domingo, 2 de noviembre de 2014

Lectura de El Capital: Los nadie como un a-logon para el capital.





VIII

¿Cuándo surge el capital? Para Marx el modo de producción capitalista solo surge cuando el poseedor de los medios de producción (entendemos por medios precisamente lo que es preciso para conseguir el fin, que es la producción de mercancías –esto es herramientas y maquinaria y que según Marx es “trabajo muerto” y trabajo vivo; entendiendo que trabajo, como venimos diciendo, es vida subjetivada y, por tanto, el trabajo vivo el generador del valor, que una vez subsumido en el capital es "trabajo muerto"-)…cuando el poseedor de los medios de producción, digo, y de vida encuentra en el mercado al “trabajador libre” como vendedor de su fuerza de trabajo (pág. 123). Pero, recordemos otra vez, el “trabajador libre” era una minoría muy pequeña en Grecia y en Roma; en la llamada Edad Media casi inexistente. Se constituye en un fenómeno en Europa de la Edad Moderna y tras las revoluciones burguesas a finales del siglo XVII. Y es en el siglo XIX cuando se empieza a operar el cambio. Que en el siglo XX ya se considera como “natural” (aunque no debería, porque la causa –y es un aviso a navegantes despistados- de que el siglo XX haya sido tan sanguinario son porque esa relación no es tan “natural” como se pretende). ¿Cuál es el valor de la fuerza de trabajo? Avisemos que valor, otra vez, es trabajo vivo y que fuerza de trabajo es el productor de valor. Por lo tanto el valor de la fuerza de trabajo es el trabajo socialmente necesario para la conservación y reproducción de la fuerza de trabajo. Usando las determinaciones construidas. Aparentemente parece un concepto vago y sin sentido: sin embargo ha sido una concepción importantísima para el desarrollo de la Antropología Social y Cultural y el estudio de clanes, etnias, sociedades y grupos humanos. Porque en una sociedad equivalencial su desarrollo social y cultural depende del trabajo vivo empleado para la reposición social y su mantenimiento (creación de vida y medios de vida). En el sistema capitalista se sigue una rueda continua que consiste en trasformar dinero por capital (plus-valor apropiado). En cambio, “el propietario de la fuerza de trabajo es mortal” (pág. 125) el objetivo último que perseguiría el capital es la regeneración perfecta de esa fuerza de trabajo. Pero la demografía sigue otras leyes, que la Antropología Social y Cultural también ha descubierto gracias a Marx y Engels. En estos momentos –en términos mundiales- sobra fuerza de trabajo para los niveles de apropiación de excedente que consideran en su razón. Y en eso el capital opta por el cierre de fronteras o la invisibilidad de los nadies y de los nada. Esos nadie son un a-logon para el capital.

Lectura de El Capital de Marx. El fenómeno de la “La compra venta de trabajo”.




La lucha de miles de opositores tratando de entrar a formar parte de la adminsitración pública no es solo por "la seguridad" en el puesto de trabajo. Es el sitio donde las relaciones de trabajo humano dependiente y productivo (socialmente necesario) conllevan una menor apropiación de valor por un ajeno.

VII

“La plus-valía no puede surgir de la circulación (…); ¿Puede proceder la plusvalía de algún lugar que no sea la circulación?” (Pág. 117). Aquí Marx está a punto de indicar cuál es el secreto misterioso que se oculta detrás de la economía política. Marx sigue a pies juntillas la Lógica de Hegel, y como había señalado en los Grudrisse, la economía trata de ir del nivel más cercano de abstracción, la mercancía, hacia el nivel más elevado de concreción: el recipiente donde se contiene y la ley inmanente o arché: principio fundante. Toda la economía y el motor de la sociedad moderna es una serie de determinaciones determinadas determinantes, que se influyen entre sí, y que queda reflejada en circulaciones. Para el pensamiento de Marx la vida es circulación de sangre. Una frase que hay más atrás es elocuente para retener las categorías (determinaciones) con las que trabaja Marx. “El diezmo que hay que entregar al cura es más caro que la bendición de éste”; para Marx el trabajo productivo es la vida que se nos va para generar vida y reproducción de vida. En las sociedades no equivalenciales siempre el diezmo que se entrega es más que lo recibido. Se organizan circulaciones de vida subjetivada, trabajo, en ficciones de cobro y pago: Fiduciarias (se confía que el sistema es justo y no un invento humano de raíces históricas y que se sustenta en un invento). Otro elemento para comprender El Capital es que Marx lo que hace es un estudio sincrónico de los estudios económicos (categorías de “tiempo todo”) y no históricas o diacrónicas (salvo quizá para explicar la acumulación originaria). En la parte 3 de la sección segunda sobre la conversión de dinero en capital se entre en el meollo de las determinaciones categoriales: Compra y venta de la fuerza de trabajo (pág. 119). “La alteración de valor de dinero que se ha de convertir en capital no puede ocurrir en ese dinero mismo, pues éste, como medio de compra y como medio de pago se limita realizar el precio de la mercancía que compra y paga (…) que es un petrificado de valor inmutable”. Recordar, no hay que cansarse en repetirlo, que valor para Marx es igual a vida que sirve para regenerar vida y que se queda pegada a las cosas. El diamante no tiene más valor que el trabajo social necesario para extraerlo y darle bellas formas. Por ello “valor” y “precio” son cosas diferentes, porque el valor de cambio parece cosa del azar y puramente relativa (mercado). El diamante es un bello objeto que en el cuello sirve de bello adorno, y que por su escasez tiene un alto precio; pero valor tiene el valor del trabajo humano en el agregado: Por qué: porque lo que hay de valor siempre es la vida. Así de simple. El misterio se encuentra dentro de la esfera de circulación de mercancías: el poseedor de dinero encuentra en el mercado una mercancía específica creadora de valor: la capacidad humana de trabajo. El trabajo es la única mercancía que genera valor. Se entiende por ella “las capacidades físicas e intelectuales (pág. 119) que existen en la corporeidad viva de un ser humano”. “El poseedor de dinero encuentra en el mercado, como mercancía”. La OIT dijo que el trabajo no es una mercancía en su intento de juridificarlo. Pero ¿Es cierto ello o no? Es algo adherido al humano que se vende: es vida, inteligencia, sudor y músculo que se vende por tiempo determinado y al que se le somete a órdenes y disciplina (trabajo determinado como objeto). Por mucho que la OIT considere que el trabajo no es una mercancía, casi todos los ordenamientos jurídicos ius-civilistas patrimoniales –de donde nace el derecho del trabajo- consideran el trabajo objeto del contrato de trabajo. Así que mucho cuidado con los conceptos. El trabajo asalariado, como forma generalizada, es una construcción histórica de recientísima creación. En generaciones ha calado pronto que “la naturaleza” de la sociedad se constituye por trabajo asalariado. Pero cuando Marx escribe los primeros manuscritos estudiando la realidad social del trabajo, en 1844, era una novedad recientísima. No pensemos que eso de trabajar mediante una cesión de trabajo a cambio de salario es de “toda la vida”. Sino de hace, históricamente, un suspiro: Desde el siglo XIX, y en Inglaterra desde el XVII con el inicio de la producción fabril. Pues el equívoco es entener todo esto del capital y el trabajo asalariado como algo “natural”. El desconocimiento de la Filosofía y de su historia es clave para enteder-desentender esto. Por eso ha llegado el punto que va a quedar desarticulada. Aunque lo adelante, en el Cap. 24 Libro I dice Marx: “En el curso de la producción capitalista se desarrolla una clase trabajadora que por educación, tradición y costumbre reconoce como leyes naturales evidentes las exigencias de ese modo de producción”.  Lo metafísico de la compra de trabajo se encuentra en que bajo el disfraz de esa relación social que se establece entre dos sujetos es que uno de los sujetos es el portador de la creación de valor de las cosas. Ciertamente el “poder de organización”, gestión, burocracia es también trabajo y generan valor que se adhiere a las mercancías. La separación categorial se establece en que unos sujetos tienen como fin “valorizar el valor”, para apropiarse de él, y otros entregar valor a cambio de salario. La ficción se establece en que el Dinero (ya sabido como dinero fiduciario, ficción pues) nunca paga ese valor, porque el dinero es nominal siempre. Es monetarista. Las claves son categorías determinadas determinantes (sujetos de dinero que quieren generar dinero, pero que como el dinero es ficción se encubre otra realidad: sujetos que tratan de valorizar el valor porque el objetivo último es la apropiación de ese valor, de ese excedente. La lucha de miles de opositores tratando de entrar a formar parte de la adminsitración pública no es solo por "la seguridad" en el puesto de trabajo. Es el sitio donde las relaciones de trabajo humano dependiente y productivo (socialmente necesario) conllevan una menor apropiación de valor por un ajeno. Es por ello que "la mentalidad captalista" abogue por su destrucción. Y al tiempo que lo conseguirá si se lo propone y no se intenta detener, porque está en su ley natural e inmanente se encuentra la apropiación del excedente producido por el trabajo humano. Estas son las categoría del pensar que ofrece el pensamiento filosófico de Marx para entender lo real. Y porqué Marx afirma que el pesar, saber, ya es transformar y que explica porqué la filosofía de Marx es una filosofía de la práxis.   

viernes, 31 de octubre de 2014

FALACIA QUID PRO QUO: MÁS LEÑA AL CAPITAL


La falacia quid pro quo consiste en tomar una cosa por otra. Esa es la falacia fundamental de la economía positiva (burguesa) actual: confunden valor de uso con valor da cambio. La confusión no es inocente. Interesa que así sea. El que gana dinero con esa confusión no va a permitir que esa verdad no sea verdad. Como filósofo de la sospecha (Ricoeur), como Nietzsche, Marx advierte que no es oro todo lo que reluce: lo que aparece es miseria. Y la verdad, una voluntad del Poder. Dicen los de la cuerda liberal-positivista que Nietzsche explicó el superhombre como el empresario capitalista. No les falta razón. Cuidado con Nietzsche para los no avisados: su moral como contra-moral puede llevar a la moral de los Dioses Empresarios. Superhombres capaces de generar valores de dominación. Pero estamos en la falacia quid pro quo, contradicción de la fórmula general del capital. Porque, en realidad, nos dice Marx las cosas no producen puramente. No se pasa de D-D` ex nihilo. O tal vez sí. El valor es una categoría metafísica. No entender eso es no entender nada. Por eso dice Parménides que el ser es y el no-ser no es. Como categoría del pensar ser y pensar son lo mismo. Sin ser no se entienden las reglas del juego. No se entiende la jugada. Eso es lo que no comprende la economía política burguesa: en realidad no entiende la jugada –porque no le interesa comprenderla-. ¿Le interesa a Rodrigo Rato, a Montoro, a Guindos conocer “la esencia metafísica” de El capital? Les interesa solo la ciencia económica fetichizada, como al FMI, la Unión Europea... La que quid pro quo confunde valores de uso por valores de cambio; y no entren en el meollo metafísico del valor. La ilusión de que la plus-valía es sobreprecio nominal. Compro mercancía por 10 y la vendo por 20. Detrás de ello siempre hay valor-trabajo robado, pero no lo quieren ver. Compro un piso por 10 y lo vendo por 20: reunión de pastores, ovejas muertas. “Vender- nos dice Marx- a esa clase de mercancías por encima de su valor significa entonces sólo sustraerle una parte del dinero que se le ha dado gratis” (Pág. 115) y continua en unas frases axiales, que entronca con la teoría de la dependencia de Dussel:” Las ciudades del Asia Menor pagaba tributo anual en dinero a la antigua Roma. Con ese dinero Roma les compraba mercancías, y las compraba demasiado caras. Los habitantes de Asia Menor estafaban a los romanos conquistadores, recuperando por vía comercial, una parte del tributo que les habían entregado. Pero a pesar de ello los verdaderos estafados eran los habitantes del Asía menor”. ¡Todos somos los estafados!... los que generaban el valor eran los habitantes de Asia menor, fabricando mercaderías a cambio de un salario. Un salario que no les paga todo el valor –toda la vida, tiempo de vida- dejado en la vasijas, en las olivas recolectadas, en el aceite prensado, en los burros acarreados por las trochas, en el barro amasado, en el cereal plantado, en las hierbas desbrozadas, en las tierras abancaladas, en la tierra labrada, en la materia envasada, en el embalaje producido, en las cajas atadas, en las mercaderías estibadas, en los remeros de los trirremes remando. “la totalidad de la clase capitalista de un país no puede perjudicarse a sí misma” (Pág. 116). En Asía Menor unos producían valor, otros se lo apropiaban. M-D Mercancía por Dinero. La circulación, el intercambio de mercancías no produce ningún valor. Se coja por donde se coja. “Resulta, pues, que la plusvalía no puede surgir de la circulación, que, por lo tanto, en su formación tiene que ocurrir a sus espaldas {yo diría más bien a espaldas de otros: a las espaldas nuestras}, algo que en ella misma es invisible” (pág. 117) y se pregunta después “¿Puede proceder la plus-valía de algún lugar que no sea la circulación?” ¿Cómo se valorizan las mercancías? ¿Cómo se añade valor al valor? ¿Por qué el comerciante de Asia Menor se forra y el agricultor que siembra las olivas, que produce la mercancía, el acemilero, el remero, el alfarero se empobrecen. Porque no se paga todo el trabajo. ¿Qué es el plus-valor pues? Trabajo no pagado. Apropiación. Robo. Robo generalizado como el que hoy se produce: del trabajador a Caja de Madrid, de América Latina a América del Norte, de África a Europa. Robo mundial del que trabaja (del trabajo social medio). Robo de unos pocos a todos y cada uno de nosotros. Ya estudiaremos la falacia de la burocracia directiva: otro mito que destruiré. Bien estudié a Mintzberg. Nos mola gestionar, dirigir, el negocio: Una oveja más en el redil y una mentira más (los que dirigen se lo llevan a la saca: no hay nadie que cree el valor desde su punto de incompetencia; suele ser un lobo dirigido por otro lobo. Los tengo calados. Un tonto dirigiendo tontos. Un absurdo); Weber también le tengo estudiado. Y aunque hay cosas interesantísimas y claves (el desarrollo capitalista como moral religiosa), hay otras que no lo son tanto. Sociología industrial burguesa. Una maravilla positivista y puro relato cronológico mítico fetichizado. No análisis sincrónico-filosófico. Verdadero saber con más de dos milenios de antigüedad.

Cantigas de Santa María

FORMULA SIMPLE DEL CAPITAL: MONEY WHICH BEGETS MONEY


Lectura del El capital V


Todo el sistema capitalista consiste en circulación. Como la sangre, que corre desde un motor que es la vida humana y productiva; la relación práctico-poiética aristotélica, sin olvidar el concepto de arte -ciencias productivas- para llevarla a cabo. Con Marx nos encontramos en el campo de la fenomenología: fenómenos que aparecen y esencias ocultas “metafísicas”. Muy al contrario que la filosofía positiva de la economía: que solo ve hechos, factum, que se mantienen en el aire, dando cerrojazo a “lo metafísico”. En Marx hay una ontología y una metafísica del capital: y por tanto un método filosófico del pensar. Esto es: un marco categorial del pensar, determinaciones sobre lo indeterminado. El límite delimitante con que los griegos comenzaron a pensar “el ser” como fundamento, regla del pensar y del todo, esencia inmanente a las cosas. Sobre valor de uso se contrapone trabajo social necesario. Todo trabajo que produce algo innecesario no se tiene en cuenta como creador de valor. Las mercancías, todas, tienen trabajo social necesario: se trabaja para producir bienes necesarios; los bienes no necesarios, sin valor de uso, no tienen valor-trabajo. Que se tiren por no venderse no implica que aun así desaparezca la plus-valía: siempre hay plus-valía. Definición de plus-valía: Trabajo (vida humana subjetivizada) no pagado apropiación capitalista. Lugar donde se oculta todo el sistema capitalista La fórmula general como el capitalismo circula es el siguiente: Dinero-Dinero prima. Capitalista es una categoría del pensamiento. Una determinación, un horismós aristotélico, una construcción mental. Capitalista es el sujeto que hace circular el dinero para que se convierta en dinero prima. Dinero para generar dinero. Money which begets money. La fórmula ampliada es D-Merc-D^. Solo que para el capitalista esa M le es indiferente: solo piensa en D^. Como Dios Padre de sí mismo como Dios Hijo, y ambos son de la misma edad y forman de hecho la misma persona. De 100 Euros pasa a 110 euros, y en cuanto a llegado a ser 110 euros, en cuanto el Hijo está engendrado - y por el Hijo el Padre - desaparece su diferencia y vuelven a ser ambos Uno.Una rueda sin freno: una locomotora de los hermanos Marx. Esa es la metáfora teológica expuesta por Marx. En la fórmula de circulación simple del capital: dinero en proceso, valor en proceso: se conserva y se multiplica, vuelve crecido de ella y vuelve a empezar constantemente es mismo circuito. Según la ciencia burguesa ad aeterno: Hasta la eternidad, hasta el Día del Juicio Final, hasta el Apocalipsis, hasta que todo reviente ¿Por qué crece ese D-D`? ¿Cuál es su misterio?

jueves, 30 de octubre de 2014

EL FUNDAMENTO DE LA ECONOMÍA POLÍTICA. SU ESENCIA. LO OCULTO.

EL FUNDAMENTO DE LA ECONOMÍA POLÍTICA. SU ESENCIA. LO OCULTO.

El capital IV

La categoría fundamental de Marx es el trabajo y su producto como objetivación de un sujeto. Esto es: cuando trabajamos dejamos nuestra vida en ello. Cuando creamos un producto, una mercancía, un servicio, nuestra vida se disipa en ello. Nuestra vida queda objetivada en el fruto de nuestro trabajo. Lo que el régimen de explotación capitalista generó fue un cambio de régimen de las relaciones de producción: el trabajo asalariado o alienado, en fábricas, para generar mercancías. El fundamento de toda la economía capitalista es producir pero no para producir, sino para que el dinero se vuelva a transformar en dinero. En un círculo difícil de parar. La fórmula del capital en D-M-D. Dinero para generar mercancía para generar dinero. Pero ahora estamos aún en la mercancía. El fenómeno que aparece. El da-sain. El ser-ahí del capitalismo. Productos en estantes de comercio luminosos, cada uno con su precio. Según Marx para producir ese producto lo único con valor en él es que en ellos hay vida humana objetivada. Humanos trabajando para producir. Vida objetivada. Y esa es la esencia. “El ser”. El fundamento, la raíz. Lo oculto. Esa vida es pagada con salario. Todo el trabajo de todos –en una sociedad- el trabajo medio social, para producir todo es vida consumida. Leben Arbeit: trabajo vivo. Pero el salario nunca paga toda la vida. Imposible. Siempre hay un plus-valor que durante el trabajo no es pagado, con independencia del salario. Si el salario es 100 el valor producido es 110, 120,130 (economía real, siempre tiene que haber plus-valorm incluso en la economía especulativa se está jugando con plus-valores: trabajo vivo no pagado, de algún sitio: de México, de Mozambique, de Kuala Lumpur). La naturaleza ya nunca es naturaleza (salvo algún nuevo coral no descubierto) la naturaleza cuando pasa a una mercancía es producto de un trabajo humano y vivo: tiempo de trabajo. Trabajo y tiempo: dos racionalidades de la modernidad capitalista. Tiempos Modernos. Pero aún no hemos llegado al plus-valor. Empecemos con la conversión del dinero en capital. La formula general del Capital.

SIGUIENDO CON EL MÉTODO FILOSÓFICO DE El CAPITAL COMO CRÍTICA A LA ECONOMÍA POLÍTICA





Las críticas de la Economía política burguesa no se hicieron esperar tras la publicación de El Capital. Y casi todas aúnan el mismo déficit que ahora hay. No entienden el método del libro. Le comparan, por seguir a Ricardo o a Smith, y dicen que su método es ¡Deductivo!!Qué no señores economistas! ¡Su método es filosófico! ¡Que para pensar como piensa Marx hay que saber leer a Hegel, a Platón a Aristóteles! Y, por añadidura, Marx entiende perfectamente a Smith y a Ricardo. Le piden recetas comtistas. ¡Recetas comtistas! ¡Están locos estos romanos! ¡Marx es un dialéctico: un filósofo, un guardián del pensar especulativo con 2400 años de antigüedad! ¡Un tipo cultísimo y sumamente pobre que dedicó toda su vida a explicar por qué los que trabajan por cuenta ajena en la sociedad capitalista de entonces son pobres! A día de hoy porque en los países periféricos se inflan a producir mercancías en fábricas de mala muerte y son pobres de solemnidad. Marx se muestra en el prólogo sorprendido y estupefacto ¡Dicen que es un analítico! y en otro sitio un idealista. En eso creo que si tienen razón. El método de Marx es un método dialéctico ¿Saben los economistas en que consiste eso? Nones. Para ello hay que empezar a leer a Platón someramente y hundirse de pleno en los diálogos duros: Sofista, Parménides o Teeteto. A fe que yo lo he intentado, entre otras cosas con el fin de entender a Marx. Y después sumergirse en Hegel. Uffffffff. Se necesita ser esponja. Se necesita tener un motivo para querer entender. Se necesita sentir un pathos. El pathos de la indignidad del mundo en que habitamos. En Marx lo ideal no es más que lo materia transpuesto en la cabeza del hombre. Cómo producimos, como comemos: y así explicamos de donde provienen nuestras ideas. Marvin Harris, el famoso antropólogo social y cultural bebe de ese principio. Pero Marx es mucho más, la lectura a través de Dussel me ha abierto en canal su interpretación. Las categorías marxistas han pasado de  mente a mente. La dialéctica de Hegel esta boca abajo: hay que revolverla para descubrir cómo funciona Marx. Casi nada. Pero lo que logra es alucinante. Un castillo categorial y una máquina para entender el funcionamiento del capitalismo en sus más profundas y misteriosas cavidades. Samuelson o el Mochón, aquellos libros falsos que estudié, inauténticos como los neokantianos lo fueron para Ortega.

EN EL PRÓLOGO DE LA SEGUNDA EDICIÓN DE EL CAPITAL

Marx III

“No se trata ya de si tal o cual teorema es verdadero, sino de si es útil o dañino, cómodo o incómodo para el capital, de si es reglamentario o no”(pág. 64), con esta sentencia Marx establece como tocan a muerto en la economía política. Marx estudia a Ricardo, a Sismondi, a Quenay. Marx además de filósofo se hace economista. A partir de 1830 la teoría económica queda absolutizada (fetichizada) por el capital hasta día de hoy: Hayek o Friedman solo escriben para fundamentar los intereses económicos del capital; y dejan de lado una relación fundamental –no es la desconozcan, sino que como comtistas, positivistas, ciencia burguesa, no quieren ver-. George Soros si ha descubierto a Marx. El capitalismo sabe que Marx tiene razón. Lo que no lo van a decir abiertamente. Sería contrario a sus intereses. Los Hayek o Friedman, seguidores de Bastiat, son corifeos del capital. “Como ciencia burguesa conciben el orden capitalista como un estadio evolutivo histórico transitorio, sino por el contrario, como forma absoluta y última de la producción social” (Pág. 62). Ya lo escribía Marx en su última redacción del capital. Marx sabía por Hegel que todo es historia: que todo evoluciona y cambia, por oposición dialéctica de contrarios. Sin embargo, la ciencia en el capitalismo, el fin de la Historia, considera que lo que hay, como modelo, lo habrá ya por siempre jamás. Piensa, absolutiza, fetichiza y detiene la Historia. Fukuyama lo llamó el fin de la Historia. Pero desde Hegel sabemos que eso ya nunca será así. Todo es Historia, todo fluye y todo cambia. Nada es eterno, ninguna situación histórica peremne. No hay imperio que dure 1000 años. Marx descubrirá las bases económicas del robo generalizado que produce, ahora con carácter mundial, que los ricos del mundo sean muy ricos y los pobres del mundo muy pobres. Y hoy ya con un carácter mundializado de sistema mundo. Los que trataron de seguir a Mills, como hoy ya ha mostrado el fracaso de Keynes, han tratado de reconciliar lo irreconciliable. Como dijo Marx (Prólogo segunda edición. Pág. 65). Solo hay que descubrir como se realiza ese robo. Cómo se lleva a cabo. Cómo unos pocos se quedan con el excedente que entre todos producimos para todos. Dussel, con su teoría de la dependencia nos ha enseñado como se produce ese robo a nivel mundial desde economías de la periferia a economías del centro. Dussel nos descubre porque los países colonizados por el capital, abiertos al mercado a sangre y a fuego (el mercado llega hasta donde lleva la marina norteamericana); y porque el salario es diferente aquí y allí. Descubrir la falacia del salario será otra tarea emprendida en esta lectura de Marx. Descubrir que el salario nunca paga todo lo que entre todos producimos y que en eso se encuentra el desequilibrio de porqué ricos son más ricos, y los pobres de los países más pobre, más pobres.

LEER A MARX DESDE HEGEL. NECESIDAD DE SABER QUÉ ES LA DIALÉCTICA. LA FETICHIZACIÓN DE LA ECONOMÍA POLÍTICA Y DE LA MERCANCÍA. LA TEORÍA DEL VALOR.


Lectura de Marx II

Marx realiza una crítica a la economía política burguesa desde la Filosofía. La ilustración del siglo XVII se había expresado en tres tiempos y lugares que se dieron consecutivamente: en Inglaterra fue política y económica, en Francia fue más política que filosófica y en Alemania fue más filosófica que política. Así, Marx tenía más fundamentos teóricos para abordar la crítica de la economía política. Hegel vuelve a traer la filosofía griega a su punto de continuidad, como una elaboración sintética de los mismos. “Los griegos son aún, y renacen en Alemania. Así, Marx recoge la filosofía para entender la economía. En primer lugar la dialéctica como método del pensar que es ir de lo abstracto determinado a lo concreto indeterminado (diáiresis ascendente) para entender la condición de posibilidad, lugar de los fenómenos (la mercancía como fenómeno; Marx como fenomenólogo) y conocimiento de los mismo. Así para entender a Marx hay que entender el lenguaje filosófico: las determinaciones  como delimitación, que parte de lo que no tiene determinación (a-peiron), y la esencia como condición de posibilidad y “ser”, fundamento de las reglas necesarias e inmanentes (arché, principio del capitalismo). Así en Marx cada palabra es un concepto filosófico griego-hegeliano: ¿Qué economista es capaz de hacer eso? Ninguno. La economía es una ciencia fetichizada. ¿Qué quiere decir esto? Para Marx es conferir propiedades teologales a lo hecho por la mano del hombre: un fetiche. Y la mercancía será un fetiche. Una aparición fenomenológica que la economía política absolutiza. Esto es: corta las relaciones que la mercancía tiene. Y sin relaciones un concepto ya no es relativo, sino absoluto. La mercancía es un fenómeno luminoso y misterioso. Una aparición en el más estricto concepto filosófico. Un ser-ahí: el Da-sain. Aparece en los estantes del Mercadona: Cerezas del Jerte. La economía política solo entiende de una parte de esa mercancía: que satisface necesidades y por tanto tiene una “utilidad”. Sin embargo detrás de ese producto hay vida humana que ha producido esa mercancía. Y esa vida humana es, precisamente, lo que tiene valor. La fetichización es conferir un halo mágico al producto y esconder la relación de producción inherente a la misma. Toda la economía burguesa partirá de ese hachazo a las relaciones, con el objeto de ocultar. Así, el dúplice carácter de la mercancía es que posee “valores de uso” y “valores de cambio”: las mercancías valen porque se usa y porque se cambian. Y nadie advierte, y ese el primer descubrimiento de Marx y su primera categoría, que las mercancías valen porque en ellas se encuentra el trabajo humano, la vida social y las relaciones sociales para producirlas. Marx empieza su economía como una antropología, auque su fin será ético. En las mercancías (servicios) hay vida muerta. Bien. Ese es el primer avance de la lectura de Marx, pero es preciso señalar, antes, que es preciso tener presente el concepto “de categoría”. Kategoreim viene de Aristóteles como especies necesarias u lógicas de los entes. Inherentes a los entes múltiples y formas de hacerse presente los entes. En Kant las categorías pertenecen a los sujetos cognoscentes, que categorizan los fenómenos para aprehenderlos, como condiciones de posibilidad del conocimiento sensible. Marx beberá de esa tradición. Su objetivo es montar un régimen de categorías (gnoseología) para comprender lo real y descubrir la esencia oculta, no sensible, de la economía política y con ello, descubrir (desvelar, des-ocultar, a-letheia) los principios básicos, las leyes del movimiento capitalista. Y a fe que lo logra. Los marxistas de salón no saben en verdad como lo hace.  Este es el marco categorial, paso a paso, que voy a intentar descubrir en esta lectura intensiva y lenta de El Capital.

Lectura de Marx I



El Capital de Marx constituye una continuación a una obra previa suya: Contribución a la crítica de la economía política. Marx lo que se propone investigar, como un Físico, es el modo de producción capitalista y las relaciones de producción y de tráfico. Marx vive en Inglaterra y además es un filósofo alemán. Pertenece a una tradición filosófica impresionante que le precede: Kant, Fichte, Schelling, Hegel. Tiene, pues, unas herramientas poderosas para interpretar filosóficamente los hechos que advierte en Inglaterra; y tiene unas herramientas que no poseen los propios economistas ingleses: Filosofía de alto nivel. Es un alemán, con lo que ello supone filosóficamente hablando, en una tierra pragmática. Y con ojos de lechuza hará descubrimientos insospechados. Descubre las leyes capitalistas que se imponen como ley de bronce. La misma que hoy 2014 se mantienen. La cabeza de medusa persiste y somos como Perseo envueltos en un manto de niebla. Ciegos y estupidizados. De nosotros se cuenta la historia: “De te fabula narratur”. Marx encuentra la pista del movimiento: la ley económica del capitalismo. Y lo hace de pleno. Solo que hay que saber Filosofía, Dialéctica, para entenderlo. Hay que conocer a Platón, y lo que es la Diáiresis ascendente desde lo abstracto a lo concreto, Hay que saber lo que es fundamento y condición de posibilidad, lo que es ser y lo que es esencia. Y de eso, los economistas no saben nada. ¿Qué van a entender pues? Si su ciencia es una ciencia fetichizada. Absolutizada. Donde olvidan relaciones fundamentales que se olvidan de un plumazo. Y ¿Qué es lo que se olvida? Se olvidan de que nuestro trabajo, el de todos, el social, el que cada uno cada día realiza, lo que se produce, no es otra cosa que vida. Que las cerezas que el fruticultor lleva a los almacenes son algo más que cerezas. Es vida. Es la vida objetivada. Y que cuando esas cerezas aparecen en el expositor de Mercadona no es tan solo un objeto de satisfacción de necesidades: es la vida de muchas personas, tiempo de trabajo y de relaciones sociales. Muchas de ellas relaciones de enajenación de vida, de tiempo.