En las cálidas noches valxeritenses, junto a las frescas gargantas durante el estío: No nos hemos sumergido en los profundos y oscuros recovecos del alma humana. Plácidas, cálidas: noches valxeritenses. Bitácora.
En el día de hoy, me gustaría dar la recomendación del restaurante al que fui a comer este fin de semana. Se llama Restaurante la Sotarriza, y se encuentra en la localidad de Jerte. De él destacaría la excelente cocina, elaborada a la tradición. La gran bodega de vinos, así como el interés en mejorar, día a día, en la tan difícil actividad hostelera son sus puntos fuertes. Buenos vinos y buena comida, después de un paseo alegre por el Jerte, es una recomendación que hago a mis amigos peripatos. En este restaurante se puede encontrar los mejores pescados y carnes. Y como no, la trucha del Jerte. Entramos con Albariños, Mar de Frades, 2009, ycontinuamos, tintos Unadir, Crianza, para terminar con un Gramona vidgel, un vino catalán exquisito. Y así, en templada conversación, en el goce estético, y ese gran diálogo, “in vino veritas”.
A consecuencia del llamado etnocentrismo, en virtud del cual no llegamos a comprender, ni transigir, con las realidades culturales y políticas de diversas regiones del planeta. Ni siquiera la que, por naturaleza, nos debía ser más cercana: Latinoamérica. La historia política hispanoamericana, en cierto sentido, está siendo dejada de lado. Eso nos impide comprender su naturaleza política, social y económica. La emancipación de los países de América Latina es uno de los procesos políticos más interesantes, y necesarios, para comprender la realidad política actual. Con ocasión de las olas del liberalismo decimonónico, y problemas internos de la metrópoli, se desarrollaron guerras de independencia entre los partidarios de la monarquía española y los contrarios. Procesos políticos donde la población indígena no fue tomada en cuenta. Más bien, dejada de lado, fueron las grandes propiedades, herederas del Antiguo Régimen, quienes efectuaron aquel proceso, en aras de un patriotismo, que consistió en tomar el Poder por parte de las camarillas terratenientes. SAquí un análisis de la situación latinoamericana, muy fundamentada, por parte de Noam Chomsky.
Una de las Guerras, consecuencia del nihilismo y el fracaso de las democracias parlamentarias continentales durante la década de los 30, fue la Guerra Civil Española. Jhon Ivers rodó estas imágenes, en uno de los mejores documentales de la historia del cine. No es casualidad que haya elegido dos escenas, de dos películas diferentes, al tanto de la Guerra. La Guerra, es querámoslo o no, una de las realidades más pavorosas que durante el siglo XX y siglo XXI, han acontecido. Guerra y técnica. La técnica unida a la muerte y la destrucción del adversario. Clausewitz nos recuerda que nadie empieza una Guerra sin saber lo que quiere y que pretende conseguir con ello. Los beligerantes se preguntan siempre cuales son los objetivos que persiguen. Es la “continuación de la política por otros medios”. Un conflicto de muy complejas relaciones y análisis, una Guerra y varias revoluciones desencadenadas, y latentes. El “fuera de campo” y en el significado del mismo. Las guerras siempre son cristales rotos que se pisan.“Territorio Comanche”, de Reverte, reflejó aquella guerra en la ex-yugoslavia, famosa, entre otras muchas cosas, por el cerco de Sarajevo. Una vez, en España, Madrid fue cercado - salvo por la carretera de Valencia y de Barcelona- durante casi tres años. Sin entrar en el conflicto, me quedo con el horror de un “fuera de campo”, unos cristales rotos, y el sonido en off, que al final del vídeo se reflejan. Un ejemplo de lo que llamo la metafísica del plano: el “fuera de campo”.El lenguaje cinematográfico, usado con ritmo, en el primer conflicto bélico filmado de la historia
Con ocasión de un comentario de Txema –el cual agradezco muy mucho-,acerca de Nietzsche, creo que se hace necesario una entrada sobre el tema, por ser de sumo interés filosófico. Yo también pienso, como él, que se ha tergiversado el pensamiento y la literatura de Nietzsche por parte de lo que fue el nacionalsocialismo alemán. Por eso opino a manera diferente a como lo hace Friemman en este vídeo. Txema dijo, con razones creo que fundamentadas lo siguiente: “A estas alturas no estoy seguro de que la teoría del superhombre de Nietzsche se corresponda con la visión que después utilizaron los nazis para deificar al ario. De hecho, la hermana (Elisabeth) del filósofo apunta en otra dirección que se identifica más con el hombre que pretende alcanzar la perfección, antes que con el que quiere dominar. Pudo ser una utilización interesada de su filosofía.” Efectivamente, creo que así es. Yo le contesté de este modo: “Es cierto que el pensamiento de Nietzsche es riquísimo y apasionante. Siempre he sentido que no terminaba de entender a Nietzsche como lo hiciera un alemán. Creo que no es dudoso afirmar que su literatura, en tal idioma, y sus aforismos, debía producir un efecto peculiar en el alemán. Eso, en parte, explica lo que pasó. No culpo por ello a Nietzsche. Pero su forma de expresarse debía causar efecto en aquellos jóvenes. Para mí, su gran hallazgo final se encuentra en "El Anticristo", después de la demolición de todos los valores que la tradición occidental ha elaborado. En cierta forma, el nihilismo se apoderó de las conciencias alemanas y el nazismo, en Alemania, se constituyó en la forma superador del mismo. Pero el nihilismo se apoderó de toda aquella época de finales del XIX y primeros del XX, no solo en Alemania. Fue una rebelión metafísica y una rebelión histórica. Es cierto lo que afirma Elisabeth, la enigmática hermana –cuyo muchos de sus comportamientos tampoco tienen justificación- que el superhombre tiene una mayor relación con el espíritu libre. Una moralidad que es afirmación de vida, y no de muerte y de destrucción. Y que ese tipo de "persona" no era, ni mucho menos, los nazis. Creo más bien que se refería casi unos pocos elegidos, capaces de desatar esas ataduras que son la gran mentira de la moral occidental: la que había que derruir a martillazos si fuera preciso. Los alemanes se apropiaron de ello: de hecho, no superaron el nihilismo, sino que se afirmaron en él, desvirtuando lo que Nietzsche quería expresar. Tampoco la película de Coppola se ha interpretado como debiera, en el aspecto Nietzscheano de la trasformación del capitán Kurtz en Dios y, por tanto, en un loco; interesantes tus apreciaciones para debatirlas, pues siempre he pensado que eran tópicos que se decían, y se repiten, al tanto de la película. Y que es una buena reflexión para una tertulia cinéfila.”. Friemman también va por la tesis tradicional de la filosofía Nietzscheana y su influencia en Alemania. Yo, un poco a la limón, dejé como comentario para la escena de Apocalipse Now –por ser la interpretación cinéfila habitual en todas la tertulias de cine-, aunque ya levaba bastante tiempo pensando lo mismo que Txema. La base de la filosofía Nietscheana, y que yo creo no entendieron los alemanes, se sitúa en “La muerte de Dios”: que los hombres habían matado después de las revoluciones burguesas, y después del pensamiento de Descartes. Este desplazó a Dios. El pensamiento kantiano, tampoco precisó de Dios, pero si, aún, del Dios moral. Como dice Friemman, quien necesita a Dios no necesita a nadie más: es un hombre sencillo, Dios responde todas las preguntas. La dificultad es que ya, quien no necesita a Dios, debe ser un superhombre. Pero para nada es ese superhombre el ario. Yo hablaría, muy posiblemente equivocadamente, de que se refiere a la minoría selecta que es capaz de formar una moral sin Dios –al cual Kant siguió precisando-, para superar el nihilismo. Esa minoría selecta, otra vez más, de lo que vuelve hablar Nietsche sea, otra vez, la de los filósofos, como en la tradición que decía querer derrumbar, pero dando un salto más allá: cual es la Voluntad de Poder de esos superhombres. Pero aún más, el concepto de "Voluntad de Poder", que creo no se ha entendido bien, está relacionado con las tesis historicistas. Esto es: lo que mueve la historia, no es la materia, como pensaban los marxistas. Lo que mueve la historia es la "Voluntad de Poder" , para crear una moral que es mentira: y esa es la historia del cristianismo, la tradición occidental, que nace por el culto orden y a las ideas platónicas. !Pero que orden ni orden !, vendrá a decir Nietzsche: la vida es un caos, y en ese caos "la Voluntad de Poder", que ha generado la moral, el cristianismo ,ha tratado de imponer un órden falso. Porque en el fondo lo que se impone, y se ha impuesto, han sido los instintos y no la razón. Creo que todo esto se ha entendido al revés de como Nietsche quería. Repito: la función del Superhombre es edificar una nueva moral que tomase en la verdad su base, y no en la gran mentira generadora de la moral occidental: por eso Nietzsche maldijo el cristianismo. Su pensamiento es superador del nihilismo, pues posiblemente el nihilismo era lo que iba a llevar indefectiblemente el pensamiento occidental, y que él supo ver antes que nadie . Vamos a ver: soy de los que piensasn que para seguir a Nietzsche hay que leer su primera y última obra: ver de donde viene y a donde va. Desde "la verdad y mentira en sentido extramoral" a "el Anticristo". Nietzsche sigue estando de actualidad, pues por muchas procesiones de Semana Santa que haya, es una realidad indubitada que, filosóficamente, "Dios ha muerto". Pues sin ese "Dios ha muerto" no se entiende nada de la filosofía del siglo XX ni, aún, nada de lo que en el siglo XX ha ocurrido. El debate en el vídeo de Friemman es interesante.
El sociólogo Felipe López Aranguren ofrece esta conferencia sobre los medios de comunicación y el Poder. Es una de las materias antiguas sobre el discurso del Poder, y como este se reproduce. La otra tarde, curiosamente, escuchando la cadena COPE –la cadena de los Obispos-, decían: “Somos libres”. Y, después de dos horas de “debate” sobre el franquismo y su posible juicio, afirmaban: Una cadena que ha estado siempre contra el Poder. Desde este punto de la información-contrainformación, mentira, debemos desarrollar un poco más las tesis de Foucault de la micro-política. La militancia que encare necesidades concretas y problemas concretos, sin aferrarse al Poder: Lo que importa no es tanto la conquista de Poder, como la posibilidad de resistencia. Foucault hablaba del poder de confesionario, en virtud del cual la Iglesia se apoderaba de la subjetividad, al conocer los secretos íntimos. Hoy día las estrategias de Poder son más complejas, y que van desde las instituciones del Estado, al uso de los medios de comunicación, para conformar “la opinión pública”. En esto relacionamos el uso de tal cadena con el uso equívoco del lenguaje, confiriendo libertad a un Poder, y no al único sujeto con posibilidad de serlo: el ser humano. Y solo el ser humano puede ser libre. El valor de la libertad consiste en la habilidad de pensar por uno mismo: de no ser pensado por otros. Libertad y pensamiento son dos elementos básicos de la filosofía: solo el que “piensa” es “libre”. La dificultad básica es “pensar” y no “ser pensado”. La cadena COPE y las homilías son un ejemplo de esto. Pero hay muchas más. Todos los medios de comunicación existentes tienen detrás un poder financiero. Las editoriales, a su vez, pertenecen a ese poder financiero. Entonces ¿Cómo puede lograrse un pensamiento autónomo? … con la rebelión: pero la rebelión resistente y, a la vez, auto-afirmativa. Con el intenso deseo de libertad. Fácil ¿verdad?. Pues no, no lo es. Al contrario. Lo curioso del vídeo es que, al final, el conferenciante habla de tener un medio de comunicación para alcanzar el Poder: ¿Para qué? Poder y Mentira la misma cosa es. Lo que trata de denunciar le da en sus narices.
El Horror. Yo creo que no hacen falta comentarios a esta escena. Los hombres creídos Dioses. Es el nihilismo consecuencia de la técnica. ¿Heidegger sabía lo que estaba pasando? ¡Sabía lo que estaba pasando! Los hombres habían olvidado el Da-sein. Se creen Dioses.
La revolución de los principios mata a Dios en la persona de su representante. La revolución del siglo XX mata lo que queda de Dios en los principios mismos y consagra el nihilismo histórico. Todas las revoluciones modernas han concluido en un reforzamiento del Poder del Estado.Me decían que eran necesarios unos muertos para llegar a un mundo donde no se mataría. No esperes por el juicio final: Se lleva a cabo cada día. A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad.Dos siglos de rebelión, metafísica o histórica, se ofrecen justamente en nuestra reflexión. Las páginas que siguen proponen una tesis que explica, en parte, la dirección y, casi enteramente, la desmesura de nuestro tiempo".
Pocas lecturas se han significado tan importantes como ésta de "El hombre rebelde", pocas tan esclarecedoras, pocas tan necesarias. Pocos filósofos como él. Porque sí: Camus fue expresivo, fue claro: y, a la vez, interpretó el mundo, su mundo, el siglo XX, como pocos han sabido hacerlo. El análisis de la revolución soviética, o de todas las revoluciones totalitarias, sigue un camino hilvanado desde Sade, los librepensadores, la revolución francesa, el nihilismo ruso, Marx, el anarquismo, el surrealismo. Y explica lo que aconteció. No interpreta. Sabe. Y cuenta como pocos, en un libro que es, todo él, una cita.”La única revolución psicológica que ha realizado nuestra época, después de la de Freud, la ha realizado el NKDV”. “Que miserable - exclamaba Marx- es esta sociedad que no conoce mejor medio de defensa que el verdugo.”: pero el verdugo no era todavía el verdugo filósofo y por lo menos no aspiraba a la filantropía universal. Un libro imprescindible para entender, para saber de verdad, lo que ocurrió: pero aún más dificil. ¿Por qué?
Quería hoy hablar de una de las obras maestras, entre tantas, de Bergman: “La Vergüenza”. En especial por su atroz final desesperanzado de muerte y destrucción. En el You tube no he encontrado imágenes subtituladas, ni aún ese final. Pero si he encontrado esta escena de la película “Como un espejo”. Un padre y un hijo hablan acerca de Dios, como seres existenciales que dudan. Lo buscan y reflexionan sobre ello. La desesperanza nihilista llega a su sumo con “La Vergüenza”. Bergman, testigo de su mundo, y de la II Guerra Mundial, reflexionará ya no solo, -sobre la ausencia de Dios- , sino el angustioso silencio del alma: el que lleva a la incomunicación, a la soledad y a la desesperanza. El miedo y la humillación hacen perder la dignidad del ser humano. Lo transforman en un animal acorralado y peligroso. Eva y Jan -los protagonistas- llegarán, por ser tiempos bélicos, a los extremos de la vejación. Desde el deseo de ella de ser madre, al acto que, posteriormente, realizará Jan: En el momento dado en el cual los equilibrios sociales que frena los impulsos humanos se resquebrajan, cualquier individuo se puede convertir en perseguidor e incluso en verdugo. Bergman una cámara subjetiva (en verdad hiper-objetiva) que es la mirada de Dios. 0 Berman-Dios que, en silencio, siente vergüenza por el acto de Jan. Un Dios que contempla a los humanos, pero que no interviene. Como si Dios contemplara el propio infierno que ha creado, al dar libertad a esos sujetos que ha creado y ha dado el nombre de Hombres. Lástima que esa escena no la he encontrado con subtítulos. Merece ver, en cambio, esta otra escena. El mayor sufrimiento no viene de adentro: sino de los de fuera, de los seres queridos. Bergman parece ilustrar la sentencia sartriana: "El inferno son los otros". Y no el pecado, como afirmaba el cristianismo, de origen interno, y que separa al ser humano de Dios. La soledad del alma que se quintaesenciará en películas como "El silencio" o "Gritos y susurros", película de la que ya hablé. El peor infierno es que no hubiera muerte. Así es como hay que entender la setencia sartriana. El cine de Bergman: un cine perturbador que se pregunta sobre las dificil cuestiones que el humano trata de obviar. Lo que Heidegger llamaba la inautenticidad del ser.
No creo que la ley de Amnistía fuese, en sí, un gol que metieron a la izquierda española. El proceso de la transición política, con lecturas más complejas, aún, es, en su esencia, sencillo: un pacto entre franquistas y entre comunistas – o al menos el buró político -, que desde tiempo atrás, pedían “la reconciliación nacional”. Si el pacto fue un gol fue por una circunstancia básica: se jugaba en desventaja y en campo contrario. España era, sociológicamente, franquista. El régimen, con sus diferentes familias políticas –también enfrentadas por el Poder, se situaba en todos los aparatos del Estado: en las fuerzas armadas (ejército y policía político-social) y en las oligarquías económicas y financieras (generadas, ampliadas y mantenidas en el mismo). Las izquierdas españolas del interior eran, básicamente, por un lado-en su masa- falangistas. Y que como masa política se comporta: pudo oscilar su voto del CDS, al PSOE y al PP. Por otro, un encomiable "exilio interior" que había sufrido muy mucho el franquismo. La política del entrismo, junto a la de reconciliación nacional y el pacto con la Iglesia (las tesis del cristianismo aliada del marxismo resultaba una política hábil en Nicaragüa, por ejemplo, en la oposición a Somoza), eran la mantenida por el PCE. Pero la oposición política al régimen no era lo suficientemente fuerte: pese al movimiento estudiantil, el crecimiento del PCE, y jóvenes con compromiso político. El PSOE es un izquierda creada desde dentro del régimen, cuya tesis, al agrado de la secretaría de Estado norteamericana, es la que triunfa en Surresnes. El PSOE del exilio era un reducto, comprometido, pero sin fuerza política. Lo queramos, o no, nos guste, o no, el España era, sociológicamente, franquista, por mucho exiliado interior que hubiera y oposición democrática. Eso no desdice que hubiera una efervescencia democrática y antifranquista enorme: pero no lo suficientemente fuerte como para dejar que Franco muriera en su cama con la espada en la mano. El apoliticismo español, reducto del franqusimo, pese a la efervescencia, era muy fuerte también. Básicamente el franquismo estaba débil internamente. Pero no por efecto de la oposición: y lo suficientemente fuerte para que el pacto de amnistía fuese el que fue. A los no nacidos durante el franquismo lo que choca es la tremenda mentira política en la que consiste todo el entramado: al observar que el franquismo se perpetúa. En especial tras el rearme ideológico del PP y su “refundación”. Quizá eso sea lo que esté en cuestión: para los treintañeros, una nueva generación de demócratas de izquierda, le sorprende la existencia de una derecha franquista, y que esta se perpetúe: todo fue porque hubo “reforma” y no “ruptura”. Las camisas azules se limpiaron, se guardaron, se colocaron en el armario, y aparecieron esplendorosas camisas nuevas demócratas. Y de ahí se desperdigaron entre la clase política del PSOE y PP. Ciertamente, tiene sus bases en la izquierda, y una generalización, que no desdice que España era sociologicamente franquista: y que muchos votantes que dieron la mayoría absoluta al PSOE por primera vez, se encontraba en esa masa sociológica. A una nueva generación, la ya no tan bisoña, nacida en 1970 en adelante, está poniendo en cuestión el modelo, al que curiosamente, defienden exfranquistas y gentes que no movieron un pie para lo que puede parecer moralmente lo correcto desde el punto de vista democrático - la ruptura del franquismo-, alabando la democracia que “el pueblo” se dio. Lo curioso del caso es que “la izquierda democrática” era el PCE, mucha de ella nutrida del Mayo Francés –los jóvenes-, y otra parte, los históricos, ocupando el Poder. Yo creo que el sentido de “democracia” comunista es muy diferente de la llamada “la democracia burguesa”. Y en esa tesitura se pacto la Ley de amnistía: las élites franquistas y el buró político del PCE “demócratas comunistas”, pactando la legalización del PCE, a cambio de la rojigualda, Don Juan Carlos y la Amnistía política. A lo mejor sí que fue un gol. Pero es lo que hay, en un periodo histórico de muy importantes matices. Todo ello con un clima de violencia política, atentados terroristas, represión policial, la extrema derecha dando caña, El estado ejerciendo terrorismo de Estado, fusilando por crímenes políticos, la ETA y los GRAPO asesinado. ¿El Pueblo dónde estaba? ¿En las canciones de Jarcha tal vez? Aunque se comprende y admira a todos los que lucharon contra el franquismo y fueron encarcelados y sufieron represión. Pero se repite, basicamente, España, por las razones que fuera, era socilogicamente franquista. Y en esa tesitura se realizó el pacto de amnistía. El clara desventaja para la oposición politicamente comprometida. Y así luce el pelo al régimen político actual, y sus carácteres de oligarquía política. Hay un argumento que señala: "No se puede cuestionar la transición y el pacto del franquismo y las fuerzas de oposición (no sólo el PCE) es intocable." Pero es que Relmente la única oposición que al franquismo le daba cagalera era el PCE. Las demás fuerzas de "oposición" las tenía controladas. Solo la transición era posible si el PCE pasaba por el aro. Y pasar pasó.
Según información publicada en ABC, el Nacional Security Archive (NSA), de la Universidad de Washington, ha conseguido la desclasificación de un documento según el cual se revelan datos de importancia histórica. La administración Ford, con Henry Kissinger en la secretaría de Estado y Bush padre a cargo de la CIA, pudo evitar el asesinato de Orlando Letelier, ex ministro de Salvador Allende y opositor de Augusto Pinochet. Kissiner en persona se lavó las manos del terrorismo de Estado del régimen de Pinochet. La operación Cóndor consisitió en una campaña de vigilancia y represión de los regímenes en america latina, con asistencia técnica norteamericana.
Ordet, de Carl Theodore Dreyer, es una de las grandes Obras maestras del cine. Desde el punto de vista formal la gran creación artística de Dreyer consiste en los pocos planos de los que está compuesta la película. Dreyer es un autor que va por libre en la creación cinematográfica. Esto es: crea un estilo propio, tan propio, como si no existiese otro cine diferente. Es por ello un “creador de formas” sin parangón. Una isla cinematografica. De alguna manera, todos los demás directores, deben a Griffith o a Eisenstein. Dreyer, en cambio, crea desde sí propio. La teoría del montaje, como instrumento de creación de la tensión cinematográfica, queda desmontada por Dreyer en Ordet. Los planos largos, compuestas por secuencias largas, no impide la tensión, con un manejo fundamental del tiempo cinematográfico de la escena, aún sin montaje, y que tiene que ver con el concepto de ritmo. El ritmo es algo que no tiene que ver con el montaje, sino con la habilidad del artísta para crearlo, dentro de la secuencia: es el ritmo interno. Esta técnica le es totalmente imprescindible a Dreyer para expresar y entender el milagro de la secuencia final, que no es otro que el fenómeno de “la Fe cristiana”. Su raíz. Un hallazgo formal insuperable para tan dificil cuestión. El Cine de Dreyer, como el de Bergman, es un cine trascendental, que no deja de preguntarse por las preguntas esenciales del ser humano y su enigma. En esta secuencia vemos lo que venimos anunciando: el largo plano secuencia, solo interrumpido en alguna ocasión, que permite al espectador ir reflexionando sobre lo que se habla, los movimientos de cámara suaves, y la reflexión sobre dos maneras de entender la religión: Una oscura, otra alegre. Dos tensiones fundamentales para entender a Dios y que fue la sustancia de las dos corrientes teológicas de la modernidad, que fracturaron el cristianismo en dos tras la Reforma, la protesta Luterana y Calvinista, y la posterior Contrarreforma de la Iglesia de Roma.
El hombre está condenado a ser libre, porque una vez que está en el mundo, es responsable de todo lo que hace.
El hombre nace libre, responsable y sin excusas.
El desorden es el mejor servidor del orden establecido... Toda destrucción confusa debilita a los débiles, enriquece a los ricos, aumenta el poder de los poderosos.
La violencia se da siempre por una contra-violencia, es decir por una réplica a la violencia del otro.
Martin Heidegger ofreció unas lecciones preciosas en la Universidad de Friburgo en 1929, bajo el título de “Conceptos fundamentales de la Metafísica”. En ellas habló del mundo, de la finitud y de la Soledad. La filosofía como algo que atañe a cualquiera y que se presta a cualquiera. La necedad del que se despreocupa, deshumanizandolo, para ser pensado por otros, que ofrecen las respuestas fatigosas. El hombre como ser-ahí: El que arrojado al mundo se pregunta por el Ser y su totalidad. La dignidad en la conciencia de su finitud. Descartes significó la modernidad: poniendo al Hombre como centro del Universo. Ya no se precisó de Dios, que nace de la propia subjetividad. La Cosmología ptolemaica permitía un gran espacio en el mundo finito, tras la bóveda celeste. Espacio para Dios, Infierno, o Cielo. La revolución Copernicana, de un mundo infinito, con infinitos soles, infinitas estrellas, produjo un espasmo en las conciencias. ¿Dónde está Dios? ¿Dónde se encuentra el Cielo? ¿Dónde el infierno? El existencialismo solo tiene razón de ser en el ateísmo... Con Heidegger, con Freud y con Ortega el siglo XX entró en un momento sublime. La finitud es el modo fundamental de nuestro ser y el retiro a la soledad, un aislamiento del Hombre en su existencia. Los cerezos, con sus flores, están-ahí, son parte del Ser: pero no hacen lo que yo hago: preguntarse. ¿Dónde queda Dios? Nietzsche afirmaba que “Dios ha muerto”. Filosóficamente fue muriendo poco a poco: Desde Santo Tomás, los hombres predicaban vías a su encuentro. Las revoluciones burguesas decapitaron a Dios, con la filosofía política de la Ley de los Hombres. Ahora bien: en el siglo XX Dios es, filosóficamente, un reducto del Medioevo: Descartes, el primero que lo desplazó. ¿Qué es el mundo, la finitud, el aislamiento? Se preguntará Heidegger. Son las preguntas de todos y cada uno de nosotros, cuando, debajo de un cerezo, en calma, bajo el sol de primavera, con las nieves al fondo, nos preguntamos. Y solo hallamos la respuesta de nuestra existencia, del misterio, y de nuestra finitud, como verdades indubitadas. Nuestra vida y nuestra muerte, que es la que añade valor a nuestra existencia.
Nota: Lo magistral de esta escena de la película de Bergman, es que se refleja el debate teológico que hubo en el profesor cuando era aún un joven. Por un lado, su espíritu racionalista, como hombre de Ciencia, y que solo cree como realidades indubitadas, la muerte, la finitud y la propia existencia. Por otro lado, la religión. Y la actitud final de la madurez, la ataraxia, de un hombre que ha reflexionado profundamente sobre estas materias; con el triunfo final de una espera de la muerte en tranquilidad…
Considero que el concepto de “alienación” es uno de los más importantes y trabajados de la filosofía del siglo XIX. Comparto, además, en que es uno de esos conceptos filosóficos que mejor aclaran la realidad idealista, y lo mejor de la filosofía hegeliano-marxista. Puesto que la aberración sustancial que dará lugar a la rebeldía – el yo me rebelo, luego existimos-, se configura en lo que es el “trabajo alienado”, el trabajo para otro. Aunque en estos momentos soy muy crítico con muchos aspectos de la filosofía hegeliano-marxista, sobre todo en el aspecto teórico fallido, y simplificador, de la teoría dialéctica de la historia, así como la interesante, pero errónea, concepción del valor de la mercancía. Diré que, en verdad, mi atracción por la filosofía, por primera vez, consistió en el análisis del trabajo alienado, que realicé en 1997. El concepto nace en su amplitud con Hegel, que distingue entre “alienación primera” y “alienación segunda”. La alienación primera es la separación entre el individuo y la naturaleza. La alienación segunda es la vuelta del hombre a su objetivización, por medio de la sociedad y la cultura, para integrarse en su “sustancia moral”. Freud analizaría este hecho en el “Malestar en la Cultura”; también tiene mucho que ver con la filosofía política del estado hobbesiano. La alienación segunda consiste, en “una conciencia noble”, que sabe alinear su ser y permitir la creación del Estado. En cambio, “la conciencia vil” considerará al Estado como una entidad opresora. Para “la conciencia noble”, en términos hegelianos, el Estado es el que hace posible la libertad plena (recordemos que Hegel es un filósofo total, que quiere acoger en su filosofía la realidad toda, y uno de los mejores especialistas en filosofía del Derecho). Estos conceptos influirán en la posterior izquierda hegeliana, pero aún más importante: la ruptura entre Marx y Bakunin y la escisión de la AIT. En el Estado, dice Hegel, es el que hace la libertad plena. Fuera del Estado solo cabe “la demencia libertaria” o el ejercicio espontáneo e individualista de la libertad. La alienación segunda es, pues, consiste es la creación del Estado, por aquellos “héroes de la razón pensante”, en su astucia por conocer la razón histórica. Como si la historia tuviera razones: cosa que Foucault desmentiría, sino en otra cosa más perecida al análisis del Poder, en la Arqueología del Saber y su periodo genealógico. Hegel descubre en la alienación segunda aparece lo que es “la alienación de servicios” (Verässerung), que se establece de una manera contractual, y es limitada en el tiempo, a diferencia de la Etäusserung, propia del trabajo servil y esclavo. ¿La sociedad socialista, el Estado socialista, elimina la alienación? Si todos trabajan para todos, el “trabajo colectivo”, ¿queda abolida la alienación primera entre el mundo subjetivo y objetivo?... largo de dilucidar para un estrecho margen. Soy de los que piensan que la naturaleza última de las relaciones humanas no se encuentra tanto en la creación material de objetos, sino en las relaciones humanas de Poder y dominación en la decisión, y no en la apropiación del objeto de trabajo, por el Estado, o por el Capitalista Burgués. No es en la ajenidad donde se establece la aberración de las relaciones sociales de trabajo –necesarias para la satisfacción de necesidades materiales, so pena que el hombre fuera un Robinson-. La aberración se encuentra en “la dependencia”, término jurídico que explicita un acuerdo de sometimiento al Poder de Dirección en el Trabajo. Un trabajador en el sistema capitalista como en el sistema socialista puede estar sometido al mismo grado de dependencia, sino peor, con el agravante de que capitalistas puede haber muchos, y se puede cambiar, o como afirma Sartre, colocar el tornillo donde plazca, imbuido por el anonimato, como forma de libertad. En un solo Estado, autoritario, para el que se trabaja, disminuyen las posibilidades de elegir; con lo cual, la alienación, la aberración esencial en qué consiste la objetivización del ser humano, tampoco queda resuelta por un Estado socialista. Por ello el grado de insatisfacción, de cosificación, de alienación puede llegar a ser igual en uno u otro. Leibniv señalaba que este era el mejor de los mundos posibles; la teoría Panglossiana. La Candidez consiste en no darse cuenta que no existen paraísos, ni en la tierra ni el cielo. Y que las utopías parte de uno mismo, rompiedo las ataduras alienantes, comprometiendose con la propia libertad individual. Soy Libre, luego exisitimos. Simpatizo, no lo niego, con Camus. Pero consiento con Sartre en algunas cosas, como en la duda agónica. Estamos al lado de los oprimidos, sentimentalmente: pero el final feliz no existe. Pensar en los mesias, en los paraísos terrenales, una bella idea. Pero lo he dicho en ocasiones: las ataduras las libera cada uno a sí propio, diciendo no, y con agallas para ser libre individualmente. Las libertades colectivas huelen a terrorismo de Estado y a campos de concentración.