miércoles, 13 de mayo de 2009

El franquismo sociológico en el debate del estado de la Nación

Al final, no he podido evitarlo, he leído los comentarios a las intervenciones políticas en el debate del estado de la Nación que se han escrito en los medios de comunicación. Aparte de eso escuché la intervención completa de Duran i Lleida. Debo decir que el debate me ha parecido muy mediocre; en especial la intervención del PP, como heredero de la derecha franquista, que nada sabe hacer salvo tirar pedorretas. En definitiva, que otra vez el debate parlamentario ha estado copado por los payasos, los tenores y los jabalíes de los que hablaba Ortega. Por tanto, una vez más el forcejeo político no ha llevado al enriquecimiento espiritual de la cámara, ocupada, de izquierda a derecha, por mediocres políticos. El discurso de Duran i Lleida ha sido, en lo que se refiere a él, bastante mediocre: el típico discurso de la burguesía económico liberal catalana, presentando medidas económicas prototípicas del discurso neo-liberal. Lo de Rajoy, junto con la entrevista que escuché en TV a la niña, me han parecido de mediocridad absoluta, enquistándose en los cuatro millones de parados, como la zambomba única que son capaces de hacer sonar. Seguramente porque es lo único que entenderán sus simpatizantes. En fin, el debate real que se está dando es de “política económica”, materia obtusa para el común de la ciudadanía. Aunque bien puedo entender que los primeros espadas de los partidos oligocráticos no son especialistas en la materia, si que podrían haber hecho pedagogía política. Y en ese aspecto Zapatero ha estado más hábil. Puedo entender, además, que no es razonable que en el debate sobre el estado de la Nación se sacaran las grandes pizarras que ocupan las facultades de economía, y se llenaran de cabo a rabo con los análisis econométricos, pues solo seriamos cuatro los ciudadanos que nos enteraríamos de algo, pero sí que sería razonable, como digo, una pedagogía política de un mayor nivel. Lo que está claro es que el nivel educativo español es bajísimo: por eso los políticos, en especial los del PP, se basan en pedos y berridos. Creo que las pantallas de ordenador poco podrán hacer sobre ello mientras el estado financie colegios de curas y monjar. En fin Lo que se debate, por tanto, en estos días, es sobre “política económica”, y ese es un debate no solo español, sino mundial. Krugman y Stiglitz a un lado, y Hayek y Friedman a otro. Como Rajoy no tiene lo que hay que tener – al menos Duran i Lleida si los ha tenido- se enquistado en el bufido, haciendo el jabalí. La muestra de que el PP sigue siendo, y sigue sostenido por las bases del franquismo sociológico, ha sido que hoy, día siguiente del debate, mientras se subía los pantalones –pues había sido pillado en el wáter, haciendo la necesidades fisiológicas que se hacen sentado-, ha dicho que ellos van a seguir con las desgravaciones fiscales sobre la vivienda habitual, cosa que podía haber dicho él ayer. Pero la disciplina de partido es la disciplina: lo que nos hace ver es que si llegara a presidente no mandaría él, sino el partido. ¿Qué quien es “el partido”? Sólo Dios lo sabe. En fin digo lo de la medida como exponente del franquismo por muy señalada razón. Fue el franquismo quien creó el modelo de vivienda en propiedad como medida de apaciguamiento social. Pensó que si un obrero tenía una vivienda en propiedad, no sería contrario al régimen; y, por tanto, de derechas, aunque hubiese sido un obrero toda la vida. Esa es la parte del franquismo sociológico sobre la que se apoya; y ese el razonamiento del porqué hoy, cuando venía de cagar, ha señalado, en rueda de prensa, su postura de partido, mostrando su capacidad como estadísta. Aunque creo que en el sistema político vigente los estadístas, ideales caballeros de la democracia, van a ser muy escasos. En fin, sobre lo de la vivienda, es una posición y, por tanto, hay que respetarla. Los países más avanzados del mundo, basados en una mayor movilidad del “capital humano” – neo-lenguaje que aborrezco- y de las personas están abogando por un modelo de competitividad diferente... y que el modelo de vivienda en propiedad es un modelo caduco que va a ser muy dificil de modificar en la cultura española. Aunque en parte entiendo la naturaleza del debate y la dificultad de modificarlo. Pero sin duda, el modelo de crecimiento económico, en base a la vivienda, es un modelo caduco. El modelo es el del capital humano, repito, aunque no me guste el término y aborrezca tdo lo relacionado con los "recursos humanos", la clave del desarrollo económico español está en el talento y competencias de los españoles (no todos van a ser espíritus libres, algunos utilizarán las matemáticas que aprendieron, para que al PNB potencial se mueva hacia "la derecha", como enseñan en la facultades y cosa que Rajoy no explica). Por eso lo de los Masters a licenciados desempleados, que tiene como objeto apostar por el talento, en vez de por ladrillo, una vez que el ciclo económico vaya a al alza.

El mandato imperativo en el debate del estado de la Nación




No he podido seguir todo lo que se ha dicho en el debate sobre el estado de la Nación que se está celebrando en el hemiciclo. Me imagino que no escucharé, tampoco, la tanda de disparates, recortes y montajes que harán las televisiones, según sus intereses; solo algunas cosas me han llamado la atención. La primera ha sido el surrealista inicio de la sesión. Han jurado o prometido dos nuevos diputados su respeto a la constitución de 1978, como trámite para ser diputado de iure. No tengo conocimiento si el reglamento de la cámara así lo exige; pero a mí me parece prometer o jurar una cosa así fuera de sitio. Máxime si la política fuese si y solo si, estar de acuerdo con el sistema político vigente, como si éste fuese el más democrático de los sistemas posibles. Cosa que no lo es, como he venido señalando. Que un diputado vaya a las Cortes, firme donde haya que firmar, recoja su acta y punto. Ahora bien: yo me pregunto cómo ha llevado ese diputado al escaño, y que clase de servilismos llevan a tal honorable cargo, y quien elige a quien debe sentarse en el escaño. Parece ser que eso se tramita dentro de los partidos, cosa que huele a gato encerrado. Juro respetar la constitución, dice el diputado de turno; pero resulta que este se pasa por el aro la propia constitución, que señala la prohibición del mandato imperativo de los señores diputados. Pues vaya un coño. Mejor diga usted juro y prometo rendir pleitesía a los que tienen el Poder en mi partido –quienes lo financian-, y más acorde a la verdad sería la cosa. El problema reside en el sistema de listas para la cámara representativa y sobre quien decide esa lista. Porque si la lista es elegida por los partidos, que es lo que ocurre, el pavo que jura y promete no representa a la ciudadanía. Sino que representa a quien le eligió, que por supuesto no es el ciudadano, sino los que mandan en los partidos. Y como todo el mundo sabe, se sabe quién manda: el que pone más dinero. Lo del mandato imperativo era una cosa del Medievo, cuando los franceses mandaban a las cortes con un papelito donde se escribían las peticiones que su representante debía hacer. Pero eso se rompió con el más revolucionario de los cambios políticos ocurridos en el mundo occidental. Los representantes podían saltarse a la torera el mandato imperativo y romper el papelito de los representados. Así que va y resulta que el la Constitución española prohíbe el mandato imperativo, y el diputado puede, en las votaciones y a su antojo, votar lo que crea conveniente. Así debería ser, y daría un margen de libertad al diputado, de acuerdo a sus convicciones morales y política. Ello exigiría un mayor nivel político de éste, pues su elección ya no dependería de “El Jefe” del partido, del Oligarca de turno, sino que la ciudadanía debería elegirle, en base a que le acepte como representante. Y una vez que se convirtiera en diputado, pudiera mandar el mandato imperativo, como la constitución manda, al W.C. Pero resulta que esto señores diputados no van por libre, sino que deben votar lo que imperativamente le mandan en su partido. ¡Como para que el parlamento limite el poder del Ejecutivo!: el que si se tira a la basura es a Montesquieu. El Poder absoluto lo ejercen esos que ponen al diputado en la lista, pasándose el mandato constitucional de no seguir ningún mandato por los forros. Vaya un juramento más tonto que he oído hacer a los diputados esta mañana. Así que, desde ahí, apagué el transistor.

lunes, 11 de mayo de 2009

Los padrinos: el Opus y la transición

Así que menos cuento. La influencia del "Opus dei" en la llamada transición a la democracia me parece incontestable. Quienes ignoren eso, ignoran absolutamente todo sobre la historia política del país. La habilidad política de la Iglesia, como venimos señalando es del todo incuestionable: lleva algunos milenios detentando el Poder político, y sabe cómo organizarse; y cómo manejar las bazas con las que cuenta en política. Se basa sobre todo en la consecución de sus fines, usando los medios que considere oportuno, disfrazando los hechos, en base a la mentira política. Usando a Maquiavelo, se organiza, y ofrece una cara, hacia un lado, pero se inmiscuye en los centros del Poder. En 1975 el Opus posee 70.000 miembros. Pero no son cualquiera: son las familias políticas del régimen; las oligarquías financieras del país que han salido bien colocadas tras la funesta y victoriosa guerra civil. Que Navarra sea el centro del Opus, y desde donde se irradiará. La base del Opus es el “clientelismo”, este sí que tradicionalista, de la política española. La jugada consiste en introducir el conservadurismo ultra católico en la familia. El Opus, es de sobra conocido, consiste en una secta. Una poderosísima secta, de relaciones entre familias, que se ayudan entre sí, a través “de favores”, aquello de los Padrinos: Una parte de las rentas obtenidas van a parar a la Obra; pero, a la vez, se crean las redes de clientelas precisas para conformar las estructuras de Poder, donde el sector de la Iglesia más conservadora forma parte. Es además muy difícil salir de la Obra y el comportamiento que se exige a sus miembros es también duro: es la vida monacal en las familias. Si Erasmo criticaba la vida monacal, y posteriormente los Jesuitas se convirtieron en la órden “rica”, y con mayor Poder en Roma; el Opus decide llevar el ideal de comportamiento cristiano a los centros de la sociedad civil: la familia. Salir de la Obra manda al ostracismo al que lo hace: pierde todas “las ayudas” e “influencias” de las que goza. Permanecer en ella tiene sus beneficios: puestos, financiación, Poder. Todos los miembros de una familia del Opus tienen el futuro asegurado y son introducidos en todos y cada uno de los lugares de Poder económico, social, político, judicial y militar. El régimen franquista es un régimen peculiar. Es un régimen clérigo monárquico. La España de Franco quiere encarnar, en palabras de Raymond Carr, la visión de Maeztu, uno de los propagandistas de la derecha monárquica, muerto en la matanza de la Modelo: Una “monarquía religiosa y militar”, aunque sin monarca en el trono. “La transición” no consistió en otra cosa que eso. Veámoslo. La constitución del 1978 estructura el estado en base a cinco Títulos: El título II, sobre la Corona, el título III, sobre las Cortes, el título IV, el Gobierno, el título V relaciones Gobierno- Cortes, y el VI, el judicial. A la cabeza, como vemos, se encuentra la Monarquía. ¿Porqué? Porque la monarquía tiene subrepticiamente el Poder más importante de un país. La Fuerza real no supeditada a Derecho. ¿El qué? “el mando supremo de las fuerzas armadas”. Eso es lo que persigue controlar el Opus Dei: El ejército. Aquí me gustaría que ustedes hilasen sobre los hechos del 23-F. ¿Porqué Carrillo acepta la bandera rojigualda, y acepta la Monarquía? Esperemos que lo escriba en sus memorias, las que deje para después de su muerte. Carrillo acepta esto después de la reunión con el rey. Posiblemente Carrillo observe que la casa del rey está dirigida por el Opus. También sabe que las familias del régimen más poderosas, los medios de comunicación más influyentes se encuentren en su Poder, así como los empresarios más reconocidos (eso explica el peculiar calvinismo, en lo económico, y a la vez, el utra-catolicismo romano y vaticano en los Moral de los conservadores en este país, y que a mí siempre me sorprendió); las revistas políticas y las del “corazón” están en su poder. ¿Monarquicos liberales o, más bien, saber donde están los cetros de poder?. Incluso las propias CCOO se organizan en las sacristías, y en esas mete la mano la Jerarquía de la Iglesia, a través de los sacerdotes. Y es que no olvidemos el poder político que tiene la Iglesia, que ya sabe que nuestra sociedad ya no es rural, sino industrial: I) Organiza a las oligarquías financieras a través del Opus II) Tiene Iglesias desparramadas por todo el país, ciudades, barrios y pueblos, con una amplia red de miembros que ofrecen discursos políticos todos los fines de semana, poniendo a Dios sobre la mesa de la Política. Sabe Carrillo, por tanto, una vez que se entrevista con el Rey, que la Iglesia española, con sus familias más poderosas, quiere manejar el tempo del cambio político, organizarlo y llevarlo a su manera. Que la Iglesia española está contra la ruptura. La ruptura era la principal tesis de la Junta democrática, donde estaba el PCE entre otros. La Plataforma, en cambio, que se organizaba desde dentro de país, quizá, era más “realista”. Para la consecución de la democracia era preciso una ruptura; pero quizá advirtió Carrillo que eso era imposible, habida cuenta de los cetros del Poder, y que la Iglesia y el Opus se opondría de redondo a la ruptura. Y que ciertamente, Carrillo sabía, que si esto ocurría se volvería a repetir lo que nadie quería. Y es que el verdadero fantasma que revoloteaba por la transición era el de la Guerra Civil; que al igual que las carlistas en el XIX, se repitiesen. El ejército también estaba dividido en parte, y existía una unión democrática – y también muy cercana al Opus-, dentro de una oficialidad reaccionaria. Así “la clase política” negoció, y consensuó el sistema; “una dictadura parlamentaria”, donde el rey modera y manda sobre el Ejercito; El Opus sobre el Rey. Y, subrepticiamente, la Iglesia sobre todos. Nos trajeron, sí, un sistema de libertades políticas, que en el fondo era lo que buscaba el PSOE, pero no una democracia, donde gobernase el Pueblo. Quien manda. Y sigue mandando es el Opus. Que controla la casa real y, por tanto, las armas. Lugar último donde se encuentra la Fuerza y, por tanto, el Poder. El Opus maneja el barco español de la transición: Cómo mandar en un país a través de la Monarquía. Así que menos cuento.

jueves, 7 de mayo de 2009

Becket: El Opus manejando la nave de la transición.

Miren la jugada:
Carrillo (comunista) pactando con Fraga (franquista aperturista) y Adolfo Suárez (falagista aperturista), como demócratas, y el Opus Rey dando las palmadas a los tres, en plan moderador : la clave de la transición. Maria manuela me escuchas... Acaban de hacerles, a Carrillo y Fraga, una película como los últimos testigos. Debemos creernos que ese pacto entre la clase política, entre “la acción” y “la reacción”, entre "vencedores" y "vencidos" fue el que, por fin, trajo la democracia. No será, más bien, un régimen de libertades otorgado por la clase política, cuyos hilos son movidos maquiavélicamente por el Opus (redes oligarquicas de la Igleisa en la sociedad civil de la aristocracia del régimen). Ni la sociedad de entonces era lo suficientemente libre para montar la democracia ni la clase política era demócrata. El Opus movió todos los hilos, como digo, infiltrandose, desde el régimen en todas las clientelas ministeriales y económicas: una oligarquía nacida durante la dictadura de caracter católico y financiero. Se llamaron "centro" y "humanistas cristianos", "democracia cristiana" ¿Liberales? ¿Socialdemócratas en el CDS? !Y una mierda! Si la Iglesia derrocó la república, haciendola impracticable, la Iglesia trajo la democracia cuando creyó oportuno. Y lo que creyó la Iglesia era que lo mejor para ella era evitar la ruptura a toda costa y que se organice un sistema democrático donde ellos sigan campando a sus anchas. Como por ejemplo controlando la casa del Jefe del Estado. El documental de la Pregoaunque son hábiles, se presta a esa interpretación. El Opus y la Iglesia juegan a Maquiavelo. Pero no lo olvidemos: la Igleisa es política, pero nunca será democrática en el sentido de la ilustración. Y luego vemos, en dicho documental -donde a todas luces, aunque solo los avispados se dan cuenta de ello, se ve la mano de éstos-, en el Documental de la Prego, la gran actividad política de Don Juan Carlos I, mostrándose como un grandioso estadista que quedará en la Historia, como moderador de esas dos España. Y un cuerno. Da la curiosidad que Díez Alegría anda por esos documentales como Pedro por su casa. Qué hábil es la Iglesia. Debemos creer que Juan Carlos II, mandó emisarios a Kissinger y a Chauchescu: y que vamos, se pilotó desde allí la transición, desde el nuevo Caudillo. Y que el Opus Dei, secta católica ultra-religiosa creada en España, con secretarios de la casa del rey y máximos dirigentes en el ejército, dejaban hacer al recién nombrado monarca, y nada tenían que ve Diálogo de la película Becket, según el doblaje:- Mi principe, desearía ayudarlos. - y ¿A que esperas? -que el honor de Dios y el honor del Rey sea una misma cosa.
Texto completo:
Uno de los análisis que me parecen más verdaderos, o veraces, es los que realizó Ortega en su día explicando lo que él llamó “razón histórica”. No voy a pasar a describir lo que el filósofo español entendía por ella, pero si quiero recalcar la importancia que dio a “las generaciones” y como cada generación, de acuerdo a su perspectiva histórica, contempla los hechos a su modo. Yo, por ejemplo, soy de esa generación que vino al mundo como la canción de Serrat canta, “españolitos que venís al mundo os guarde Dios”, cuando el dictador no le tembló el pulso, ni atendió a las llamadas del mismísimo Papa, para ejecutar una pena de muerte de carácter político. Por eso, pertenezco a una generación que ya viene después; y mis primeros recuerdos de la democracia son el Jimmy Carter, Adolfo Suárez y Carrillo que, tras la carta de ajuste, usaban el espacio publicitario de una jóven democracia. Es por ello que hoy en día soy nuevo, en relación con los de la vieja escuela, y que vivieron politizados por aquella época. Es por ello que hoy me puedo acercar a los hechos históricos como generación nueva, y con aparato crítico, para poder poner los puntos sobre las íes, en referencia a lo que en aquellos tiempos se montó como democracia. Revisando los documentales de la Prego acerca de la transición no dejo de mostrarme muy escéptico sobre el proceso; y como soy de natural crítico, veo lo blanco blanco y lo negro negro, en base a esa “razón histórica” y perspectiva orteguiana, totalmente subjetiva, claro. Y no dejo de admirar como se quiere dar con queso a la población, o ciudadanía, en base a castañas pilongas. Vamos a ver: Me sacan imágenes de la plaza de Oriente con una población enfervorizada jaleando a Franco, con pancartas de !Arriba España!, y cantando, ¡Oh Sorpresa! El “que viva España” que hoy mismos se escuchan en los campos de futbol. Allí, en 1975, los hay con la camisa falangista y la boina roja cantando el cara al sol. Hemos de creer que parte de esa sociedad aceptó el juego democrático que vino después, así sin más. De no ser que la democracia que se montó, se montara en base a un pacto de gentes que no eran demócratas. Y así fue. Carrillo (comunista) pactando con Fraga (franquista aperturista) y el Adolfo Suárez (falagista aperturista), como demócratas, y el Opus Rey dando las palmadas a los tres, en plan moderador : la clave de la transición. Maria manuela me escuchas... Acaban de hacerles, a Carrillo y Fraga, una película como los últimos testigos. Debemos creernos que ese pacto entre la clase política, entre “la acción” y “la reacción”, entre "vencedores" y "vencidos" fue el que, por fin, trajo la democracia. No será, más bien, un régimen de libertades otorgado por la clase política, cuyos hilos son movidos maquiavélicamente por el Opus (redes oligarquicas de la Igleisa en la sociedad civil de la aristocracia del régimen). Ni la sociedad de entonces era lo suficientemente libre para montar la democracia ni la clase política era demócrata. El Opus movió todos los hilos, como digo, infiltrandose, desde el régimen en todas las clientelas ministeriales y económicas: una oligarquía nacida durante la dictadura de caracter católico y financiero. Se llamaron "centro" y "humanistas cristianos", "democracia cristiana" ¿Liberales? ¿Socialdemócratas en el CDS? !Y una mierda! Si la Iglesia derrocó la república, haciendola impracticable, la Iglesia trajo la democracia cuando creyó oportuno. Y lo que creyó la Iglesia era que lo mejor para ella era evitar la ruptura a toda costa y que se organice un sistema democrático donde ellos sigan campando a sus anchas. Como por ejemplo controlando la casa del Jefe del Estado. El documental de la Pregoaunque son hábiles, se presta a esa interpretación. El Opus y la Iglesia juegan a Maquiavelo. Pero no lo olvidemos: la Igleisa es política, pero nunca será democrática en el sentido de la ilustración. Y luego vemos, en dicho documental -donde a todas luces, aunque solo los avispados se dan cuenta de ello, se ve la mano de éstos-, en el Documental de la Prego, la gran actividad política de Don Juan Carlos I, mostrándose como un grandioso estadista que quedará en la Historia, como moderador de esas dos España. Y un cuerno. Da la curiosidad que Díez Alegría anda por esos documentales como Pedro por su casa. Qué hábil es la Iglesia. Debemos creer que Juan Carlos II, mandó emisarios a Kissinger y a Chauchescu: y que vamos, se pilotó desde allí la transición, desde el nuevo Caudillo. Y que el Opus Dei, secta católica ultra-religiosa creada en España, con secretarios de la casa del rey y máximos dirigentes en el ejército, dejaban hacer al recién nombrado monarca, y nada tenían que ver con . Lo,lo,lo,lo,lo,lo,lo,lo. Así pasa lo que pasa: que para un demócrata liberal como yo, de pura cepa, esta democracia, con todas sus virtudes, que son muchísimas, adolece de grandes vicios democráticos. En especial que no existe División de Poderes y que la política, en último término, se realiza los fines de semana en cacerías donde acuden jueces y fiscales; políticos, empresarios, y altos cargos de empresas y Cajas de Ahorro y medios de comunicación, donde pertenecen miembros de la Obra. Del “centro” verdad. Luego dirán que yo soy el cándido. Yo lo que veo hoy en día es que los colegios de curas y monjas cada vez son más poderosos. Así que Ala¿ el Madrid qué, otra vez campeón de Europa?. Sobre El concepto de "la voluntad popular", democracia en España y el Opus Dei, es muy importante tener en cuenta lo siguiente: Ese ente teórico de la ilustración llamado “la voluntad popular” - la voluntad popular tiene sentido en una sociedad civil que se organiza políticamente en base al laicismo: poner a Dios sobre la mesa de la negociación significa un vicio democrático, puesto que la política democrática, liberal, consiste en negociación entre personas sin poner ni pistolas ni dioses sobre la mesa. ...Los de Opus si que saben... como mandar en este país. Y como engañar a los pobres de carabaña... en base a el miedo que sentían. No juzgo a aquella España, ni a aquellos españoles; muchos de los cuales simpatizan en el PP. Pero de verdad: cuando, ignorantones peperos que votáis al PP siendo obreros y decís eso de "Yo de política no entiendo". Decís toda la verdad.

Debates sobre la cuestión religiosa durante la II república (Continuación)

En los debates que mantengo sobre esta materia, mantengo las siguientes posturas: La Iglesia intervino políticamente durante todo momento. Eso no justifica ningún atentado contra las personas que la conforman ni la quema de sus edificios. Intervino en política; además, su intervención trataba de mantener o conservar. Y lo que había durante la Monarquía hacía atrás era un estado teocrático de sumisión política de la población en las localidades: lugar donde mandaban cuatro, el cura entre ellos, y la forma de ver el mundo era como esos cuatro decían que "debía ser". Eso de que le digan a uno como "deben ser" las cosas es muy duro; quizá los españoles sean muy Numantinos. Y que le digan a uno como "deben ser" las cosas, cuando las cosas son tan rematadamente injustas puede producir estados de ¿anarquía?. Mandar, decir lo que se debe hacer, es muy bonito: Sí señor, made usted. Tragarlo no lo es tanto. Quizá la población viera en ella, sin justificar nigún asesinato cometido, como la fuerza contrarevolucionaria con mayor poder de organización. Y no estaba estaba escasa de razón en eso, como luego se pudo ver, al organizarse utilizando las sacristías como sedes políticas. Y al final, revolución y contrarevolución son la misma cosa y se comportaron de forma rematadamente inmoral. Al respecto de los sucesos del 11 de mayo los considero como deplorables. La clave, no se, de la política española estuvo entre las tensiones clericalismo-anticlericalismo. Por eso busco sus antecendentese en la reforma del clero intentada por el humanismo cristiano y la organización del mismo en la contrareforma. El Cardenal Segura con su pastoral y el círculo monarquico, la marcha real, oponiendose al nuevo regímen: La Iglesia, con sus jerarquías, metido en la acción política. La quema de conventos del 11 de mayo, si deplorables. La acción política de la Iglesia no justifica los actos contra ella cometidos, es verdad. La Iglesia, ciertamente, se organiza para defenderse (Contrarevolución), y efectúa la acción política: el derribo del regímen. Organizando las derechas locales. Participó en todo el embrollo, actuando políticamente. Simplemente eso. Que no es poco. Se comportó, me parece a mí, como organización política o sindical. Me dirán que algunos sindicatos y partidos usaban psitolas, y que la Iglesia no. Es cierto. Pero también miró hacia otro lado y no vio, ni quiso ver, tampoco, lo que no le interesaba; o lo justificó, lavandose las manos, interponiendo a otros, los salvadores: los caballeros de la cruzada. Participó de una manera muy hábil y organizada. La quema de conventos del 11 de mayo fue deplorable, pero pienso que la no aceptación del art. 26 fue más importante.

Como han podido comprobar mi opinión al contenido de la redacción del art. 26 es negativa, quizá por inoportuna: se realizó sin tener en cuenta, en realidad, ese ente teórico de la ilustración llamado “la voluntad popular” - la voluntad popular tiene sentido en una sociedad civil que se organiza políticamente en base al laicismo: poner a Dios sobre la mesa de la negociación significa un vicio democrático, puesto que la política democrática, liberal, consiste en negociación entre personas sin poner ni pistolas ni dioses sobre la mesa -. En fin, "la voluntad popular" que precisamente los liberales-burgueses -los masones, dirán- tanta importancia daban, se tergevirsó con una "acción popular", que no era otra cosa que una "acción católica" y que trataron de llamarla como "acción nacional". Y que precisamente ese artículo, además de otras muchas cosas, desató todas las iras contra el régimen. Eso nunca lo he discutido. Espero que entre todos consigamos aclarar un poco los hechos, tan empañados. También trato de argumentar, espero que así se interprete, es que el régimen republicano también nació viciado como democracia, pese a su intento de serlo. Ya no hablo de legitimidad: sino que sus “Cortes constituyentes” no representaban a toda la sociedad; o al menos a todas las fuerzas y PODERES políticos de la sociedad. El advenimiento de la II república se vio por parte de la “Acción” un momento histórico. Llegó organizada desde la oposición clandestina (acción republicana) o colaboración con la dictadura de Primo de Rivera (partido socialista) y desde el republicanismo histórico (Lerroux). Mientras “la reacción” quedó desorganizada a la caída de la monarquía y no pudo presentarse en condiciones a las “cortes constituyentes”. Éstas hicieron una ruptura total con toda la política anterior. Esa que Ortega llamó “Vieja política”. Los regeneracionistas, krausistas, y tal, monárquicos en un principio, se convirtieron en nuevos republicanos, que representaban a una nueva política. Pero los monárquicos quedaron fuera del juego constitucional. Con lo cual la nueva política siguió siendo tan vieja como siempre. Fue, por tanto, un trágala también, solo que en esta ocasión no había llegado en base a un pronunciamiento y por ello se vio la ocasión de imponer, en cierta medida, una república liberal-burguesa con apoyo obrero, sin poner, lo comparto, a todos los españoles, ni a todas las fuerzas políticas, entre ellas la Iglesia, en ella. Es decir, faltó un acuerdo entre “la acción” y “la reacción”. Quizá esas dos Españas incapaces de ponerse de acuerdo desde hacía muchos años. Yo argumento que desde la Reforma y la Contrarreforma, posiblemente equivocado, aunque creo que no. Pero desde luego desde el siglo XIX. Las fuerzas de la reacción, como digo, estaban desorganizadas, a diferencia de las de la acción. Eso supuso un déficit democrático. La imposición de la Restauración borbónica de Juan Carlos II (solo quiero entrar en política actual como modo de ejemplo) no supone una ruptura política del régimen anterior, sino, en cierta manera en una continuidad y un pacto (al que llaman consenso) con la oposición clandestina que aceptaba pactar. Así los partidos políticos se organizan desde ese lugar: el Partido Popular, así lo veo –tuerto o equivocado- tiene sus antecedentes en AP, CDS y de las propias Cortes franquistas; y el PSOE y el PCE de la transición son, así se parece, la oposición clandestina. Con sus matices, como sabemos. En 1931 se hace una ruptura por parte de las organizaciones políticas, valga el pleonasmo, que salen organizadas de la monarquía de Alfonso XIII: Socialistas, republicanos históricos y acción republicana, los cuales elaboran una constitución a través de unas "Cortes Constituyentes" surgidas, sí, desde unas elecciones constituyentes que las legitiman, pero donde no había aún una organización de las opciones políticas de las otras fuerzas políticas que había en España: Iglesia, terratenientes y oligarquía (la Reacción). Precisamente los que según la opinión de la Acción, responsables de muchos de los males de España: como la perdida de Cuba, el desastre de Annual, y la semana trágica. Y, a partir de ese momento, las fuerzas de la reacción se organizan: Como la verdera España, según ellos, la tradicional y la católica, la de toda la vida, designando a la España de la tradición humanista y liberal, como la antiespaña masónica. La jacobina y revolucionaria. Y se organizan como mejor pueden: desde la política local, que es donde han tenido su organización anterior. Hemos de tener en cuenta los distintos regímenes desde los que se adviene. La II república desde una dictadura monárquica y un régimen liberal viciado, el Canovista, que se había caracterizado por el caciquismo y el pucherazo, como ponen de manifiesto las obras de Ganivet o Costa: El problema de España de las generaciones del 98 y el 17. La Monarquía constitucional parlamentaria de 1978 ya lo sabemos todos: continuismo desde la dictadura franquista, con pacto entre comunistas y franquistas. Dirán que esto es una democracia, pero con gentes así pactando lo que sale es lo ha salido: un engendro partidocrático, si división de poderes. La CEDA, a diferencia del PP actual, debe organizarse sobre la marcha. Y lo hace desde su ámbito más conocido y donde ha tenido sus estructuras de Poder inveteradas desde los regímenes anteriores: el ámbito local. Y todo se convierte en impolítica. En un gallinero, sí, en un desorden, sí. Y fueron incapaces de hacer política: y, efectivamente, la Iglesia también estaba metida en el ajo. Es pues que las claves son netamente de política española, con las siguientes fases, según veo yo: Acción (Revolución liberal burguesa con apoyo obrero: constitución de 1931), reacción (contrarevolución organizada por las derehas locales, con el objeto de derribar el regímen) y enfrentamiento fraticida (revolución-contrarevolución-contracontrarevolución) donde aparecen los nuevos conceptos de revolución e ísmos políticos que vuelan por el ambiente europeo en toda su expresión. Siempre pienso que el fascismo, en realidad, no es una opción política plausible, por el imponente Poder de la Iglesia española: de ahí que el regímen naciente fuera el nacionalcatolicismo teocrático.

martes, 5 de mayo de 2009

Mirar atrás y la escopeta nacional

Sé que hay lectores en estos foros de política con un alto grado de nivel intelectual; lectores que saben de que va el gran juego de la política, o impolítica, española. En cambio se de otros lectores que quizá por primera vez se hayan acercado en algo a esto de la política; y que pese a que digan “yo de política no entiendo”, si que entienden. No hay nadie que no entienda de política. No hay nadie que no tenga unas ideas preconcebidas, aunque en la mayoría de los casos sean mitológicas, sobre la política. La diferencia se encuentra en el nivel de distorsión de la realidad que se haga; la búsqueda de la honradez que no viene a ser posicionarse o escorarse a un lado, o el ser parcial –todos lo somos-; sino como digo, de ser honrados o consecuente con nuestras ideas. Ser veraces. Muchas veces la clave de la impolítica, tal vez: Lo que yo llamo falta de honradez intelectual, callarse como putas viejas y obrar de modo contrario a como se dice que se piensa, para situarse en una u otra camarilla. Y luego decir o sentenciar: ” yo de política no entiendo”. La clave, a mi modo de ver, de la impolítica española tienen su nacimiento en vicios consuetudinarios de la práctica democrática, que hunde sus raíces de lejos; que estallaron con un conflicto bélico atroz, y una dictadura inmoral y que, desde ella, se pasó a un monarquía parlamentaria, asentada sobre los vicios democráticos inveterados. Lo que Berlanga describió en “la escopeta nacional”. Muchos dicen de “no mirar atrás”, otros hablan de “olvido”. Ante eso nos negamos, pues las bases o puntales de la democracia española se asientan sobre grandes vicios democráticos, sobre crímenes contra la humanidad, sobre tergiversaciones y mitos, y sobre grandes injusticias sobre las que son imposibles de edificar una democracia que ni mire atrás ni recuerde. El objeto es crear democracia. Si esas injusticias no se ponen sobre el tapete, se destapan, y a modo freudiano del diván y de traer a colación lo que se encuentra en el subconsciente. Presente siempre, no habrá manera de solucionar las bases de la impolítica. Esa sobre la que se aborrece. Es por ello que me es tan importante la evolución de la Historia social y de las ideas políticas. Cuando Walter Raleigth echó al fuego su Historia del Mundo hizo un acto de honradez intelectual. A medida que se descubran los hechos con honradez, se ganará en un aspecto que tanto me importa: en el ser profundamente “liberal”. George Orwell lo descubrió investigando sobre todo lo ocurrido en España; solo los españoles que lo han descubierto poseen, posiblemente, esa honradez moral. Aunque se sea parcial. Así este autor, en una crítica escrita al New English Weekly, a propósito del libro The Church en Spain, señala lo siguiente, haciendo una descripción muy certera de todo lo ocurrido en España, y clave de su impolítica: “…el anticlericalismo violento es un movimiento popular, y además propio de España. No tiene sus raíces en Marx ni en Bakunin, sino en las condiciones del pueblo español”. Y luego continúa: “ En España había millones de personas que durante un siglo habían vivido condiciones insoportables. Campesinos que eran siervos en todo menos en el nombre trabajaban la tierra durante horas interminables por una miseria. En tales condiciones se genera algo que no se generó en Inglaterra, un odio real contra el orden establecido, la voluntad real de matar y de incendiar. La Iglesia católica formaba parte del sistema establecido; su influencia estaba del lado de los ricos. Los grandes y recargados templos rodeados de miserables chozas de barro debieron ser en muchas aldeas los símbolos visibles de la propiedad. Como es lógico, los autores católicos niegan últimamente que esto sea cierto. Que la Iglesia no estaba corrompida, no tenía dinero, muchísimos curas eran republicanos, etc. Etc. La respuesta es que la población española corriente no lo veía así. A los ojos de muchos ciudadanos la Iglesia no era más que un negocio, y el cura, el patrón y el terrateniente formaban una trinidad indivisible. La Iglesia española ya no tenía poder sobre ellos porque su misión había fracasado. Los católicos harían probablemente un mejor servicio a su Iglesia afrontando este hecho que atribuyendo a la simple maldad, o a Moscú..” A esto es lo que llamo honradez intelectual, aunque parcial, como no. Sin este ejercicio la impolítica será inveterada, y los vicios democráticos continuarán, mientras que perdure la mentira de la que habló Coventry Patmore, en “Magna est Veritas”. Y escribió, lo repito: “La verdad es grande y prevalecerá, cuando a nadie le importe si prevalece o no”. En eso consiste el Mirar atrás. No entender que en este país la política es una escopeta nacional, de clientelas y corruptelas organizadas desde la clase política que estaba en un régimen profundamente inmoral y que llegó del modo más inmoral a como se impone una bandera. Puede parecer que no hay equidistancia en lo que esribo. No es tal la equidistancia. No hay comparación. A eso me refiero con este artículo. Que la Iglesia participó en política: que la Iglesia estuvo en la clave del tinglado que se montó. Que encendió los odios como los que más. Que incendió impolíticamente. Que lucho denodadamente contra el liberalismo. Que llamó comunistas a todos los ateos. Que formó parte de la organización de la represión. Que montó un estado a la defensa de sus intereses. Que participó en la democracia republicana con el objeto de derribar el régimen. Que creo la organización civil que ocupó los cargos en la dictadura. Que participó en el cambio de regímen, de acuerdo a sus intereses. En dos palabras: SON RESPONSABLES. Y usando la palabra de Dios incendiaron en defensa de sus privilegios en la última cruzada de la cristiandad por la sacerdocracia católica. Esa es la clave de todo el tinglado. Y si, repitámoslo: SON RESPONSABLES. Así de claro. Hace tiempo que tuve constancia de esa realidad. Desde entonces es mi deber de ciudadano, de persona profundamente democrática, de echarselo en cara uno y otra vez. Y mi objeto último es la implantación democrática en España. Y para que haya democracia, ni curas, ni frailes, ni monjas, deben usar el nombre de Dios en vano. Como hacen.
El clero junto a los caciques y terratenientes, habían generado mucho odio. Habían sangrado con saña al pueblo trabajador. No es de extrañar que hubiera actos violentos contra ellos. Ahora bien, no hay ningún punto de comparación en la cantidad ni en la brutalidad, con lo que hicieron los golpistas desde que entraron por Andalucía con el ejército africanista, hasta varios años después de la guerra con sus fusilamientos diarios en una España sembrada de campos de exterminio.
Es hora de poner la baraja sobre la mesa. Va llegado la hora de la democracia vuelva a este país. Sembrémosla. Es hora de que todos aquellos que no sepan jugar al juego de la política, se levanten de la mesa y se vayan rebuznar a los campos. Es hora que otros, los que rebuznan desde los claustros y los púlpitos, se le coloque grandes orejas de burro y sean paseados por los pueblos, para el escarnio público. Es hora de la democracia. De la política como bien común, y no de los cuatro de siempre. Es hora de acabar con todos y cada uno de los vicios. Esos vicios que aún sabemos que se esconden en las lápidas de caidos por Dios y por España. No todos los caídos allí lo son por esos motivos. Es hora de sentarse en el diván, y sacar del subconsciente lo que se encuentra allí detrás. Nuestro objeto: la democracia liberal y social. En fin del Poder Político de los púlpitos. De los anquilosados escolásticos que sermonean desde los altares, olvidando que la gran crisis del siglo XX fue la de una verdad indubitada hasta entonces fue puesta en tela de juicio: "La imortalidad de alma", la agonía del cristianismo. Y pusieron todos los cañones y fusiles que dispusieron para defender esa idea. Una idea infantil que generó el conflicto político más cruel del siglo XX. Y se dió aquí en este país.

Del 11-M a Casas Viejas. Sobre como se monta una democracia desde la mentira.

Nunca la política nacional fue uno de mis intereses. En verdad que siempre he sido muy cándido, quizá por mi espíritu liberal, y los avatares políticos me traían, más o menos, al pairo. Era un idealista. Sin embargo algunos hechos me hicieron darme de bruces con la verdad y con la mentira política. Eso enervó mis sentidos y, desde entonces, me dije, por decirlo de algún modo, me convertí en activista. Un activista contra la mentira política. Por honradez intelectual les voy a comentar uno de esos hechos que me abofetearon. Yo viajaba todas las mañanas en tren de cercanías desde mi ciudad del extrarradio hasta el centro de la capital. Antes de pasar por los rodillos de la estación, por donde se introduce el abono de trasportes mensual, cogía el periódico gratuito y me iba al andén. Es curioso de contemplar esa rutina humana de las ciudades; esa marea de hombres y mujeres que se levantan todos los días del año temprano, sumamente temprano, para recorrer un largo trayecto hacia el trabajo y que, medio dormidos, esperan los trenes que les llevan al tajo. Los trenes que yo esperaba cada mañana venían de Guadalajara. Otros salía de aquella misma estación. Por regla general, todos los pasajeros escogemos el vagón que más nos conviene al trayecto al apearnos. Así, día a día, vas coincidiendo con las mismas personas. Hasta respetan el sitio donde sueles sentarte; y ellos suelen sentarse también donde siempre. Luego a estas gentes las terminas conociendo, y cuando paseas por la ciudad los saludas. Esos son del vagón, les dices a los que pasean contigo.Buenos días, hasta mañana, les decía los Domingos. Yo coincidía todas las mañanas con tres trabajadores de una empresa que siempre viajaban juntos. Se sentaban en mi derecha. Siempre me acuerdo del más mayor, calvo y con bigote. Los trenes de cercanías son muy monótonos, pesados. De vez en cuando suena un pitido intermitente, y una voz metálica explica: “Próxima estación: El Pozo”. Fue un 11 de Marzo. Después llegaron las mentiras. Y de bruces me di cuenta de toda la basura que nos rodeaba a los españoles. Y me convertí en un amigo de la búsqueda de la verdad. Escribía Orwell, con quien me identifico, sobre España: “Sea cual sea el origen de la información, todo es propaganda de partido, es decir, mentira”.”… en España vi por primera vez noticias de prensa que no tenían ninguna relación con los hechos, ni siquiera la relación que se presupone a una mentira corriente”. A media tarde yo sospeché que el gobierno mentía. Lo tuve claro, inmediatamente después de escuchar el mensaje del Rey. Desde entonces me dije que mi objeto sería el luchar por aportar mi grano de arena para convertir este país en democrático. Y para que este país sea democrático es preciso que desaparezcan todos y cada uno de los resquicios nacional-católicos de la derecha. Empezando por el Rey, que fue heredero de Franco. Y siguiendo por la Iglesia, que nunca ha hecho posible la democracia en España. Que la transición fue un cuento chino. Así que no me lo tomen a mal las personas. Es una cuestión de principios. “En realidad vi que la historia se estaba escribiendo, no desde el punto de vista de lo que había ocurrido, sino desde el punto de vista de lo que tenía que haber ocurrido según las distintas líneas de partido”. Y entonces descubrí la pandereta Española. “… porque me hacen creer que incluso la idea de verdad objetiva está desapareciendo del mundo (…) ¿Cómo se contará la historia de la Guerra Civil española? Si Franco sigue en el Poder, los libros de historia lo escribirán sus prebendados”. Y lo que es la clave. “… es evidente que se escribirá una historia, la que sea, y cuando hayan muerto los que recuerden la Guerra, se aceptará universalmente. Así que, a todos los efectos prácticos, la mentira se habrá trasformado en verdad”. Y en eso vivimos: en una gran mentira fabricada. Un tinglado montado sobre un crimen impolítico, donde se usó el nombre de Dios en vano. Ya dije sobre otro suceso, ocurrido en 1933, en Casas Viejas. Un ejemplo del uso de muertos con finalidadas políticas de derribo. Males que heredamos. No se estaba preparado por aquellas fechas para el ejercicio democrático. Muchas veces, o casi siempre, pienso que hoy tampoco. De hecho hoy tampoco lo estamos. Ejemplos de impolítica, siempre que hay muertes de por medio - y cuando no-, los tenemos muy presentes. Ciertamente las posturas marxistas y anarquistas de aquella época adolecían de experiencia: creían en un mundo mejor era posible, porque en el que vivían no podía ser más que una pesadilla horrible. Yo según lo veo parece que al Gobierno se le presentó un asunto muy espinoso y no lo supo resolver como debiera. Constantemente se tuvo mas miedo a la capacidad revolucionaria de la Acción, en su mayoría pobres muertos de hambre, que de la fuerza contrarevolucionaria de la Reacción, organizada a través de las derechas locales, atizada por los curas desdes las sacristías, y apoyada por las armas de la Guardia Civil y el Ejercito. Teniendo el carácter de derribo político que existía en las mentalidades políticas del momento, que no entendían otra cosa que en trágala de unos frente a otros, se aprovechó el asunto para explotarlo al máximo. Al final siempre creo que los responsables fueron todos los que cayeron en la politización donde no se aceptaban adversarios políticos. Lo que había eran enemigos políticos. Y a esos había que destruirlos. Lo de la reforma agraria se planteó claramente mal, en una España Rural. Y después del bienio reformista los que entraron en el Poder, las derechas católicas, hicieron todo lo posible para paralizar las reformas emprendidas con un solo objeto: desestabilizar el régimen. Y hemos de tener en cuenta que en esa España rural los de derechas no eran solo los marqueses; sino que en muchos casos eran tan borricos y cabeza dura como los de izquierda; y eso de que las normas hay que cumplirlas depende de muchas cosas: como que hay un tipo de personas que solo entienden las leyes de sus mismísimos. En fin: eran muchas cosas por hacer y escaso el tiempo, la sartén había estado cogida por el mango de unos cuantos y no gustaba de soltarla. La ley que obligaba a contratar a braceros de una misma localidad tenía un fin claro: evitar el caciquismo. Si a los remolones y a esos que, como le diría, son "mala gente" no lo vamos a contratar y los buscamos de otros pueblos. A ver quien echa los garbanzos negros a la cesta. Aquí manda mis santos huevos y Paco el cagajuelas, ni Sebastián el piguarro aquí no trabaja; por mis santos huevos que no trabajan. Ya tienen el voto de todos los demás. El pucherazo de toda la vida. El problema de la república fue quizá que nació en una sociedad rural, el lugar de la impolítica. Me resulta difícil poder creer que el gobierno decidiera tomar una postura tan radical como la de no hacer prisioneros, ahora bien, tampoco descarto que aunque éstas no fueran las instrucciones precisas, pudiera ser que las verdaderas fueran la de reprimir sin contemplaciones la revuelta. La oposición fue al derribo. A saco. “Contra este mundo cambiante y fatasmagórico, un mundo donde lo negro puede ser blanco mañana y las condiciones meteorológicas de ayer se pueden cambiar por decreto, solo hay dos garantías. Una es que por mucho que neguemos la verdad, la verdad sigue existiendo, por así decirlo, sin nuestro consentimiento, y en consecuencia no podemos tergiversarla. La otra es que mientras quede parte de la tierra sin conquistar, la tradición liberal seguirá viva”.

viernes, 1 de mayo de 2009

La cuestión religiosa durante la II república (continuación)

Al respecto de las ideologías que se debatían (fascismos, bolvehvismos, marxismo, anarquísmos) muchas veces fueron más que discusiones políticas de las cuales la población rural no entendía, casi, ni papa. De la misa la media. Yo creo que pocas cosas eran las que se entendían, y eran cosas más afianzadas en la cultura política española. La población, cuando hablaba de política eran poco las cosas que sabía. La gente en los pueblos, los socialistas, los anarquistas, eran analfabetos del todo -aunque con muchas ganas de aprender-, y hablaban de política igual que la tia Benina y los personajes de Misericordia. Todos esos ítsmos vinieron de fuera y puede que en los periódicos se debatieran y muchos pretendieran enterarse de algo - y lo lograrían-. Para la mayoría de la población, con hacer una X cuando firmaban ya era un logro. Las comeduras de cabeza sería muchas; todo con tal de crear un nuevo mundo mejor: porque el que había era realmente horrible: lo que había era un estado de miseria y de opresión, una rabia contenida, un estado de enojo y envidias inveteradas. De ver como unos, "los ricachones", comieran buenos pollos de corral y capones; mientras otros tronchos, berzas, un si señor y un mande usted. De ver algo de esperanza con el advenimiento de la república y observar como, con ella, todo se vuelve antipolítica. La de unos, la reacción frenando todas las ilusiones, rompiendo todas las leyes iniciadas y oponiendose a su ejecución. Como siempre se ha dicho: aquello, al final, fue una republica sin republicanos. las derechas locales se organizaban en la sacristía de las iglesias fue cierto en muchos lugares. También había "casa del pueblo". La diferencia entre los que iban a un lado y otro era demasiado diferente. En la sacristía se reunían cuatro, más los que les reían las gracias, los bien mandaos. En "la casa del pueblo", casi todos los jóvenes de la localidad, que solo tenían como futuro que "los caciques" reunidos en la sacristía, les buscaran para los jornales. ¿Quién mandaba en el pueblo? Está claro. Porque, como se dice: Quien no tenga tierras, que ponga el culo entre dos piedras. Ciertamente, ambos grupos de organización local no se podían ni ver. Se llevaban a matar. Unos, los de la sacristía trataban de "defenderse", otros, los de la casa del pueblo, trataban de "revolucionar" un mundo miserable. !La revolución , la revolución! gritaban. Pobres. Los primeros buscaban que nada cambiase: a zamparse lo buenos pollos del corral, y los a otros a ararles las tierras y sembrarles los campos. Los segundos, los rojos, llevaban una vida de miseria, a expensas de las migajas que quisieran darles. Yo, no lo niego, me pongo moralmente del lado de los oprimidos. Pero no juzgo ni a unos ni a otros. Pero aquella fue la historia. Aquello fue lo que pasó. Muchas veces se habla de lo que decían o hacían los políticos, a través de los periódicos, y la historia se cuenta como que Goicochea o Gil Robbles, o Largo Caballero. Pero era esa solo la punta de Iceberg. La base de la impolítica se deba en la políticas locales: donde los de derechas (propietarios de tierras) no podían ver a los de izquierdas (que no tenían donde caerse muertos) y viceversa. A los de la sacristía les gustaba tratar a los de la boina uno a uno, para así hacerles pasar por "el amo". Pero temían que todos se unieran. Eso si que era malo, decían. Y como la tensión entre ellos fue subiendo: la envidia, la desesperación, la injusticia, y lo peor, la falta de dignidad que supone tener que callarse siempre la boca en presencia de "los ricos" o "los ricachones". A los analfabetos braceros españoles las ideas "socialistas" o "anarquistas" les sonaba a chino mandarín en casi todo su aparato teórico (la mayoría no sabía ni leer), salvo en lo ensencial: - Que la tierra no fuera de naide, o de todos, copón´. Tanto aguantá al Tio rabona; que nos lleva descalzo a las fincas para que no gastemos en zapatillas y, al entrar al pueblo, dice que nos calcemos, para que todos vean que nos da zapatillas. Y to los hijos míos a sus servicio. Llevandole la leche a la señorona, bajandole la leña, por un mísero jornal .
La historia del estado nacido tras el fin de la guerra civil, conocido como estado nacional-católico contó, como no podía ser de otro modo una historia oficial: hiló Viriato, con Recaredo. Éste con los Reyes Católicos, la Reconquista con la Edad Media; las abadías e Iglesias con la Compañía de Jesús. Todo ello revuelto lo metió en la Cruzada, lo juntó con el asesinato de Calvo Sotelo. Todo con el fin de justificar lo injustificable: que 1) La Iglesia Católica y Apostólica de Roma actuó políticamente y formó parte muy activa con el objeto de derribar un régimen político que no le convenía, pues limitaba sus privilegios seculares. Y, para ello, puso toda la carne en el asador organizando las derechas locales desde las sacristías. Y usó la prensa con esa intencionalidad. Y se inmiscuyó en las Cortes; y se alió con los caciques, los terratenientes y las fuerzas del “orden” para que tal estado de “anarquía”, como así lo llamaban, no se impusiera. 2) La Iglesia apoyó un régimen de dictadura militar donde el General Franco fue llegado “por la gracia de Dios”. Es cierto que su rechazo al régimen constitucional republicano está justificado, en cierta medida, al ser desposeído por él de los privilegios y derechos seculares de los que gozaba. Aunque fueron muchas y variadas las causas que desembocaron en tan graves hechos de impolítica, es muy razonable mantener, y daremos argumentos sobre ello, el importante papel que la Iglesia Católica y Apostólica de Roma desempeñó con el objeto de incendiar el ambiente político, de mismo modo que a los que critíca -las hordas rojas por ellos llamada- en aquellos hechos deplorables señalados, para lanzar un cruzada religiosa contra el ateísmo, y España el último bastión de una filosofía caduca. El régimen nacional-católico, aparecido tras el fin de la Guerra, es un ejemplo de lo que escribió Orwell en su novela 1984: un régimen basado en la alteración constante del pasado. El Ministerio de la Verdad. Formado por aquellos que tuvieron en la mano ese ministerio: La Iglesia. “… lo que es característico de nuestro tiempo es la renuncia a la idea de que la historia podría escribirse con veracidad (…) el objetivo tácito de esta argumentación es un mundo de pesadilla donde El Jefe o la camarilla gobernante no controla solo el futuro, sino el pasado. Si El Jefe o la camarilla dice que tal o cual acontecimiento no ha ocurrido, pues no ha ocurrido, si dice que dos y dos son cinco, pues dos y dos son cinco. El régimen nacido tras la caída de Alfonso XIII se organizó sin tener en cuenta el importante poder político y capacidad de organización y movilización de la Iglesia. Vio, con la caída de la Monarquía, un momento revolucionario. El momento de traer una nueva política que hasta entonces había estado en manos de cuatro: los caciques, en los pueblos, y los Oligarcas financieros. El régimen del turnismo pacífico ideado por Cánovas, en el cual los privilegios de la Iglesia, monopolizando la educación, y recibiendo toda clase de prebendas no fue tocado, agando el sueldo a los curas y frailes, mientras la pblación no tenía donde caerse muerta. La II república, en un art. muy enojoso para la Iglesia le desposeyó, de un plumazo de todas esas prebendas. Un hecho realmente revolucionario. Es por ello que la Iglesia se organizó en la contrarevolución. Más claro. El agua.

miércoles, 29 de abril de 2009

Crítica de Gran Torino. Clint Eastwood

Son muchos los que advierten que el cine de Clint Eastwood está lleno de matices; en especial es el aspecto trascendental, en el sentido del Paul Shrader, que hace acercarse a su cine a lugares tales como a Bresson, Ozu o Dreyer. Ya lo comenté al tanto de “El intercambio”. Con respecto a Gran Torino no hacemos más que reafirmarnos. La depuración en ese aspecto ha sido excelente: desde el famoso plano de Dirty Harry, de Donald Siegel, en el campo deportivo vacío, donde la cámara retrocede mostrando el paisaje desolado, o la gran cruz, iluminada por detrás, en el tiroteo nocturno en los jardines, el cine de Eastwood ha transitado hacia esos detalles. Gran Torino es otra muestra, como si fueran pocas, las que ofrece el director de Bird. La historia que nos cuenta es la de un señor mayor, que luchó en la guerra de Corea, y de pensamientos patrióticos o facciosos, típico de los personajes eastwodianos que le dieron fama, y que vive retirado. Es el remedo de un Harry senil que observa todo un mundo donde no encaja, ni entiende, ni quiere entender. Es, sin embargo, en los detalles donde se alcanzan todo lo sublime de la película. Otra vez, como sus personajes, se esconde una humanidad desconcertante, y que llena tanto de matices las actuaciones de Eastwood; con personajes facciosos que esconden otro lado; y que hace que el cine de Eastwood, que una vez fue considerado como lo peor del cine patriotero americano, y que después de Bird, o los Puentes de Madison, sea amado por los cinéfilos progresistas. El cine de Eastwood es mucho más que eso, y es, como decimos, en su aspecto trascendental donde se magnifican sus historias; y como sus películas se hilan de una manera sin par. Tenemos, por tanto, otra vez al Harry, al William Munny, hecho ya un viejo senil; por ello los planos de las banderas norteamericanas, no tanto como en el escalofriante final de Sin Perdón, que ondean junto el rostro de Kowalsky. Encontramos en él a los personajes de “Cartas de Iwo Jima” o de “Banderas de nuestros padres”, y en el mismo sentido de "los Japos", o "los chinos", son percibidos en la senectud del protagonista. Tenemos el tema de “la muerte” y “la salvación” y “el descansar en paz”; junto, otra vez, el tema de la venganza y la actitud ante ella, en su aspecto trascendental. Como en el cine del oeste de Henry King. Planteamos por tanto la salvación espiritual de todos esos personajes interpretados por Eastwood, una vez que se produzca su óbito; como de hecho va a producirse con esta película, donde Eastwood actor-director ha decidido matar (¿o hablamos de suicidio?), por fin, a todos sus personajes vengativos y odioso. Si es un suicidio el que perpetra Eastwood con sus personajes no hablamos de “salvación eterna” para ellas. ¿O sí? El tema es confuso, y es la raíz trascendental del discurso de Gran Torino. El personaje acude a confesarse y habla de los tres pecados que le aturden, aquellos que, de verdad, cometió “libremente” durante toda su vida y que le han atormentado: 1) deseó durante breves instantes a una vecina y la besó una vez, unido en matrimonio a la esposa que amaba. 2) Hizo un pequeño hurto, o un pecado similar, menor que ahora no recuerdo y 3) Se arrepiente de no haber estado unido a sus hijos. Esa confesión de los pecados, muy real, es escuchada por el espectador. Pero a la vez hay otra confesión que el personaje realiza, una vez que Tao queda encerrado por una rejilla en el garaje de la casa. Esos son los detalles que hacen grande su cine. La rejilla separa al Kowalski y Tao. Otra vez nos encontramos en el pecado que atormenta al personaje, como a todos los personajes Eastwoodianos: “el matar”. Curiosamente no se confiesa ante el cura de él, sino al muchacho que le va a servir de redención moral, no sabemos si espiritual. Si la redención y la venganza son temas habituales del cine de Eastwood, que heredó de los clásicos, el aspecto trascendental lo hereda de lo mejorcito del cine europeo. La forma como este Harry envejecido atrapa a los asesinos por última vez es peculiar; la forma del cuerpo al atraparlos, en cruz, confirma lo que vamos diciendo. Al final nos preguntamos ¿Se salvará el alma del personaje? ¿Se salvará el alma de William Munny? ¿Se salvará el alma de Harry Calaham? Las obras, motivos, del personaje le procuran esa salvación; o nos encontramos ante un suicido final de todos los personajes Eastwoodianos. Chapeau Clint.

martes, 28 de abril de 2009

Más sobre el debate de la cuestión religiosa

Manteniendo arduos debates sobre la historia social y política española y de pensamiento político sobre este tan traido y llevado artículo de la constitución republicana, las fuerzas de la Reacción han acudido. No pongo los argumentos que aportan, pues son del todo imaginables y que, por las respuestas que doy, podrán imaginar. Pero bueno, dos cosas, para que vean que en parte las fuerzas de la Reacción tienen algo de razón; aunque no justifica la tanda de mentira que luego se han contado: 1) Suscribo que la redacción del artículo es demasido restrictiva para con la Iglesia y que, de veras, fue un trágala para ellos 2) Las Cortes constituyentes nacieron viciadas al no haber oposición organizada que permitira pactar un artículo que representara a toda la sociedad. 1) La Iglesia fue a saco contra el regímen con todo lo que pudo. Puede servir como ejemplo de como efectuar, de hecho, una revolución contrarevolucionaria. O enseñar -mal ejemplo- a los antisistemas como se hace una revolución, en este caso contrarevolucionaria. Vaya lío. Y luego ejercer el poder político y efectuar la acción política. ¿Qué es la Iglesia si no un Poder Político analizado desde la filosofía política? Aquí van las respuestas: Voy a intentar no extenderme mucho, si puedo, puesto que tampoco merece la pena. Los lectores de Erasmo en España eran, a diferencia de lo que usted afirma, muchos. Los adagios, el Enchiridon, y el elogio a la estulticia eran vomitadas por las imprentas complutenses, el centro del humanismo cristiano. Veo que usa usted el término de Reconquista para designar a ese largo periodo de tiempo de 800 años que, según he escuchado a alguno de mis mayores, hubo de guerra contra los “moros”: hace bien, era lo que ponía en la enciclopedia Ávarez, y así lo cuenta César Vidal en su último libro. Debe ser verdad y yo no lo pongo en duda. Los curas de muchos pueblos también lo afirman. Ciertamente, España es el país más católico de Europa porque hubo de expulsar a las dos religiones que, en su seno, le hacían frente: los judíos y los árabes. No hace falta estudiar la Álvarez para saber eso. Y los Reyes Católicos, tanto monta como monta tanto, crearon un Estado fuerte gracias a esa expulsión y final de la conquista. Recadero se convirtió y a los Santos Niños los martirizaron. Eso parece claro. Que las obras del Quijote y del Lazarillo no son erasmistas puede ser: pronto se publicará un libro de César Vidal para desdecirlo. Ciertamente, los estudios de Marcel Bataillón, de la quita de Ramón Menéndez Pidal o Americo Castro, son menos leídos que los del señor Vidal. Como los libros de Erasmo, cuyo elogio a la locura no ha leído nadie en España. A ver: con la Álvarez, quien va a leer ese bodrio. A mí los jesuitas me parecen una orden religiosa dabuten: los meritos que usted aporta son del todo ciertos. Y la Iglesia que hay donde yo vivo, y se establecieron estos señores, me parece de una belleza sin parangón: su pináculo se ve de todas partes, para que nadie obvie quien manda allí. Y ya sabemos cómo son las verdades. No continuo con el refrán que dicen en mi pueblo. He leido sus cosntituiones y método educativo. Muy bueno. Me imagino que chocarían de plano con las ideas pedagógicas del siglo XX, Pestalozzi o Montessori. Pero bueno, no pasa nada. La edad Media era una época chupi: todo estaba lleno de Abadía e Igleisas. Que guay debió ser. Erasmo no era de lo de la “Iglesia de los Pobres”, ni teoologías de la liberación, ni del rey pescador, ni las sandalias, o la calabaza, ni nada por el estilo: ponía a parir a los jerarcas de Roma, y a los curas analfabetos, por muchos y variados motivos: por la inversión de los valores evangélicos de la Iglesia sobre todo. Y no le dolían prendas en escribir lo siguiente: “A poco que se disminuyen las propiedades de la Iglesia o la renta de los sacerdotes, por todas partes se protestaría diciendo que se oprime a la Iglesia cristiana. Mientras que si empuja al mundo a la Guerra, si por la vida abiertamente inmoral miles de almas son arrastradas a la perdición, nadie deplora la suerte de la Iglesia, siendo así que es cuando la iglesia sufre de verdad. Se dice que la Iglesia se honra y se embellece no cuando crece la piedad del pueblo, disminuyen los vicios, progresan las buenas costumbres cuando está vigente la doctrina sagrada, sino cuando el oro y las piedras preciosas refulgen en los altares o incluso cuando descuidando estos bienes, los sacerdotes igualan a los sátrapas en propiedades y servidumbres, lujo, mulos, caballos, en la construcción de suntuosas residencias e incluso palacios, y en toda la ostentación de su vida. Y estos hechos parecen tan normales que hasta en las células pontificias se inserta un elogio del siguiente tenor: el cardenal fulano mantiene en casa tantos caballos, tantos cortesanos y con ello honra grandemente a la Iglesia, por ese motivo le ofrecemos una cuarta sede episcopal.” !Y dice usted que estos textos de los Adagios, los silenos de Alcibiades, los cuales se editaban hasta en separatas, no viajaban por los caminos de la primera mitad del siglo XVI! !Pues no se reían con ellos! Pero es que, sí, este texto fue prohibido y no ha vuelto a ser editado en España hasta el año 2008 por Alianza Editorial, edición Ruig Bellacasa (corran a pedirlo en sus librerías, te meas con Erasmo). Hombre ya sé que Felipe II no vive en el inicio donde, oficialmente, se dice que nace el Barroco: solamente se impone desde entonces y todo tiene una relación. Pero sí, el barroco mola: todos los claustros, y las fachadas en las calles y las cúpulas, y los espadones. A ver quien saca la torre más alta a la calle. A mí me gusta. Pero la verdad es que a algunos maestros, por decir cosas con menos sorna que a Erasmo (reforma) les montaron en un camión (los de la contrareforma). Yo no digo que Azaña fuera la releche: tuvo dos gran tachas, entre otras muchas, subestimó la capacidad de organización política de la Iglesia: como se reino no es de este mundo, pensaría. Qué equivocado estaba. Y, la segunda, que pensó que el advenimiento de un país sin privilegios vino porque las fuerzas de la reacción había desaparecido. Eso explicaba la caída de Alfonso XIII, pensaba. Que iluso: Era el momento de hacer de verdad, pensó, una democracia donde no haya privilegios. También equivocado: esas fuerzas no hicieron nada por dejarle caer… pero estar, estaban. Vaya que sí estaban. Efectivamente la rueda empezó cuando usted dice. Yo afirmaría que un poco antes, cuando vengo diciendo: la reforma, primero, y la Contrarreforma, después. Me dirá usted que no: que primero la Edad Media. Y yo le digo que sí. Y que a eso también llegamos: Las únicas facultades tomista de Filosofía en 1940 del mundo occidental eran las Españolas y las del Vaticano. Otra cosa: ¿cuándo llegó la CEDA al gobierno? Que yo sepa solo tuvo algunas carteras; y como el juego de las coaliciones no le gustaba, trató de comer a los Lerrouxistas. Aunque me imagino que el escándalo del estraperlo fue un bulo lanzado por las Izquierdas del ZP y su prensa amarilla. Así lo creo. Veo, como usted dice, que es en base al derecho natural y totalmente democrático por lo que se opone a la construcción jurídica del art. 26. El derecho Natural, como es lógico, que es el que dicta Dios, como el más potente de los legisladores que es. Y, cómo no, el muy bien saben ver sus interpretes sus intérpretes. Eso está claro y del todo razonable. A mí, la verdad, es que II la república española ni fu ni fa. Me la trae a pairo. Buenos errores tuvo que tener. Vista la que montaron y lo bien que se organizaron: el de quitar los privilegios a la Iglesia, uno de ellos. Pero sí: la guerra civil española fue, en esencia y según mi opinión, una guerra de religión contra los ateos - ¿no le llamaron cruzada? ¿Por qué será?-instigada, preparada y organizada (aunque estas dos últimas cosas no con la intención de llegar a los extremos que se llegaron) por la Iglesia. Daremos argumentos sobre ello. Aunque creo que fue erróneo tratar de nacionalizar las propiedades de las “órdenes religiosas”, esas que se crearon durante Trento (aunque usted diga que no), puesto que buen pollo se montó.

lunes, 27 de abril de 2009

La cuestión religiosa durante la II república. Debate.

Planteando la hipótesis de la Iglesia, organizando las derechas locales, como desestabilizadora del regímen se explican muchas cosas y todo casa. Me parece. El art. 26 fue del todo desafortunado y creo que en eso deberíamos convenir todos. No es tanto justificar o no justificar. Quisieramos entender algo. No es tanto la verdad, como ser hombres veraces. El art. 26 fue muy ofensivo para la Iglesia, e inaceptable, y la Iglesia se movilizó: eso es todo. Tiene su sentido. Y no entremos en disquisiciones morales ni justificaciones de unos sobre otros o viceversa: se les fue de la mano a todos. Y todos deberían reconocerlo. Eso si me parece moral a día de hoy. Creo que sería interesante traer aquí a colación lo que escribí sobre la organización de las derechas locales como la estrategia que tiene la Acción Católica, (Luego Acción Nacional, posteriormente Acción Popular y, por fin CEDA) desde las sacristías en unión con los pequeños cenáculos locales que se montan desde allí, en una España 90% rural y, así, organizar posteriormente la CEDA, como organización política que trata de derrocar el regímen. En fin: El cura, el cacique, el boticario y el capitan de la guardia civil como organizaciones antisistema pueblo a pueblo. Lo digo para poder entender, si es que podemos, algo que no tiene ni pies ni cabeza: la guerra civil española, como resultado de la impolítica. Ya no tanto de justificar o dejar de justificar u ofrecer juicios morales. De eso ya estoy escamado. El art. 26, repito, es la sentencia: supone un ataque de plano de los intereses, derechos y privilegios de la Iglesia. Y la Iglesia se organiza para derrocar el regímen. Sigue derterminadas estrategias de muy dificil marcha atrás, y todo se va de las manos de uan manera insospechada. Comparar, por ejemplo, la estrategia seguida por la Iglesia para derribar el regímen con, por ejemplo, los cenáculos que se organizan para derrocar la dictadura de Primo de Rivera sería muy interesante. En un lado la estrategia seguida por la Iglesia era organizar los cenáculos locales de Poder. En el otro la estrategia los cenáculos se constituyeron por intelectuales varios, políticos. En un lado fue a pueblo a pueblo, constituyendose, además, una red de Poder local (el municipio, con la torre de la Iglesia bien en el centro y el cuartel de la Guardia Civil en la carretera) que luego se aprovechó para una posterior represión. En el otro fue desde el centro del país, apoyado por los nacionalismos periféricos. La diferencia, creo yo, que se establece en que los cenáculos que se crean para derrocar la Monarquía y la Dictadura monarquica, no tienen claro el resultado final, si van a obtenerlo o no, para entrar a saco, ni tienen organización tan amplia para derribar el regímen. Cuando la Iglesia se organiza para derrocar el regímen va a saco: pone toda la carne en el asador. No entienden otra cosa que el derribo, velis nolis, del regímen. Los cenáculos buscan también un pronunciamiento para tomar el centro del gobierno, con alianza del ejército. Pero, repito, la Igleisa pone toda la carne en el asador: Plan A, Plan B, y Plan C. La Igleisa, aún , no ha asumido esa responsabilidad que yo creo que tiene. Pero no la Juzgo. España se convierte en la última cruzada por el cristianismo católico romano de Trento, frente a las herejías teológicas todas (protestantismo, fascismos, liberalismos y comunismos). La Iglesia se vale del fascismo y el nacismo para su cruzada, nada más. Pero deplora al fascismo de la misma manera. Tambien sirve todo ésto para entender algo otros hechos que ahora no puedo extenderme. Pongamos caso de "Casas Viejas" y lo de "los tiros, a la barriga". Expresión que no le pega, para nada, con Azaña (Sus obras completas se pueden leer para conocerle algo), y si pegan con la forma de expresarse del cacique local en la tertulia con el capitan de la guardia civil. Buenos son: el tio cañamel y el tio Paloma. Toma mil duros y si te pregunta la prensa les dices que el Azaña te dijo que los tiros a la barriga, Jo, jo, jo, jo (risas jacarundas mientras el capitán de la guardia civil se atusa el bigote y recibe las palmadas en la espalda del cacique, que apura el vino y se toca, éste sí, la barriga). Y muchos sabemos como son los clientelismos en los pueblos: y en ellos, como en media España, el cacique, aunque rico, es tan analfabeto, si no más borrico aún, que los braceros. Eso pasaba muchos La prensa de Acción Católica, de la Igleisa buscaba además caldear el ambiente con un objetivo político: la abstención anarquista. Para que la CEDA entre en el Gobierno (El plan A). El plan B era también el pronunciamiento militar. Y eso lo tenía todo el mundo presente y sabia que se iba a producir antes o después. ¿Por que se sabía? Está claro: era el plan B. No se dieron cuenta mucho, no se, o tal vez sí se dieron y explica porque no les quedaba otra que defenderse, del plan C: la organización de la represión posterior que se estaba gestando a través de los cenáculos locales. La república se defendió como gato panza arriba , por un solo motivo. Estaban sentenciados de cualquier modo. Y en los pueblos se sabía quienes eran de un bando (los cuatro ricos) y de otro, para después del Plan B. Cuando llegó el Plan B, y se puso el dispositivo del plan C, en muchas localidades muchos anarquistas se pusieron la camisa salvavidas. La falange fue el isntrumento de la Iglesia para conseguir el cambio de chaqueta y tener una importante milicia. El control de ella era fácil. Creo que a la Igleisa se le fue también de las manos y tienen mucha responsabilidad. Faltó moderación.. Precisamente el papel que hoy tiene el Rey. Se les fue de la mano a todos. Es muy triste. La olla a presión fue muy intensa y nadie fue capaz de pararla.. No reconocer la responsabilidad que tuvo la Iglesia en todo esto es muy duro para muchos cristianos como yo. Y reconozco que el art. 26 se pasó tres pueblos. En especial en la nacionalización de las ordenes religiosas. Tampoco hacia falta quitarles la enseñanza. Con hacer escuelas mejores que las que ellos poseen hubiese sido mejor. Y así hoy le pienso y eso que soy un firme defensor de la escuela pública y estoy en contra de los "centros concertados".

domingo, 26 de abril de 2009

Conversaciones en torno a la cuestión religiosa durante la II República española

Hablando con un amigo sobre este tema, me dice que El artículo 26 no crea las dos Españas. Pero las reproduce y les da definitiva carta de naturaleza. Las provisiones del artículo 26 de la Constitución republicana del 31 son antijurídicas, dice. Yo creo que algo de razón tiene en algunas cosas. Como que cuando la República llegó, traía una partido socialista organizado ya a 1931, que había participado en la Dictadura de Primo de Rivera. Tambien el viejo republicano Lerroux tenía una vieja organización y muchos seguidores. Azaña era una minoría, pero que gracias a su actuación en el gobierno provisional obtuvo un buen éxito. Las derechas, las cuales, no lo olvidemos, son las que habían dejado caer a Alfonso XIII, con el shock inicial, así como su falta de preparación democrática (Estaba acostubrada al candidato único, al pucherazo y al caciquismo) no se preparó para las elecciones constituyentes. Y una parte de la sociedad quedó excluida de la constitución. La Iglesia Católica estaba presente en todos los aspectos de la sociedad española. Ahora bien, La manera con que se trató este tema por parte de los republicanos de izquierda y los socialistas fue una imprudencia. A mi modo de ver, el hecho de que en las primeras Cortes Constituyentes la derecha estuviera infra-representada animó a la conjunción republicano-socialista a querer desarrollar una ley, en este caso la 26, demasiado deprisa, hasta el Presidente de la República amenazó con dimitir si se llevaba adelante. Mal comienzo éste, y Azaña lo sabía. Algunos podrán comentar que la mayoría del Parlamento, incluido el Partido Radical de Lerroux, apoyó la ley. Cierto, pero la medida era de tanto calado que su aplicación podía resultar “revolucionaria” para el momento. Las masas conservadoras del país, más de lo que las Cortes mostraban, no fue nada fácil aceptar aquello. A eso me refiero que Azaña sabía que estas acciones podían ser vistas por una parte de la sociedad española como muy radicales. La intención de dicha regulación la entiendo en un sentido democrático incontestable. Como sabéis opino que para ser libre en democracia no puede el Estado estar influido ni vinculado a una religión en concreto. Además opino que la religión es algo de la privacidad de cada persona, y no se tiene porque imponer hasta en la educación escolar. Pero también soy realista y pienso que fueron demasiado rápido y lejos, y era evidente que esto no iba a gustar a la Iglesia y sus seguidores que tenían todo el Poder hasta aquel entonces, en cierta manera fue una imprudencia. Fue una imprudencia política, visto lo que pasó. Ahora bien: Mi pregunta es la siguiente ¿cómo pensais que se hubiera podido diseñar un Estado aconfesional de una forma, llamémosle, "moderada"? y otra pregunta: ¿Es España a día de hoy un estado a-confesional de hecho? La respuesta es que NO
Las dos Españas se gestan cuando España adopta las verdades de Fe que se dictan en el Concilio de Trento, con la Contrareforma, y hacen quemar todos los libros del humanista Erasmo de Rotterdam y a quienes los leen y propagan. En especial el "elogio a la Estulticia" y "los silenos de Alcibíades". El erasmismo español es especialmente fuerte y de hecho, el Lazarillo de Tormes y El Quijote son obras erasmistas. El renacimiento español es frenado en seco, y la orden de los jesuitas, como caballeros de cristo, y la espada para imponer su doctrina, junto a las letras (las armas y las letras), la doctrina teológica. Su enfrentemiento posterior, teológico, con los Janseitas, por ejemplo, son muy arduos. No solo es una cuestión de Poder sino de Teología: la imposición de una doctrina, y no otra, en Roma. Erasmo ataca los ritos y costumbres y dice: "Monacatus no est pietas", si no se imita la vida en Cristo. Y erasmo critica duramente a los pontífices de Roma, porque hacen de todo menos imitar a Cristo. El "elogio a la estulticia", obra maestra del humanismo cristiano, en el fondo lo que hace es poner a parir a los Papas, Obispos y Jerarcas de Roma que moralmente no imitan a Cristo en sus costumbres. En España, repito, triunfa Erasmo en la Reforma, frente a los "protestantes". Y la orden de los Jesuitas se crea para frenar tal herejía. Carlos V, aún deja algo de libertad religiosa, hasta que lo ve conveniente. Con Felipe II no. Se impone el Barroco, los clarooscuros, y el poder de "las ordenes religiosas" y la vuelta al escolasticismo. Proscribiendo, otra vez, a los Nominalistas o a los Scotistas. Una muestra del porque la filosofía española queda parada en la escolástica. Y algunos intelectuales, como los Krausistas, regeneracionistas y la filosofía de Ortega, tratan de poneral en el mundo moderno. No lo crean. Era mucho pedir. Y modificar la doctrina de Santo Tomás era muy dificil de asumir para el clero culto español. La verdad es que todo es muy complejo. Pero creo que sobre estas cosas hay que debatir con calma y sosiego, para intentar de entender algo tan trágico como aquellos hechos luctuosos. No voy a esconder que mi postura es de la corriente de los erasmistas, de los Krausistas, de los regeneracionistas, de los liberales y, por último, de la izquierda democrática. Pero hay que analizar los hechos sin apasionamietos, y se que es dificil. Pero creo que convenimos que en el art. 26 se encuetran muchas de las claves de la tragedia. Si. Pero no fue Azaña el responsable del artículo. Creo que fue a última hora de la noche cuando salió a hablar. Necesitaba llegar a una acuerdo entre socialistas y radicales, y propuso una postura intermedia. Es cierto que la derecha católica, vamos la Iglesia, tenía una representación pequeña en las Cortes. Y que Lerroux tenía como objetivo último ser la derecha de las cortes. La CEDA se crea por la Acción católica y se organiza desde la Iglesia para entrar en política. Es una estrategia para "reformar" la constitución, cuyo artículado es tan sumamente lesivo para la Iglesia. Eliminaba todos y cada uno de los privilegios de la Iglesia. Azaña defendía la religión dentro del ámbito de lo privado. Y el anticlericalismo no fue cosa suya. Era una cosa muy latente en este país, solo hay que leer alguna novela de Blasco Ibañez o, por ejemplo, Nazarín o Misericordia, de Galdós, para darse cuenta que el debate venía de lejos. Si sumamos que a los terratenientes la reforma agraria les supone perdida de poder local (La tierra, ahora no se entiende bien, pero entones suponía no esta "debajo" de nadie. Al menos había un lgar donde sembrar los garbanzos, que ni a eso tenían derecho muchos) se puede ir hilando. Falta un tercer elemento. Pero bueno, el tema es el art. 26. El clericalismo y el anticlerialismo, creo que mucha a de las claves de la política española. Escribo lo de "reformar" entre comillas porque la Acción Católica, las derechas locales, o CEDA, lo que trata es de defender los derechos -privilegios- que antes tenía la Iglesia y que ahora quedan abortados. Cuando digo "reformar", digo eliminar. Y si hay que eliminar el regímen se elimina. La CEDA se constituye la estrategia política de la Igleisa para recobrar los privilegios (derechos) perdidos. Si este falla. Si este falla. ¿Cual sería el plan B? Y no nos damos cuenta de eso ahora, pero en aquellos días se oteaba en al ambiente. Atufaba. Quemaba, más bien. Las revoluciones de octubre de 1934 en Asturias, Cataluña, Madrid, momento donde se politiza todo y la espiral empieza a dar vueltas para tragarse todo en una vorágine sin sentido, por ejemplo, tienen mucho que ver con la entrada de la CEDA en el Gobierno que Alcalá Zamora da a Lerroux. Para todos los presente de aquellos años, creo, la CEDA representa, a las claras, ¿Como lo diría? la conjunción de cenáculos locales, como estrategia de la Iglesia, para destruir el regímen o la Constitución de 1931. Lo tenemos que tener presente: la Iglesia no admite ninguna de las maneras la Cosntitución de 1931. El debate, en prensa, La CEDA -derechas locales- en pueblos y en las Cortes, las homilias, son las estrategias adoptadas para desastibilizar el regímen. Y la gente no es tonta. Lo advierte. No se si en otros hilos se ha hablado sobre Lerroux y como, poco a poco, va siendo comido por la CEDA en el Gobierno. El objeto de la CEDA, repito, no es el Gobierno. La CEDA no quiere el gobierno. Quiere destruir el sistema. Porque sabe que ni siquiera con el gobierno, con el sistema electoral donde siempre necesitaría hacer coaliciones (¿Con los radicales?), no puede modificar el art. 26. Por eso todo el mundo se prepara para lo que es inevitable de antemano. Y a ver quien da "el golpe de mano". En el 34 se adelantan los obreros, que ya ven inevitable lo que se va a gestar si la CEDA, la Igleisa, consigue el Poder. Por eso Largo Caballero afirma que es el momento de la Revolución. O ellos o nosotros. Pero la CEDA sigue usando la estrategia política durante "el bienio negro", prefiere la política, salvo que sea inevitable lo que es inevitable. Y si es inevitable, habrá que justificarlo como sea. Aún, hoy día, se sige justificando. Podré estar equivocado, pero es razonable este argumento. Que las disposiciones del art. 26 son atijurídicas no lo entiendo bien, y así se lo espeté. En base a qué. ¿Al derecho Natural?

domingo, 12 de abril de 2009

!Vivan las caenas!

¡Vivan las caenas ¡ El otro día, celebrando el Viernes Santo, en un Pub o Discoteca vallense, llena a rebosar, y animada por unas gogos carnavalescas emplumadas, a quien nadie hacia caso – el centro de atención se encontraba en las botellas de Whiskey- me comentaron una cosa para nada curiosa. Que la Guardia Civil en trajes de galas acompañó a la procesión religiosa de la tarde. Las fuerzas del orden, sí señor, custodiando las imágenes católicas. Me dijeron, también, que las autoridades municipales, con el cordón y mazas municipales, y la guardia local, paseaban detrás de la Dolorosa; mientras una banda de trompetas y tambores acompañaban el paso. ¡Vivan las caenas! Con todos mis respetos hacia los actos de expresión religiosa, esta cosa de que las autoridades municipales y las fuerzas de seguridad del estado acompañen la procesiones católicas no deja de ser una rémora del nacionalcatolicismo, el régimen teocrático, no muy lejano aún. Y un vicio democrático. Habida cuenta, pensé, que si por un casual, la población decidiese que la religión católica era cosa del Medioevo, allí iban a estar las armas para defenderlas: una cosa muy democrática. La cosa es antigua, porque el ¡Vivan la caenas ¡ fue un grito que dieron los feligreses, aleccionados por los sacerdotes cuando volvió Fernando VII, tirando la Pepa, como grito contrario a ¡Viva la Libertad! La primera vez que escuché lo de ¡Vivan las caenas! fue en una película de Luis Buñuel. La la verdad que es todo esto surrealista: y anclado en el pasado. Los jóvenes de la discoteca que celebraban el Viernes Santo, tenían los ojos encendidos del color del vino. Reían, bailaban y se divertían. Al día siguiente, en dicho pueblo, hubo fiesta, y eso que era Sábado Santo y la noche de resurrección. O de botellón. Y nos lo pasamos pipa. Enlazamos la noche y una charanga animada tocaba animosas canciones: ¡Carnaval, carnaval! ¡Los peces en el río!, y así me vi yo, bailando “paquito el chocolatero” enfrente de la Iglesia. Esto se nos ha ido de las manos, me comentó un joven. Habíamos ido a por unas botellas de Gloria. Disfrazados una comitiva había organizado una peculiar procesión. Uno de ellos iba disfrazado del conductor de los Simpson, y llevaba unos cascos de música que parecía escuchaba a los Van Halen. Otro parecía un mosquito, con unas coladeras por ojos, y, otro tercero, iba vestido de palestinos, con el pañuelo. Allí los había de todas las edades: pequeños y grandes. En otro pueblo, encontré un cartel que invitaban a la bendición con “V”. Me imaginé que era por lo de la Victoria. Yo no es que vaya muchos a las procesiones, pero la de la noche fue la mejor. Cuando iba a salir “el Cristo del Humilladero” y escuché, impaciente, a un joven decir: “Pero bueno, cuando sacan al monigote”. Salió la imagen a toda prisa, y el fervor religioso estalló. Los costaleros que lo portaban echaron a correr a toda prisa, empujada por una masa de jóvenes que, si hubiese sido de otra manera, no hubiesen ido a una procesión -con el ademán del “que pasa nennnk” que se llevaba hace años - ni por asomo. Salvo claro está, que se organicen, se bajen la cresta, se pongan la boina y vayan tocando el tambor. Pocos saben que debajo llevan una camiseta de “Reincidentes”. Los costaleros subieron los brazos y empezaron a mover “al santo”, al cantico de “No cambie, no cambie”. Y todos los mozos de atrás empezaron a dar saltos, con los brazos en alto: “el pueblo, entero, está de borrachera”. En otro de los pueblos se cantaban las alboradas por aquellas horas, o un poco después, y los dineros públicos servían para dar de comer dulces típicos a los feligreses. Todo eso está bien, quizá, tanto lo uno como lo otro y sirve para unir al pueblo, que es lo que importa. Yo, de todas maneras, no estaba seguro, no fuese que la Guardia Civil, viendo controlado el orden en una de las localidades -so pena que en los pubs la canalla anduviera dando botes, cosa que no se porque no tengo el don de la ubicuidad, o les hubiesen dado perronillas a su salida de su abadía-, le diese por aparecer en la otra, que se encontraba en estado de anarquía. Todo esto, en cambio, no sucedió como lo cuento: fue un pensamiento fugaz que se me cruzó celebrando el Viernes Santo en una discoteca vallense, donde unos gogos, con slips y plumas, que nadie hacia caso, animaban. ¡Vivan las caenas!

viernes, 3 de abril de 2009

Las derechas locales: LA CEDA

Para cualquier persona culta de este país, el interés de porqué el primer experimento democrático habido en España fracasó es, o debe ser, de sumo interés. Hemos de tener en cuenta que el advenimiento de la II república española se produjo en una sociedad rural. A diferencia de la implantación de la Restauración Borbónica en manos de Juan Carlos I, que se produjo en una España muy diferente y que los sociólogos denominan como sociedad industrial. Que las sociedad sea rural supone un tremendo déficit para democracia, pues eran muy pocas las localidades donde el anonimato social y político era posible. Así pues, la facilidad para que los odios, los rencores y las envidias se enconen, en localidades donde la política local había estado en manos de “los caciques”, propietarios agrarios que hacían y deshacían en toda clase de clientelismos – En las llamadas a quintas, por ejemplo – durante luengos años, era patente. Hemos de tener en cuenta que en el momento en que la II república llega para las derechas es una relativa sorpresa. El número de concejales locales que en las elecciones salen elegidos son monárquicos y, por tanto, la mayoría de los ayuntamientos españoles siguen en manos de “los caciques”. No es tanto que las localidades fuesen “burgos podridos”, sino que en las ciudades para cada concejal elegido se precisan muchos más votos que en los pueblos. Es por tanto que en la España rural, desde 1931 siguen estando gobernadas por “la vieja política”: la del cacique, el cura, el boticario, el tendero y el capitán de la Guardia Civil. Pero las derechas locales en un inicio, ciertamente, aún no están organizadas para el nuevo régimen que aparece. Es por ello que en las elecciones a las Cortes Constituyentes no pueden presentarse con la organización suficiente. El “error Berenguer”, y la inepcia de Alfonso XIII, que ve como la España feudal no le apoya y le deja caer, las causas del advenimiento de la república de modo pacífico. El nuevo sistema electoral cambia las reglas habidas hasta entonces para las elecciones a las Cortes, que de nuevo son abiertas tras su clausura por la Dictadura consentida por el rey de Miguel Primo de Rivera. Los diputados a Cortes serán elegidos por circunscripciones provinciales, que no locales, en un sistema mixto, y eliminando el candidato único. Así los candidatos no tienen que ir por los pueblos miserables pidiendo el voto a los caciques, los que meten las papeletas en las urnas de sus analfabetos braceros y que rigen los Ayuntamientos, buscando el apoyo único y la compra de votos. Las Cortes Constituyentes preparan una nueva constitución democrática, basada en la de la república de Weimar, en la Carta de Querétano, y en las teorías del constitucionalismo elaboradas por Kelsen. Una constitución política democrática liberal burguesa mixta, con aspectos socializantes, que nace herida de muerte por la redacción del art. 26. En el artículo se regula la separación de Iglesia y Estado, y se hace desaparecer, casi específicamente, la orden de los jesuitas, que tiene un voto de especial obediencia a Roma. Azaña adopta una posición intermedia entre los socialistas y los radicales de Lerroux encontrados entre sí, para que no haya una crisis política en el debate constitucional. Acción nacional, la organización política de la derecha católica, no tuvo tiempo de organizarse para la celebración de las elecciones constituyentes, y es un pequeño remedo madrileño del Maurismo y los viejos partidos canovistas. Nada para lo que se avecina: la organización de las Derechas locales. En el debate electoral del art. 26 las derechas deploran su contenido y significa la mecha de la organización católica contra el sistema republicano. Los intelectuales de la cámara (Marañón y Ortega) se abstienen de la votación, quizá con la razón de ver lo que se avecina: quitar todo el Poder a la Iglesia de Roma en España, de un plumazo, va a ser una bomba. De hecho lo es: Significa el atentado a los principios de la Iglesia española, su Poder sobre la sociedad y desorganización de todo lo suyo: escuela, familia y religión. En palabras de Gomá: “En pocos años se habrá dado cuenta de nuestras veneradas tradiciones”. La Iglesia se moviliza contra el régimen en su ámbito que le es más natural: los pueblos. Los curas en sus homilías hacen política contra el régimen, y en la sacristía, se organizan las derechas locales. Los cuatro que se reunían en el casinillo, con la botella de anís, se coaligan con los grupos similares de los pueblos vecinos. Es la Confederación de las Derechas Autónomas: la Acción Católica. La Acción Católica contra en régimen. Las masas, entre tanto, se desesperan: han adquirido por primera vez en su vida el Poder Político y solo tienen sed de venganza ante tantos años de iniquidad e injusticia, hambre, miseria y desesperación. Pero lo que es peor y más les duele: el atentado a la dignidad que han supuesto años de sojuzgamiento por los hijosdalgos, los hijos de la reconquista. Saben que en la sacristía de las Iglesias se traman las estrategias para destruir el régimen. La CEDA es antisistema: aborrece de una república Laica que separe la Iglesia del Estado, que les quite los privilegios en la educación. Y es una vez más en la educación donde obtienen el mayor respaldo. Las clases medias quieren seguir manteniendo una posición social inamovible y la educación igual, en escuelas públicas y en enseñanzas medias, es un gran peligro para ellos. El analfabetismo es una diferencia de clase. La educación un privilegio. La iglesia viendo los peligros que la atenazan busca un Dollfuss. Un líder conservador, católico y autoritario que desdeñe el sistema liberal. Un Jefe, un nuevo Mesías, por la gracia de Dios, que venga a salvarles. Esa es la clave. Esa es la historia. No otra. Lo que si parece razonable afirnar es que la organización de las derechas a través de una confederación de derechas locales (CEDA), auspiciadas por el señor cura, y reunidos en la sacristia junto al cacique, el boticario y el capitan de la guardia civil, tuvo una señalada capacidad organizativa posterior muy hábil: Organizar la represión posterior. Después se le uniría un nuevo aliado: el maestro nacionalcatólico con la enciclopedia.

miércoles, 1 de abril de 2009

Iglesia y Democracia.

Mi asa está muy clara y se lo digo a cualquiera: la izquierda democrática y liberal. Se que esta opción es muy dificil también cuando, en frente, lo que te encuentras es una derecha pseudo-franquista y católica tridentina, que emponzoña todo lo que es el arte de la política democrática. Y aunque traten de ocultarlo no lo pueden evitar: corre por sus venas la Contrareforma dictada en Roma. Y enseguida les aparece. Pero esto será mientras sigamos en la gerontopolítica. Muchas veces dudo que los españoles estemos preparados para la política y hará falta alguna generación. Soy de los que piensan que el deficit democrático en este país es debido a razones históricas. En especial la falta de formación y espíritu crítico, que solo puede ser ofrecido por una "educación pública" de calidad. Esa educación pública siempre ha sido deficitaria por el interés de los grupos de Poder en ella. Creo que en este país no existe democracia por muchas y fundamentadas razones, entre ellas: 1) Se transitó desde una dictadura que justificó un regimen pseudofascista donde la Iglesia buscó "un Jefe" que defendiera sus intereses y privilegios. Resultó ser Franco, un títere de la Iglesia. Desde ese regímen se montó la Restauración Borbónica a su muerte. Un regímen regímen que trató de justificar lo injustificable: el monopolio de la Iglesia en el Poder. Un militar, El caudillo, llegado por la gracia de Dios, que les proteja de sus enemigos, muchos y variados: Todos aquellos que quieren que no manden los jerarcas eclesiásticos medievales, los señores feudales y los curas: los únicos en aquellos tiempos ignominiosos con voz para ofrecer mitines políticos en sus sedes. 2) la tradición católica, por tanto, tratando de ejercer el Poder político, satelite de la Iglesia Apostólica de Roma, contamina en todos los mecanismos de Poder, en España, a través del Opus Dei, y la educación concertada y religiosa, y la Acción Católica, el Partido Popular, para manejar los hilos del Poder. La transición se hiló por ellos, para no perder los privilegios seculares. El PSOE es una "izquierda" que acepta que la Iglesia se inmiscuya en la Sociedad Civil. Una Sociedad Civil que nunca podrá ser libre mientras la Iglesia mantenga privilegios económicos y sociales como aún mantiene. La actual democracia se formó a través del reparto de Poder entre los Jefes de Partido, la clase política, que pactaron, y trataron de montar un regímen jurídico sin división de poderes. Un grupo de políticos oportunistas, buscando cuotas de Poder, montaron el chiringuito. Todo supervisado por la Iglesia, pendiente de no perder privilegios y Poder, sobre el que hubiera saltado en caso de haberlos perdido, opositando de frente y amparandose en un supuesto "orden" contra aquellos que quisieran desposeerles del cetro. Con el OPUS situado en todas los engranajes del PODER: Iglesia, ejército, monarquía, educación, prensa y medios de comunicación y judicatura: los hilos sobre los que pende el sistema. 3) La educación como lugar de intereses políticos. Hasta que la educación no sea pública, no habrá democracia en este país. Ese es mi pensamiento histórico-político. Otro déficit de la democracia española: el oportunismo político sobre el que se monta. Así que mi verdadera asa política es la que defienda "la educación pública", y que no financia a un solo colegio religioso. Si este país, y este sistema, se mantiene por el apoyo que hace la Iglesia de él, porque no le toca en sus privilegios, en especial la educación, el sistema no es democrático.
JESUCRISTO
Puedo admitir que Jesucristo fue una persona admirable, según cuentan las única fuentes que nos ha dejado versión sobre sus hechos. Y eso que solo fueron ellos los que coparon "la verdad" sobre su figura. Jesucristo sufrió una muerte injusta. Era un hombre del pueblo, humilde, obrero, que se reveló contra los utraortodoxo y ultrareligiosos fariseos. Los fariseos cobraban por el degüello de los corderos y montaban un monopolio de tenderetes a las puertas de los templos, de los que obtenían pingües beneficios y con los que se hacían suntuosos trajes. Por eso jesuscristo los llamó, con razón hipócritas. Todas sus parábolas trataban de desmontar "las verdades" que los fariseos les parecía como única: la de que ellos eran los judíos que mejor conocían la Ley. Jeuscristo se reveló contra ellos y murió. Sus seguidores se organizaron: Jesucristo era un hombre bueno que murió injustamente. Se fueron por el mundo a contar los hechos de esa injusticia. Como no había periódicos, decidieron dar a conocer su inusta muerte muerte por los caminos. Oíd la historia, contaban por los caminos y vederas de occidente hasta llegar a Finisterre, en Hesperia, de un Hombre ajusticiado injustamente, simplemente por contradecir a los fariseos, esos hipócritas jerarcas del judaísmo vestidos con panoplias y golillas en la cabeza. Por eso, nosotros, sus seguidores, los Cristianos, decímos que el judaísmo no es la religión verdadera. Por eso venímos a dar la Buena Nueva. Que Jesús vino al mundo para señalarnos el camino de la Verdad. Que los fariseos mienten, por hipócritas y fariseos. Que pagando por degollar corderos son se obtiene la salvación. Que el cordero es él, que ha venido a salvarnos de la mentira de los fariseos. Esos que se enriquecen en los Templos. Que Jesús es el único que con razón decía las verdades teológicas sobre Dios. Al final, rodando, rodando, rodando. Se llegó a la siguiente verdad incontestable: Que todos somos hijos de ÉL. Jesus es Dios. Muerto injustamente. En esto que llegaron a Grecia, los cuales creían que el alma es inmortal y oyeron una nueva "verdad" traída por uns filósofos viajeros, llamados cristianos: Que la carne muerta resucitará. Y rodando, rodando, rodando se montó una sacerdotecracia, cuyo centro fue Roma, que se ordenó jerarquicamente para organizar esa "verdad". Durante muchos siglos ese Poder buscó implantar esa "verdad", con pan y hostias; y el que trató de quitarles un ápice de Poder, lo quemaban en la hoguera. En el XIX llegó el materialismo, padre del comunismo, que trató de destruirles. Anatemizó al liberalismo, al comunismo y a todas aquellas ideas que trataban de quitarles el Poder.
A mi todo esto que cuenta la Igleisa plin. Como lo que cuentan los testigos de Jehová, Los Anabaptistas y otras sectas similares.