Me costó entender lo de las bisagras. ¿Cuál es la bisagra que sujeta el marco de la puerta? Leo en las Memorias de Santiago Carrillo "el quid"."Seguíamos buscando la bisagra que facilitara el paso de la dictadura a la democracia ignorando que ya se encontraba en el lugar adecuado y que la había colocado quien menos la podía pensar: el mismo Franco". (S. Carrillo). Una buena bisagra para una puerta con dos hojas. En lo que se equivocó es que los goznes son el ejército y que no se pasó de dictadura a democracia: sino de dictadura a oligocracia. Todo bien engrasado por la Conferencia Episcopal, que es quien diseñó la puerta. Seguiremos con la madre del cordero de "la democracia": esto es pacto entre franquistas reformistas (Fraga) y Comunistas (Carrillo) y su "consenso", con el pilotaje del Opus, y marginación de carlistas y falangistas. Por lo pronto, leo el paso de Santiago Carrillo por la URSS, que parece 1984 de Orwell, y la organización clandestina del PCE en el exilio. Empiezo a llegar a temas interesantes, y que tenía un mayor desconocimiento, como es la organización del PCE en el exilio, durante la II GM, y la división, muy enfrentada de la oposición antifranquista en el SERE, de Negrín, y el JARE de Prieto. El PCE, pese a las dificultades, es la única organización antifranquista, según él, que mantenía la Fe. Pero la situación internacional es compleja, en difíciles equilibrios: Los comunistas españoles despotrican, con razón, contra los gobiernos británico y francés; que por su falta de visión, “la no intervención”, o ceguera, de apaciguamiento a Hitler, les acarreo posiblemente la guerra. Pero como señalaba Fernando de los Ríos, los comunistas no luchaban por lo mismo que los Republicanos de Izquierda. Es por ello, quizá, el motivo de la traición que posteriormente se produjo. Si es que se produjo. Ya veremos. Me refiero que los comunistas tampoco lucharon por "la República", que entre todos la mataron. Lo mismo les daba República o Monarquía. Desde luego uno de los momentos álgidos de las memorias es, en mi opinión, la traición de Wecenslao Carrillo, junto a Besteiro y Casado; así como la publicación de su hijo, Santiago Carrillo, una “carta abierta a mi padre”. Muy posiblemente padre e hijo traicionaron de alguna manera u otra a la misma causa. Creo que voy entendiendo la personalidad de este personaje. Pero espero llegar a ello más adelante, cuando llegue a la transición. Hay una decisión vital de Carrillo que es preciso entender, si queremos entender la situación política actual. Es materia de traiciones Shakesperianas del material de la que están hechas muchas cosas. Como "la democracia" española. Leí, en las lectura de las “Memorias de Santiago Carrillo”, a la pérdida de Barcelona, después de un fuerte bombardeo por parte de los Junkers Nazis, con insignia rojigualda, y a la pérdida de Gerona, donde casi es apresado, a orillas del Ter, después de lograr pasar un puente a punto de ser dinamitado. Allí encuentra a Lister haciendo fuego con un naranjero a la aviación italiana fascista y Alemana (Nazi), que con insignia rebelde, roja y gualda, bombardea las últimas posiciones del frente en un ejército en retirada. Me resulta curiosa, una cosa que no sabía: que Wecenslao, el padre de Carrillo, y él rompen relaciones a causa de la traición que este primero efectúa, junto a Besteiro y Casado, en la capitulación. ¿No hará una cosa similar años después el mismo? Ya llegaremos a ello. Es al punto que quiero llegar con estas lecturas. En las lecturas de las Memorias de “Santiago Carrillo” que llevo realizadas, discrepo de la interpretación de los hechos, en base a “hubiera sido si…”. Se reitera. En Historia los hechos son los hechos. No se pueden hacer elucubraciones. Simplemente, al ganar la Guerra el Eje Berlín-Roma-Madrid, Hitler se ganó un aliado a la retaguardia de Francia. Sobre si se hubiera evitado la Guerra Mundial son hechos que, históricamente, no sucedieron. También descubro la versión de los hechos comunistas del putsch de Barcelona. Hasta la fecha solo conocía la versión de Orwell en “homenaje a Cataluña”. Parece razonable lo que nos cuenta, pero la honestidad de Orwell es inimitable. Muy posiblemente el PCE era la fuerza más derechista de las izquierdas, más que el propio PSOE, superado por las circunstancias. Aún así, la reacción del PC, asesinando a Nim, me parece excesiva, así como las purgas al POUM. Al hilo de la lectura: He leído un comentario que dice: “Yo creo que el PCE se suicidó políticamente por el bien de España, aceptando la reforma en vez de la ruptura. Visto lo que ha pasado, hicieron bien.”. Visto lo que ha pasado, hicieron mal. Ahora bien ¿hubiera sido posible la ruptura?... ... la ruptura del franquismo era imposible: “Quedó atado y bien atado”. Pasó, como escribió Azaña, lo que tenía que pasar. Que detrás del franquismo, nos colocaran una Restauración monárquica similar a la Canovista. Solo que en una sociedad Industrial. Pero de libertad y de democracia: un cuento chino. He llegado en las lecturas de las “Memorias” de Santiago Carrillo a uno de los puntos controvertidos: Paracuellos. Fuente de propaganda pro-franquista durante “la transición” con el objeto de frenar la legalización del PCE. Durante aquellos luctuosos días de noviembre-diciembre de 1936, aviones Nazis -las pavas-, al caer la noche, bombardeaban la ciudad, donde morían mujeres y niños indiscriminadamente.
En las cálidas noches valxeritenses, junto a las frescas gargantas durante el estío: No nos hemos sumergido en los profundos y oscuros recovecos del alma humana. Plácidas, cálidas: noches valxeritenses. Bitácora.
miércoles, 10 de febrero de 2010
miércoles, 27 de enero de 2010
Memorias de Carrillo, Hasta capítulo 6
martes, 26 de enero de 2010
La revolución de Octubre de 1934
He llegado ya a un punto interesante de las “Memorias” de Santiago Carrillo, cual son sus comentarios y recuerdos de la sublevación de Octubre de 1934. Hecho éste de singular importancia en la Historia de este país. Sobre la valoración moral que realiza, dice: “No, no abrigo ninguna duda sobre octubre; la única es que hubiéramos podido hacerla mejor”. Paréceme como si intentara contestar a la pregunta: “¿Alberga usted alguna duda sobre el levantamiento de Octubre de 1934?”. Una pregunta realizada y contestada por y para alguien que no viviera los acontecimientos políticos aquellos . Como es o son la mayoría de los que escriben o escribimos a toro pasado. Difícil es incorporarse, o entender la tesitura de los años a que hacemos referencia, para explicar el porqué, los razonamientos y las actitudes. La revolución de Octubre fue un hecho ineludible. Es decir: significaba un momento clave en la política republicana, y que fracturó, definitivamente, la convivencia nacional. Ya he hablado de ello en otras ocasiones. La entrada en el gobierno de la CEDA, motivadas por un buen resultado en las elecciones de noviembre de 1933, haría totalmente inestable la política parlamentaria. Para los dos grandes bloques ideológicos y antagónicos que se estaban gestando (PSOE-CEDA) significan posturas irreconciliables. La CEDA, ya lo he señalado en otras ocasiones, es la organización política que se gesta en las localidades, como organización territorial de cada obispado, en la conjunción de las fuerzas caciquiles locales: el cacique, el cura, y el sargento de la Guardia Civil, reunidos en la sacristía. Su objetivo es la toma del Poder por la vía legal, legalista, para rectificar la república: esto es desmontar el régimen constitucional de 1931. En último término: acceder al lugar donde se encuentran las armas: el ministerio de la Gobernación. El éxito de la organización reaccionaria, que ha tenido en poco tiempo una gran actividad de organización, pueblo a pueblo, sacristía a sacristía, casino a casino, Obispo a Obispo, ha sido patente. Ha provechado los puntos débiles del sistema electoral, y el desacuerdo PSOE y republicanos de izquierdas ha puesto en bandeja la toma del Poder y las armas a un partido que va a ser claramente anti-sistema, organizado con el fin de derribar el régimen político vigente, a través de copar todo el Poder al “acoso y derribo” del gobierno de Lerroux. Si el Presidente de la República ofrece la posibilidad de entrar a la CEDA en el gobierno, significa dejar ésta a sus enemigos. Esto es: meterla dentro de los resortes del Poder, para ser destruida desde dentro. Es por ello que, precipitadamente, se monta la sublevación de Octubre de 1934, pues la conciencia es clara que ninguna de las dos partes va a aceptar a la contraria políticamente. Por un lado la CEDA representa a los que han detentado el Poder Local toda la vida; por otro lado el PSOE es quien aspira, por primera vez, a lograrlo; quedando los bienintencionados y honestos republicanos de izquierda en medio, pero muy cándidos ante las fuerzas y vectores contrarios en el Poder que se han gestado. Los que han mandado toda la vida no van a permitir que la tortilla se vuelva, y los que no han tenido donde caerse muertos han decidido, por fin, que para huevos los suyos. Pero de arrepentirse, nada. Sobre si hubiera sido posible hacerlo mejor: creo que no. Que no se podía hacer mejor. Fue una sublevación necesaria, pero, como no podía ser de otra manera, realizada por inexpertos revolucionarios, y precipitada al calor de los acontecimientos políticos. Desde luego, estudiada la figura de Indalecio Prieto, y su participación en los acontecimientos, creo que es indudable, desde mi visión de las cosas, tales aseveraciones.
domingo, 24 de enero de 2010
Antonio Machado
No me queda otra que hablar, esta noche, del Juan de Mairena, de Antonio Machado. Es un libro al que habitualmente vuelvo. Es un libro, por añadidura, que no termina de acabarse, por la bondad que encierran sus páginas. Otros libros acaso rezuman veracidad o falsedad. Éste en cambio lo que tiene es una bondad inmensa. Y es esa capacidad moral que nos trasmite un autor, que es un modelo. Ya lo he señalado otras veces. La tragedia moral de lo español tiene como epitome a Antonio Machado. La tragedia de Machado, autor del libro que tengo entre mis manos, pasando a pie los pirineos, me llena de ternura, de amor y de razón. Este hombre tenía razones. La toma de conciencia política, el posicionamiento liberal, adquiere un matiz distinto bajo el rostro amable de Machado. Son curiosos los tres libros que ahora reposan sobre mi mesa. Uno de ellos es el Juan de Mairena, otro es la biografía de Machado escrita por Iam Gibson y la tercero son las “Memorias de Santiago Carrillo”. Cuando reviso esos libros acude a mí una intensa desesperanza y tristeza. Las clases de un profesor de instituto en provincias, la monotonía de los campos, la tristeza de los andenes y de los trenes; los limoneros de los patios, o las moscas, pesadas, en el verano, que turban la vida reposada, en campos estériles, desesperanzados, existenciales. Machado es un espíritu liberal. Era el mejor de todos. Era el más bueno. /Yo para todo viaje/ –siempre sobre la madera/ de mi vagón de tercera/voy ligero de equipaje.
miércoles, 20 de enero de 2010
Notas sobre el 23-F
Ya en otras ocasiones he escrito acerca de la “transición política a la democracia”, nominación habitual no exenta de crítica, con que se conoce a un determinado periodo histórico político de España. Para hacer unas matizaciones sobre el Golpe de Estado del 23-F que han surgido al hilo de alguna conversación, voy a efectuar algunas reflexiones. Sobre la transición ya he hablado como proceso de supervivencia de las estructuras de Poder de las oligarquías políticas del tardofranquismo y” consenso” con la oposición política al régimen. Un pacto de la clase política y de oportunistas variados. En último termino, en resumen, un triunfo de las tesis alfonsinas, en detrimento de las carlistas y las falangistas, una vez que los poderes financieros y políticos se organizan a raíz del Opus dei y tecnócratas. El modo como queda” atado y bien atado” la sucesión política al régimen se basa en el traspaso de legitimidades del 18 de Julio de 1936 en el Generalato: de Franco, al Rey. ¿Fue el Rey un salvador de la democracia frente a un golpe intransigente de tardo-franquistas que querían cargarse ya no solo la democracia, si no al Rey? La opinión pública, en parte, así se vendió. Pero ¿Qué hay detrás de ello? Recordemos las palabras de Sabino: “ Todo lo que puedo decir no tiene interés, y lo que lo tiene no se puede decir”. El golpe de estado del 23-F tenía como misión derribar al gobierno de Aldolfo Suárez, acabado políticamente, y apuntalar, no destruir, la figura del Rey. Esto es: fue un golpe monárquico, no un golpe antimonárquico. La prueba de ello es que se gesta desde la casa del Rey, y como principal cabeza de turco se busca en el General Armada. El que “ni estaba ni se le espera”, una vez que queda desmontado la intentona. Ya he afirmado en otras ocasiones que detrás de la transición política a la democracia se encuentra, como principal artífice, la más maquiavélica de las instituciones políticas: La Iglesia. Y, dentro de ella, su más poderosa organización civil: el Opus dei. Con una altísimo predicamento entre los generales y directora de la casa real. Incluso en las fase final del franquismo, desde los planes de estabilización del 1959. Nadie hay más sino que ella en el golpe de estado del 23-F. Ella lo monta y ella lo desmonta, en un difícil equilibrio de lealtades, posiciones, y equilibrios. El golpe se gesta desde la casa del rey y desde él se desarticula: aunque no quiere decir que el Rey conozca, desde el principio, la conspiración. Quienes organizan y gestionan el 23-F son gentes que ven el peligro la figura del rey y la legitimidad del 18 de julio de 1936. Esto es: en determinado momento desde” la casa del rey”, en el Opus, estiman que la caída del gobierno de Adolfo Suárez –que la ven como necesaria e incluso la quieren provocar- va a suponer una situación parlamentaria inestable, parecida a la situación del periodo parlamentario republicano, donde la política va a resultar imposible, habida cuenta la estructura política de la cámara. Los golpistas sospechan que la situación de inestabilidad, con el gobierno de Calvo Sotelo, llevaría a una toma del poder de fuerzas deslegitimizadoras del 18 de julio de 1936. No sé si queda claro. Los golpistas otean la situación política como grave. Ya tenían la decisión tomada desde antes: si acontece la situación parlamentaria de inestabilidad, en una muestra de desconfianza en el engranaje de dictadura parlamentaria que ellos mismos habían montado, ellos actuarían. En efecto así ocurre en juego de fuerzas políticas. Porque, repito, lo que está en juego siempre en este embrollo de la política española es la legitimación moral del 18 de Julio de 1936. Una república posterior al régimen de Franco significaría el señalamiento acusador sobre cientos y miles de asesinatos perpetrados desde aquella fecha. El desmontaje del golpe se efectúa desde dentro de la casa real, al igual que se monta desde dentro. Al final se opta y se decide por no sacar la Brunete a la castellana, La Monarquía queda salvada. Lo de “la democracia” es otro cantar. No olvidemos que el objetivo del golpe es montar un gobierno de concentración de alto espectro: una especie de directorio civil y militar, donde participaría hasta Felipe González (el candidato católico del Opus para montar un partido de izquierdas con el nombre del partido “histórico” sin ser el histórico – me captan-) y diputados socialistas, como en la dictadura de Primo de Rivera, durante la Monarquía de Alfonso XIII. Si el golpe se desmonta es a causa de las imágenes del interior del Congreso de los diputados tomadas. Imágenes que hubieran provocado un debilitamiento de la figura del Rey. En especial, entre otras, por la fotografía que hay más arriba. Dénle vueltas a esto.
martes, 19 de enero de 2010
"Asesinato en el Comité Central". Vázquez Montalbán
