viernes, 16 de abril de 2010

Sartre y Vietnam


El hombre está condenado a ser libre, porque una vez que está en el mundo, es responsable de todo lo que hace.

El hombre nace libre, responsable y sin excusas.

El desorden es el mejor servidor del orden establecido... Toda destrucción confusa debilita a los débiles, enriquece a los ricos, aumenta el poder de los poderosos.

La violencia se da siempre por una contra-violencia, es decir por una réplica a la violencia del otro.

Flor del cerezo: belleza y senectud. Reflexión metafísica sobre Dios



Martin Heidegger ofreció unas lecciones preciosas en la Universidad de Friburgo en 1929, bajo el título de “Conceptos fundamentales de la Metafísica”. En ellas habló del mundo, de la finitud y de la Soledad. La filosofía como algo que atañe a cualquiera y que se presta a cualquiera. La necedad del que se despreocupa, deshumanizandolo, para ser pensado por otros, que ofrecen las respuestas fatigosas. El hombre como ser-ahí: El que arrojado al mundo se pregunta por el Ser y su totalidad. La dignidad en la conciencia de su finitud. Descartes significó la modernidad: poniendo al Hombre como centro del Universo. Ya no se precisó de Dios, que nace de la propia subjetividad. La Cosmología ptolemaica permitía un gran espacio en el mundo finito, tras la bóveda celeste. Espacio para Dios, Infierno, o Cielo. La revolución Copernicana, de un mundo infinito, con infinitos soles, infinitas estrellas, produjo un espasmo en las conciencias. ¿Dónde está Dios? ¿Dónde se encuentra el Cielo? ¿Dónde el infierno? El existencialismo solo tiene razón de ser en el ateísmo... Con Heidegger, con Freud y con Ortega el siglo XX entró en un momento sublime. La finitud es el modo fundamental de nuestro ser y el retiro a la soledad, un aislamiento del Hombre en su existencia. Los cerezos, con sus flores, están-ahí, son parte del Ser: pero no hacen lo que yo hago: preguntarse. ¿Dónde queda Dios? Nietzsche afirmaba que “Dios ha muerto”. Filosóficamente fue muriendo poco a poco: Desde Santo Tomás, los hombres predicaban vías a su encuentro. Las revoluciones burguesas decapitaron a Dios, con la filosofía política de la Ley de los Hombres. Ahora bien: en el siglo XX Dios es, filosóficamente, un reducto del Medioevo: Descartes, el primero que lo desplazó. ¿Qué es el mundo, la finitud, el aislamiento? Se preguntará Heidegger. Son las preguntas de todos y cada uno de nosotros, cuando, debajo de un cerezo, en calma, bajo el sol de primavera, con las nieves al fondo, nos preguntamos. Y solo hallamos la respuesta de nuestra existencia, del misterio, y de nuestra finitud, como verdades indubitadas. Nuestra vida y nuestra muerte, que es la que añade valor a nuestra existencia.


Nota: Lo magistral de esta escena de la película de Bergman, es que se refleja el debate teológico que hubo en el profesor cuando era aún un joven. Por un lado, su espíritu racionalista, como hombre de Ciencia, y que solo cree como realidades indubitadas, la muerte, la finitud y la propia existencia. Por otro lado, la religión. Y la actitud final de la madurez, la ataraxia, de un hombre que ha reflexionado profundamente sobre estas materias; con el triunfo final de una espera de la muerte en tranquilidad…

jueves, 15 de abril de 2010

Alienación


Considero que el concepto de “alienación” es uno de los más importantes y trabajados de la filosofía del siglo XIX. Comparto, además, en que es uno de esos conceptos filosóficos que mejor aclaran la realidad idealista, y lo mejor de la filosofía hegeliano-marxista. Puesto que la aberración sustancial que dará lugar a la rebeldía – el yo me rebelo, luego existimos-, se configura en lo que es el “trabajo alienado”, el trabajo para otro. Aunque en estos momentos soy muy crítico con muchos aspectos de la filosofía hegeliano-marxista, sobre todo en el aspecto teórico fallido, y simplificador, de la teoría dialéctica de la historia, así como la interesante, pero errónea, concepción del valor de la mercancía. Diré que, en verdad, mi atracción por la filosofía, por primera vez, consistió en el análisis del trabajo alienado, que realicé en 1997. El concepto nace en su amplitud con Hegel, que distingue entre “alienación primera” y “alienación segunda”. La alienación primera es la separación entre el individuo y la naturaleza. La alienación segunda es la vuelta del hombre a su objetivización, por medio de la sociedad y la cultura, para integrarse en su “sustancia moral”. Freud analizaría este hecho en el “Malestar en la Cultura”; también tiene mucho que ver con la filosofía política del estado hobbesiano. La alienación segunda consiste, en “una conciencia noble”, que sabe alinear su ser y permitir la creación del Estado. En cambio, “la conciencia vil” considerará al Estado como una entidad opresora. Para “la conciencia noble”, en términos hegelianos, el Estado es el que hace posible la libertad plena (recordemos que Hegel es un filósofo total, que quiere acoger en su filosofía la realidad toda, y uno de los mejores especialistas en filosofía del Derecho). Estos conceptos influirán en la posterior izquierda hegeliana, pero aún más importante: la ruptura entre Marx y Bakunin y la escisión de la AIT. En el Estado, dice Hegel, es el que hace la libertad plena. Fuera del Estado solo cabe “la demencia libertaria” o el ejercicio espontáneo e individualista de la libertad. La alienación segunda es, pues, consiste es la creación del Estado, por aquellos “héroes de la razón pensante”, en su astucia por conocer la razón histórica. Como si la historia tuviera razones: cosa que Foucault desmentiría, sino en otra cosa más perecida al análisis del Poder, en la Arqueología del Saber y su periodo genealógico. Hegel descubre en la alienación segunda aparece lo que es “la alienación de servicios” (Verässerung), que se establece de una manera contractual, y es limitada en el tiempo, a diferencia de la Etäusserung, propia del trabajo servil y esclavo. ¿La sociedad socialista, el Estado socialista, elimina la alienación? Si todos trabajan para todos, el “trabajo colectivo”, ¿queda abolida la alienación primera entre el mundo subjetivo y objetivo?... largo de dilucidar para un estrecho margen. Soy de los que piensan que la naturaleza última de las relaciones humanas no se encuentra tanto en la creación material de objetos, sino en las relaciones humanas de Poder y dominación en la decisión, y no en la apropiación del objeto de trabajo, por el Estado, o por el Capitalista Burgués. No es en la ajenidad donde se establece la aberración de las relaciones sociales de trabajo –necesarias para la satisfacción de necesidades materiales, so pena que el hombre fuera un Robinson-. La aberración se encuentra en “la dependencia”, término jurídico que explicita un acuerdo de sometimiento al Poder de Dirección en el Trabajo. Un trabajador en el sistema capitalista como en el sistema socialista puede estar sometido al mismo grado de dependencia, sino peor, con el agravante de que capitalistas puede haber muchos, y se puede cambiar, o como afirma Sartre, colocar el tornillo donde plazca, imbuido por el anonimato, como forma de libertad. En un solo Estado, autoritario, para el que se trabaja, disminuyen las posibilidades de elegir; con lo cual, la alienación, la aberración esencial en qué consiste la objetivización del ser humano, tampoco queda resuelta por un Estado socialista. Por ello el grado de insatisfacción, de cosificación, de alienación puede llegar a ser igual en uno u otro. Leibniv señalaba que este era el mejor de los mundos posibles; la teoría Panglossiana. La Candidez consiste en no darse cuenta que no existen paraísos, ni en la tierra ni el cielo. Y que las utopías parte de uno mismo, rompiedo las ataduras alienantes, comprometiendose con la propia libertad individual. Soy Libre, luego exisitimos. Simpatizo, no lo niego, con Camus. Pero consiento con Sartre en algunas cosas, como en la duda agónica. Estamos al lado de los oprimidos, sentimentalmente: pero el final feliz no existe. Pensar en los mesias, en los paraísos terrenales, una bella idea. Pero lo he dicho en ocasiones: las ataduras las libera cada uno a sí propio, diciendo no, y con agallas para ser libre individualmente. Las libertades colectivas huelen a terrorismo de Estado y a campos de concentración.

De la vida de las marionetas (Ingmar Bergman)

Esta es una escena de una de las escasas obras maestras que nos brindó en cine en la década de los 80. Sin duda, "de la vida de las marionetas" constituye una de las reflexiones psicológicas, con un acusado contenido lacaniano, llevados al cine. En un cine, como el de Bergman, subyugante, reflexivo y profundo. La Psicopatología profunda del ser humano, a la que llega el "hombre burgués". Pues no olvidemos que Bergman es un cineasta que retrata a la burguesía, y a su sufrimiento expiritual. El más grande cineasta que ha dado el arte del cinematógrafo: por usar el lenguaje cinematográfico como una forma de expresar pensamiento, a la vez de emociones. Obra maestra, de las pocas, de la década de los 80, y escasamente conocida, salvo para el público especializado.

miércoles, 14 de abril de 2010

¿Por qué Heidegger es el filósofo más importante del Siglo XX?

En este vídeo puede ser una buena introducción a Martin Heidegger.Uno de los filósofos imprescindibles y uno de los mejores anzuelos para la filosofía: un buen lugar por donde empezar a la pasión filosófica. Imprescindible porque, en mi opinión, para entrar a la filosofía lo mejor es hacerlo por la filosofía en boga que mejor explique al ser humano. Y lanzarse a ella sin red. Heidegger expresa uno de los pensamientos más potentes del siglo XX. Creador de los conceptos en cadena, del tipo: “ser-para-la-muerte” o “ser-ahí”. En un paisaje rodeado de cerezos en flor, el preguntarse por el Ser, se constituye en fundamental. ¿Qué es el Ser? ¿Por qué hay Algo en vez de Nada? De toda la naturaleza que contemplo hay uno seres peculiares: unos seres arrojados a ella, capaz de transformarla, de modificarle, de hacerla tanto bella como fea, de destruirla, de contaminarla, pero, a la vez, el único ser capar de preguntarse por el Ser. Sin duda, Heidegger es uno de los pensadores más profundos del Siglo XX, en la órbita del existencialismo, en un momento histórico, el primer tercio del siglo XX, donde existencialismo-vitalismo se constituyen en filosofías potentes.


Jorge Luis Borges (La ceguera)

Monumento a la Memoria Histórica. Valle del Jerte.

lunes, 12 de abril de 2010

El Hombre Rebelde I, de Albert Camus.

Afirma Albert Camus en "El Hombre Rebelde" una proposición de esas que, en la tradición filosófica, merece la pena detenerse. La filosofía, la reflexión filosófica, está compuesta de frases mazazos. De frases que construyen a la vez que destruyen. Veamos dos ejemplos, del todo conocidos: “Pienso, luego existo”, de Descartes, y el “Dios ha muerto”, de Nietzsche. Merece la pena detenerse, por añadidura, en esta que Albert Camus escribe: “Yo me rebelo, luego existimos”. Define Camus lo que es un hombre rebelde: un hombre que dice no. Un hombre que, en determinado momento, decide emerger: sustantivizarse, dejar de ser objeto. Adentrandose en los primeros grandes rebeldes, nos habla, en primer momento, del marqués de Sade, después su análisis se centrará en los nihilistas y revolucionarios. Su objetivo es explicar "la rebelión metafísica": rebelión que surje a finales del siglo XVIII de mano de los libertinos. En la dialéctica Hegeliana del amo y el esclavo - y que luego sirvió a Marx para formar la dialectica social del conflicto de clases- será esencial para comprender la evolución de esa rebelión que se constituye en histórica. La evolución de las relaciones sociales, materiales, históricas, que van desde el la esclavitud, al trabajo servil, no libre, al trabajo libre, retribuido: el trabajo asalariado. El trabajo asalariado es, es mi opinión, la clave en la evolución de las relaciones sociales: una creación burguesa, la del trabajo libre, pero, a la vez, dependiente: es ahí que el cambio operado en las relaciones de producción, constituye la más grande emergencia de sustantivización del “hombre rebelde”. El Hombre rebelde emergede un modo revolucionario en el siglo XIX y explica, en occidente, los sucesos históricos del siglo XX. Su individualidad rebelde crea un sujeto colectivo. Ortega lo nominó como "la Rebelión de las masas", ahora Camus analiza el Yo, individual, que va a conformar un un sujeto colectivo en "El Hombre Rebelde". Esta es su evolución: Descartes fue el filosofo más importante de la modernidad: dio lugar a la sustantivización, la subjetivización, de un tipo de hombre: el Hombre que no necesita a Dios para afirmarse. Ese es el valor del “Pienso, luego existo”: Es el Hombre de la burguesía, por tanto, el que emerge, el que se sustantiviza. eL HOMBRE BURGUÉS: El Hombre que no necesita a Dios: no necesita una sociedad sustentada en Él. El “contrato social” de Rousseau constituye la deificación de una nueva voluntad natural para decir y decidir lo que está bien y lo que está mal: la gran necesidad humana de guía moral que estaba resuelta con Dios. Si no se precisa a Dios, la voluntad de todos, la voluntad del pueblo, es la nueva deidad. El regicidio no es lo mismo que el tiranicidio. Sobre el tiranicidio se había hablado y escrito mucho antes. El regicidio es otra cosa: es el fenómeno esencial en las revoluciones burguesas. Si existe una deidad, cual es la voluntad popular, no se precisa de Dios. Ni de su representante en la tierra: El Rey. Es por ello que es la asamblea legislativa la que juzga al rey. Y la sentencia no es otra que el corte de su cabeza. La soberanía nacional derriba a la soberanía teologal: “Dios ha muerto”. Ha sido decapitado por los hombres. Por un tipo de hombre, el hombre burgués: el creador de las ideas de la Voluntad popular, la Soberanía Popular, como la forma de componer la Verdad: Dos deidades excluyentes. El regicidio es un deicidio. Ahora bien, debemos concluir, con Adorno, que la exigencia de que Auschwizt no se repita es la primera en educación. De Descartes a Auschwizt hay, históricamente, una corta distancia. Los siglos del hombre rebelde, el XIX y el XX, necesitan de un ensayo: de ese sujeto que prefiere la muerte, y el asesinato, para afirmar su existencia, Su existencia colectiva, y que ha dado lugar a que se hayan desarrollado en estos siglos los crímenes de lógica y el terrorismo de Estado. Esa es la lectura necesaria que Camus hace. “Se estimará quizá que una época que, en cincuenta años, desarraiga, avasalla o mata a sesenta millones de personas merece solamente, y ante todo, ser juzgada”; “cada día al alba, asesinos con galones, entran en una celda: el asesinato es la cuestión”. La realidad es, afirma Camus, el crimen lógico. El Hombre Rebelde es un esfuerzo por entender esos cincuenta años. Tal vez por entender algo que no tiene lógica: el asesinato lógico. La matemática de la muerte. La muerte que va más allá del nihilismo. Esa es el objeto del ensayo de Camus.

martes, 6 de abril de 2010

España: Reloj de Ayuntamiento parado en 1939

Siempre he pensado que España era un país periférico en Europa. Ortega pedía la europeización de España. Trento tuvo la culpa. Una Guerra Civil, nuestra tragedia: para ser un país democrático y liberal queda aún un trecho muy largo. Los regeneracionistas, la Institución Libre de Enseñanza, Antonio Machado, Ferrer Guardia, la izquierda burguesa (la única burguesía económica organizada políticamente), fue borrada del mapa. Una fotografía de infausto recuerdo, que conmemora aquella fotografía en Cáceres de 1936, se repite en estas fecha con motivo de la Semana Santa Católica, imagen de desastrosas consecuencias para la vida civil española ; con el respeto al ámbito privado de las creencias, el maridaje de sacristía, armas y consistorio constituyen un déficit democrático sin parangón. Las fuerzas armadas no deben ponerse a la derecha de ninguna confesión. Pero esa es la tragedia triste española: la subordinación política al clero. Los déficits democráticos que a día de hoy aún impiden la convivencia política, rémoras del pasado. Hoy se conmemora los cien años de la Gran vía. Fantástica calle madrileña; los periodistas, con binoculares, observaban las posiciones del frente desde el edificio de la Telefónica. Madrid cayó. La falsa de la no intervención, la contemporización con Hitler de las democracias europeas, parlamentarias y presidencialistas, que resistían, el intento de apaciguamiento de éstas. Chamberlain capitula ante Hitler, en Munich, 1938, y Europa queda arrodillada. Los ejércitos del Ebro defienden palmo a palmo el escaso terreno conquistado en Gandesa: No había nada que hacer. El gobierno de Daladier, en abril de aquel año, sentenció. El servilismo hacia Inglaterra, y el acercamiento a Mussolini, tendió lazos con Franco, y se aproximó a Hitler. Los combates eran duros. Los bravos españoles se aferraban al suelo, tras intensos bombardeos. Francia acababa de abrir el paso a la Bliettkrieg, y España al nacionalcatolicismo: la dictadura católica, la autarquía, el servilismo y la imposición política por las bravas. Así como la represión brutal. Al final del franquismo se trató el régimen de rearmarse: fue el primer rearme ideológico del franquismo, frente a una secularización. Las fuerzas ideológicas que sostenían al régimen trasformaron su etiqueta: pero no sus raíces. El segundo rearme de las derechas – las derechas españolas, el despectivo término que tan a pulso se ganaron, desde los tiempos de Acción Nacional, de Acción Católica y las posteriores organizaciones de masa de raigambre católica, desde las sacristías y el regionalismo episcopal- el segundo rearme ideológico de las derechas llegó con la mayoría absoluta del Partido Popular, y la toma de posición, otra vez, con el Eje. Otra vez con el Eje equivocado: esta vez el Atlántico. Es lo que tienen estas derechas, que tan a pulso se han ganado aquello de derechona: siempre optan por el Eje que menos conviene. Las fotografías se repiten. La legión, aquella que creó Francisco Franco y Millán Astray, portan el estandarte de la religión. Mientras la ministra acude al evento, fotografiándose con el macho, la imagen, y el legionario. ¿No es surrealismo español? ¿No es para tocar los tambores de Calanda? ¿No es un reloj de Ayuntamiento parado en 1939?. Hemos de creer que estamos rodeados de demócratas y no de conversos. Corrección democrática: desde el rearme ideológico la camisa vieja, pegada al cuerpo, y un irreprimible deseo de alzar el brazo. Reloj parado en un Ayuntamiento. Como decía Montalbán: nadie puede ser condenado como franquista mientas no se muestre que lo es. Y si lo es: a disimular. El franquismo ganó la Guerra Civil, ganó la posguerra, se salió con la suya con la transición. Y en su segundo rearme: colocaron a Aznar: la vuelta al nacionalcatolicismo, pero en chusca democrática. Hasta cuando va durar esto. No lo sé. Creeremos que hay democracia. Aunque las fotografías del cura, el Guardia Civil con tricornio, y el Sr. Alcalde nos muestren lo contrario.

viernes, 26 de marzo de 2010

Coming of the Spanish Civil War (Paul Preston, 1975)

Revisito el libro de Paul Preston “La destrucción de la democracia en España”. Libro esencial en la formación política, publicado como mejor título en Inglés, que el elegido para España en 1987, “The Coming of the Spanish War” (1977). Sin duda uno de los mejores libros y análisis sobre la política republicana, y el papel desempeñado en ella de PSOE y CEDA, las dos minorías parlamentarias con mayor poder para organizar a las masas y, según el autor, los responsables directos de la tragedia española. Precisamente los que ahora se están comiendo el pastel de la política, junto a las burguesías nacionalistas periféricas. Por suerte ERC está volviendo a su lugar natural, como ya señalaba Heribert Barrera en sus almuerzos con Montalbán. Según Preston, los orígenes del cisma socialista, que tan funestas consecuencias trajo –si atendemos a las tesis de inevitabilidad sostenidas por Madariaga- se remontan al periodo 1917-1931. En el que se desarrollan las tres tendencias frente a la Dictadura del General Primo de Rivera. La Caballerista, que evoluciona del colaboracionismo a la oposición, por puro oportunismo y pragmatismo, en una repentina desviación; la Prietista, anti colaboracionista de todo en todo –no en vano fue Prieto el que puso en apuros a la monarquía tras sus artículos sobre Annual, donde pedía explicaciones parlamentarias de las responsabilidades del Rey-. Y la Besteirista, en un difícil anclaje entre la teoría marxista ortodoxa, apoyándose en la legalidad, y la realidad práctica del régimen de Primo de Rivera. Lo que es indudable es que el PSOE sufrió una lucha de poder dentro de sí, configurándose tres áreas en base a la personalidad compleja de estos tres personajes: Prieto, Caballero y Besteiro. En el capítulo II de “Coming the Spanish Civil War” (1976), que prefiero al oportunista titulo español, nos encontramos la siguiente tesis, después del cisma socialista –forjado en la dictadura de Primo de Rivera entre colaboracionistas, pragmáticos y opositores: Las derechas legalistas, formadas por la Asociación Nacional de Propagandistas, organizadas por Herrera Oria, y organizándose en Acción Nacional; Una nota al pie de página me lleva a un libro o estudio de interés, que no se como conseguir, "Propietarios muy pobres: sobre la subordinación política del pequeño campesino"; de Juan José Castillo. Creo que será difícil localizar tal estudio. En fin, libro este de Preston esencial... De "Acción Nacional", por ser prohibido, se pasó a "Acción Popular"; que son la organización católica, que antecede a la CEDA. Su misión: copar el Poder político desde dentro para destruir el régimen de "la masa que niega a Dios". Historia política que lleva dando saltos: luego "El Movimiento Nacional", la familias políticas, el rearme ideológico del psot franquismo, Alianza Popular, el rearme ideológico de las derechas, y Partido Popular. Con el déficit ideológico de una derecha moderna y liberal.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Bisagras

Me costó entender lo de las bisagras. ¿Cuál es la bisagra que sujeta el marco de la puerta? Leo en las Memorias de Santiago Carrillo "el quid"."Seguíamos buscando la bisagra que facilitara el paso de la dictadura a la democracia ignorando que ya se encontraba en el lugar adecuado y que la había colocado quien menos la podía pensar: el mismo Franco". (S. Carrillo). Una buena bisagra para una puerta con dos hojas. En lo que se equivocó es que los goznes son el ejército y que no se pasó de dictadura a democracia: sino de dictadura a oligocracia. Todo bien engrasado por la Conferencia Episcopal, que es quien diseñó la puerta. Seguiremos con la madre del cordero de "la democracia": esto es pacto entre franquistas reformistas (Fraga) y Comunistas (Carrillo) y su "consenso", con el pilotaje del Opus, y marginación de carlistas y falangistas. Por lo pronto, leo el paso de Santiago Carrillo por la URSS, que parece 1984 de Orwell, y la organización clandestina del PCE en el exilio. Empiezo a llegar a temas interesantes, y que tenía un mayor desconocimiento, como es la organización del PCE en el exilio, durante la II GM, y la división, muy enfrentada de la oposición antifranquista en el SERE, de Negrín, y el JARE de Prieto. El PCE, pese a las dificultades, es la única organización antifranquista, según él, que mantenía la Fe. Pero la situación internacional es compleja, en difíciles equilibrios: Los comunistas españoles despotrican, con razón, contra los gobiernos británico y francés; que por su falta de visión, “la no intervención”, o ceguera, de apaciguamiento a Hitler, les acarreo posiblemente la guerra. Pero como señalaba Fernando de los Ríos, los comunistas no luchaban por lo mismo que los Republicanos de Izquierda. Es por ello, quizá, el motivo de la traición que posteriormente se produjo. Si es que se produjo. Ya veremos. Me refiero que los comunistas tampoco lucharon por "la República", que entre todos la mataron. Lo mismo les daba República o Monarquía. Desde luego uno de los momentos álgidos de las memorias es, en mi opinión, la traición de Wecenslao Carrillo, junto a Besteiro y Casado; así como la publicación de su hijo, Santiago Carrillo, una “carta abierta a mi padre”. Muy posiblemente padre e hijo traicionaron de alguna manera u otra a la misma causa. Creo que voy entendiendo la personalidad de este personaje. Pero espero llegar a ello más adelante, cuando llegue a la transición. Hay una decisión vital de Carrillo que es preciso entender, si queremos entender la situación política actual. Es materia de traiciones Shakesperianas del material de la que están hechas muchas cosas. Como "la democracia" española. Leí, en las lectura de las “Memorias de Santiago Carrillo”, a la pérdida de Barcelona, después de un fuerte bombardeo por parte de los Junkers Nazis, con insignia rojigualda, y a la pérdida de Gerona, donde casi es apresado, a orillas del Ter, después de lograr pasar un puente a punto de ser dinamitado. Allí encuentra a Lister haciendo fuego con un naranjero a la aviación italiana fascista y Alemana (Nazi), que con insignia rebelde, roja y gualda, bombardea las últimas posiciones del frente en un ejército en retirada. Me resulta curiosa, una cosa que no sabía: que Wecenslao, el padre de Carrillo, y él rompen relaciones a causa de la traición que este primero efectúa, junto a Besteiro y Casado, en la capitulación. ¿No hará una cosa similar años después el mismo? Ya llegaremos a ello. Es al punto que quiero llegar con estas lecturas. En las lecturas de las Memorias de “Santiago Carrillo” que llevo realizadas, discrepo de la interpretación de los hechos, en base a “hubiera sido si…”. Se reitera. En Historia los hechos son los hechos. No se pueden hacer elucubraciones. Simplemente, al ganar la Guerra el Eje Berlín-Roma-Madrid, Hitler se ganó un aliado a la retaguardia de Francia. Sobre si se hubiera evitado la Guerra Mundial son hechos que, históricamente, no sucedieron. También descubro la versión de los hechos comunistas del putsch de Barcelona. Hasta la fecha solo conocía la versión de Orwell en “homenaje a Cataluña”. Parece razonable lo que nos cuenta, pero la honestidad de Orwell es inimitable. Muy posiblemente el PCE era la fuerza más derechista de las izquierdas, más que el propio PSOE, superado por las circunstancias. Aún así, la reacción del PC, asesinando a Nim, me parece excesiva, así como las purgas al POUM. Al hilo de la lectura: He leído un comentario que dice: “Yo creo que el PCE se suicidó políticamente por el bien de España, aceptando la reforma en vez de la ruptura. Visto lo que ha pasado, hicieron bien.”. Visto lo que ha pasado, hicieron mal. Ahora bien ¿hubiera sido posible la ruptura?... ... la ruptura del franquismo era imposible: “Quedó atado y bien atado”. Pasó, como escribió Azaña, lo que tenía que pasar. Que detrás del franquismo, nos colocaran una Restauración monárquica similar a la Canovista. Solo que en una sociedad Industrial. Pero de libertad y de democracia: un cuento chino. He llegado en las lecturas de las “Memorias” de Santiago Carrillo a uno de los puntos controvertidos: Paracuellos. Fuente de propaganda pro-franquista durante “la transición” con el objeto de frenar la legalización del PCE. Durante aquellos luctuosos días de noviembre-diciembre de 1936, aviones Nazis -las pavas-, al caer la noche, bombardeaban la ciudad, donde morían mujeres y niños indiscriminadamente.

miércoles, 27 de enero de 2010

Memorias de Carrillo, Hasta capítulo 6

He terminado, por fin, de la primera parte de las memorias de Santiago Carrillo, hasta el capítulo 6 la parte de la política republicana. Sin entrar en la Guerra Civil. De esta parte destacaría, como he señalado, las reflexiones sobre Octubre de 1934. Sigue dándole vueltas sobre la conveniencia o no del alzamiento y con la tesitura de que “hubiera pasado si…”. Reflexiones a toro pasado. Los hechos hechos son. Para nada legitiman el 18 de Julio de 1936, que es si lo advertís, el tema principal de mis indagaciones; como búsqueda del régimen de oligocracia en que nos desenvolvemos. De dictadura parlamentaria de los partidos y, por ende, de los grupos de Poder a quien no conviene una democracia donde “el sufragio universal” signifique un “hombre un voto”, y cuyo sistema electoral consensuado pre-democráticamente sufrimos, desvirtuando la democracia liberal y social. El alzamiento de octubre de 1934 fue un alzamiento necesario, si no se quería dejar el Poder en manos de una organización clerical que tenía como objeto el derribo del régimen. Ni más ni menos. Salió como salió, y fue el camino a la conflagración civil. La constitución de la CEDA significa, en mi opinión, la imposibilidad política en España. Al tanto del debate laicidad-estado clerical, en una sociedad escindida, básicamente, en esas dos variables.

martes, 26 de enero de 2010

La revolución de Octubre de 1934

He llegado ya a un punto interesante de las “Memorias” de Santiago Carrillo, cual son sus comentarios y recuerdos de la sublevación de Octubre de 1934. Hecho éste de singular importancia en la Historia de este país. Sobre la valoración moral que realiza, dice: “No, no abrigo ninguna duda sobre octubre; la única es que hubiéramos podido hacerla mejor”. Paréceme como si intentara contestar a la pregunta: “¿Alberga usted alguna duda sobre el levantamiento de Octubre de 1934?”. Una pregunta realizada y contestada por y para alguien que no viviera los acontecimientos políticos aquellos . Como es o son la mayoría de los que escriben o escribimos a toro pasado. Difícil es incorporarse, o entender la tesitura de los años a que hacemos referencia, para explicar el porqué, los razonamientos y las actitudes. La revolución de Octubre fue un hecho ineludible. Es decir: significaba un momento clave en la política republicana, y que fracturó, definitivamente, la convivencia nacional. Ya he hablado de ello en otras ocasiones. La entrada en el gobierno de la CEDA, motivadas por un buen resultado en las elecciones de noviembre de 1933, haría totalmente inestable la política parlamentaria. Para los dos grandes bloques ideológicos y antagónicos que se estaban gestando (PSOE-CEDA) significan posturas irreconciliables. La CEDA, ya lo he señalado en otras ocasiones, es la organización política que se gesta en las localidades, como organización territorial de cada obispado, en la conjunción de las fuerzas caciquiles locales: el cacique, el cura, y el sargento de la Guardia Civil, reunidos en la sacristía. Su objetivo es la toma del Poder por la vía legal, legalista, para rectificar la república: esto es desmontar el régimen constitucional de 1931. En último término: acceder al lugar donde se encuentran las armas: el ministerio de la Gobernación. El éxito de la organización reaccionaria, que ha tenido en poco tiempo una gran actividad de organización, pueblo a pueblo, sacristía a sacristía, casino a casino, Obispo a Obispo, ha sido patente. Ha provechado los puntos débiles del sistema electoral, y el desacuerdo PSOE y republicanos de izquierdas ha puesto en bandeja la toma del Poder y las armas a un partido que va a ser claramente anti-sistema, organizado con el fin de derribar el régimen político vigente, a través de copar todo el Poder al “acoso y derribo” del gobierno de Lerroux. Si el Presidente de la República ofrece la posibilidad de entrar a la CEDA en el gobierno, significa dejar ésta a sus enemigos. Esto es: meterla dentro de los resortes del Poder, para ser destruida desde dentro. Es por ello que, precipitadamente, se monta la sublevación de Octubre de 1934, pues la conciencia es clara que ninguna de las dos partes va a aceptar a la contraria políticamente. Por un lado la CEDA representa a los que han detentado el Poder Local toda la vida; por otro lado el PSOE es quien aspira, por primera vez, a lograrlo; quedando los bienintencionados y honestos republicanos de izquierda en medio, pero muy cándidos ante las fuerzas y vectores contrarios en el Poder que se han gestado. Los que han mandado toda la vida no van a permitir que la tortilla se vuelva, y los que no han tenido donde caerse muertos han decidido, por fin, que para huevos los suyos. Pero de arrepentirse, nada. Sobre si hubiera sido posible hacerlo mejor: creo que no. Que no se podía hacer mejor. Fue una sublevación necesaria, pero, como no podía ser de otra manera, realizada por inexpertos revolucionarios, y precipitada al calor de los acontecimientos políticos. Desde luego, estudiada la figura de Indalecio Prieto, y su participación en los acontecimientos, creo que es indudable, desde mi visión de las cosas, tales aseveraciones.