En las cálidas noches valxeritenses, junto a las frescas gargantas durante el estío: No nos hemos sumergido en los profundos y oscuros recovecos del alma humana. Plácidas, cálidas: noches valxeritenses. Bitácora.
viernes, 19 de diciembre de 2014
La filosofía no nos hace más felices: la divulgación filosófica.
" La filosofía sirve para cuestionarlo todo " -
" Yo siempre supe que estudiando filosofía iba ser docente " -
" La filosofia no nos hace felices " -
" ¿Cómo no vamos a tener un aspecto angustiante, si nacimos para morir? " -
" La filosofía no resuelve problemas, los crea"
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Divulgación filosófica.
jueves, 18 de diciembre de 2014
Mentira la verdad. El Ser y la Nada: el Ser
El Ser
La interpretación del poema de Parménides se convierte en fundamental. El ser es lo que hay, y todo lo que hay es lo que es pensado y puede ser predicado. En el momento que algo no es predicado no es, y como no es, no es. En cambio todo lo que es predicado es. Una mesa es, un ordenador, don Quijote, una ninfa. Solo el ser es; lo que no es, no es ni siquiera pensado.
La Nada
La Nada
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Parménides.
Música árabe
0:00 - El Baston.
5:59 - Benti Shalabia.
9:47 - El Ard.
14:23 - Meshi.
22:44 - Al Baladi.
27:59 - Tabla Solo.
33:37 - Al Ard.
34:47 - Karachi.
39:39 - Sei El Hawa.
47:42 - Taxim Farahfasar.
50:58 - Aranjuez.
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Música
Asno de Buridán
El asno de Buridán es el nombre que se le da al animal que protagoniza un antiguo argumento de reducción al absurdo contra Jean Buridan (1300 - 1358), teólogo escolástico discípulo de Guillermo de Ockham, defensor del libre albedrío
y de la posibilidad de ponderar toda decisión a través de la razón.
Para satirizar su posición, algunos críticos imaginaron el caso absurdo
de un asno que no sabe elegir entre dos montones de heno (o, en otras
versiones, entre un montón de avena y un cubo de agua), y que a
consecuencia de ello termina muriendo de inanición (o de sed). Se trata,
según algunos, de una paradoja,
ya que, pudiendo comer, no come porque no sabe, no puede o no quiere
elegir qué montón es más conveniente, ya que ambos montones le parecen
iguales. Aristóteles, en el De Cælo, ya se había preguntado cómo un perro confrontado ante dos cantidades idénticas de alimento podría comer.
El ejemplo del asno que muere de hambre por indecisión parece
inverosímil, pero es posible imaginar casos menos extremos y más
intuitivos de la misma paradoja: piénsese en alguien que sigue la máxima
de hacer siempre primero lo que es más urgente y, enfrentado ante
varias tareas urgentes, su propia deliberación acerca de cuál es la
tarea prioritaria le hace perder valiosísimo tiempo. O piénsese en una
persona que ama a dos pretendientes ¿puede amarlos a ambos con la misma
fuerza y perderlos a ambos por culpa de su indecisión?
Racionalidad y simetría
El problema es un ejemplo del uso del principio de razón suficiente formulado siglos más tarde por Leibniz,
según el cual si no hay una razón suficiente para que una cosa suceda
en vez de otra, el principio afirma que no sucede nada, la situación
inicial no cambia. La paradoja del asno de Buridán aplica el principio
anterior a una situación de simetría bilateral. Otro contexto en el que se suele aducir la paradoja es como argumento de reducción al absurdo del racionalismo para justificar la fe
religiosa. Como el asno muerto de hambre, debemos supuestamente tomar
una decisión no racional para evitar quedar paralizados en una duda sin
fin. Un contra-argumento típico responde que es perfectamente racional
reconocer que ambas opciones son igualmente buenas y escoger
arbitrariamente una en vez de morir de hambre.
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filosofía
miércoles, 17 de diciembre de 2014
A VUELTAS CON EL POEMA DE PARMÉNIDES Y EL PROYECTO DE LA FILOSOFÍA
A VUELTAS CON EL POEMA DE PARMÉNIDES Y EL PROYECTO DE LA FILOSOFÍA
El poema de Parménides es realmente complejo, pero parece ser que es la
clave del pensamiento filosófico. Voy a intentar interpretar lo que
dice. Con él aparece el proyecto total de la filosofía: el conocer la
verdad y establecer los discursos de la verdad. Pues la diosa a-letheia
manda imperativamente seguir su regla: “el ser es, y el no-ser no es” y
establece una identidad para ello: “es lo mismo pensar y ser”. El
discurso de la verdad es pensar y decir lo que las cosas son; y por
tanto sirve para desvelar o desocultar lo que se esconde detrás de las
cosas que no son; el discurso de la mentira, en sentido contrario, es
pensar y decir lo que las cosas no son. Lo que el poema de Parménides
propone es un proyecto: desvelar lo que las cosas son mediante el pensar
y alcanzar la identidad que consiste, pues, en pensar lo que las cosas
son. A lo que se llega con el pensar es que esa verdad es una e inmóvil:
la verdad solo puede ser una, y no muchas, y esa verdad no puede
cambiar. No puede ser hoy una verdad y mañana otra. La verdad es
siempre, sin movimiento y esa verdad existe en el pensar y en la physis.
Cuando se consuma esa identidad entre el pensar (logos humano) y el
principio (logos) de la physis se da la verdad. El poema de Parménides
no propone una solución al problema, sino que simplemente plantea la
cuestión inmensa de la verdad y lo que ésta es.
El proyecto
filosófico no será otro que descubrir cuál es esa verdad – que, repito,
no es otra cosa que pensar lo que las cosas son- . Que pensar y la
realidad sea lo mismo. Cuando pensar y la realidad es diferente, nos
dice el poema, estamos fuera del camino de la verdad. Bien porque el
pensar nos lleve a una “verdad” múltiple y por tanto falsa. Bien porque
la Realidad no sea la que, precisamente, se piensa: esto es, que se
piense algo es lo que no es. Por tanto, en conclusión, el proyecto de la
Filosofía es pensar lo que las cosas son y, por tanto, el proyecto de
la Filosofía es la verdad.
En pensamiento es “inteligencia” que
viene de legein (leer o agavillar o reunir) interiormente; la dificultad
parmenidea se encuentra en que ante esa verdad una e inmóvil nos
encontramos con una gran cantidad de objetos múltiples y en movimiento
en la Realidad o Ser.
¿Cómo unir un conocimiento de verdad inmóvil con esa cantidad de cosas en movimiento que aparecen?
Efectivamente, el ser en Parménides como “ser existencial”, como
afirma Dv con razón, tampoco parece ser una correcta interpretación. Los
griegos no se planteaban el problema de la existencia, sino de la
realidad u ontología. No tanto que las cosas fueran sino que qué eran.
Los griegos entendían las cosas,como aparición, y la verdad como lo
no-oculto, lo no-oscuro.
Plantear el ser como un “ser
existencial” es muy interesante, o como un uno-todo, pues el poema de
Parménides aparece como un silogismo lógico donde el tiempo se convierte
en un elemento fundamental. 1) El ser es. 2) el no-ser no es 2) por
tanto, el ser es un uno todo continuo y sin movimiento en un tiempo
estático. Supongamos que todo existe; supongamos que “no todo” no
existe. Si existe esa existencia no puede tener movimiento, porque el
movimiento precisa tiempo. Pero en un ser que existe sin posibilidad de
no ser, posee un tiempo continuo pero estático. ¿Cómo es posible el
movimiento en ese tiempo?. El otro presupuesto que plantea el poema es
que ser y pensar son lo mismo; esa identidad no se puede dar en un “ser
existencial”, pues entonces nos remontaríamos a la modernidad, con
Descartes, que uno el cogito con la existencia subjetiva.
Ahora
bien, yo creo que el ser de Perménides no es un “ser existencial”.
Nosotros no somos griegos. No podemos pensar como griegos sin esfuerzo,
pero hay que pensar como griegos. Podemos cambiar el ser por lo una
palabra nuestra que logre identificar lo que querían significar los
griegos por ser. Pongamos que en vez de “existencia” entendamos ser por
“realidad”, y lo que propone el poema de Parménides es la identidad
entre realidad y pensar, pues lo que se busca no es demostrar la
existencia. De lo que se trata es de saber cuál es el camino de la
verdad; conocer no que existen cosas, sino qué son las cosas que son. La
conclusión de poema es que el ser es pensamiento. Y cuando el
pensamiento coincide con el ser en identidad nos encontramos con la
verdad. Pensar es siempre lenguaje: el lenguaje (logos-leguein) puede
situarse en dos lugares; o bien en la propia naturaleza (el logos de
Heráclito) o bien en el sujeto que interpreta esa naturaleza
(inte-leguein). Esa inteligencia “dual” se puede pensar como una sola
inteligencia y es divina. Ahora bien, lo que propone el poema de
Parménides es que debe coincidir el discurso de pensar con el ser, con
la realidad. Que esta realidad puede ser pensada y, para qué será
verdad, deben coincidir. Este es el discurso de la Filosofía: descubrir
la verdad, y los filósofos son aquellos que piensan cómo son las cosas.
Sin embargo, en esta interpretación de modo indirecto también habla de
la totalidad, pues es imposible saber sin hacer una inducción a la
totalidad. Sócrates buscó conocer lo que las cosas son se realiza
mediante “la definición” y “la inducción”, y para ahondar en ello, de lo
que se trata, es pensar las cosas como uno uno inamovible que implica
la totalidad de lo real, que no se puede conseguir mediante los
sentidos; y que Platón lo hace mediante la Dialéctica. Platón convertirá
la identidad del ser-pensar de un modo dual y no como un uno. Pues
según las enseñanzas no escritas determinará que la aprehensión de la
realidad, que es matemática, es dual: es el Uno y la Diada indefinida,
como ideas de números. Pero que se sitúan en “el pensar” como fundamento
del “ser”. Y a la vez es uno y es múltiple; pues sin el concepto no
sería posible lo múltiple; y ahí quedaría resuelta la identidad
Platónica del ser pensar. Teresa Oñate dice que Platón rompe con
Parménides y abandona la casa del padre con El Parménides porque Platón
encuentra dificultades en hacer participar lo múltiple de lo uno,
escindiendo el ser con el pensar como imposible.
Bien, partiendo
de que el ser es la realidad. La verdad es el ajuste entre el pensar y
la realidad. Cuando lo que se piensa y la realidad coinciden no situamos
en el verdad. Y ese es el camino que la diosa indica que se siga: lo
que las cosas son. Ahora bien, el camino para conocer lo que las cosas
son se encuentra en el lenguaje. Heidegger dirá que el lenguaje es la
casa del ser. Los griegos son una cultura de lo Uno. Lo uno representa
el orden de lo real, frente al caos, o desorden. Lo que aparece es un
orden, y lo oculto es el principio ordenador. Saber es pensar lo que
ordena lo que aparece. Así la realidad se desdoblará en dos partes
definitvamente en la identidad: pensar y ser. El pesar nos llevará a la
totalidad o universalidad del concepto, que es lo uno, la verdad,
inmóvil y eterna y se expresa en el lenguaje. El objeto de la Filosofía
es desentrañar ese uno de lo múltiple, lo mismo de lo otro, la ley del
cambio y el principio de la physis. Y eso nos llevará a Sócrates, a
Platón y a Aristóteles. Desentrañar qué son las cosas mediante el
pensamiento, mediante el lenguaje, que es común al alma y a la realidad.
Es el camino de la verdad y el proyecto filosófico desde Parménides. Un
intento en el cual aún estamos
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filosofía
martes, 16 de diciembre de 2014
El arte de descubrir los falsos razonamientos erísticos
Erística , a
partir de la antigua palabra griega Eris que significa "
disputa " o " conflictos " y techne, arte, procedimiento
es el arte del conflicto y del debate. A menudo se refiere a un tipo de argumentación
que se centra en terminar con la disputa con éxito de un argumento en lugar de
acercarse a una realidad dada.
1. Argumento
ad hominem (del latín,
"contra el hombre") a un tipo de falacia
(argumento que, por su forma o contenido, no está capacitado para sostener una
tesis) que consiste en dar por sentada la falsedad de una afirmación tomando
como argumento quién es el emisor de ésta. Para utilizar esta falacia se
intenta desacreditar a la persona que defiende una postura señalando una
característica o creencia impopular de esa persona.1
Una falacia
ad hominem tiene esta estructura:
A afirma B;
Hay algo
cuestionable (o que se pretende cuestionar) acerca de A,
Por tanto, B
es falso.
2. Falacia
del hombre de paja o del espantapájaros consiste en caricaturizar los
argumentos o la posición del oponente, tergiversando, exagerando o cambiando el
significado de sus palabras para facilitar un ataque lingüístico o dialéctico.
Su nombre hace alusión a que el argumentador no combate los argumentos
contrarios, sino una imitación falsa y vulnerable de los mismos (el «hombre de
paja»), a fin de dar la ilusión de vencerlos con facilidad.
3. Generalización
apresurada, muestra sesgada o Secundum quid, es una falacia
que se comete al inferir una conclusión
general a partir de una prueba insuficiente. Una generalización
apresurada puede ser entendida como una mala inducción (carente de cogencia).
Por ejemplo, considérese el siguiente argumento:
Juan es alto
y es rápido.
María es
alta y es rápida.
Matias es
alto y es rápido.
Por lo
tanto, todas las personas altas son rápidas.
Concluir que
todas las personas altas son rápidas, porque haya tres que lo sean, es una
generalización apresurada. Es muy probable que haya personas que sean altas y
que sin embargo no sean rápidas.
El límite
entre una generalización apresurada y una buena inducción a veces puede ser
difuso, y establecer un criterio claro para distinguirlos es parte del problema de la inducción.
4. Petición
de principio (del latín petitio principii, "suponiendo el
punto inicial") es una falacia que ocurre cuando la proposición por ser probada se
incluye implícita o explícitamente entre las premisas.
Como concepto en la lógica la primera definición de esta falacia conocida en
Occidente fue acuñada por el filósofo griego Aristóteles,
en su obra Primeros analíticos.1
Este término
no se suele aplicar a la falacia más general que resulta cuando la evidencia
dada para una proposición necesita tanta prueba como la
proposición misma. El término más usado para una argumentación semejante es el
de falacia de las muchas preguntas.
5. «Post hoc
ergo propter hoc» es una expresión latina que significa “después de esto, por
lo tanto, a consecuencia de esto”. A veces se acorta por post hoc.
Post hoc es
también llamado correlación coincidente o causalidad falsa. Es un tipo de falacia
que afirma o asume que si un acontecimiento sucede después de otro, el segundo
es consecuencia del primero. Este es un error particularmente tentador, porque
la secuencia temporal es algo integral a la causalidad: es verdad que una causa se
produce antes de un efecto. La falacia viene de sacar una conclusión basándose
sólo en el orden de los acontecimientos, lo cual no es un indicador fiable. Es
decir, no siempre es verdad que el primer acontecimiento produjo el segundo
acontecimiento.
Post hoc es
un ejemplo de la falacia de afirmación de la consecuencia. Puede expresarse
así:
El
acontecimiento A sucedió antes que el acontecimiento B.
Por lo
tanto, A debe haber causado B.
Post hoc se
relaciona también con la falacia de “correlación no implica causalidad” o cum hoc ergo propter hoc.
6. Falso
dilema involucra una situación en la que se presentan dos puntos de
vista como las únicas opciones posibles, cuando en realidad existen
una o más opciones alternativas que no han sido consideradas. Las dos
alternativas son con frecuencia, aunque no siempre, los puntos de vista más
extremos dentro de un espectro de posibilidades. En vez de tales simplificaciones
extremistas suele ser más apropiado considerar el rango completo, como en la lógica difusa.
El "falso dilema" también es conocido como dilema falsificado, falacia
del tercero excluido, falsa dicotomía,
falsa oposición,1 falsa
dualidad, falso correlativo o bifurcación
La falacia
del falso dilema es una de las formas de uso incorrecto del operador
lógico «o». Para otros usos incorrectos de este mismo
operador, vea la falacia de la elección falsa.
Un falso
dilema no tiene por qué estar necesariamente limitado a dos alternativas,
pudiendo involucrar tres o más, pero en todo caso se caracteriza por omitir
alternativas razonables sin argumentar esa exclusión, sea ésta deliberada o
accidental.
7. Argumento
ad ignorantiam, o argumentum ad ignorantiam, también conocido como llamada a la
ignorancia, es una falacia que consiste en sostener la verdad (o
falsedad) de una afirmación alegando que no existe evidencia o prueba de lo
contrario, o bien alegando la incapacidad o la negativa de un oponente a
presentar pruebas convincentes de lo contrario.1
Quienes argumentan de esta manera no basan su argumento en el conocimiento, sino en la
ignorancia, en la falta de conocimiento.1
Esta impaciencia con la ambigüedad suele criticarse con la frase: «la ausencia
de prueba no es prueba de ausencia»;2
es decir, se comete esta falacia cuando se infiere la verdad o falsedad de una proposición
basándose en la ignorancia existente sobre ella.
8. Onus
probandi (‘carga de la prueba’) es una expresión latina
del principio jurídico
que señala quién está obligado a probar un determinado hecho ante los tribunales.
El
fundamento del onus probandi radica en un viejo aforismo
de derecho que expresa que «lo normal se entiende que está probado, lo anormal
se prueba». Por tanto, quien invoca algo que rompe el estado de normalidad,
debe probarlo («affirmanti incumbit probatio»: ‘a quien afirma, incumbe la
prueba’). Básicamente, lo que se quiere decir con este aforismo es que la carga
o el trabajo de probar un enunciado debe recaer en aquel que rompe el estado de
normalidad (el que afirma poseer una nueva verdad sobre un tema).
En el pensamiento crítico significa que quien realiza
una afirmación, tanto positiva («Puedo levantar 50 kilos con un solo
brazo») como negativa («Esto es imposible, pues no existe vida
extraterrestre»), es a quien le corresponde probar la proposición y no a su
interlocutor. Este, con una saludable dosis de escepticismo,
dirá: «Si es así, desmuéstramelo». Es importante aclarar que ni la ciencia ni
nadie puede probar un negativo («No existen los gnomos»), especialmente si
se es infalsable;
puesto que quien afirma un asunto clamará inexorablemente que «aún no se ha
buscado debajo de todas las piedras» (véase Tetera de
Russell). Las excepciones son los casos en que es posible demostrar
mediante modus tollendo tollens o reducción al absurdo que su positivo es
autocontradictorio («Existen círculos cuadrados»), por tanto necesariamente su
negativo es cierto («Por sus definiciones, es imposible la existencia de tal
figura, por tanto no existen»). No obstante a lo anterior, hay que tener
cuidado de no caer en la falacia ad ignorantiam, pues ausencia de pruebas
no es prueba de ausencia. De acuerdo a la Navaja de
Occam o principio de parsimonia, si se presentan dos hipótesis
alternativas para explicar un hecho, ambas igualmente carentes de evidencias,
se debe preferir aquella que requiera de menos supuestos.
9. Non sequitur
(del latín
«no se sigue») es una falacia en la cual la conclusión
no se deduce
(no se sigue) de las premisas. En sentido amplio, se aplica a cualquier
razonamiento inconsecuente. La conclusión desmesurada y la petición de principio son también tipos de
non sequitur.
10. Argumento
ad populum, argumentum ad populum (en latín,
'dirigido al pueblo') o sofisma populista, es una falacia
que implica responder a un argumento o a una afirmación refiriéndose a la
supuesta opinión que de ello tiene la gente en general, en lugar de al
argumento por sí mismo. Un argumento ad populum tiene esta estructura:
Para la
mayoría, A.
Por lo
tanto, A.
Los
argumentos ad populum se suelen usar en discursos más o menos populistas,
y también en las discusiones cotidianas. También se utiliza en política
y en los medios de comunicación aunque no es tan
poderosa como el argumentum ad hominem. Suele adquirir
mayor firmeza cuando va acompañada de un sondeo o encuesta
que respalda la afirmación falaz. A pesar de todo, es bastante sutil y para
oídos poco acostumbrados al razonamiento puede pasar inadvertido.
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domingo, 14 de diciembre de 2014
Filosofía de la Liberación.
Tomado de Sociedad de Filosofía Aplicada
La denominada "Filosofía de la Liberación" (a partir
del año 1975) del filósofo argentino Enrique Dussel en todo el mundo
latinoamericano.
Filosofía de la
liberación es desde hace tiempo, una escuela o corriente de pensamiento,
y el título de una obra homónima de filosófica de Enrique Dussel
escrita y publicada en México en 1975, que ha dado lugar a este tipo de
filosofía o forma de pensar la filosofía en su conjunto: escrita por el
filósofo cuando acababa de instalarse en México después del atentado con
bomba que destruyó su casa en Argentina y que le obligó a dejar el
país, sin biblioteca a la mano, Dussel escribe el libro de memoria, sin
citas ni aparato crítico alguno, y aunque inicialmente calificó la obra
como ejemplo de filosofía posmoderna, en el sentido de superar las
categorías modernas de análisis filosófico (en particular las de
Descartes y Hegel), a las que acusa de ser expresión del colonialismo
intelectual europeo, posteriormente la calificó de "transmoderna",
haciendo referencia al proyecto de liberación social y cultural común a
todos los países de la periferia mundial, y especialmente
latinoamericana.
El libro se convirtió pronto en una de las obras
claves de la filosofía latinoamericana, y ha generado muchísimos
seguidores tanto dentro como fuera del ámbito académico: en este último,
donde ha cosechado numerosísimos acólitos.
En Filosofía de la
liberación Dussel parte de las premisas del pensamiento marxista de las
relaciones sociales, pero las supera y las critica, creando un nuevo
esquema de pensamiento que denomina Analéctica. En ese libro, propone el
concepto de analéctica como método adecuado para realizar la tarea
filosófica. El término analéctica (en griego ανωλεκτική) se forma con la
unión de los términos griegos ανω anó, que significa "más allá", y
λογιζομαι loguizomai, que significa "razonar", y así analéctica
significa ir más allá de la totalidad y encontrarse con el Otro, que es
originalmente distinto y por tanto su logos irrumpe interpelante más
allá de mi comprensió del ser, más allá de mi inter-és. Este método
integra, al menos en su base, dos modos de análisis filosóficos ya
tratados y utilizados por la tradición filosófica: la analogía (método
clásico, bastante utilizado en el tomismo y otras escuelas de la
escolástica), y la dialéctica (ya se la entienda en su vertiente
platónica o en su vertiente hegeliana/marxista).
A su vez, Dussel
critica todo el pensamiento filosófico europeo, al cual considera
esencialmente opresor. Dussel nos plantea el tema del desarrollo de la
filosofía como un paso de períodos problemáticos a períodos de
hegemonía. Los períodos problemáticos son épocas en las que la filosofía
se expresa creativamente, y uno de estos tiempos creativos es,
precisamente, el tiempo presente, a finales del siglo XX, cuando los
pueblos oprimidos de la periferia se levantan contra sus antiguos
colonizadores. Esta situación de estar y nacer en la periferia le ofrece
a la filosofía una situación privilegiada con respecto al tipo de
filosofía que se puede practicar en los centros hegemónicos de poder.
Mientras que aquí la filosofía se convierte pronto en un instrumento de
opresión, al servicio de la dominación del centro, en la periferia se
convierte en instrumento de liberación. La filosofía de la periferia es,
necesariamente, una filosofía de la liberación. La filosofía de los
centros de poder no es otra cosa que una ontología que enuncia una
mismidad: "El ser es, el no-ser no es", lo cual significa que todo lo
que esté fuera de las fronteras del ser, carece de ser. Y esta frontera
del ser coincide con las fronteras imperiales.
"El ser llega
hasta las fronteras de la helenicidad. Más allá, más allá del horizonte,
está el no-ser, el bárbaro, Europa y Asia." (17) A lo que se refiere el
autor es que al delimitar el ser, en el fondo la ontología delimita lo
humano a aquello que se circunscribe a las fronteras de un grupo en
particular, el grupo de los conquistadores. Quién está más allá de esas
fronteras es visto como un bárbaro, como alguien que carece de ser y
puede, por ello, ser esclavizado y asesinado. Esto es exactamente lo que
ocurrió con la llegada de los conquistadores a las Américas. La primera
pregunta filosófica que se hicieron estuvo marcada por la ontología:
¿son los indígenas hombres o no lo son?. La filosofía viene siempre
ligada con la geopolítica, y es por eso que el libro se inicia con una
sección que narra la historia de las relaciones entre centro y periferia
a nivel mundial.
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Enrique Dussel
Pensar la educación: La educación exige emociones
El País: 14/12/2014
El fenómeno es imparable. Los nuevos tiempos exigen desarrollar las capacidades innatas de los niños y cambiar las consignas académicas.
¿Estamos educando a las nuevas generaciones para
vivir en un mundo que ya no existe? El sistema pedagógico parece haberse
estancado en la era industrial en la que fue diseñado. La consigna
respecto al colegio ha venido insistiendo en que hay que “estudiar
mucho”, “sacar buenas notas” y, posteriormente, “obtener un título
universitario”. Y eso es lo que muchos han procurado hacer. Se creyó
que, una vez finalizada la etapa de estudiantes, habría un “empleo fijo”
con un “salario estable”.
Pero dado que la realidad laboral ha cambiado, estas consignas
académicas han dejado de ser válidas. De hecho, se han convertido en un
obstáculo que limita las posibilidades profesionales. Y es que las
escuelas públicas se crearon en el siglo XIX para convertir a campesinos
analfabetos en obreros dóciles, adaptándolos a la función mecánica que
iban a desempeñar en las fábricas. Tal como apunta el experto mundial en
educación Ken Robinson, “los centros de enseñanza secundaria
contemporáneos siguen teniendo muchos paralelismos con las cadenas de
montaje, la división del trabajo y la producción en serie impulsadas por
Frederick Taylor y Henry Ford”.
Si bien la fórmula pedagógica actual permite que los estudiantes aprendan a leer, escribir y hacer cálculos matemáticos, “la escuela mata nuestra creatividad”. A lo largo del proceso formativo, la gran mayoría pierde la conexión con esta facultad, marginando por completo el espíritu emprendedor. Y como consecuencia, se empiezan a seguir los dictados marcados por la mayoría, un ruido que impide escuchar la propia voz interior.
Si bien la fórmula pedagógica actual permite que los estudiantes aprendan a leer, escribir y hacer cálculos matemáticos, “la escuela mata nuestra creatividad”. A lo largo del proceso formativo, la gran mayoría pierde la conexión con esta facultad, marginando por completo el espíritu emprendedor. Y como consecuencia, se empiezan a seguir los dictados marcados por la mayoría, un ruido que impide escuchar la propia voz interior.
La voz de los adolescentes
“Desde muy pequeño tuve que interrumpir mi educación para empezar a ir a la escuela”
Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez
Cada vez más adolescentes sienten que el colegio no les aporta nada
útil ni práctico para afrontar los problemas de la vida cotidiana. En
vez de plantearles preguntas para que piensen por sí mismos, se limitan a
darles respuestas pensadas por otros, tratando de que los alumnos
amolden su pensamiento y su comportamiento al canon determinado por el
orden social establecido.
Del mismo modo que la era industrial creó su propia escuela, la era
del conocimiento emergente requiere de un nuevo tipo de colegio.
Básicamente porque la educación industrial ha quedado desfasada. Sin
embargo, actúa como un enfermo terminal que niega su propia enfermedad.
Ahogada por la burocracia, la evolución del sistema educativo público
llevará mucho tiempo en completarse. Según Robinson, “ahora mismo sigue
estando compuesto por tres subsistemas principales: el plan de estudios
(lo que el sistema escolar espera que el alumno aprenda), la pedagogía
(el método mediante el cual el colegio ayuda a los estudiantes a
hacerlo) y la evaluación, que vendría a ser el proceso de medir lo bien
que lo están haciendo”.
La mayoría de los movimientos de reforma se centran en el plan de
estudios y en la evaluación. Sin embargo, “la educación no necesita que
la reformen, sino que la transformen”, concluye este experto. En vez de
estandarizar la educación, en la era del conocimiento va a tender a
personalizarse. Esencialmente porque uno de los objetivos es que los
chavales descubran por sí mismos sus dones y cualidades individuales,
así como lo que verdaderamente les apasiona.
En el marco de este nuevo paradigma educativo está emergiendo con fuerza la “educación emocional”. Se trata de un conjunto de enseñanzas, reflexiones, dinámicas, metodologías y herramientas de autoconocimiento diseñadas para potenciar la inteligencia emocional. Es decir, el proceso mental por medio del cual los niños y jóvenes puedan resolver sus problemas y conflictos emocionales por sí mismos, sin intermediarios de ningún tipo.
En el marco de este nuevo paradigma educativo está emergiendo con fuerza la “educación emocional”. Se trata de un conjunto de enseñanzas, reflexiones, dinámicas, metodologías y herramientas de autoconocimiento diseñadas para potenciar la inteligencia emocional. Es decir, el proceso mental por medio del cual los niños y jóvenes puedan resolver sus problemas y conflictos emocionales por sí mismos, sin intermediarios de ningún tipo.
La base pedagógica de esta educación en auge está inspirada en el
trabajo de grandes visionarios del siglo XX como Rudolf Steiner, María
Montessori u Ovide Decroly. Todos ellos comparten la visión de que el
ser humano nace con un potencial por desarrollar. Y que la función
principal del educador es acompañar a los niños en su proceso de
aprendizaje, evolución y madurez emocional. En esta misma línea se
sitúan los programas de la educación lenta, libre y viva que están
consolidándose como propuestas pedagógicas alternativas dentro del
sistema. Eso sí, el gran referente del siglo XXI sigue siendo la escuela
pública de Finlandia, país que lidera el ranking elaborado por el
informe PISA.
¿Para qué sirve?
“Educar no consiste en llenar un vaso vacío, sino en encender un fuego latente”
Lao Tsé
“Educar no consiste en llenar un vaso vacío, sino en encender un fuego latente”
Lao Tsé
La educación emocional está comprometida con promover entre los
jóvenes una serie de valores que permitan a los chavales descubrir su
propio valor, pudiendo así aportar lo mejor de sí mismos al servicio de
la sociedad. Entre estos destacan:
Autoconocimiento. Conocerse a uno mismo es el camino
que conduce a saber cuáles son las limitaciones y potencialidades de
cada uno, y permite convertirse en la mejor versión de uno mismo.
Responsabilidad. Cada uno de nosotros es la causa de
su sufrimiento y de su felicidad. Asumir la responsabilidad de hacerse
cargo de uno mismo en el plano emocional y económico es lo que permite
alcanzar la madurez como seres humanos y realizar el propósito de vida
que se persiga.
Autoestima. El mundo no se ve como es, sino como es cada uno de quienes lo observan. De ahí que amarse a uno mismo resulte fundamental para construir una percepción más sabia y objetiva de los demás y de la vida, nutriendo el corazón de confianza y valentía para seguir un propio camino.
Autoestima. El mundo no se ve como es, sino como es cada uno de quienes lo observan. De ahí que amarse a uno mismo resulte fundamental para construir una percepción más sabia y objetiva de los demás y de la vida, nutriendo el corazón de confianza y valentía para seguir un propio camino.
Claves para saber más
Libro¡Esta casa no es un hotel!
Irene Orce (Grijalbo)
Este libro es un manual de educación emocional para padres de adolescentes. Está escrito desde la perspectiva de los chavales, y su intención es proporcionar claves y herramientas para que los adultos aprendan a crear puentes más constructivos con sus hijos.
Documental
La educación prohibida
Un documental que propone cuestionar las lógicas de la escolarización moderna y la forma de entender la educación, visibilizando experiencias educativas diferentes, que plantean la necesidad de un nuevo paradigma educativo.
Felicidad. La felicidad es la verdadera naturaleza
del ser humano. No tiene nada que ver con lo que se tiene, con lo que se
hace ni con lo que se consigue. Es un estado interno que florece de
forma natural cuando se logra recuperar el contacto con la auténtica
esencia de cada uno.
Amor. En la medida que se aprende a ser feliz por
uno mismo, de forma natural se empieza a amar a los demás tal como son y
a aceptar a la vida tal como es. Así, amar es sinónimo de tolerancia,
respeto, compasión, amabilidad y, en definitiva, dar lo mejor de
nosotros mismos en cada momento y frente a cualquier situación.
Talento. Todos tenemos un potencial y un talento
innato por desarrollar. El centro de la cuestión consiste en atrevernos a
escuchar la voz interior, la cual, al ponerla en acción, se convierte
en nuestra auténtica vocación. Es decir, aquellas cualidades,
fortalezas, habilidades y capacidades que permiten emprender una
profesión útil, creativa y con sentido.
Bien común. Las personas que han pasado por un
profundo proceso de autoconocimiento se las reconoce porque orientan sus
motivaciones, decisiones y acciones al bien común de la sociedad. Es
decir, aquello que hace a uno mismo y que además hace bien al conjunto
de la sociedad, tanto en la forma de ganar como de gastar dinero.
En vez de seguir condicionando y limitando la mente de l as nuevas generaciones, algún día –a lo largo de esta era– los colegios harán algo revolucionario: educar. De forma natural, los niños se convertirán en jóvenes con autoestima y confianza en sí mismos. Y estos se volverán adultos conscientes, maduros, responsables y libres, con una noción muy clara de quiénes son y cuál es su propósito en la vida. El rediseño y la transformación del sistema educativo son, sin duda alguna, unos de los grandes desafíos contemporáneos. Que se hagan realidad depende de que padres y educadores se conviertan en el cambio que quieren ver en la educación
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Educación
sábado, 13 de diciembre de 2014
Especial Rodolfo Walsh
Nació el 9 de enero de 1943. Autor de cuentos y relatos policiales,
precursor del Nuevo Periodismo y de lo que años más tarde se llamó "non
fiction novel", fue autor de "Operación Masacre", "¿Quién mató a
Rosendo?", "El caso Satanovsky". Además de sus relatos agrupados en
"Diez cuentos policiales", "Variaciones en rojo", "Los oficios
terrestres", "Un kilo de oro", "Un oscuro día de justicia", presentó en
1965 las piezas teatrales "La granada" y "La batalla".
Colaborador de las revistas Leoplán, Vea y Lea, Panorama, Primera
Plana, Semanario Villero, de las editoriales Hachette y Jorge Alvarez y
los periódicos Mayoría y Noticias, creó y dirigió el semanario CGT y
participó de la gestación y primeros pasos de la agencia cubana Prensa
Latina y, años más tarde de la clandestina ANCLA. Su temprano compromiso
político se evidenció en su paso por la Alianza Libertadora
Nacionalista y, décadas más tarde, en su participación en la CGT de los
Argentinos y su incorporación al grupo armado FAP y, posteriormente, a
Montoneros. Después de enviar por correo los primeros ejemplares de su
"Carta abierta de un escritor a la Junta Militar" en un buzón de Plaza
Constitución, fue herido y secuestrado por un grupo de tareas de la
Marina en las inmediaciones de la esquina porteña de San Juan y Entre
Ríos, el 25 de marzo de 1977. Desde entonces se encuentra desaparecido.
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Filosofía política.,
Pensar las derechas.
viernes, 12 de diciembre de 2014
Leonard Cohen-The partisan.
Canción de Leonard Cohen en homenaje a los héroes partizanos de la resistencia francesa contra la invasión Nazi.
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Música y filosofía
jueves, 11 de diciembre de 2014
Platón II-Clases de Quintín Racionero. Platonismo y matematicismo.
Clase magistral del profesor Q. Racionero. Apuntes tomados de clase.
Platón es una de las cumbres de la historia de la filosofía y de la literatura filosófica universal. Platón, pariente de Critias - que ha intervenido en el régimen de los tiranos-, es también un desencantado de las tiranías –que aparece, en Platón, como el peor de los regímenes posibles; durante el periodo de los Treinta Tiranos, por ejemplo, había sicarios y se sacaba a las gentes de sus casas para asesinarlas-. El momento decisivo para Platón es el encuentro con Sócrates, precedido por el recuerdo y estudio de la física jónica. Sócrates era discípulo de Crátilo. No conoció a Anaxágoras, pero si conoció la Física jónica. No conoció a Demócrito tampoco, pese a ser contemporáneo de Sócrates, pues su obra se difundió tras su muerte. Platón rememora el discurso de los Físicos con una metáfora. Considera a éstos filósofos como una “primera navegación” de la Filosofía, que se caracteriza porque el discurso no puede ser el de los sofistas y retores, demócratas radicales, ni la de los conservadores, como Sófocles, que en la poesía establece un concepto aristocrático de areté; busca un lugar intermedio entre ese dilema de ambas postura, con una grave disquisición acerca de la paideia –o educación política y ciudadana-. Esa “primera navegación”, sentenciará Platón, es insuficiente. Piensa su obra como una diferente interpretación de la tradición filosófica que se le entrega. Sócrates, según Platón, habría culminado la “primera navegación”, arribada a la tierra firme, y puestas las condiciones para una “segunda navegación” que será por él emprendida: la propia navegación de Platón frente al problema planteado por la ciudad y ajustada a sus problemas. Posibilitada por Sócrates, protagonista en sus diálogos, es, sin embargo, una navegación platónica.
Esa segunda navegación, para entender el pensamiento de Platón, es necesario referirse a:
1) Platón adopta el punto de vista del concepto: como interpretación de la identidad parmenídea “ser igual a pensar”, pero alejada desde la perspectiva ontológica (el ser, en tanto que traduce la realidad), centrándolo, pues, en las leyes del razonamiento descubiertas por Sócrates (que son, pues, inducción y razonamiento). Platón sustituye la noción de “universalidad del ser” por la “universalidad del concepto”
Y
2) Aceptada la doctrina del concepto: Platón plantea la insuficiencia del concepto también (Sócrates) si éste no tiene referencias propias. Después de Sócrates –y que explica el fracaso de los diálogos “socráticos”- hay que tener en cuenta que para tratar “la realidad” tiene que tratar con conceptos, pero, paradoja, estos no se encuentran en la realidad. Así: la idea de Hombre, no se encuentra en la experiencia sensible el Hombre abstracto, sino hombres diferentes e individuales. Para defender el concepto y su doctrina tiene que haber un plano de referencia para que se ajuste ambas realidades: la realidad conceptual y la realidad sensible. La realidad no se cumple plenamente en los fenómenos y seres singulares (pluralistas), y que provoca la paradoja de Parménides, Ser, Uno y ente imperecedero, por un lado, y particulares o singulares y fenoménicos y perecederas por otro. Y los “fenómenos” no son el plano de referencia del concepto universal de la identidad parmenidea.
Otra manera de entender, en Platón, como “la segunda navegación”, es el plano ontológico. Él tiene conciencia de ello: en El Fedón dice que nunca se había hablado antes. Si el plano es en los seres individuales de la singularidad y la multiplicidad nos encontraríamos en la aseveración aporética de Gorgias: imposible de concebir, de comunicar y de conocer el ser o realidad de las cosas. Sin embargo, sobre la realidad fenoménica o natural o perceptiva de la singularidad hay otro plano de la realidad que cumple el ser de Parménides. Y comprendido sobre el mundo real hay otro mundo que es aún más real: es el mundo inteligible. Expresado metafóricamente como el “topos hiperurano”. El lugar más allá de las percepciones sensibles: visible a los ojos del espíritu y de las ideas; realidad inteligible. En ese plano, lugar, lugar donde se da el conocimiento científico y por necesidad: superación de las creencias (pistis) y de las opiniones (dóxa) y lugar de la ciencia o la episteme –conocimiento cierto- y que requerirá una nueva paideia: que no es ni de los dioses (tradicional) ni de los intereses de hombres (democracia radical y limitada conservadora).
Fijémonos en el plano inteligible: En el Fedón –texto central del pensamiento maduro y donde se sitúan los inicios de esa “segunda navegación”- Platón insiste que el plano inteligible se percibe no con la vista (experiencia), sino con el razonamiento, del logos, pero no por ello deja de verse, es objeto también de una visión. Por eso escoge el término idea (ver), lo visible o eidei: lo visible al logos, a la razón. Esa arribada a ese plano es costosa, trabajosa: Así lo muestra y proponen en El Menón, El Teeteto o El Fedro. Estos son primeros diálogos del nivel superior de los estudios académicos, que se ven ya con “lo real” y no solo con la interrogación de los “diálogos aporéticos” de los primeros escalones educativos en el plan de estudios (que aparecen en la República). Diálogos para estudios ya superiores: la pregunta trata de cuestionarse los instrumentos de la ciencia que da lugar al mundo inteligible y donde se da la ciencia (conocimiento verdadero) y su posibilidad. Es característica de Platón la incorporación del pensamiento anterior para que se integren a su sistema. Platón refuta a los anteriores, pero aun así los integra. Así, se plantea la existencia, según Platón, de “la opinión” y de “la episteme”. Afirmaciones que pueden chocar con otras afirmaciones (opiniones) en la conjetura o eikasía.
Es propio de la opinión dos formas del conocer criticables:
1) Eikasía: conjetura. De las opiniones no fundadas. Y estas chocan. No son demostrativas, no hay nada que las justifique. Es peligroso para la vida de la ciudad, característico de los que peroran en la plaza pero que no pueden probarse. (Si ocurre A, ocurrirá B, se mantiene como conjetura, eikasía, no como conocimiento) El precio a pagar, si la conjetura es falsa, es la derrota de la ciudad o la injusticia. No es válido, pues, y representa el método como tratan las cosas los sofistas o los rétores, aquellos que presenta hipótesis de cumplimiento cierto. Tampoco es posible, ni confundir, con el otro nivel propio de la opinión o “dóxa” de la
3) Pistis: la creencia, o creencia o educación religiosa, de la democracia conservadora; depósito de confianza en un enunciado que persuade una vez que se tiene una previa confianza en ello.
De ambos no se puede extraer conocimiento seguro. Asentimiento de la conjetura y creencia.
Sin embargo, gracias a las opiniones y creencias (eikasía y pistis) es posible la pregunta socrática y la mayéutica. Sin opiniones ni creencias no se podía haber avanzado en el camino de la verdad y de interpretación y contacto con la realidad y territorio de la ciencia y la fuente del conocimiento verdadero. La inteligencia puede despertar a la verdad en un proceso diferente. Precisa por una hipótesis fuerte: Las preguntas podrán desarbolar lo que no es correcto en las opiniones y creencias, por capacidad en el razonamiento de hacer ese descubrimiento, golpe maestro, giro, al descubrir la inexactitud de opiniones y creencias, mediante la anamnesis. La anamnesis se estudia en El Menón y El Teeteto. El recuerdo sirve para descubrir la falsedad de las opiniones y creencias. Queda expresado en el mito del auriga: Conocemos porque las almas antes de nacer habían visto los inteligibles. El alma va en un auriga con dos caballos: uno tiende hacia la tierra, otro al cielo; si cae a la tierra sufre un golpe y olvida el “mundo inteligible”, que debe ser recordado mediante las preguntas adecuadas, el arte mayéutica (parir) de recordar. El esclavo es llevado a descubrir por sí solo un teorema porque es conducido, pues, con las preguntas adecuadas. Recordad se constituye en una capacidad previa, a priori, no dependiente de la experiencia, ni de las opiniones y que produce y sirve el conocimiento. Conocer es reconocer, y lo que no es susceptible de reconocimiento es incognoscible. No estamos forzados a ser aquiescente con una opinión o creencia por un camino: mirar los acontecimientos bajo la óptica del reconocimiento y que el alma tiene de antemano en su recuerdo. Ese modo de ver “a priori”, que lo tenemos antes de nacer, eso es “el razonamiento”: mirar el mundo con ojos no físicos, sino de la razón. Visto desde la necesidad de la ley del razonamiento. Esto es lo que es objeto de anamnesis; visto de una forma que no admite confrontación discursiva, cuya negación es imposible: la definición socrática. Y eso se consigue mediante la diánoia: ver la realidad a través del nous en discursos encadenados. Analizar los elementos con logicidad, que se ejecutan mediante movimientos de la razón: y que es denominado como dialéctica. Un logos que se construye a través de la razón dianoética. Primero, con un momento refutatorio ascendente (fuentes empíricas de lo real) de diáiresis (análisis) de sus componentes para llegar a un momento descendente y constructivo, devuelta limpia de maleza. La dialéctica es el juego de descubrimiento del mundo inteligible, para conseguir el reconocimiento y presentándolo de la forma adecuada; no es un dualismo tal y como muchos afirman. Es verdad es que ese mundo reconstruido y limpio que procede de las opiniones y creencias y que se plantea como una reconstrucción enunciativa: un dualismo sobre lo verdadero, más verdadero, que tiene como objeto comprender lo real-sensible con lo real-conceptual, en la identidad parmenidea. La enunciación verdadera (inteligible); el mundo sensible de la realidad que se abre mediante las preguntas dirigidas, pero “que es”. El topos hiperurano debe ser comprendido con la metáfora de las dos líneas paralelas: como oposición entre “el enunciado” y “el mundo real”: en el mundo sensible se da la estructura del mundo inteligible, que es lo que hace comprensible lo sensible. No es una opción escapista: sino de reconocimiento de lo inteligible para explicación de lo real-sensible. Negar el mundo y presentar una escapatoria del mundo no es la estrategia de la episteme: Es otra la estrategia: una oposición dualista “enunciativa de la estructura inteligible” de lo sensible. El último escalón es la noesis, una visión, intuitivo, resultado final: intuición intelectual, o noema: visión de intelectiva de la estructura de lo real sensible. Una inducción que da el salto al “todos” y que no es objeto de la experiencia. Es el resultado del conocimiento dianoético, y puesta en práctica dialéctica, y que llega a un “mundo inteligible“ todo organizado y relacionado, unidad y jerarquía, una organización según orden, como estructura dinámica del cosmos sensible, una vez que se ha ejercitado la diánoia. Viene repitiendo el profesor Quintín Racionero. Esto también puede adquirirse de dos formas, además de con la dialéctica.
1) Adquirirse si las musas nos infunden la visión de lo inteligible ( pero, sin embargo, a-logos). La inspiración divina. Queda expresado en el diálogo El ión. Poseído por los dioses, entusiasmós (lleno de lo divino), mediante ritos, contemplación de la verdad y pleno de lo que realmente es. Es un camino que no depende de nosotros y se da pocas veces. El programa de la filosofía absuelve la religión mediante el razonamiento.
2) El de Eros, también a-logos. No requiere el razonamiento no precisa la bifurcación entre realidad y enunciado. Se está enamorado cuando en ese sujeto se experimenta la totalidad del ser y sin condiciones (haplós). Se consigue la percepción intelectual de lo inmóvil e imperecedero e inconmovible.
La pregunta es simple: ¿Cómo conectar el mundo del enunciado con el mundo de la realidad?
El problema de mímesis (imitación) o de la méthesis (participación). Mediante “narración ilativa paratáctica”: no obtenemos conocimiento o episteme. No es describir todo, sino como se modeliza. Aplicar “el enunciado” a lo “real sensible” y reproduzca lo real sensible. Que lo sensible se ajuste a lo inteligible y subordinado a él, con las nociones que incorpora Platón. Y las explica en las agrapha dógmata (doctrinas no escritas, últimas dos cursos en la Académia). Cuando se haya practicado la dianoética del diálogo de los lógoi que se enfrentan: y que se corona en la oralidad como único lugar de la comprensión de lo real sensible por conocimiento del “noema”. Aplicar el mundo inteligible al sensible: objeto de las doctrinas no escritas en Platón. En vida de Platón se escribieron en notas –entre alumnos de treinta y cuarenta años- una explicación del mundo sensible, el momento de explicación del mundo eran las doctrinas orales, muchos testimonios se han perdido, y fueron muy importantes para cerrar la explicación platónica. La Escuela de Tubinga después de la guerra mundial (contrarrestados por la escuela de Milán –Giovani REALE) han reiniciado los estudios de esa parte. La distinción entre mundo sensible y mundo inteligible de los enunciados se produce un “horismós” (abismo, distinción, apertura) de las cosas como aparecen y las cosas ya enunciadas para ser comprendidas. En partes exotérica y esotéricas: el mundo sensible es una copia del mundo inteligible, que puede ser expresada por la explicación: las ideas inteligibles y su estructura jerárquica se refleja como ejemplares sobre un espacio físico en movimiento y con densidad y con tamaño: el mundo sensible es el que se aparta y lejano y difícil de entender. La participación de la realidad aparece refractado (méthesis) en espejos rugosos, donde en cada ser se encuentra la explicación del ser universal y necesario (las sombras de la caverna, que no son comprendidas intelectivamente, sino solo sensiblemente). El mundo inteligible es un mundo organizado: en él se encuentran los principios de unidad y de diversidad. Lo Uno (con el significado de un cosmos o un principio de orden y organización y que se singulariza con el bien): el bien es la idea más amplia: que es la unidad organizativa y ordenada, pues. Que sea un cosmos indica que no es una sola cosa: es una unidad compuesta por una multiplicidad de entes, leyes, relaciones, objetos físicos o ideas morales. Los principios organizativos del cosmos (Uno) se organiza por otro principio: El principio de la Diada indefinida (lo múltiple). El "uno" limita lo que en la pluralidad se presenta de forma ilimitada. Ese era el contenido de los agrápha dogmáta, las doctrinas no escritas de platón, el sol a la la salida de la caverna: que lo que organiza y da sentido a lo real sensible son ideas, noemas, vistas por la razón interior (legein es leer y entrelazar, agavillar, intelegein, de un modo interior). Y son las ideas de números. No los números, sino idas de números que son dos: lo Uno y la Diada.
El gran legado de Platón a occidente es el siguiente:
Hay platonismo, pues, cuando alguien piensa que el mundo está escrito en lenguaje matemático. Esto es: cuando el mundo sensible puede ser descrito y enunciado matemáticamente. Platón entrega el artefacto de la episteme, el conocimiento, que consiste en un enunciado que conecta con el mundo sensible: Son los enunciados de la matemática, que es un enunciado consistente para explicar lo real. Galileo es platónico. Solo puede ser entendido tras las doctrinas no escritas: y que consiste en que lo Uno (el orden, el Kósmos) y lo Múltiple (los entes sensibles) son vistos (eidei) mediante "números ideales", que son lo Uno y la Diada Indefinida. Esto es: la unidad de lo real y la multiplicidad como ideas de números y que explican los números, como relaciones ordenadas de las cosas sensibles.
Platón es una de las cumbres de la historia de la filosofía y de la literatura filosófica universal. Platón, pariente de Critias - que ha intervenido en el régimen de los tiranos-, es también un desencantado de las tiranías –que aparece, en Platón, como el peor de los regímenes posibles; durante el periodo de los Treinta Tiranos, por ejemplo, había sicarios y se sacaba a las gentes de sus casas para asesinarlas-. El momento decisivo para Platón es el encuentro con Sócrates, precedido por el recuerdo y estudio de la física jónica. Sócrates era discípulo de Crátilo. No conoció a Anaxágoras, pero si conoció la Física jónica. No conoció a Demócrito tampoco, pese a ser contemporáneo de Sócrates, pues su obra se difundió tras su muerte. Platón rememora el discurso de los Físicos con una metáfora. Considera a éstos filósofos como una “primera navegación” de la Filosofía, que se caracteriza porque el discurso no puede ser el de los sofistas y retores, demócratas radicales, ni la de los conservadores, como Sófocles, que en la poesía establece un concepto aristocrático de areté; busca un lugar intermedio entre ese dilema de ambas postura, con una grave disquisición acerca de la paideia –o educación política y ciudadana-. Esa “primera navegación”, sentenciará Platón, es insuficiente. Piensa su obra como una diferente interpretación de la tradición filosófica que se le entrega. Sócrates, según Platón, habría culminado la “primera navegación”, arribada a la tierra firme, y puestas las condiciones para una “segunda navegación” que será por él emprendida: la propia navegación de Platón frente al problema planteado por la ciudad y ajustada a sus problemas. Posibilitada por Sócrates, protagonista en sus diálogos, es, sin embargo, una navegación platónica.
Esa segunda navegación, para entender el pensamiento de Platón, es necesario referirse a:
1) Platón adopta el punto de vista del concepto: como interpretación de la identidad parmenídea “ser igual a pensar”, pero alejada desde la perspectiva ontológica (el ser, en tanto que traduce la realidad), centrándolo, pues, en las leyes del razonamiento descubiertas por Sócrates (que son, pues, inducción y razonamiento). Platón sustituye la noción de “universalidad del ser” por la “universalidad del concepto”
Y
2) Aceptada la doctrina del concepto: Platón plantea la insuficiencia del concepto también (Sócrates) si éste no tiene referencias propias. Después de Sócrates –y que explica el fracaso de los diálogos “socráticos”- hay que tener en cuenta que para tratar “la realidad” tiene que tratar con conceptos, pero, paradoja, estos no se encuentran en la realidad. Así: la idea de Hombre, no se encuentra en la experiencia sensible el Hombre abstracto, sino hombres diferentes e individuales. Para defender el concepto y su doctrina tiene que haber un plano de referencia para que se ajuste ambas realidades: la realidad conceptual y la realidad sensible. La realidad no se cumple plenamente en los fenómenos y seres singulares (pluralistas), y que provoca la paradoja de Parménides, Ser, Uno y ente imperecedero, por un lado, y particulares o singulares y fenoménicos y perecederas por otro. Y los “fenómenos” no son el plano de referencia del concepto universal de la identidad parmenidea.
Otra manera de entender, en Platón, como “la segunda navegación”, es el plano ontológico. Él tiene conciencia de ello: en El Fedón dice que nunca se había hablado antes. Si el plano es en los seres individuales de la singularidad y la multiplicidad nos encontraríamos en la aseveración aporética de Gorgias: imposible de concebir, de comunicar y de conocer el ser o realidad de las cosas. Sin embargo, sobre la realidad fenoménica o natural o perceptiva de la singularidad hay otro plano de la realidad que cumple el ser de Parménides. Y comprendido sobre el mundo real hay otro mundo que es aún más real: es el mundo inteligible. Expresado metafóricamente como el “topos hiperurano”. El lugar más allá de las percepciones sensibles: visible a los ojos del espíritu y de las ideas; realidad inteligible. En ese plano, lugar, lugar donde se da el conocimiento científico y por necesidad: superación de las creencias (pistis) y de las opiniones (dóxa) y lugar de la ciencia o la episteme –conocimiento cierto- y que requerirá una nueva paideia: que no es ni de los dioses (tradicional) ni de los intereses de hombres (democracia radical y limitada conservadora).
Fijémonos en el plano inteligible: En el Fedón –texto central del pensamiento maduro y donde se sitúan los inicios de esa “segunda navegación”- Platón insiste que el plano inteligible se percibe no con la vista (experiencia), sino con el razonamiento, del logos, pero no por ello deja de verse, es objeto también de una visión. Por eso escoge el término idea (ver), lo visible o eidei: lo visible al logos, a la razón. Esa arribada a ese plano es costosa, trabajosa: Así lo muestra y proponen en El Menón, El Teeteto o El Fedro. Estos son primeros diálogos del nivel superior de los estudios académicos, que se ven ya con “lo real” y no solo con la interrogación de los “diálogos aporéticos” de los primeros escalones educativos en el plan de estudios (que aparecen en la República). Diálogos para estudios ya superiores: la pregunta trata de cuestionarse los instrumentos de la ciencia que da lugar al mundo inteligible y donde se da la ciencia (conocimiento verdadero) y su posibilidad. Es característica de Platón la incorporación del pensamiento anterior para que se integren a su sistema. Platón refuta a los anteriores, pero aun así los integra. Así, se plantea la existencia, según Platón, de “la opinión” y de “la episteme”. Afirmaciones que pueden chocar con otras afirmaciones (opiniones) en la conjetura o eikasía.
Es propio de la opinión dos formas del conocer criticables:
1) Eikasía: conjetura. De las opiniones no fundadas. Y estas chocan. No son demostrativas, no hay nada que las justifique. Es peligroso para la vida de la ciudad, característico de los que peroran en la plaza pero que no pueden probarse. (Si ocurre A, ocurrirá B, se mantiene como conjetura, eikasía, no como conocimiento) El precio a pagar, si la conjetura es falsa, es la derrota de la ciudad o la injusticia. No es válido, pues, y representa el método como tratan las cosas los sofistas o los rétores, aquellos que presenta hipótesis de cumplimiento cierto. Tampoco es posible, ni confundir, con el otro nivel propio de la opinión o “dóxa” de la
3) Pistis: la creencia, o creencia o educación religiosa, de la democracia conservadora; depósito de confianza en un enunciado que persuade una vez que se tiene una previa confianza en ello.
De ambos no se puede extraer conocimiento seguro. Asentimiento de la conjetura y creencia.
Sin embargo, gracias a las opiniones y creencias (eikasía y pistis) es posible la pregunta socrática y la mayéutica. Sin opiniones ni creencias no se podía haber avanzado en el camino de la verdad y de interpretación y contacto con la realidad y territorio de la ciencia y la fuente del conocimiento verdadero. La inteligencia puede despertar a la verdad en un proceso diferente. Precisa por una hipótesis fuerte: Las preguntas podrán desarbolar lo que no es correcto en las opiniones y creencias, por capacidad en el razonamiento de hacer ese descubrimiento, golpe maestro, giro, al descubrir la inexactitud de opiniones y creencias, mediante la anamnesis. La anamnesis se estudia en El Menón y El Teeteto. El recuerdo sirve para descubrir la falsedad de las opiniones y creencias. Queda expresado en el mito del auriga: Conocemos porque las almas antes de nacer habían visto los inteligibles. El alma va en un auriga con dos caballos: uno tiende hacia la tierra, otro al cielo; si cae a la tierra sufre un golpe y olvida el “mundo inteligible”, que debe ser recordado mediante las preguntas adecuadas, el arte mayéutica (parir) de recordar. El esclavo es llevado a descubrir por sí solo un teorema porque es conducido, pues, con las preguntas adecuadas. Recordad se constituye en una capacidad previa, a priori, no dependiente de la experiencia, ni de las opiniones y que produce y sirve el conocimiento. Conocer es reconocer, y lo que no es susceptible de reconocimiento es incognoscible. No estamos forzados a ser aquiescente con una opinión o creencia por un camino: mirar los acontecimientos bajo la óptica del reconocimiento y que el alma tiene de antemano en su recuerdo. Ese modo de ver “a priori”, que lo tenemos antes de nacer, eso es “el razonamiento”: mirar el mundo con ojos no físicos, sino de la razón. Visto desde la necesidad de la ley del razonamiento. Esto es lo que es objeto de anamnesis; visto de una forma que no admite confrontación discursiva, cuya negación es imposible: la definición socrática. Y eso se consigue mediante la diánoia: ver la realidad a través del nous en discursos encadenados. Analizar los elementos con logicidad, que se ejecutan mediante movimientos de la razón: y que es denominado como dialéctica. Un logos que se construye a través de la razón dianoética. Primero, con un momento refutatorio ascendente (fuentes empíricas de lo real) de diáiresis (análisis) de sus componentes para llegar a un momento descendente y constructivo, devuelta limpia de maleza. La dialéctica es el juego de descubrimiento del mundo inteligible, para conseguir el reconocimiento y presentándolo de la forma adecuada; no es un dualismo tal y como muchos afirman. Es verdad es que ese mundo reconstruido y limpio que procede de las opiniones y creencias y que se plantea como una reconstrucción enunciativa: un dualismo sobre lo verdadero, más verdadero, que tiene como objeto comprender lo real-sensible con lo real-conceptual, en la identidad parmenidea. La enunciación verdadera (inteligible); el mundo sensible de la realidad que se abre mediante las preguntas dirigidas, pero “que es”. El topos hiperurano debe ser comprendido con la metáfora de las dos líneas paralelas: como oposición entre “el enunciado” y “el mundo real”: en el mundo sensible se da la estructura del mundo inteligible, que es lo que hace comprensible lo sensible. No es una opción escapista: sino de reconocimiento de lo inteligible para explicación de lo real-sensible. Negar el mundo y presentar una escapatoria del mundo no es la estrategia de la episteme: Es otra la estrategia: una oposición dualista “enunciativa de la estructura inteligible” de lo sensible. El último escalón es la noesis, una visión, intuitivo, resultado final: intuición intelectual, o noema: visión de intelectiva de la estructura de lo real sensible. Una inducción que da el salto al “todos” y que no es objeto de la experiencia. Es el resultado del conocimiento dianoético, y puesta en práctica dialéctica, y que llega a un “mundo inteligible“ todo organizado y relacionado, unidad y jerarquía, una organización según orden, como estructura dinámica del cosmos sensible, una vez que se ha ejercitado la diánoia. Viene repitiendo el profesor Quintín Racionero. Esto también puede adquirirse de dos formas, además de con la dialéctica.
1) Adquirirse si las musas nos infunden la visión de lo inteligible ( pero, sin embargo, a-logos). La inspiración divina. Queda expresado en el diálogo El ión. Poseído por los dioses, entusiasmós (lleno de lo divino), mediante ritos, contemplación de la verdad y pleno de lo que realmente es. Es un camino que no depende de nosotros y se da pocas veces. El programa de la filosofía absuelve la religión mediante el razonamiento.
2) El de Eros, también a-logos. No requiere el razonamiento no precisa la bifurcación entre realidad y enunciado. Se está enamorado cuando en ese sujeto se experimenta la totalidad del ser y sin condiciones (haplós). Se consigue la percepción intelectual de lo inmóvil e imperecedero e inconmovible.
La pregunta es simple: ¿Cómo conectar el mundo del enunciado con el mundo de la realidad?
El problema de mímesis (imitación) o de la méthesis (participación). Mediante “narración ilativa paratáctica”: no obtenemos conocimiento o episteme. No es describir todo, sino como se modeliza. Aplicar “el enunciado” a lo “real sensible” y reproduzca lo real sensible. Que lo sensible se ajuste a lo inteligible y subordinado a él, con las nociones que incorpora Platón. Y las explica en las agrapha dógmata (doctrinas no escritas, últimas dos cursos en la Académia). Cuando se haya practicado la dianoética del diálogo de los lógoi que se enfrentan: y que se corona en la oralidad como único lugar de la comprensión de lo real sensible por conocimiento del “noema”. Aplicar el mundo inteligible al sensible: objeto de las doctrinas no escritas en Platón. En vida de Platón se escribieron en notas –entre alumnos de treinta y cuarenta años- una explicación del mundo sensible, el momento de explicación del mundo eran las doctrinas orales, muchos testimonios se han perdido, y fueron muy importantes para cerrar la explicación platónica. La Escuela de Tubinga después de la guerra mundial (contrarrestados por la escuela de Milán –Giovani REALE) han reiniciado los estudios de esa parte. La distinción entre mundo sensible y mundo inteligible de los enunciados se produce un “horismós” (abismo, distinción, apertura) de las cosas como aparecen y las cosas ya enunciadas para ser comprendidas. En partes exotérica y esotéricas: el mundo sensible es una copia del mundo inteligible, que puede ser expresada por la explicación: las ideas inteligibles y su estructura jerárquica se refleja como ejemplares sobre un espacio físico en movimiento y con densidad y con tamaño: el mundo sensible es el que se aparta y lejano y difícil de entender. La participación de la realidad aparece refractado (méthesis) en espejos rugosos, donde en cada ser se encuentra la explicación del ser universal y necesario (las sombras de la caverna, que no son comprendidas intelectivamente, sino solo sensiblemente). El mundo inteligible es un mundo organizado: en él se encuentran los principios de unidad y de diversidad. Lo Uno (con el significado de un cosmos o un principio de orden y organización y que se singulariza con el bien): el bien es la idea más amplia: que es la unidad organizativa y ordenada, pues. Que sea un cosmos indica que no es una sola cosa: es una unidad compuesta por una multiplicidad de entes, leyes, relaciones, objetos físicos o ideas morales. Los principios organizativos del cosmos (Uno) se organiza por otro principio: El principio de la Diada indefinida (lo múltiple). El "uno" limita lo que en la pluralidad se presenta de forma ilimitada. Ese era el contenido de los agrápha dogmáta, las doctrinas no escritas de platón, el sol a la la salida de la caverna: que lo que organiza y da sentido a lo real sensible son ideas, noemas, vistas por la razón interior (legein es leer y entrelazar, agavillar, intelegein, de un modo interior). Y son las ideas de números. No los números, sino idas de números que son dos: lo Uno y la Diada.
El gran legado de Platón a occidente es el siguiente:
Hay platonismo, pues, cuando alguien piensa que el mundo está escrito en lenguaje matemático. Esto es: cuando el mundo sensible puede ser descrito y enunciado matemáticamente. Platón entrega el artefacto de la episteme, el conocimiento, que consiste en un enunciado que conecta con el mundo sensible: Son los enunciados de la matemática, que es un enunciado consistente para explicar lo real. Galileo es platónico. Solo puede ser entendido tras las doctrinas no escritas: y que consiste en que lo Uno (el orden, el Kósmos) y lo Múltiple (los entes sensibles) son vistos (eidei) mediante "números ideales", que son lo Uno y la Diada Indefinida. Esto es: la unidad de lo real y la multiplicidad como ideas de números y que explican los números, como relaciones ordenadas de las cosas sensibles.
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