No creo que la ley de Amnistía fuese, en sí, un gol que metieron a la izquierda española. El proceso de la transición política, con lecturas más complejas, aún, es, en su esencia, sencillo: un pacto entre franquistas y entre comunistas – o al menos el buró político -, que desde tiempo atrás, pedían “la reconciliación nacional”. Si el pacto fue un gol fue por una circunstancia básica: se jugaba en desventaja y en campo contrario. España era, sociológicamente, franquista. El régimen, con sus diferentes familias políticas –también enfrentadas por el Poder, se situaba en todos los aparatos del Estado: en las fuerzas armadas (ejército y policía político-social) y en las oligarquías económicas y financieras (generadas, ampliadas y mantenidas en el mismo). Las izquierdas españolas del interior eran, básicamente, por un lado-en su masa- falangistas. Y que como masa política se comporta: pudo oscilar su voto del CDS, al PSOE y al PP. Por otro, un encomiable "exilio interior" que había sufrido muy mucho el franquismo. La política del entrismo, junto a la de reconciliación nacional y el pacto con la Iglesia (las tesis del cristianismo aliada del marxismo resultaba una política hábil en Nicaragüa, por ejemplo, en la oposición a Somoza), eran la mantenida por el PCE. Pero la oposición política al régimen no era lo suficientemente fuerte: pese al movimiento estudiantil, el crecimiento del PCE, y jóvenes con compromiso político. El PSOE es un izquierda creada desde dentro del régimen, cuya tesis, al agrado de la secretaría de Estado norteamericana, es la que triunfa en Surresnes. El PSOE del exilio era un reducto, comprometido, pero sin fuerza política. Lo queramos, o no, nos guste, o no, el España era, sociológicamente, franquista, por mucho exiliado interior que hubiera y oposición democrática. Eso no desdice que hubiera una efervescencia democrática y antifranquista enorme: pero no lo suficientemente fuerte como para dejar que Franco muriera en su cama con la espada en la mano. El apoliticismo español, reducto del franqusimo, pese a la efervescencia, era muy fuerte también. Básicamente el franquismo estaba débil internamente. Pero no por efecto de la oposición: y lo suficientemente fuerte para que el pacto de amnistía fuese el que fue. A los no nacidos durante el franquismo lo que choca es la tremenda mentira política en la que consiste todo el entramado: al observar que el franquismo se perpetúa. En especial tras el rearme ideológico del PP y su “refundación”. Quizá eso sea lo que esté en cuestión: para los treintañeros, una nueva generación de demócratas de izquierda, le sorprende la existencia de una derecha franquista, y que esta se perpetúe: todo fue porque hubo “reforma” y no “ruptura”. Las camisas azules se limpiaron, se guardaron, se colocaron en el armario, y aparecieron esplendorosas camisas nuevas demócratas. Y de ahí se desperdigaron entre la clase política del PSOE y PP. Ciertamente, tiene sus bases en la izquierda, y una generalización, que no desdice que España era sociologicamente franquista: y que muchos votantes que dieron la mayoría absoluta al PSOE por primera vez, se encontraba en esa masa sociológica. A una nueva generación, la ya no tan bisoña, nacida en 1970 en adelante, está poniendo en cuestión el modelo, al que curiosamente, defienden exfranquistas y gentes que no movieron un pie para lo que puede parecer moralmente lo correcto desde el punto de vista democrático - la ruptura del franquismo-, alabando la democracia que “el pueblo” se dio. Lo curioso del caso es que “la izquierda democrática” era el PCE, mucha de ella nutrida del Mayo Francés –los jóvenes-, y otra parte, los históricos, ocupando el Poder. Yo creo que el sentido de “democracia” comunista es muy diferente de la llamada “la democracia burguesa”. Y en esa tesitura se pacto la Ley de amnistía: las élites franquistas y el buró político del PCE “demócratas comunistas”, pactando la legalización del PCE, a cambio de la rojigualda, Don Juan Carlos y la Amnistía política. A lo mejor sí que fue un gol. Pero es lo que hay, en un periodo histórico de muy importantes matices. Todo ello con un clima de violencia política, atentados terroristas, represión policial, la extrema derecha dando caña, El estado ejerciendo terrorismo de Estado, fusilando por crímenes políticos, la ETA y los GRAPO asesinado. ¿El Pueblo dónde estaba? ¿En las canciones de Jarcha tal vez? Aunque se comprende y admira a todos los que lucharon contra el franquismo y fueron encarcelados y sufieron represión. Pero se repite, basicamente, España, por las razones que fuera, era socilogicamente franquista. Y en esa tesitura se realizó el pacto de amnistía. El clara desventaja para la oposición politicamente comprometida. Y así luce el pelo al régimen político actual, y sus carácteres de oligarquía política. Hay un argumento que señala: "No se puede cuestionar la transición y el pacto del franquismo y las fuerzas de oposición (no sólo el PCE) es intocable." Pero es que Relmente la única oposición que al franquismo le daba cagalera era el PCE. Las demás fuerzas de "oposición" las tenía controladas. Solo la transición era posible si el PCE pasaba por el aro. Y pasar pasó.
En las cálidas noches valxeritenses, junto a las frescas gargantas durante el estío: No nos hemos sumergido en los profundos y oscuros recovecos del alma humana. Plácidas, cálidas: noches valxeritenses. Bitácora.
lunes, 19 de abril de 2010
Transición política española
No creo que la ley de Amnistía fuese, en sí, un gol que metieron a la izquierda española. El proceso de la transición política, con lecturas más complejas, aún, es, en su esencia, sencillo: un pacto entre franquistas y entre comunistas – o al menos el buró político -, que desde tiempo atrás, pedían “la reconciliación nacional”. Si el pacto fue un gol fue por una circunstancia básica: se jugaba en desventaja y en campo contrario. España era, sociológicamente, franquista. El régimen, con sus diferentes familias políticas –también enfrentadas por el Poder, se situaba en todos los aparatos del Estado: en las fuerzas armadas (ejército y policía político-social) y en las oligarquías económicas y financieras (generadas, ampliadas y mantenidas en el mismo). Las izquierdas españolas del interior eran, básicamente, por un lado-en su masa- falangistas. Y que como masa política se comporta: pudo oscilar su voto del CDS, al PSOE y al PP. Por otro, un encomiable "exilio interior" que había sufrido muy mucho el franquismo. La política del entrismo, junto a la de reconciliación nacional y el pacto con la Iglesia (las tesis del cristianismo aliada del marxismo resultaba una política hábil en Nicaragüa, por ejemplo, en la oposición a Somoza), eran la mantenida por el PCE. Pero la oposición política al régimen no era lo suficientemente fuerte: pese al movimiento estudiantil, el crecimiento del PCE, y jóvenes con compromiso político. El PSOE es un izquierda creada desde dentro del régimen, cuya tesis, al agrado de la secretaría de Estado norteamericana, es la que triunfa en Surresnes. El PSOE del exilio era un reducto, comprometido, pero sin fuerza política. Lo queramos, o no, nos guste, o no, el España era, sociológicamente, franquista, por mucho exiliado interior que hubiera y oposición democrática. Eso no desdice que hubiera una efervescencia democrática y antifranquista enorme: pero no lo suficientemente fuerte como para dejar que Franco muriera en su cama con la espada en la mano. El apoliticismo español, reducto del franqusimo, pese a la efervescencia, era muy fuerte también. Básicamente el franquismo estaba débil internamente. Pero no por efecto de la oposición: y lo suficientemente fuerte para que el pacto de amnistía fuese el que fue. A los no nacidos durante el franquismo lo que choca es la tremenda mentira política en la que consiste todo el entramado: al observar que el franquismo se perpetúa. En especial tras el rearme ideológico del PP y su “refundación”. Quizá eso sea lo que esté en cuestión: para los treintañeros, una nueva generación de demócratas de izquierda, le sorprende la existencia de una derecha franquista, y que esta se perpetúe: todo fue porque hubo “reforma” y no “ruptura”. Las camisas azules se limpiaron, se guardaron, se colocaron en el armario, y aparecieron esplendorosas camisas nuevas demócratas. Y de ahí se desperdigaron entre la clase política del PSOE y PP. Ciertamente, tiene sus bases en la izquierda, y una generalización, que no desdice que España era sociologicamente franquista: y que muchos votantes que dieron la mayoría absoluta al PSOE por primera vez, se encontraba en esa masa sociológica. A una nueva generación, la ya no tan bisoña, nacida en 1970 en adelante, está poniendo en cuestión el modelo, al que curiosamente, defienden exfranquistas y gentes que no movieron un pie para lo que puede parecer moralmente lo correcto desde el punto de vista democrático - la ruptura del franquismo-, alabando la democracia que “el pueblo” se dio. Lo curioso del caso es que “la izquierda democrática” era el PCE, mucha de ella nutrida del Mayo Francés –los jóvenes-, y otra parte, los históricos, ocupando el Poder. Yo creo que el sentido de “democracia” comunista es muy diferente de la llamada “la democracia burguesa”. Y en esa tesitura se pacto la Ley de amnistía: las élites franquistas y el buró político del PCE “demócratas comunistas”, pactando la legalización del PCE, a cambio de la rojigualda, Don Juan Carlos y la Amnistía política. A lo mejor sí que fue un gol. Pero es lo que hay, en un periodo histórico de muy importantes matices. Todo ello con un clima de violencia política, atentados terroristas, represión policial, la extrema derecha dando caña, El estado ejerciendo terrorismo de Estado, fusilando por crímenes políticos, la ETA y los GRAPO asesinado. ¿El Pueblo dónde estaba? ¿En las canciones de Jarcha tal vez? Aunque se comprende y admira a todos los que lucharon contra el franquismo y fueron encarcelados y sufieron represión. Pero se repite, basicamente, España, por las razones que fuera, era socilogicamente franquista. Y en esa tesitura se realizó el pacto de amnistía. El clara desventaja para la oposición politicamente comprometida. Y así luce el pelo al régimen político actual, y sus carácteres de oligarquía política. Hay un argumento que señala: "No se puede cuestionar la transición y el pacto del franquismo y las fuerzas de oposición (no sólo el PCE) es intocable." Pero es que Relmente la única oposición que al franquismo le daba cagalera era el PCE. Las demás fuerzas de "oposición" las tenía controladas. Solo la transición era posible si el PCE pasaba por el aro. Y pasar pasó.
domingo, 18 de abril de 2010
Kissinger y el asesinato de Orlando Letelier.
http://www.abc.es/20100418/internacional-estados-unidos/condor-pasa-sobre-20100418.html
Dos visiones en el Cristianismo en Ordet. Obra maestra de Dreyer.
Valle del Jerte. Un lugar para la poesía y la reflexión filosófica.
Grcias a Sigi, y a Irene.
viernes, 16 de abril de 2010
Sartre y Vietnam

El hombre está condenado a ser libre, porque una vez que está en el mundo, es responsable de todo lo que hace.
El hombre nace libre, responsable y sin excusas.
El desorden es el mejor servidor del orden establecido... Toda destrucción confusa debilita a los débiles, enriquece a los ricos, aumenta el poder de los poderosos.
La violencia se da siempre por una contra-violencia, es decir por una réplica a la violencia del otro.
Flor del cerezo: belleza y senectud. Reflexión metafísica sobre Dios
Nota: Lo magistral de esta escena de la película de Bergman, es que se refleja el debate teológico que hubo en el profesor cuando era aún un joven. Por un lado, su espíritu racionalista, como hombre de Ciencia, y que solo cree como realidades indubitadas, la muerte, la finitud y la propia existencia. Por otro lado, la religión. Y la actitud final de la madurez, la ataraxia, de un hombre que ha reflexionado profundamente sobre estas materias; con el triunfo final de una espera de la muerte en tranquilidad…
jueves, 15 de abril de 2010
Alienación
Considero que el concepto de “alienación” es uno de los más importantes y trabajados de la filosofía del siglo XIX. Comparto, además, en que es uno de esos conceptos filosóficos que mejor aclaran la realidad idealista, y lo mejor de la filosofía hegeliano-marxista. Puesto que la aberración sustancial que dará lugar a la rebeldía – el yo me rebelo, luego existimos-, se configura en lo que es el “trabajo alienado”, el trabajo para otro. Aunque en estos momentos soy muy crítico con muchos aspectos de la filosofía hegeliano-marxista, sobre todo en el aspecto teórico fallido, y simplificador, de la teoría dialéctica de la historia, así como la interesante, pero errónea, concepción del valor de la mercancía. Diré que, en verdad, mi atracción por la filosofía, por primera vez, consistió en el análisis del trabajo alienado, que realicé en 1997. El concepto nace en su amplitud con Hegel, que distingue entre “alienación primera” y “alienación segunda”. La alienación primera es la separación entre el individuo y la naturaleza. La alienación segunda es la vuelta del hombre a su objetivización, por medio de la sociedad y la cultura, para integrarse en su “sustancia moral”. Freud analizaría este hecho en el “Malestar en la Cultura”; también tiene mucho que ver con la filosofía política del estado hobbesiano. La alienación segunda consiste, en “una conciencia noble”, que sabe alinear su ser y permitir la creación del Estado. En cambio, “la conciencia vil” considerará al Estado como una entidad opresora. Para “la conciencia noble”, en términos hegelianos, el Estado es el que hace posible la libertad plena (recordemos que Hegel es un filósofo total, que quiere acoger en su filosofía la realidad toda, y uno de los mejores especialistas en filosofía del Derecho). Estos conceptos influirán en la posterior izquierda hegeliana, pero aún más importante: la ruptura entre Marx y Bakunin y la escisión de la AIT. En el Estado, dice Hegel, es el que hace la libertad plena. Fuera del Estado solo cabe “la demencia libertaria” o el ejercicio espontáneo e individualista de la libertad. La alienación segunda es, pues, consiste es la creación del Estado, por aquellos “héroes de la razón pensante”, en su astucia por conocer la razón histórica. Como si la historia tuviera razones: cosa que Foucault desmentiría, sino en otra cosa más perecida al análisis del Poder, en la Arqueología del Saber y su periodo genealógico. Hegel descubre en la alienación segunda aparece lo que es “la alienación de servicios” (Verässerung), que se establece de una manera contractual, y es limitada en el tiempo, a diferencia de la Etäusserung, propia del trabajo servil y esclavo. ¿La sociedad socialista, el Estado socialista, elimina la alienación? Si todos trabajan para todos, el “trabajo colectivo”, ¿queda abolida la alienación primera entre el mundo subjetivo y objetivo?... largo de dilucidar para un estrecho margen. Soy de los que piensan que la naturaleza última de las relaciones humanas no se encuentra tanto en la creación material de objetos, sino en las relaciones humanas de Poder y dominación en la decisión, y no en la apropiación del objeto de trabajo, por el Estado, o por el Capitalista Burgués. No es en la ajenidad donde se establece la aberración de las relaciones sociales de trabajo –necesarias para la satisfacción de necesidades materiales, so pena que el hombre fuera un Robinson-. La aberración se encuentra en “la dependencia”, término jurídico que explicita un acuerdo de sometimiento al Poder de Dirección en el Trabajo. Un trabajador en el sistema capitalista como en el sistema socialista puede estar sometido al mismo grado de dependencia, sino peor, con el agravante de que capitalistas puede haber muchos, y se puede cambiar, o como afirma Sartre, colocar el tornillo donde plazca, imbuido por el anonimato, como forma de libertad. En un solo Estado, autoritario, para el que se trabaja, disminuyen las posibilidades de elegir; con lo cual, la alienación, la aberración esencial en qué consiste la objetivización del ser humano, tampoco queda resuelta por un Estado socialista. Por ello el grado de insatisfacción, de cosificación, de alienación puede llegar a ser igual en uno u otro. Leibniv señalaba que este era el mejor de los mundos posibles; la teoría Panglossiana. La Candidez consiste en no darse cuenta que no existen paraísos, ni en la tierra ni el cielo. Y que las utopías parte de uno mismo, rompiedo las ataduras alienantes, comprometiendose con la propia libertad individual. Soy Libre, luego exisitimos. Simpatizo, no lo niego, con Camus. Pero consiento con Sartre en algunas cosas, como en la duda agónica. Estamos al lado de los oprimidos, sentimentalmente: pero el final feliz no existe. Pensar en los mesias, en los paraísos terrenales, una bella idea. Pero lo he dicho en ocasiones: las ataduras las libera cada uno a sí propio, diciendo no, y con agallas para ser libre individualmente. Las libertades colectivas huelen a terrorismo de Estado y a campos de concentración.
De la vida de las marionetas (Ingmar Bergman)
miércoles, 14 de abril de 2010
¿Por qué Heidegger es el filósofo más importante del Siglo XX?
lunes, 12 de abril de 2010
El Hombre Rebelde I, de Albert Camus.
martes, 6 de abril de 2010
España: Reloj de Ayuntamiento parado en 1939
viernes, 26 de marzo de 2010
Coming of the Spanish Civil War (Paul Preston, 1975)
Revisito el libro de Paul Preston “La destrucción de la democracia en España”. Libro esencial en la formación política, publicado como mejor título en Inglés, que el elegido para España en 1987, “The Coming of the Spanish War” (1977). Sin duda uno de los mejores libros y análisis sobre la política republicana, y el papel desempeñado en ella de PSOE y CEDA, las dos minorías parlamentarias con mayor poder para organizar a las masas y, según el autor, los responsables directos de la tragedia española. Precisamente los que ahora se están comiendo el pastel de la política, junto a las burguesías nacionalistas periféricas. Por suerte ERC está volviendo a su lugar natural, como ya señalaba Heribert Barrera en sus almuerzos con Montalbán. Según Preston, los orígenes del cisma socialista, que tan funestas consecuencias trajo –si atendemos a las tesis de inevitabilidad sostenidas por Madariaga- se remontan al periodo 1917-1931. En el que se desarrollan las tres tendencias frente a la Dictadura del General Primo de Rivera. La Caballerista, que evoluciona del colaboracionismo a la oposición, por puro oportunismo y pragmatismo, en una repentina desviación; la Prietista, anti colaboracionista de todo en todo –no en vano fue Prieto el que puso en apuros a la monarquía tras sus artículos sobre Annual, donde pedía explicaciones parlamentarias de las responsabilidades del Rey-. Y la Besteirista, en un difícil anclaje entre la teoría marxista ortodoxa, apoyándose en la legalidad, y la realidad práctica del régimen de Primo de Rivera. Lo que es indudable es que el PSOE sufrió una lucha de poder dentro de sí, configurándose tres áreas en base a la personalidad compleja de estos tres personajes: Prieto, Caballero y Besteiro. En el capítulo II de “Coming the Spanish Civil War” (1976), que prefiero al oportunista titulo español, nos encontramos la siguiente tesis, después del cisma socialista –forjado en la dictadura de Primo de Rivera entre colaboracionistas, pragmáticos y opositores: Las derechas legalistas, formadas por la Asociación Nacional de Propagandistas, organizadas por Herrera Oria, y organizándose en Acción Nacional; Una nota al pie de página me lleva a un libro o estudio de interés, que no se como conseguir, "Propietarios muy pobres: sobre la subordinación política del pequeño campesino"; de Juan José Castillo. Creo que será difícil localizar tal estudio. En fin, libro este de Preston esencial... De "Acción Nacional", por ser prohibido, se pasó a "Acción Popular"; que son la organización católica, que antecede a la CEDA. Su misión: copar el Poder político desde dentro para destruir el régimen de "la masa que niega a Dios". Historia política que lleva dando saltos: luego "El Movimiento Nacional", la familias políticas, el rearme ideológico del psot franquismo, Alianza Popular, el rearme ideológico de las derechas, y Partido Popular. Con el déficit ideológico de una derecha moderna y liberal.
miércoles, 10 de febrero de 2010
Bisagras
Me costó entender lo de las bisagras. ¿Cuál es la bisagra que sujeta el marco de la puerta? Leo en las Memorias de Santiago Carrillo "el quid"."Seguíamos buscando la bisagra que facilitara el paso de la dictadura a la democracia ignorando que ya se encontraba en el lugar adecuado y que la había colocado quien menos la podía pensar: el mismo Franco". (S. Carrillo). Una buena bisagra para una puerta con dos hojas. En lo que se equivocó es que los goznes son el ejército y que no se pasó de dictadura a democracia: sino de dictadura a oligocracia. Todo bien engrasado por la Conferencia Episcopal, que es quien diseñó la puerta. Seguiremos con la madre del cordero de "la democracia": esto es pacto entre franquistas reformistas (Fraga) y Comunistas (Carrillo) y su "consenso", con el pilotaje del Opus, y marginación de carlistas y falangistas. Por lo pronto, leo el paso de Santiago Carrillo por la URSS, que parece 1984 de Orwell, y la organización clandestina del PCE en el exilio. Empiezo a llegar a temas interesantes, y que tenía un mayor desconocimiento, como es la organización del PCE en el exilio, durante la II GM, y la división, muy enfrentada de la oposición antifranquista en el SERE, de Negrín, y el JARE de Prieto. El PCE, pese a las dificultades, es la única organización antifranquista, según él, que mantenía la Fe. Pero la situación internacional es compleja, en difíciles equilibrios: Los comunistas españoles despotrican, con razón, contra los gobiernos británico y francés; que por su falta de visión, “la no intervención”, o ceguera, de apaciguamiento a Hitler, les acarreo posiblemente la guerra. Pero como señalaba Fernando de los Ríos, los comunistas no luchaban por lo mismo que los Republicanos de Izquierda. Es por ello, quizá, el motivo de la traición que posteriormente se produjo. Si es que se produjo. Ya veremos. Me refiero que los comunistas tampoco lucharon por "la República", que entre todos la mataron. Lo mismo les daba República o Monarquía. Desde luego uno de los momentos álgidos de las memorias es, en mi opinión, la traición de Wecenslao Carrillo, junto a Besteiro y Casado; así como la publicación de su hijo, Santiago Carrillo, una “carta abierta a mi padre”. Muy posiblemente padre e hijo traicionaron de alguna manera u otra a la misma causa. Creo que voy entendiendo la personalidad de este personaje. Pero espero llegar a ello más adelante, cuando llegue a la transición. Hay una decisión vital de Carrillo que es preciso entender, si queremos entender la situación política actual. Es materia de traiciones Shakesperianas del material de la que están hechas muchas cosas. Como "la democracia" española. Leí, en las lectura de las “Memorias de Santiago Carrillo”, a la pérdida de Barcelona, después de un fuerte bombardeo por parte de los Junkers Nazis, con insignia rojigualda, y a la pérdida de Gerona, donde casi es apresado, a orillas del Ter, después de lograr pasar un puente a punto de ser dinamitado. Allí encuentra a Lister haciendo fuego con un naranjero a la aviación italiana fascista y Alemana (Nazi), que con insignia rebelde, roja y gualda, bombardea las últimas posiciones del frente en un ejército en retirada. Me resulta curiosa, una cosa que no sabía: que Wecenslao, el padre de Carrillo, y él rompen relaciones a causa de la traición que este primero efectúa, junto a Besteiro y Casado, en la capitulación. ¿No hará una cosa similar años después el mismo? Ya llegaremos a ello. Es al punto que quiero llegar con estas lecturas. En las lecturas de las Memorias de “Santiago Carrillo” que llevo realizadas, discrepo de la interpretación de los hechos, en base a “hubiera sido si…”. Se reitera. En Historia los hechos son los hechos. No se pueden hacer elucubraciones. Simplemente, al ganar la Guerra el Eje Berlín-Roma-Madrid, Hitler se ganó un aliado a la retaguardia de Francia. Sobre si se hubiera evitado la Guerra Mundial son hechos que, históricamente, no sucedieron. También descubro la versión de los hechos comunistas del putsch de Barcelona. Hasta la fecha solo conocía la versión de Orwell en “homenaje a Cataluña”. Parece razonable lo que nos cuenta, pero la honestidad de Orwell es inimitable. Muy posiblemente el PCE era la fuerza más derechista de las izquierdas, más que el propio PSOE, superado por las circunstancias. Aún así, la reacción del PC, asesinando a Nim, me parece excesiva, así como las purgas al POUM. Al hilo de la lectura: He leído un comentario que dice: “Yo creo que el PCE se suicidó políticamente por el bien de España, aceptando la reforma en vez de la ruptura. Visto lo que ha pasado, hicieron bien.”. Visto lo que ha pasado, hicieron mal. Ahora bien ¿hubiera sido posible la ruptura?... ... la ruptura del franquismo era imposible: “Quedó atado y bien atado”. Pasó, como escribió Azaña, lo que tenía que pasar. Que detrás del franquismo, nos colocaran una Restauración monárquica similar a la Canovista. Solo que en una sociedad Industrial. Pero de libertad y de democracia: un cuento chino. He llegado en las lecturas de las “Memorias” de Santiago Carrillo a uno de los puntos controvertidos: Paracuellos. Fuente de propaganda pro-franquista durante “la transición” con el objeto de frenar la legalización del PCE. Durante aquellos luctuosos días de noviembre-diciembre de 1936, aviones Nazis -las pavas-, al caer la noche, bombardeaban la ciudad, donde morían mujeres y niños indiscriminadamente.


