martes, 5 de mayo de 2009

Mirar atrás y la escopeta nacional

Sé que hay lectores en estos foros de política con un alto grado de nivel intelectual; lectores que saben de que va el gran juego de la política, o impolítica, española. En cambio se de otros lectores que quizá por primera vez se hayan acercado en algo a esto de la política; y que pese a que digan “yo de política no entiendo”, si que entienden. No hay nadie que no entienda de política. No hay nadie que no tenga unas ideas preconcebidas, aunque en la mayoría de los casos sean mitológicas, sobre la política. La diferencia se encuentra en el nivel de distorsión de la realidad que se haga; la búsqueda de la honradez que no viene a ser posicionarse o escorarse a un lado, o el ser parcial –todos lo somos-; sino como digo, de ser honrados o consecuente con nuestras ideas. Ser veraces. Muchas veces la clave de la impolítica, tal vez: Lo que yo llamo falta de honradez intelectual, callarse como putas viejas y obrar de modo contrario a como se dice que se piensa, para situarse en una u otra camarilla. Y luego decir o sentenciar: ” yo de política no entiendo”. La clave, a mi modo de ver, de la impolítica española tienen su nacimiento en vicios consuetudinarios de la práctica democrática, que hunde sus raíces de lejos; que estallaron con un conflicto bélico atroz, y una dictadura inmoral y que, desde ella, se pasó a un monarquía parlamentaria, asentada sobre los vicios democráticos inveterados. Lo que Berlanga describió en “la escopeta nacional”. Muchos dicen de “no mirar atrás”, otros hablan de “olvido”. Ante eso nos negamos, pues las bases o puntales de la democracia española se asientan sobre grandes vicios democráticos, sobre crímenes contra la humanidad, sobre tergiversaciones y mitos, y sobre grandes injusticias sobre las que son imposibles de edificar una democracia que ni mire atrás ni recuerde. El objeto es crear democracia. Si esas injusticias no se ponen sobre el tapete, se destapan, y a modo freudiano del diván y de traer a colación lo que se encuentra en el subconsciente. Presente siempre, no habrá manera de solucionar las bases de la impolítica. Esa sobre la que se aborrece. Es por ello que me es tan importante la evolución de la Historia social y de las ideas políticas. Cuando Walter Raleigth echó al fuego su Historia del Mundo hizo un acto de honradez intelectual. A medida que se descubran los hechos con honradez, se ganará en un aspecto que tanto me importa: en el ser profundamente “liberal”. George Orwell lo descubrió investigando sobre todo lo ocurrido en España; solo los españoles que lo han descubierto poseen, posiblemente, esa honradez moral. Aunque se sea parcial. Así este autor, en una crítica escrita al New English Weekly, a propósito del libro The Church en Spain, señala lo siguiente, haciendo una descripción muy certera de todo lo ocurrido en España, y clave de su impolítica: “…el anticlericalismo violento es un movimiento popular, y además propio de España. No tiene sus raíces en Marx ni en Bakunin, sino en las condiciones del pueblo español”. Y luego continúa: “ En España había millones de personas que durante un siglo habían vivido condiciones insoportables. Campesinos que eran siervos en todo menos en el nombre trabajaban la tierra durante horas interminables por una miseria. En tales condiciones se genera algo que no se generó en Inglaterra, un odio real contra el orden establecido, la voluntad real de matar y de incendiar. La Iglesia católica formaba parte del sistema establecido; su influencia estaba del lado de los ricos. Los grandes y recargados templos rodeados de miserables chozas de barro debieron ser en muchas aldeas los símbolos visibles de la propiedad. Como es lógico, los autores católicos niegan últimamente que esto sea cierto. Que la Iglesia no estaba corrompida, no tenía dinero, muchísimos curas eran republicanos, etc. Etc. La respuesta es que la población española corriente no lo veía así. A los ojos de muchos ciudadanos la Iglesia no era más que un negocio, y el cura, el patrón y el terrateniente formaban una trinidad indivisible. La Iglesia española ya no tenía poder sobre ellos porque su misión había fracasado. Los católicos harían probablemente un mejor servicio a su Iglesia afrontando este hecho que atribuyendo a la simple maldad, o a Moscú..” A esto es lo que llamo honradez intelectual, aunque parcial, como no. Sin este ejercicio la impolítica será inveterada, y los vicios democráticos continuarán, mientras que perdure la mentira de la que habló Coventry Patmore, en “Magna est Veritas”. Y escribió, lo repito: “La verdad es grande y prevalecerá, cuando a nadie le importe si prevalece o no”. En eso consiste el Mirar atrás. No entender que en este país la política es una escopeta nacional, de clientelas y corruptelas organizadas desde la clase política que estaba en un régimen profundamente inmoral y que llegó del modo más inmoral a como se impone una bandera. Puede parecer que no hay equidistancia en lo que esribo. No es tal la equidistancia. No hay comparación. A eso me refiero con este artículo. Que la Iglesia participó en política: que la Iglesia estuvo en la clave del tinglado que se montó. Que encendió los odios como los que más. Que incendió impolíticamente. Que lucho denodadamente contra el liberalismo. Que llamó comunistas a todos los ateos. Que formó parte de la organización de la represión. Que montó un estado a la defensa de sus intereses. Que participó en la democracia republicana con el objeto de derribar el régimen. Que creo la organización civil que ocupó los cargos en la dictadura. Que participó en el cambio de regímen, de acuerdo a sus intereses. En dos palabras: SON RESPONSABLES. Y usando la palabra de Dios incendiaron en defensa de sus privilegios en la última cruzada de la cristiandad por la sacerdocracia católica. Esa es la clave de todo el tinglado. Y si, repitámoslo: SON RESPONSABLES. Así de claro. Hace tiempo que tuve constancia de esa realidad. Desde entonces es mi deber de ciudadano, de persona profundamente democrática, de echarselo en cara uno y otra vez. Y mi objeto último es la implantación democrática en España. Y para que haya democracia, ni curas, ni frailes, ni monjas, deben usar el nombre de Dios en vano. Como hacen.
El clero junto a los caciques y terratenientes, habían generado mucho odio. Habían sangrado con saña al pueblo trabajador. No es de extrañar que hubiera actos violentos contra ellos. Ahora bien, no hay ningún punto de comparación en la cantidad ni en la brutalidad, con lo que hicieron los golpistas desde que entraron por Andalucía con el ejército africanista, hasta varios años después de la guerra con sus fusilamientos diarios en una España sembrada de campos de exterminio.
Es hora de poner la baraja sobre la mesa. Va llegado la hora de la democracia vuelva a este país. Sembrémosla. Es hora de que todos aquellos que no sepan jugar al juego de la política, se levanten de la mesa y se vayan rebuznar a los campos. Es hora que otros, los que rebuznan desde los claustros y los púlpitos, se le coloque grandes orejas de burro y sean paseados por los pueblos, para el escarnio público. Es hora de la democracia. De la política como bien común, y no de los cuatro de siempre. Es hora de acabar con todos y cada uno de los vicios. Esos vicios que aún sabemos que se esconden en las lápidas de caidos por Dios y por España. No todos los caídos allí lo son por esos motivos. Es hora de sentarse en el diván, y sacar del subconsciente lo que se encuentra allí detrás. Nuestro objeto: la democracia liberal y social. En fin del Poder Político de los púlpitos. De los anquilosados escolásticos que sermonean desde los altares, olvidando que la gran crisis del siglo XX fue la de una verdad indubitada hasta entonces fue puesta en tela de juicio: "La imortalidad de alma", la agonía del cristianismo. Y pusieron todos los cañones y fusiles que dispusieron para defender esa idea. Una idea infantil que generó el conflicto político más cruel del siglo XX. Y se dió aquí en este país.

Del 11-M a Casas Viejas. Sobre como se monta una democracia desde la mentira.

Nunca la política nacional fue uno de mis intereses. En verdad que siempre he sido muy cándido, quizá por mi espíritu liberal, y los avatares políticos me traían, más o menos, al pairo. Era un idealista. Sin embargo algunos hechos me hicieron darme de bruces con la verdad y con la mentira política. Eso enervó mis sentidos y, desde entonces, me dije, por decirlo de algún modo, me convertí en activista. Un activista contra la mentira política. Por honradez intelectual les voy a comentar uno de esos hechos que me abofetearon. Yo viajaba todas las mañanas en tren de cercanías desde mi ciudad del extrarradio hasta el centro de la capital. Antes de pasar por los rodillos de la estación, por donde se introduce el abono de trasportes mensual, cogía el periódico gratuito y me iba al andén. Es curioso de contemplar esa rutina humana de las ciudades; esa marea de hombres y mujeres que se levantan todos los días del año temprano, sumamente temprano, para recorrer un largo trayecto hacia el trabajo y que, medio dormidos, esperan los trenes que les llevan al tajo. Los trenes que yo esperaba cada mañana venían de Guadalajara. Otros salía de aquella misma estación. Por regla general, todos los pasajeros escogemos el vagón que más nos conviene al trayecto al apearnos. Así, día a día, vas coincidiendo con las mismas personas. Hasta respetan el sitio donde sueles sentarte; y ellos suelen sentarse también donde siempre. Luego a estas gentes las terminas conociendo, y cuando paseas por la ciudad los saludas. Esos son del vagón, les dices a los que pasean contigo.Buenos días, hasta mañana, les decía los Domingos. Yo coincidía todas las mañanas con tres trabajadores de una empresa que siempre viajaban juntos. Se sentaban en mi derecha. Siempre me acuerdo del más mayor, calvo y con bigote. Los trenes de cercanías son muy monótonos, pesados. De vez en cuando suena un pitido intermitente, y una voz metálica explica: “Próxima estación: El Pozo”. Fue un 11 de Marzo. Después llegaron las mentiras. Y de bruces me di cuenta de toda la basura que nos rodeaba a los españoles. Y me convertí en un amigo de la búsqueda de la verdad. Escribía Orwell, con quien me identifico, sobre España: “Sea cual sea el origen de la información, todo es propaganda de partido, es decir, mentira”.”… en España vi por primera vez noticias de prensa que no tenían ninguna relación con los hechos, ni siquiera la relación que se presupone a una mentira corriente”. A media tarde yo sospeché que el gobierno mentía. Lo tuve claro, inmediatamente después de escuchar el mensaje del Rey. Desde entonces me dije que mi objeto sería el luchar por aportar mi grano de arena para convertir este país en democrático. Y para que este país sea democrático es preciso que desaparezcan todos y cada uno de los resquicios nacional-católicos de la derecha. Empezando por el Rey, que fue heredero de Franco. Y siguiendo por la Iglesia, que nunca ha hecho posible la democracia en España. Que la transición fue un cuento chino. Así que no me lo tomen a mal las personas. Es una cuestión de principios. “En realidad vi que la historia se estaba escribiendo, no desde el punto de vista de lo que había ocurrido, sino desde el punto de vista de lo que tenía que haber ocurrido según las distintas líneas de partido”. Y entonces descubrí la pandereta Española. “… porque me hacen creer que incluso la idea de verdad objetiva está desapareciendo del mundo (…) ¿Cómo se contará la historia de la Guerra Civil española? Si Franco sigue en el Poder, los libros de historia lo escribirán sus prebendados”. Y lo que es la clave. “… es evidente que se escribirá una historia, la que sea, y cuando hayan muerto los que recuerden la Guerra, se aceptará universalmente. Así que, a todos los efectos prácticos, la mentira se habrá trasformado en verdad”. Y en eso vivimos: en una gran mentira fabricada. Un tinglado montado sobre un crimen impolítico, donde se usó el nombre de Dios en vano. Ya dije sobre otro suceso, ocurrido en 1933, en Casas Viejas. Un ejemplo del uso de muertos con finalidadas políticas de derribo. Males que heredamos. No se estaba preparado por aquellas fechas para el ejercicio democrático. Muchas veces, o casi siempre, pienso que hoy tampoco. De hecho hoy tampoco lo estamos. Ejemplos de impolítica, siempre que hay muertes de por medio - y cuando no-, los tenemos muy presentes. Ciertamente las posturas marxistas y anarquistas de aquella época adolecían de experiencia: creían en un mundo mejor era posible, porque en el que vivían no podía ser más que una pesadilla horrible. Yo según lo veo parece que al Gobierno se le presentó un asunto muy espinoso y no lo supo resolver como debiera. Constantemente se tuvo mas miedo a la capacidad revolucionaria de la Acción, en su mayoría pobres muertos de hambre, que de la fuerza contrarevolucionaria de la Reacción, organizada a través de las derechas locales, atizada por los curas desdes las sacristías, y apoyada por las armas de la Guardia Civil y el Ejercito. Teniendo el carácter de derribo político que existía en las mentalidades políticas del momento, que no entendían otra cosa que en trágala de unos frente a otros, se aprovechó el asunto para explotarlo al máximo. Al final siempre creo que los responsables fueron todos los que cayeron en la politización donde no se aceptaban adversarios políticos. Lo que había eran enemigos políticos. Y a esos había que destruirlos. Lo de la reforma agraria se planteó claramente mal, en una España Rural. Y después del bienio reformista los que entraron en el Poder, las derechas católicas, hicieron todo lo posible para paralizar las reformas emprendidas con un solo objeto: desestabilizar el régimen. Y hemos de tener en cuenta que en esa España rural los de derechas no eran solo los marqueses; sino que en muchos casos eran tan borricos y cabeza dura como los de izquierda; y eso de que las normas hay que cumplirlas depende de muchas cosas: como que hay un tipo de personas que solo entienden las leyes de sus mismísimos. En fin: eran muchas cosas por hacer y escaso el tiempo, la sartén había estado cogida por el mango de unos cuantos y no gustaba de soltarla. La ley que obligaba a contratar a braceros de una misma localidad tenía un fin claro: evitar el caciquismo. Si a los remolones y a esos que, como le diría, son "mala gente" no lo vamos a contratar y los buscamos de otros pueblos. A ver quien echa los garbanzos negros a la cesta. Aquí manda mis santos huevos y Paco el cagajuelas, ni Sebastián el piguarro aquí no trabaja; por mis santos huevos que no trabajan. Ya tienen el voto de todos los demás. El pucherazo de toda la vida. El problema de la república fue quizá que nació en una sociedad rural, el lugar de la impolítica. Me resulta difícil poder creer que el gobierno decidiera tomar una postura tan radical como la de no hacer prisioneros, ahora bien, tampoco descarto que aunque éstas no fueran las instrucciones precisas, pudiera ser que las verdaderas fueran la de reprimir sin contemplaciones la revuelta. La oposición fue al derribo. A saco. “Contra este mundo cambiante y fatasmagórico, un mundo donde lo negro puede ser blanco mañana y las condiciones meteorológicas de ayer se pueden cambiar por decreto, solo hay dos garantías. Una es que por mucho que neguemos la verdad, la verdad sigue existiendo, por así decirlo, sin nuestro consentimiento, y en consecuencia no podemos tergiversarla. La otra es que mientras quede parte de la tierra sin conquistar, la tradición liberal seguirá viva”.

viernes, 1 de mayo de 2009

La cuestión religiosa durante la II república (continuación)

Al respecto de las ideologías que se debatían (fascismos, bolvehvismos, marxismo, anarquísmos) muchas veces fueron más que discusiones políticas de las cuales la población rural no entendía, casi, ni papa. De la misa la media. Yo creo que pocas cosas eran las que se entendían, y eran cosas más afianzadas en la cultura política española. La población, cuando hablaba de política eran poco las cosas que sabía. La gente en los pueblos, los socialistas, los anarquistas, eran analfabetos del todo -aunque con muchas ganas de aprender-, y hablaban de política igual que la tia Benina y los personajes de Misericordia. Todos esos ítsmos vinieron de fuera y puede que en los periódicos se debatieran y muchos pretendieran enterarse de algo - y lo lograrían-. Para la mayoría de la población, con hacer una X cuando firmaban ya era un logro. Las comeduras de cabeza sería muchas; todo con tal de crear un nuevo mundo mejor: porque el que había era realmente horrible: lo que había era un estado de miseria y de opresión, una rabia contenida, un estado de enojo y envidias inveteradas. De ver como unos, "los ricachones", comieran buenos pollos de corral y capones; mientras otros tronchos, berzas, un si señor y un mande usted. De ver algo de esperanza con el advenimiento de la república y observar como, con ella, todo se vuelve antipolítica. La de unos, la reacción frenando todas las ilusiones, rompiendo todas las leyes iniciadas y oponiendose a su ejecución. Como siempre se ha dicho: aquello, al final, fue una republica sin republicanos. las derechas locales se organizaban en la sacristía de las iglesias fue cierto en muchos lugares. También había "casa del pueblo". La diferencia entre los que iban a un lado y otro era demasiado diferente. En la sacristía se reunían cuatro, más los que les reían las gracias, los bien mandaos. En "la casa del pueblo", casi todos los jóvenes de la localidad, que solo tenían como futuro que "los caciques" reunidos en la sacristía, les buscaran para los jornales. ¿Quién mandaba en el pueblo? Está claro. Porque, como se dice: Quien no tenga tierras, que ponga el culo entre dos piedras. Ciertamente, ambos grupos de organización local no se podían ni ver. Se llevaban a matar. Unos, los de la sacristía trataban de "defenderse", otros, los de la casa del pueblo, trataban de "revolucionar" un mundo miserable. !La revolución , la revolución! gritaban. Pobres. Los primeros buscaban que nada cambiase: a zamparse lo buenos pollos del corral, y los a otros a ararles las tierras y sembrarles los campos. Los segundos, los rojos, llevaban una vida de miseria, a expensas de las migajas que quisieran darles. Yo, no lo niego, me pongo moralmente del lado de los oprimidos. Pero no juzgo ni a unos ni a otros. Pero aquella fue la historia. Aquello fue lo que pasó. Muchas veces se habla de lo que decían o hacían los políticos, a través de los periódicos, y la historia se cuenta como que Goicochea o Gil Robbles, o Largo Caballero. Pero era esa solo la punta de Iceberg. La base de la impolítica se deba en la políticas locales: donde los de derechas (propietarios de tierras) no podían ver a los de izquierdas (que no tenían donde caerse muertos) y viceversa. A los de la sacristía les gustaba tratar a los de la boina uno a uno, para así hacerles pasar por "el amo". Pero temían que todos se unieran. Eso si que era malo, decían. Y como la tensión entre ellos fue subiendo: la envidia, la desesperación, la injusticia, y lo peor, la falta de dignidad que supone tener que callarse siempre la boca en presencia de "los ricos" o "los ricachones". A los analfabetos braceros españoles las ideas "socialistas" o "anarquistas" les sonaba a chino mandarín en casi todo su aparato teórico (la mayoría no sabía ni leer), salvo en lo ensencial: - Que la tierra no fuera de naide, o de todos, copón´. Tanto aguantá al Tio rabona; que nos lleva descalzo a las fincas para que no gastemos en zapatillas y, al entrar al pueblo, dice que nos calcemos, para que todos vean que nos da zapatillas. Y to los hijos míos a sus servicio. Llevandole la leche a la señorona, bajandole la leña, por un mísero jornal .
La historia del estado nacido tras el fin de la guerra civil, conocido como estado nacional-católico contó, como no podía ser de otro modo una historia oficial: hiló Viriato, con Recaredo. Éste con los Reyes Católicos, la Reconquista con la Edad Media; las abadías e Iglesias con la Compañía de Jesús. Todo ello revuelto lo metió en la Cruzada, lo juntó con el asesinato de Calvo Sotelo. Todo con el fin de justificar lo injustificable: que 1) La Iglesia Católica y Apostólica de Roma actuó políticamente y formó parte muy activa con el objeto de derribar un régimen político que no le convenía, pues limitaba sus privilegios seculares. Y, para ello, puso toda la carne en el asador organizando las derechas locales desde las sacristías. Y usó la prensa con esa intencionalidad. Y se inmiscuyó en las Cortes; y se alió con los caciques, los terratenientes y las fuerzas del “orden” para que tal estado de “anarquía”, como así lo llamaban, no se impusiera. 2) La Iglesia apoyó un régimen de dictadura militar donde el General Franco fue llegado “por la gracia de Dios”. Es cierto que su rechazo al régimen constitucional republicano está justificado, en cierta medida, al ser desposeído por él de los privilegios y derechos seculares de los que gozaba. Aunque fueron muchas y variadas las causas que desembocaron en tan graves hechos de impolítica, es muy razonable mantener, y daremos argumentos sobre ello, el importante papel que la Iglesia Católica y Apostólica de Roma desempeñó con el objeto de incendiar el ambiente político, de mismo modo que a los que critíca -las hordas rojas por ellos llamada- en aquellos hechos deplorables señalados, para lanzar un cruzada religiosa contra el ateísmo, y España el último bastión de una filosofía caduca. El régimen nacional-católico, aparecido tras el fin de la Guerra, es un ejemplo de lo que escribió Orwell en su novela 1984: un régimen basado en la alteración constante del pasado. El Ministerio de la Verdad. Formado por aquellos que tuvieron en la mano ese ministerio: La Iglesia. “… lo que es característico de nuestro tiempo es la renuncia a la idea de que la historia podría escribirse con veracidad (…) el objetivo tácito de esta argumentación es un mundo de pesadilla donde El Jefe o la camarilla gobernante no controla solo el futuro, sino el pasado. Si El Jefe o la camarilla dice que tal o cual acontecimiento no ha ocurrido, pues no ha ocurrido, si dice que dos y dos son cinco, pues dos y dos son cinco. El régimen nacido tras la caída de Alfonso XIII se organizó sin tener en cuenta el importante poder político y capacidad de organización y movilización de la Iglesia. Vio, con la caída de la Monarquía, un momento revolucionario. El momento de traer una nueva política que hasta entonces había estado en manos de cuatro: los caciques, en los pueblos, y los Oligarcas financieros. El régimen del turnismo pacífico ideado por Cánovas, en el cual los privilegios de la Iglesia, monopolizando la educación, y recibiendo toda clase de prebendas no fue tocado, agando el sueldo a los curas y frailes, mientras la pblación no tenía donde caerse muerta. La II república, en un art. muy enojoso para la Iglesia le desposeyó, de un plumazo de todas esas prebendas. Un hecho realmente revolucionario. Es por ello que la Iglesia se organizó en la contrarevolución. Más claro. El agua.

miércoles, 29 de abril de 2009

Crítica de Gran Torino. Clint Eastwood

Son muchos los que advierten que el cine de Clint Eastwood está lleno de matices; en especial es el aspecto trascendental, en el sentido del Paul Shrader, que hace acercarse a su cine a lugares tales como a Bresson, Ozu o Dreyer. Ya lo comenté al tanto de “El intercambio”. Con respecto a Gran Torino no hacemos más que reafirmarnos. La depuración en ese aspecto ha sido excelente: desde el famoso plano de Dirty Harry, de Donald Siegel, en el campo deportivo vacío, donde la cámara retrocede mostrando el paisaje desolado, o la gran cruz, iluminada por detrás, en el tiroteo nocturno en los jardines, el cine de Eastwood ha transitado hacia esos detalles. Gran Torino es otra muestra, como si fueran pocas, las que ofrece el director de Bird. La historia que nos cuenta es la de un señor mayor, que luchó en la guerra de Corea, y de pensamientos patrióticos o facciosos, típico de los personajes eastwodianos que le dieron fama, y que vive retirado. Es el remedo de un Harry senil que observa todo un mundo donde no encaja, ni entiende, ni quiere entender. Es, sin embargo, en los detalles donde se alcanzan todo lo sublime de la película. Otra vez, como sus personajes, se esconde una humanidad desconcertante, y que llena tanto de matices las actuaciones de Eastwood; con personajes facciosos que esconden otro lado; y que hace que el cine de Eastwood, que una vez fue considerado como lo peor del cine patriotero americano, y que después de Bird, o los Puentes de Madison, sea amado por los cinéfilos progresistas. El cine de Eastwood es mucho más que eso, y es, como decimos, en su aspecto trascendental donde se magnifican sus historias; y como sus películas se hilan de una manera sin par. Tenemos, por tanto, otra vez al Harry, al William Munny, hecho ya un viejo senil; por ello los planos de las banderas norteamericanas, no tanto como en el escalofriante final de Sin Perdón, que ondean junto el rostro de Kowalsky. Encontramos en él a los personajes de “Cartas de Iwo Jima” o de “Banderas de nuestros padres”, y en el mismo sentido de "los Japos", o "los chinos", son percibidos en la senectud del protagonista. Tenemos el tema de “la muerte” y “la salvación” y “el descansar en paz”; junto, otra vez, el tema de la venganza y la actitud ante ella, en su aspecto trascendental. Como en el cine del oeste de Henry King. Planteamos por tanto la salvación espiritual de todos esos personajes interpretados por Eastwood, una vez que se produzca su óbito; como de hecho va a producirse con esta película, donde Eastwood actor-director ha decidido matar (¿o hablamos de suicidio?), por fin, a todos sus personajes vengativos y odioso. Si es un suicidio el que perpetra Eastwood con sus personajes no hablamos de “salvación eterna” para ellas. ¿O sí? El tema es confuso, y es la raíz trascendental del discurso de Gran Torino. El personaje acude a confesarse y habla de los tres pecados que le aturden, aquellos que, de verdad, cometió “libremente” durante toda su vida y que le han atormentado: 1) deseó durante breves instantes a una vecina y la besó una vez, unido en matrimonio a la esposa que amaba. 2) Hizo un pequeño hurto, o un pecado similar, menor que ahora no recuerdo y 3) Se arrepiente de no haber estado unido a sus hijos. Esa confesión de los pecados, muy real, es escuchada por el espectador. Pero a la vez hay otra confesión que el personaje realiza, una vez que Tao queda encerrado por una rejilla en el garaje de la casa. Esos son los detalles que hacen grande su cine. La rejilla separa al Kowalski y Tao. Otra vez nos encontramos en el pecado que atormenta al personaje, como a todos los personajes Eastwoodianos: “el matar”. Curiosamente no se confiesa ante el cura de él, sino al muchacho que le va a servir de redención moral, no sabemos si espiritual. Si la redención y la venganza son temas habituales del cine de Eastwood, que heredó de los clásicos, el aspecto trascendental lo hereda de lo mejorcito del cine europeo. La forma como este Harry envejecido atrapa a los asesinos por última vez es peculiar; la forma del cuerpo al atraparlos, en cruz, confirma lo que vamos diciendo. Al final nos preguntamos ¿Se salvará el alma del personaje? ¿Se salvará el alma de William Munny? ¿Se salvará el alma de Harry Calaham? Las obras, motivos, del personaje le procuran esa salvación; o nos encontramos ante un suicido final de todos los personajes Eastwoodianos. Chapeau Clint.

martes, 28 de abril de 2009

Más sobre el debate de la cuestión religiosa

Manteniendo arduos debates sobre la historia social y política española y de pensamiento político sobre este tan traido y llevado artículo de la constitución republicana, las fuerzas de la Reacción han acudido. No pongo los argumentos que aportan, pues son del todo imaginables y que, por las respuestas que doy, podrán imaginar. Pero bueno, dos cosas, para que vean que en parte las fuerzas de la Reacción tienen algo de razón; aunque no justifica la tanda de mentira que luego se han contado: 1) Suscribo que la redacción del artículo es demasido restrictiva para con la Iglesia y que, de veras, fue un trágala para ellos 2) Las Cortes constituyentes nacieron viciadas al no haber oposición organizada que permitira pactar un artículo que representara a toda la sociedad. 1) La Iglesia fue a saco contra el regímen con todo lo que pudo. Puede servir como ejemplo de como efectuar, de hecho, una revolución contrarevolucionaria. O enseñar -mal ejemplo- a los antisistemas como se hace una revolución, en este caso contrarevolucionaria. Vaya lío. Y luego ejercer el poder político y efectuar la acción política. ¿Qué es la Iglesia si no un Poder Político analizado desde la filosofía política? Aquí van las respuestas: Voy a intentar no extenderme mucho, si puedo, puesto que tampoco merece la pena. Los lectores de Erasmo en España eran, a diferencia de lo que usted afirma, muchos. Los adagios, el Enchiridon, y el elogio a la estulticia eran vomitadas por las imprentas complutenses, el centro del humanismo cristiano. Veo que usa usted el término de Reconquista para designar a ese largo periodo de tiempo de 800 años que, según he escuchado a alguno de mis mayores, hubo de guerra contra los “moros”: hace bien, era lo que ponía en la enciclopedia Ávarez, y así lo cuenta César Vidal en su último libro. Debe ser verdad y yo no lo pongo en duda. Los curas de muchos pueblos también lo afirman. Ciertamente, España es el país más católico de Europa porque hubo de expulsar a las dos religiones que, en su seno, le hacían frente: los judíos y los árabes. No hace falta estudiar la Álvarez para saber eso. Y los Reyes Católicos, tanto monta como monta tanto, crearon un Estado fuerte gracias a esa expulsión y final de la conquista. Recadero se convirtió y a los Santos Niños los martirizaron. Eso parece claro. Que las obras del Quijote y del Lazarillo no son erasmistas puede ser: pronto se publicará un libro de César Vidal para desdecirlo. Ciertamente, los estudios de Marcel Bataillón, de la quita de Ramón Menéndez Pidal o Americo Castro, son menos leídos que los del señor Vidal. Como los libros de Erasmo, cuyo elogio a la locura no ha leído nadie en España. A ver: con la Álvarez, quien va a leer ese bodrio. A mí los jesuitas me parecen una orden religiosa dabuten: los meritos que usted aporta son del todo ciertos. Y la Iglesia que hay donde yo vivo, y se establecieron estos señores, me parece de una belleza sin parangón: su pináculo se ve de todas partes, para que nadie obvie quien manda allí. Y ya sabemos cómo son las verdades. No continuo con el refrán que dicen en mi pueblo. He leido sus cosntituiones y método educativo. Muy bueno. Me imagino que chocarían de plano con las ideas pedagógicas del siglo XX, Pestalozzi o Montessori. Pero bueno, no pasa nada. La edad Media era una época chupi: todo estaba lleno de Abadía e Igleisas. Que guay debió ser. Erasmo no era de lo de la “Iglesia de los Pobres”, ni teoologías de la liberación, ni del rey pescador, ni las sandalias, o la calabaza, ni nada por el estilo: ponía a parir a los jerarcas de Roma, y a los curas analfabetos, por muchos y variados motivos: por la inversión de los valores evangélicos de la Iglesia sobre todo. Y no le dolían prendas en escribir lo siguiente: “A poco que se disminuyen las propiedades de la Iglesia o la renta de los sacerdotes, por todas partes se protestaría diciendo que se oprime a la Iglesia cristiana. Mientras que si empuja al mundo a la Guerra, si por la vida abiertamente inmoral miles de almas son arrastradas a la perdición, nadie deplora la suerte de la Iglesia, siendo así que es cuando la iglesia sufre de verdad. Se dice que la Iglesia se honra y se embellece no cuando crece la piedad del pueblo, disminuyen los vicios, progresan las buenas costumbres cuando está vigente la doctrina sagrada, sino cuando el oro y las piedras preciosas refulgen en los altares o incluso cuando descuidando estos bienes, los sacerdotes igualan a los sátrapas en propiedades y servidumbres, lujo, mulos, caballos, en la construcción de suntuosas residencias e incluso palacios, y en toda la ostentación de su vida. Y estos hechos parecen tan normales que hasta en las células pontificias se inserta un elogio del siguiente tenor: el cardenal fulano mantiene en casa tantos caballos, tantos cortesanos y con ello honra grandemente a la Iglesia, por ese motivo le ofrecemos una cuarta sede episcopal.” !Y dice usted que estos textos de los Adagios, los silenos de Alcibiades, los cuales se editaban hasta en separatas, no viajaban por los caminos de la primera mitad del siglo XVI! !Pues no se reían con ellos! Pero es que, sí, este texto fue prohibido y no ha vuelto a ser editado en España hasta el año 2008 por Alianza Editorial, edición Ruig Bellacasa (corran a pedirlo en sus librerías, te meas con Erasmo). Hombre ya sé que Felipe II no vive en el inicio donde, oficialmente, se dice que nace el Barroco: solamente se impone desde entonces y todo tiene una relación. Pero sí, el barroco mola: todos los claustros, y las fachadas en las calles y las cúpulas, y los espadones. A ver quien saca la torre más alta a la calle. A mí me gusta. Pero la verdad es que a algunos maestros, por decir cosas con menos sorna que a Erasmo (reforma) les montaron en un camión (los de la contrareforma). Yo no digo que Azaña fuera la releche: tuvo dos gran tachas, entre otras muchas, subestimó la capacidad de organización política de la Iglesia: como se reino no es de este mundo, pensaría. Qué equivocado estaba. Y, la segunda, que pensó que el advenimiento de un país sin privilegios vino porque las fuerzas de la reacción había desaparecido. Eso explicaba la caída de Alfonso XIII, pensaba. Que iluso: Era el momento de hacer de verdad, pensó, una democracia donde no haya privilegios. También equivocado: esas fuerzas no hicieron nada por dejarle caer… pero estar, estaban. Vaya que sí estaban. Efectivamente la rueda empezó cuando usted dice. Yo afirmaría que un poco antes, cuando vengo diciendo: la reforma, primero, y la Contrarreforma, después. Me dirá usted que no: que primero la Edad Media. Y yo le digo que sí. Y que a eso también llegamos: Las únicas facultades tomista de Filosofía en 1940 del mundo occidental eran las Españolas y las del Vaticano. Otra cosa: ¿cuándo llegó la CEDA al gobierno? Que yo sepa solo tuvo algunas carteras; y como el juego de las coaliciones no le gustaba, trató de comer a los Lerrouxistas. Aunque me imagino que el escándalo del estraperlo fue un bulo lanzado por las Izquierdas del ZP y su prensa amarilla. Así lo creo. Veo, como usted dice, que es en base al derecho natural y totalmente democrático por lo que se opone a la construcción jurídica del art. 26. El derecho Natural, como es lógico, que es el que dicta Dios, como el más potente de los legisladores que es. Y, cómo no, el muy bien saben ver sus interpretes sus intérpretes. Eso está claro y del todo razonable. A mí, la verdad, es que II la república española ni fu ni fa. Me la trae a pairo. Buenos errores tuvo que tener. Vista la que montaron y lo bien que se organizaron: el de quitar los privilegios a la Iglesia, uno de ellos. Pero sí: la guerra civil española fue, en esencia y según mi opinión, una guerra de religión contra los ateos - ¿no le llamaron cruzada? ¿Por qué será?-instigada, preparada y organizada (aunque estas dos últimas cosas no con la intención de llegar a los extremos que se llegaron) por la Iglesia. Daremos argumentos sobre ello. Aunque creo que fue erróneo tratar de nacionalizar las propiedades de las “órdenes religiosas”, esas que se crearon durante Trento (aunque usted diga que no), puesto que buen pollo se montó.

lunes, 27 de abril de 2009

La cuestión religiosa durante la II república. Debate.

Planteando la hipótesis de la Iglesia, organizando las derechas locales, como desestabilizadora del regímen se explican muchas cosas y todo casa. Me parece. El art. 26 fue del todo desafortunado y creo que en eso deberíamos convenir todos. No es tanto justificar o no justificar. Quisieramos entender algo. No es tanto la verdad, como ser hombres veraces. El art. 26 fue muy ofensivo para la Iglesia, e inaceptable, y la Iglesia se movilizó: eso es todo. Tiene su sentido. Y no entremos en disquisiciones morales ni justificaciones de unos sobre otros o viceversa: se les fue de la mano a todos. Y todos deberían reconocerlo. Eso si me parece moral a día de hoy. Creo que sería interesante traer aquí a colación lo que escribí sobre la organización de las derechas locales como la estrategia que tiene la Acción Católica, (Luego Acción Nacional, posteriormente Acción Popular y, por fin CEDA) desde las sacristías en unión con los pequeños cenáculos locales que se montan desde allí, en una España 90% rural y, así, organizar posteriormente la CEDA, como organización política que trata de derrocar el regímen. En fin: El cura, el cacique, el boticario y el capitan de la guardia civil como organizaciones antisistema pueblo a pueblo. Lo digo para poder entender, si es que podemos, algo que no tiene ni pies ni cabeza: la guerra civil española, como resultado de la impolítica. Ya no tanto de justificar o dejar de justificar u ofrecer juicios morales. De eso ya estoy escamado. El art. 26, repito, es la sentencia: supone un ataque de plano de los intereses, derechos y privilegios de la Iglesia. Y la Iglesia se organiza para derrocar el regímen. Sigue derterminadas estrategias de muy dificil marcha atrás, y todo se va de las manos de uan manera insospechada. Comparar, por ejemplo, la estrategia seguida por la Iglesia para derribar el regímen con, por ejemplo, los cenáculos que se organizan para derrocar la dictadura de Primo de Rivera sería muy interesante. En un lado la estrategia seguida por la Iglesia era organizar los cenáculos locales de Poder. En el otro la estrategia los cenáculos se constituyeron por intelectuales varios, políticos. En un lado fue a pueblo a pueblo, constituyendose, además, una red de Poder local (el municipio, con la torre de la Iglesia bien en el centro y el cuartel de la Guardia Civil en la carretera) que luego se aprovechó para una posterior represión. En el otro fue desde el centro del país, apoyado por los nacionalismos periféricos. La diferencia, creo yo, que se establece en que los cenáculos que se crean para derrocar la Monarquía y la Dictadura monarquica, no tienen claro el resultado final, si van a obtenerlo o no, para entrar a saco, ni tienen organización tan amplia para derribar el regímen. Cuando la Iglesia se organiza para derrocar el regímen va a saco: pone toda la carne en el asador. No entienden otra cosa que el derribo, velis nolis, del regímen. Los cenáculos buscan también un pronunciamiento para tomar el centro del gobierno, con alianza del ejército. Pero, repito, la Igleisa pone toda la carne en el asador: Plan A, Plan B, y Plan C. La Igleisa, aún , no ha asumido esa responsabilidad que yo creo que tiene. Pero no la Juzgo. España se convierte en la última cruzada por el cristianismo católico romano de Trento, frente a las herejías teológicas todas (protestantismo, fascismos, liberalismos y comunismos). La Iglesia se vale del fascismo y el nacismo para su cruzada, nada más. Pero deplora al fascismo de la misma manera. Tambien sirve todo ésto para entender algo otros hechos que ahora no puedo extenderme. Pongamos caso de "Casas Viejas" y lo de "los tiros, a la barriga". Expresión que no le pega, para nada, con Azaña (Sus obras completas se pueden leer para conocerle algo), y si pegan con la forma de expresarse del cacique local en la tertulia con el capitan de la guardia civil. Buenos son: el tio cañamel y el tio Paloma. Toma mil duros y si te pregunta la prensa les dices que el Azaña te dijo que los tiros a la barriga, Jo, jo, jo, jo (risas jacarundas mientras el capitán de la guardia civil se atusa el bigote y recibe las palmadas en la espalda del cacique, que apura el vino y se toca, éste sí, la barriga). Y muchos sabemos como son los clientelismos en los pueblos: y en ellos, como en media España, el cacique, aunque rico, es tan analfabeto, si no más borrico aún, que los braceros. Eso pasaba muchos La prensa de Acción Católica, de la Igleisa buscaba además caldear el ambiente con un objetivo político: la abstención anarquista. Para que la CEDA entre en el Gobierno (El plan A). El plan B era también el pronunciamiento militar. Y eso lo tenía todo el mundo presente y sabia que se iba a producir antes o después. ¿Por que se sabía? Está claro: era el plan B. No se dieron cuenta mucho, no se, o tal vez sí se dieron y explica porque no les quedaba otra que defenderse, del plan C: la organización de la represión posterior que se estaba gestando a través de los cenáculos locales. La república se defendió como gato panza arriba , por un solo motivo. Estaban sentenciados de cualquier modo. Y en los pueblos se sabía quienes eran de un bando (los cuatro ricos) y de otro, para después del Plan B. Cuando llegó el Plan B, y se puso el dispositivo del plan C, en muchas localidades muchos anarquistas se pusieron la camisa salvavidas. La falange fue el isntrumento de la Iglesia para conseguir el cambio de chaqueta y tener una importante milicia. El control de ella era fácil. Creo que a la Igleisa se le fue también de las manos y tienen mucha responsabilidad. Faltó moderación.. Precisamente el papel que hoy tiene el Rey. Se les fue de la mano a todos. Es muy triste. La olla a presión fue muy intensa y nadie fue capaz de pararla.. No reconocer la responsabilidad que tuvo la Iglesia en todo esto es muy duro para muchos cristianos como yo. Y reconozco que el art. 26 se pasó tres pueblos. En especial en la nacionalización de las ordenes religiosas. Tampoco hacia falta quitarles la enseñanza. Con hacer escuelas mejores que las que ellos poseen hubiese sido mejor. Y así hoy le pienso y eso que soy un firme defensor de la escuela pública y estoy en contra de los "centros concertados".

domingo, 26 de abril de 2009

Conversaciones en torno a la cuestión religiosa durante la II República española

Hablando con un amigo sobre este tema, me dice que El artículo 26 no crea las dos Españas. Pero las reproduce y les da definitiva carta de naturaleza. Las provisiones del artículo 26 de la Constitución republicana del 31 son antijurídicas, dice. Yo creo que algo de razón tiene en algunas cosas. Como que cuando la República llegó, traía una partido socialista organizado ya a 1931, que había participado en la Dictadura de Primo de Rivera. Tambien el viejo republicano Lerroux tenía una vieja organización y muchos seguidores. Azaña era una minoría, pero que gracias a su actuación en el gobierno provisional obtuvo un buen éxito. Las derechas, las cuales, no lo olvidemos, son las que habían dejado caer a Alfonso XIII, con el shock inicial, así como su falta de preparación democrática (Estaba acostubrada al candidato único, al pucherazo y al caciquismo) no se preparó para las elecciones constituyentes. Y una parte de la sociedad quedó excluida de la constitución. La Iglesia Católica estaba presente en todos los aspectos de la sociedad española. Ahora bien, La manera con que se trató este tema por parte de los republicanos de izquierda y los socialistas fue una imprudencia. A mi modo de ver, el hecho de que en las primeras Cortes Constituyentes la derecha estuviera infra-representada animó a la conjunción republicano-socialista a querer desarrollar una ley, en este caso la 26, demasiado deprisa, hasta el Presidente de la República amenazó con dimitir si se llevaba adelante. Mal comienzo éste, y Azaña lo sabía. Algunos podrán comentar que la mayoría del Parlamento, incluido el Partido Radical de Lerroux, apoyó la ley. Cierto, pero la medida era de tanto calado que su aplicación podía resultar “revolucionaria” para el momento. Las masas conservadoras del país, más de lo que las Cortes mostraban, no fue nada fácil aceptar aquello. A eso me refiero que Azaña sabía que estas acciones podían ser vistas por una parte de la sociedad española como muy radicales. La intención de dicha regulación la entiendo en un sentido democrático incontestable. Como sabéis opino que para ser libre en democracia no puede el Estado estar influido ni vinculado a una religión en concreto. Además opino que la religión es algo de la privacidad de cada persona, y no se tiene porque imponer hasta en la educación escolar. Pero también soy realista y pienso que fueron demasiado rápido y lejos, y era evidente que esto no iba a gustar a la Iglesia y sus seguidores que tenían todo el Poder hasta aquel entonces, en cierta manera fue una imprudencia. Fue una imprudencia política, visto lo que pasó. Ahora bien: Mi pregunta es la siguiente ¿cómo pensais que se hubiera podido diseñar un Estado aconfesional de una forma, llamémosle, "moderada"? y otra pregunta: ¿Es España a día de hoy un estado a-confesional de hecho? La respuesta es que NO
Las dos Españas se gestan cuando España adopta las verdades de Fe que se dictan en el Concilio de Trento, con la Contrareforma, y hacen quemar todos los libros del humanista Erasmo de Rotterdam y a quienes los leen y propagan. En especial el "elogio a la Estulticia" y "los silenos de Alcibíades". El erasmismo español es especialmente fuerte y de hecho, el Lazarillo de Tormes y El Quijote son obras erasmistas. El renacimiento español es frenado en seco, y la orden de los jesuitas, como caballeros de cristo, y la espada para imponer su doctrina, junto a las letras (las armas y las letras), la doctrina teológica. Su enfrentemiento posterior, teológico, con los Janseitas, por ejemplo, son muy arduos. No solo es una cuestión de Poder sino de Teología: la imposición de una doctrina, y no otra, en Roma. Erasmo ataca los ritos y costumbres y dice: "Monacatus no est pietas", si no se imita la vida en Cristo. Y erasmo critica duramente a los pontífices de Roma, porque hacen de todo menos imitar a Cristo. El "elogio a la estulticia", obra maestra del humanismo cristiano, en el fondo lo que hace es poner a parir a los Papas, Obispos y Jerarcas de Roma que moralmente no imitan a Cristo en sus costumbres. En España, repito, triunfa Erasmo en la Reforma, frente a los "protestantes". Y la orden de los Jesuitas se crea para frenar tal herejía. Carlos V, aún deja algo de libertad religiosa, hasta que lo ve conveniente. Con Felipe II no. Se impone el Barroco, los clarooscuros, y el poder de "las ordenes religiosas" y la vuelta al escolasticismo. Proscribiendo, otra vez, a los Nominalistas o a los Scotistas. Una muestra del porque la filosofía española queda parada en la escolástica. Y algunos intelectuales, como los Krausistas, regeneracionistas y la filosofía de Ortega, tratan de poneral en el mundo moderno. No lo crean. Era mucho pedir. Y modificar la doctrina de Santo Tomás era muy dificil de asumir para el clero culto español. La verdad es que todo es muy complejo. Pero creo que sobre estas cosas hay que debatir con calma y sosiego, para intentar de entender algo tan trágico como aquellos hechos luctuosos. No voy a esconder que mi postura es de la corriente de los erasmistas, de los Krausistas, de los regeneracionistas, de los liberales y, por último, de la izquierda democrática. Pero hay que analizar los hechos sin apasionamietos, y se que es dificil. Pero creo que convenimos que en el art. 26 se encuetran muchas de las claves de la tragedia. Si. Pero no fue Azaña el responsable del artículo. Creo que fue a última hora de la noche cuando salió a hablar. Necesitaba llegar a una acuerdo entre socialistas y radicales, y propuso una postura intermedia. Es cierto que la derecha católica, vamos la Iglesia, tenía una representación pequeña en las Cortes. Y que Lerroux tenía como objetivo último ser la derecha de las cortes. La CEDA se crea por la Acción católica y se organiza desde la Iglesia para entrar en política. Es una estrategia para "reformar" la constitución, cuyo artículado es tan sumamente lesivo para la Iglesia. Eliminaba todos y cada uno de los privilegios de la Iglesia. Azaña defendía la religión dentro del ámbito de lo privado. Y el anticlericalismo no fue cosa suya. Era una cosa muy latente en este país, solo hay que leer alguna novela de Blasco Ibañez o, por ejemplo, Nazarín o Misericordia, de Galdós, para darse cuenta que el debate venía de lejos. Si sumamos que a los terratenientes la reforma agraria les supone perdida de poder local (La tierra, ahora no se entiende bien, pero entones suponía no esta "debajo" de nadie. Al menos había un lgar donde sembrar los garbanzos, que ni a eso tenían derecho muchos) se puede ir hilando. Falta un tercer elemento. Pero bueno, el tema es el art. 26. El clericalismo y el anticlerialismo, creo que mucha a de las claves de la política española. Escribo lo de "reformar" entre comillas porque la Acción Católica, las derechas locales, o CEDA, lo que trata es de defender los derechos -privilegios- que antes tenía la Iglesia y que ahora quedan abortados. Cuando digo "reformar", digo eliminar. Y si hay que eliminar el regímen se elimina. La CEDA se constituye la estrategia política de la Igleisa para recobrar los privilegios (derechos) perdidos. Si este falla. Si este falla. ¿Cual sería el plan B? Y no nos damos cuenta de eso ahora, pero en aquellos días se oteaba en al ambiente. Atufaba. Quemaba, más bien. Las revoluciones de octubre de 1934 en Asturias, Cataluña, Madrid, momento donde se politiza todo y la espiral empieza a dar vueltas para tragarse todo en una vorágine sin sentido, por ejemplo, tienen mucho que ver con la entrada de la CEDA en el Gobierno que Alcalá Zamora da a Lerroux. Para todos los presente de aquellos años, creo, la CEDA representa, a las claras, ¿Como lo diría? la conjunción de cenáculos locales, como estrategia de la Iglesia, para destruir el regímen o la Constitución de 1931. Lo tenemos que tener presente: la Iglesia no admite ninguna de las maneras la Cosntitución de 1931. El debate, en prensa, La CEDA -derechas locales- en pueblos y en las Cortes, las homilias, son las estrategias adoptadas para desastibilizar el regímen. Y la gente no es tonta. Lo advierte. No se si en otros hilos se ha hablado sobre Lerroux y como, poco a poco, va siendo comido por la CEDA en el Gobierno. El objeto de la CEDA, repito, no es el Gobierno. La CEDA no quiere el gobierno. Quiere destruir el sistema. Porque sabe que ni siquiera con el gobierno, con el sistema electoral donde siempre necesitaría hacer coaliciones (¿Con los radicales?), no puede modificar el art. 26. Por eso todo el mundo se prepara para lo que es inevitable de antemano. Y a ver quien da "el golpe de mano". En el 34 se adelantan los obreros, que ya ven inevitable lo que se va a gestar si la CEDA, la Igleisa, consigue el Poder. Por eso Largo Caballero afirma que es el momento de la Revolución. O ellos o nosotros. Pero la CEDA sigue usando la estrategia política durante "el bienio negro", prefiere la política, salvo que sea inevitable lo que es inevitable. Y si es inevitable, habrá que justificarlo como sea. Aún, hoy día, se sige justificando. Podré estar equivocado, pero es razonable este argumento. Que las disposiciones del art. 26 son atijurídicas no lo entiendo bien, y así se lo espeté. En base a qué. ¿Al derecho Natural?

domingo, 12 de abril de 2009

!Vivan las caenas!

¡Vivan las caenas ¡ El otro día, celebrando el Viernes Santo, en un Pub o Discoteca vallense, llena a rebosar, y animada por unas gogos carnavalescas emplumadas, a quien nadie hacia caso – el centro de atención se encontraba en las botellas de Whiskey- me comentaron una cosa para nada curiosa. Que la Guardia Civil en trajes de galas acompañó a la procesión religiosa de la tarde. Las fuerzas del orden, sí señor, custodiando las imágenes católicas. Me dijeron, también, que las autoridades municipales, con el cordón y mazas municipales, y la guardia local, paseaban detrás de la Dolorosa; mientras una banda de trompetas y tambores acompañaban el paso. ¡Vivan las caenas! Con todos mis respetos hacia los actos de expresión religiosa, esta cosa de que las autoridades municipales y las fuerzas de seguridad del estado acompañen la procesiones católicas no deja de ser una rémora del nacionalcatolicismo, el régimen teocrático, no muy lejano aún. Y un vicio democrático. Habida cuenta, pensé, que si por un casual, la población decidiese que la religión católica era cosa del Medioevo, allí iban a estar las armas para defenderlas: una cosa muy democrática. La cosa es antigua, porque el ¡Vivan la caenas ¡ fue un grito que dieron los feligreses, aleccionados por los sacerdotes cuando volvió Fernando VII, tirando la Pepa, como grito contrario a ¡Viva la Libertad! La primera vez que escuché lo de ¡Vivan las caenas! fue en una película de Luis Buñuel. La la verdad que es todo esto surrealista: y anclado en el pasado. Los jóvenes de la discoteca que celebraban el Viernes Santo, tenían los ojos encendidos del color del vino. Reían, bailaban y se divertían. Al día siguiente, en dicho pueblo, hubo fiesta, y eso que era Sábado Santo y la noche de resurrección. O de botellón. Y nos lo pasamos pipa. Enlazamos la noche y una charanga animada tocaba animosas canciones: ¡Carnaval, carnaval! ¡Los peces en el río!, y así me vi yo, bailando “paquito el chocolatero” enfrente de la Iglesia. Esto se nos ha ido de las manos, me comentó un joven. Habíamos ido a por unas botellas de Gloria. Disfrazados una comitiva había organizado una peculiar procesión. Uno de ellos iba disfrazado del conductor de los Simpson, y llevaba unos cascos de música que parecía escuchaba a los Van Halen. Otro parecía un mosquito, con unas coladeras por ojos, y, otro tercero, iba vestido de palestinos, con el pañuelo. Allí los había de todas las edades: pequeños y grandes. En otro pueblo, encontré un cartel que invitaban a la bendición con “V”. Me imaginé que era por lo de la Victoria. Yo no es que vaya muchos a las procesiones, pero la de la noche fue la mejor. Cuando iba a salir “el Cristo del Humilladero” y escuché, impaciente, a un joven decir: “Pero bueno, cuando sacan al monigote”. Salió la imagen a toda prisa, y el fervor religioso estalló. Los costaleros que lo portaban echaron a correr a toda prisa, empujada por una masa de jóvenes que, si hubiese sido de otra manera, no hubiesen ido a una procesión -con el ademán del “que pasa nennnk” que se llevaba hace años - ni por asomo. Salvo claro está, que se organicen, se bajen la cresta, se pongan la boina y vayan tocando el tambor. Pocos saben que debajo llevan una camiseta de “Reincidentes”. Los costaleros subieron los brazos y empezaron a mover “al santo”, al cantico de “No cambie, no cambie”. Y todos los mozos de atrás empezaron a dar saltos, con los brazos en alto: “el pueblo, entero, está de borrachera”. En otro de los pueblos se cantaban las alboradas por aquellas horas, o un poco después, y los dineros públicos servían para dar de comer dulces típicos a los feligreses. Todo eso está bien, quizá, tanto lo uno como lo otro y sirve para unir al pueblo, que es lo que importa. Yo, de todas maneras, no estaba seguro, no fuese que la Guardia Civil, viendo controlado el orden en una de las localidades -so pena que en los pubs la canalla anduviera dando botes, cosa que no se porque no tengo el don de la ubicuidad, o les hubiesen dado perronillas a su salida de su abadía-, le diese por aparecer en la otra, que se encontraba en estado de anarquía. Todo esto, en cambio, no sucedió como lo cuento: fue un pensamiento fugaz que se me cruzó celebrando el Viernes Santo en una discoteca vallense, donde unos gogos, con slips y plumas, que nadie hacia caso, animaban. ¡Vivan las caenas!

viernes, 3 de abril de 2009

Las derechas locales: LA CEDA

Para cualquier persona culta de este país, el interés de porqué el primer experimento democrático habido en España fracasó es, o debe ser, de sumo interés. Hemos de tener en cuenta que el advenimiento de la II república española se produjo en una sociedad rural. A diferencia de la implantación de la Restauración Borbónica en manos de Juan Carlos I, que se produjo en una España muy diferente y que los sociólogos denominan como sociedad industrial. Que las sociedad sea rural supone un tremendo déficit para democracia, pues eran muy pocas las localidades donde el anonimato social y político era posible. Así pues, la facilidad para que los odios, los rencores y las envidias se enconen, en localidades donde la política local había estado en manos de “los caciques”, propietarios agrarios que hacían y deshacían en toda clase de clientelismos – En las llamadas a quintas, por ejemplo – durante luengos años, era patente. Hemos de tener en cuenta que en el momento en que la II república llega para las derechas es una relativa sorpresa. El número de concejales locales que en las elecciones salen elegidos son monárquicos y, por tanto, la mayoría de los ayuntamientos españoles siguen en manos de “los caciques”. No es tanto que las localidades fuesen “burgos podridos”, sino que en las ciudades para cada concejal elegido se precisan muchos más votos que en los pueblos. Es por tanto que en la España rural, desde 1931 siguen estando gobernadas por “la vieja política”: la del cacique, el cura, el boticario, el tendero y el capitán de la Guardia Civil. Pero las derechas locales en un inicio, ciertamente, aún no están organizadas para el nuevo régimen que aparece. Es por ello que en las elecciones a las Cortes Constituyentes no pueden presentarse con la organización suficiente. El “error Berenguer”, y la inepcia de Alfonso XIII, que ve como la España feudal no le apoya y le deja caer, las causas del advenimiento de la república de modo pacífico. El nuevo sistema electoral cambia las reglas habidas hasta entonces para las elecciones a las Cortes, que de nuevo son abiertas tras su clausura por la Dictadura consentida por el rey de Miguel Primo de Rivera. Los diputados a Cortes serán elegidos por circunscripciones provinciales, que no locales, en un sistema mixto, y eliminando el candidato único. Así los candidatos no tienen que ir por los pueblos miserables pidiendo el voto a los caciques, los que meten las papeletas en las urnas de sus analfabetos braceros y que rigen los Ayuntamientos, buscando el apoyo único y la compra de votos. Las Cortes Constituyentes preparan una nueva constitución democrática, basada en la de la república de Weimar, en la Carta de Querétano, y en las teorías del constitucionalismo elaboradas por Kelsen. Una constitución política democrática liberal burguesa mixta, con aspectos socializantes, que nace herida de muerte por la redacción del art. 26. En el artículo se regula la separación de Iglesia y Estado, y se hace desaparecer, casi específicamente, la orden de los jesuitas, que tiene un voto de especial obediencia a Roma. Azaña adopta una posición intermedia entre los socialistas y los radicales de Lerroux encontrados entre sí, para que no haya una crisis política en el debate constitucional. Acción nacional, la organización política de la derecha católica, no tuvo tiempo de organizarse para la celebración de las elecciones constituyentes, y es un pequeño remedo madrileño del Maurismo y los viejos partidos canovistas. Nada para lo que se avecina: la organización de las Derechas locales. En el debate electoral del art. 26 las derechas deploran su contenido y significa la mecha de la organización católica contra el sistema republicano. Los intelectuales de la cámara (Marañón y Ortega) se abstienen de la votación, quizá con la razón de ver lo que se avecina: quitar todo el Poder a la Iglesia de Roma en España, de un plumazo, va a ser una bomba. De hecho lo es: Significa el atentado a los principios de la Iglesia española, su Poder sobre la sociedad y desorganización de todo lo suyo: escuela, familia y religión. En palabras de Gomá: “En pocos años se habrá dado cuenta de nuestras veneradas tradiciones”. La Iglesia se moviliza contra el régimen en su ámbito que le es más natural: los pueblos. Los curas en sus homilías hacen política contra el régimen, y en la sacristía, se organizan las derechas locales. Los cuatro que se reunían en el casinillo, con la botella de anís, se coaligan con los grupos similares de los pueblos vecinos. Es la Confederación de las Derechas Autónomas: la Acción Católica. La Acción Católica contra en régimen. Las masas, entre tanto, se desesperan: han adquirido por primera vez en su vida el Poder Político y solo tienen sed de venganza ante tantos años de iniquidad e injusticia, hambre, miseria y desesperación. Pero lo que es peor y más les duele: el atentado a la dignidad que han supuesto años de sojuzgamiento por los hijosdalgos, los hijos de la reconquista. Saben que en la sacristía de las Iglesias se traman las estrategias para destruir el régimen. La CEDA es antisistema: aborrece de una república Laica que separe la Iglesia del Estado, que les quite los privilegios en la educación. Y es una vez más en la educación donde obtienen el mayor respaldo. Las clases medias quieren seguir manteniendo una posición social inamovible y la educación igual, en escuelas públicas y en enseñanzas medias, es un gran peligro para ellos. El analfabetismo es una diferencia de clase. La educación un privilegio. La iglesia viendo los peligros que la atenazan busca un Dollfuss. Un líder conservador, católico y autoritario que desdeñe el sistema liberal. Un Jefe, un nuevo Mesías, por la gracia de Dios, que venga a salvarles. Esa es la clave. Esa es la historia. No otra. Lo que si parece razonable afirnar es que la organización de las derechas a través de una confederación de derechas locales (CEDA), auspiciadas por el señor cura, y reunidos en la sacristia junto al cacique, el boticario y el capitan de la guardia civil, tuvo una señalada capacidad organizativa posterior muy hábil: Organizar la represión posterior. Después se le uniría un nuevo aliado: el maestro nacionalcatólico con la enciclopedia.

miércoles, 1 de abril de 2009

Iglesia y Democracia.

Mi asa está muy clara y se lo digo a cualquiera: la izquierda democrática y liberal. Se que esta opción es muy dificil también cuando, en frente, lo que te encuentras es una derecha pseudo-franquista y católica tridentina, que emponzoña todo lo que es el arte de la política democrática. Y aunque traten de ocultarlo no lo pueden evitar: corre por sus venas la Contrareforma dictada en Roma. Y enseguida les aparece. Pero esto será mientras sigamos en la gerontopolítica. Muchas veces dudo que los españoles estemos preparados para la política y hará falta alguna generación. Soy de los que piensan que el deficit democrático en este país es debido a razones históricas. En especial la falta de formación y espíritu crítico, que solo puede ser ofrecido por una "educación pública" de calidad. Esa educación pública siempre ha sido deficitaria por el interés de los grupos de Poder en ella. Creo que en este país no existe democracia por muchas y fundamentadas razones, entre ellas: 1) Se transitó desde una dictadura que justificó un regimen pseudofascista donde la Iglesia buscó "un Jefe" que defendiera sus intereses y privilegios. Resultó ser Franco, un títere de la Iglesia. Desde ese regímen se montó la Restauración Borbónica a su muerte. Un regímen regímen que trató de justificar lo injustificable: el monopolio de la Iglesia en el Poder. Un militar, El caudillo, llegado por la gracia de Dios, que les proteja de sus enemigos, muchos y variados: Todos aquellos que quieren que no manden los jerarcas eclesiásticos medievales, los señores feudales y los curas: los únicos en aquellos tiempos ignominiosos con voz para ofrecer mitines políticos en sus sedes. 2) la tradición católica, por tanto, tratando de ejercer el Poder político, satelite de la Iglesia Apostólica de Roma, contamina en todos los mecanismos de Poder, en España, a través del Opus Dei, y la educación concertada y religiosa, y la Acción Católica, el Partido Popular, para manejar los hilos del Poder. La transición se hiló por ellos, para no perder los privilegios seculares. El PSOE es una "izquierda" que acepta que la Iglesia se inmiscuya en la Sociedad Civil. Una Sociedad Civil que nunca podrá ser libre mientras la Iglesia mantenga privilegios económicos y sociales como aún mantiene. La actual democracia se formó a través del reparto de Poder entre los Jefes de Partido, la clase política, que pactaron, y trataron de montar un regímen jurídico sin división de poderes. Un grupo de políticos oportunistas, buscando cuotas de Poder, montaron el chiringuito. Todo supervisado por la Iglesia, pendiente de no perder privilegios y Poder, sobre el que hubiera saltado en caso de haberlos perdido, opositando de frente y amparandose en un supuesto "orden" contra aquellos que quisieran desposeerles del cetro. Con el OPUS situado en todas los engranajes del PODER: Iglesia, ejército, monarquía, educación, prensa y medios de comunicación y judicatura: los hilos sobre los que pende el sistema. 3) La educación como lugar de intereses políticos. Hasta que la educación no sea pública, no habrá democracia en este país. Ese es mi pensamiento histórico-político. Otro déficit de la democracia española: el oportunismo político sobre el que se monta. Así que mi verdadera asa política es la que defienda "la educación pública", y que no financia a un solo colegio religioso. Si este país, y este sistema, se mantiene por el apoyo que hace la Iglesia de él, porque no le toca en sus privilegios, en especial la educación, el sistema no es democrático.
JESUCRISTO
Puedo admitir que Jesucristo fue una persona admirable, según cuentan las única fuentes que nos ha dejado versión sobre sus hechos. Y eso que solo fueron ellos los que coparon "la verdad" sobre su figura. Jesucristo sufrió una muerte injusta. Era un hombre del pueblo, humilde, obrero, que se reveló contra los utraortodoxo y ultrareligiosos fariseos. Los fariseos cobraban por el degüello de los corderos y montaban un monopolio de tenderetes a las puertas de los templos, de los que obtenían pingües beneficios y con los que se hacían suntuosos trajes. Por eso jesuscristo los llamó, con razón hipócritas. Todas sus parábolas trataban de desmontar "las verdades" que los fariseos les parecía como única: la de que ellos eran los judíos que mejor conocían la Ley. Jeuscristo se reveló contra ellos y murió. Sus seguidores se organizaron: Jesucristo era un hombre bueno que murió injustamente. Se fueron por el mundo a contar los hechos de esa injusticia. Como no había periódicos, decidieron dar a conocer su inusta muerte muerte por los caminos. Oíd la historia, contaban por los caminos y vederas de occidente hasta llegar a Finisterre, en Hesperia, de un Hombre ajusticiado injustamente, simplemente por contradecir a los fariseos, esos hipócritas jerarcas del judaísmo vestidos con panoplias y golillas en la cabeza. Por eso, nosotros, sus seguidores, los Cristianos, decímos que el judaísmo no es la religión verdadera. Por eso venímos a dar la Buena Nueva. Que Jesús vino al mundo para señalarnos el camino de la Verdad. Que los fariseos mienten, por hipócritas y fariseos. Que pagando por degollar corderos son se obtiene la salvación. Que el cordero es él, que ha venido a salvarnos de la mentira de los fariseos. Esos que se enriquecen en los Templos. Que Jesús es el único que con razón decía las verdades teológicas sobre Dios. Al final, rodando, rodando, rodando. Se llegó a la siguiente verdad incontestable: Que todos somos hijos de ÉL. Jesus es Dios. Muerto injustamente. En esto que llegaron a Grecia, los cuales creían que el alma es inmortal y oyeron una nueva "verdad" traída por uns filósofos viajeros, llamados cristianos: Que la carne muerta resucitará. Y rodando, rodando, rodando se montó una sacerdotecracia, cuyo centro fue Roma, que se ordenó jerarquicamente para organizar esa "verdad". Durante muchos siglos ese Poder buscó implantar esa "verdad", con pan y hostias; y el que trató de quitarles un ápice de Poder, lo quemaban en la hoguera. En el XIX llegó el materialismo, padre del comunismo, que trató de destruirles. Anatemizó al liberalismo, al comunismo y a todas aquellas ideas que trataban de quitarles el Poder.
A mi todo esto que cuenta la Igleisa plin. Como lo que cuentan los testigos de Jehová, Los Anabaptistas y otras sectas similares.

lunes, 30 de marzo de 2009

Lecciones de la historia: la redacción del art. 26 de la Constitución republicana

Hace mucho tiempo que vengo manteniendo que eso que se conoce como las “dos Españas” se gestó en el siglo XV y XVI: Es la época del Lazarillo de Tormes y del Quijote. También son los tiempos, en Castilla, de la Reforma religiosa y del humanismo cristiano, el Renacimiento, a un lado, de la Contrarreforma, Trento y el Barroco, a otro. Así pues, mientras que en la Europa septentrional, en el norte y centro continental, triunfa el luteranismo, el anglicanismo y el calvinismo como doctrinas cristianas que ponen en tela de juicio el Poder de Roma, en la Europa meridional, lugar de las antiguas provincias romanas donde siempre han sido sometidas todas las herejías, tal movimiento de protesta religiosa ante Poder de Roma fracasa. El caso español es paradigmático: para crear un Estado fuerte y absoluto en tiempos de Isabel y Fernando, los muy católicos, Carlos V y Felipe II, con una misión evangelizadora en el Nuevo Mundo, se convierte en el país que más Teólogos manda a Trento. Trento es el lugar donde se dictan las verdades de fe del cristianismo católico de Roma. A la vez, el erasmismo humanista es barrido del mapa. Los Reyes, para apuntalar su Poder, optan por eliminar la disidencia religiosa, ofreciendo el poder y los privilegio a las órdenes religiosas. Es la españa de los conventos, de la imaginería y de los pasos de procesión. En especial la órden más poderosa: la de los jesuitas, que deben un voto especial de obediencia a Roma. Así, Roma manda sobre los jesuitas y, a la vez, los jesuitas, mediante el procedimiento del cónclave, elige Papa: Habemus papam. Lo que se dirime, por tanto, es una cuestión de Poder y Soberanía: Iglesia y Monarquía se alían. Dicha órden disciplina la enseñanza y se hace fuerte en la educación, tiene un papel muy importante en en la evangelización del Nuevo Mundo y son los educadores de los reyes, los príncipes y rodean al Papa. Aquí una vez más consiste en saber quien tiene más Poder en el Vaticano y, en especial, de los cardenales que elijen al papa, y de las órdenes a las que pertenecen dichos cardenales: pura política. Pura lucha por el Poder para decir y decidir lo que es y lo que debe ser. Jesuitas y franciscanos. La riqueza o la pobreza de Cristo: y triunfa, como no podía de ser otra cosa, la riqueza, las sotanas y la pedrería de gemas preciosas en los báculos y mitras. De todo ello, el interés de la expasión evangelizadora: el Poder de Roma. En Castilla, sin embargo, famélica y muerta de hambre, la influencia dejada por Erasmo es inmensa: Hubo un tiempo en que sus obras, en especial, los adagios, sus comentarios, y su manual del caballero cristiano, - sumamente críticos con la banalización, ritos y costumbres del clero, los frailes y los claustros-, están debajo de las faltriqueras y ocultos en los carromatos. El Lazarillo de Tormes viaja de lumbre en lumbre por los caminos, al igual que la desesperanzada obra de Cervantes. La obra anónima por excelencia, sin duda creación de algún erasmista español, pone a parir a curas, eclesiásticos y frailes, y cuenta como Lázaro explica porqué, buenos son panes, acepta casarse por conveniencia con la criada del señor cura, el cual se beneficia, como el corregidor hacía con la molinera. El Quijote, muestra el desencanto y la tristeza, es una obra teológica, en el sentido de que es la voluntad por las buenas obras las que ofrecen la salvación, y no ningún intermediario ni rezos que valgan. Todo esto estalló tras siglos de dominación de la Iglesia y de inmoralidad manifiesta para con los privilegios consolidados en el primer intento de ensayo democrático en España: la II república. El régimen electoral de la II república, a diferencia del impuesto durante la Restauración conservadora de Cánovas, elige a los diputados por provincias, y no por localidades. Éstas habían sido coto cerrado de "los caciques", el lugar donde los terratenientes meten el voto en los bolsillos de sus analfabetos braceros. El interés sobre porqué fracasa aquel intento democrático en España es el que ha llamado tanto la atención a los observadores extranjeros y, aún hoy día, es de suma importancia: ¿Por qué fracasó la democracia en España?. Muchas han sido las reflexiones que ha respondido a esa pregunta. Algunos hablan de rebelión de las masas. Otros lo llamarán el "miedo al bolchevismo". Por qué no llamarlo por su nombre: miseria, hambre y desesperación. Entre otras muchas explicaciones encontramos una que sirve a modo de ejemplo: La redacción del artículo 26 de la constitución republicana. En ella se precipitan esos siglos de desencantos, sumisión al Poder eclesiástico, Contrarreforma, monopolio de la educación y unión de la monarquía borbónica, esa que consagró España al Sagrado Corazón de Jesús, con el Poder de Roma. Mientras el pan escasea. La redacción de aquel artículo encontró su artífice en la gran capacidad política de Manuel Azaña, aquel ministro de Guerra liberal y burgués que sorprendió a todos por sus conocimientos en materia militar, y que le encumbraría, posteriormente, como presidente del Gobierno. La redacción de art. 26 supuso un ejemplo de talla política y democrática por parte de Azaña y que ha sido muy tergiversada. El problema que se estaba dirimiendo en la redacción del artículo constitucional era un problema político parlamentario, para solventar una crisis de gobierno, de democracia y, repito, parlamentario. La redacción que pedían algunos grupos parlamentarios (socialistas y republicanos radicales) era, aún si cabe, más restrictiva para con el Poder de la Iglesia que la redacción final del artículo, los cuales pedían la total disolución de las órdenes religiosas. La intención de Azaña era conseguir un acuerdo en la cámara, y su memorable discurso, deja desarmados y si argumentos a todos los políticos allí sentados, los cuales en su vida habían visto una talla política tan impresionante. Azaña defiende el respeto a la conciencia religiosa. “Respetando a los católicos la profesión de su fe en los ámbitos que esa fe se asienta y afirmando a la vez la capacidad soberana del Estado” (Juliá). ¿En qué consiste la propuesta que hace Azaña para convencer a Socialistas, Radical-socialistas, Lerrouxistas y republicanos de izquierda? En que la única orden que debe ser disuelta es la de los jesuitas, que depende de Roma, y dejar a todas las demás. La afirmación de “España ha dejado de ser Católica” no significaba que la sociedad hubiese dejado de ser católica, sino que la soberanía, por fin, residiría en el pueblo y, por tanto, el Estado dejaba de ser dependiente de Roma. El Vaticano, recordémoslo, era ya era considerado como un Estado tras los acuerdos de Letrán. Ahí estuvo la clave de tan tergiversadas palabras: El Estado Español, y por tanto España, no podía ser satélite del Estado Vaticano. Desde entonces el intento democrático en España nace herido de muerte. En Alemania era el führer, en Italia "el Duce". El fascismo a la española, católico, busca a "El Jefe" y así llaman a Gil Robles. A partir de entones, por parte de la España medieval y feudal, se hacen todos los intentos por deslegitimar y desestabilizar el primer intento democrático llevado a cabo en este país. La Coalición de las Derechas (CEDA) se organiza con la sola misión de llegar al gobierno para desestabilizar la república, que nunca perdonará la expresión “España ha dejado de ser católica”, proferida por Azaña, en la redacción del art. 26. La Iglesia se organiza con todo su aparato contra el régimen. Aparte de que la constitución les quita en monopolio sobre la enseñanza en las clases medias (las únicas que efectivamente recibían educación) en una España de analfabetos. Eso no lo pueden soportar. La CEDA, JAP, Acción Católica, Carlistas, Falange han sentenciado al régimen, y el art. 26 ha sido el definitivo detonante. Se masca la tragedia. Muy posiblemente, otra redacción del art. 26 de la constitución republicana, más similar al artículo que hoy tiene la CE de 1978, no hubiese desencadenado la tragedia, pero en aquellas circunstancias históricas la redacción del artículo era sumamente compleja: muchos años de privilegios, del Poder de Roma sobre España, y una acervado anticlericalismo soterrado,- en la pugna política entre liberales, monárquicos y conservadores-, puesto de manifiesto desde la vuelta del Fernando VII, apoyado por el clero, y las constantes guerras civiles ibéricas entre la Acción y la Reacción. El art. 26 buscaba la autonomía del Estado sobre Roma. Aquello fue inaceptable. Luego se han buscado tres pies al gato de contenido ideológico sobre las revoluciones de Octubre del 1934, cuando la CEDA trata de llegar al Poder (en una compleja ingeniería política donde los republicanos de Lerroux no son ajenos). El objeto era “salvar a la República” ante un partido que estaba contra ella. Como una vez escuché: la república fue como un gallo moribundo y desangrado que no se resignaba a morir. Que el Estado nacido después de su óbito, despues de la la sangría española, se llamase nacional-católico es del todo lógico. Todo casa. Esa es la historia.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Hombres veraces: Henry Buckley.

Henry Buckley fue un corresponsal del Daily Telegraph durante la Guerra Civil Española que, al poco tiempo de finalizar el conflicto bélico español, escribió un libro titulado “vida y muerte de la república española”. Libro de muy difícil acceso a los españoles y que, por suerte, ha sido editado en España y publicado por Austral, con prólogo de Paul Preston. El libro es todo un homenaje a la profesión periodística y amor a la verdad: recomiendo que acudan ustedes a la librería y pidan al librero este libro que de seguro les marcará (vida y muerte de la república española. Henry Buckley. 1940. Austral. Segunda edición española –la primera es de 2004, la Inglesa de 1940- 10/II/2009). Quiero con esta entrada dar un sentido homenaje a aquellos periodistas que cubrieron la información desde dentro del Madrid sitiado. Este libro rebosa verdad, sinceridad y profesionalidad. Han tenido que ser los historiadores y los periodistas extranjeros quienes mejor nos han ofrecido testimonios veraces sobre aquellos hechos luctuosos; y por ello no dejo de sentir admiración por todos ellos: Gabriel Jackson, con su “República española y la guerra civil”, Thomas Payne, Ian Gibson, el mismo Buckley, Hemingway, Hugh Thomas y otros muchos. Creo que en todos ellos España dejo un profundo poso en su alma. Aquellos corresponsales extranjeros, aventureros periodistas, idealistas, historiadores. desde muy pronto amaron está tierra y a sus gentes, y la comprendieron, y se comprometieron hasta la médula. Todo el agradecimiento que les demos los españoles es poco. El libro de Buckley se lee con el deleite con el que se lee a los historiadores clásicos, los cronistas antiguos, como si de un Anábasis se tratase. Buckley escribió el libro para los lectores británicos, pero es una delicia sin parangón. Cuanta necesidad siempre hay de hombres veraces, cuanta necesidad hay de escucharles y de leerles. Muchas gracias a todos esos hombres veraces. Muchas gracias a todos esos hombres deliciosos y admirables que, parecen, se sitúan a la vera de nuestra mecedora para susurrarnos verdades al oído. Buclkey, Rusell, Ortega.. amigos míos. Sin vosotros el mundo sería insoportable.

martes, 24 de febrero de 2009

Transición y franquismo: le moleste a quien le moleste.


La sociedad española de 1978 no pudo construir una democracia. Había mucho franquista. Y, incluso hoy día, decir eso es pecado. Aún hoy los hay. Y si lo decimos, somos tachados de anti-sistema. Es cierto que la Guerra Civil española supuso un conflicto donde, una vez que el ejercito español y su oficialidad a donde iban a parar los jóvenes de las familias medio altas del país - con la Fuerza que confieren las armas- quiso tomar el Poder, se puso en marcha una revolución. Los que perdieron la Guerra, al menos, tienen el beneficio de la duda. Los que la ganaron, no: impusieron una dictadura militar de larga duración. España, con esos mimbres, no pudo constituir una democracia. Se que a los del Partido Popular les molesta que se lo digamos. Pero es que lo son. Así es.La política es un deber ciudadano. La aseveración parece incontestable. Sin embargo en esa frase se esconden dos palabras complejas, “política” y “ciudadano”, muy denostadas. Detrás de la política se encuentra las redes de poder de la sociedad. La madre del cordero de porqué esas dos palabras se desvirtúan se encuentra en que lo que está en juego de quien, personas o grupos, detente ese poder. Si la forma de organizar el Poder es el conveniente a los intereses de determinados grupos o se hace desde la clase política, no hay problemas. A fin de cuentas de lo que se trataba era de que “todo quedase atado y bien atado”. Por eso eso de que existan ciudadanos se dice con la boca pequeña. Harto es sabido que en determinados regímenes se procuraba que no se hablara de política. El ejemplo del general dictador aconsejando a uno de los que le rodeaban, “haga usted como yo, no se meta en políticas”, es muy conocido. Pero de paso se aprovechaba para decir que un rojo era poco menos que un demonio. Me comentan que hay a personas a las que no les interesa la política. Sin embargo, a la menor ocasión que se les presentan se molestan por lo que escribo. Por tanto, no me parece que sea como dicen. Les molesta por lo que escribo, por estar politizado; pero, a la vez, tienen amigos y conocidos que pegan la bandera española monarquica, la que venía estampada con la Nazi en los aviones que bombardearon ciudades, en los coches. O, sin son mayores, tienen a Franco en la boca. Sí, ya: no se meta políticas, pero con Franco se vivía mejor. A fin de cuentas las opiniones que presento han sido dadas ya por cráneos importantes y conocidos. Las posturas de Trevijano, por ejemplo, son a muy tener en cuenta. Éste siempre ha señalado que “la transición” se pilotó desde la clase política. Que los derechos y libertades ciudadanos no fueron conquistados por la población, desde abajo, si no que fueron otorgados desde arriba. Ya he señalado en otra ocasión como el modelo de transición se elaboró en base al “franquismo sociológico”. Esto es personas que legitimaban el régimen político de la dictadura franquista, principalmente por algunos éxitos económicos a partir de los planes de estabilización de 1959, cuando el Opus y sus técnicos ocuparon los lugares de Poder. El sistema educativo nacional-católico, la censura, la eliminación de disidencia política, como factor de orden público eran otros elementos del “franquismo sociológico”. La idea del padre y el respeto a él, como Jefe de familia. Un modelo de relaciones laborales paternalista, con el Jefe de empresa. Y un Jefe para la sociedad. Es por ello que visto a día de hoy el modelo montado en la Transición deba quedar en entredicho. De lo que se trató es de dar una salida airosa a los dirigentes de régimen para convertirse, de repente, los que había defendido toda la vida posturas antidemocráticas, convertirse en demócratas. Eso no cuadra por ningún lado. El derrocamiento del gobierno de Arias Navarro se debió más bien, a que desde el propio régimen se observó que no era el adecuado para pilotar un cambio donde todo siguiese igual. Alguien que ha defendido un sistema dictatorial, y aún hoy día lo legitima, no puede ser llamado demócrata. Ese modelo de transición y de régimen político montado desde la clase política, en base a cenáculos y pactos, con el fin de negociar la salida política de quienes detentaban el Poder en el régimen franquista, es el que hoy tenemos. Y que explican muchas de las cosas que ocurren. Un ejemplo es el de Partido Popular, donde se esconden muchas, si no todas, de las actitudes de franquismo. Esta es una cosa que les molesta a alguno de los que me leen y así me lo han hecho llegar. Según Javier Tusell 1 de cada 4 obreros industriales del cinturón madrileño votaron al CDS. Partido formado con una parte importante de personas que derivaban del régimen y que no opositaron contra él. Las cifras se disparan si de lo que hablamos es de empleados de empresas del INI, Empresas propiedad del Estado, sobre las que el Opus montó el sistema industrial español. Entender eso es entender, además, el doble régimen de relaciones laborales y de indemnización por despido que existen en la actualidad. Para obreros “conservadores” de sus puestos, con indemnizaciones caras, y todos los demás, los que vinimos después. Ramón Tamames en su Estructura Económica ofrece un interesante estudio del sector industrial español y de las empresas del INI. Sin poder ahondar mucho en la materia, la Constitución Española es un documento no solo jurídico, si no político, donde queda reflejado en acuerdo o pacto de la clase política del momento: políticos del régimen y políticos oportunistas. En él se otorgan unos derechos y libertades desde arriba, y se organizan las cuotas de Poder entre aquellos políticos oportunistas. Así la constitución española refleja la soberanía en las Cortes, y de ella emanan los poderes del estado. Este sistema rompe con el elemento imprescindible necesario para una democracia: la separación de poderes teorizada por los ilustrados (Montesquieu). Lo de que la soberanía reside en el pueblo son palabras bonitas, y que quedan muy bien. Pero quienes mandan son los Jefes de Partido, con el consabido clientelismo, amiguismo, puesto que faltan leyes de partidos que regulen como debe ser la democracia en ello. La asamblea con los brazos alzados entre compañeros no parece democracia. El art. 3 de la CE establece que España se constituye en una “Monarquía Parlamentaria”. Del Parlamento emanarán los demás poderes del Estado. El rey moderará a los Jefes de Partido. El Rey es inviolable. Fue el legado de la dictadura franquista: la decisión de Juan Carlos estuvo tomada por Franco. Entre 1792-1795 el proceso revolucionario francés estableció “La Convención”: Una dictadura de la asamblea legislativa. Obviamos que, sin no existe división de poderes, como ocurre en nuestro país, no existe democracia. La sociedad española de 1978 no pudo construir una democracia. Había mucho franquista. Y hasta hoy día decir eso es pecado. Es cierto que la Guerra Civil española supuso un conflicto donde, una vez dado el golpe de estado unos generales del ejército, se puso en marcha una revolución. Los que perdieron la Guerra, al menos, tienen el beneficio de la duda. Los que la ganaron, no: impusieron una dictadura militar. España, con esos mimbre, no pudo constituir una democracia. Se que a los del Partido Popular les molesta que se lo digamos. Pero es que lo son. Así es.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Ética y política en Manuel Azaña




Una de mis preocupaciones intelectuales es la reflexión filosófica en torno a España. Inicio aquí, en exclusiva, un ensayo sobre la obra ética y política de Manuel Azaña, esperando que sea de interés para todos ustedes, mis vecinos, para quien ofrezco este trabajo de investigación.


MANUEL AZAÑA, ÉTICA Y POLÍTICA DE UN REPUBLICANO, UN INTELECTUAL Y UN BURGUÉS

Nació Manuel Azaña en una casa espaciosa, con grandes balcones de acero y cristal, que daban a la calle de la Imagen, en Alcalá de Henares. Una típica casa burguesa en una típica casa complutense: con su zaguán de entrada, que administra el paso a los patios interiores que sirven para dar luz a las estancias. Son las casas de la vieja Alcalá un tanto monacales, unas repúblicas para la reflexión interior, con esos patios empedrados. La de Azaña no era menos, y aunque su fábrica era propia del XIX no así su trazado, más propio de del XVII. El Diseño urbanístico complutense no es comparable a ningún otro: de materiales pobres, ladrillos del Zulema, y poca y mala madera (No así la de Azaña, toda una casa construida por ladrillos nuevos): las viviendas se encuentran en simbiosis con las calles. Las calles se trazan a cordel: son largas, espaciosas, apetecibles para el paseo sosegado. Los cánones renacentistas, clásicos, dictan que la altura de las casas sean igual a la anchura de la las calles. Quiere esto decir que la vieja Alcalá se planificó funcionalmente para albergar en ella una auténtica ciudad universitaria, nacida al efecto, y no como extensión del colegio catedralicio. Esta largura de las calles, esta racionalidad funcional, según los cánones de Vitrubio, hicieron que en el XVII se entablara una feroz lucha por comprar los terrenos mejores para colocar los barrocos conventos y, así, en perspectivas similares a la pintura, dar fin a cada calle importante, a cada cruce, con una cúpula, un espadón, un campanario. La batalla por los terrenos urbanos fue feroz: se trataba de mostrar la religiosidad al exterior de la calle, para mostrar quien manda más y quien más puede. En pleno corazón complutense nació, vivió, escribió y se formó en Joven Manuel Azaña. Servía su casa como espacio de recogimiento y, por tanto, un tanto monacal. Pero al punto que ponía sus pies en la calle los telones y fachadas de los conventos de Trento asomaban en calles y plazas. Anduvo Manuel Azaña por toda la calle del comercio, hoy soportalada y llamada mayor, hasta la calle de los libreros, lugar donde, en cada esquina se colocaban las tiendas donde los estudiantes, con sus manteos, compraban El Quijote, o, perdidamente, El Lazarillo, o alguna obra prohibida de Erasmo. Como ese magnífico los Silenos de Alcibíades, que pasaba de mano en mano, de manteo a manteo, junto al broquel y el arcabuz escondido, y donde se ponía a parir, literalmente, a los príncipes, magistrados, obispos y monjes de la Iglesia, los cuales habían confundido las riquezas, la estirpe y los bienes corporales con los valores cristianos. En la calle libreros hubo una imprenta, de las más importantes de toda Europa, donde sus máquinas escupían vertiginosamente toda la obra de Erasmo, traducida a la lengua vulgar, que por entonces, empezaba ya a ser muy rica –como lo muestra la gramática de Nebrija, profesor viejo de Alcalá-, para difundir lo que se llamó posteriormente el humanismo cristiano. Manuel Azaña, se crió, por tanto, en esas calles donde pugnaban dos Españas: la humanista, la cisneriana, la que propugna la vida cristiana, la de los príncipes de la paz y la de la Reforma, por un lado; y la de Trento, la monacal, la conventual, la que propugna el valor del Poder terrenal de la jerarquía eclesial sobre la tierra: la contrarreforma. Añaza conoció la derrumbada moral de la ciudad siendo un neófito intelectual que pateaba aquellas calles pobres. El casinillo, construido recientemente, y en el Paseo de la Estación, eran sendos ejemplos de los cambios necesarios que la burguesía podía llevar a cabo. Posiblemente viera Azaña que la manera de regenerar la vida social y política de su país fuera la de aquellos burgueses. Sin embargo veía, como Ortega, que la Política estaba copada por los que tomaban café en el casinillo decimonónico de la Plaza de Cervantes, con sus retorcidos bigotes; como esos príncipes de Salina Gatopardianos, , pero, cortos de miras y caracterizados por la inepcia, eran incapaces, ni tan siquiera, de mover los hilos para que todo cambiase para que todo siguiera igual. Aquella fue la infancia de Azaña, en el ambiente regeneracionista, la filosofía de Krause, la crisis finisecular. A la vez Pio XII condena el materialismo, el liberalismo y el socialismo. Se masca la tragedia. ¿Qué influencia tendría la vieja Alcalá para su postura intelectual, ética y moral? Esa es la pregunta que trataremos de responder aquí.
LA CALLE DE LA IMAGEN Y EL PENSAMIENTO ÚNICO
Nació Miguel de Cervantes Saavedra en una humilde casa alcalaína. La que hoy se muestra como casa-museo natal sirve para ver como era una casa acomodada del siglo de Oro, pero nada más. La casa que se visita bien podía ser la del caballero del Verde Gabán, pero no es la de Cervantes... ni la de Don Quijote. La verdadera casa, esa sí, donde Miguel nació está situada al lado de la que se exhibe. No colindante, pues entre medias queda la calle de la Imagen. Esta casa es conocida por los alcalaínos como "Casa de la Calzonera". Documentos hay que atestiguan que era propiedad de los Cervantes en aquella fecha; como hay documentos, gracias a Trento que obligó al efecto llevar anotados los bautizos, de que Cervantes fue bautizado en la capilla del Oídor. También que el propio plumeador, en documento escrito de propia mano, se define como alcalaíno. Esa discusión hace tiempo que quedó zanjada, y todos los cervantistas la dan por sentada con unanimidad. No es a eso a lo que quería referirme. De lo que quería hablar era de esa casa con la cual "la de la Calzonera" es vecina. Es esa otra casa, como digo, de singular importancia. Una casa burguesa y decimonónica, que rara vez no estaba llena de pintadas politizadas de todo tipo, donde nació otro españolísimo. Quijotesco, vilipendiado, ultrajado y maldecido: Don Manuel Azaña. Presidente de la II República española. Es la "calle de la Imagen", en honor al convento de las carmelitas, una singular vía española. El visitante que acude los domingos a Alcalá no suele advertir su importancia: sin embargo, pocos saben lo que laten esos 70 metros que van desde la calle de Santiago a la Mayor. En ella laten, otra vez, las dos Españas. En esa calle nacieron Cervantes y Azaña. Santa Teresa de Jesús, la mística, fue priora de un convento que allí se encuentra, en otro modelo de religiosidad subjetiva e individual: para sí. En ese espacio urbano mínimo, a ras de tierra, late una España: la que habla, la que dialoga, la que escribe, la que razona: Cervantes, Azaña y Santa Teresa. Sin embargo, en esa misma calle, queda bien claro quien es el que manda: la cúpula del convento de la Magdalena, que se alza al cielo, cae al medio de la calle, en perspectiva, con una clara intencionalidad. El de imponerse a todos los demás: el Pensamiento Único, los claustros, Trento, la ignorancia, los que rezan y el oscurantismo. El nombre de la calle es sintomático: habiendo nacido en ella Cervantes y Azaña, lleva como nombre la de un convento. Siempre he dicho que para visitar Alcalá de Henares lo que hay que hacer es admirar las perspectivas. Los puntos hacia los que confluyen los ojos. Allí se encuentran las verdades españolas. El oprobio se sitúa a ras de tierra. Todos los intentos por rehabilitar la figura de Don Manuel Azaña, el político burgués, intelectual y republicano, se hacen imposibles. Es por ello que yo, aquí, voy a tratar de exponer su pensamiento político. Hoy con pequeñas pinceladas. Era Azaña un platónico, un español hasta las cachas, que abogaba por ideas que ahora son del todo arrumbadas: El estado laico, la refacción de España, la reivindicación de la civilización y de la modernidad, junto con la reivindicación de lo humano para el español. Los salvapatrias condenaron a una mente preclara, un defensor de las ideas mediante el diálogo, al ostracismo. Mediante soflamas interesadas, medias verdades y mentiras interesadas que tenían como objeto eliminar una cosa: La verdad, la claridad y el diálogo socrático para alcanzarla. La verdadera realidad en la que vivió Azaña era la de una España que no atendía a esas razones, en una de las mayores perversiones que puede sufrir una democracia: que un gobierno posterior no respete en nada lo realizado por un gobierno anterior, en momentos donde el antagonismo se vuelve atroz y los odios se enconan. Pocos eran los preparados para entender a Azaña. Como pocos son los preparados para entender a Cervantes... y al Quijote. La II república se encontró débil desde el inicio: tratar de separar la Iglesia del Estado era inconcebible para los que mandaban. Eran incapaces de entender, y aún hoy lo son, de que la religiosidad, la confesión religiosa pertenece a la conciencia individual; y que, por tanto, la Iglesia y no el Estado debía atenderla. Ese fue el pensamiento de Azaña que las cavernas eran incapaces de transigir. En momentos como el de hoy, 30 aniversario de la Constitución Española de 1978, el oscurantismo sobre la figura de Azaña es aún cruel, y el Pensamiento Único impera hoy, como siempre. Azaña acabó como todos los que tienen razón y dicen verdades: condenados a beber cicuta. Pero murieron buenos, no como otros, que bajo tierra santa guardan sus huesos. Hablar hoy de una república democrática es como poco una aberración, condenando a los que tienen ese pensamiento y esas ideas de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Repitamoslo: Azaña era un burgués, un republicano y un intelectual. Un español y castellano hasta la médula. Una salva para mi compatriotas Azaña, Cervantes y a todos aquellos que han visto la luz de la filosofía fuera de las cavernas.
ALCALÁ DE HENARES LO ESPAÑOL, Y LA CRISIS FINISISECULAR DE 1898
Siglo XVI

Son las calles de la vieja Alcalá de Henares testigos mudos y doliente de lo “español”. De lo genuinamente español: de eso que hierve en las entrañas y que llora apasionado con un niño muerto en brazos, arrebatado por las balas y por el odio. Ya he señalado en otras ocasiones como esta vetusta ciudad cobra significado de nuestra Historia común. Desde el poblado íbero de Iplacea, pasando por el cruce de caminos romano de "Compluto", y la frontera natural que supone la alcarria del Henares a los reinos de Alá. Sin embargo, su esplendor llegó con la fundación de su Universidad, al socaire de los aires culturales del Renacimiento europeo. La clarividencia de Cisneros, confesor de la Reina, hombre de Estado y Regente del reino católico, previó la reforma necesaria del clero ignorante y zafio. Se acudió a las fuentes claras de cristianismo, a los padres de la Iglesia, y la Biblia fue objeto de estudio humano: el “Renacimiento español”, aunque éste no adquirió el significado que hoy se le da y que no se sustasnció hasta siglos más tarde, es sinónimo de Alcalá de Henares . La gran habilidad de Cisneros fue hacer a Alcalá en todo un centro del saber moderno, único en Europa: La teología se estudiaría, a opción del estudiante, por tres vías diferentes: Escotista, nominalista o tomista. Ésto significaría un símbolo de modernidad en un mundo donde la escolástica medieval había quedado recluida al saber de los monjes en abadías. En sus largas calles, tiradas a cordel, en sus corrales, en sus conventos, hasta hace poco descabezados, hierven las dos Españas. La cultura del Renacimiento, de Erasmo, del humanismo cristiano, de la vuelta a los clásicos de Grecia y Roma, a un lado, y la cultura del Barroco, de Trento, de Felipe II, y, otra vez, de los conventos, al otro lado. Ay! , madre Alcalá. Dos Españas que se gestan para hundir sus pies y darse de palos, como mostraría Goya posteriormente. Por las casas de pupilaje, por las repúblicas de estudiantes, por los colegios complutenses empieza a gestarse España: Lope de Vega, Quevedo, Calderón, Mateo Alemán, Vives, Nebrija, Valdés, San Juan de la Cruz y el cerro de la Vera Cruz, monte desolado con altiplano, que recuerda el monte de el calvario, presidiendo los colegios. La Vera Cruz, lugar del Ecce Homo, nombre como también se le conoce. Alcalá de Henares se constituye, así, como el ideal de la ciudad de Dios, la Civitas Dei, postrada a los pies de la cruz que se yergue al horizonte, como dibujó el Greco para Toledo, se idealizaba en la que sería ciudad universitaria de sus arzobispos. Después llegó El Barroco: los conventos, si los conventos, se alzan sobre el plano complutense y coparon las perspectivas urbanas. La congregaciones tratan de restar poder a la Universidad: La ignoracia, una vez más, puede al saber. De ahí , de ese conflicto, nacerá Don Quijote, que morira sabio y bueno si haber habitado nunca ningún claustro; mientras, en nuestra ciudad, los conflictos teológicos se debaten en sus aulas, así como las relaciones de Poder dentro de la Iglesia y las herejías. Erasmo, Lutero, al principio. Después Jansenio, y su doctrina de la justificación por la fe, contra los jesuitas, congregación de caballeros cristianos fundados por un sopista de Alcalá: San Ignacio de Loyola. En las calle de Alcalá, los estudiantes, con sus manteos donde ocultan las bocas de fuego y el broquel, se dan a las armas reconstruyendo la guerra de las comunidades y en el callejón de peligro, junto a la posada de la parra, a duelo se baten. Empieza a hervir, humildemente, la que será España en esas calles ilustres que ven pasar los tercios del Rey, que paran en los bodegones. La calle de Santiago matamoros, la más larga, se colocará en pleno barrio árabe y la imponente cúpula de los jesuitas se colocará, desde esa perspectica, en el centro de ella, señalando claramente quien manda allí. En otra perspectiva dará sombra a San Idelfonso. La Alcalá barroca ha derrotado a la Alcalá humanista; las órdenes religiosas, más poderosas, compran los terrenos más caros, en un ejemplo de urbanismo religioso, con el afán de que sus torres, pináculos y campanarios sean vistos desde más ángulos posibles. Dinero, Iglesia, Claustros, Poder e ignorancia. Palas Atenea es prohibida. El Guzmán de Alfarache, el Lazarillo de Tormes, el Buscón y la picaresca de un reino de súbditos que se mueren de hambre, para más gloria de un imperial Rey, se gestan en Alcalá.... En una humilde casa, al lado de la que se muestra como tal, la de la calzonera, nace un niño llamado Miguel. De mayor luchará contra el turco, junto a Juan de Austria, en Lepanto, donde quedará manco. Y hará cosas más grandes. Morirá pobre, lisiado... y con los años pasará a ser el mayor Ingenio de las letras humanas, en la obra más Universal del arquetipo español: El Quijote.

1898

1898: Ha quedado Alcalá de Henares largos años a trasmano; a la retaguardia de lo español. Ser alcalaíno, como Cervantes, como Azaña, el patriota republicano, significa ser español hasta la médula, hasta los tuétanos; pero una clase de español algo diferente: un español lúcido, un español consciente de su ser. Unamuno recorrió la ciudad del Henares cuando ella era ya un solar triste, somnoliento, rural y carpetovetónico. Triste, si triste. Las murallas que envolvían la ciudad se caían a cachos y los edificios que fueron Universidad se derrumbaban y desaparecían. Auquellos antiguos colegios esperaban a los estudiantes que, parecía, nunca volverían. Un triste tren, de vez en cuando, pasaba por un Alcalá decimonónico, donde, en una de sus posadas, se recrea “el sí de las niñas”, de Moratín. La desmortización liberal, el centralismo, la eliminación de los viejos fueros condenaron a la ciudad... pero todavía había cosas peores. Alcalá, modelo de ciudad universitaria para el nuevo mundo, en un mundo colonial basto perteneciente a reyes ineptos y de súbditos que se morían de no comer se convirtió en una pobre ciudad rural de edificios ruinosos: como lo fue toda la España finisecular. Una ciudad donde solo mandaban cuatro: el cacique, el cura, el médico y el boticario. Los que se reunían en el casino a jugar al Mus en el Casino, para hablar de regeneracionismo, pero no mover un dedo, en verdad ! Con lo bien que sabe el anis y el Brandy!A lo lejos, desde el cerro del Ángel, se divisa el caserío, que se derrumba, de cúpulas decrépitas, de relojes parados, de torres caídas y espadones sin campanas. Al atardecer, los braceros hastiados de la siega -su única temporada de trabajo- acudían de los campos; y las mejores familias paseaban por la calle del comercio. Las mujeres con sus vestidos de tul, sus encajes, sus corpiños, sus sombrillas y sus monederos colgando, compran roscas de Alcalá en las tiendas y son chicoleadas por los militares de repmplazo que ahora ocupan los hundidos edificios. Los señores, en el casino, aburridos, juegan al mus y, recostados en sus sillones, hablan de política cuales Menéndez y Pelayos: mucha palabra y pocas soluciones para una España que lleva el paso de un carro. La única industria que hay en esa Alcalá que visitó Unamuno es una fábrica de ladrillos, parada casi todo el año. Mientras, los labriegos, los braceros y los obreros sin trabajo están lampando, mientras las viejas que mean de pie, buscan algún gato o rata para hechar al caldero. Se va haciendo de noche. Llegará la noche. Y la tormenta. Las sombras de “el Viso” dejan la alicaída ciudad, otrora brillante, en penumbra. Alguna vez, algún carro, entra en la ciudad a esas horas y un perro en sus calles, empedradas con cantos redondos, ladra solitario. ¿Qué era España en 1898? Se preguntan todos con tristeza. Las viejas monjas en sus conventos, el ejercito acuartelado en viejos colegios que se caen y las putas. En Alcalá de Henares, mi Álcalá, putas, monjas y militares. Nada más quedaba. Alcalá de Henares: reflejo todo de la España toda, que sufre y llora. Las monjas, con sus garrapiñadas, rezan en los conventos. Sus jóvenes sin dinero para pagar su excedencia, también: es el sorteo de quintas, y los ejércitos se baten en Cuba, en África, y en Filipinas, luchando por una España que nadie sabe lo que es ya. Los que fueron subditos del rey de las Españas, se aburren sin nada que hacer, y sus estómagos vacíos, claman por las tierras circundantes muertas con el afán de trabajarlas Las viejas, en el camino de Guadalajara o de Madrid, se calientan vendiendo a algún despistado transeúnte sus dulces almendras.