lunes, 8 de junio de 2009

Víctoria pírrica para Rajoy

El partido popular ha obtenido un muy buen resultado, como era de esperar, en este último plebiscito sobre la gestión de gobierno socialista que se ha revestido con el nombre de “elecciones europeas”. Es por ello que debemos felicitarles: han obtenido 6.651.000 votos, frente a los 6.032.000 votos recibidos por el PSOE; en esa tesitura se encuentran los votos obtenidos por IU, que sigue bajando, con 583.000 votos, UPD, con 449.000 votos, y la coalición de partidos con nacionalismos periféricos con 800.000 votos. El tablero español queda, como no podía ser de otra manera, en tablas, y el resultado, pese a la crisis económica, no ha sido una debacle socialista ni un éxito popular. Aunque hay que reconocer su victoria. Victoria, por lo demás, del todo esperable, creo; y eso que la participación ha sido mayor de la que se esperaba, pero aún así un 50% de los españoles con derecho a voto no ha ido a votar. Cifra, como siempre, más que considerable, habida cuenta que el derecho a voto es uno de las pocas posibilidades que la ciudadanía tiene para expresarse; aunque ya sabemos que, el voto, más que nada, sirve para la anulación de voto de otro contrario. Es mi opinión que la idea extendida que la gestión de las crisis económicas se hace mejor con políticas de la derecha; y que cuando gobierna la izquierda, esta no hace más que despilfarrar los recursos. Y, por ello, la derecha arrasa en Europa; claro es que no toda la derecha europea es igual; y que nada tienen que ver la derecha alemana o francesa, de raíz laica o protestante, con la derecha española o italiana, de raíz católica, caciquil, oligárquica y corrupta. Creo que falla, una vez más, el instrumento más importante para la obtención de la libertad política, alto ideal político del Jake: la educación y la formación. Es un interés de los grupos oligárquicos que ésta, la educación, no sirva para hacer a ciudadanos libres, con pensamiento crítico y con los muebles teóricos suficientes para conocer las variables que inciden en los hechos sociales, políticos y económicos. Esa formación hubiera provocado una mayor abstención de la que ha habido, y que no ha habido por el efecto anulación, que es para lo que se ha votado. Sabiendo la ciudadanía que la derecha vota siempre, la debacle de la izquierda española no ha sido igual a la ocurrida en el resto de Europa: se ha votado, repito, por anulación. Victoria pírrica de Mariano Rajoy. Hace tiempo que señale que la economía debía ser una asignatura central en la ESO, tanto como la Lengua o las Matemáticas. La economía sirve para hacer cuadrículas en el celebro, y saber que variables inciden unas sobre otras. La economía política, positiva y no normativa, sirve para fomentar la libertad política y el espíritu crítico. Si la población tuviera una formación básica en ella, nos ahorraríamos de muchas de las falacias que predican políticos y sus medios de comunicación y oligarquías que tratan de dividirse el Poder, haciendo caso omiso a la ciudadanía. En definitiva, y como conclusión, felicitándonos por la participación, que, al menos, ha sido bastante más alta de lo esperado, ha seguido triunfando la abstención; es por ello que han votado por eliminación y anulación de los que tenían ya el voto decidido; se ha repartido el Poder en cuotas, y las elecciones europeas, otra vez, no han servido para nada más que un ejercicio de anulación y para nada de ejercicio democrático que sirva para elegir quien tenga el Poder en Europa; que, por supuesto, no es el Parlamento Europeo.
Creo que somos muchos los que pensamos que la democracia se encuentra secuestrada por los partidos políticos, los cuales, por conservar la parte de Poder, van a seguir secuestrando este sistema de oligarquías políticas, clientelas y corruptelas. Quizá sea, no lo sé, pues lo digo de buena fe, que la gente en este país teme que se escoren las cosas a la izquierda, por miedo a la reacción de la reacción, que patentes muestras ha dado ya de organizarse; el PSOE debe hacer un análisis político profundo: debe afianzarse como izquierda; y, por supuesto, debe hacer pedagogía política, que es lo que creo que hace falta. Que la gente, de veras, deje de decir eso de: “yo de política no entiendo”. Se debe entender y saber: pero eso, como sabemos, es un peligro para los poderes de facto. Como digo, el PSOE debería convertirse en un partido de izquierdas y regeneracionista: esto es, defensor de la democracia, pero siempre con lenguaje moderado. Creo que no se es del todo consciente del “miedo”, que es, en el fondo, el que paraliza a la libertad política; y de que el escoramiento a la izquierda no se hace por “miedo”: lo curioso del caso es que “el miedo”, debido a la educación política de los españoles, es a ese escoramiento hacia la zurda, causa temor no dándose cuenta de que el temor, o “miedo” no es a la izquierda en verdad, sino de los que son “moderados” y que no son más que “reacción”. A la respuesta de éstos, que en verdad son los poderes fácticos, los que tienen la sartén por el mango, y que disponen aún de una fuerte posición ideológica aún no superada. En seguida entona sus derechos a la libertad religiosa y “persecución”, a los que los demócratas llamamos laicismo. Acabo de releer, en este día lluvioso y plúmbeo, un texto de Ortega que decía así: “El reaccionarismo se niega a aceptar el presente, al fin y al cabo la única vida real que existe; prefiere renunciar a vivir plenamente, y eligiendo una época pasada, que por una u otra razón le parece más cómoda o adecuada a sus conveniencias, resuelve instalarse en ella, irse a vivir a ella, convirtiéndola en un presente inmutable, petrificado, perenne. Para los reaccionarios, pues, tampoco hay propiamente pasado; para ellos no ha pasado, sigue siendo presente. Y como lograr que así sea no depende sólo de la voluntad, viven una vida extemporánea e irreal, un grotesco ensueño, exangüe e inválido”. Eso es lo que les pasa: siguen viviendo en el franquismo. Franquismo sociológico, de calles empedradas, cines, pista de verano, donde el cacique de turno celebra la fiesta del 18 de Julio y el cura habla todo los Domingos exhortando sobre lo que se “debe hacer”; sobre el pecado. Franquismo sociológico que dura y perdura; y “temor” y “miedo”. En el fondo aún mucho miedo a la libertad política y a la democracia laica. A Francia, y a Alemania. Bravo por la derecha centro europea, alemana y francesa. Para la española una pedorreta, por el olor que exuda de franquismo, y a viejo, por todos sus costados.

2 comentarios:

Amigo de la Dialéctica dijo...

Hola amig@s:

Como le acabo de decir a Guillermo en su blog, sobre los resultados electorales obtenidos, que es un buen momento para hacer análisis de qué está ocurriendo, también aquí en Extremadura dónde el PP afianza y aumenta su rédito electoral en las grandes ciudades y lo reduce en el ámbito rural. Nos están ya echando el aliento en el cogote. De seguir así, sin reaccionar, en las próximas autonómicas se hacen con el gobierno regional.

He quedado un análisis en mi blog sobre el tema, si te apetece te pasas a comentar. Gracias.

Recibid un muy fuerte abrazote amig@s.

Javier Solera dijo...

Me parece un planteamiento interesante.

Miedo al miedo, realmente. Los progresos sociales en este país se han visto detenidos siempre precisamente por eso, por el miedo a la reacción.

Así, el divorcio no se temió por lo que pudiera ocasionar a las familias, sino por como reaccionarían los jerifaltes de la caverna.
Lo mismo ocurrió hace poco con el matrimonio homosexual. Yo escuché pocas advertencias sobre los males que este pudiera traer, y mucho sobre "la que van a liar los..." etc...

Supongo que es un miedo más que justificado, pues la reacción efectivamente derrumbó la democracia más avanzada que ha disfrutado este país. Algo que tiene visos de ocurrir nuevamente, si sigue el estado actual de cosas.

¡Saludos!