lunes, 3 de noviembre de 2014

La Teología implícita en El Capital



IN GOD WE TRUST


Metáforas teológicas en Marx II


 «Estos tienen un mismo propósito, y
entregarán su poder y
su autoridad a la Bestia [...] y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la Bes-tia, o el número de su nombre» (Apocalipsis 17,13 y 13,17;texto citado en El Capital, I, cap. 2 [1873])


La única ciencia es la Teodicea (Hegel) (...) y el capitalismo es Moloch



Esta frase sobre la ciencia única la escribió Hegel en una carta escrita a un amigo suyo. Quiere decir esto que lo único que importa como conocimiento es el conocimiento de lo que es justo y por tanto divino. Ese el significado de teodicea en sentido espistémico. Del griego Diké, justicia, y Theos, la divinidad inmanente a la naturaleza. El objetivo de Hegel en la Lógica es, ni más ni menos, que esa búsqueda. Una onto-teología, pues: la representación de Dios en su esencia anterior a la construcción de la naturaleza y del espíritu finito. Si tenemos en cuenta que Marx lo que hace es darle la vuelta a la Lógica de Hegel, podemos decir que lo que Marx hace es la descripción de Moloch: El Dios fenicio que se traga a los hijos primogénitos. Esto es: El Capital, como devorador de humanos, al cual se sacrifican en el trabajo. La descripción de Marx es, ¡Oh sorpresa!, teología pura y dura: El capital como descripción del anti-Dios, del fetiche, del Anticristo. Algo ya suficientemente estudiado es que Marx bebe del pietismo, como doctrina teológica en amplio desarrollo en Alemania, donde recibió las doctrinas del anti-cristo y de la prioridad de la praxis (pág. 13). La tesis lógica de Marx es la siguiente (Dussel pág ss.):  1)PMa(premisa mayor): si un cristiano es capitalista.  2) PMe(premisa menor): y si el capital es la «Bestia» del Apocalipsis, el «demonio visible» 3) Conclusión: dicho cristiano se encuentra en contradicción práctica.  Por cristiano está refiriendo al Luterano, el puritano. El cristiano, pues, se encontraría en una contradicción: porque en el ejercicio de su praxis diaria en el sistema capitalista involucraría éticamente una acción satánica, demoniaca (pág. 15). Si esto es así hay cuatro maneras para evadirse de ello. 1) Asumir el cristianismo y rechazar el capitalismo 2) Afirmar el capitalismo y rechazar el cristianismo (ocurre pocas veces, pero ocurre). 3) Inventar una religión fetichizada, con el nombre de cristiana, modificada para que no fuera contradictoria con el capital (lo que hay). O 4) Interpretar la Economía para que no resulte contradictorio con el cristianismo más auténtico y profético. Lo que no han entendido los exegetas de Marx es que el cristianismo que criticaba Marx teólogo era el 3): la religión fetichizada, que es la crítica que lanza Marx. A la religión fetichizada y anti-profética. Claro, como decía Justino en el siglo II, si nos llaman ateos, claro que lo somos de esos supuestos dioses. Lo que muestra Marx en El capital es que el plus-valor es impago. Y por tanto es no-ético. El capital intentará ocultar dicha eticidad asegurando que “crea la ganancia desde sí mismo, desde la nada”. Lo otro que intentará demostrar Marx es que el capital hará una interpretación ideológica y encubridora, fetichizada, de la esencia no ética del capital: y se tornará como Absoluto. Esto es: corta de raíz y oculta el fundamento de su esencia, y lo hace desaparecer: La enajenación de trabajo, que es la fuente del valor. Así, El capital de Marx aparece como una obra teológica de primer orden: Lo que Marx tratará de demostrar (y lo logra) es que el sistema capitalista es la Bestia del Apocalipsis, Moloch, Mammon, Baal (Pág. 18); y junto a las categorías económicas, en paralelo, hay una teología metafórica en El capital que, para quien se haya sumergido de lleno en la obra, no tiene ya duda de ello. Y las metáforas, afirma Dussel, vienen concatenadas con una Lógica determinada, como una teología implícita. El Dinero en su figura de siervo, afirma Marx, en la que se presentó como simple medio de circulación se vuelve de improviso soberano y dios de las mercancías. Curiosamente lo mismo que dijo san Pablo (2,6-7); usando Marx el Nuevo Textamento de forma muy sutil y versada (pág. 19).arx no dirá que Dios ha muerto, como dijo Nietzsche: sino que afirmará que está vivo y coleando. En los billetes de Dólar lo dice bien claro: "In God we trust". En el Dios dinero. No otro es el Dios norteamericano y no otro es el Dios para muchos, y no lejanos.

LAS METÁFORAS TEOLÓGICAS DE MARX (Dussel)



I

Junto con la lectura de El Capital, voy a ir haciendo lectura de esta obra de Enrique Dussel: “Las metáforas teológicas de Marx”, lo hago por necesidad comprensiva: para hacer una lectura actual de Marx y una lectura “fuerte” del mismo. Dussel inicia el libro con estas palabras: Este libro, comenzado antes del 9 de noviembre de 1989, día de la «caída del muro de Berlín», poco o nada debió cambiar lo ya escrito. La pertinencia de Marx crecerá en el futuro, ya que se manifiesta como el gran crítico del capital, más aún si éste pretende ser el Poder triunfante a finales del siglo XX. Su carácter fetichista sin contrapartida lo manifiesta más monstruoso y causa directa de la miseria de gran parte de la Humanidad, en el «Sur» (el llamado Tercer Mundo), en especial desde la destructora guerra del Golfo Pérsico, desde el 15 de enero de 1991, por el control del petróleo. Esperamos que este libro pueda colaborar para una relectura distinta dela obra de aquel gran pensador, filósofo y economista del siglo XIX. Contra lo que piensa el teólogo polaco, Josef Tischner, Marx no sólo no ha muerto, sino que generará nuevo impulso al pensar crítico filosófico, económico y aun teológico.”

Un libro esclarecedor, y yo diría que necesario, para leer a Marx es “Las metáforas teológicas de Marx”, de Enrique Dussel. Pues los teóricos marxistas posteriores a Marx fueron incapaces de leerle en todas su amplitud. Una amplitud que solo puede ser conocida si se tiene en cuenta que Marx viene de tradición rabínica, que su madre fue judía toda la vida, y él nieto de rabinos. La lectura de El Capital está repleta de metáforas teológicas, las cuales han sido mal interpretadas o ni siquiera eso: se han pasado de largo; por ello, para leer a Marx hay que saber teología y conocer cuál es el pensamiento semita y cuales eran las corrientes teológicas en la Alemania (seminario de Tubinga) de su tiempo: en especial el pietismo, que era ya una teología de la praxis. Enrique Dussel aúna esos conocimientos en esta obra. Y es que, efectivamente, las frases teológicas en el Capital son abundantes. A su vez Marx es un gran conocedor, como decimos, del pietismo de Wuerttemberg. Max Weber en su obra sobre la ética protestante acusa a Marx de algo que no es cierto: la concepción materialista como explicación del capitalismo, olvidando los caracteres espirituales. Dussel nos muestra la falsedad de esa aseveración de Weber.  Marx, como alemán, es un conocedor claro y heredero de la aufklärung  (denominación de ilustración del movimiento racionalista del siglo XVIII en Alemania); que en Hegel se manifiesta con una visión optimista de la Historia: consiste en el desarrollo del Absoluto mismo: la Heilsgeschichte o  Historia de la Salvación y la afirmación de la bondad de la naturaleza humana; y que en un proceso profundamente influenciado por la posición semi-pelagiana (en el sentido de que la acción humana dialécticamente merece la gracia de Dios) del pietismo de Wuerttemberg, pues. Un movimiento en contra del Dios Luterano abstracto y lejano. Y la doctrina de simul justus et peccator: Al mismo tiempo justo y pecador] que sumía al creyente en un inmovilismo, que llevaba a una vida espiritual estéril, resignada y fatalista, que, de paso, justificaba la dominación de los príncipes luteranos sobre el pueblo de los pobres (¡No es la religión católica española sacerdotal de la misma esencia que cayó aquel luteranismo de la prédica!). Marx fue alumno de Bruno Bauer y su ayudante y si Bauer no es expulsado de la Universidad posiblemente Marx hubiera sido un profesor de teología. La imposibilidad y frustración de esa carrera teológica en Marx posibilitó que Marx hubiera de ganarse la vida como periodista. Y en esa experiencia conocer las condiciones de vida reales (materiales) de los pobres obreros de Renania. Que el mundo es organizado bajo una estructura de “pecado original” cuál es la pobreza de aquellos que producen precisamente vida y que aquellos que se apropian de ese excedente lo hacen por gula y egoísmo puro y duro de Midas modernos. Así, esa experiencia es la que le permite y le lleva estudiar la Economía Política Inglesa posteriormente, cuando ya en el centro del capitalismo mundial es consciente que se filosofa (intento de comprender lo real) para cambiar lo real - valga el pleonasmo- en esa influencia del pietismo alemán como praxis. Spener, fundador del pietismo, dijo que la realidad de la religión no consiste en palabras, sino en hechos. El libro de los apóstoles lleva por título esclarecedor: Praxis Apóstolon. ¡Qué casualidad! Siendo Marx el filósofo de la praxis por excelencia. ¿Marx teólogo? Se preguntan algunos: Pues, sí Marx Teólogo. Marx era un tipo de una cultura apabullante: Teología y Filosofía (pero de la de nivel). Economía Política por razones de necesidad. Idiomas: Alemán, Francés, Inglés. Estudió español para leer El Quijote en español, y ruso para entenderse con los populistas rusos. Y lo que hay en Marx no es otra cosa que un objetivo teológico o una teología de la praxis: explicación de la pobreza en los nuevos sistemas económico-productivos nacientes.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Contratapa: Viaje a los Inicios de Occidente, de Teresa Oñate


La contratapa del libro de Teresa Oñate, Viaje a los Inicios de Occidente -interesante relectura del viaje a-crónico, en el aión de los presentes-pasados-futuros sincrónicos-, que describen desde los "hijos de Nietzsche, lo que a dia de hoy nos ocurre, aunque tambien un poco "alucinadamente", bien es cierto, al tener por post-marxistas y post-modernos los tiempos que corren. Ni la época es post-marxista, ni los tiempos post-modernos. Los de la cuerda liberal positivista lo tienen fácil para con Oñate: les fastidia más Marx que estos Nietszcheanos-Heideggerianos de izquierda de buena voluntad como es la maravillosa catedrática de la UNED.  

 Cada época tiene su tarea. El oficio de pensar cambia en cada tiempo. Para nosotros, situados al comienzo del siglo XXI, pero con la experiencia de los hechos acaecidos durante la Segunda Guerra Mundial, no puede tratarse de otra cosa que la de interrumpir, parar, aquellos factores profundos que provocaron la barbarie. Nos situamos en un mundo devastado y explotado hasta el borde de lo letal. Por todas partes. La voluntad racional y libre de Occidente como protagonista. Debemos hacernos estas preguntas: ¿ Es ésta la más mitologicas de las civilizaciones en el Poder? ¿La civilización que ha convertido la racionalidad de la filosofía en un instrumento de legitimación? Se trata, nada más, que para la filosofía del siglo XXI - que se sabe desde Nietszche y Heidegger como filosofía hermeneútica- de interrumpir la Metafísica y la búsqueda del más allá. Pues en ello preside el nihilismo determinado por el Capital, de la guerra como libertad ilimitada del hombre y los metarelatos como legitimadores. Es, en efecto, porque se están socavando sin limites la racionalidad por todas partes y en todas las culturas de nuestro planeta. Resulta necesario e imprescindible, ahora, pararse a reconsiderar cuales son los criterios que pueden dar cauce a un cambio de orientación, un cambio de rumbo, un qolpe de timón, que altere desde dentro la continuación de esta historia. Y es que, sobre todo, la violencia se opera en nombre de la racionalidad. Una racionalidad desde ya hace mucho tiempo instrumentalizada hasta el asco. Una retórica de mitos salvadores. Por tanto, tenemos que volver a descubrir cuales son los criterios de legitimidad y de racionalidad que nos permitan comprender qué es lo que tenemos que hacer y con qué sentido. Es por eso por lo que tenemos que volver a aprender a pensar. Volver a leer nuestras historias, pero con un nuevo trazo. Advirtiendo las plurales tradiciones interpretativas y redescubriendo sus sentidos a partir de las raíces: el nacimiento mismo de nuestra racionalidad y nuestra historia. Aquella que nace en Grecia, en las azules costas de Mileto.

Lectura de El Capital: Los nadie como un a-logon para el capital.





VIII

¿Cuándo surge el capital? Para Marx el modo de producción capitalista solo surge cuando el poseedor de los medios de producción (entendemos por medios precisamente lo que es preciso para conseguir el fin, que es la producción de mercancías –esto es herramientas y maquinaria y que según Marx es “trabajo muerto” y trabajo vivo; entendiendo que trabajo, como venimos diciendo, es vida subjetivada y, por tanto, el trabajo vivo el generador del valor, que una vez subsumido en el capital es "trabajo muerto"-)…cuando el poseedor de los medios de producción, digo, y de vida encuentra en el mercado al “trabajador libre” como vendedor de su fuerza de trabajo (pág. 123). Pero, recordemos otra vez, el “trabajador libre” era una minoría muy pequeña en Grecia y en Roma; en la llamada Edad Media casi inexistente. Se constituye en un fenómeno en Europa de la Edad Moderna y tras las revoluciones burguesas a finales del siglo XVII. Y es en el siglo XIX cuando se empieza a operar el cambio. Que en el siglo XX ya se considera como “natural” (aunque no debería, porque la causa –y es un aviso a navegantes despistados- de que el siglo XX haya sido tan sanguinario son porque esa relación no es tan “natural” como se pretende). ¿Cuál es el valor de la fuerza de trabajo? Avisemos que valor, otra vez, es trabajo vivo y que fuerza de trabajo es el productor de valor. Por lo tanto el valor de la fuerza de trabajo es el trabajo socialmente necesario para la conservación y reproducción de la fuerza de trabajo. Usando las determinaciones construidas. Aparentemente parece un concepto vago y sin sentido: sin embargo ha sido una concepción importantísima para el desarrollo de la Antropología Social y Cultural y el estudio de clanes, etnias, sociedades y grupos humanos. Porque en una sociedad equivalencial su desarrollo social y cultural depende del trabajo vivo empleado para la reposición social y su mantenimiento (creación de vida y medios de vida). En el sistema capitalista se sigue una rueda continua que consiste en trasformar dinero por capital (plus-valor apropiado). En cambio, “el propietario de la fuerza de trabajo es mortal” (pág. 125) el objetivo último que perseguiría el capital es la regeneración perfecta de esa fuerza de trabajo. Pero la demografía sigue otras leyes, que la Antropología Social y Cultural también ha descubierto gracias a Marx y Engels. En estos momentos –en términos mundiales- sobra fuerza de trabajo para los niveles de apropiación de excedente que consideran en su razón. Y en eso el capital opta por el cierre de fronteras o la invisibilidad de los nadies y de los nada. Esos nadie son un a-logon para el capital.

Lectura de El Capital de Marx. El fenómeno de la “La compra venta de trabajo”.




La lucha de miles de opositores tratando de entrar a formar parte de la adminsitración pública no es solo por "la seguridad" en el puesto de trabajo. Es el sitio donde las relaciones de trabajo humano dependiente y productivo (socialmente necesario) conllevan una menor apropiación de valor por un ajeno.

VII

“La plus-valía no puede surgir de la circulación (…); ¿Puede proceder la plusvalía de algún lugar que no sea la circulación?” (Pág. 117). Aquí Marx está a punto de indicar cuál es el secreto misterioso que se oculta detrás de la economía política. Marx sigue a pies juntillas la Lógica de Hegel, y como había señalado en los Grudrisse, la economía trata de ir del nivel más cercano de abstracción, la mercancía, hacia el nivel más elevado de concreción: el recipiente donde se contiene y la ley inmanente o arché: principio fundante. Toda la economía y el motor de la sociedad moderna es una serie de determinaciones determinadas determinantes, que se influyen entre sí, y que queda reflejada en circulaciones. Para el pensamiento de Marx la vida es circulación de sangre. Una frase que hay más atrás es elocuente para retener las categorías (determinaciones) con las que trabaja Marx. “El diezmo que hay que entregar al cura es más caro que la bendición de éste”; para Marx el trabajo productivo es la vida que se nos va para generar vida y reproducción de vida. En las sociedades no equivalenciales siempre el diezmo que se entrega es más que lo recibido. Se organizan circulaciones de vida subjetivada, trabajo, en ficciones de cobro y pago: Fiduciarias (se confía que el sistema es justo y no un invento humano de raíces históricas y que se sustenta en un invento). Otro elemento para comprender El Capital es que Marx lo que hace es un estudio sincrónico de los estudios económicos (categorías de “tiempo todo”) y no históricas o diacrónicas (salvo quizá para explicar la acumulación originaria). En la parte 3 de la sección segunda sobre la conversión de dinero en capital se entre en el meollo de las determinaciones categoriales: Compra y venta de la fuerza de trabajo (pág. 119). “La alteración de valor de dinero que se ha de convertir en capital no puede ocurrir en ese dinero mismo, pues éste, como medio de compra y como medio de pago se limita realizar el precio de la mercancía que compra y paga (…) que es un petrificado de valor inmutable”. Recordar, no hay que cansarse en repetirlo, que valor para Marx es igual a vida que sirve para regenerar vida y que se queda pegada a las cosas. El diamante no tiene más valor que el trabajo social necesario para extraerlo y darle bellas formas. Por ello “valor” y “precio” son cosas diferentes, porque el valor de cambio parece cosa del azar y puramente relativa (mercado). El diamante es un bello objeto que en el cuello sirve de bello adorno, y que por su escasez tiene un alto precio; pero valor tiene el valor del trabajo humano en el agregado: Por qué: porque lo que hay de valor siempre es la vida. Así de simple. El misterio se encuentra dentro de la esfera de circulación de mercancías: el poseedor de dinero encuentra en el mercado una mercancía específica creadora de valor: la capacidad humana de trabajo. El trabajo es la única mercancía que genera valor. Se entiende por ella “las capacidades físicas e intelectuales (pág. 119) que existen en la corporeidad viva de un ser humano”. “El poseedor de dinero encuentra en el mercado, como mercancía”. La OIT dijo que el trabajo no es una mercancía en su intento de juridificarlo. Pero ¿Es cierto ello o no? Es algo adherido al humano que se vende: es vida, inteligencia, sudor y músculo que se vende por tiempo determinado y al que se le somete a órdenes y disciplina (trabajo determinado como objeto). Por mucho que la OIT considere que el trabajo no es una mercancía, casi todos los ordenamientos jurídicos ius-civilistas patrimoniales –de donde nace el derecho del trabajo- consideran el trabajo objeto del contrato de trabajo. Así que mucho cuidado con los conceptos. El trabajo asalariado, como forma generalizada, es una construcción histórica de recientísima creación. En generaciones ha calado pronto que “la naturaleza” de la sociedad se constituye por trabajo asalariado. Pero cuando Marx escribe los primeros manuscritos estudiando la realidad social del trabajo, en 1844, era una novedad recientísima. No pensemos que eso de trabajar mediante una cesión de trabajo a cambio de salario es de “toda la vida”. Sino de hace, históricamente, un suspiro: Desde el siglo XIX, y en Inglaterra desde el XVII con el inicio de la producción fabril. Pues el equívoco es entener todo esto del capital y el trabajo asalariado como algo “natural”. El desconocimiento de la Filosofía y de su historia es clave para enteder-desentender esto. Por eso ha llegado el punto que va a quedar desarticulada. Aunque lo adelante, en el Cap. 24 Libro I dice Marx: “En el curso de la producción capitalista se desarrolla una clase trabajadora que por educación, tradición y costumbre reconoce como leyes naturales evidentes las exigencias de ese modo de producción”.  Lo metafísico de la compra de trabajo se encuentra en que bajo el disfraz de esa relación social que se establece entre dos sujetos es que uno de los sujetos es el portador de la creación de valor de las cosas. Ciertamente el “poder de organización”, gestión, burocracia es también trabajo y generan valor que se adhiere a las mercancías. La separación categorial se establece en que unos sujetos tienen como fin “valorizar el valor”, para apropiarse de él, y otros entregar valor a cambio de salario. La ficción se establece en que el Dinero (ya sabido como dinero fiduciario, ficción pues) nunca paga ese valor, porque el dinero es nominal siempre. Es monetarista. Las claves son categorías determinadas determinantes (sujetos de dinero que quieren generar dinero, pero que como el dinero es ficción se encubre otra realidad: sujetos que tratan de valorizar el valor porque el objetivo último es la apropiación de ese valor, de ese excedente. La lucha de miles de opositores tratando de entrar a formar parte de la adminsitración pública no es solo por "la seguridad" en el puesto de trabajo. Es el sitio donde las relaciones de trabajo humano dependiente y productivo (socialmente necesario) conllevan una menor apropiación de valor por un ajeno. Es por ello que "la mentalidad captalista" abogue por su destrucción. Y al tiempo que lo conseguirá si se lo propone y no se intenta detener, porque está en su ley natural e inmanente se encuentra la apropiación del excedente producido por el trabajo humano. Estas son las categoría del pensar que ofrece el pensamiento filosófico de Marx para entender lo real. Y porqué Marx afirma que el pesar, saber, ya es transformar y que explica porqué la filosofía de Marx es una filosofía de la práxis.   

viernes, 31 de octubre de 2014

FALACIA QUID PRO QUO: MÁS LEÑA AL CAPITAL


La falacia quid pro quo consiste en tomar una cosa por otra. Esa es la falacia fundamental de la economía positiva (burguesa) actual: confunden valor de uso con valor da cambio. La confusión no es inocente. Interesa que así sea. El que gana dinero con esa confusión no va a permitir que esa verdad no sea verdad. Como filósofo de la sospecha (Ricoeur), como Nietzsche, Marx advierte que no es oro todo lo que reluce: lo que aparece es miseria. Y la verdad, una voluntad del Poder. Dicen los de la cuerda liberal-positivista que Nietzsche explicó el superhombre como el empresario capitalista. No les falta razón. Cuidado con Nietzsche para los no avisados: su moral como contra-moral puede llevar a la moral de los Dioses Empresarios. Superhombres capaces de generar valores de dominación. Pero estamos en la falacia quid pro quo, contradicción de la fórmula general del capital. Porque, en realidad, nos dice Marx las cosas no producen puramente. No se pasa de D-D` ex nihilo. O tal vez sí. El valor es una categoría metafísica. No entender eso es no entender nada. Por eso dice Parménides que el ser es y el no-ser no es. Como categoría del pensar ser y pensar son lo mismo. Sin ser no se entienden las reglas del juego. No se entiende la jugada. Eso es lo que no comprende la economía política burguesa: en realidad no entiende la jugada –porque no le interesa comprenderla-. ¿Le interesa a Rodrigo Rato, a Montoro, a Guindos conocer “la esencia metafísica” de El capital? Les interesa solo la ciencia económica fetichizada, como al FMI, la Unión Europea... La que quid pro quo confunde valores de uso por valores de cambio; y no entren en el meollo metafísico del valor. La ilusión de que la plus-valía es sobreprecio nominal. Compro mercancía por 10 y la vendo por 20. Detrás de ello siempre hay valor-trabajo robado, pero no lo quieren ver. Compro un piso por 10 y lo vendo por 20: reunión de pastores, ovejas muertas. “Vender- nos dice Marx- a esa clase de mercancías por encima de su valor significa entonces sólo sustraerle una parte del dinero que se le ha dado gratis” (Pág. 115) y continua en unas frases axiales, que entronca con la teoría de la dependencia de Dussel:” Las ciudades del Asia Menor pagaba tributo anual en dinero a la antigua Roma. Con ese dinero Roma les compraba mercancías, y las compraba demasiado caras. Los habitantes de Asia Menor estafaban a los romanos conquistadores, recuperando por vía comercial, una parte del tributo que les habían entregado. Pero a pesar de ello los verdaderos estafados eran los habitantes del Asía menor”. ¡Todos somos los estafados!... los que generaban el valor eran los habitantes de Asia menor, fabricando mercaderías a cambio de un salario. Un salario que no les paga todo el valor –toda la vida, tiempo de vida- dejado en la vasijas, en las olivas recolectadas, en el aceite prensado, en los burros acarreados por las trochas, en el barro amasado, en el cereal plantado, en las hierbas desbrozadas, en las tierras abancaladas, en la tierra labrada, en la materia envasada, en el embalaje producido, en las cajas atadas, en las mercaderías estibadas, en los remeros de los trirremes remando. “la totalidad de la clase capitalista de un país no puede perjudicarse a sí misma” (Pág. 116). En Asía Menor unos producían valor, otros se lo apropiaban. M-D Mercancía por Dinero. La circulación, el intercambio de mercancías no produce ningún valor. Se coja por donde se coja. “Resulta, pues, que la plusvalía no puede surgir de la circulación, que, por lo tanto, en su formación tiene que ocurrir a sus espaldas {yo diría más bien a espaldas de otros: a las espaldas nuestras}, algo que en ella misma es invisible” (pág. 117) y se pregunta después “¿Puede proceder la plus-valía de algún lugar que no sea la circulación?” ¿Cómo se valorizan las mercancías? ¿Cómo se añade valor al valor? ¿Por qué el comerciante de Asia Menor se forra y el agricultor que siembra las olivas, que produce la mercancía, el acemilero, el remero, el alfarero se empobrecen. Porque no se paga todo el trabajo. ¿Qué es el plus-valor pues? Trabajo no pagado. Apropiación. Robo. Robo generalizado como el que hoy se produce: del trabajador a Caja de Madrid, de América Latina a América del Norte, de África a Europa. Robo mundial del que trabaja (del trabajo social medio). Robo de unos pocos a todos y cada uno de nosotros. Ya estudiaremos la falacia de la burocracia directiva: otro mito que destruiré. Bien estudié a Mintzberg. Nos mola gestionar, dirigir, el negocio: Una oveja más en el redil y una mentira más (los que dirigen se lo llevan a la saca: no hay nadie que cree el valor desde su punto de incompetencia; suele ser un lobo dirigido por otro lobo. Los tengo calados. Un tonto dirigiendo tontos. Un absurdo); Weber también le tengo estudiado. Y aunque hay cosas interesantísimas y claves (el desarrollo capitalista como moral religiosa), hay otras que no lo son tanto. Sociología industrial burguesa. Una maravilla positivista y puro relato cronológico mítico fetichizado. No análisis sincrónico-filosófico. Verdadero saber con más de dos milenios de antigüedad.