sábado, 13 de noviembre de 2010

VISITA A ALCALÁ DE HENARES, MODELO DE CIUDAD UNIVERSITARIA Y CUNA DEL ERASMISMO ESPAÑOL































Alcalá de Henares se constituyó en el siglo XVI en el lugar central del erasmismo español. Fue la imprenta complutense la que tiró más ejemplares de los libros del humanista. Esencialmente, la obra de Erasmo es un brutal monumento literario a la cultura del renacimiento, donde atacó implacablemente la vida conventual y monacal, el clero ignorante y dañino, el fariseísmo en las observancia de las reglas y las ceremonias, junto con un aborrecimiento por la vida frailuna significada como una falsa vida religiosa . El "elogio a la locura" se constituye en uno de los ensayos más brillantes e irónicos de la historia de las letras, por su ataque al papado, a los jerarcas, a los teólogos escolásticos y a las expresiones de la vida y la piedad popular. Frente ello presentó un cristianismo humanista y brillante, con un componente cultural imponente, una sabiduría clásica y latina, cuyo centro son las enseñanzas de Cristo y su ejemplo moral. Alcalá de Henares pugnan en sus edificaciones un conflicto teológico que teñirá de sangre las losas del suelo patrio: el colegio mayor de San Idelfonso, con todos sus colegios y facultades anejos, a un lado, que representa al Renacimiento. Las órdenes religiosas, al otro, que durante el siglo XVII, y después de Trento, tratan de ganar espacio público en la vía, imponiendo cúpulas y espadones que permitan multiplicar el número de perspectivas. De ese modo se construye el entorno urbano de Alcalá de Henares, en un conflicto teológico: Renacimiento-Barroco; que en España significará una pugna que desgajará en dos el país. El erasmismo fue causa de agrias polémicas entre pro-erasmistas y anti-erasmistas que tuvieron sus disputas más interesantes en el entorno universitario complutense. De ahí se irradió por toda la península, convirtiéndose en una de las más interesantes muestras de debate intelectual ocurrido en el suelo patrio. Pero la historia es larga de contar. Por ahora disfruten de estas fotografías e imaginen cómo se desarrolló la vida estudiantil y académica entre los muros de "la ciudad universitaria" modelo primero de ciudad para los estudios. 1.- Las generales, situadas en el Patio Mayor de las Escuelas, el patio trilingue, para el estudio del latin, griego y hebreo. 2.- La plaza del mercado, hoy llamada de Cervantes, dónde sobresalen las cúpulas y espadones del colegio de Málaga y trinitarios; 3.- el monasterio de San Bernardo, como unas muestra de las inumerables edificaciones monacales, claustrales, que pueblan la ciudad, en un espacio conventual total característico del barroco. 4.- La cara Oeste del Palacio Arzobispal, donde, en su día, se encontraba el salón de concilios 5.- Las murallas que circundaban la ciudad en toda su amplitud.











miércoles, 10 de noviembre de 2010

Contra Arturo Pérez Reverte y la manipulación histórica

Fíjense en 0.52 !Banderas rojigualdas en el 2 de Mayo!...
Artículo criticado: http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/546/la-carga-de-los-tres-reyes/
Me parece ver e que es cierto que Reverte ha escrito esa soplapollez, aunque no me extrañaría, porque el tipo desbarra una jartá. Y eso que me gustó "territorio comanche". Ya me imagino cuales fueron sus enchufes para meterse en la TVE, donde imperaban unos cuantos nombres de sobra conocidos por ser fieles servidores a la camisa azul, el yugo, las flechas y el bigotillo ese recortado, que cuando jóvenes parecía chulesco, pero cuando mayores no son otra cosa que de viejo chocho. Eran aquellos tiempos, y aquella TV, de cuando el sector duro, los reformistas y los cambia chaquetas. De la azul a la demócrata. De todas formas, el problema de Pérez Reverte son muchos y variados. Uno de ellos que se educó en pleno franquismo, escuchando historias de buenos y malos, de rojos y de falangistas. A la vez que leía a Dumas, a Julios Verne y Salgaris, eran los tiempos de hazañas Bélicas, Alcázares, pedrínes, flechas y pelayos. Así que de todo ello, ha salido un buen escritor, a la vez que majadero. Otro de los problemas que tiene es que es periodista, más que otra cosa, con ínfulas de aventurero, de Errol Flin, chulesco : por tanto, cree saber más que nadie sobre los humano, sobre lo divino y sobre lo patrio. Yo creo que el ser miembro de la academia le han entrado ínfulas de intelectual, pero el pobre es un ignorante supino de literatura española y de historia y de otras materias, por más que se le antoje que los españoles somos incultos. Como si no hubiéramos sufrido la espada sobre la cabeza, la incuria, las hambres, el ostracismo, la mentira, los rencores, las envidias y el miedo en esta España cortijera. Azorín, Ortega, Unamuno, Max Aub, Ayala, Goytisolo, Machado, Montalbán, Valera, Galdós, Baroja y otros: !pero que se cree el tío, si no les llega a la suela de las zapatillas calientes!. En la vida hubieran escrito ninguno de ellos un texto en el que se condensa tanta ignorancia sobre lo que este país es y ha sido. Otro problema que tiene es que de Historia no tiene ni pajolera idea, y bien pudiera leerse algún tomo de "Historia Universal" de algún autor como Roberts, por ejemplo, en vez de tanta historia surgida durante los anales, por ano, de la Universidad franquista y la versión reaccionaria del siglo XIX de lo que el pasado fue. para que nos salga con las Navas de Tolosa y aquellas historias que él estudiaba siendo niño y mozo, al calor de historias de hombres valientes y chulescos que hicieron una guerra y la ganaron. Creé él que aquella educación recibida fue la mejor que humano hubiera recibido. Al fin y al cabo, ha dado resultado un escritor como él: un escritor de espadachines, literatura infantil, aventureros sin escrúpulos, cínicos, navegantes, muy hombrunos, e historias apasionantes; sí, pero que más le valiera callar, y escribir con menos altanería, chulería, altivez de falangista, simplemente por un motivo: por amor a la literatura patria. Aquí no necesitamos tantas historias de moros y cristianos, sangre y degüellos, boinas rojas, y banderas de aspas, teniendo azorínes que describieron el caserón vejancón, Barojas y sus auroras rojas, Zalacaínes y Avinaretas, y sus guerras carlistas, Unamunos, Larras, Valeras, Clarínes y Blascos Ibáñez. O esas larga literaturas del exilio, del exilio interior y el exilio exterior. Esos laberintos mágicos para que nos salga ahora con Rojos, Negros y Arévalos. ¿Pero él? ¿Quién es él para salir ahora con esas historias, que dice, se contaban en la escuela que él recuerda, que no es otra que la nacionalcatólica. Muy ducha ella aquellos en la versión historiográfica en "la Reconquista", en "Felipe II" y en las revoluciones carpetovetónicas contra el invasor francés, que de liberales y nacionales tenían lo que una alpargata sansoncarrasqueña o de cura trabucoide, muy docto y graduado en Sigüenza. En Historia son todos ellos como el Garci lo es en cine. El mismo que ya nos pinta la rojigualda de los balcones matritenses del dos de Mayo, como si fueran balcones provincianos en plaza durante Semana Santa. Y que recuerdan, más que a la sublevación contra los Mamelucos - donde no ondean banderas ni estandartes -, a los funestos días de la Semana Santa de 1937: que es donde de verdad viene la costumbre de colocar la bicolor. En los días turbios dónde los señores católicos de las derechas autónomas, bien vestidos, y las mantillas para las señoras, la gente de bien, rezaban beatamente, sin importarles que cerca del matón de los abigarres, por ejemplo, yacía el Alcalde del Piorno, asesinado impunemente por ser admirador de Azaña. Ya sé que estos historiadores de la reconquista, la ideología nacionalcatólica, que como he dicho es donde mejor se medraba en la corrupta universidad española para después de la Victoria, son muchos y variados - con importante excepciones -. No gusta de la historiografía como la de Gabriel Jackson, y su introducción a la España Medieval, o la Tuñón de Lara, por poner el caso, aborrecida por la muy patriótica y ortodoxa. Esta última que se gestó en el exilio, y con un margen de libertades mucho más amplio, y sin necesidades de lamer el culo a gerifaltes del régimen para ganarse la cátedra. clientela, que es lo que era la Universidad española, dónde gestó esa bazofia de Historia de España que se lee el Reverte, junto con la que elaboraron otros muchos germanófilos, que daban vítores por la futura conquista de Francia, la patria del iluminismo y la masonería, por los muy católicos emperadores de la Entente. Solo un majadero podría creerse que España ya existía en los tiempos de "la Reconquista". O como decía Ortega: una reconquista de seis siglos no es una reconquista. Pero España está llena de majaderos y de hijos de la grandísima puta. Pero el texto el bonito: parecen los reyes como BraveHeart, gritando libertad, antes y después de las batallas. Esa libertad que nos han negado a los españoles todos, salvo en pequeños, o ínfimos, lapsos. Pero no escribamos ahora de polémicas a lo Albornoz-Castro. Con Llamar majadero al que lo merece basta. Así que no me saque las Navas de Tolosa, ni que la Virgen del Pilar no quería ser francesa.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Por qué no soy cristiano. Bertrand Russell. Con un excurso sobre Ratzinger



Bertrand Russell fue uno de los grandes filósofos del siglo XX. Hacer esta afirmación con tal rotundidad puede, al menos, parecer pretencioso, máxime cuando ha habido otras figuras creadoras de filosofía muy robustas, como son Heidegger, Wittgenstein o Sartre. Posiblemente, como creador filosófico no llegue a la altura de esos tres. Pero el filósofo no es tan solo el creador de filosofía: es aquél que vive filosóficamente, sabiamente. Y Russell es un firme ejemplo de ello. Por qué no soy cristiano es uno de esos libros que se leen con delectación tanto por el lector especializado como por el que no lo es, debido a la amenidad de su prosa, la claridad de sus ideas y el estilo. Transitar por el Russell divulgador es transitar por el placer que ofrece la buena vida. Un sillón, una chimenea, un vaso de Whiskey, Jazz y Bertrand Russell, mientras se disfruta del debate que mantiene con el padre Copleston sobre la Existencia de Dios en la lectura que estoy refiriendo. Este libro consta de una recopilación de ensayos que trata sobre los argumentos ofrecido por las religiones, en especial por la religión cristiana, y la oposición que a tales argumentos la filosofía efectúa, además de otras materias relacionadas con la libertad, con la intolerancia o la ética sexual. El libro constituye un ameno ejemplo de fácil lectura sobre librepensamiento, así como de las fuerzas contrarias al mismo. En él aparece como apéndice un somero resumen sobre como Bertrand Russell, ya reconocido como una de las grandes figuras intelectuales mundiales, es vetado para ofrecer sus clases en la Universidad de Nueva York. El veto es planteado por poderosos grupos de presión de la ciudad, como es la iglesia episcopal protestante, que inician un campaña execrable contra Russell, tratando de evitar su presencia como profesor de filosofía. Bajo la admonición de que pervertía a la juventud y que se constituía en propagandista contario a la religión y a la moral es sometido a juicio público, ante la multitud que poco sabía que Russell había desmontado la lógica aristotélica y de que había intentado con éxito, siendo uno de sus epígonos, una de las más dificultosas materias filosóficas: la fundamentación lógica de las matemáticas. El retrato sobre como la prensa, las instituciones, organizaciones religiosas fustigan a Russell, mostrando un desconocimiento total sobre su obra, son un ejemplo claro de la iniquidad a la que las religiones pueden llegar con su intransigencia. De tal forma que se adentra en todos los intersticios del Estado, hasta en la judicatura, para evitar que Russell pudiera dar clase en la Universidad de Nueva York, acusado de indecencia moral y de pervertir a los jóvenes. Pocos años después Lord Bertrand Russell recibía la Orden del Mérito de su país y fue galardonado con premio Nobel de Literatura. Aparte del ejemplo de la intransigencia religiosa mostrada con él, el libro reseñado muestra la frescura, gracejo y vigor intelectual de sus conferencias y escritos. En ellos habla con un entretenimiento pasmoso sobre la vida buena, las religiones, el Poder, Dios, la Muerte, el conocimiento, el escepticismo, la felicidad, el relativismo, la benevolencia, educación. Muchos se han empeñado en considerar la filosofía como aburrida construcción teórica donde unos determinados maestros profesionales enseñan densos sistemas abstractos. Sin embargo, eso no es así. Russell, por ejemplo, es una muestra de todo lo contrario. He de reconocer que Bertrand Russell es, aunque no sé si viene a cuento, santo de mi devoción, un santo laico, por supuesto; dentro de la órbita de aquellos intelectuales que además de sabios son divertidos y con buen humor, tales como Voltaire o Erasmo de Rotterdam. El libro es interesante ahora que Ratzinger, el Jefe de la Iglesia romana, ha pisado suelo patrio, haciendo bandería contra el laicismo militante o radical que, en su opinión, acaece en Europa y que, en España,- bastión de la Contrarreforma, del nacionalcatolicismo, la evangelización del nuevo mundo, la reconquista, las cruzadas, la Inquisición, del cura Merino, del cura Santa Cruz y los requetés, no lo olvidemos- precisa recuperar como plaza. Y que, convenientemente asesorado, lanza mensajes a futuros líderes políticos bienaventurados en las encuestas, dictándoles, como ahora se dice, la hoja de ruta. Es, como digo, de lectura confortable éste volumen de Russell, ante tanta información y contra-información sobre la visita del Papa, reafirmándome, como él, en porqué no soy cristiano. Es sabido que Ratzinger se hizo profundamente religioso una vez pasada su experiencia en las juventudes hitlerianas, achacando a las doctrinas ateas, nazismo y comunismo, las barbaries desarrolladas durante aquella funesta década; "¿Pueden las religiones curar nuestros males?" Así se lo plantea Russell y la conclusión a la que llega es que no. Ahora solo queda comparar el vigor intelectual de un Bertrand Russell y un Benedicto XVI. Cada cuál, que adopte su opción, y aquí paz, y, para quien crea, después Gloria. Solo para finalizar, estas palabras: "La falta de inteligencia no salvará al mundo. Sólo una inteligencia mayor y más sabia puede hacer más feliz al mundo". Un vaso de Whiskey, una chimenea, un disco de Jazz y un libro de Bertrand Russell, un niño jugando en la alfombra -en mi caso-, una compañero/a con quien compartir el periplo vital, una renta sosegada, para no ser esclavo de nadie. Todo lo demás son gaitas.
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sábado, 6 de noviembre de 2010

Manuel Azaña. Discursos políticos y Ensayos (Lecturas)


Si desentrañar la política republicana es una pasión, este libro se constituye en fundamental. En él se recogen los discursos políticos del que fuera Jefe del Gobierno y, posteriormente, Presidente: El alcalaíno Manuel Azaña. La antología la realiza Federico Jiménez Losantos, personaje conocido tiempo después por ser locutor radiofónico un tanto controvertido. El prólogo, que debió ser escrito en un época de descubrimiento - por parte de la derecha española del político complutense-, advierte del patriotismo y el nacionalismo de Manuel Azaña: Vázquez Montalbán nos recuerda, en su libro la Aznaridad, como José María Aznar, en esa fase donde parecía querer olvidar la camisa azul de sus años mozos en la UCM, decía admirar y leer a Manuel Azaña. No sé si fue Losantos quien le recomendó la lectura en ese giro a lo liberal que quería dar la antigua Alianza Popular de orígenes franquistas. Como si el vuelo de la gaviota fuera algo más que en realidad no fue: todo un cambio ideológico. Sin embargo, en el propio prólogo, que parece comedido, finaliza desbarrando, atacando a los nacionalismos que no enarbolan la bandera española monárquica y, !agárrense!, poniendo como ejemplo el nacionalismo azañista como ejemplo de españolidad. Señor Losantos: el nacionalismo de Azaña no era precisamente el representado por esa bandera que los nacionalismos periféricos tampoco quieren enarbolar. El giro a lo liberal suele ser difícil cuando la camisa azul sigue oliendo por las axilas. En el libro se recogen, como digo, aquellos discursos más célebres del político y, por ello, aparte de su calidad literaria, que es excepcional, sirven para conocer cuál era la interpretación de los hechos políticos más importante de aquellos años, vistos a la luz de un personaje tan excepcional como denostado y desconocido. Los Ensayos también antologados son de una calidad impactante, en especial el que a mi parecer es una de las piezas literarias más impresionantes que he leído: "Tres generaciones del Ateneo". Pieza fundamental para entender como aquel intelectual, nacido de la sociedad civil, pudo llegar a las cotas políticas a las que llegó. Y es que yo creo que lo que hace que Azaña tuviera, y aún tiene, tan mala prensa por todos sus enemigos políticos es por un solo motivo: la inmensidad política de su figura. El político medio español, presente y pasado, queda a la altura del ridículo en su comparanza. Por ello no conviene dar pábulo a tan vesánica figura, no vaya a ser que se descubran las vergüenzas de tan ínfimos representante como pululan, por ser chicle en zapato de alcalaíno. Algunos no tienen reparo en reconocer que lo han leído, como en reparo tampoco tienen en decir que hablaban catalán en la intimidad. Si es cierto el sectarismo de Azaña -era un demócrata radical y un tantico soberbio - no menos cierto es que su talento era tremendo, tanto en el gobierno, mediante las leyes, como en las razones, esto es, en el discurso. Manuel Azaña gobernaba con leyes y razones, de tal modo que un régimen parlamentario, formado por coaliciones de minoría, se sintiése como pez en el agua. De ahí el conocido discurso para la aprobación del art. 26, donde consiguió, de golpe, dar impulso al texto constitucional al conseguir el punto intermedio entre socialistas y lerroxistas. Los discursos políticos dichos desde el gobierno son actos de gobierno. La clave de su habilidad discursiva - el mismo la señala- es como la emoción política. ¿Cuál es esa emoción política que bulle en sus venas? El problema de España. Tan típico de las generaciones del 98, pero que en un integrante de la generación del 17, como lo es Azaña, se plantea con la actitud de búsqueda de solución, de acción. Si la solución no es el preludio de la tragedia. Y la solución planteada por Azaña es la del liberalismo, largamente postergado. Un liberalismo que significaba gobierno de la sociedad civil; un liberalismo que implicaba la libertad del otro como única garantía de la libertad todos. El pirncipio moral de la "autonomía de la voluntad" ilustrada, tan poco, como mal comprendida, por los creadores de la moral teológica. Un castellano claro, preciso, de una sencillez superlativa, con un léxico apabullante, sin barroquismos, que hacía que todo español entendiese perfectamente que era lo que decía, hace que Manuel Azaña traspasase las fronteras de la ideología, que fuese admirado con independencia de partido -siempre de izquierda-, por parte del que le escuchaba. En sus discursos se trasluce una clara observación de los problemas y de la realidad, un conocimiento reflexivo sobre el pasado y un genio político tal que trasformaba las razones en acción política. SI algo le perdía era su radicalismo democrático, y una emoción tal por la revolución liberal, que en el XIX no pudo ser. Y si no pudo ser en el XIX tenía motivos de no ser: ni en el XIX ni en el XX. Estaba presente: Y si era claro que las órdenes religiosas hubieron de ser el freno, no menos lo iban a ser después. Ortega, cuyo conocimiento de la España parece muy por debajo del de Azaña, habló de las pólvoras que llevaba la constitución de 1931. Y llevaba razón. Si la España invertebrada es una divagación, que como nos recuerda Orwell, no sabe a dónde nos lleva este "espíritu elevado" que es el señor Ortega, los discursos y ensayos de Azaña contenían un certero y claro análisis; pero mucho más aún: sus discursos presentan una fina ironía erasmista que Azaña conocía muy bien. No en vano su padre, Esteban Azaña, había historiado la más de las erasmistas ciudades españolas. La ciudad natal de Azaña. El sectarismo radical democrático, la ironía erasmista, la precisión soberbia de un castellano hablado y escrito de modo difícilmente superable serían imperdonables por parte de sus enemigos. Sobre todo porque con esas armas quería coger el Estado y "triturar" el caciquismo de la faz Española. Acorralado por izquierdas y derechas intransigentes, Azaña sentía la emoción política en su seno: y esa emoción era del pueblo español. Un pueblo sojuzgado secularmente por cuatro caciques de pueblo que amañaban las elecciones. De tal forma que España era una ficción política. Dominada por el cura, el médico, el boticario y el alcalde - "los amos", que forman bandería políticas basadas en las clientelas- subvirtiendo un orden liberal, que nunca fue, y que rodeaba la Europa del XIX, con las nuevas y viejas nacionalidades que se iban gestando. Y que en España significo un pacto pacato entre dos Españas que no representaban otra cosa que la ficción de la Restauración. En 1923 escribe Azaña un irónico artículo: caciquismo y democracia. Aquellos dos años que van desde el 14 de abril de 1931 a noviembre de 1933 un hálito de esperanza cruza la vieja geografía española. A partir de aquella fecha se desvanece. Las derechas católicas, organizadas pueblo a pueblo, región a región, de obispado a obispado con una finalidad precisa: Rectificar la república, volver al antiguo sistema. El sistema donde "los amos" volvieran a tener "criados". Esa España mía, esa España nuestra. Si el enconado anticlericalismo que se plantea en aquella España es el germen de un conflicto, no lo es menos el acerado clericalismo que, en sentido contrario, se arma, con razones, sin razones y en todos los sentidos. No menos cierto que es un sentido secular ese punto intransigente de Manuel Azaña, en el que se encuentra en la raíz española. El Lazarillo, El Erasmo que circula en las faltriqueras, aún lado. Y el cura trabucoide, de otro, que organiza las partidas contra el invasor francés desde las sacristías, y prepara la pólvora contra todo aquello que representa la modernidad y el liberalismo. Francia era la patria de Descartes, lugar donde Dios dejó de pensar al Hombre. Lugar donde el Hombre empezó a pensar a Dios. Y Azaña era un francófilo. No era, como pensaba Unamuno, que España era más africana que europea. Era otra cosa: España era el bastión de la catolicidad. Y un régimen que no era católico, que no era católico en su fundamento político, cual es el principio ilustrado de la soberanía nacional, era demasiado áspero, demasiado de todo, para aquellos que pensaban que la soberanía residía en Dios, y en el pacto monarquía-Iglesia. En especial era demasiado para aquellos que había gobernado nuestros pueblos: el Cura, el boticario y el alcalde que, tiempo ha, se apoderó de los comunales y los pastos.

viernes, 7 de mayo de 2010

Fallido pacto en educación



Unas breves reflexiones sobre el fallido pacto de educación: Muchas veces pienso que el ministro Gabilondo le pasa como a su hermano. Son gente honesta y con una clara visión de la convivencia democrática, pero que parecen no ver la realidad nada más que como sus ojos desearan. Parecen no entender que hay una frase repetida que dice, y que olvidan: “Para eso ganamos la Guerra”. Creo que no han terminado de comprender que los que ganaron la guerra trajeron estos lodos. Y que no van a transigir con absolutamente en nada de aquello por el cual iniciaron una Cruzada. El problema de la educación española reside en el concierto económico de colegios religiosos, los más de ellos situados en terrenos públicos cedidos en su día por el Estado, que, aunque no hace falta recordarlo, se autodenominaba como nacional-católico. Creo que el ministro Gabilondo no ha leído la célebre obra de Fritz Martz, introducción a la pedagogía. Si la hubiera leído sabría la imposibilidad de pacto entre dos modelos de educación antitéticos: el de las congregaciones religiosas y el de “la libertad educativa” que se remonta, cuanto menos, al Fedón. Curioso es, por otro lado, el uso de esos términos. La “libertad educativa” tal y como es empleado por la Iglesia para seguir manteniendo sus colegios financiados con impuestos de todos (“que para eso ganaron una guerra”, que para ello iniciaron una cruzada), una libertad que es una libertad de los padres a elegir centro. ¿Dónde queda su preocupación por la libertad de los alumnos? cuando junto a la palabra libertad lo que leemos es "padres". Una educación que se precie de serlo debe ser una educación para la libertad: pero la libertad de los que aún son hombres en potencia. Veamos como se juega con la libertad, y su concepto en los procesos educativos en las instituciones contemporáneas de la educación. Un ejemplo: En un colegio público se inicia un claustro de maestros por la orden del día, y éstos exponen sus puntos de vista, que quedan reflejada en un acta. En un colegio religioso este mismo claustro se inicia con un rezo de un padrenuestro. Cada intervención queda bien auscultada por quien preside el acto: la orden. Curioso concepto de libertad. Si la educación es una educación para la libertad, como propone Fritz Martz, y si el maestro es el que guía de esa libertad, poca guía puede ejercer el que, por ser pagado por una confesión, no lo es. Y no me cuenten que ellos, libremente, acepten. No es la libertad de los padres a elegir colegio lo que más les importa: lo que más les importa es perpetuar una opción ideológica, auspiciada por el estado. So pena que los colegios públicos (donde ejercen profesionales que han superado, al menos, unas pruebas de acceso públicas y queen determinadas comunidades -por el alto número de tribunales y de participantes-, es realmente dificil de manipular) queden en lo que intentan que sea: el furgón de cola de la educación, siendo el lugar preciso dónde sus profesionales deben pelar con toda la complejidad y problemática que la educación se enfrenta. Los mejores profesionales, los libres, no lo duden, se encuetra en la educación pública. La libertad de los padres a la elección de centros procura una educación selectiva efectuada por los padres en un modelo de doble selección: los egoísmos y las ignoracias, el instinto de segregación, el ánimo de diferenciación, que les lleva a elegir colegios donde los padres han elegido para sus hijos ese mismo tipo de educación, y que nos lleva a concluir el tipo de personas que quiere que sus hijos sean. Un craso error para la educación liberadora, que requiere de sujetos capaces de pensar por sí mismos, en esa aventura que es el pensar, y cuyos hitos del pensamiento ya están muy alejados del escolasticismo que caracterizó a la eduación durante el franqusimo. Educación que continuaba colocando a España en el furgón de cola del pensamiento y la ciencia europea. La diferencia en el acceso a estos centros concertados a la profesión docente se sustenta en clientelismos y referencias. Pero para eso ganaron la guerra. El magisterio o es una profesión liberal, de caracter público o privado -pero no concertado-, o no es. En el momento que las instituciones son concertadas y pertenecen a determinada órden religiosa con amplio poder, la profesión queda desvirtuada. Juegan con mejor material, debido a la inopia de los padres, como queda dicho. A su propio egoísmo. Quieren seguir creando las redes clientelares en las que se sustenta el Estado Oligocrático; queriendo un bien que va contra ellos, por ir contra todos.Eso, desde tiempos de Platón, se llama ignorancia. La apuesta por una educación pública o privada no concertada es un modelo antitético al planteado por el Partido Popular. Pero recordemos: ganaron la guerra, y de esos réditos se siguen valiendo, como es el caso de Extremadura, donde se han ampliado los conciertos económicos a los colegios religiosos. Ahora bien, tengánlo en cuenta, una educación pública -o privada no concertada-, efectuado por maestros libres, es el lugar donde se encuentra la calidad educativa: en la relación maestro (adulto)- alumno (infante) en régimen de libertad. En lo que sería una educación para la democracia. Cosa que, por ahora, no es, al dividir al alumnado y a los maestros, en dos instituciones muy diferenciadas: la enseñanza pública - donde los maestros deben luchar con buena voluntad con todas las dificultades escolares de la educación: necesidades educativas especiales, problemas de escolarización, violencia, moral, ética: centrados en las necesidades del niño- y la concertada de ideología religioso católica -donde los profesores deben su sueldo a la ideología del centro, centros, dicho sea de paso, especializados en agradar a los padres- . Los motivos, lo sabemos bien, tienen que ver con un golpe de Estado, una Guerra Civil, una victoria y una dictadura de carácter católico. Todo ello aderezado por ser este país, en el pasado, el motor de la contrareforma, y que, a diferencia de los países protestantes, el monopolio de la lectura de la Biblia quedó en manos de frailes y sacerdotes: convirtiendo a este país en uno de los países con mayor tasas de analfabetismo de occidente en el siglo XIX.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Apología de Sócrates



La apología de Sócrates es uno de los más bellos textos filosóficos. Escrito por Platón entre 393 y 383, constituye el discurso que Sócrates hace en defensa propia, acusado de corromper a los jóvenes y despreciar a los dioses. Esta adaptación que aquí subo está muy bien realizada, pues recoge la intensidad que realiza el discurso: el odio y la envidia son las causas reales por el cual es juzgado. Sócrates pone en entredicho a los que eran considerados como sabios: los sofistas. Aquellos que enseñaban a los jóvenes a la vida política, pero que, sin afán de buscar lo que es justo y bueno, estaban corruptos, como corrupta era la educación que impartían. Sócrates, como todo filósofo, pone en cuestión el sistema político, por su déficits democráticos. En este caso, Sócrates ataca a muy poderosos intereses, que, en su opinión, causaba la corrupción democrática: que no eran los buenos hombres los que gobernaban, y que éstos, además, eran enseñados vilmente por personas que no poseían ningún conocimiento sobre cómo llegar a ser un buen hombre. De tal forma, los enemigos a los que Sócrates se enfrenta son muchos y poderosos: los demagogos. En final del diálogo es una de las más bellos párrafos escritos nunca en filosofía, acerca de la muerte, en una reflexión serena sobre la misma, y que tendrá una gran influencia en la posteridad. Son cinco vídeos muy recomendables.

lunes, 3 de mayo de 2010

Allen en la cola del cine.



Hoy, esta genial escena de Annie Hall, donde los protagonistas esperan en la cola del cine, mientras un pedante pone a parir a Federico Fellini, una de las filias del propio Allen… el espectador va tomando partido en la conversación, que la escucha, del mismo modo que Allen. De repente, Allen pregunta al propio espectador, mirando a la cámara, ¿Qué se hace cuando uno se encuentra en la cola del cine con un tipo como éste?... Un ejemplo de la mediocridad de de los que opinan sobre arte y estética, sin ser capaces, además, de crear nada. De buena gana, Allen, pondría en un mano a mano a los críticos con los artistas, para decirles: ustedes no entienden nada de nada porque, simplemente, no tiene ni pajolera idea.

jueves, 29 de abril de 2010

Los caminos de la memoria



Con independencia de los intereses políticos, ideológicos, que pueda haber con relación a las fosas donde están “ocultos” un número indeterminado de asesinados por causas políticas en este país el hecho asombroso es el descubrimiento de los pilares sobre los que se asienta la Historia política de este país del siglo XX. Y que, de alguna manera, supuso un interesado “olvido”, en aras a una supuesta “reconciliación nacional” y de pacto democrático. El hecho ineluctable, como digo de forma independiente a todo interés ideológico, es que este país está sembrado de fosas. Fosas olvidadas. El resultado terrorífico es el descubrimiento de un Terror que se ha querido ocultar. La memoria es una memoria terrible. Sin entrar en interesados maniqueísmos: el problema es que realmente se quiso dar carpetazo sobre un hecho notorio. Y es que, sí, hubo víctimas en ambos beligerantes antagónicos, causa de la intransigencia política en la que se sumergieron, sin entrar en equidistancias, que no lo es, pero el diferente tratamiento de unas y otras víctimas es lo que ha sido el clamoroso descubrimiento. Sin olvidar, tampoco, que el régimen surgido de la sublevación militar de 1936 continuó asesinando, por motivos políticos, desde aquella fecha hasta el mismo fallecimiento dell Jefe militar de la Rebelión: Francisco Franco. Parece inaceptable el haber cotemporizado, por unas razones u otras, por unas legitimindades morales u otras, con ese régimen. Pero, parece más inaceptable, que bajo el argumento de que aquellos asesinados eran revolucionarios y marxistas, "rojos", en la terminología de los rebeldes sublevados, el suelo español aparece plagado de fosas, en lo que es una verguenza colectiva, "el olvido". Olvido que se fundamenta en el miedo. Es el terrible descubrimiento que muchos ya antes conocían, y clamaban. Y lo hacían con razón.

lunes, 26 de abril de 2010

Viridiana: como acertó Buñuel en la definición filosófica a ¿Qué es España?



Escribí donde Kabila lo siguiente, al tanto de lo que el dice de Pérez Reverte: eso que escribió de que los españoles somos incultos, y cobra, por añadidura, una buena cantida de dineros por ser comisario de exposiciones. No merece la pena leerle: tanto con el 1808, y “la nación y la libertad”, y la Pepa, y las Cortes de Cádiz, que a los del PP les está haciendo una gracia tremenda. Financiandole con dinero de todos los españoles, su visión de las guerras de la independencia: vendiendose como un corsario con patente. Más cerca en el tiempo hubo una guerra ideológicamente más compleja políticamente. Guerra que han tratado de esconder en su verdad, con tal de legitimar cosas que no tienen ninguna legitimidad. Sobre eso de que España, el país de los teólogos de Trento, es inculta no hace falta que lo diga: así lo ha querido la jerarquía eclesiástica desde tiempos del concilio. ¿O es que interesaba, acaso, que se supiera leer?. ¿Quien iba a ser entonces el interprete de la Biblia? ¿Cada cual, como quería Lutero? ¿O los sacerdotes?. Pero sí, tiene razón: si este país hubiera sido culto, otro gallo cantaría. En el 1808 hubiera triunfado la luz, en vez de las tinieblas. Las tinieblas, con su pompa y con su boato, que recibieron a Fernando VII. Las mismas que expulsaron a los afrancesados. Junto a los obispos, que fueron a recibirle, cantaba la plebe: !Vivan las Caenas!. El señor Reverte se va al Barroco, con sus espadas y tercios, y se atreve de llamar incultos, in genere, al país que derrotó al humanismo cristiano con el barroco tridentino: En vez de llamar incultos a los que trajeron la incultura, que no son otros que las sotanas jesuíticas y las órdenes religiosas claustrales: monacatus non est pietas, decía Erasmo, que viendo lo que se avecinaba exclamó: Hispania non placet !. Pero es fácil llamar borricos a los demás cuando se han publicado libros de éxito que se venden como roscas. Se le sube a uno el ego, y se cree el summun de la verdad. Y así le ocurre: que no deja de expeler flatos.

El material del que está hecho este país y la vieja política.



Pues yo, ante este tipo de cosas, lo que siento es perplejidad. Se olvidaron contarnos del material del que está hecho este país. Una generación, nacida a partir de 1974: se nos ha mentido y no se nos ha contado ni una sola verdad. O todo este asunto queda totalmente aclarado en su conjunto, o aquí no hay nadie que no entienda nada. Vendrán generaciones con ánimo de ser veraces. Y estudiarán a Ortega, y a Marañón, y a Ayala, y a Unamuno, y a Azorín, y a Machado y a Cervantes... y sabrán del material del que están hecho este país y la naturaleza sin nobleza del Agro español - de la que se desesperaba Ortega-, que nos hizo trizas. Escribía Ortega en el Espectador su desesperanza por la ausencia de hombres veraces. Precisamente por eso necesito acotar una parte de mí mismo para la contemplación, Escribía. Este país necesita una honda reflexión. Hoy como ayer, se necesita del Ensayo filosófico de España, para dar lugar a una convivencia que, al menos, sea de otra naturaleza a la que nuestros políticos nos han enseñado. Hoy, como ayer, necesitamos una nueva política. La de hoy está vieja. Lo del asesinato de Calvo Sotelo... Ay! Esperanza... Camisa blanca. !En que país vivimos!


Cerezos en flor, "in vino veritas"


En el día de hoy, me gustaría dar la recomendación del restaurante al que fui a comer este fin de semana. Se llama Restaurante la Sotarriza, y se encuentra en la localidad de Jerte. De él destacaría la excelente cocina, elaborada a la tradición. La gran bodega de vinos, así como el interés en mejorar, día a día, en la tan difícil actividad hostelera son sus puntos fuertes. Buenos vinos y buena comida, después de un paseo alegre por el Jerte, es una recomendación que hago a mis amigos peripatos. En este restaurante se puede encontrar los mejores pescados y carnes. Y como no, la trucha del Jerte. Entramos con Albariños, Mar de Frades, 2009, y continuamos, tintos Unadir, Crianza, para terminar con un Gramona vidgel, un vino catalán exquisito. Y así, en templada conversación, en el goce estético, y ese gran diálogo, “in vino veritas”.

sábado, 24 de abril de 2010

Noam Chomsky: opiniones sobre Latinoamérica.



A consecuencia del llamado etnocentrismo, en virtud del cual no llegamos a comprender, ni transigir, con las realidades culturales y políticas de diversas regiones del planeta. Ni siquiera la que, por naturaleza, nos debía ser más cercana: Latinoamérica. La historia política hispanoamericana, en cierto sentido, está siendo dejada de lado. Eso nos impide comprender su naturaleza política, social y económica. La emancipación de los países de América Latina es uno de los procesos políticos más interesantes, y necesarios, para comprender la realidad política actual. Con ocasión de las olas del liberalismo decimonónico, y problemas internos de la metrópoli, se desarrollaron guerras de independencia entre los partidarios de la monarquía española y los contrarios. Procesos políticos donde la población indígena no fue tomada en cuenta. Más bien, dejada de lado, fueron las grandes propiedades, herederas del Antiguo Régimen, quienes efectuaron aquel proceso, en aras de un patriotismo, que consistió en tomar el Poder por parte de las camarillas terratenientes. SAquí un análisis de la situación latinoamericana, muy fundamentada, por parte de Noam Chomsky.

viernes, 23 de abril de 2010

Metafísica del Plano: "El fuera de campo". "Tierras de España", de Jhon Ivers



Una de las Guerras, consecuencia del nihilismo y el fracaso de las democracias parlamentarias continentales durante la década de los 30, fue la Guerra Civil Española. Jhon Ivers rodó estas imágenes, en uno de los mejores documentales de la historia del cine. No es casualidad que haya elegido dos escenas, de dos películas diferentes, al tanto de la Guerra. La Guerra, es querámoslo o no, una de las realidades más pavorosas que durante el siglo XX y siglo XXI, han acontecido. Guerra y técnica. La técnica unida a la muerte y la destrucción del adversario. Clausewitz nos recuerda que nadie empieza una Guerra sin saber lo que quiere y que pretende conseguir con ello. Los beligerantes se preguntan siempre cuales son los objetivos que persiguen. Es la “continuación de la política por otros medios”. Un conflicto de muy complejas relaciones y análisis, una Guerra y varias revoluciones desencadenadas, y latentes. El fuera de campo” y en el significado del mismo. Las guerras siempre son cristales rotos que se pisan. “Territorio Comanche”, de Reverte, reflejó aquella guerra en la ex-yugoslavia, famosa, entre otras muchas cosas, por el cerco de Sarajevo. Una vez, en España, Madrid fue cercado - salvo por la carretera de Valencia y de Barcelona- durante casi tres años. Sin entrar en el conflicto, me quedo con el horror de un “fuera de campo”, unos cristales rotos, y el sonido en off, que al final del vídeo se reflejan. Un ejemplo de lo que llamo la metafísica del plano: el “fuera de campo”.El lenguaje cinematográfico, usado con ritmo, en el primer conflicto bélico filmado de la historia

jueves, 22 de abril de 2010

Nietzsche y el nacionalsocialismo




Con ocasión de un comentario de Txema –el cual agradezco muy mucho-,acerca de Nietzsche, creo que se hace necesario una entrada sobre el tema, por ser de sumo interés filosófico. Yo también pienso, como él, que se ha tergiversado el pensamiento y la literatura de Nietzsche por parte de lo que fue el nacionalsocialismo alemán. Por eso opino a manera diferente a como lo hace Friemman en este vídeo. Txema dijo, con razones creo que fundamentadas lo siguiente: “A estas alturas no estoy seguro de que la teoría del superhombre de Nietzsche se corresponda con la visión que después utilizaron los nazis para deificar al ario. De hecho, la hermana (Elisabeth) del filósofo apunta en otra dirección que se identifica más con el hombre que pretende alcanzar la perfección, antes que con el que quiere dominar. Pudo ser una utilización interesada de su filosofía.” Efectivamente, creo que así es. Yo le contesté de este modo: “Es cierto que el pensamiento de Nietzsche es riquísimo y apasionante. Siempre he sentido que no terminaba de entender a Nietzsche como lo hiciera un alemán. Creo que no es dudoso afirmar que su literatura, en tal idioma, y sus aforismos, debía producir un efecto peculiar en el alemán. Eso, en parte, explica lo que pasó. No culpo por ello a Nietzsche. Pero su forma de expresarse debía causar efecto en aquellos jóvenes. Para mí, su gran hallazgo final se encuentra en "El Anticristo", después de la demolición de todos los valores que la tradición occidental ha elaborado. En cierta forma, el nihilismo se apoderó de las conciencias alemanas y el nazismo, en Alemania, se constituyó en la forma superador del mismo. Pero el nihilismo se apoderó de toda aquella época de finales del XIX y primeros del XX, no solo en Alemania. Fue una rebelión metafísica y una rebelión histórica. Es cierto lo que afirma Elisabeth, la enigmática hermana –cuyo muchos de sus comportamientos tampoco tienen justificación- que el superhombre tiene una mayor relación con el espíritu libre. Una moralidad que es afirmación de vida, y no de muerte y de destrucción. Y que ese tipo de "persona" no era, ni mucho menos, los nazis. Creo más bien que se refería casi unos pocos elegidos, capaces de desatar esas ataduras que son la gran mentira de la moral occidental: la que había que derruir a martillazos si fuera preciso. Los alemanes se apropiaron de ello: de hecho, no superaron el nihilismo, sino que se afirmaron en él, desvirtuando lo que Nietzsche quería expresar. Tampoco la película de Coppola se ha interpretado como debiera, en el aspecto Nietzscheano de la trasformación del capitán Kurtz en Dios y, por tanto, en un loco; interesantes tus apreciaciones para debatirlas, pues siempre he pensado que eran tópicos que se decían, y se repiten, al tanto de la película. Y que es una buena reflexión para una tertulia cinéfila.”. Friemman también va por la tesis tradicional de la filosofía Nietzscheana y su influencia en Alemania. Yo, un poco a la limón, dejé como comentario para la escena de Apocalipse Now –por ser la interpretación cinéfila habitual en todas la tertulias de cine-, aunque ya levaba bastante tiempo pensando lo mismo que Txema. La base de la filosofía Nietscheana, y que yo creo no entendieron los alemanes, se sitúa en “La muerte de Dios”: que los hombres habían matado después de las revoluciones burguesas, y después del pensamiento de Descartes. Este desplazó a Dios. El pensamiento kantiano, tampoco precisó de Dios, pero si, aún, del Dios moral. Como dice Friemman, quien necesita a Dios no necesita a nadie más: es un hombre sencillo, Dios responde todas las preguntas. La dificultad es que ya, quien no necesita a Dios, debe ser un superhombre. Pero para nada es ese superhombre el ario. Yo hablaría, muy posiblemente equivocadamente, de que se refiere a la minoría selecta que es capaz de formar una moral sin Dios –al cual Kant siguió precisando-, para superar el nihilismo. Esa minoría selecta, otra vez más, de lo que vuelve hablar Nietsche sea, otra vez, la de los filósofos, como en la tradición que decía querer derrumbar, pero dando un salto más allá: cual es la Voluntad de Poder de esos superhombres. Pero aún más, el concepto de "Voluntad de Poder", que creo no se ha entendido bien, está relacionado con las tesis historicistas. Esto es: lo que mueve la historia, no es la materia, como pensaban los marxistas. Lo que mueve la historia es la "Voluntad de Poder" , para crear una moral que es mentira: y esa es la historia del cristianismo, la tradición occidental, que nace por el culto orden y a las ideas platónicas. !Pero que orden ni orden !, vendrá a decir Nietzsche: la vida es un caos, y en ese caos "la Voluntad de Poder", que ha generado la moral, el cristianismo ,ha tratado de imponer un órden falso. Porque en el fondo lo que se impone, y se ha impuesto, han sido los instintos y no la razón. Creo que todo esto se ha entendido al revés de como Nietsche quería. Repito: la función del Superhombre es edificar una nueva moral que tomase en la verdad su base, y no en la gran mentira generadora de la moral occidental: por eso Nietzsche maldijo el cristianismo. Su pensamiento es superador del nihilismo, pues posiblemente el nihilismo era lo que iba a llevar indefectiblemente el pensamiento occidental, y que él supo ver antes que nadie . Vamos a ver: soy de los que piensasn que para seguir a Nietzsche hay que leer su primera y última obra: ver de donde viene y a donde va. Desde "la verdad y mentira en sentido extramoral" a "el Anticristo". Nietzsche sigue estando de actualidad, pues por muchas procesiones de Semana Santa que haya, es una realidad indubitada que, filosóficamente, "Dios ha muerto". Pues sin ese "Dios ha muerto" no se entiende nada de la filosofía del siglo XX ni, aún, nada de lo que en el siglo XX ha ocurrido. El debate en el vídeo de Friemman es interesante.

miércoles, 21 de abril de 2010

Manipulación y medios de comunicación




El sociólogo Felipe López Aranguren ofrece esta conferencia sobre los medios de comunicación y el Poder. Es una de las materias antiguas sobre el discurso del Poder, y como este se reproduce. La otra tarde, curiosamente, escuchando la cadena COPE –la cadena de los Obispos-, decían: “Somos libres”. Y, después de dos horas de “debate” sobre el franquismo y su posible juicio, afirmaban: Una cadena que ha estado siempre contra el Poder. Desde este punto de la información-contrainformación, mentira, debemos desarrollar un poco más las tesis de Foucault de la micro-política. La militancia que encare necesidades concretas y problemas concretos, sin aferrarse al Poder: Lo que importa no es tanto la conquista de Poder, como la posibilidad de resistencia. Foucault hablaba del poder de confesionario, en virtud del cual la Iglesia se apoderaba de la subjetividad, al conocer los secretos íntimos. Hoy día las estrategias de Poder son más complejas, y que van desde las instituciones del Estado, al uso de los medios de comunicación, para conformar “la opinión pública”. En esto relacionamos el uso de tal cadena con el uso equívoco del lenguaje, confiriendo libertad a un Poder, y no al único sujeto con posibilidad de serlo: el ser humano. Y solo el ser humano puede ser libre. El valor de la libertad consiste en la habilidad de pensar por uno mismo: de no ser pensado por otros. Libertad y pensamiento son dos elementos básicos de la filosofía: solo el que “piensa” es “libre”. La dificultad básica es “pensar” y no “ser pensado”. La cadena COPE y las homilías son un ejemplo de esto. Pero hay muchas más. Todos los medios de comunicación existentes tienen detrás un poder financiero. Las editoriales, a su vez, pertenecen a ese poder financiero. Entonces ¿Cómo puede lograrse un pensamiento autónomo? … con la rebelión: pero la rebelión resistente y, a la vez, auto-afirmativa. Con el intenso deseo de libertad. Fácil ¿verdad?. Pues no, no lo es. Al contrario. Lo curioso del vídeo es que, al final, el conferenciante habla de tener un medio de comunicación para alcanzar el Poder: ¿Para qué? Poder y Mentira la misma cosa es. Lo que trata de denunciar le da en sus narices.

La cabalgata de las Walkirias, de Wagner



El Horror. Yo creo que no hacen falta comentarios a esta escena. Los hombres creídos Dioses. Es el nihilismo consecuencia de la técnica. ¿Heidegger sabía lo que estaba pasando? ¡Sabía lo que estaba pasando! Los hombres habían olvidado el Da-sein. Se creen Dioses.