En las cálidas noches valxeritenses, junto a las frescas gargantas durante el estío: No nos hemos sumergido en los profundos y oscuros recovecos del alma humana. Plácidas, cálidas: noches valxeritenses. Bitácora.
viernes, 23 de abril de 2010
Metafísica del Plano: "El fuera de campo". "Tierras de España", de Jhon Ivers
jueves, 22 de abril de 2010
Nietzsche y el nacionalsocialismo
miércoles, 21 de abril de 2010
Manipulación y medios de comunicación
La cabalgata de las Walkirias, de Wagner
martes, 20 de abril de 2010
Rebelión, revolución y nihilismo. En "El hombre rebelde" de Albert Camus
Albert Camus:
Pocas lecturas se han significado tan importantes como ésta de "El hombre rebelde", pocas tan esclarecedoras, pocas tan necesarias. Pocos filósofos como él. Porque sí: Camus fue expresivo, fue claro: y, a la vez, interpretó el mundo, su mundo, el siglo XX, como pocos han sabido hacerlo. El análisis de la revolución soviética, o de todas las revoluciones totalitarias, sigue un camino hilvanado desde Sade, los librepensadores, la revolución francesa, el nihilismo ruso, Marx, el anarquismo, el surrealismo. Y explica lo que aconteció. No interpreta. Sabe. Y cuenta como pocos, en un libro que es, todo él, una cita.”La única revolución psicológica que ha realizado nuestra época, después de la de Freud, la ha realizado el NKDV”. “Que miserable - exclamaba Marx- es esta sociedad que no conoce mejor medio de defensa que el verdugo.”: pero el verdugo no era todavía el verdugo filósofo y por lo menos no aspiraba a la filantropía universal. Un libro imprescindible para entender, para saber de verdad, lo que ocurrió: pero aún más dificil. ¿Por qué?
Amor y Dios. Vergüenza, un film de Ingmar Bergman
El infierno son los otros.
Quería hoy hablar de una de las obras maestras, entre tantas, de Bergman: “La Vergüenza”. En especial por su atroz final desesperanzado de muerte y destrucción. En el You tube no he encontrado imágenes subtituladas, ni aún ese final. Pero si he encontrado esta escena de la película “Como un espejo”. Un padre y un hijo hablan acerca de Dios, como seres existenciales que dudan. Lo buscan y reflexionan sobre ello. La desesperanza nihilista llega a su sumo con “La Vergüenza”. Bergman, testigo de su mundo, y de la II Guerra Mundial, reflexionará ya no solo, -sobre la ausencia de Dios- , sino el angustioso silencio del alma: el que lleva a la incomunicación, a la soledad y a la desesperanza. El miedo y la humillación hacen perder la dignidad del ser humano. Lo transforman en un animal acorralado y peligroso. Eva y Jan -los protagonistas- llegarán, por ser tiempos bélicos, a los extremos de la vejación. Desde el deseo de ella de ser madre, al acto que, posteriormente, realizará Jan: En el momento dado en el cual los equilibrios sociales que frena los impulsos humanos se resquebrajan, cualquier individuo se puede convertir en perseguidor e incluso en verdugo. Bergman una cámara subjetiva (en verdad hiper-objetiva) que es la mirada de Dios. 0 Berman-Dios que, en silencio, siente vergüenza por el acto de Jan. Un Dios que contempla a los humanos, pero que no interviene. Como si Dios contemplara el propio infierno que ha creado, al dar libertad a esos sujetos que ha creado y ha dado el nombre de Hombres. Lástima que esa escena no la he encontrado con subtítulos. Merece ver, en cambio, esta otra escena. El mayor sufrimiento no viene de adentro: sino de los de fuera, de los seres queridos. Bergman parece ilustrar la sentencia sartriana: "El inferno son los otros". Y no el pecado, como afirmaba el cristianismo, de origen interno, y que separa al ser humano de Dios. La soledad del alma que se quintaesenciará en películas como "El silencio" o "Gritos y susurros", película de la que ya hablé. El peor infierno es que no hubiera muerte. Así es como hay que entender la setencia sartriana. El cine de Bergman: un cine perturbador que se pregunta sobre las dificil cuestiones que el humano trata de obviar. Lo que Heidegger llamaba la inautenticidad del ser.
lunes, 19 de abril de 2010
Transición política española
No creo que la ley de Amnistía fuese, en sí, un gol que metieron a la izquierda española. El proceso de la transición política, con lecturas más complejas, aún, es, en su esencia, sencillo: un pacto entre franquistas y entre comunistas – o al menos el buró político -, que desde tiempo atrás, pedían “la reconciliación nacional”. Si el pacto fue un gol fue por una circunstancia básica: se jugaba en desventaja y en campo contrario. España era, sociológicamente, franquista. El régimen, con sus diferentes familias políticas –también enfrentadas por el Poder, se situaba en todos los aparatos del Estado: en las fuerzas armadas (ejército y policía político-social) y en las oligarquías económicas y financieras (generadas, ampliadas y mantenidas en el mismo). Las izquierdas españolas del interior eran, básicamente, por un lado-en su masa- falangistas. Y que como masa política se comporta: pudo oscilar su voto del CDS, al PSOE y al PP. Por otro, un encomiable "exilio interior" que había sufrido muy mucho el franquismo. La política del entrismo, junto a la de reconciliación nacional y el pacto con la Iglesia (las tesis del cristianismo aliada del marxismo resultaba una política hábil en Nicaragüa, por ejemplo, en la oposición a Somoza), eran la mantenida por el PCE. Pero la oposición política al régimen no era lo suficientemente fuerte: pese al movimiento estudiantil, el crecimiento del PCE, y jóvenes con compromiso político. El PSOE es un izquierda creada desde dentro del régimen, cuya tesis, al agrado de la secretaría de Estado norteamericana, es la que triunfa en Surresnes. El PSOE del exilio era un reducto, comprometido, pero sin fuerza política. Lo queramos, o no, nos guste, o no, el España era, sociológicamente, franquista, por mucho exiliado interior que hubiera y oposición democrática. Eso no desdice que hubiera una efervescencia democrática y antifranquista enorme: pero no lo suficientemente fuerte como para dejar que Franco muriera en su cama con la espada en la mano. El apoliticismo español, reducto del franqusimo, pese a la efervescencia, era muy fuerte también. Básicamente el franquismo estaba débil internamente. Pero no por efecto de la oposición: y lo suficientemente fuerte para que el pacto de amnistía fuese el que fue. A los no nacidos durante el franquismo lo que choca es la tremenda mentira política en la que consiste todo el entramado: al observar que el franquismo se perpetúa. En especial tras el rearme ideológico del PP y su “refundación”. Quizá eso sea lo que esté en cuestión: para los treintañeros, una nueva generación de demócratas de izquierda, le sorprende la existencia de una derecha franquista, y que esta se perpetúe: todo fue porque hubo “reforma” y no “ruptura”. Las camisas azules se limpiaron, se guardaron, se colocaron en el armario, y aparecieron esplendorosas camisas nuevas demócratas. Y de ahí se desperdigaron entre la clase política del PSOE y PP. Ciertamente, tiene sus bases en la izquierda, y una generalización, que no desdice que España era sociologicamente franquista: y que muchos votantes que dieron la mayoría absoluta al PSOE por primera vez, se encontraba en esa masa sociológica. A una nueva generación, la ya no tan bisoña, nacida en 1970 en adelante, está poniendo en cuestión el modelo, al que curiosamente, defienden exfranquistas y gentes que no movieron un pie para lo que puede parecer moralmente lo correcto desde el punto de vista democrático - la ruptura del franquismo-, alabando la democracia que “el pueblo” se dio. Lo curioso del caso es que “la izquierda democrática” era el PCE, mucha de ella nutrida del Mayo Francés –los jóvenes-, y otra parte, los históricos, ocupando el Poder. Yo creo que el sentido de “democracia” comunista es muy diferente de la llamada “la democracia burguesa”. Y en esa tesitura se pacto la Ley de amnistía: las élites franquistas y el buró político del PCE “demócratas comunistas”, pactando la legalización del PCE, a cambio de la rojigualda, Don Juan Carlos y la Amnistía política. A lo mejor sí que fue un gol. Pero es lo que hay, en un periodo histórico de muy importantes matices. Todo ello con un clima de violencia política, atentados terroristas, represión policial, la extrema derecha dando caña, El estado ejerciendo terrorismo de Estado, fusilando por crímenes políticos, la ETA y los GRAPO asesinado. ¿El Pueblo dónde estaba? ¿En las canciones de Jarcha tal vez? Aunque se comprende y admira a todos los que lucharon contra el franquismo y fueron encarcelados y sufieron represión. Pero se repite, basicamente, España, por las razones que fuera, era socilogicamente franquista. Y en esa tesitura se realizó el pacto de amnistía. El clara desventaja para la oposición politicamente comprometida. Y así luce el pelo al régimen político actual, y sus carácteres de oligarquía política. Hay un argumento que señala: "No se puede cuestionar la transición y el pacto del franquismo y las fuerzas de oposición (no sólo el PCE) es intocable." Pero es que Relmente la única oposición que al franquismo le daba cagalera era el PCE. Las demás fuerzas de "oposición" las tenía controladas. Solo la transición era posible si el PCE pasaba por el aro. Y pasar pasó.
domingo, 18 de abril de 2010
Kissinger y el asesinato de Orlando Letelier.
http://www.abc.es/20100418/internacional-estados-unidos/condor-pasa-sobre-20100418.html
Dos visiones en el Cristianismo en Ordet. Obra maestra de Dreyer.
Valle del Jerte. Un lugar para la poesía y la reflexión filosófica.
Grcias a Sigi, y a Irene.
viernes, 16 de abril de 2010
Sartre y Vietnam

El hombre está condenado a ser libre, porque una vez que está en el mundo, es responsable de todo lo que hace.
El hombre nace libre, responsable y sin excusas.
El desorden es el mejor servidor del orden establecido... Toda destrucción confusa debilita a los débiles, enriquece a los ricos, aumenta el poder de los poderosos.
La violencia se da siempre por una contra-violencia, es decir por una réplica a la violencia del otro.
Flor del cerezo: belleza y senectud. Reflexión metafísica sobre Dios
Nota: Lo magistral de esta escena de la película de Bergman, es que se refleja el debate teológico que hubo en el profesor cuando era aún un joven. Por un lado, su espíritu racionalista, como hombre de Ciencia, y que solo cree como realidades indubitadas, la muerte, la finitud y la propia existencia. Por otro lado, la religión. Y la actitud final de la madurez, la ataraxia, de un hombre que ha reflexionado profundamente sobre estas materias; con el triunfo final de una espera de la muerte en tranquilidad…
jueves, 15 de abril de 2010
Alienación
Considero que el concepto de “alienación” es uno de los más importantes y trabajados de la filosofía del siglo XIX. Comparto, además, en que es uno de esos conceptos filosóficos que mejor aclaran la realidad idealista, y lo mejor de la filosofía hegeliano-marxista. Puesto que la aberración sustancial que dará lugar a la rebeldía – el yo me rebelo, luego existimos-, se configura en lo que es el “trabajo alienado”, el trabajo para otro. Aunque en estos momentos soy muy crítico con muchos aspectos de la filosofía hegeliano-marxista, sobre todo en el aspecto teórico fallido, y simplificador, de la teoría dialéctica de la historia, así como la interesante, pero errónea, concepción del valor de la mercancía. Diré que, en verdad, mi atracción por la filosofía, por primera vez, consistió en el análisis del trabajo alienado, que realicé en 1997. El concepto nace en su amplitud con Hegel, que distingue entre “alienación primera” y “alienación segunda”. La alienación primera es la separación entre el individuo y la naturaleza. La alienación segunda es la vuelta del hombre a su objetivización, por medio de la sociedad y la cultura, para integrarse en su “sustancia moral”. Freud analizaría este hecho en el “Malestar en la Cultura”; también tiene mucho que ver con la filosofía política del estado hobbesiano. La alienación segunda consiste, en “una conciencia noble”, que sabe alinear su ser y permitir la creación del Estado. En cambio, “la conciencia vil” considerará al Estado como una entidad opresora. Para “la conciencia noble”, en términos hegelianos, el Estado es el que hace posible la libertad plena (recordemos que Hegel es un filósofo total, que quiere acoger en su filosofía la realidad toda, y uno de los mejores especialistas en filosofía del Derecho). Estos conceptos influirán en la posterior izquierda hegeliana, pero aún más importante: la ruptura entre Marx y Bakunin y la escisión de la AIT. En el Estado, dice Hegel, es el que hace la libertad plena. Fuera del Estado solo cabe “la demencia libertaria” o el ejercicio espontáneo e individualista de la libertad. La alienación segunda es, pues, consiste es la creación del Estado, por aquellos “héroes de la razón pensante”, en su astucia por conocer la razón histórica. Como si la historia tuviera razones: cosa que Foucault desmentiría, sino en otra cosa más perecida al análisis del Poder, en la Arqueología del Saber y su periodo genealógico. Hegel descubre en la alienación segunda aparece lo que es “la alienación de servicios” (Verässerung), que se establece de una manera contractual, y es limitada en el tiempo, a diferencia de la Etäusserung, propia del trabajo servil y esclavo. ¿La sociedad socialista, el Estado socialista, elimina la alienación? Si todos trabajan para todos, el “trabajo colectivo”, ¿queda abolida la alienación primera entre el mundo subjetivo y objetivo?... largo de dilucidar para un estrecho margen. Soy de los que piensan que la naturaleza última de las relaciones humanas no se encuentra tanto en la creación material de objetos, sino en las relaciones humanas de Poder y dominación en la decisión, y no en la apropiación del objeto de trabajo, por el Estado, o por el Capitalista Burgués. No es en la ajenidad donde se establece la aberración de las relaciones sociales de trabajo –necesarias para la satisfacción de necesidades materiales, so pena que el hombre fuera un Robinson-. La aberración se encuentra en “la dependencia”, término jurídico que explicita un acuerdo de sometimiento al Poder de Dirección en el Trabajo. Un trabajador en el sistema capitalista como en el sistema socialista puede estar sometido al mismo grado de dependencia, sino peor, con el agravante de que capitalistas puede haber muchos, y se puede cambiar, o como afirma Sartre, colocar el tornillo donde plazca, imbuido por el anonimato, como forma de libertad. En un solo Estado, autoritario, para el que se trabaja, disminuyen las posibilidades de elegir; con lo cual, la alienación, la aberración esencial en qué consiste la objetivización del ser humano, tampoco queda resuelta por un Estado socialista. Por ello el grado de insatisfacción, de cosificación, de alienación puede llegar a ser igual en uno u otro. Leibniv señalaba que este era el mejor de los mundos posibles; la teoría Panglossiana. La Candidez consiste en no darse cuenta que no existen paraísos, ni en la tierra ni el cielo. Y que las utopías parte de uno mismo, rompiedo las ataduras alienantes, comprometiendose con la propia libertad individual. Soy Libre, luego exisitimos. Simpatizo, no lo niego, con Camus. Pero consiento con Sartre en algunas cosas, como en la duda agónica. Estamos al lado de los oprimidos, sentimentalmente: pero el final feliz no existe. Pensar en los mesias, en los paraísos terrenales, una bella idea. Pero lo he dicho en ocasiones: las ataduras las libera cada uno a sí propio, diciendo no, y con agallas para ser libre individualmente. Las libertades colectivas huelen a terrorismo de Estado y a campos de concentración.


