lunes, 17 de noviembre de 2014

LA REPRESIÓN EN EXTREMADURA “Llerena, 1936”.

LA REPRESIÓN EN EXTREMADURA “Llerena, 1936”.

ANGEL OLMEDO (Navaconcejo). ¿Por qué Extremadura?

El historiador de la localidad de Navaconcejo, Ángel Olmedo, ha investigado los hechos ocurridos en la localidad de Llerena en 1936. Para ello ha hecho una labor de campo, recogiendo las fuentes orales; a su vez, ha sido el director de excavaciones de los campos de concentración de Villanueva de la Serena. Las tropas rebeldes subieron por la vía de la plata tomando pueblo a pueblo por las armas, donde los hechos de Badajoz y de Llerena se convirtieron en ejemplos de la represión rebelde. La subida de las tropas por Extremadura no fue fortuita. En Extremadura la riqueza era cuestión de extensión y propiedad y, por tanto, de política. Terrenos propiedad de hacendados residentes fuera de la región, sobre todo de Madrid, así como de caciques decimonónicos oriundos, gestionaban la propiedad y la riqueza agrícola y ganadera de la región. Extremadura no era esquilmada por más región que los hombres poderosos y propietarios, en una de esas surrealistas situaciones que la historia de España tiene desde las desamortizaciones “liberales”. En Extremadura la politización de los pueblos y aldeas fue subiendo de tono con la República, pero venía de antes, cuando los hijos de los caciques y propietarios se libraban de ir a Marruecos y los hijos de los rústicos se desangraban y enfermaban después de ser llamados a quintas. No es extraño que las tropas iniciaran su escalada por Extremadura, y la limpieza se fuese haciendo desde Sevilla por esa ruta. Además de ser la más rápida, era la más conveniente. Era necesaria la limpieza total de subversivos a la retaguardia, en una de las regiones con mayor proletariado campesino. Ángel Olmedo ha efectuado unos estudios impresionantes sobre la represión en Llerena, que todo Extremeño debería conocer.

SAPERE AUDE: No me hace falta pensar (...); otros asumirán por mí tan engorrosa tarea



En 1794, la Berlinische Monatsschrift, la revista mensual de Berlín, le pide a Kant que escriba un breve artículo explicando a sus lectores qué significa para él la Ilustración, y Kant les entrega su Contestación a la pregunta ¿Qué es la Ilustración?, que se publica dos meses después de que Moses Mendelssohn escribiese la suya. Estas diez páginas que Kant escribió para la ocasión llegarán a convertirse en uno de los textos fundamentales del autor, imprescindibles para entender tanto la Ilustración como la filosofía contemporánea.
El primer párrafo del texto es sobradamente conocido: 


La Ilustración significa el abandono por parte del hombre de una minoría de edad cuyo responsable es él mismo. Esta minoría de edad significa la incapacidad para servirse de su entendimiento sin verse guiado por algún otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando su causa no reside en la falta de entendimiento, sino en la falta de resolución y valor para servirse del suyo propio sin la guía de algún otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor para servirte de tu propio entendimiento! Tal es el lema de la Ilustración.”

Y el texto continúa así:

 “Pereza y cobardía son las causas merced a las cuales tantos hombres continúan siendo con gusto menores de edad durante toda su vida. […] Es tan cómodo ser menor de edad. Bastar con tener un libro que supla mi entendimiento, alguien que vele por mi alma y haga las veces de mi conciencia moral, a un médico que me prescriba dieta, etc., para que yo no tenga que tomarme tales molestias. No me hace falta pensar, siempre que pueda pagar; otros asumirán por mí tan engorrosa tarea”.

Revista FILOSOFÍA HOY.

domingo, 16 de noviembre de 2014

MANDEMOS A PASEO EN ESTO A ARISTÓTELES

"No te he reservado, ¡oh Adán!, un puesto fijo ni una hechura propia, ni una misión determinada, para que de ese modo puedas instalarte en el sitio, adquirir la fisonomía y desempeñar la tarea que tú mismo elijas. A los demás seres les he asignado una naturaleza constreñida por las leyes que dicté para ellos, pero a ti te he dejado la definición de esa naturaleza de acuerdo con la libertad que te concedí. Te coloqué en una zona intermedia del mundo para que desde ahí pudieses contemplar con la mayor comodidad cuanto hay en él. Y no te concebí ni celestial ni terrenal para que, cual artista de tu ser, te esculpas de la forma que prefieras. Y de tu voluntad dependerá que te rebajes a los seres inferiores e irracionales o trates de elevarte y regenerarte en los superiores y próximos a la divinidad como los ángeles."

Pico de la Mirandolla. Sobre la dignidad del hombre. 2002, pág. 50-51




MANDEMOS A PASEO EN ESTO A ARISTÓTELES

En la célebre controversia de Valladolid sobre América de 1550, el traductor de Aristóteles Juan Ginés de Sepúlveda se apoyaba en la autoridad del filósofo para conceder a los españoles la potestad de esclavizar a los indios tenidos desde la metrópoli por “barbaros” (a lo que un irritado fray Bartolomé de las Casas replicaría con un “mandemos a paseo en esto a Aristóteles ”


Domingos de cine: SALVADOR


Cine de Domingo,

SALVADOR, Un film de Manuel Huerga.

Una dura película sobre el último condenado a garrote vil en España: El joven anarquista catalán Salvador Puig Antich. Una película dura para representar unos años muy duros y grises. Durante la primera mitad parece un policiaco, con todos los elementos, mezclado con elementos de cine político: Un joven idealista, un grupo libertario en la clandestinidad, un tiroteo en off, la lucha policial contra el grupo, la político-social, robo de bancos, huidas y persecuciones en coches; pero la segunda parte se convierte en un duro alegato contra el régimen franquista, simbolizado en el garrote vil - una máquina utilizada para aplicar la pena capital y que fue utilizada en España y en las colonias españolas estuvo vigente legalmente desde 1820-. Una película dura, trepidante al principio, pero angustiosa y triste al final. Buen cine que narra una historia de "La transición":


viernes, 14 de noviembre de 2014

Como Ulises. Javier Krahe


Quintín Racionero. Entrevista en torno al libro 'Contra la postmodernidad'

 Entrevista a Quintín Racionero, catedrático de la Uned de Filosofía Antigua. En él podemos admirar la lucidez del profesor, poco tiempo antes de su fallecimiento, donde pese a la tenaz lucha en su enfermedad seguía a pie de filosofía.


LA FILOSOFÍA COMO CIENCIA DE LO DIVINO Y LA TERGIVERSACIÓN HISTÓRICA SEGÚN TERESA OÑATE.


Resulta curioso como la filosofía, que nace como un intento de conocimiento y del des-ocultamiento de la soberanía legitimadora de los dioses antropomorfos (a los que denomina como mythos o relatos) se convierte en una ciencia (episteme) de lo divino. Efectivamente en los primero filósofos la “theía”, lo divino, se constituye en el objeto fundamental de la filosofía. Así la palabra teoría deriva del estudio de lo divino y que Aristóteles considere la vida filosófica como el “bíos theoretikós”, la vida dedicada al estudio y contemplación de lo divino, no es baladí. Lo que ocurre es que el significado de lo divino para la filosofía es muy diferente de la concepción de lo divino en la divinidad antropomórfica (Dios con forma de hombre), sino que el theon o lo divino consiste, según los filósofos milesios, en un principio inmanente de la physis; en oposición a los dioses antropomórficos, éstos oponen que la physis está reglada por unas leyes internas, no trascedentes, de la fhysis. Según Diógenes Laercio la filosofía nació dividida en dos escuelas o corrientes de pensamiento: La milesia y la itálica. La itálica fue la pitagórica: en la pitagórica se hipostasia (se coloca fuera) de la physis el logos (lo divino) de la realidad (del ser). Y esto se hace con la matemática. Se diviniza el número, que nace con el uno y todo son representaciones de ese uno que, al convertirse en plural por la mezcla de ese número con la no-realidad, surge la pluralidad de los números, los cuales explican la multiplicidad de los fenómenos. La filosofía estudiará la realidad (el ser) y tendrá dos posibilidades: los principios legislantes de la realidad estarán, bien, fuera de la realidad o, bien, dentro de la realidad. Y en ambas concepciones se hacer referencia a lo divino. La tradición griega (milesia, heraclitea, permenídea, jonia y aristotélica) parte de que lo divino es inmanente a la physys. La escuela pitagórica no es griega (micénicas, dóricas o jónicas: indoeuropeas) sino que parte de una incorporación al mundo griego de tradiciones no griegas, sino caldeas, sumerias y egipcias. Cual son dos tradiciones diferentes: órficas y, por tanto, salvíficas y de trascendantibilidad de lo divino: El número como exterior y explicación a la physis. La reacción eleática y heraclitea será contra ella. Y que en Atenas será coninuadora hasta Platón, en la cual la Academia cambiará de tercio tras su muerte: se pitagorizará. La doctrina platónica será una doctrina que tratará de hipostasiar el ser, porque su raíz será pitagórica a partir que Espeusipo, como hemos dicho, tome el mando de la academia. De lo que disentirá Aristóteles. Lo divino es plural e inmanente a la physis, son los principios legislantes y soberanos de la realidad, son la base del conocimiento y el saber y van de lo uno (pros hen) y vuelven a lo uno, siendo “lo uno”, “ousia” “la esencia” o “definición” de la cosa (el horismós) en la cual la realidad será pensada. La doctrina platónica inicial partía de la misma concepción en la definición del bien ontológico como precipitado de la realidad; sin embargo a partir de El Parménides y El sofista, y el Teeteto se torcieron hasta El Timeo: El ser hipostasiado, donde se fractura el pensar con la realidad. Esto es: la concepción hiper-urano, fuera de la physis, y matematizante del demiurgo, como ingeniero metro-matemático y como realidad fundamental. La crítica aristotélica es, pues, es contra esta postura de la Academia y la imposibilidad de otro pensamiento en ella tras la muerte de Platón. La academia abandona la casa del padre Parménides y Aristóteles con el Liceo vuelve a ella. Según la profesora Teresa Oñate, como nietzscheana-heideggeriana, en su obra viaje a los inicios de occidente esa concepción tendrá graves consecuencias para el desarrollo de la técnica moderna y la destrucción a la que en el siglo XX-siglo XXI estamos asistiendo. Porque la técnica instrumental se separará de lo divino. Por ello, la profesora Oñate establece una vuelta a los pasados no-dichos y no-pensados y, por tanto, una vuelta al Aristóteles griego: Labor de la hermenéutica en su posición gadameriana. Esto es: para la profesora Oñate el Aristóteles griego desapareció de la faz de la tierra, y la vuelta a él es fundamental para recuperar la cordura. Teresa Oñate es duramente criticada desde las posturas de derecha. La acusan de ser heideggeriana de izquierdas y, por tanto, de intentar crear una izquierda sin Marx. El aspecto de lo divino platónico hiperurano, la profesora Teresa Oñate nos dirá que el platonismo, que tenía relaciones y contactos con la tradición mosaica, llega a la idea del Demiurgo metro-matemático que se saca el mundo de la chistera y, por tanto, con ÉL pone el tiempo filosófico o aión fuera del ser (de la realidad) y con él la vuelta al relato antropomorfico y al tiempo cronológico del mytho creador y ordenador de los elementos y el inicio de los relatos. No es baladí que con ello el mundo heleno platónico sirviera de palanca filosófica al nuevo cristianismo emergente: el Dios que entra en el tiempo. 


Gianni Vattimo: "La globalización al final de la metafísica"


Filosofía crítica: Max Horkheimer.







LA RAZÓN INSTRUMENTAL ¿Qué es?

La razón instrumental es una concepción del filósofo Max Horkheimer; que junto con Adorno escribió en la década de 1940 uno de los libros de filosofía más vendidos del último cuarto del siglo XX: “la dialéctica de la ilustración”. El objeto de este libro es hacer un diálogo de la ilustración, desde Grecia, consigo misma; y entender que “la razón” nació viciada desde sus orígenes. Una de las tesis del libro es que el nacismo fue una elaboración no de la sinrazón, sino precisamente de la razón. El libro tiene otras elaboraciones, como el análisis de los mass media donde se usa la razón como instrumento, y una serie de reflexiones sobre la razón: con el objeto de convertirla en “razón crítica”. Horkheimer acuñó el término de “razón instrumental”, que significa que la humanidad, desde Grecia, lo que creó fue un concepto de razón ya viciado desde el inicio, haciendo de la propia ilustración un mito, un relato. La razón instrumental consiste en la racionalización de los medios sin parar mientes en la razón de los fines. Cuando las compañías de fitosanitarios deciden presionar para que se prohíban ciertos productos y se legalicen otros, por ejemplo, lo hacen con plena racionalidad: consiste en un instrumento racional para fines no racionales. Ganar dinero. Esa finalidad no es racional, pues a costa de vender un litro de insecticida al 90% más caro para el comprador y más barato su coste de producción para ellos: así desarrollan un producto que mata todos los insectos (abejas incluidas) y no solo los selectivos, como el pulgón. ¿Qué ocurre pues? Que el fin es irracional: matamos las abejas en una aberración que pagaremos cara.
“La técnica es fruto de la acción productiva del hombre. Es resultado de su intento inteligente de adaptar el medio a sus necesidades. Por eso, se puede decir que la técnica es esencial al ser humano y, de hecho, se le ha definido como homo faber.
Hoy día, la técnica o tecnología -como se le suele llamar- tiene un desarrollo inusitado. Desarrollo que ha producido unas cotas de bienestar impensables hasta el siglo pasado. En cierto modo, no sólo es que la técnica sea esencial al ser humano sino que hoy, el ser humano no podría vivir sin ella.
Este hecho ha llevado a algunos pensadores (Horkheimer) a hablar de que lo que realmente prima hoy es la razón instrumental o tecnológica frente a la razón teórica de la que hablaba Aristóteles e incluso –lo que es más importante- frente a la razón práctica (moral). La introducción del concepto de razón instrumental hace que las cosas terminen de considerarse de otra forma porque Kant ya había distinguido entre razón teórica y razón práctica. ” Esa es la Dialéctica de la ilustración que propone Adorno y Horkheimer.

jueves, 13 de noviembre de 2014

MAGISTRAL QUINTÍN RACIONERO


FILOSOFÍA POLITICAMENTE INCORRECTA. (PENSAR COMO INCORRECCIÓN)


A repantingarse en el sofá y buscar todo el cine de Berlanga para deslegañarse.  En este país éstos del anuncio de la lotería ya lo tienen todo inventado desde la posguerra. Aquí vemos como se subasta un pobre en los años duros y con que gracejo lo rueda Berlanga.

EL CONCEPTO DE RELIGIÓN EN ROUSSEAU






Volumen Rousseau. RBA Editores. Colección Gredos. Glosario.  Pág. CXXIX

“Rousseau realiza la crítica de las religiones establecidas sobre la revelación y, a la vez, propugna la necesidad de una “religión natural”. En la educación de Emilio, rechaza la enseñanza de la religión en la edad infantil porque los niños no pueden comprender los conceptos implicados y se ven obligados a fingir. En virtud del principio de que nadie puede ser condenado por una ignorancia invencible, concluye que “ningún niño que muera antes de alcanzar el uso de la razón será privado de la bienaventuranza eterna” (Emilio, vol II, PÁG. 283). La religión natural se basa en la propia capacidad intelectual común a todos los hombres, de modo que toma como principio: “Si no hubiesen escuchado más que lo que Dios le dijo al corazón del hombre, solo habría una religión en la tierra” (Emilio, vol II, pág. 329). La religión natural se basa en la razón y no en la autoridad de unas “verdades reveladas” que colocan el poder en manos de unos pocos mediadores entre Dios y la totalidad de los hombres. Su contenido son las verdades que expone el vicario saboyano.”

miércoles, 12 de noviembre de 2014

PRESOCRÁTICOS VII. CLASES DE QUINTIN RACIONERO




La sencillísima clave de Parménides

¿Qué es la sabiduría? 
la identidad entre el ser y el pensar. Que el ser (las cosas, la realidad) es y son igual a lo que se piensa. Esa es la verdad. ¿Qué es la mentira? Que el ser (las cosas, la realidad) no es idéntico a lo que se piensa. Así saber es saber lo que las cosas son de verdad. No saber es pensar que las cosas son lo que no-son.

¿Cuál es la labor de la filosofía?

Pensar lo que las cosas son. (vía de la verdad)

Y se opone a: la verdad de los dioses antropomorfos y a la verdad de los discursos retóricos humanos (política)  porque estos piensan las cosas que no-son.  

¿Quiénes son los filósofos?

Reyes-sabios que siguen la vía de la verdad: la identidad entre ser y pensar. Los que deben tener la soberanía o arché.

Hay que comprender que el gesto filosófico es un gesto autoritario en Parménides. La diosa a-letheia sin rostro conocido es una figura abstracta y fantasmagórica de la verdad. La crítica a los dioses teológicos y a los hombres: esa es la crítica que realiza el gesto filosófico. Incluso a los pitagóricos, rechazados también en Parménides, que son rechazados también por retóricos: excluidos de la figura del saber, como los dioses del olimpo. Una figura del saber tiene un carácter imperativo de seguir una vía y prohibir otra. En ese gesto hay que notar
1) La analogía de un Parménides instaurando el programa de la filosofía como los tiranos-sabios: reclamados para que den leyes: Dar Leyes. Parménides fue convocado para dar leyes en su ciudad. Así, paralelismo de dar leyes a la ciudad y a la racionalidad es un asunto meta político.
2) La soberanía es la soberanía de la verdad, no de los dioses ni de los hombres. La noción de que pensar-ser es un proceso regido, tramado y vinculado a los mecanismos de la verdad. Hay muchos modos de verse con lo real hay un solo modo de regir la verdad: pero es la identidad del ser y el nous-pensar sobre la que se sustenta la filosofía.
Tiene un flanco débil: La crítica de Gorgias. Es una crítica fácil. Parménides afirma que la realidad se ajuste al pensamiento es una idea de ser análoga a las leyes de la racionalidad (necesidad, falta de movimiento), como discurso de la racionalidad. La identificación del logos con el logos lógico. Leyes lógicas del pensar sobre el ser.
Pero Gorgias lo critica muy bien. El ser no-es, el ser no pude conocerse, en caso de conocerse no puede trasmisible.
En Parménides el saber es una acción práctica, como modo de praxis, pues: una elección de vida racional (la vida filosófica) que es un gesto onto-praxeológico, pues. Vivimos en la racionalidad porque siendo un modo de vida, es un acontecimiento práctico: porque queremos vivir en ella. Aceptado esto por ineficaz la crítica sofística pues se trata de una elección, hay una aporía que en cincuenta años, en el siglo mitad V y principios del IV, se discuten todas las acciones de la raíz, la arqueología de nuestro mundo.
Aceptando que es un acto soberano de la voluntad de la verdad, elección pues (vivir según la verdad), sigue pendiente la cuestión: ¿Quién propone la identidad del ser-pensar? ¿El ser? ¿El pensar?
Si es “el ser” como consecuencia extravagante es que la realidad es independiente de nuestras percepciones: y “el ser” como infinitud e inmovilidad que choca con el sentido común. (Zenón) se plantean unos textos aporéticos (como el de la flecha o del Aquiles y la tortuga) y que apelan al sentido común. Se plantea como problema de máximos: “la realidad se impone al pensar”: el imperativo está por lo que las cosas son. Esto choca con el sentido común, por aprecio al sentido común.
La impresión general es que hay que hacerlo asimilable a los fenómenos, a la experiencia. Los herederos de la tradición post-parmenidea son los que apuestan que el ser es lo determinan la identidad: Anaxágoras, Empédocles, Demócrito. Que el planteamiento de Parménides es ontológico A fin de que el mundo no sea un disparate, y sea compatible con los fenómenos lo que se hace es implosionar al ser.  No se trate de que el ser explote y se expanda, sino que el ser entra hacia dentro. Así lo hace Empédocles. Es difícil saber quién es Empédocles, pues hay dos Empédocles: hay un Empédocles órfico que implica no saber quién o qué es el Empédocles llegado aquí. Pues hay un Empédocles post-parmenídeo y hay otro, órfico, que no. Empédocles es para nosotros una gran interrogación. Para Racionero son personajes diferentes. El Empédocles post-parmenídeo plantea la prioridad del planteamiento ontológico: esto es, prioridad al ser. El ser se dice de cuatro maneras: los elementos (tierra-aire-fuego-aire) y cada elemento es un ser completo. Les corresponde a los elementos describir al ser y su diferenciación respeta los elementos de la necesidad, la muerte, la no-muerte. Como condiciones del ser, y el nous pasivo, procesos estructurales para los fenómenos: amor y odio. Así hay diferencias, que producen fenómenos pero que no son engañosos y en términos parmenídeo sí lo son. La mezcla, en la física jónica, es el instrumento que permite salvar el argumento ontológico y la subordinación del pensar. Lo que hace la mezcla es que cuando hay amor entre los elementos hay un bloque: Lo Uno. Cuando hay discordia separación y no hay realidad ninguna. La realidad que percibimos es la de los tiempos de espera: amor relativo ni odio total. Así aparecen los fenómenos que debe ser recogidos por el pensar en su condición unificada, como cuatro formas análogas del ser y plurificadas, que explican los fenómenos. Este es un tratamiento de la tradición siciliana (Agrigento). Empédocles, según la tradición, es el padre de la retórica, dicen, con el fin de contentar a los que criticaban acerbamente que la idea de que no hay más soberanía que el conocimiento de la verdad y este conocimiento es quien justifica al conocimiento. Que es circular. Empédocles debe situarse entre los autores intermedios que quisieron reconciliar Parménides con la paideia siciliana donde se fraguo la ilustración griega. Pero el gesto es poco convincentes: En el Empédocles órfico de las purificaciones no hay fuerzas cosmológicas, no convence a nadie. La dificultad Parménides tiene que ser resuelta por la implosión del ser, la fragmentación del ser y la pluralidad. Su libro de las purificaciones es, quizá, el que haga que se le considere así: en la nueva religión órfica. Si la identidad entre pensar-ser privilegiar el elemento ontológico consiste en convertir una pluralidad-multiplicidad combinable con la unidad del ser. Ese es el camino son los físicos jónicos, con dos tradiciones:
1)  Tradición cualitativa y 2) la cuantitativa.
En 1) Anaxágoras (tradición cualitativa). Fue a Atenas, amigo de Pericles y condenado por “asebeia” (impiedad) por decir que el sol y la luna no son dioses: que los dioses no son dioses. Algo típico de los filósofos. Empédocles implosionan el ser ad infinitum. Los elementos tienen una entidad cualitativa muy alta para sustituir al ser. Son entidades que se autodefinen y excluyen de un vaciamiento de significado. Anaxágoras hace explotar al ser, pero sin darle atribuciones. El ser  infinitamente dividido es el conjunto de partes que lo forman semejantes y análogas porque todas parten de la participación del ser: eso son las homeomerías. Es el término que Aristóteles dijo de Anaxágoras: pero Aristóteles de Anaxágoras da gato por liebre: el ser se dice pluralmente, sin embargo pero traicionado el espíritu al confundir las partes con lo semejante: Los iguales son partes. La pluralidad no es sino está tramado con la extensión, al hablar de un pluralismo cualitativo. No sabemos si el ser es una división del ser en partes, partes iguales (interpretación aristotélica). Si sabemos habiendo dividido el ser en muchas infinitas unidades y cualitativamente diferenciadas partes, la jugada de Anaxágoras es que quien organiza esas partes es el nous. En una prioridad ontológica del ser, el nous se manifiesta como potencia ontológica. El hombre es una combinación de esas unidades, somos constituidos por ese nous, que el nous es un atributo del ser. Una potencia cosmológica. El Nous es propio del ser, un atributo del ser Por lo tanto el proyecto de la filosofía entendida como ontología se cumple. ¿Cómo se puede pensar una pluralidad cualitativa que genere por combinación entidades extensas?  ¿Cómo se puede atribuir el nous a las entidades plurales como proyección de un fenómeno de un combinado previamente conformado que es el ser humano? En el momento que el nous es propio del ser la sacralidad ya no está en el dios sino en el nous. Por eso se le acusó de impiedad. Anaxágoras está rodeado con los sofistas, pero que sostiene otra cosa: que el arché se encuentra en el nous. Y que solo puede ser percibido por el hombre y que este se pueda proyectar hacia la pluralidad.
1)      La cuantitativa (Leucipo y Demócrito). En Abdera ofrece una respuesta a la aporía parmenídea pero que evita las perplejidades. Si se divide el ser hay que dividirlos cuantitativamente. El ser es una potencia de realidad de la physis: y es un material y, por tanto, parte extensas. Los átomos al juntarse forman cuerpos. Platón les critica por cultivar la polimatía (conocimientos variados. Exigían el conocimiento de medicina, matemáticas para conocer el mundo. Las combinaciones no son obras del ser o inteligencia del ser. Son combinaciones no teleológicas. El pensar desaparece de la construcción ontológica y solo es un reconocimiento. El pensar es un atributo de la subjetividad que permite el reconocimiento de la estructura general del universo, pero no está organizada por ninguna inteligencia, sino que es el azar. La necesidad es la repetición del azar y la inteligencia refluye. Se insiste en que el que pone la identidad es “el ser”.
¿Pero y si pensamos que el responsable de la identidad es el pensar?  En la historia del pensamiento griego es un momento solemne. Es una torsión fundamental. El ser es un atributo del pensar. Es lo que se juega en el debate de la ilustración. Los sofistas dicen que no: que la postura sofista criticar la noción de identidad de pensar y ser. Y Sócrates recoge el pensar desde el pensar y no desde el ser. Les recoge el guante y nace Sócrates. No niega la identidad pensar y ser: pero se pone en el pensar, no en el ser.



Amor y Filosofía


La filosofía no es democrática ni es teocrática: considera que el gobierno de las cosas está en el desvelamiento del logos de la physis: el gobierno de los reyes-filósofos que lo desvelen y descubran ese logos.

Clases de Quintin Racionero. La inquietud del barro

martes, 11 de noviembre de 2014

6. CLASES DE QUINTIN RACIONERO. PRESOCRÁTICOS.


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Es difícil sacar de los textos a lo que es lo referido y distinguir formalmente lo que es un texto filosófico o no. Anaximandro escribió por primera vez en prosa: pero no sabemos si las formas gnómicas, o Píndaro, son textos filosóficos. Hay la misma indistinción con la historiografía de Hecateo o Herodoto. Hay, pues, una profusión de discursos y reflexiones. 

¿Qué es lo que distingue el texto filosófico?

El gesto filosófico es el que ofrece la legitimidad que apela a la episteme, la verdad. El lugar del arché en la soberanía de la naturaleza: a la physis. No al acuerdo o voluntad de los hombres, y no a la legitimidad y atribución de la soberanía de los dioses.

Crítica al positivismo.

El positivismo hace un gozne lineal en Sócrates de un antes y un después. Es una visión absurda: los presocráticos ocupan tres generaciones y la última son contemporáneos de Sócrates y Platón. Los presocráticos son un proceso histórico largo, desde el siglo VI hasta la ilustración griega en el siglo V. Los signos propios de los enunciados que permiten observar el gesto filosófico frente a otros gestos: frente al divino (dioses) y el de la ilustración sofista (humanos). Lo filosófico no es lo divino ni lo humano: es el logos de la physis como soberano. Y verlo frente, y delimitando con más precisión, a como se ha hecho en el siglo XX. La historiografía positivista, desde los años 30 del siglo XX, antes desde el siglo XIX, de lo que tratan es de establecer un mitológico paso del mito al logos. Cosa que no es cierta: no hubo un infantilismo de la cultura y una posterior implantación de la racionalidad. Lo que hubo es otra cosa más interesante, y con lo que se comprenderá qué es el gesto filosófico. La filosofía no es democrática ni es teocrática: considera que el gobierno de las cosas está en el desvelamiento del logos de la physis: el gobierno de los reyes-filósofos que lo desvelen y descubran ese logos.

Críticos del positivismo, como responsables de una interpretación fueron

 1.- Heidegger y 2.- Cornford

1.- Heidegger concibe la historia del pensar como determinada por el cumplimiento de etapas necesarias, y de equivocaciones y errores, y solicita un retorno al principio. La revisión o vuelta o torsión del ejercicio del pensar para estar a la altura de las necesidades y pensar el hecho de la metafísica. Llegado al final de las posibilidades de la filosofía como conceptualización del mundo achacando de ello a Platón, en lo que se pierde es un sentido originario –y llegado a un final que consuma las posibilidades civilizadoras-. Heidegger se pregunta por el inicio de ese error y de ese camino. Y usa a Nietzsche como que la elección de camino fue la Voluntad de Poder. Y con nuevos ojos volver a los presocráticos para volver a un tiempo nuevo. ¿Puede interpretarse a los presocráticos como los que iniciaron el camino de desvelamiento del ser y que luego se erró el camino? De esto no solo habló Heidegger, de vuelta al origen. Esta literatura es deudora de “La decadencia de Occidente” de Spengler: la civilización se colapsó con la 1ª Guerra Mundial. Y según él hay que situar un nuevo espíritu, y Spengler lo ve, en la primera edición del libro, en la Rusia soviética. En la segunda edición ve a otro sujeto histórico. Se diagnostica, pues, el final de la cultura de occidente. Spengler ganó el primer premio Nietzsche: La segunda edición se olvida de la unión soviética, pues los eslavos son muy colectivistas, sino que el renacer de una cultura debe producirse tomando como sujeto al pueblo alemán. Heidegger, que no es ajeno a este lenguaje piensa que la metafísica desarrollada, desarrollo tecnológico como expresión de forma de entender el mundo como fragmentaciones conceptuales y determinaciones que traducen la voluntad de poder está acabada, en una interpretación spengleriana, y que hay que ir al inicio y a los presocráticos como nuevos profetas de un tiempo nuevo para un renacer de la cultura en una nueva ontología y una nueva manera de ver el mundo. En Heidegger este planteamiento tenía sentido por la sensación de colapso tras la guerra mundial, pero venía de antes –en los entornos del siglo XIX, con Virgina Woolf por ejemplo-. Las reglas han representado la caída del Yo subjetivo y la no solución del Yo colectivo, como un Yo anónimo. En 1920, en Estados Unidos, en obras sobre la gente acomodaticia que no se plantea problemas: colapso y vuelta. Se pensaba en el final de una forma de cultura y el colapso de ella, una necesidad de repensarlo todo, y según a Heidegger volver a los pre-socráticos –príncipes de la inocencia- antes del error del pensamiento: cuando la conceptualización fue de la mano de la voluntad de poder. Según Racionero este gesto no tiene sentido. La línea heideggeriana del regreso a la inocencia debe ser criticada. Los presocráticos son los creadores del gesto enunciativo que debe ser interpretado al margen de la situación contemporánea: no se pueden reproducir gestos arcaicos. Son intrasmisibles, en opinión de Racionero. No son contemporáneos, son muy distantes. Ciertamente pusieron en marcha el movimiento del gesto filosófico, pero son otra cosa.

2.- La interpretación de Cornford, más simpática para Racionero que el dramatismo heideggeriano. Para estudiar a los presocráticos el modelo de paso del mito al Logos. Pues había otro mito, con caracteres de narración: la unidad de lo divino como unidad de la explicación racional por el Logos. Aunque debe ser impugnado por 1) pensar que en la filosofía de los presocráticos hay un gesto unificado tal que de una narración teológica pluralista y agraria se pasa a una narración teológica diferente y unitarista y ciudadana. Pensar que en esos testimonios presocráticos lo que se ve ejecutar es un tránsito desde una civilización no ciudadana a una civilización de la polis. No como un discurso de la narración: de una teología de la polis. Sin embargo la filosofía es un gesto entre otros gestos superpuestos. En Cormford no aparece la ilustración humanista retórica, ni la lírica-poética del discurso de las divinidades. No se pueden mirar los presocráticos como contemporáneo pero no se puede decir que la filosofía sola sirve para identificar con una narración legitimadora de la polis, sino que aparece polémica constituida y diversificada y en ello vamos a estudiar cual es el gesto filosófico. 

La tesis racionero es la que ofreció en otras clases anteriores. La filosofía es un gesto peculiar en polémica sobre el arché y explicaciones de la polis en lo divino y en lo político-retórico. ¿Qué es el arché de la physis? La soberanía de la naturaleza.

Los presocráticos son una nostalgia de la soberanía unificada micénica: cuando la sabiduría era definida por el rey. Así, todos los presocráticos son reyes. Incluso Heráclito, que renunció a la condición de rey, por la perversidad de los hombres y por la mala constitución de las leyes, delegando en su hermano. Intentan separar la soberanía de los dioses y de los hombres. Sino que la filosofía es volver a juntar el arché en la unidad de los sabios-reyes. Así lo dice Píndaro. La filosofía es de los profetas: los que ven por anticipado y poseen la mantica. El recuerdo de una sabiduría unificada en el rey, como imagen del filósofo. Tienen a favor la institución histórica: el discurso de los reyes, y nostalgia de la sabiduría unificada. De un tiempo donde había sophía, sabios. Una restauración aunque sea en tentativa. Que quien mande sea la naturaleza: ni los dioses ni los hombres. Por eso luego se confundió arché por principio de la physis. Los filósofos querían que el arché, el mando, fuera de la physis. Y por tanto de su episteme, de su conocimiento. Physis viene de phyo: lo que hace nacer y morir. Y que sostiene ese tiempo: lo que sostiene la entidad. ARIST. 1.5 (metafísica) también lo dice: eso significa el arché. La bobada de los positivistas de decir que arché es principio. Imposibilidad de entender nada, pues. Aristóteles dice que el arché es a lo que se va y lo que se vuelve y en el centro está su sustancia. La idea de que hay un poder de crear y sostener lo que las cosas (entidades) son. Y con función de la soberanía: compresión exacta que lo que determina la reconstrucción de la organización para la polis no puede ser la voluntad de dioses (poesía-teatro) o de los hombres (retórica) sino el ejercicio completo de lo que nace, surge, se subsiste y muere en el ciclo de la naturaleza como acto soberano y que se expresa en un Logos. Y que eso pueda ser declarado mediante un acto profético y declarativo con la utilización del Logos. ESE ES EL GESTO FILOSÓFICO. Sentido de un pálpito inicial que abre un universo. En textos que identificamos como filosóficos que no apelan a la religión o el discurso entre los hombres.

1.)    Thales de Mileto inicia el gesto. Aristóteles no los reconstruye bien. Es balbuciente el gesto, pero claro. Thales es un rey que da leyes; un tirano que suspende la fragmentación del arché en los logoi: Que suspende los discursos. Es Simplico quien recoge la tradición, pues no tenemos ningún texto específico de Thales. El arché de la physis es el agua, como atributo de una legalidad natural, que no depende de los dioses ni de los hombres. Un propio sistema en el que la realidad nace y desaparece. “Todo está lleno de dioses: esto es lo divino “Todo está lleno de lo divino”. Los dioses desaparecen de lo divino. Lo divino es la physis: la naturaleza, que se apropia de lo divino, como ley natural, soberanía de la naturaleza. No hay voluntad de los dioses, pues.

2.)    En Anaximandro es lo to apeiron. Lo indefinido, lo indeterminado, lo infinito. En un griego arcaizante: la culpa que engendra la generación que se pega por una antapodoxis, devolución o entrega obligada, a lo apeiron. Aquí se ve no otra cosa que siendo la explicación aquello que explora la soberanía de lo natural aclara la posibilidad del nacimiento y el regreso bajo las condiciones que ajusta y identifica la totalidad de la justicia. Insisto en la naturaleza: reparación de la culpa. Concepto de legalidad natural sobre el que se reconstruye la legalidad de los hombres.

3.)    Anaxímenes. Lo atribuye al aire. Explicación naturalista a la concepción de la soberanía de la naturaleza. En él debe verse el origen y el retorno.

Los jonios, VI y VII, próximo oriente, son colonias más antiguas. Después de la destrucción de los micénicos: y huida, pues, de procesos revolucionarios en su colapso. Son muy antiguas y su origen es el de la destrucción de los reinos micénicos, y que tratan de reconstruir ese pasado. Por eso aparece allí…
 y aparece Heráclito.

Heráclito critica a Pitágoras. Pitágoras tuvo que emigrar, pero era rey también. Emigró a Crotona y Metaponto. Y en el fragmento 15 dice Heráclito de Pitágoras: el que se cree más sabio que nadie. Y tienen una falta sabiduría. Un saber de muchas cosas: polimatía. Heráclito es saber de una sola cosa: de lo divino, del logos. Y Heráclito habla como los oráculos. La filosofía antigua. No es literatura gnómica que da consejos. Que desprecia la forma primaria de democracia, por la que Pitágoras tuvo que salir como tirano de Éfeso, que era la primera forma de democracia. La filosofía huye de la democracia: eso hacen Pitágoras y Heráclito. En Heráclito con fragmentos: 

1)      Soberanía de la physis: mutabilidad de la realidad y con orden estructurado por oposición de opuestos. Un orden estructurado temporal, en tiempo realizado o aión, tiempo del acontecer, tiempo realizado, no el tiempo cosmológico. Organizado por pares que se oponen: Noche-día, calor-frío. Esa estructura de pares, declara, revela desvela, des-oculta - aletheim-, lo que el autor quiere decir: que el arché de la physis es, y solo es, una forma declarativa identificada al logos asignada a la naturaleza. El logos no es un discurso sino que es la palabra el discurso de la naturaleza, la palabra de ella. Podemos percibir esa variabilidad, pero es el logos propio de la naturaleza y propio de la Physis, no de los hombres. El logos es de la naturaleza, y unifica la totalidad de los fenómenos naturales, como el fuego. El logos es uno de las variaciones; las variaciones se definen por el decir del logos que pertenecen a la physis. Queda constituida la filosofía con Heráclito. En fin, se repite: el hecho enunciativo, el Logos, lo es de la naturaleza. Y queda implícito que solo un discurso ajustado a ese logos que puede ser adecuado. Y se inicia un debate con Pitágoras.  Como una intuición.
Y en Pitágoras ¿Qué es la noción de número?

2)      Pitágoras, sin embargo, como par agonístico, enfrentado a Heráclito; enseñanza oral de Pitágoras, no hay referencias, ni siquiera en Jámblico. Sus doctrinas eran, a través de testimonios del pitagorismo medio contemporáneos de Platón –donde surgió la palabra filosofía-: Pitágoras en polémica con Heráclito: Es necesario entender que el enunciado no corresponde ni a los dioses ni a los hombres: es un ajuste en la naturaleza. ¿Dónde está el problema? Heráclito cree –lo ve así Heidegger- que es una intuición pura, brotando de lo naturaleza, que se desvela en lo natural. Pitágoras dice que esto no es así: que el Logos no se da en la imagen intuitiva de la naturaleza, sino que el Logos es un instrumento construido, y no corresponde a una entidad física, sino que se articula y construye como Logos, distinguiéndose de la naturaleza, pero que es capaz de declarar lo natural y declarárselo al sabio: y esto es la noción del número.  Un Logos que desvela per se o, por contrario, debe ser pensado como un carácter enunciativo capaz de expresar la realidad física como mediación. Se debe organizar por leyes naturales: un logos directo no intuitivo sino pensado como carácter enunciativo que puede expresar esa realidad física como un intermedio o ajuste a la naturaleza. El pitagorismo tuvo influencia del orfismo: idea de que hay un principio vital en los hombres que habitan en los cuerpos como una cárcel; nos interesa menos. Nos interesa analizar la herencia propia de los primeros filósofos. Nació bifronte entre Heráclito y Pitágoras. 

1) Como atributo de la naturaleza directo. Las leyes físicas se imponen a la naturaleza: Logos de la Physis o

 2) como lenguaje de la naturaleza, pero lenguaje, que media con la naturaleza: con el número.
El futuro de la filosofía se determinará por estas dos situaciones.

Platón era pitagórico: hasta donde pueden llegar los discursos y por tanto Platón es 2) y Aristóteles un continuador de 1): los enunciados son enunciados de la naturaleza.

Para que la filosofía se instituya deben pasar acontecimientos y batirse en armas con lo divino y lo retórico: por eso se asesina a Sócrates o Anaxágoras, por peligroso. Que la naturaleza se imponga a los hombres.
 Parménides va contra ambos, contra Heráclito y con Pitágoras. Y es fundamental: pues con él se inicia propiamente la Filosofía. Para la próxima clase.