiestrado. Los carros blindados L 3/35 han combatieron duramente para tomar Villaverde y, en especial, el Cerro de los Ángeles, lugar donde la artillería “nacional” va a machacar su capital: Madrid. Los tanques, carros ligeros, zapadores se despliegan por todo el oeste, en un toma y daca sin cuartel. Cada metro es un suplicio. Cada loma de la casa de campo está sembrada de cadáveres, y las ráfagas zurran por doquier y barren el camino por donde han de pasar los blindados. Los días son brutales, encarnizados, sangrientos. Se plantea una defensa numantina y desigual, pues por el espacio aéreo solo sobrevuelan los Heynkel alemanes, que está masacrando a la población, que trata de resguardarse en el metro. Todas las calles madrileñas son calles de cristales rotos. No hay lugar por donde no se pisen cascotes. La Facultad de Farmacia, la Facultad de Medicina, el Hospital Clínico, La Facultad de Filosofía están siendo duramente ametralladas. Los del ejército “español” entran en el Hall de Medicina. Desde la segunda planta, los no menos españoles, ayudados por alemanes e italianos, arrojan bombas de mano, y entre los escaños de las aulas se baten cuerpo a cuerpo. Los que defienden el sector de el puente de los franceses reciben un aluvión de bombas alucinante. Es un lugar estratégico. Allí solo que combate a muerte. Trincheras, búnkeres parapetos rodean Madrid. Las democracias occidentales han dado de lado a los españoles que defienden la República. De repente, la gente ve volar un avión bajo y extraño que no conoce. Persigue a un Heynkel. Se pone a cola. El Heynkel empieza a emitir una espesa humareda negra en chorro y el aparato se incendia, estrellándose unos kilómetros más allá. La gente, llorosa, mugrienta, despavorida grita: ¡Son los nuestros! ¡Son los nuestros! Solo los rusos acudieron en ayuda de Madrid. ¿Dónde estaban las democracias? El joven vuelve a la actualidad, pues un autobús, que recorre la línea desde Moncloa, le pega un bocinazo. ¿Los nuestros? ¿Quiénes son los nuestros? Dios mío. Los de Madrid. Lo comprendió entonces.

martes, 11 de noviembre de 2008

Alcalá de Henares: un paseo por la historia de España




Es gratificante volver a Alcalá de Henares los Domingos por la mañana. Todo su casco histórico, hace años cerrado al tráfico, se convierte en peatonal y los madrileños de la capital, aprovechándolo, acuden en tropel para disfrutar de la vieja ciudad complutense. Parece que se han dado cuenta que a su vera tenían una ciudad patrimonio de la humanidad y, por fin, la han descubierto para venir a tomar las cañas y, a la vez, disfrutar de un recinto histórico cultural sin parangón en Europa. Me es muy difícil significar aquí todo el amor que siento por esta ciudad, los largos paseos que por sus calles he dado y como me interesé por cada piedra. Me es muy difícil significar aquí, además, qué es Alcalá de Henares y porqué merece la pena visitarla. El día que concedieron el título de Patrimonio de la Humanidad a Alcalá de Henares, mi pequeña patria, lo recuerdo bien: caminaba yo solitario hacia la Magistral cuando las campanas de la universitaria Iglesia, privilegio compartido con la de Lovaina, comenzaron a repicar en un sonido ensordecedor. Me llegó al corazón. Y a los oídos, por supuesto. Yo había conocido a Alcalá de Henares antes de su recuperación, cuando se convirtió en cinturón obrero y dormitorio en el desarrollismo de los años 60 y 70, y recordaba los vetustos edificios viejos hechos añicos, sin comprender que había ocurrido allí. Los ojos se inundaron de alegría, pues confirmo que más méritos no podía albergar una pobre ciudad de ladrillo humilde, centro cultural europeo del XVI, derrumbada entre cenizas. Ejemplo de “civitas dei”, fue sucesivamente aniquilada por la barbarie, la sinrazón y las bombas. Recorrer Alcalá de Henares es recorrer toda la Historia de España, en toda su amplitud, con lo bueno y con lo malo, con sus tragedias, con sus horrores y con sus éxitos. De las pobres gentes azotadas por la incuria y, a la vez, el explendor. La cultura y el drama: Las dos Españas. Esas dos Españas que luchan denodadamente en sus calles. Calles donde albergaron las tres culturas: la judía, la árabe y la cristiana. El barroco, después de Trento, quiso apaciguar la herejía que se cernió sobre la ciudad y media España: el erasmismo, la crítica feroz al clero inculto e inmoral. Trento, poco tiempo después, cambió los aires de San Idelfonso: los conventos, con todo su poder económico, trataron de copar el espacio urbano, colocando sus espadones y cúpulas con el objeto teatral de salir a la calle, imponiendo su religiosidad a la urbe. Si la Universidad representó la luz de la Reforma española y, por tanto, del Renacimiento español, los conventos trajeron la oscuridad de los claustros, que rodearon la obra cisneriana del humanismo cristiano, atosigándola por todos su flancos. Al frente el edificio de los Jesuítas, congregación creada por un cocinero del Hospital de Antezana, llamado San Ignacio de Loyola. Por los costados, la cúpula de la magdalena, metiéndose en el campo de visión en el patio de los filósofos, o de los gorrones, con muy mala uva y con toda intención. En el campo alcalaíno laten, humildemente, todas las tensiones de la España.Y que en 1936 estallan sus ráfagas en las paredes de la Magistral, como testimonio indeleble, o no tanto, de lo que somos. Alcalá de Henares se convierte en el lugar estratégico de la defensa de Madrid. Tres batallas se desenvuelven a su derredor: Jarama, Guadalajara y Madrid. El ejército republicano, dirigido por el general Pozas, y las huestes de “El campesino” se hospeda en los conventos viejos, desamortizados por Medizaval, que vienen a descansar del frente. Alcalá de Henares es la pequeña Roma: su casco histórico alberga la mayor densidad por metro cuadrado de conventos, que sirven de cuarteles, y sus maderas sirven de calefacción. Los chatos y los moscas despegan del aeródromo, en defensa de Madrid, y en el espacio aéreo surcan los Heinkel. Las bombas caen sobre Alcalá. En la plaza de Cervantes se excava un refugio, el palacio Arzobispal, la joya de Alcalá, arde, pues numerosos documentos se encuentran allí albergados. Desde el cerro de la Vera Cruz, lugar imaginario de la barroca idea religiosa de ciudad de Dios, como la que dibujó el Greco para Toledo, se contemplan las columnas de humo de Alcalá y, a lo lejos, de Madrid. Pero ¿Quién se iba a acordar de la pobre Alcalá, patria de Azaña, y alma mater? ¿Quien se iba a acodar que la joya del humanismo español, la biblia políglota complutense se editó allí? Ni de que su imprenta produjo los libros de Erasmo, difundiendo las ideas de la Reforma. Nadie. Por eso, cuando sonaron las campanas de la Magistral sonreí feliz. La vieja y pobre Alcalá se lo merecía.