Poco se puede decir de esta obra tremenda
de Nietzsche, pues es un raudal de martillazos sobre la metafísica
cristiana. Esta se inició con Platón, pues hasta entonces la filosofía
griega era eminentemente una onto-teología: esto es una discusión del
ente y la divinidad, pero inmanentes a lo real. La tradición pitagórica
era un desajuste no griego, así como su teoría de la trasmigración de
las almas. Nietzsche tiene un capítulo para los trasmundanos, aquello
que han elaborado la falaz teoría de un mundo fuera de éste y los
cataloga como despreciadores de cuerpos. Nietzsche no va contra los que
no pueden entenderle, ni, por tanto, leerle: los cristianos de buena fe y
rebaño. Escribe para los menos, pero entre ellos a los pastores. Los
pastores si le entienden, entienden la voz de Zaratustra-Nietzsche en
cada una de sus expresiones demoledoras. Frases hirientes que encierran
verdades que hacen saltar en añicos las verdades tenidas como tales
desde el socratismo-platonismo. “El cuerpo creador se creó el espíritu
como una manos de su voluntad” ”! Yo no sigo vuestro camino,
despreciadores del cuerpo!,!Para mí no sois puente hacia el
superhombre!”. El superhombre es una superación del borrego, del animal
de rebaño, de aquel que necesita pastores, nos enseñará Nietzsche. El
superhombre que anuncia Zaratustra es aquel que crea sus propios
valores, ama la vida, los goces del cuerpo, y crea vida. El superhombre
no es un superhéroe: es un vibrante autor de sí mismo que no es regido
por ajenos. Y dice así: “Éste es mi bien, esto es lo que amo, así me
gusta todo, sólo así quiero el bien. No lo quiero como una ley de Dios.
Lo que yo amo es una virtud terrenal; no ningún indicador a
super-tierras y paraísos (pág. 47. Gredos)” ”En otro tiempo eran malas
la duda y al voluntad de sí mismo” esto que dice “perjudica a vuestros
buenos y justos, de decís ¡Más, que me importan a mi vuestros buenos y
justos! Muchas cosas de vuestros buenos y justos me causan repugnancia,
y, en cambio, no su mal” “En verdad quisiera que su demencia se llamara
verdad o fidelidad o justicia: pero ellos tienen su virtud para vivir
largo tiempo y en un deplorable bienestar”. Lo que hace Zaratustra es
atacar al hombre de rebaño, a esas personas débiles de carácter,
inferiores en voluntad: no fuertes. El superhombre es fuerte. Fuerte
para no dejarse engañar, ni engatusar. Fuerte para vivir y gozar en la
vida, y no esperar goces en otros lugares trasmundanos. “Valerosos,
despreocupados, burlones, violentos-así nos quiere la sabiduría: ella es
una mujer y ama solo a un guerrero.” Los dioses sobre los que se
asienta Nietzsche no es ese Dios platónico-mosaico, que detesta por
falso; es Dionisio: tan sólo creería en un dios que supiese bailar.
Dionisio es, para Nietzsche un símbolo de la vida; una legitimación del
amor a la vida, síntoma de salud espiritual y fortaleza física. Dionisio
y Shiva.
En las cálidas noches valxeritenses, junto a las frescas gargantas durante el estío: No nos hemos sumergido en los profundos y oscuros recovecos del alma humana. Plácidas, cálidas: noches valxeritenses. Bitácora.
sábado, 22 de noviembre de 2014
LA DESTRUCCIÓN DE LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA. PAUL PRESTON.
La
destrucción de la democracia en España es una obra del joven Paul
Preston que visitó España durante cuatro años para escribir una tesis
sobre España. Preston indaga sobre todo en la actitud el PSOE y la CEDA,
como los más importantes partidos de masas durante la época. Pero en
especial caso refiere al estudio de las actitudes del PSOE durante el
periodo republicano, sus actitudes, sus cismas, sus políticas y sus decisiones.
Y, por otro lado, la actitud de las derechas legalistas –llamadas por
Preston así, porque la estrategia de éstas es “destruir” la república
desde dentro y por la vía legal- y el cambio operado en ellas para
convertirse en “catastrofistas” –esto es: operar la destrucción del
régimen manu miliari-. Estudia los orígenes del cisma socialista, que se
encuentra en el periodo de 1917 a 1931, y las actitudes para con la
dictadura de primo de Rivera, que dará lugar a una división interna en
el partido en tres sectores, significados por tres figuras: Prieto,
Caballero y Besteiro. Posteriormente dedicará un capítulo a la ya
política republicana y la actitud de la CEDA, como derecha legalista, su
constitución, nacimiento y organización, de 1931 a 1933, y las
barricadas contra la reforma que el gobierno había iniciado. Pero antes,
después en capítulo, describe la actitud del PSOE durante ese primer
gobierno. De especial importancia es el capítulo IV y la política de
represalias de la CEDA y que darán lugar a la insurrección de 1934. Con
toda la riqueza de explosión política en España, este texto se unió a
los de Gabriel Jackson, Huhg Thomas, Raymond Carr para explicar los
hechos en una década, la de los 70 y 80, se estaba intentando
reconstruir una normalidad política, muy dificultosa en este país,
buscando una base socialdemócrata para una reconstrucción de la
convivencia. Esta obra hará especial referencia a estas dos formaciones,
pues, para sus responsabilidades; y que parece estar mirando al pasado
con el objeto de conformar el régimen de convivencia que se gesta tras
"la transición" de PSOE-PP.
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Historia de la iglesia,
Historias de España
ESCÁNDALOS ECONÓMICOS DURANTE EL FRANQUISMO
BASES ECONÓMICAS DEL CAPITALISMO ESPAÑOL Y SU GESTACIÓN DURANTE EL FRANQUISMO
"La economía española en el
siglo XX. Una perspectiva histórica. Ariel Historia." recorre la historia
de la economía española durante el siglo XX. Especialmente interesante es el
capítulo 6, escrito por José Luis García Delgado sobre "El desarrollo
económico de España durante el franquismo". En el vídeo de más abajo,
"Escándalos económicos del franquismo", sirve para centrar algunos
puntos sobre la problemática económica y política actual. Destacar los
desafueros económicos que los tecnócratas del Opus hicieron, en oposición a los
opositores políticos de falange, y que explican los desajustes económicos
y los porqués de la crisis de hoy día. Así, se responde también cómo se gestó
la transición y sobre qué bases. A su vez, en este vídeo se recoge como la Dictadura organizó un régimen económico basado en la
corrupción generalizada. La Transición consistió en un proceso político
lampedusiano tras la muerte de Franco consistente en "cambiar todo
para que nada cambie". Esto es “el continuismo económico” consistente en
que todo un sistema corrupto pase sin cambio alguno de un régimen nominal a
otro régimen nominal donde solo cambia el nombre, pero no sus bases
económico-axiológicas. El estraperlo fue la estrategia económica de supervivencia
de la población en el periodo autárquico –intervencionismo caracterizado por un
“patriarcalismo económico” (pág. 165 y ss.), con la venta de productos a
precios de mercado - no permitido por la legalidad del régimen, pero que hacía
la vista gorda-. Así todo el país defraudaba en su parte y en la parte que le
tocaba. Sobre todo en las altas instituciones del Estado franquista, que en
base al estraperlo conseguían pingues beneficios: Los negocios se gestaban
sobre la base de la cercanía a las jerarquías del régimen y todo el mundo hacía
la vista gorda, como un modo de hacer negocios. Sobre esa base se gestan los
planes económicos del OPUS DEI, que serán los vencedores políticos y económicos
del régimen, con el fracaso de los idealistas falangistas en lo económico. Esto
significará la esquizofrénica ideología del capitalismo español nacido tras el
franquismo como síntesis y resolución del problema económico español: el
catolicismo apostólico romano más retrógrado junto con una ideología capitalista,
cuyas bases son antitéticas, si nos atenemos a que el espíritu del capitalismo
nace, según Max Weber, en el ámbito de la moral calvinista y protestante. Así,
advertimos cual es el espíritu capitalista español: corrupción generalizada
nacida del negocio pingue y el chiringuito abierto a las puertas del templo. En
este vídeo de Historia se desarrolla en cómo y el porqué de toda esta entrada y
su contenido.
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España y pandereta,
Historias de España
viernes, 21 de noviembre de 2014
PEQUEÑAS REFLEXIONES A GOLPE DE MARTILLO SOBRE NIETZSCHE
No soy básicamente un
nietzscheano, pero sí que me cautivan sus textos, sobre todo cuando están bien
traducidos, como estas ediciones de la editorial Gredos. Nietzsche era un
filólogo y un especialista en el griego antiguo. Tenía la virtualidad de leer a
los antiguos en su idioma original. Por ello era el que mejor conocía de su
época lo que éstos dijeron, así como sus conceptos. De él nace una corriente
que a día de hoy se denomina hermenéutica. La hermenéutica consiste en un
volver, “un retorno”, a lo griego desde los propios griegos, no desde las
interpretaciones de la escolástica medieval: es lo moderno de Nietzsche. Su
continuador fue Heidegger y de él su alumno Gadamer. Gadamer es el máximo
representante de la hermenéutica, y en la UNED con la profesora Oñate un grupo
de hermeneutas nietzscheanos, como Gianni Vattimo. No termino de comulgar con
ellos, pese a lo que de los griegos son capaces de decirnos, pues procuran un
retorno a lo griego en la interpretación del hoy crítico, intentando construir
una izquierda sin Marx y postmodernas. Y eso no lo comparto. Pero eso no quita
cual es la potencia de sus textos. En la página 21 (Gredos) de “Así Habló
Zaratustra” nos encontramos un fragmento de esa potencia, destrozando la
interpretación de Verdad de la metafísica cristiana, que es una herencia griega
en interpretación con la concepción mosaica (el cristianismo no es otra cosa
que la religión de Moisés expresada con términos platónicos – es difícil de
explicar esto, pero lo iré haciendo)
“Yo os conjuro hermanos míos,
permaneced fieles a la tierra y no creáis a quienes os hablan de esperanzas
ultramundanas! Son emponzoñadores, lo sepan o no.
Son despreciadores de la vida,
moribundos, envenenadores por su propia mano, de quienes la tierra está
cansada: ¡ojalá desaparezcan!”
El mensaje suena radical, pero
Nietzsche sabía bien lo que se decía. Solo que hay que conocer a Grecia y el
concepto de Verdad que con ellos nació, y el platonismo –que detesta Nietzsche,
para comprenderle-. Por ello no hay que rasgarse las vestiduras cuando alguien
lea un mensaje “radical”, como pueda parecer el nietzscheano, Nietzsche sabía
bien lo que trataba y lo que decía. Tenía bien medido “los centros” y “los
extremos”, y de lo que trata.
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filosofía
jueves, 20 de noviembre de 2014
LA GALLINA CIEGA, MAX AUB. PARA QUITARSE LA VENDA DE LOS OJOS
El talento como escritor de Max
Aub es descomunal. Max Aub afirmaba que para escribir se nace, ya fe qué él había nacido para ello. Max Aub era
un ciudadano de mundo. También decía que uno es del lugar donde estudia el
bachillerato. Y lo decía con razón, pues tanto su padre como su madre eran
alemanes y su vida juvenil un periplo entre países. Nació en Francia, donde
vivió hasta los once años. Después se establecieron en Valencia cuando él era
un joven de 11 años, lo que significa que su lengua materna no es el
castellano, sino que lo aprendió aquí, chicoleando en las calles y en el instituto; pero ¡Qué castellano! Después de acabar el bachillerato comenzó a
trabajar como comercial, y viajó por toda la geografía española, conociendo
gente, hablando, vendiendo; como un Cervantes joven, aprendió el idioma como
nadie. Aprendió a escribir donde se aprende a escribir: en el mundo. A lo largo
de su vida tuvo cuatro nacionalidades: francesa, alemana, española y mexicana. Max
Aub, teniendo como obras maternas otras lenguas (el alemán y francés) aprendió
el español en un tiempo muy corto, pero tiempo después confesó que solo podía
escribir en español. Ahora se entiende porqué afirmaba aquello de que uno es
del lugar donde se estudia el bachillerato. Entendía por patria otra cosa muy
diferente a lo que es entendido por patria aquellos que quieren envestir
tozudos. Como para Cervantes la patria es la localidad, el lugar donde uno
crece y juega y se enamora. Max Aub aprendió en los cafés y las tertulias; se
involucró prontamente en la vida intelectual, artística y creativa: escribiendo
obras de teatro vanguardistas y dirigiendo él mismo una compañía teatral. Y
como todos los intelectuales de su época vivió con intensidad la política.
Durante la Guerra civil rodó con Malraux una película “Sierra de Teruel”. La gallina ciega es la última obra que
escribió. Exilado en México, volvió a España, vencido pero no convencido, con
el objeto de escribir una obra sobre Buñuel. Pero lo que escribió fue una obra
maestra que, sabía, estaba destinada para no ser leída. La gallina ciega es un
cuadro de Goya y un juego antiguo donde, ciegos, los concursantes dan palos al
aire. Y eso es lo que significa “La gallina ciega” y eso es lo que significa
este país y los ciegos, los españoles. Escrito con un castellano extraordinariamente
rico y con una tristeza que encubría tristeza por toda la condición humana y
por un país que amaba y que también sentía suyo, pese a los más de treinta años
trascurridos en el exilio mexicano. Max Aub conoció la España literaria de los
cafés, de los intelectuales, de la política, del compromiso, de los grandes
valores, de los grandes momentos y de los ideales. Y todos le preguntaban por
lo mismo ¿Cómo ve usted ahora España? En un libro inclasificable ¿Relato de un
viaje hecho por un hombre maduro a la España de finales de los 60? ¿Ensayo?... “La
gallina ciega” es una impresionante obra en prosa escrita tal y como Cervantes
entiende la prosa, y “La gallina ciega” es, sobre todo, una obra para quitarse
las legañas que nos aprisionan los ojos y nos impide mirar. A su vez, en “La Gallina ciega” Max Aub, hombre de
mundo, ofrece un repaso magistral por toda la literatura española y por todos
los géneros literarios y los autores, con la opinión de su autor. Pero eso es
lo de menos, en él hay un hombre que sabe, que escribe como muy pocos han
escrito en castellano –de su nivel se cuentan en una mano- , y que con
clarividencia describe lo que España es y lo que España ha sido. El título es
significativo: la gallina ciega. Los españoles dando palos de ciego y con los
ojos vendados. Hace unos años, cuando vivía en Alcalá de Henares y aún joven
escribí esto sobre “La gallina ciega”. Aunque este libro es solo para leerle,
no para comentarle.
"El hecho es que durante dos
meses ningún estudiante, ningún periodista, ningún estudiante de periodista se
me acercó para preguntarme:
¿Usted estuvo aquí con Hemingway?
¿Usted estuvo aquí con Malraux
¿Usted estuvo aquí con Regler?
¿Que hizo Dos Passos durante la guerra?"
¿Usted estuvo aquí con Hemingway?
¿Usted estuvo aquí con Malraux
¿Usted estuvo aquí con Regler?
¿Que hizo Dos Passos durante la guerra?"
No sé con qué palabras ni de qué
modo describir el libro que acabo de leer, pues todo lo que diga quedará
pequeño; una sensación de diminuto transeúnte por la vida al lado de Max Aub.
Una admiración. Un respeto gigantesco. Un libro que me ha llegado a las entrañas
mismas. Un limpiador de legañas. Una reverencia a alguien que debería ser
referencia. Un faro, una luz. Un ensayo sobre la ceguera. Un monumento a la
cultura, a la conversación. Un altar merece. Y yo ciego. Ciego. Ciego. Ciego.
Ciego como muchos. Como el que mira como Fernando Alonso hace la carrera o como
juega el Madrid-Barcelona. Y que coste, no soy del barca. Solo quiero que el
Madrid coma el polvo. Se asombraba un familiar cuando dije esto. Y me preguntó ¿Por
qué?. Porque soy un radical. Un antifranquista. Cada vez más rebelde. Tal vez,
lo que soy es cada vez más clarividente: ya no solo destetado, sino con las
lagañas bien limpias. No veo en el fútbol, ese maravilloso deporte, más que
política. Admiro el fútbol que hace el Barca, pero tampoco comulgo con los
palcos y los políticos. Menos con los del Madrid. Pura política. Gallina Ciega.
Marca y As, remedos del franquismo. ¿Qué clase de país es éste? Max Aub, esa
luz y yo tan ciego. Llego tarde, me digo. Sí, sí, sí, tarde, tarde, tarde. No
me enteraba de nada. No sabía nada. No, hombre, que dices, eso del franquismo
ya pasó, de aquello no queda nada, me dice el familiar. Y yo me revuelvo.
!Ciegos! Y me mira con cara que expresa: este ha perdido un tornillo. Cómo
quiere que pierda el Madrid, tan solo, por antifranquismo. Si yo no conocí el
franquismo. Si cuando Max Aub murió yo aún no había nacido. Admiré a la quinta
del Buitre. Era niño. Y disfruté en el Bernabéu, con Sanchís, con Chendo, con
Buyo, con Michel, con Butragueño. Ciego. Ciego. Ciego. Es el libro más bueno
que he leído en mucho tiempo. No quiero terminarlo, no quiero que se acabe
nunca. Estoy dejando las últimas páginas para saborearlas. Este libro es un
impacto, un mazazo. Mierda de país, y mierda de cultura, y mierda de guerra y
mierda de franquismo. ¿Hubiera sido Max Aub el mismo sin esa mierda?. No sé. Qué
hombre, qué sabiduría. Cuantas lagañas en los ojos. Cuantos bares, que pocas
tascas. EL chascarrillo, el chiste, el suelo lleno de desperdicios en los
bares. Entre estos señores de los cafés y las tertulias y nosotros hay un
abismo insondable. Y el franquismo. Mierda de franquismo y mierda de cultura y
mierda de país y mierda de Real Madrid. Y el régimen abriendo el culo con Cela
-grandísimo por otra parte-. Y Max Aub desconocido. No sé escribo en un momento
en el que el mazazo recibido ha sido mayúsculo. Había leído “Campo del moro”.
Me había gustado. Esos espacios arrasados y ese estilo teatral, que me
recordaron a la película, no sé si por algún motivo, “muerte de un ciclista”,
de Barden. ¡Pero esto!. Soy un hijo de la posmodernidad, del fin del relato, de
los bares llenos de servilletas, hijo de obrero industrial. Ciego, ciego. Aznar
fue el despertar y el PSOE de González, tal vez, un dormir. Botellón y fiesta.
Una mierda de profesores en la Universidad: venga empollar para no ver. A
excepción de Enrique Múgica -profesor de Historia del pensamiento político-. He
llegado tarde, me digo. Mejor tarde que nunca. Aún soy joven, otros nunca
despiertan: dormilera. Y Max Aub. Es tarde haberlo leído con 32 años. No sé. Yo
creo que es tarde, pero igual no me hubiera enterado de nada. Tal vez lo he
cogido en el momento justo. Pero es tarde. Con 35 años Max Aub estaba rodando sierra de Teruel con
Malraux y otros muchos morían en los frentes con convicciones e ideas. Solo que
en aquellas épocas los jóvenes no estaba ciegos.
Por suerte, los jóvenes vuelven a
un nuevo despertar. Vuelven tiempos interesantes. Esa maldición oriental.
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La riqueza de los Alba
¿De dónde les viene la riqueza a los Alba, una de las familias de señores feudales de España con más riquezas conquistadas a base de espada y estoque? En la ideología de la Contrarreforma y la alianza entre trono y altar con ella traída, el Duque de Alba ¿Integrista? ¿Ésta es su imagen estereotipada? Su gobierno en los Países Bajos, de 1567 a 1574, dejó tras de sí una estela terrible de muertes, a través de los procesos incoados por el Tribunal de los Tumultos y por los saqueos y masacres ejercidos en diversas ciudades flamencas. Pues, sí, si lo es, pues significó el atraso español en una religión infame, organizada por obispos, curas y frailes de órdenes religiosas. Mientras, la Holanda librepensadora se hacía con el comercio mundial. Mientras el Duque se hizo propietario de España, como la Iglesia, la riqueza mercantil navegaba hacia el país de los tulipanes!Ah! !Pero aquí tenemos a nuestros místicos!
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Historias de España
Tierras de España. Joris Ivens. 1937.
Esta es una joya del cine. El documental "Tierra de España". Película
documental de Joris Ivens sobre nuestro país. Narrado por Ernest
Hemingway. De obligada visión.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
LIBERALISMO Y DEMOCRACIA EN AMERICA LATINA
Un curso sobre Filosofía política en América Latina. Unas reflexiones
sobre el liberalismo y democracia en América Latina, caracterizados por
el asesinato y exterminio por parte de las oligarquías de los opositores
políticos y el papel de Estados Unidos en latinoamérica. : El gorilismo,
los golpes de estado neoliberales en Chile, Pinochet, o Videla, en Argentina, a fuerza
de golpe de estado y asesinato. El menenismo o la influencia de Hayek son algunos otros de los temas tratados. El
neoliberalismo como una vía ancha a las oligarquías propietarias para
vender el país a las oligarquías coloniales.
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Filosofía política
EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO EN KANT ¿QUÉ PUEDO SABER? El IDEALISMO PARTE DEL SUJETO. DIOS Y LA CAUSA. EL TREMENDO SALTO DE LA LIBERTAD
Por JG. Elaboración propia, basado en: “El lugar de la ética en la filosofía kantina”, Javier Muguerza, obra “la aventura de la moralidad. Paradigmas, fronteras, y problemas de la ética”, 2014. Cap. 3 DEL RENACIMIENTO A LA ILUSTRACIÓN: KANT Y LA ÉTICA DE LA MODERNIDAD
Descartes había creado desde la “res cogitans” –desde la cosa pensante- la idea de Dios. Dios es, pues, una construcción de la mente humana: condición necesaria para que la realidad sea tal cual es. Sin embargo, Kant, despertado del sueño dogmático, ya no puede partir desde una “idea” para asegurar que lo real es lo real. Dios, pues, no garantiza que la realidad se ajuste al pensar y que, por tanto, contrarreste al genio maligno que nos engañe. El genio maligno era el Dios luterano, y luterano es Kant. ¿Qué puedo saber? Se preguntará Kant y dicha pregunta se configurará, pues, en un problema fundamental, junto con ¿Qué debo hacer? y ¿Qué me cabe esperar?. Es el sujeto quien construye la realidad, no Dios. Por ello lo que hace Kant es un diseño de la estructura del “sujeto cognoscente”. El sujeto que conoce la realidad, el hombre y cada hombre de carne y hueso y concreto. Este es el sujeto trascendental: un sujeto que ya en la mayoría de edad piensa por sí mismo y construye la realidad desde la razón autónoma. El sujeto trascendental kantiano consiste en que es el hombre el que crea el conocimiento y por tanto la realidad, pues, previamente, en él se encuentran las condiciones de posibilidad para hacer dicho conocimiento, como un a priori o condición necesaria del pensar:
1) Mediante el principio de causalidad y 2) El espacio y el tiempo como categorías del sujeto.
¿Qué significa esto? Pues que la noción de causa entre los fenómenos es una noción interna al sujeto. Así como el espacio y el tiempo, que no se encuentran, ni son dados en la realidad, sino que es puesta por el sujeto. Son categorías del pensar ubicadas en el sujeto de un modo a priori o anterior a la experiencia sensible. Cuando hay una tormenta, por ejemplo, el sujeto cognoscente extraerá una noción de causa, a priori, junto con la información empírica disponible: “llueve porque hay nubes cargadas de agua que la sueltan”, uniendo gracias al “principio de causalidad” como un a priori del pensar, el agua a las nubes; a su vez esa tormenta ocurre en un espacio y un tiempo (aquí y ahora), que es puesto por el sujeto. En la realidad el tiempo y el espacio no existen como tales: es el sujeto quien dispone de esas nociones a priori, según Kant. Parecen dos aseveraciones raras, pero no lo son tanto si pensamos en la física newtoniana. La ciencia kantiana se fundamenta en el “determinismo causal” y mecanicista: todo viene determinado por una causa; pero esa causa es puesta por el “sujeto trascendental”, que es una idealización de todo hombre.
Kant opina que cuando “la razón” pretende ir más allá de lo permitido por la estructura del sujeto (metafísica y objetos de la razón pura, sin base metafísica alguna –Dios, alma, mundo, libertad-) se veía inmersa en dificultades y aprietos insalvables, O ANTINOMIAS DE LA RAZÓN.
Pues, como decimos:
1) No hay modo de demostrar que el mundo natural tenga una causa: es el hombre quien se la pone. Tampoco se puede mostrar que no la tenga. Es lo que denomina “antinomias de la razón”, una vez establecido que Dios no nos garantiza que lo real (fenómenos y “cosas para mí”) sea lo real (noúmeno, lo pensado, cosas en sí). El noúmeno solo podrá ser pensado, pero no conocido: por eso se llama noúmeno, la palabra griega que significa “lo pensado”, pero no “lo sabido”. Kant será un agnóstico en la posibilidad de demostrar la existencia o la inexistencia de Dios. Podrá pensarse, pero no saberse.
Sin embargo, ¿Cuál es el salto que pega Kant?
2) El tremendo salto de “la libertad” y el de la “responsabilidad moral”, el Dios luterano del Deber. El hombre toma decisiones y no puede arrogarse el “beneficio de la causalidad”. El Nazi que afirma: no pude hacer otra cosa, el Dictador asesino, pero todos y cada uno de nosotros: justificando sus actos por causas que le llevan a hacer lo que hace diciéndose a sí mismo “No puedo actuar de otra manera”; consistiendo en ello una trampa hecha uno con uno mismo. En ello nos situamos en la “antinomia de la libertad y la causalidad”. Los hombres somos seres naturales, sometidos a la causalidad, y algo más: somos seres racionales y libres. Y esa libertad nos lleva más allá de lo que somos, el reino del ser, para enfrentarnos al reino del deber. El hombre se queda corto con la pregunta ¿Qué puedo saber? Sino que tiene que ir más allá y preguntarse ¿Qué debo hacer? No es solo saber lo que las cosas son, sino trascender en ello hacia el hacer (praxis) y hacer lo que se debe sin conculcar con ello la libertad. Ese es un Dios luterano que desde el Dios católico hiper-urano omnisciente y todopoderoso no puede ser entendido. El no hacer es ya una opción.
1) Mediante el principio de causalidad y 2) El espacio y el tiempo como categorías del sujeto.
¿Qué significa esto? Pues que la noción de causa entre los fenómenos es una noción interna al sujeto. Así como el espacio y el tiempo, que no se encuentran, ni son dados en la realidad, sino que es puesta por el sujeto. Son categorías del pensar ubicadas en el sujeto de un modo a priori o anterior a la experiencia sensible. Cuando hay una tormenta, por ejemplo, el sujeto cognoscente extraerá una noción de causa, a priori, junto con la información empírica disponible: “llueve porque hay nubes cargadas de agua que la sueltan”, uniendo gracias al “principio de causalidad” como un a priori del pensar, el agua a las nubes; a su vez esa tormenta ocurre en un espacio y un tiempo (aquí y ahora), que es puesto por el sujeto. En la realidad el tiempo y el espacio no existen como tales: es el sujeto quien dispone de esas nociones a priori, según Kant. Parecen dos aseveraciones raras, pero no lo son tanto si pensamos en la física newtoniana. La ciencia kantiana se fundamenta en el “determinismo causal” y mecanicista: todo viene determinado por una causa; pero esa causa es puesta por el “sujeto trascendental”, que es una idealización de todo hombre.
Kant opina que cuando “la razón” pretende ir más allá de lo permitido por la estructura del sujeto (metafísica y objetos de la razón pura, sin base metafísica alguna –Dios, alma, mundo, libertad-) se veía inmersa en dificultades y aprietos insalvables, O ANTINOMIAS DE LA RAZÓN.
Pues, como decimos:
1) No hay modo de demostrar que el mundo natural tenga una causa: es el hombre quien se la pone. Tampoco se puede mostrar que no la tenga. Es lo que denomina “antinomias de la razón”, una vez establecido que Dios no nos garantiza que lo real (fenómenos y “cosas para mí”) sea lo real (noúmeno, lo pensado, cosas en sí). El noúmeno solo podrá ser pensado, pero no conocido: por eso se llama noúmeno, la palabra griega que significa “lo pensado”, pero no “lo sabido”. Kant será un agnóstico en la posibilidad de demostrar la existencia o la inexistencia de Dios. Podrá pensarse, pero no saberse.
Sin embargo, ¿Cuál es el salto que pega Kant?
2) El tremendo salto de “la libertad” y el de la “responsabilidad moral”, el Dios luterano del Deber. El hombre toma decisiones y no puede arrogarse el “beneficio de la causalidad”. El Nazi que afirma: no pude hacer otra cosa, el Dictador asesino, pero todos y cada uno de nosotros: justificando sus actos por causas que le llevan a hacer lo que hace diciéndose a sí mismo “No puedo actuar de otra manera”; consistiendo en ello una trampa hecha uno con uno mismo. En ello nos situamos en la “antinomia de la libertad y la causalidad”. Los hombres somos seres naturales, sometidos a la causalidad, y algo más: somos seres racionales y libres. Y esa libertad nos lleva más allá de lo que somos, el reino del ser, para enfrentarnos al reino del deber. El hombre se queda corto con la pregunta ¿Qué puedo saber? Sino que tiene que ir más allá y preguntarse ¿Qué debo hacer? No es solo saber lo que las cosas son, sino trascender en ello hacia el hacer (praxis) y hacer lo que se debe sin conculcar con ello la libertad. Ese es un Dios luterano que desde el Dios católico hiper-urano omnisciente y todopoderoso no puede ser entendido. El no hacer es ya una opción.
martes, 18 de noviembre de 2014
Aldous Huxley: Las dictaduras tecnológicas futuras (1958)
La maravilla de you tube es poder ver a Adous Huxley hablar y pensar en directo. Hay muchas maneras de usar facebook. Una de ellas es usarla como herramienta para organizar y pensar. No hemos venido a este mundo para que nadie nos piense. Debemos pensar el lugar que en el mundo ocupamos. Y si esta tecnología ayuda, mejor es usarla para ello que para que esta nos atonte.
En este reportaje efectuado por Mike Wallace, el 18 de Mayo de 1958, habló sobre su ensayo "Enemigos de la libertad" y también sobre "Un mundo feliz (1932). Según Huxley existen un número de fuerzas impersonales, que nos llevarían a una dirección de menos y menos libertad. Si a eso le sumamos que hay un número de dispositivos tecnológicos, acelerarían aún más la pérdida de libertad, imponiendo un control centralizado.
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Civilización Occidental,
Crítica al mundo actual
EL CONCILIO DE TRENTO: LA CONTRAREFORMA COMO UN CONTRAHUMANISMO. UNA INTRODUCCIÓN A LOS DEBATES TEOLOGALES EN ALCALÁ DE HENARES.
.
El catolicismo apostólico y romano que
ahora vivimos es una más de las posibilidades con el cual el cristianismo
evolucionó. Y
una más de las posibilidades, tal vez la mas atroz y oscura, de como el
cristianismo podría desarrollarse en tierra hispanas. La imaginería, las
procesiones sanguinolentas, el culto a
la virgen, los sacramentos –como el del matrimonio- se dispusieron en el
periodo de 1545 a 1563. Los dogmas,
ritos y estructura del catolicismo fueron fijados por un concilio ecuménico
celebrado en Trento, y que reunió a numerosos teólogos y miembros del clero. Jesucristo
tuvo poco que decir en él, y mucho menos lo que se denominaba «philosophia Christi». Un modelo de Reforma cristiana que
había cundido en España bajo las enseñanzas de Erasmo de Rotterdam. Es sorprendente que en ¡ En la
Historia de la Filosofía del padre dominico Guillermo Fraile, vol. III, (la que
estudian en los seminarios) me encuentro, tan solo, dos páginas sobre lo que
significó el erasmismo en España y lo que significó el humanismo cristiano y la
reforma! . Sin embargo, la obra de Erasmo es fundamental para entender dos obras
maestras de la literatura española: El Quijote y el Lazarillo de Tormes. Sin el
erasmismo de Cervantes, ni el erasmismo del autor anónimo, estas obras no son
entendibles, ni tampoco del porqué y el cómo del humanismo español. Hace falta
una labor genealógica para descubrir las esencias de lo español, pues el
silencio ha velado su significado: pasear por las calles de Alcalá de Henares y
descubrir el modelo urbano se convierte en fundamental para encontrar los
rastros de ese pasado que se oculta en intereses muy poderosos. En el humanismo
cristiano de Erasmo: “Se ensaya un método nuevo de defensa del cristianismo frente
a sus enemigos. Se proponen las estrategias de lucha: el conocimiento y
seguimiento de Cristo como Maestro y Capitán, la lectura y la experiencia de la
Escritura Sagrada y la oración personal. El Enquiridion, concebido como manual
de doctrina y método de defensa del cristiano de a pie, descubre la
«philosophia Christi», lo que es el cristianismo, e invita a vivirlo en su
verdadera esencia. Hay un cristianismo exterior de prácticas añadidas que se ha
de superar para llegar a un cristianismo interior”. De todo esto: nones. El
concilio de Trento fue el centro de la llamada “Contrareforma”. Por Reforma, en sentido contrario, se
entiende el humanismo cristiano que en España estuvo representado por la labor
de Cisneros, y la creación de la Universidad de Alcalá de Henares, la búsqueda
de los padres de la iglesia y de la investigación filológica de la Biblia. Por
ello se abre el colegio trilingüe, con el objeto de estudiar los textos en los
cuales está escrita: griego y hebreo; además del Latín, con la cual estaba
escrita la vulgata de San Jerónimo. Sin embargo, en España se convierte en
poderosa una visión teologal posterior que configurará el catolicismo en España de un
modo brutal y que explicará su atraso. Menéndez Pidal escribirá un libro sobre
los “heterodoxos españoles”: son éstos, atinamos más, los erasmistas. Hasta que
Marcel Bataillón el hispanista francés publica su obra no seremos conscientes
de ello. España tiene un punto central en la modernidad y se está debatiendo en
un modelo teológico que exportar a nuevo mundo encontrado por la cristiandad. Y
lo que hace es retrotraerse y organizar una institución al efecto; una
organización conquistadora, que requiere de una tremenda jerarquía, para arrumbarse
una misión: cristianizar un mundo nuevo. Y aquí empezará un catolicismo que
diferenciará al cristianismo -luterano, calvinista y anglicano- del norte de Europa. En el cristianismo
español –porque español es el concilio de Trento, aunque se celebre en Italia-
se caracterizará por imponer un modelo de centralización de Poder para una parte
de los cristianos – una parte del cristianismo que representará el atraso en lo
que Max Weber llamó el “espíritu del capitalismo” y que hará que España pierda
la centralidad de la historia en las revoluciones burguesas del siglo XVI- . La
idea de la salvación del ser humano tanto por la fe como por las buenas obras.
Con lo cual, no le será necesario al cristiano triunfar en la vida, como al
calvinista o al luterano: con tener fe, le bastará. La
consideración de la presencia real de Cristo en el sacramento de la Eucaristía,
que es un invento de Trento. La acumulación de los altos cargos en la jerarquía
eclesiástica. La Vulgata
de San Jerónimo como texto oficial de la Biblia y la interpretación de las
Sagradas Escrituras reservada a la Iglesia católica. Lo que explicará el atraso
educativo en España desde entonces. Mientras en Europa la población leía los textos
sagrados completos como deber, aquí la lectura solo la hacía el clero y, además, en el peor de los
textos posibles: un texto latino y con muchas incorrecciones. La sistematización
de las ceremonias litúrgicas, dando más poder al clero sobre las conciencias.
Así como la veneración a la Virgen y a los santos, algo característico desde
entonces, que no de antes. Y lógicamente, la creación de seminarios diocesanos para
nutrir una casta sacerdotal que tiene como misión interpretar la “verdadera”
palabra de Cristo y, por tanto, de la salvación. Lo que Foucault “llamó el
Poder pastoral”: como un apoderamiento de la subjetividad, es lo que se
multiplicó en el catolicismo español. En definitiva: un contra-humanismo.
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lunes, 17 de noviembre de 2014
¿Por qué es necesario saber? EL PROBLEMA DE LA VERDAD Y LA MENTIRA EN PARMENIDES. PENSAR COMO ACTO DE REBELDÍA.
Saber o conocer no es una cosa baladí. No se intenta conocer o saber por amor al arte, ni por pedantería. Saber, para algunas personas, es una necesidad. Contentarse con el relato recibido como prueba de verdad es una posibilidad. Pero hay más posibilidades. Hay la posibilidad de posicionarse frente al mundo y querer detenerlo mediante los interrogantes –que son lazos de gaucho, decía Ortega-. Vamos a la oficina aún de noche, en la oficina seleccionamos personal, nos mandan, nos presionan, nos critican, volvemos a casa de noche: y así un día tras otros. Nos dicen que aquellos son los malos, estos los buenos. Bombardean la estación de tren en una línea que va de Alcalá de Henares a Madrid. Estrellan un avión contra las torres gemelas: hubo una guerra por intereses de petróleo. Dios lo quiere así. Bueno: vamos a detener el mundo. Vamos a saber. Vamos a interrogarnos: vamos a abrir con interrogantes la realidad para detener el tiempo cronológico. Ya no nos valen las milongas ni los cuentos para niños. Ya no nos valen las misas ni los sermones, ya no nos sirven los telediarios ni la prensa, ya no nos creemos ni lo que nos dijeron los maestros y, si me apuran, nuestros mayores. Saber es una necesidad de entender la realidad y acomodarla a la razón. Aviones cristianos bombardeando Madrid con una Esvástica, atentados terroristas, mentiras y más mentiras en las radios, en la prensa, en los periódicos. Así que es necesario empezar por el principio. El principio es Parménides y la verdad. ¿Qué es la verdad? La verdad es, nos dice Parménides, una identidad. Esa identidad consiste en que es verdad cuando lo que se piensa es idéntico a lo que las cosas son; ese es un camino imperativo para los que quieren vivir en la verdad. En cambio, el camino que no se debe seguir es cuando se piensa que las cosas son lo que no son. Eso es la mentira. Por tanto el programa de la filosofía es el de la verdad (a-letheia), y el de vivir por ella y para ella. No nos valen ya ni curas, ni maestros; no nos valen doxóforos de tres al cuarto. Ni libros tampoco, si no cuestionan ni pueden ser cuestionados. No nos valen textos sagrados ni mitos. Queremos solo pensar el ser de las cosas: lo que las cosas son. Y ese camino lo inició Parménides, lo continuó Sócrates, lo siguió Platón y continúa hasta nuestros días. Quiéranlo o no las autoridades. Pensaremos porque lo que ahí hay no nos gusta. Pensaremos porque la realidad no nos la otorga ningún Dios, sino que son los hombres quienes la construyen. Y pensaremos porque pensar es un acto de rebeldía.
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ALGÚN ELEMENTO EPISTEMOLÓGICO EN KANT SOBRE El DIOS MORAL LUTERANO Y LAS REVOLUCIONES POLÍTICAS EN FRANCIA.
Uno de los elementos que debemos entender en Kant es el que él mismo llamó “revolución copernicana”. Bertrand Russel opina con razón que en realidad lo que Kant hizo fue una “revolución ptolomeica”. ¿Qué quiere decir esto? Pues que Kant, al recibir de Hume el escepticismo, debido a que éste aniquiló la idea de causa (sueño dogmático) y, a su vez, recibió de Leibniz la prevención de incurrir en el sueño escéptico. Hume le previno que es imposible confirmar empíricamente la atribución de Dios sobre la causalidad de la existencia del mundo; pero Leibniz le condujo a que no es imposible al sujeto que conoce (el hombre) la posibilidad de construir un conocimiento científico que fuese más allá de lo empírico. El “criticismo” consistirá precisamente en el intento de salvar esa posición (imposibilidad de atribuir a Dios la causa del mundo y la posibilidad, pese a ello, de construir un discurso científico); para ello Kant hizo la “revolución copernicana”, que consiste en centrar en el sujeto la condición de posibilidad del conocimiento y no en el objeto. Bertrand Russel, siempre tan ocurrente, dirá que lo que en verdad hizo Kant fue el de volver a colocar al hombre en el centro del cosmos en tanto sujeto de conocimiento. Con Kant lo que ocurre es que la idea de Dios se vuelve fragilísima. Ya la fragilidad había empezado con Descartes, al hacer de Dios parte de la duda metódica y que, partiendo del Yo cartesiano pensante, se llega a la idea de Dios – pues en Cartesio Dios es una idea del hombre-; Spinoza o Leibniz, desde el racionalismo, continuaron con la demolición conceptual. Para Spinoza Dios es el todo: por tanto nada concreto; y para Leibniz es solo un Dios de la racionalidad y simple organizador. El Dios filosófico es, pues, un artesano, un demiurgós, como para Platón; nada de un Yahveh, ni de un Elohim, y menos de un Dios hecho hombre. Con Kant la ruptura llega a un súmmum: Dios es, tan solo, un precepto moral y universal. Un imperativo categórico con el que quería salvaguardar la inmortalidad del alma. En definitiva: el Dios Luterano del deber. Este giro ptolomeico tendrá graves consecuencias políticas e históricas: La historia la hacen los hombres y no Dios. Y por eso los hombres cortarán la cabeza a Luis XVI: una muestra del nuevo poder humano haciendo historia y cortando los lazos de Dios para con la Soberanía.
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filosofía
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