En numerosas ocasiones he afirmado que en este país existe miedo a la libertad política. Hay materias que se presentan como tabú; y cuando se habla de ellas se hace con un determinado miedo, que nos acosa. Solo hace falta leer los periódicos, o las televisiones, para darse cuenta de un determinado miedo a la libertad política que nos asola. ¿Qué se entiende por libertad política? Pues nada más que en las luchas por el Poder los ciudadanos tengan algo que decir. Pero en ellas apetece en mayor medida el silencio o el anonimato en la expresión de las ideas que tratan de construir convivencia; y no en esa aberración que se está convirtiendo la participación en los foros de internet o en las entradas y comentarios a las noticias, que están convirtiendo al opinión en un viejo casino castizo. por ciudadanía entiendo gentes formadas, gentes leídas, gentes con capacidad para opinar y para decir, compuestas por personas con ánimo de decir verdad; gentes habilitadas por una educación pública, tal y como supieron verlo en su día aquellos krausistas, aquellos regeneracionistas, aquellos anarquistas cultos (muchas veces se olvida que había anarquistas muy pero que muy cultos). Pero eso es tan difícil que los ánimos se encrespan de modo muy peculiar. Algunas veces pensamos que España es una república bananera. Efectivamente, no solo es que creó el modelo de lo que son repúblicas bananeras, sino que además lo exportó a Hispanoamérica. Leer “Muertes de perro”, de Francisco Ayala, es un ejemplo de cómo funciona ya no solo las repúblicas bananeras, si no el propio egoísmo humano, la codicia y la envidia. En fin, unas pasiones dolorosas; y en el aspecto de la política española la cosa es para echarse a llorar, por pura desesperanza ante la belleza que significa el bien, la convivencia, el debate, la alegría, y el pesimismo que significa observar los comportamientos humanos, capaces de llevar a las intransigencias, a la radicalización de las posturas, ante unos principios que consideramos inamovibles, y por los que se estaría dispuesto a lo peor. Pero los intereses son tantos, y la forma de ver el mundo de unos, trata de imponerse a otros, con todo el ejercicio de la fuerza que sea posible. Estoy firmemente convencido que solo con el diálogo entre personas de veras liberales –discretos, en la forma a como señalaba Cervantes; o virtuosos, en la tradición griega- se podría lograr el fenómeno del acuerdo. Y no deben confundir “el acuerdo”, con “el consenso”; quienes acuerdan lo hacen por beneficio de todos y en ejercicio de la libertad; quienes consensuan quieren la paz, al modo a como quieren la paz los intransigentes, como un pacto de no agresión. El consenso es un pacto entre intransigentes, con el objeto de salvar los muebles. Con el objeto de copar cada cual su cuota del pastel en la tarta del Poder. La toma de postura liberal, en este país, es la toma de postura del pardillo. Sin lugar a duda Emerson en este país hubiera sido un pardillo; y Ayala, con lucidez, lo advierte en esa sin par ficción que ejemplifica muertes de Perro. El núcleo central, en mi opinión, de la historia política española, y que lleva a la intransigencia, reside en un hecho incontestable que asoló la convivencia, el 17 de Julio de 1936. Aquellos días un generalato decidió sublevarse, haciéndose árbitro de la política nacional, tal y como en la política española había sucedido cada vez que se les antojaban. Esa fecha destruye todo lo que en política puede tener de bello como constructor de la convivencia. Los principios liberales de Thomas Payne, revolucionario en Inglaterra y en Norteamerica, se tiran por el retrete; como esos hombres representativos que nos refirió Emerson, para hacer posible un régimen donde la Libertad sea el eje; pero Spain is different. Ese modelo de hombres representativos solo tuvo lugar en un paralelo, donde se vio emerger un régimen que abogaba por la Libertad; pero que nació acosado en todas direcciones; y lo que surgió fue un conflicto fratricida que trajo consigo una larga y peculiar dictadura. Uno de los libros que he leído últimamente ha sido el de “Los demonios familiares de Franco”, escrito por M. Vázquez Montalbán. En él se recogen los elementos de la configuración ideológica del régimen político surgido tras del conflicto bélico español; un régimen que no guarda absolutamente ninguna correlación de lo que significa una postura emersoniana. Fue un régimen peculiar, donde el uso del lenguaje se utilizó como una neolengua. Al principio Vázquez Montalbán comienza una parte expositiva, que titula Fascismo y Franquismo; de vez en cuando va incorporando citas textuales de discursos, opiniones, entrevistas, del General Franco; hasta, por último, dejar que estas sean solo el núcleo del discurso, para dejar mudo al comentarista y, por ende, al lector. El efecto producido es abrumador y triste; sumamente triste; tan triste como puede ser leer “los demonios familiares de Franco” justamente después haber leído “los hombres representativos” de Emerson. La mitad del siglo XX España vivió en aquel régimen político que mantuvo una ideología peculiarísima, y sin parangón en el mundo civilizado; tan sumamente fea y horrida; oscura y gris, que si comparamos a la luz que puede ofrecer la lectura de un Emerson, junto a las citas de la ideología franquista, produce el efecto de las luces que advierten los esclavos platónicos a la luz de las cavernas. Emerson es la luz. No diré que es la caverna; pero sobre la caverna se montó el chiringuito, todo con la ayuda de Kissinguer, el país de Emerson.
En las cálidas noches valxeritenses, junto a las frescas gargantas durante el estío: No nos hemos sumergido en los profundos y oscuros recovecos del alma humana. Plácidas, cálidas: noches valxeritenses. Bitácora.
lunes, 14 de diciembre de 2009
domingo, 13 de diciembre de 2009
"Orwell en España"

Homenaje a Cataluña y otros escritos sobre la Guerra Civil española.
Si hay algo que se puede decir sobre George Orwell es que era una buena persona. Decir eso sin conocerle parece algo exagerado; a George Orwell, pseudónimo de Eric Blair, se le conoce por sus escritos. Detrás de sus letras late un ser humano especialmente sensible ante la injusticia, la mentira, la tergiversación, el uso torticero de la verdad, y el dolor por un mundo tremendamente injusto. La lectura de George Orwell y, en especial, todo lo escrito sobre la Guerra Civil española se hacen totalmente imprescindibles para el lector español. Interesadamente se habla de olvido: de no recordar, de mirar hacia delante,de cicatrices que se abren . Todo ello se hace por un solo motivo: aquellas cicatrices no están cerradas, por mucho que quieran convencernos de lo contrario. Se quiere justificar un régimen de Poder institucionalizado. Todo sea porque el objeto de la desmemoria consista en que no se sepa: tapar, encubrir, justificar y legitimar. Orwell fue un apóstata de comunismo estalinista, porque era una persona, a la vez que liberal, muy sensible ante la injusticia de este mundo. Un mundo compuesto en su mayoría por pobres y, en su mayoría, por seres sojuzgados. Si algo aportó en mí la lectura de Orwell es España fue la indudable disposición ante la mentira oficial; ante el uso de la mentira sobre lo que ocurría y la rebelión a la verdad. Si algo dolía a Orwell era la institucionalización de la mentira. Por eso comprobamos como la experiencia española influyó en Orwell para escribir, posteriormente, 1984, con su “Ministerio de la Verdad”, que en verdad es un “Ministerio de la Mentira”. Algo que sublevaba a Orwell y con lo que me siento identificado. Lo que molestaba a Orwell sobre todo era la mentira, repito; sobre cómo se montaban unos hechos, para hacerlos creíbles, y desde el Poder político ser usado como anzuelo de justificaciones, asesinatos y legitimaciones. En definitivas cuentas: recomiendo la lectura de “Orwell eN España”, ya no tanto por el descubrimiento de la verdad, si no por el humanismo y la bondad que muestra George Orwell; y por su estilo, que le convierten en uno de los mejores autores del siglo XX. Aunque reconozca la valiosa e inestimables obras más célebres de Orwell, son estos escritos sobre las experiencias españolas las que prefiera. Y es que, en España, se institucionalizó un régimen de la mentira, y que precisamente Orwell lo descubriera en España no es baladí –aunque fuera en la zona en la que luchó fuera la antifranquista ,representó lo que fue todo el entramado de aquellos años luctuosos y trágicos-. Que en tierra de Cervantes se institucionalice la mentira es algo que no debemos dejar de olvidar; y descubrir a Orwell. Bien puede decirse de él que era un hombre discreto, en una de las mejores experiencias lectoras que podemos tener. Orwell se convierte en un autor imprescindible, y “Orwell en España” una lectura obligada a toda persona que quiera tener una cultura necesaria. Editorial Tusquets edita en la colección Fábula., y su precio 11 Euros. En ella explica la esperiencia de Orwell en las trincheras españolas. Porque Orwell no vino a España, tan solo, como otros escritores, a asistir a la charlotada española: sino que vivió seis meses en las trincheras del frente de Aragón y recibió un tiro que le atravesó la garganta; pero es, sin duda, su evolución política antiestalinista - por supuesto, antifranquista- y anti-totalitaria, la que puede ofrecernos importantes enseñanzas a como las Mentiras Oficiales son las más odiosas de las injusticias que se dan en el mundo. Como nos decía Ortega, la falta de hombres veraces es lo que más le atenazaba. Orwell no solo era un hombre veraz; era mucho más: era un hombre bueno, sensible, directo, y claro. Pocas veces se pueden leer páginas más honestas como las que se leen en este libro.Esta recopilación sobre cartas y publicaciones en periódicos recoge un inestimable documento sobre la guerra civil española, con la posibilidad de contrastar la obra literaria (libro de viajes, reportaje periodístico, libro de aventuras) que se plasma en Homenaje a Cataluña, donde se muestra el ambiente de la Barcelona Revolucionaria, así como los hechos que Orwell vivió in situ sobre el conflicto entre comunistas estalinistas y el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) de orígenes troskistas, así como el papel que desempeñaron anarquistas en aquellos sucesos de Mayo de 1937. Todo ello unido el relato con las cartas privadas y publicaciones, que nos hace ver en Orwell un testigo ocular de los hechos; y no un testigo cualquiera: sino la de un autentico miliciano del POUM –como de veras es Orwell- defendiendo el cuartel Lenin. Vemos como Orwell va cambiando su punto de vista al tanto de lo que pensaba que ocurría en España.”Sabía que había una Guerra, pero no sabía de qué clase”. El aspecto que ofrece un interés superlativo este libro es por el estilo Orwelliano: la elaboración de las frases, las sentencias, las afirmaciones, la forma de presentar las opiniones, los párrafos que nos muestran algo esencial para el reportaje: el claro afán de honestidad. En seguida nos damos cuenta que aquel que escribe es, esencialmente, un hombre honesto; un hombre que, ante todo, quiere decir verdad; e incluso nos previene, poniendo en tela de juicio sus propias percepciones. “Si me hubieran preguntado para qué me había hecho miliciano habría respondido: “para luchar contra el fascismo”, y si me hubieran preguntado por qué, habría respondido: “Por simple honradez””. Cuando Orwell llega a España se da cuenta que todo aquello era más complejo: España es una epidemia de iniciales y sindicatos, con siglas incomprensibles para él. PSUC, POUM, FAI, CNT, UGT, JCI, JSU,AIT. Orwell se da cuenta que lo que se publica en la prensa de su país, y lo que él ve por sus propios ojos es totalmente diferente. Y todo el libro se constituye en una alegato impresdindible para la calidad humana, para la bondad humana y para la justicia social y política : la verdad, el afán de honestidad. Repitámoslo. Sin ella todo está perdido. Todas las revoluciones. Orwell se alista a las milicias del POUM por un mero azar, en base a que tiene papeles del ILP. Se da cuenta que, por ese mero azar, pertenecer al POUM o al PSUC puede haber una diferencia que va de la vida a la muerte. “¿Es que no somos todos socialistas?” se pregunta. Y él, que se encuentra perdido en los hechos que vive, sin entenderlos, trata de descifrarlos como solamente un espíritu liberal es capaz de hacer. Posteriormente el libro de Orwell se publicó en la España franquista, expurgando de ella todo lo referente a la veracidad de los hechos, con el objeto de ofrecer una propia verdad oficial del propio régimen franquista; pero leyendo la versión original, de la cual obtenemos esta edición de Tusquets, no podemos dejar de ver una honestidad tan grande, una bondad tan extraordinaria, una necesidad imperiosa por decir verdad, que a espíritus liberales significan: “…Cuando Franco quiso derrocar un gobierno de izquierdas moderado, el pueblo español, contra todo pronóstico, se levantó contra él. Parecía que las tornas estaban cambiando, y posiblemente fuera así. Pero hubo unos detalles que escaparon a la atención general. En primer lugar, no se podía equiparar matemáticamente a Franco con Hitler y Mussolini. Su insurrección fue un levantamiento militar apoyado por la nobleza y la Iglesia católica, y en términos generales, sobre todo al principio, fue un intento no tanto de imponer el fascismo como de restaurar el feudalismo”
Si hay algo que se puede decir sobre George Orwell es que era una buena persona. Decir eso sin conocerle parece algo exagerado; a George Orwell, pseudónimo de Eric Blair, se le conoce por sus escritos. Detrás de sus letras late un ser humano especialmente sensible ante la injusticia, la mentira, la tergiversación, el uso torticero de la verdad, y el dolor por un mundo tremendamente injusto. La lectura de George Orwell y, en especial, todo lo escrito sobre la Guerra Civil española se hacen totalmente imprescindibles para el lector español. Interesadamente se habla de olvido: de no recordar, de mirar hacia delante,de cicatrices que se abren . Todo ello se hace por un solo motivo: aquellas cicatrices no están cerradas, por mucho que quieran convencernos de lo contrario. Se quiere justificar un régimen de Poder institucionalizado. Todo sea porque el objeto de la desmemoria consista en que no se sepa: tapar, encubrir, justificar y legitimar. Orwell fue un apóstata de comunismo estalinista, porque era una persona, a la vez que liberal, muy sensible ante la injusticia de este mundo. Un mundo compuesto en su mayoría por pobres y, en su mayoría, por seres sojuzgados. Si algo aportó en mí la lectura de Orwell es España fue la indudable disposición ante la mentira oficial; ante el uso de la mentira sobre lo que ocurría y la rebelión a la verdad. Si algo dolía a Orwell era la institucionalización de la mentira. Por eso comprobamos como la experiencia española influyó en Orwell para escribir, posteriormente, 1984, con su “Ministerio de la Verdad”, que en verdad es un “Ministerio de la Mentira”. Algo que sublevaba a Orwell y con lo que me siento identificado. Lo que molestaba a Orwell sobre todo era la mentira, repito; sobre cómo se montaban unos hechos, para hacerlos creíbles, y desde el Poder político ser usado como anzuelo de justificaciones, asesinatos y legitimaciones. En definitivas cuentas: recomiendo la lectura de “Orwell eN España”, ya no tanto por el descubrimiento de la verdad, si no por el humanismo y la bondad que muestra George Orwell; y por su estilo, que le convierten en uno de los mejores autores del siglo XX. Aunque reconozca la valiosa e inestimables obras más célebres de Orwell, son estos escritos sobre las experiencias españolas las que prefiera. Y es que, en España, se institucionalizó un régimen de la mentira, y que precisamente Orwell lo descubriera en España no es baladí –aunque fuera en la zona en la que luchó fuera la antifranquista ,representó lo que fue todo el entramado de aquellos años luctuosos y trágicos-. Que en tierra de Cervantes se institucionalice la mentira es algo que no debemos dejar de olvidar; y descubrir a Orwell. Bien puede decirse de él que era un hombre discreto, en una de las mejores experiencias lectoras que podemos tener. Orwell se convierte en un autor imprescindible, y “Orwell en España” una lectura obligada a toda persona que quiera tener una cultura necesaria. Editorial Tusquets edita en la colección Fábula., y su precio 11 Euros. En ella explica la esperiencia de Orwell en las trincheras españolas. Porque Orwell no vino a España, tan solo, como otros escritores, a asistir a la charlotada española: sino que vivió seis meses en las trincheras del frente de Aragón y recibió un tiro que le atravesó la garganta; pero es, sin duda, su evolución política antiestalinista - por supuesto, antifranquista- y anti-totalitaria, la que puede ofrecernos importantes enseñanzas a como las Mentiras Oficiales son las más odiosas de las injusticias que se dan en el mundo. Como nos decía Ortega, la falta de hombres veraces es lo que más le atenazaba. Orwell no solo era un hombre veraz; era mucho más: era un hombre bueno, sensible, directo, y claro. Pocas veces se pueden leer páginas más honestas como las que se leen en este libro.Esta recopilación sobre cartas y publicaciones en periódicos recoge un inestimable documento sobre la guerra civil española, con la posibilidad de contrastar la obra literaria (libro de viajes, reportaje periodístico, libro de aventuras) que se plasma en Homenaje a Cataluña, donde se muestra el ambiente de la Barcelona Revolucionaria, así como los hechos que Orwell vivió in situ sobre el conflicto entre comunistas estalinistas y el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) de orígenes troskistas, así como el papel que desempeñaron anarquistas en aquellos sucesos de Mayo de 1937. Todo ello unido el relato con las cartas privadas y publicaciones, que nos hace ver en Orwell un testigo ocular de los hechos; y no un testigo cualquiera: sino la de un autentico miliciano del POUM –como de veras es Orwell- defendiendo el cuartel Lenin. Vemos como Orwell va cambiando su punto de vista al tanto de lo que pensaba que ocurría en España.”Sabía que había una Guerra, pero no sabía de qué clase”. El aspecto que ofrece un interés superlativo este libro es por el estilo Orwelliano: la elaboración de las frases, las sentencias, las afirmaciones, la forma de presentar las opiniones, los párrafos que nos muestran algo esencial para el reportaje: el claro afán de honestidad. En seguida nos damos cuenta que aquel que escribe es, esencialmente, un hombre honesto; un hombre que, ante todo, quiere decir verdad; e incluso nos previene, poniendo en tela de juicio sus propias percepciones. “Si me hubieran preguntado para qué me había hecho miliciano habría respondido: “para luchar contra el fascismo”, y si me hubieran preguntado por qué, habría respondido: “Por simple honradez””. Cuando Orwell llega a España se da cuenta que todo aquello era más complejo: España es una epidemia de iniciales y sindicatos, con siglas incomprensibles para él. PSUC, POUM, FAI, CNT, UGT, JCI, JSU,AIT. Orwell se da cuenta que lo que se publica en la prensa de su país, y lo que él ve por sus propios ojos es totalmente diferente. Y todo el libro se constituye en una alegato impresdindible para la calidad humana, para la bondad humana y para la justicia social y política : la verdad, el afán de honestidad. Repitámoslo. Sin ella todo está perdido. Todas las revoluciones. Orwell se alista a las milicias del POUM por un mero azar, en base a que tiene papeles del ILP. Se da cuenta que, por ese mero azar, pertenecer al POUM o al PSUC puede haber una diferencia que va de la vida a la muerte. “¿Es que no somos todos socialistas?” se pregunta. Y él, que se encuentra perdido en los hechos que vive, sin entenderlos, trata de descifrarlos como solamente un espíritu liberal es capaz de hacer. Posteriormente el libro de Orwell se publicó en la España franquista, expurgando de ella todo lo referente a la veracidad de los hechos, con el objeto de ofrecer una propia verdad oficial del propio régimen franquista; pero leyendo la versión original, de la cual obtenemos esta edición de Tusquets, no podemos dejar de ver una honestidad tan grande, una bondad tan extraordinaria, una necesidad imperiosa por decir verdad, que a espíritus liberales significan: “…Cuando Franco quiso derrocar un gobierno de izquierdas moderado, el pueblo español, contra todo pronóstico, se levantó contra él. Parecía que las tornas estaban cambiando, y posiblemente fuera así. Pero hubo unos detalles que escaparon a la atención general. En primer lugar, no se podía equiparar matemáticamente a Franco con Hitler y Mussolini. Su insurrección fue un levantamiento militar apoyado por la nobleza y la Iglesia católica, y en términos generales, sobre todo al principio, fue un intento no tanto de imponer el fascismo como de restaurar el feudalismo”
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jueves, 10 de diciembre de 2009
"Discursos políticos", de Ortega
Continúo hoy con uno de los libros que me causó un considerable impacto en su día y en virtud del cual inicié el descubrimiento de una de las épocas más apasionantes de la historia política española: la que va desde la crisis finisecular hasta la II República, - con todos los antecedentes, por añadidura como apasionante, a la misma crisis, que es como decir toda la Historia de España, hasta las consecuencias del tan grave ruptura de la convivencia civil y política española, significada por el conflicto bélico civil, de tan graves consecuencias y necesario entendimiento al día de hoy-. Este libro son los “Discursos Políticos” de Ortega y Gasset, recogidos en volumen por Paulino Garragorri. Si, como dicen, Ortega es un semillero de ideas, para mí la lectura de este libro significó el inicio de una madeja y un feliz descubrimiento. La actividad política de Ortega había quedado condenada al ostracismo por la política cultural de la dictadura nacional-católica cuyo generalato había recaído en Francisco Franco; es por ello que la actividad política de Ortega significó un descubrimiento vívido, y circunstancial –como él solía decir-, de la experiencia política en la que intervino. A mí me supuso una toma de contacto muy real con la actividad política de la época en la que formó parte, y digamos que abrió el hilo al estudio de los acontecimientos, históricos y políticos. La calidez, la persuasión, la excelente calidad oratoria, el lenguaje empleado permitían sentir de cerca, digamos como si se le oyese, la voz de Ortega. Desde las conferencias políticas en el Ateneo, o en el Sitio de Bilbao, hasta sus intervenciones en el Congreso, permitían descubrir la voz siempre reflexiva y el ánimo pedagógico y constructivo con el que participó en la vida pública. Pero aún más, este libro me sirvió para descubrir cuáles eran los debates candentes a los que la vida política española se desplegaba. Por eso recomiendo su lectura, como una buena manera de entrar en aquella época histórica y descifrar hechos que aún no están resueltos, como es el caso de la intervención de Ortega al tanto del Estatuto Catalán o el Discurso sobre “La ciencia y la Religión como problema político”. El descubrimiento de estos discursos significó para mí, en su día, un descubrimiento de una actividad pública en este país que ignoraba hubiera acontecido; y me imagino que su publicación en las épocas de transición a la democracia hubo de causar semejante descubrimiento a todos aquellos que trataban de hacerse una composición de lugar sobre los hechos acaecidos. Si Unamuno no era del todo conocido, al estar prohibido sus obras más importantes, como era “la agonía del cristianismo” –y que explica muy mucho la naturaleza del régimen e, incluso de la Guerra – tampoco era conocido la actividad política de Ortega. La conferencia primera sobre los problemas nacionales y la juventud, ofrecida en 1909 en el Ateneo por un joven Ortega es la primera participación pública, en ese lugar donde la joven intelectualidad aparecía disidente al sistema parlamentario liberal de la Restauración de Cánovas. En ella se advierte la preocupación por los problemas de España y, a su vez, la postura que tomará uno de los miembros de la Generación del 17, como lo es Ortega, y el espíritu que impregnará a éstos; como también acontecerá con Azaña. Los sucesos de 1909, la semana trágica de Barcelona, son los que despertarán al joven Ortega, por la intervención en política, en la que verá una necesidad de Pedagogía política; la guerra de Melilla, así como la intervención gubernamental de usar el aparato del estado, infringiendo un desaforado ataque al Estado de Derecho en su actuación, despiertan al joven Ortega. Y despiertan a lo que para él considera un problema generacional: lo jóvenes son los que han de dar impulso regenerador, ante unos viejos que han creado una democracia irreal, como es la Restauración de Cánovas, y la falta de intervención pública de la sociedad española en tal sistema político. Ortega opta por una búsqueda a la solución de los problemas nacionales: Europa. ¡Europa es Ciencia! En fin, es difícil, resumir en tan breve espacio todos aquellos discursos; sin lugar a dudas puede ser este libro uno de las mejores introducciones para la reflexión política.
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miércoles, 9 de diciembre de 2009
"La destrucción de la democracia en España", de Paul Preston

Inicio hoy una serie de comentarios sobre los libros que he leído o voy leyendo, con el objeto de ir haciendo una especie de ficha sobre tales lecturas. Y de lo que tales me han revelado en determinado momento. Por regla general suelo releer los libros, en la medida de lo posible. Con nuevas lecturas, como a la mayoría de las personas, advierto otras interpretaciones. Por eso hago de ellos nuevas relecturas, de acuerdo a los conocimientos previos y añadidos posteriores. Voy a empezar, por empezar por alguno, con “la destrucción de la democracia en España”, de Paul Preston. Escribió Preston este libro durante la transición a la democracia. Apareció en España mundo editorial en 1971. No fue el primer libro sobre la política española durante la década de 1930 que había leído. Antes leí la obra de Gabriel Jackson “República y Guerra Civil española” y la obra de Thomas, a la que haré referencia en otras anotaciones; aunque señalaré a éstas como entretenidas, pero inmaturas, en especial la de Jackson. También había leído el propio monográfico de Preston, posterior al libro que tratamos, y otro de Raymond Carr, titulado como “la tragedia española”. Así como la biografía de Azaña escrita por Santos Juliá. Todos de muy buen nivel y erudición. También he leído los libros de Pío Moa, los “mitos de la Guerra Civil”, el libro de la Cierva, y “la guerra que ganó Franco”, de César Vidal, todos ellos legitimistas del 18 de Julio y ninguno de ellos historiador licenciado y doctorado como tal, por más que en las solapas de alguno de sus libros se declaren como tal, sus tesis no son conocidas ni publicadas en Universidad española pública conocida. En especial de la obra de Preston destacaré que con ella llegué a comprender uno de los asuntos que quedaban en el aire y menos llegaba a comprender; en especial el periodo de tiempo que va desde las elecciones de noviembre de 1933 hasta la fatídica fecha de octubre de 1934. Para mí ese lapso de tiempo era de singular importancia y que no había quedado lo suficientemente aclarada. Debo decir que suelo leer entre líneas y que siempre pongo en tela de juicio opinión del historiador para hacerme una composición de lugar, al tanto de la propia ideología política del mismo; y es que aunque en mí mismo suelo también ponerla en tela de juicio, trato de extraer mi experiencia en el trato de las personas y las cosas humanas, como ha sido mis cinco años haciendo selección de personal. Ese periodo de tiempo es esencial, pues es el momento donde la politización de la vida republicana llega al momento de ser insostenible; es el momento cuando las bases socialistas optan por Largo Caballero para la dirección de partido e Indalecio Prieto y Julián Besteiro salen derrotados. De singular importancia es ese periodo por varios motivos, pero en especial por “la huelga del campo” para la cosecha del verano de 1934 los antagonismos de clase en el mundo rural se convierten en insoportables; durante ese periodo de tiempo accede al gobierno el recién organizado partido de las derechas legalistas, denominado CEDA, y organizado con la estructura regional, diocesana y local con la que se estructura la Iglesia. Uno de los motivos que solía quedar en el alero es el porqué Indalecio Prieto colabora en el contrabando de armas en el estallido revolucionario de Octubre de 1934; algo que no concuerda con la personalidad de Prieto. ¿Qué motivos llevan a las izquierdas al alzamiento de 1934? Era la pregunta que me hacía ¿Porque las bases socialistas advierten que es el momento revolucionario? ¿Qué hacía insostenible la posibilidad de entendimiento? El periodo al que hago referencia es trascendental. La CEDA tiene en sus manos el aparato del Estado. ¿Cuál es su comportamiento político durante ese periodo? ¿Cómo ejerce su influencia en el gobierno para contrarrestar la huelga del campo? Muy posiblemente ese sea el momento clave de la impolítica que lleva al conflicto civil del todo ya puesto de manifiesto; la presión de las bases del PSOE por la opción caballerista ante la, sin aparente duda, postura de las derechas católicas de “rectificar la república”, legalista, desde el aparato del Estado, con influencia en un gobierno de coalición Lerroux –que nunca tuvo un claro programa de gobierno, como si lo tenía claro la CEDA: la rectificación y anulación de todas y cada uno de las disposiciones del bienio anterior, con el objeto de desplazar del Poder a las izquierdas, en base a un estado corporativo-; sin lugar a dudas lo que más prisa corría es la rectificación del art. 26, en especial por la materia de educación, que seguramente sea la que más le preocupe; pero para ello la CEDA no tiene la representación política y la fuerza legal para conseguirlo. Aún así opta por el obstruccionismo en todas y cada una de las legislaciones republicanas puestas en marcha y paradas desde que la CEDA entra en el gobierno. El uso de las fuerzas del orden público durante la conflictividad durante la huelga del campo para la cosecha de 1934, es el detonante que explica –que no justifica- la decisión de las fuerzas obreras revolucionarias; y que incluso un hombre como Prieto participe en ello. Es difícil resumir en una reseña tan corta los comportamientos; pero quede anotado que con este libro de Preston, así como las publicaciones diarias que pueden encontrarse en la red puede llegar uno a la idea del comportamiento de todos puestos en juego. En definitiva: la “destrucción de la democracia en España” ha sido uno de los libros donde mejor he comprendido ese momento histórico, así como las fuerzas políticas y sociales que se mantuvieron en ese periodo que va desde noviembre de 1933 hasta octubre de 1934. Aunque el libro trata con mayor amplitud en el juego que entre la CEDA y PSOE se mantuvo durante todo el periodo republicano como desencadenante del conflicto, al ser los dos partidos que mejor podían organizar a sus masas, al tener una estructura territorial y local. En ese aspecto creo que, efectivamente, así puede ser, pero hay que tener en cuenta que el propio conflicto entre los sindicatos de la UGT y la CNT lleva a la radicalización de las juventudes del PSOE en ese periodo, en una lucha por la afiliación, en unas bases cada vez más radicalizadas en contraposición a unas derechas a su vez más radicalizadas y contrapuestas a la vida republicana. La obra incide en todos estos aspectos pero nada entra en las ideas de Unión Republicana, demócratas liberales de carácter laicista, porque muy posiblemente estos poco podían hacer en la radicalización política a las que estaban llegando socialistas y católicos. Sin duda el magma político español era aún mucho más complejo que el que expresa Preston, pero aún así, es uno de los mejores libros sobre la política durante la II república.
lunes, 7 de diciembre de 2009
Notas sobre economía y mercado de frutas

¿Cómo equilibrar las fuerzas del mercado imperfecto, cuando existe un producto de calidad, y evitar a su vez la falacia de composición? Una de las claves en el debate sobre “desarrollo”. En el mercado de frutas y hortalizas hay dos mercados imperfectos y oligopolístas que explican la diferencia de precios entre productor y consumidor final.
Siempre es de gran utilidad acudir a la lectura de los clásicos del pensamiento. Es un adagio de sobra conocido y archisabido; si no acudimos a ellos puede ocurrirnos como Juan de Mairena aseveraba: que otorguemos mayor atención a los novedosos que a los originales. Es por ello que hoy he acudido a releer a un clásico del pensamiento económico, Charles P. Kindleberguer, profesor de Historia económica del MIT, y sus ensayos sobre “el orden económico internacional”. En aquellos estudios analiza el papel de experiencia histórica y su conocimiento para analizar los problemas del mundo actual. Tal autor analiza las crisis financieras de los años 30, comparándola con el Lunes Negro de 1987, y las crisis de la década de 1980. Es de sobra interesante pues las crisis de las década de los ochenta son, a mi modo de ver, menos comparables a la de 1930, como sí lo es la actual. Aunque todas las crisis del modelo económico mundial mantienen todas la misma dinámica. Es importante analizar y poner en tela de juicio, como Kindelberguer lo hace, la teoría de “las expectativas racionales”. Esto es, como sostienen los economistas monetaristas: que los mercados dirigen toda la información disponible de acuerdo con algún modelo económico razonable, generando un muestrario de precios y una inversión de cuantía correcta. Observamos, en sentido contrario, que la hipótesis de “las expectativas racionales” es falsa. Esto es: el mercado no tiene una mente, ningún nivel de inteligencia, ninguna función objetiva ni fin; así como ninguna gama de informaciones, ni muchos grupos diferentes con una heterogénea capacidad de respuesta implicados en él. Al contrario: Algunos invierten rápidamente por sinergias; otros, para obtener una renta, después de que el mercado registre una expansión durante un largo periodo, al tomar, tardíamente, conciencia del fenómeno. Del mismo modo, nos explica Kindlerberguer, algunos obtienen ganancias, otros se contagian por apetito de ingreso y de riqueza y, más lisamente, de codicia y avaricia. Porque esos dos, y no otros, son la inteligencia –ya lo señaló Adam Smith- que mueven las combas económicas. EL patrimonio o patrimonios en cuestión aumentan de valor. La euforia limitada se convierte en ” boom”. El boom, en un determinado ámbito, puede generalizarse de uno o más objetos de inversión, de uno o más países. El problema aparece cuando las cotizaciones en uno o más mercados se elevan a alturas insostenibles. Eso es lo que vuelve a ocurrir con la crisis financiera de 2007: Exceso de demanda, seguido de convulsión y de falta de crédito. Todo esto es sabido: ahora bien, lo que no caemos es en las responsabilidades. Para ello escribe un ensayo bajo el título de las responsabilidades económicas; y es que aquí pasamos de la pura teoría económica de las expectativas racionales de monetaristas a otro ámbito: el de la filosofía moral. Para Kindelberguer que la economía funcione bien es preciso dos formas de responsabilidad económica: 1) obediencia a la ley apoyada en el imperativo categórico de Inmanuelle Kant (pág. 307), deshaciendo la falacia de composición (esto es de una importancia supina comprenderlo: lo que puede parecer mejor para cada uno no es lo mejor para todos en su conjunto) y 2) el liderazgo positivo. Ahora vamos a realizar un segundo análisis. Los “mercados imperfectos”. Las teorías monetaristas y liberales (en economía –que no el filosofía política-) plantea. Vemos como los mercados no funcionan en competencia perfecta, donde todos los agentes económicos acuden al mercado con igual fuerza de compra y de venta. Es una abstracción que desde la antropología cultural no tiene ningún agarradero, menos en filosofía política. Analicémoslo en el mercado de frutas y hortalizas. En él advertimos dos mercados imperfectos, y que explican la diferencia de precios entre el productor y el consumidor. No es en la cadena de valor donde se quedan las ganancias. No: Eso es una falacia. Se encuentra en la codicia en el manejo de unos mercados que son imperfectos. Así: del productor al comprador mayorista. Son muchos los productores y pocos los compradores mayoristas-distribuidores; por tanto hay una relación de Poder. El mercado es imperfecto en él. A su vez, el son pocos los distribuidores y muchos los compradores. Pues bien. Se hace preciso actuar de modo moral dentro del mercado, para equilibrar la balanza; que la crisis equilibrara la imperfección del mercado puede ser posible; pero a medio plazo considero, y siempre consideraré, que los mercados son imperfectos y hay relaciones de Poder en ellos. Alterar las relaciones de Poder es una de las tareas encomendadas, si no única, para torcer aquello que los economistas llaman “falacia de composición”, surgida de la misma codicia: aunque la crisis dará un baño de humildad a muchos. ¿Cómo equilibrar las fuerzas del mercado imperfecto, cuando existe un producto de calidad, y evitar a su vez la falacia de composición es una de las claves “del desarrollo”? que ¿Cómo se hace eso?, como invertir la carga del mercado? Debe tenerse en cuenta en el debate.
viernes, 4 de diciembre de 2009
Azorín y la Voluntad. Tiembla un hombre.
Azorín consiguió un gran dominio de su arte cuando publica los Pueblos, en 1905; arte que maneja a la perfección en Castilla, publicada en 1912. En los pueblos hay tres artículos que aparecen bajo el epígrafe de “Andalucía trágica” que son “En Lebrija”, “Los obreros de Lebrija” y “los sostenes de la patria”. Tres artículos que son una obra de arte en cuanto a reportaje periodístico y de manual literario. En ellos se aúnan cuatro conceptos. A saber: el periodismo, el artículo, el reportaje y la literatura. A su vez es una expresión acabada del dominio magistral de Azorín en los materiales artísticos con los que trabaja. La lectura de estos artículos es del todo recomendable, pues en ellos advertimos todo lo que puede representar aquella España de finales y comienzo de siglo. Leerlos es un ejercicio de contemplación estética: es un cuadro, con sus olores, con sus figuras, con la fuerza de sus imágenes, sus texturas, ritmos y cadencias, emociones y, a su vez, es una muestra de verdad. Una verdad que está en el arte. Son artículos periodísticos convertidos en arte. La simplicidad y la complejidad de Azorín son majestuosas. Sencillas. Nos encontramos allí ante un maestro. Hoy Azorín es poco leído. Quizá poco comprendido. Pero si hay un compendio de lo que fue la generación del 98 ese es Azorín. Si Machado representa la bondad. Azorín representa la crisis espiritual que atenazó a aquellos hombres y artistas. Si veo en tales artículos de “la Andalucía trágica” un summun del Arte de Azorín, por su perfección estética; aún más allá encuentro a Azorín, aún J. Martínez Ruiz, en la Voluntad, por su imperfección. La Voluntad es el ejemplo perfecto de una obra imperfecta donde late un hombre. De ahí su interés y la admiración que puede representar. Es la obra de un artista, de un hombre, que está experimentado el trazo, el color de su pincelada, y a su vez, su propio ser. En la Voluntad late un hombre que tiembla, contradictorio, hecho de retazos. La Voluntad es un retazo, una miscelánea de búsquedas, de callejones, de bocetos, de cuartillas embarradas dispersas, aquí y allí, públicas, escondidas en un cajón, no aparecidas unas, otras en papel de periódico, novelas a medio terminar, pasos atrás, callejones sin salida, desencuentros y perdidas. En la Voluntad J. Martín Ruiz está experimentando sus contradicciones y su arte; pero a la vez, tiembla un hombre. De su imperfección trae su perfección, de su experimentación su hallazgo. Si algo hay en él es un hombre que se hace, que cambia, que se trasforma en lo que va a ser el Azorín maduro en el culmen de su creatividad. Después ya no volverá a esa cima de los hallazgos conseguidos. Para qué, si ya ha llegado a ella en su madurez y juventud. La Voluntad es la escalada, de senderos en los que se adentra. De senderos que se multiplican y desaparecen, que se siguen y que se hacen, sin vueltas atrás, sin tachones. Senderos que terminan abruptamente, pero que van siendo abiertos; como cuadros del artista. El camino espiritual de un artista que manipula con “el color”, como ese color del que aquí atrás referíamos al tanto de Deleuze.
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Literatura
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Agua y cerezos: una búsqueda de sinergias imprescindible


Agua, Cerezos, ciudadanía y conocimiento: Una búsqueda de sinérgias imprescindibles.
Agua, Cerezos, ciudadanía y conocimiento: Una búsqueda de sinérgias imprescindibles. Me ha parecido muy interesante la propuesta de constituir una plataforma ciudadana para el desarrollo del Valle del Jerte, al margen de instituciones públicas, como puede ser SOPRODEVAJE, - aunque éstas, como los Ayuntamientos o Mancomunidad, además de las asociaciones, participen en ella -. Aún estando en un estado embrionario la propuesta parece interesante, habida cuenta del inmovilismo que las instituciones plantean. Éstas, se acomodan a la rutina y se mueven, es un decir, en la rutina. Los planes de “desarrollo” se escriben con bienintencionados recursos públicos, buena preparación técnica y disposición del que lo realiza, para pasar a ser encuadernado y colocado en un cajón, ocupando espacio. Trabajo que se muestra como única función de “la planificación estratégica” para el Valle del Jerte que políticos, técnicos y gestores plantean: reposar en el cajón y que al poco tiempo han quedado como inutilidad. Cuando no son “Jornadas”, como las que se van a realizar en fecha próxima. Es mi opinión que uno de los déficits que encontramos es eso que ahora, en las “sociedades del conocimiento”, como las llaman, nos encontramos con un déficit en Capital Humano. Y en un problema aún más gordo: que o se está en "la sociedad del conocimiento", o no se está en ningún sitio: la diferencia está en ser una sociedad que genere talento. Aunque esas expresiones del moderno “managment” que a mí ya me causan, desde hilaridad, hasta zozobra - por ser ideas que parecen ya del otro siglo, como de hecho son- si es que no han sido toda la vida así, solo que con los cambios el conocimiento y el talento se convierten en elemtos diferenciales. De que sirve tener AGUA, si no hay talento para gestionarla. Efectivamente: creo que en el Valle existe una fuga de talento, - además de que no lo crea tampoco -, y en ello poco podemos hacer si no se revierte la situación, y nos pongamos manos a la obra desde la base, desde abajo, como muy bien parece anticipar esta Plataforma. A su vez el Valle tiene otras muy buenas ventajas y oportunidades: En especial la del AGUA, sí. Es la ventaja competitiva. La palabra “desarrollo” es compleja, y el problema al que nos enfrentamos es de un carácter aún mucho más complejo que el de aquellos historiadores de la economía nos colocaron. El asunto es muy complejo, sí, pero tampoco demasiado como para que no podamos hacer algo sobre él, como con muy buenas intenciones se entrevé para la plataforma; lo más atractivo de la propuesta es el que se pide participación de la ciudadanía y por ello resulta del todo mi agrado. Me parece que próximamente se van a desarrollar unas jornadas de “desarrollo” del Valle del Jerte y que se van a realizar en Piornal, pero mucho me temo que ese desarrollo es de la cabeza –por llamarla cabeza- a los pies, de arriba hacia abajo. Si mi percepción no me engaña la cosa por donde anda la plataforma es la de dar la vuelta a la cosa: que las ideas y la acción para el desarrollo vaya de abajo hacia arriba. Y eso es digno de elogio. SI uno de los déficit que advierto es la falta de “talento” no es tanto porque no lo haya, si no porque no lo descubrimos, porque no lo ponemos en el lugar adecuado para su desarrollo. Lo dejamos que sea impuesto desde arriba, y el de arriba, como digo, se acomoda a la rutina, a los dimes y a los diretes y a la política chusca. El problema al que nos enfrentamos es mayúsculo, pero no solo me refiero al Valle, que es una porciúncula pequeñísima de este planeta. Nos enfrentamos a cambios radicales que tan vez no seamos del todo conscientes, y es por ello que nuestros ojos deben estar amplios para advertir la que se avecina, aunque tampoco hay que ser agorero. La palabra “desarrollo” es una palabra optimista, y con optimismo siempre se debe enfrentar uno a las cosas. Pero hemos de ampliar ese concepto por otro más amplio, porque las cosas van a cambiar en este mundo de manera significativa y el Valle debe ponerse manos a la obra, organizarse desde la ciudanía y, como bien señalaron, no quedarse de manos cruzadas. Mucho me temo que “las crisis” van a ser repetidas, y detrás de una vendrá otra, hasta que cambiemos “de modelo”. El modelo de desarrollo no se sostiene; y por eso me parece bien que se empiece uno a movilizar desde la base para darles duro a quienes desde la rutina y el inmovilismo ven venir los acontecimientos, por decir que los ven venir. Los cambios históricos ya se empezaron a gestar hace una década, y aunque no se sabe cuál será el futuro, podemos mantener una postura de que no parece muy halagüeña. Es por ello que la iniciativa de la Plataforma me parece, diría, que hasta fundamental. Y no es de recibo que nuestras vidas privadas sean una serie de añagazas ante las que debamos quedarnos impasibles, y por eso aplaudo la iniciativa. Los” modelos de desarrollo”, quizá no sean la única vía, sino que todos y cada uno debemos reinventarnos ante los cambios, y en ese sentido tenemos un lugar privilegiado para vivir y para trabajar, como para que no se aporten ideas y no nos pongamos manos a la obra; Una reflexión añadida es advertir sobre que es lo que debemos entender por “desarrollo”, y no es para caer en terminismos, como no sea que se mejore “la calidad de vida” y la imagen que tenga cada uno de que signifique eso de “calidad de vida”; el Valle del Jerte es un lugar donde se puede vivir bien, y donde se pueden afrontar “las crisis” inevitables que vamos a sufrir. Como siempre, ante ellas, dos buenos lugares comunes son dos, la educación y la cultura, que parece que son poco importantes, pero que una plataforma "de desarrollo" tampoco puede desechar, porque estas son las formas a como se amplían la visión del mundo que se nos coloca ante nuestros ojos. El sistema va a cambiar, no cabe duda. El modelo mundial es insostenible. Soy optimista al tanto a la Cereza, por su calidad, e incluso del turismo, por nuestras aguas y paisajes, como certeramente se plantea por la plataforma; además hay que ampliarlo hacia nosotros mismos, uniéndonos a esos términos que denominamos “sociedad del conocimiento”, y que no es otra cosa que todos sepamos más y crear los lugares críticos - en el concepto de lugar de creación-, como puede ser una plataforma ciudadana, para que se cree esa masa necesaria para generar talento y conocimiento: que no es otra cosa que hacer las cosas como es debido: con la cabeza, con la reflexión y con la puesta en común. Otra palabra más es la de “concienciación”. No es tanto concienciación como educación, y ese término debería entrar en una Plataforma que exija y que, además, contribuya, a hacer ver con una amplitud de miras que no siempre es fácil de advertir, que el mundo está hecho unos zorros, como casi siempre ha sido, pero que ni “la paz Keynesiana” ni "el Neoliberalismo" se han mostrado como solución. Y es que muy posiblemente no haya solucion alguna como que no encendamos una lumbre y generemos conocimiento y talento a su luz. Encontrémosla nosotros mismos, encontrando placeres y organizándonos con sentido. Porque sí: mucho me temo, que el mundo al que nos vamos enfrentarnos, aquí, y en todo el planeta, se va a caracterizar por cambios caleidoscópicos a los que hay que estar al tanto y ojo avizor, para periodos emocionantes de la historia: para que no nos quedemos a trasmano de ella. Y es que los modelos de Cerezo y turismo se quedan ya muy cortos, aunque, debemos seguir apostando por ellos –yo soy el primero que lo hago- debemos añadirle uan visión más amplia para cada cual.
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Ensayo filosófico y político
martes, 1 de diciembre de 2009
Deleuze

Nos dice Deleuze: “el filósofo no es alguien que contempla, ni siquiera alguien que reflexiona. Un filósofo es alguien que crea". Sencillamente crea un tipo de cosas, completamente especiales: crea conceptos”. Es en la Historia de la Filosofía como un filósofo, esto es, un creador de conceptos, toma su materia prima. Deluze compara la labor del filósofo a la labor del pintor, de Gaugain, de Van Gogh, a los que pone como ejemplos. Antes de llegar “al color”, al dominio de "el color”, y elaborar sus obras creadoras más elogiosas y conocidas, éstos requieren un arduo trabajo anterior. Ese trabajo anterior es para el filósofo “la Historia de la filosofía”. La filosofía no es un asunto de “especialistas”, como se cree: es algo más parecido a la pintura o a la música – y por tanto, al arte, añadimos aquí-. El filósofo es más parecido al pintor, al músico, al creador, al artista. La filosofía es el arte del retrato: del retrato de los filósofos. Igual que un pintor, para crear una nueva forma, del dominio “del color”, debe dibujar retratos y retratos, y paisajes. Volverse obsesivo por "el color", como le ocurrió a Van Gogh. La filosofía es como "el color.” Antes de entrar en la filosofía, hay que tomar tantas preocupaciones”. Antes de saber llegar “al color”, y el color es “el concepto”, ¡Hace falta tanto trabajo!, exclama. La Historia de la filosofía no es tan solo preparatoria: sirve por sí misma: es el arte del retrato. Una de las cosas interesantes que nos explica de Deluze es que “el color”, o “la Idea”, no es abstracta en sí, sino que trabajando con ella se vuelve concreta. A medida que trabajamos sobre ese problema advertimos que surgen de problemas concretos al que el filósofo, el creador de conceptos, trata de dar solución. “Todo concepto, nos lleva a un problema”. Por ejemplo el concepto Idea, el concepto de la pureza de lo que las cosas son, es el problema de elegir a quienes pretenden –cosa concreta- participar de esa pureza. Por ejemplo: la Idea del político, es el concepto, la pureza del político. Ahora bien el problema es cómo elegir de entre los concreto a aquel que participe en esa pureza de la Idea. La filosofía no es llegar a la cosa abstracta: si no al problema. ¿Por qué el filósofo se queda en “la cosa abstracta”, en “el color”, y no explica el problema?, se pregunta Deluze. Y nos aclara: “No se puede hacer todo a la vez”: esto es “exponer los conceptos que crea” y a la vez exponer “los problemas”, a los que remiten tales conceptos. Si no se encuentra “el problema” todo el vuelve “abstracto”. El problema es lo concreto de la filosofía. La filosofía se compone de “concepto” y de “problema”. Surge en la polis griega ante problemas concretos. La Idea es el concepto. ¿Cuál es el problema? Elegir a los pretendientes: Elegir al mejor político, por ejemplo, elegir a quien participa en la pureza de político: por ello debemos tener que elegir, el problema, el Político “perfecto” de entre todos los pretendientes. El que más se aproxima al concepto, a la Idea, a la perfección: Es el problema de la ciudad.
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Ensayo filosófico y político
domingo, 30 de agosto de 2009
El papel del Opus dei en la transición
La influencia del "Opus dei" en la llamada transición a la democracia me parece incontestable. La habilidad política de la Iglesia, como he señalado en otras ocasiones es, a mi parecer, del todo incuestionable: lleva algunos milenios detentando el Poder político, y sabe cómo organizarse; y cómo manejar las bazas con las que cuenta en política. Se basa sobre todo en la consecución de sus fines, usando los medios que considere oportuno, disfrazando los hechos, en base a la mentira política. Usando a Maquiavelo, se organiza, y ofrece una cara, hacia un lado, pero se inmiscuye en los centros del Poder. En 1975 el Opus posee 70.000 miembros. Pero no son cualquiera: son las familias políticas del régimen; las oligarquías financieras del país que han salido bien colocadas tras la funesta y victoriosa guerra civil. Que Navarra sea el centro del Opus, y desde donde se irradiará. La base del Opus es el “clientelismo”, este sí que tradicionalista, de la política española. La jugada consiste en introducir el conservadurismo ultra católico en la familia. El Opus, es de sobra conocido, consiste en una secta. Una poderosísima secta, de relaciones entre familias, que se ayudan entre sí, a través “de favores”, aquello de los Padrinos: Una parte de las rentas obtenidas van a parar a la Obra; pero, a la vez, se crean las redes de clientelas precisas para conformar las estructuras de Poder, donde el sector de la Iglesia más conservadora forma parte. Es además muy difícil salir de la Obra y el comportamiento que se exige a sus miembros es también duro: es la vida monacal en las familias. Si Erasmo criticaba la vida monacal, y posteriormente los Jesuitas se convirtieron en la órden “rica”, y con mayor Poder en Roma; el Opus decide llevar el ideal de comportamiento cristiano a los centros de la sociedad civil: la familia. Salir de la Obra manda al ostracismo al que lo hace: pierde todas “las ayudas” e “influencias” de las que goza. Permanecer en ella tiene sus beneficios: puestos, financiación, Poder. Todos los miembros de una familia del Opus tienen el futuro asegurado y son introducidos en todos y cada uno de los lugares de Poder económico, social, político, judicial y militar. El régimen franquista es un régimen peculiar. Es un régimen clérigo monárquico. La España de Franco quiere encarnar, en palabras de Raymond Carr, la visión de Maeztu, uno de los propagandistas de la derecha monárquica, muerto en la matanza de la Modelo: Una “monarquía religiosa y militar”, aunque sin monarca en el trono. “La transición” no consistió en otra cosa que eso. Veámoslo. La constitución del 1978 estructura el estado en base a cinco Títulos: El título II, sobre la Corona, el título III, sobre las Cortes, el título IV, el Gobierno, el título V relaciones Gobierno- Cortes, y el VI, el judicial. A la cabeza, como vemos, se encuentra la Monarquía. ¿Porqué? Porque la monarquía tiene subrepticiamente el Poder más importante de un país. La Fuerza real no supeditada a Derecho. ¿El qué? “el mando supremo de las fuerzas armadas”. Eso es lo que persigue controlar el Opus Dei: El ejército. Sobre los hechos del 23-F habría que analizarlos también desde algunos puntos de vista relacionando Opus, Monarquía y Ejército. ¿Porqué Carrillo acepta la bandera rojigualda, y acepta la Monarquía? Esperemos que lo escriba en sus memorias, las que deje para después de su muerte. Carrillo acepta esto después de la reunión con el rey. Posiblemente Carrillo observe que la casa del rey está dirigida por el Opus. También sabe que las familias del régimen más poderosas, los medios de comunicación más influyentes se encuentren en su Poder, así como los empresarios más reconocidos (eso explica el peculiar calvinismo, en lo económico, y a la vez, el utra-catolicismo romano y vaticano en los Moral de los conservadores en este país, y que a mí siempre me sorprendió); las revistas políticas y las del “corazón” están en su poder. ¿Monarquicos liberales o, más bien, saber donde están los cetros de poder?. Incluso las propias CCOO se organizan en las sacristías, y en esas mete la mano la Jerarquía de la Iglesia, a través de los sacerdotes. Y es que no olvidemos el poder político que tiene la Iglesia, que ya sabe que nuestra sociedad ya no es rural, sino industrial: I) Organiza a las oligarquías financieras a través del Opus II) Tiene Iglesias desparramadas por todo el país, ciudades, barrios y pueblos, con una amplia red de miembros que ofrecen discursos políticos todos los fines de semana, poniendo a Dios sobre la mesa de la Política. Sabe Carrillo, por tanto, una vez que se entrevista con el Rey, que la Iglesia española, con sus familias más poderosas, quiere manejar el tempo del cambio político, organizarlo y llevarlo a su manera. Que la Iglesia española está contra la ruptura. La ruptura era la principal tesis de la Junta democrática, donde estaba el PCE entre otros. La Plataforma, en cambio, que se organizaba desde dentro de país, quizá, era más “realista”. Para la consecución de la democracia era preciso una ruptura; pero quizá advirtió Carrillo que eso era imposible, habida cuenta de los cetros del Poder, y que la Iglesia y el Opus se opondría de redondo a la ruptura. Y que ciertamente, Carrillo sabía, que si esto ocurría se volvería a repetir lo que nadie quería. Y es que el verdadero fantasma que revoloteaba por la transición era el de la Guerra Civil; que al igual que las carlistas en el XIX, se repitiesen. El ejército también estaba dividido en parte, y existía una unión democrática – y también muy cercana al Opus-, dentro de una oficialidad reaccionaria. Así “la clase política” negoció, y consensuó el sistema; “una dictadura parlamentaria”, donde el rey modera y manda sobre el Ejercito; El Opus sobre el Rey. Y, subrepticiamente, la Iglesia sobre todos. Nos trajeron, sí, un sistema de libertades políticas, que en el fondo era lo que buscaba el PSOE, pero es susceptible de una mayor discusión sobre si esto es una democracia, donde gobernase la ciudadaní y montada de abajo hacia arriba y no al revés, desde la clase política. Quien manda, en mi opinión, y sigue mandando es el Opus. En definitiva la Iglesia, que quiere controlar la Fuerza (el ejército), en base a las enseñanzas de la Guerra Civil. Repito, según creo, que la transición se montó tal y como se hizo, en parte, por esta realidad: El Opus controla la casa real y, por tanto, las armas. Lugar último donde se encuentra la Fuerza y, por tanto, el Poder. El Opus maneja el barco español de la transición: Sobre cómo mandar en un país a través de la Monarquía. Por eso creo que la reforma constitucional diseñada en la CE de 1978 a través de poderes constituidos tiene mucha miga.
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Ensayo filosófico y político
LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA COMO CONFLICTO POLÍTICO

Mantengo un debate interesante sobre el juramento de Antonio Goicochea sobre la tumba de Calvo- Sotelo. Donde manifiesto lo siguiente.
LA MECHA
El asesinato de Calvo Sotelo es totalmente deplorable, como cualquier asesinato de la clase que sea; los asesinatos políticos por supuesto que son deplorables. Me parece a mí que por aquella época eran muy pocos los parlamentarios que eran demócratas y que incluso acpetarán la república. En especial los de las derechas católicas. Para ellos el régimen era accidental, que en verdad quería decir que les interesaba un comino que la cosa se llamase república, monarquía o dictadura de un caudillo, puesto que lo que ellos querían era un regímen donde siguieran siendo centro de lo moral. Y la república montada en 1931 no les permitía tan lugar, sino muy al contrario. Parece que en verdad lo que querían era un regímen donde hubiese un caudillo, tipo Cid, llegado por la Gracia de Dios, y venido para salvar a la España eterna, la de Don Pelayo y los Godos - en verdad la España de Trento - que les defendiese de todo el ateísmo, liberalismo, comunismo, como propugnaban "los rojos". Puestos así, pues se montó la que se montó. Que Calvo Sotelo fue vilmente asesinado es un hecho notorio. La chispa iba a encederse, eso lo sabía todo el mundo, de una manera a otra. Que eso fue lo que encendió, posiblemente. Era lo que querían las dos Españas. El acuerdo era imposible: unos querían una España Católica y otros querían una España Laica. No había nada que hacer. La pena es que las democracias miraron para otro lado y dejaron a los españoles en la estacada. O la pena es que Alemania e Italia vinieron a ganar la guerra. O la pena es que no hubieran dejado solo a los españoles que se zumbaran la panderata, como el cuadro de Goya, a ver que hubiera pasado. Porque puestos a matarse, que los hubieran dejado solos: así sabríamos de verdad si los órganos de algunos eran reales. MORAL LAICA O MORAL RELIGIOSA Ciertamente, me considero como un demócrata de izquierdas y bastante liberal, y no puedo evitar escorarme en mis opiniones a las izquierdas. Pero sin duda el asesinato de Calvo Sotelo fue vil, y que demócratas había bastante pocos; máxime porque quizá los que tuvieran un talante liberal fueron desplazados. Indalencio Prieto, al lado del PSOE, sustituido por Largo Caballero, que radicalizó su lenguaje, y en la derecha liberal a otro, por las Derechas locales y regionales, organizadas por la Iglesia, y usando lo que había salido organizado de ellas desde el régimen anterior: Que es su estructura clerical, el periódico “El debate”, dirigidas por Herrera Oria, y las organizaciones católicas que pudieron crearse al efecto, como la acción católica y la Juventudes católicas – creo que eran JAP, o algo así -. Los discursos de largo caballero son de 1933, cuando se presentan por primera vez la CEDA a ellas. Mucho me temo que a partir de 1933 la democracia se hace impracticable, pues a todas luces la CEDA, con bastantes razones para ella, pues su objeto es revisar la legislación constitucional para muy negativa para la iglesia. El debate que se mantenía era imposible de llegar a un acuerdo: Para una España se solicitaba un país Laico, para otra España se solicitaba que el catolicismo fuese una religión de Estado. Y sobre esa idea la sociedad estaba muy dividida, principalmente porque la sociedad es rural. El problema de la república en un principio, en mi opinión, no fue entre comunismo-socialismo frente a fascismo-nazismo; sino entre laicidad-religiosidad. La laicidad se escoró hacia las tendencias socialistas y anarquistas, que eran más radicales, pues solicitaban el Poder obrero, que la izquierda republicana (con la que no oculto que simpatizo más); y la religiosidad se escoró hacia el caudillaje que les defendieran. Así, por ejemplo, Gil Robles era un liberal que en verdad deploró el parlamentarismo, tal y como he escuchado a algunos testigos, al ver en este también una forma de trágala que había puesto la acción frente a la reacción. La cosa está en que la parte izquierda quería quedarse sola en el Poder, y la parte derecha también. No se admitían otra cosa que fuera la postura de uno sobre otro: O la laicidad O religión de estado. O moral laica o moral religiosa. Pero el acuerdo era imposible de aceptar, pues ambas partes se encasquillaron en sus posturas
EL DESLINDE DE LAS DERECHAS
Había otras derechas, cierto, pero solo la CEDA tiene capacidad organizativa para llevar el objetivo de reformar el artículo 26. Miguel Maura, de la derecha liberal, ofrece un discurso titulado"el deslinde de las derechas". ¿Como es posible que la CEDA se organice tan rápidamente, al crearse en 1933? Yo creo que porque la estrutura preexiste de antemano: hay una Iglesia en cada pueblo (local), una organización comarcal regional, con un obispo en cada sitio de esos; y van a saco para menterse en política para derribar el pricipio de laicidad que es tan nocivo. En eso creo que consiste la historia política española. Es una opinión, claro.
ESCRIBIR SOBRE POLÍTICA E HISTORIA CITANDO, O REFLEXIONANDO.
A mí las citas no me gustan tampoco mucho; me refiero a lo de escribir citando. Aunque me gusta la miscelánea. La Guerra Civil española es uno de los acontecimientos históricos donde la falta de veracidad es significativa; la veracidad no es tanto la verdad, sino como la coherencia en tratar de ver con un sentido todo lo completo de la materia. Es imposible no escorarse hacia un lado u otro según nuestras convicciones políticas; así, como señala Ud., - los aspectos que señala sobre Largo y sobre la naturaleza del ala caballerista del PSOE es indudable. Ahora bien, creo que hay que ver todo con todos los elementos; y es donde adolecen las visiones “revisionistas” de la Guerra Civil, con expresiones como las que señala de “la realidad histórica” y “la verdad oficial”, cuando sabemos que hubo una dictadura posterior que dispuso también de una visión verdadera de la verdadera historia de la Guerra Civil. Un poco de seriedad, por favor; que los hechos fueron muy graves. Y la forma de cita, en lo que conviene, y de no querer ver, lo que no se quiere ver, es lo que hace llenar tintas y tintas sobre este conflicto bélico. Como todo en política, o en historia, nos encontramos con dilemas morales; y, sin duda, se hacen precisas visiones desde la ética, mi modesta especialidad. Yo creo que ya está bien de tanta tergiversación, de tanta falta de autenticidad – de la cual, no lo niego, también participo -; de tanto afán por justificar moralmente cosas que son injustificables. Un poco de seriedad, por favor. El asesinato de Calvo Sotelo es una muestra más de la incapacidad política de aquellos años terribles; pero, hombre, en política no podemos ver solo con los ojos de los que queremos ver, y negar todo lo demás y lo que no nos conviene; y justificar, como digo, lo injustificable. Ni ese asesinato, ni ninguno tienen justificación. Ahora bien: el golpe de estado de 1939 tampoco la tiene; ni el alzamiento de los obreros en Asturias, ni la represión posterior; ni que militares de remplazo fuesen a la Guerra del África, y que solo fueran los más díscolos de cada pueblo, ni que el estado reprimiera a los manifestantantes contra “el orden” de las cosas, en base a tiros; ni que los curas inflamasen en las homilías, ni que los periódicos contasen, como hoy cuentan, más mentiras que verdades. Ni que los obreros estuvieran a la que saltan, esperando hacer la revolución. Pero por favor, seriedad…por favor, menos fanatismo. Que ya cansa.
LA GUERRA CIVIL COMO CONFLICTO POLÍTICO
Me parece que la Guerra Civil es un acontecimiento difícil de poner de acuerdo a los historiadores, o los que se acercan a ella porque, fue un conflicto político; y al igual que hoy, que las cosas se ven de una manera u otra, dependiendo de las preferencias políticas. Hechos históricos tales como el 11-M, sin ir más lejos, desde los primeros instantes unos los veían de una manera y otros de otra, dependiendo de sus intereses electorales, políticos y las gafas axiológicas de cada cual. Estas últimas son imposibles de quitarlas para cada cual. Tanto tú como yo, por ejemplo. Eso no quiere decir que busquemos la seriedad en nuestras apreciaciones y análisis. Y si se quiere sacar algo en claro, en todo esto que está tan turbio, deberíamos hacerlo con seriedad, cada caul desde su ámbito: el mí es la ética y la filosofía política. Aunque no tenga que ver con el hilo, sobre Calvo Sotelo, yo creo que a partir de 1933 los dos partidos políticos con capacidad para movilizar a las masas PSOE y CEDA, se muestran claramente anti-sistema; creo que porque no son capaces, ni tienen experiencia, en gobernar y aceptar un sistema de mayorías parlamentarias y en aceptar las reglas del juego electoral. Sin negar en nada todo lo que dices, sobre el PSOE, y la postura caballerista de arrastrar a las masas con toda la artillería de los tópicos marxistas, porque esa es una verdad como un templo; también es cierto que el papel de la Iglesia haciendo política fue muy fuerte. En cuanto vi el resultado de las elecciones electorales europeas últimas, por ejemplo, y el mapa político regional, en el instante recordé el resultado de las elecciones democráticas de 1936. E incluso en 1933. Toda la política española está ponzoñosa; ese es el tremendo drama española. La Iglesia Católica hace política, y en ese periodo no iba a ser menos que hoy día. La clave de muchos de los análisis sociales y políticos se encuentra, también, en “el sistema electoral”; sobre cómo funciona éste. El reparto de escaños según la ley electoral es que la explica mucho de los hechos políticos; y es que los votos suelen ser equilibrados, sin una victoria electoral rotunda. En 1933, por ejemplo, la coalición de partidos de derecha obtuvo 3.354.504 votos y consiguió 212 escaños, y la izquierda, con 3.375.432, obtuvo 99 escaños; así el PSOE con un millón y medio de votos obtuvo 58 diputados y los radicales con 800.000 votos obtuvieron 104 escaños. El error político del PSOE entonces fue no darse cuenta de cómo funciona una democracia parlamentaria y estuvo mucho más verde que la Iglesia en esto de “la política”; las derechas católicas sí que pactaron coligarse con los radicales. En estos análisis tienen que entrar también los historiadores que entren con seriedad a debatir lo que ocurrió en el estado de impolítica que se vivió especialmente desde 1933. Época además, donde la estrategia accidentalita de la CEDA era imitar a los ocurrido en otros países, y de copar el poder político a modo de lo ocurrido en otros países, como Austria o Alemania. Hay que leer los discursos políticos completos, ciertamente. Pero, a la vez, hay que descubrir las circunstancias que llevan a proferirlos; y contrastarlos con los adversarios. Creo que a partir de 1933 PSOE y CEDA buscaban asaltar el poder para modificar el régimen. La CEDA porque no aceptaba el papel laico del estado, y con apoyo de los terratenientes, no aceptaba el papel asignado a la Iglesia en dio régimen. El PSOE porque no acertó a comprender como es el juego político en un sistema parlamentario de mayorías, ni el sistema electoral; que por pocas diferencias de votos daba un poder mayor a quien elegía la estrategia electoral adecuada. El 1936 la CEDA comprendió que el PSOE no volvería a caer en el error de 1933, y se cerró la vía la accidentalista. Este tipo de análisis, aunque también sesgados, son necesarios. Y en eso nada desdice en lo que señalas que los anarquistas estaban pasando por la izquierda. Ahora bien, habría que entrar en el porqué el anarquismo fue tan influyente en España; porqué en el socialismo triunfa a partir de 1933 la postura anti sistema y como las derechas católica va a fuego, encendidas, contra el régimen de una manera similar. Y el país se abre en dos. La sociología rural tiene mucho que decir. Lo que no me cabe duda es que a partir de 1933 no se pueden ni ver; y muy posiblemente sean las masas de cada parte la que incidan en los soflamas que se lanzan despectivamente. A su vez la circunstancias políticas inciden en las masas, y todo va siendo, poco a poco, una olla. Pero opino que pudo haberse evitado todo con una mayor pedagogía política. Y esa faltó, como falta hoy.
EL PUNTO DE VISTA DEL HIJO DE NICETO ALCALÁ ZAMORA
Yo creo que el punto de vista del nieto de Alcalá- Zamora y de Gonzalo Queipo de Llano, por muy historiador que sea, tiene un significativo cristal y fondo para que sean imparciales. Al mirar la realidad por esos cristales ve la figura de sus abuelos. Ambos, por cierto, figuras de muy alta importancia y significativas; y no me extraña que trate de defender una imagen de sus abuelos. Solo encuentro una verdad en todo eso que se señala. «Lo más dramático -afirma- era que los españoles deseaban matarse. El 90 por ciento quería eliminar a la otra parte, y contra eso es difícil luchar». Afirma que «Los papeles demostrarán el proceso de destrucción de la legalidad republicana que se produjo tras las elecciones del 36, que los primeros golpistas fueron los del bando de la izquierda, y que lo de la derecha fue un contragolpe». A mí me parece que esa es una opinión que pueden significar dos cosas: 1) que es como realmente lo veía Alcalá- Zamora o 2) Que es como lo ve él después de leer los documentos (o como lo veía él incluso antes de leer los documentos y que, al leerlos, corroboran su apreciación. Por lo pronto es una aseveración muy parcial pues es el punto de vista de uno de los personajes activos del conflicto filtrados por la mirada de su nieto. Mi punto de vista no coincide con la de este señor, teniendo en cuenta otros muchísimos documentos que existen. Así que, en mi opinión, en este caso, no pone la cosa en cada sitio ni cambiarán la visión que se tiene del conflicto; conflicto, por otro lado, es visto cada cual a su modo. En mi opinión, el proceso de “destrucción legalidad republicana” y “los golpistas eran los del bando de la izquierda” es un aseveración largamente mantenida, oficialmente por el régimen franquista y creo no equivocarme si digo que por un muy alto porcentaje de la derecha de hoy día. Sin embargo yo opino que eso es falso y mantendré que el proceso de “destrucción de legalidad republicana” se dio a muchos y variados motivos, donde creo que las izquierdas y las derechas católicas entraron en una espiral de impolítica. Creo que la Guerra Civil Española fue un conflicto que tuvo dos tipos de causas fundamentales. 1) Políticas: puesto que el régimen quiso subvertir el esquema de Poder tradicional en las localidades y en la sociedad toda, mediante un sistema de reformas; reformas que resultaron inaceptables para una parte de la sociedad y, en especial, a la parte de la sociedad que tradicionalmente había tenido ese Poder. Y 2) Religiosa: Creo que hubo una ruptura en lo que Cicerón llamó augurios. Esto es: una parte de la población dejó de creer en Dios y otra parte no. En especial por que las corrientes filosóficas del siglo XX eran el vitalismo, el existencialismo, la fenomenología, y la filosofía analítica; mientras en el contienente funcionaban Hegel y Nietzche en el XIX y en América el pragmatismo . La teología escolástica ya solo era mantenida en los seminarios. Creo que a partir de 1933 a 1936, en materia política, hubo una espiral de impolítica social, donde los políticos también tuvieron mucha responsabilidad. Fueron, salvando las diferencias, tres años que fueron un poco como el 11-M, en cuanto al grado de politización y de implicación de las masas. Especialmente relevante me parece la reacción que tuvieron las derechas ante las reformas, cuando tuvieron influencia en el gobierno: ! Comed República! ¡Qué os de de comer la República! Me parece que eso radicalizó mucho al PSOE, y en especial a las bases y al campo. La huelga de la Federación de Trabajadores del campo, para el momento de la recogida de la cosecha, fue una provocación para las derechas, y la reacción que tuvieron para con ella fue muy desmesurada. La Guerra se declaró en 1933, en mi opinión, en ese momento; en el mundo rural; donde los patronos y los braceros tenían intereses irreconciliables. Y la espiral fue creciendo y creciendo hasta que no se pudieron ver los unos a los otros. Porque lo que se estaba debatiendo era quien tenía el Poder en las localidades, sobre quien mandaba en ellas, en una sociedad rural donde el campo era la base de la economía de una muy gran parte de la población: si los caciques, terratenientes y ganaderos, o los braceros. La huelga del campo atacaba muy mucho a los intereses de los terratenientes y estos las consideraron como revolucionaria. En 1933 el reloj volvió a 1921 en cuanto a quien volvía a detentar el poder en los pueblos. Y eso, después de las ilusiones depositadas, solo podía acabar en tragedia. Esa es mi opinión.
LAS BASES DE LA IMPOLÍTICA LOCAL, CLAVE.
El número de concejales elegidos no significa que los monárquicos hubiesen obtenido un mayor número de votos. El número de concejales elegidos en unas elecciones municipales no describen la realidad política de un país, puesto que lo que se dirime en ellas era el Poder local y las relaciones de Poder en los municipios en el juego político consistorial. El hecho es que en las ciudades un número de votos elevado sirven para elegir a un número de concejales al ayuntamiento muy similar a los que pueden ser elegidos en una pequeña localidad, y que tienen menos habitantes. Esto es: El número de concejales del Ayuntamiento de Madrid, con un millón de habitantes, puede ser muy similar al del Ayuntamiento de Villalobiillos, con 2500 El hecho sintomático fue que Sanjurjo decidió no apoyar al rey y Gregorio Marañón, Niceto Alcalá Zamora y el Conde de Romanones decidieron que lo más aconsejable era que el rey saliera de España, puesto que entendieron que las elecciones municipales ponían de manifiesto un estado de opinión contraria a la monarquía. Eso si, es Ahí el caldo de cultivo donde sale viciada de impolítica la República desde el inicio: La política local se vuelve impracticable. Porque pienso que la clave para entender la imposibilidad de efectuar la política durante la II República nace y se desarrolla en los pueblos. En los consistorios entran al Poder, por primera vez en la Historia de España, representación obrera. Eso es muy difícil de asumir por los que siempre habían tenido el Poder en los ayuntamientos y la política local se hace impracticable, al no participar en los plenos, y a poner todas las trabas posibles en la política local y a conspirar contra un régimen donde tienen que compartir el Poder. En muchos pueblos gobiernan los caciques (monárquicos) que son los que siempre han gobernado en ellos, y en las ciudades el Poder queda equilibrado, con los concejales monárquicos como los más numerosos, pero que no pueden gobernar por la conjunción de concejales socialistas y republicanos. La falta de quórum en los plenos se constituye en trascendental, y todas la decisiones importantes de la política local no se pueden tratar, salvo si se trata de cosas insustanciales, como el cambio del nombre de calles, o si los intereses en juego son a favor de las familias pudientes que siempre han tenido el Poder. En juego está a quién beneficia más las exiguas arcas municipales. Que la Republica adviene por elecciones locales nos debe poner en guardia sobre la importancia que tuvo esta parte de los conflictos de Poder local para entender lo que pasó. La ley de terminos muncipales con un política local impracticable y todas las trabas posibles para que el Poder local no estuviera en los braceros, el los socialistas y en la canalla roja es la clave del tinglado. Pero si es imposible saber el número de votos obtenidos por cada cual; pero al fin y al cabo eso da un poco igual, los equilibrios de Poder hacían impracticable la política, y con saber los concejales monárquicos y republicano-socialistas basta para saber que el mapa político resultaba poco menos que imposible. En las ciudades, y en los pueblos, había un buen número de concejales socialistas. Me imagino que a Don Paco, el Dueño de la taberna, del Casino, de la Sala de Varietés, y de las fincas de la hoya y de las alamedas, le gustaría poco sentarse en el consistorio con Usebio el cagajuerras. A ver como se ponían de acuerdo sobre las obras de la fuente del pueblo y sobre que obreros la construían. Misión política imposible.
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sábado, 15 de agosto de 2009
los documentos de Alcalá-Zamora
He leído esta noticia y a mi me parece lo siguiente:
Yo creo que el punto de vista del nieto de Alcalá- Zamora y de Gonzalo Queipo de Llano, por muy historiador que sea, tiene un significativo cristal y fondo para que sean imparciales. Al mirar la realidad por esos cristales ve la figura de sus abuelos. Ambos, por cierto, figuras de muy alta importancia y significativas; y no me extraña que trate de defender una imagen de sus abuelos. Solo encuentro una verdad en todo eso que se señala. «Lo más dramático -afirma- era que los españoles deseaban matarse. El 90 por ciento quería eliminar a la otra parte, y contra eso es difícil luchar». Afirma que «Los papeles demostrarán el proceso de destrucción de la legalidad republicana que se produjo tras las elecciones del 36, que los primeros golpistas fueron los del bando de la izquierda, y que lo de la derecha fue un contragolpe». A mí me parece que esa es una opinión que pueden significar dos cosas: 1) que es como realmente lo veía Alcalá- Zamora o 2) Que es como lo ve él después de leer los documentos (o como lo veía él incluso antes de leer los documentos y que, al leerlos, corroboran su apreciación. Por lo pronto es una aseveración muy parcial pues es el punto de vista de uno de los personajes activos del conflicto filtrados por la mirada de su nieto. Mi punto de vista no coincide con la de este señor, teniendo en cuenta otros muchísimos documentos que existen. Así que, en mi opinión, en este caso, no pone la cosa en cada sitio ni cambiarán la visión que se tiene del conflicto; conflicto, por otro lado, es visto cada cual a su modo. En mi opinión, el proceso de “destrucción legalidad republicana” y “los golpistas eran los del bando de la izquierda” es un aseveración largamente mantenida, oficialmente por el régimen franquista y creo no equivocarme si digo que por un muy alto porcentaje de la derecha de hoy día. Sin embargo yo opino que eso es falso y mantendré que el proceso de “destrucción de legalidad republicana” se dio a muchos y variados motivos, donde creo que las izquierdas y las derechas católicas entraron en una espiral de impolítica. Creo que la Guerra Civil Española fue un conflicto que tuvo dos tipos de causas fundamentales. 1) Políticas: puesto que el régimen quiso subvertir el esquema de Poder tradicional en las localidades y en la sociedad toda, mediante un sistema de reformas; reformas que resultaron inaceptables para una parte de la sociedad y, en especial, a la parte de la sociedad que tradicionalmente había tenido ese Poder. Y 2) Religiosa: Creo que hubo una ruptura en lo que Cicerón llamó augurios. Esto es: una parte de la población dejó de creer en Dios y otra parte no. En especial por que las corrientes filosóficas del siglo XX eran el vitalismo, el existencialismo, la fenomenología, y la filosofía analítica; mientras en el contienente funcionaban Hegel y Nietzche en el XIX y en América el pragmatismo . La teología escolástica ya solo era mantenida en los seminarios. Creo que a partir de 1933 a 1936, en materia política, hubo una espiral de impolítica social, donde los políticos también tuvieron mucha responsabilidad. Fueron, salvando las diferencias, tres años que fueron un poco como el 11-M, en cuanto al grado de politización y de implicación de las masas. Especialmente relevante me parece la reacción que tuvieron las derechas ante las reformas, cuando tuvieron influencia en el gobierno: ! Comed República! ¡Qué os de de comer la República! Me parece que eso radicalizó mucho al PSOE, y en especial a las bases y al campo. La huelga de la Federación de Trabajadores del campo, para el momento de la recogida de la cosecha, fue una provocación para las derechas, y la reacción que tuvieron para con ella fue muy desmesurada. La Guerra se declaró en 1933, en mi opinión, en ese momento; en el mundo rural; donde los patronos y los braceros tenían intereses irreconciliables. Y la espiral fue creciendo y creciendo hasta que no se pudieron ver los unos a los otros. Porque lo que se estaba debatiendo era quien tenía el Poder en las localidades, sobre quien mandaba en ellas, en una sociedad rural donde el campo era la base de la economía de una muy gran parte de la población: si los caciques, terratenientes y ganaderos, o los braceros. La huelga del campo atacaba muy mucho a los intereses de los terratenientes y estos las consideraron como revolucionaria. En 1933 el reloj volvió a 1921 en cuanto a quien volvía a detentar el poder en los pueblos. Y eso, después de las ilusiones depositadas, solo podía acabar en tragedia. Esa es mi opinión.
Ya se ve que quiere defender a uno de sus abuelos al respecto de las acusaciones que sobre el vierten en latiguillos; esto es en la tergiversación, la mentira, la tendenciosidad, la ocultación, las medias verdades, el uso torticero de la verdad y las malas artes con las que tratan todos aquellos que no tratan con honestidad el conflicto bélico, que suelen ser muy pocos. Alcalá Zamora “fue muy ingenuo”; así trata de defenderlo. Sin embargo Alcalá Zamora vivió los hechos día a día y tenía información y sabía lo que pasaba día a día como sujeto que vivió aquellos hechos como circunstancias vitales inexcusables sobre las que tenía que decidir. Casi nadie de los que le acusan vivió los hechos desde su perspectiva. Más aún, muchos de los que le acusaron en su día solo veían con los ojos que querían ver, al igual que muchos de hoy en día, que solo quieren ver lo que les interesa ver. De “historiadores” deshonestos están llenas las crónicas, y a nadie nos sorprende; bien nos tiene enseñada la filosofía analítica como la realidad es algo etéreo. Y la psicología también dice muchos sobre ello. Yo sostengo que está significado, la realidad, con lo moral. Eso se ve en las relaciones familiares, cuando dos hermanos se pelean y se lo cuentan a un tercero ajeno. Ninguno cuenta su conducta moral ateniéndose a la realidad de los hechos: ambos tratan de justificar lo injustificable. Ambos mienten. Aunque siempre hay alguien que es más honesto y alguien que lo es menos. Que seamos capaces de apreciarlo dependerá de nuestra propia honestidad y nuestra calidad humana. Estoy casi seguro que eso que dice de que “fue muy ingenuo” lo hubiera dicho aún así sin leer los documentos.
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viernes, 14 de agosto de 2009
Historia moderna de España I
Aunque pueda parecer algo pronto para la reflexión histórica, va siendo hora de ir poniendo en orden algunos hechos de la historia política española reciente. Tan reciente como que es de hoy mismo. Aseguran los entendidos que la historia hay que contemplarla desapasionadamente en el futuro; que no es hoy cuando se han de reflexionar de determinados hechos. Sin embargo, deben quedar marcadas las opiniones ambientes de una determinada época. Y quizá, el mejor momento de hacerlo es en el momento en que se viven. Este verano de 2009 es pródigo en hechos políticos que pueden ser trascendentes. O seguramente no lo sean. Pero merece la pena anotarlos. Entre los dos partidos políticos mayoritario – PSOE y PP – andan de uñas arriba, lanzándose estoques de muy graves consecuencias; la credibilidad de todo el entramado político de la Restauración borbónica y el régimen político vigente en esa fecha. Las acusaciones de caciqueas locales y autonómicas y el uso del aparato judicial y policial entre ambos partidos son de muy graves consecuencias. Todo parece indicar que nos encontramos en épocas parangonables -en cuanto a que la España vital, que pasa de los políticos, está alejada de la España oficial y a sus tejemanejes - a la crisis política de la restauración borbónica canovista, donde las corruptelas de la clase política eran muy patentes. En un sistema que era del todo corrupto hasta en su médula más intima, desde el sistema electoral, hasta el turnismo pactado. Como lo que ocurre hoy. Ciertamente no es hoy época de efervescencia social. Pero la raíz política, las formas típicas de la política española, viene a ser la misma: unas Oligarquías de partido presidiendo el poder, unas camarillas de partidos, y grupos de presión y de Poder, ocupando todos los lugares de la política: los Ayuntamientos, las diputaciones, las Comunidades Autónomas, la judicatura, el ejército, la Monarquía. Sin embargo, es en los partidos donde se encuentra el entramado básico de la base donde se construye el sistema de corrupción generalizada de la Restauración borbónica. El sistema ha degenerado en un régimen de partidos donde obtienen todo el Poder sin límite alguno. Una quiebra total, por tanto del estado de Derecho. Los síntomas han venido siendo recogidos ya desde tiempo atrás. Las legislatura del PSOE con tramas de corrupción, y casos como el de Corcuera – con una ley franquista elaborada por un ex sindicalista- o el GAL – la guerra sucia contra ETA heredera de los métodos propios del franquismo fue un ejemplo. La legislatura posterior al turno, correspondiente al Partido Popular se llenan de casos de corrupción no menos ejemplares: sin duda, el control de la información de las cadenas públicas, donde vuelven a ocuparse de las mismas todos y cada uno de los dirigentes “falangistas” y de “El movimiento”. El periodista Urdaci, deletreando el CCOO, es un ejemplo. Hemos de recordar que este movimiento sindical de CCOO, supuestamente comunista, hubo de tener una importante labor en la trasformación y continuismo del régimen, pero no colaboró en su hundimiento. La salida a las calles de los cuellos azules por la carretera de Barcelona no van contra el régimen, no van con la ruptura, no buscan el derribo de todo el entramado franquista. Simplemente van, o caen en la trampa, o es una oposición domesticada, o es un oportunismo de transacción, a las claras, con el régimen entre sindicalistas y falangistas. La UGT tampoco está ociosa en todo esto: que pinta, pues, Corcuera un sindicalista bregado como ministro; o el presidente del comité de empresa de la PEGASO, un comunista declarado, como delegado de gobierno provincial. Sindicatos domesticados y creados ad hoc como una estrategia de “reforma” y no de “ruptura”. CCOO Y UGT, los de verdad, los antifraquistas, están en el exilio. Los de aquí son una reforma de vertical que pacta y se vende. Así de claro. Y Urdaci va y cuenta lo de CeCeOO. Los cuellos azules que salen a la calle van contra el gobierno de Arias Navarro, nada más. El sistema Oligocrático está servido en bandeja. Es el momento de Adolfo Suárez y el movimiento obrero domesticado. El Opus dei organiza el movimiento sindical desde las sacristías. Hoy a 2009 vemos más efectos. Es el caso de las investigaciones del llamado “caso Gürtel”. Una empresa que prepara y organiza la campaña electoral del Partido Popular y que cobra de las administraciones. El tesorero del Partido Popular se encuentra implicado. Aunque a nadie sorprende. El meollo del asunto, de la corrupción, está en la financiación de los partidos. Temas tabú y raíz de la oligocracia de partidos. De ahí se desatan graves acusaciones que ponen en tela de juicio el entramado político en el que se monta la restauración borbónica de 1978 y su déficit democrático. Los dirigentes del partido popular se sienten perseguidos por el uso político de la policía y de la fiscalía por parte del gobierno. La derecha acusa la impunidad con la que actúa el gobierno. Sin embargo, supuestamente España, programáticamente, se constituye en un Estado de Derecho; pero las acusaciones que se lanza demuestra que de facto esto no es así. Teoricamente un Estado de Derecho significa que los poderes públicos se encuentran sometidos al Derecho. Pero en el momento en que el Derecho persigue a alguno de los poderes se abre la caja de los truenos. Y se habla de persecución. El secretario del PP Javier Arenas acusa al presidente del Gobierno de “Dictador” y la 2ª del Partido, Maria Dolores de Cospedal, acusa de escuchas ilegales; donde parece ser, hay una desconfianza en las propias instituciones del Estado de Derecho. Queda claro que el régimen político hace aguas en ese momento. Arenas subraya: “Nunca en 30 años de democracia hemos vivido una situación peor de utilización política por parte del Gobierno, de la policía y la fiscalía para agredir al Partido Popular"” y "lo mediático y la absoluta impunidad, con el fiscal de brazos cruzados, ante la filtración de sumarios secretos". Y es que el sistema político de la monarquía parlamentaria de restauración borbónica hay que analizarlo históricamente. Si Cánovas montó la I restauración, Franco y los aperturistas, los opusdeistas y los oportunistas montan la II restauración monárquica. Y el régimen es un régimen de dictadura parlamentaria, como con razón dice el político de la derecha Javier Arenas (parece incorrecto hablar de “político derechista”, como hacían los historiadores con los políticos de la II República), que asesta un duro golpe a la credibilidad del régimen. La derecha está hecha un basilisco, porque advierte que el régimen montado por ella en continuación a la dictadura franquista, no conviene para cuando no tiene el Poder Absoluto; porque lo que ocurre en este régimen de monarquía parlamentaria es que el partido que goza de la mayoría de la cámara goza del Poder Absoluto, porque el sistema adolece de falta de División de Poderes.¿ Entrarán los derechistas al derribo del régimen?. Muy posiblemente no lo hagan, porque el régimen se mueve por la intoxicación informativa y manipulación de los medios de comunicación. Y en eso está el Partido Popular, que espera el turno. Pero el sistema no se sostiene. Porque el problema no es un problema de regeneración democrática. Sino de instauración democrática.---
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Historia moderna de España III
Por suerte, a principios del siglo XXI, España es una auténtica sociedad que ha trascendido de la ruralidad. Los propagandistas del régimen político surgido tras la Guerra Civil Española, y conocido como franquismo (Dictadura militar de carácter católico), consideraron mérito suyo paso del país desde una sociedad rural a una sociedad industrial. Las medallas se las pusieron los tecnócratas del Opus: las familias ultracatólicas del régimen. Y organizaron la restauración monarquica-liberal- parlamentaria y oligocrática. Una monarquía surgida del franquismo, tal y como pedían los antiguos monarquicos alfonsinos. Las barbaridades que propalan los políticos, por suerte, ya no son debatidos en los casinos de los pueblos y los que allí andan metidos en politiquerías por tener el Poder. Hay otros métodos mas modernos. En cambio siguen como si nada hubiera cambiado en el cortijo español, solo que se valen de las nuevas tecnologías para hacer esa política de casino decimonónico. Los españoles tampoco son esos braceros que iban de la siega a la siembra, viéndolas venir. Ni van con la boina y las zapatillas de esparto. No es que los métodos empleados por los políticos de la derecha hayan cambiado tanto. Esos siguen, como quien dice, igual. Así lo intuyen algunos comentaristas hablan de una derecha nueva: Así Antonio Gala, en su columna del El mundo escribe: “LA DERECHA española debe plantearse con claridad su supervivencia. El PP es un partido llamado a desaparecer: ha dado bastantes pruebas desde hace mucho tiempo. Es precisa aquí la existencia de una derecha clara, noble, directa y organizada. Desenganchada de una vez de antecedentes casi penales: franquismo, fraguismo, siglas desacreditadas, confusiones heredadas y nombres ya manchados. Una derecha comprensiva, con sus ideales nítidos y nítidamente perseguidos. Con nombres -no muchos, uno sobre todo- que todos conocemos, respetamos y admiramos, a su cabeza. Ni siquiera hace falta expresarlos. Una verdadera democracia ha de ofrecer esa posibilidad a los ciudadanos. Ellos no tienen por qué votar, a pesar de todo, a una gente desgastada y que ha probado sus malos antecedentes y su inutilidad. Quizá resulte extraño que yo pida esta derecha: es una prueba más de su importancia y de su urgencia. En una democracia resulta imprescindible.” Pero eso es difícil, habida cuenta de los antecedentes del régimen político, que algunos periodistas del Opus, como Victoria Prego, vinculan al mérito de la figura del monarca y de Adolfo Suárez. Los intereses económicos y políticos de la oligarquía así han establecido como verdad histórica. Otros comentaristas avezados, sin embargo, desvelan la mentira sobre la que se monta el sistema. La vicepresidenta del gobierno, en comparecencia pública, acusó a Rajoy y a los suyos de tratar de “extender sospechas sobre el Estado de Derecho”. Pero “no hay problema –tranquilizó–; sus estructuras son tan fuertes que soportan sin problemas actitudes tan irresponsables e insensatas como las de los dirigentes del PP” y “solicita a la oposición que vuelva al espíritu institucional y arrime el hombro”. Todo quedará en aguas de borrajas, y tan graves politiquerías quedarán para esa clase política. Es importante que, en todo esto, no pierda el investigador y el observador la perspectiva histórica; el papel del oportunismo político de la tradición española. Es la calidad de que son los demagogos los que copan el Poder. Y que este es, en sí, un fin en sí mismo: como un medio de acceso a un sistema de prebendas. La vieja política que, pese a la modernidad del país, difícilmente desaparecerá. Solo que, no es ocioso repetirlo, la Conferencia Episcopal siempre se encuentra detrás, moviendo los hilos. Los vídeos lanzados por el Partido Popular no son, como pueda parecer, dirigido a la ciudadanía; como tampoco lo son las homilías de los obispos, o sus cartas pastorales. Tienen un destinatario concreto. El método político de cacicatos de este periodo histórico de Restauración monarquica se ha modernizado. Se haya en la desinformación; una paradoja que quizá ni Orwell llegó a imaginar. La desinformación interesada. La transición comenzó como un pacto que no dividiese los poderes del Estado. Pero el sistema a degenerado desde ese Poder en las cúpulas de los partidos, que no se sabe muy bien de donde llega, a la desinformación. Y es que además de los Tribunales, la información es clave a la hora de analizar la actuación política. Y cuando los medios, los periodistas, los editorialistas y los fabricantes de opinión, se alían con los políticos para censurar las críticas, potenciar la demagogia o directamente para defender los intereses partidistas, lo que consiguen es evitar una posible conciencia ciudadana democrática. Es una de las características de la degeneración del régimen. Algunos comentaristas señalan que, los medios responsables de hacer llegar la información a dichos ciudadanos, hacen dejación de funciones y transforman ese servicio y ese derecho, en una pieza clave de la estrategia política de acción de poder. Los ciudadanos pagan por la información, y a cambio se les ofrecen insultos reiterados a su inteligencia
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