martes, 9 de septiembre de 2008

Lección 5ª De la Restauración al Drama


1)


Estimados oyentes de este curso que trata de la evolución de las ideas políticas en España. Anuncio que este es la última conferencia que sobre la materia daré. Por tanto: Hoy doy por cerrado este ciclo o lecciones. Estas lecciones van dirigidas a quienes quieran leerlas. A nadie más. A ninguno se le ha obligado a entrar en la clase. Dirán Ud. que hace un joven mozo dando clases a quienes ya lo saben todo y que ¿Quién soy yo para dar lecciones a nadie? Tienen ud. Razón. No las lean. No las oigan. No van dirigidas hacia los que piensen eso. A quien le haya aprovechado de algo: bien sea. A quien no, pues nada. Espero, con todas, que haya sido de su agrado Les dejo en franquía para seguir su camino de por separado y les abro la espita para que sigan indagando por su cuenta. Les recomiendo, con profundo amor –que es el verdadero camino que lleva a las verdades-, que analicen y lean las obras literarias de la posteriormente llamada Generación del 98, para entender como era el hombre español de por entonces: Pío Baroja y Unamuno son muy recomendables. Posteriormente lean sobre las generaciones postreras a éstas: lo que indagaron sobre aquellas primeras, sobre el profundo desasosiego y desmoralización que vivió la España causado, sin lugar a dudas, por el régimen caciquil (local y provincial) y oligarquico (nacional) instaurado por Cánovas. Es muy interesante seguir, yo así lo hago, las cartas públicas que Unamuno (casticista) y Ortega (Europeísta) se lanzan: vean ustedes, a modo de ejemplo, como dos cabezas egregias que se llevan la contraria pertinazmente se buscan y complementan. Para aquellos españoles, estos si que patriotas, España era un problema: no andaba para delante. País parado. El uno abogaba por una postura Española: ver lo bueno de dentro. El otro apuesta, en cambio, la europeización como única solución. Analicen después lo que aconteció en España con la suficiente entereza moral y analicen como se dio solución al mismo. Sigo, en fin, con la lección de hoy: Como vimos el otro día, podemos aseverar varias verdades extraídas del puro contemplar la vida, tanto privada como política; verdades esenciales para entender muchas cosas, y disculpen el lenguaje empleado: 1) Quien no tiene dinero: pone el culo por candelero 2) Quien no tiene tierras: apriete el culo entre dos piedras. Derivadas de las dos anteriores 3) Quien no tiene perras: le mandan el hijo a la guerra y 4) el que no tiene dinero: le dan por culo. Véase que esa era, en resumidas cuentas, la España de la Restauración, aún sirvan esos axiomas como verdad indubitada para entender la convivencia social. Aquí y en Lima. No dejen de advertir la realidad que había en cada pueblo español: verán lo siguiente: 1) Casi nadie tenía dinero, a excepción del cacique y el tendero y 2) Casi nadie tenía tierras, a excepción del cacique y 3) los curas comían caliente todos los días. Esto último no viene a cuento: pero era verdad. A unos, los más díscolos, se les hinchaban las venas ante tanta injusticia; a otros, lo más pragmáticos, ordeñaban la vaca para el amo, que buenos pollos del corral se zampaba, dejando para el ordeñador unas migajas en el plato. Llamaronse a los primeros “las izquierdas”, llamaronse a los segundos “las derechas” –ordeñador y amo-. Acuérdese cada cual de que plato ha comido: 1) si con cubiertos de plata o, al menos, en platos, 2) si de las escurriajas de los mismos, o 3) en el campo, con navaja cochinera, mientras se cuidan las bolegas; adviertan, además, que es fácil adaptarse a la sodomía cuando se les abre el culo a las cebollas y tampoco es difícil, mientras se coma, el si señor y un mande ud. Algunos eso no lo soportan de buen grado: entiéndanlo. (Descanso para un café)



2)


Estábamos, por tanto, en La Restauración, época de hartazgo, y golpe de efecto: el desembarco en Aluzemas. Asoman las banderitas, que son guarda y seña. Pero en esencia: 1) la gente, repito, no tiene dinero 2) la gente no tiene perras 3) la gente no tiene tierras y 3) Lo que más duele a la honra y derivado de 1) 2) y 3): se debe hacer, en cada pueblo, lo que las santas narices del más rico ve bien y, si no: el dedo acusador de los que tienen poder para decir lo que está bien y lo que está mal caerá sobre ellos. Son gentuza esos, asevera el tendero, gentes de mal vivir, vagos, sentencia el cacique, mientras se palmea la panza y apura el orujo en compañía del jefe de la Guardia Civil Local: No les quite ojo. Los tres, en el café de la tarde, mientras esperan al cura, para echar la partida. Canalejas asesinado: lo mismo da liberal que conservador. La de los collares y lo perros. ¿Qué son los partidos? Una cosa informe que hay en Madrid: sean como sean los diputados, cada cual de su padre y su madre, ninguno ha pasado de Cuatro Caminos para arriba ni han llegado de Villaverde para abajo. El partido: en Madrid. En los pueblos hierve la sangre, en las ciudades claman los políticos, en Rusia arde Troya, en América se hunden los mercados, en Italia aparece Mussolini, en Alemania cuecen habas durante la República de Weimar… ¡Extra!!Extra!!Extra! ¡En las elecciones municipales ganan los Republicanos! ¡En las elecciones municipales ganan los republicanos! ¡Extra! ¡Extra! ¡Extra! ¡El rey se va en coche a París!... Adviertan ustedes el porqué la República advino vía elecciones municipales y no de otros modos, rompiendo la regla histórica española, que hasta la fecha había consistido en que un bigotudo militar (liberal) o un militar con toda su inteligencia en los cojones (Conservador) entrase en los parlamentos. Calma. Organicemos las cosas. Me es muy difícil explicitar lo que vino después en estas líneas comprimidas. Como ejercicio les propongo que rellenen ustedes las elipsis dejadas. Los problemas a los que se enfrentó fueron los siguiente, anoten: 1) la gente no tenía tierras, repito, por si no se habían dado cuenta de ello, y advierta que ocurre en el culo si pasa eso 2) la gente era analfabeta 3) el ejercito estaba lleno, repleto, de militares con experiencia bélica 4) Las mujeres van a misa 5) la iglesia era muy rica 6) En los pueblos no había experiencia de gobierno, ni letras, ni formación suficiente para ejercer los cargos por parte de los campesinos sin tierras 7) Los campesinos, repito, sin tierras no tienen formación política. 8)la Iglesia es la torre más alta que se ve 9) las cabezas son muy duras … 10) España, hasta entonces, era territorialmente dos cosas: 1) el ano, situado en el centro, donde se encontraba la mierda de los partidos y 2) los intestinos: situados en la periferia: póngase un tapón en el culo, porque la Restauración causa estreñimiento, y revientan los intestinos. Con esto último me refiero al problema territorial. Muchos problemas y poco seso: España no estaba preparada, ni mucho menos, para la democracia. Faltaban aristocracias intelectuales que dirigiesen a las masas: así lo señala Ortega. Los caciques se unifican. Crean la CEDA. Las masas obreras y campesinos sin tierras nos los soportan: la injusticia ha sido secular ¡Y ya está bien!: Los quieren matar. Se queman Iglesias. Se matan curas. Se necesitan nuevas ideas, nuevas formas de control social. Orden Público. Se necesita una retórica que controlen a las masas airadas. De Italia se aprenden cosas: Sánchez Mazas viaja a Roma. Le extasía la rimbombancia del lenguaje Alemania también vale. Los militares liberales se jubilaron. Quedan los conservadores. Los sobrinos, tíos y hermanos de los cacique hacen piña. El ambiente es inaguantable. Quema. Elecciones Generales: España se fragmenta definitivamente… Han sido ustedes muy amables. Y no olviden prepararse para el examen. También entran para el mismo dos comentarios de textos: 1) Réquiem por un campesino español de J. Sender y 2) La familia de Pascual Duarte, de Cela. Esperemos que todos hayamos aprendido de una vez por todas.! Que ya está bien ¡ y hagamos, de una vez por todas una cosa: democracia. Por ello, jóvenes: prepárense para hablar, prepárense para argumentar, prepárense para negociar y prepárense para construir democracia.

Lección 4ªLa guerra de Melilla, por si no tuvimos suficiente con Cuba.

LECCIÓN 4ª:

La guerra de Melilla, por si no tuvimos suficiente con Cuba.



Recapitulemos lo dicho en las lecciones anteriores y enhebremos más tarde. El primer día vimos como eran los caciques, la oligarquía propietaria y terrateniente, quienes mandaban en los pueblos. Ellos, ayudados por el párroco, el médico y el boticario, centraban la tertulia política local. El resto del pueblo: no pintaba nada. Es importante que retengamos esto para más adelante. El estado se invertebrada de esa manera: en el pueblo gobernaba el cacique y en Madrid el partido del cacique. Eran los dos lugares donde se hacía la política: 1) en “el centro” y, hacia fuera, en “las provincias”, como satélites del mismo centro, donde gravitaban las capitales de provincia que ni pinchaban ni cortaban: salvo con la aquiescencia de los referidos oligarcas que las controlaban desde sus pueblos y 2) en las localidades. Esta era señores la Restauración: la democracia liberal. Problemas españoles resueltos: 0. Problemas españoles dejados sin resolver: todos. En el segundo día vimos el batacazo bélico, pero sobre todo moral, al que éstos patriotas ínclitos, de grandes mostachos retorcidos hacia arriba, impecable vestimenta y sobreros de copa, puestos allí por el tendero del pueblo, el de la barriga hidrópica, y el de los cojones grandes, dirigieron al País, todos ellos grandes patriotas: a la pérdida de las últimas posesiones coloniales. Vimos ayer, además, como era la vida agreste de los pueblos españoles y puse como ejemplo la novela de Blasco Ibáñez. Es ejercicio necesario su lectura. Solo señalar algo importante que en ella se refiere al principio: “cuando se moría (se refiere en el pueblo y era trasladado en la barca del correo) un pobre sin barca propia, el ataúd se metía bajo un asiento del correo y la embarcación emprendía la marcha con el mismo pasaje indiferente, que reía y conversaba, golpeando con los pies la fúnebre caja”. Hoy como ayer: “quien no tiene dinero, pone el culo por candelero”. Quien no tenía nada, nada era. La sacrosanta propiedad y el Derecho Romano. Éstos, como es de suponer, eran casi todo el pueblo menos cuatro. Los dichos más arriba. Por ello el pobre tío Tono, con la Borda, trayendo espuertas de tierra empeñado en una empresa de años, tal vez de toda la vida: tener su propio terruño: una ciénaga donde sembrar el arroz. En fin, continuemos, y dejemos las digresiones literarias para otra ocasión.España era, por tanto, como nos señalaba Ortega, la tierra donde el señorito, el hijo del cacique, al ser detenido por escandaloso, toma el número del guardia para que lo dejen cesante al otro día. En fin: Veamos algunos elementos más de la política nacional de aquellos años: La guerra de Melilla: ejemplo de la villanía gubernamental. Entonces, claro está, no era como hoy: muchos lo han vivido. El ejercito era de reemplazo: se cogía gente del pueblo: los mozos. Y sin más, ni más: al tren, la escopeta al hombro, al barco y a pegar tiros "a los moros". Huelga decir quienes eran los elegidos: me imagino que se supondrá: los hijos de los caciques no, por supuesto. Miren lo que señalaban algunos intelectuales clarividentes en 1909, y verán que es lo mismo que, hace poco, hemos dicho del que se autoproclamaba heredero de Maura y su gobierno. Lean, lean: “Estamos gobernados por una comunidad gobernante de cuya totalidad ignoramos que pensamientos tiene: por un gobierno sin ideas políticas, sin conciencia política. En cuanto a los ministros tomados individualmente, nos costa que algunos de ellos no piensan ni han pensado nunca nada. (…) No rigen, señores, ahora, y nos regirán probablemente cuando el gobierno cambie, gentes respecto a las cuales no podamos aunque queramos ejercitar esa virtud del respeto (…) Platón quería que gobernasen los filósofos; no pidamos tanto, reduzcamos al mínimum nuestro deseo: pidamos que no nos gobiernen los analfabetos. ¡y aún peor ,señores, que los analfabetos intelectuales son los que a la vez practican el analfabetismo moral! (…) Dentro de pocos días caerá probablemente el partido…¿Cómo llamar a ese partido? ¿Puede ser conservador quien destruye la vida de los ciudadanos en Melilla y Barcelona, quien tira al Estrecho los dineros ajenos, quien acaba de quebrar ante Europa la maltraída ampolla del honor nacional? Yo no veo que conserve nada este partido: sólo veo aumentada hoy, gracias a sus desvelos, la fama de la barbarie pública española” (Ortega, Los problemas nacionales y la Juventud). Claro: los hijos del cacique no iban a Melilla. Hilen para próximas lecciones: donde no hay harina todo es mohina. ¿Quién va a la botica? Por cada persona pobre, tres ricas. Como pueden ustedes comprobar, las cosas son sencillas de entender más de lo que parece: no hacen falta arengas enfebrecidas por líderes varios. No hacen falta teorías sociales más o menos abstractas. No hacen falta nombres rimbombantes ni programas políticos concienciadores. Como no se quien dijo (bueno si lo se): No me mees encima y me digas que está lloviendo. Porfetizaba Ortega: Volverán las casacas bordadas de pupilas a encerrar corazones de jaques (referido a los parlamentarios conservadores: Y vaya si volvieron. Maura reencarnado. Buenas tardes.

Lección 3ª Trochas Gumias y calabozas



Lección 3ª

Trochas, gumias y calabozas

El homenaje y afecto al S. Múgica, cuyas clases y magisterio han dejado un profundo poso en mí.


Estimados oyentes de este curso sobre las ideas sociopolíticas en España: buenas tardes. Siento un gran agrado de ver vuestra oreja inhiesta e interesada por nuestro pasado político más reciente. Se que este curso va dirigido, especialmente, a aquellos que se educaron, y no han leído otro, que con la Enciclopedia Álvarez: y, por tanto, se que clamo en el desierto; aún así no me rindo, espero que tres o cuatro me sigan, al menos.Tengo en mis manos un manual de la Historia de España, editado en 1939, que se lee con gran interés. Desde la pág. 1 hasta la 228 consiste en una serie de relatos, más o menos mitológicos, con gran importancia para, según ellos, la historia de España: la conversión de los godos a la verdadera religión y señalando como enemigos de la unidad de España a los arrianos y a los Judíos: no faltan tan poco “la Reconquista”, el “Cid Campeador”, “las Navas de Tolosa”, “La conquista de Granada”, “Bailen” y la “Virgen del Pilar no quiere se francesa que quiere ser capitana de la tropa aragonesa”… nos encontramos, al fin, una página, la 256, que habla de Restauración; media página que termina con el siguiente exordio: “Los carlistas, manteniendo, con intransigencia, su bandera limpia y su postura de guerra, significaban la advertencia clara de que la batalla era más profunda, y algún día habría de darla en el terreno duro y violento de la Verdad(¿?).. Que fue el de los tercios de Carlos V, el de las guerrillas de la independencia: que es el de las milicias de Franco”; desde ahí, breve paso por el reinado de Alfonso XIII y salto campanudo hasta el “Glorioso alzamiento nacional”, con el consabido relato del herocio Alcázar y ¿Entre medias , qué? En fin, dejo este librillo en su estante, pues no hay libro que merezca ser quemado y volvamos a la parte del curso que nos proponemos no sin antes advertir que muchos de los que nos gobiernan en diferentes niveles políticos tuvieron como instrucción política, y en algunos casos única, estos textos. Valga la advertencia. Comienzo: Nunca será lo suficientemente alabado esa obra maestra de Don Vicente Blasco Ibáñez titulada “Cañas y Barro”; cambien ustedes ese pueblo de chozas, de tierra pisada, por cualquiera del mundo rural español. Situemos la Albufera en alguna inhóspita y agreste selva; cambiemos las barcas por “trochas”, “el pechar”, por el movimiento de brazos necesario para “rozar” las tierras con gumias y calabozas, y observaremos como eran los pueblos durante la Restauración. Por allí Anda Sangonera ¡¿Quién no conoce a Sangonera?! “Todos hablaban de él. ¡Famoso Sangonera! No había en el pueblo otro igual en los pueblos del lago. Tenía el firme propósito de no trabajar como los demás hombres, diciendo que el trabajo era un insulto a Dios, y se pasaba el día buscando quien le convidarse a beber” !Cuantos caciques de hoy en día se burlan del bueno de Sangonera, el de la buena muerte!. Y el tío Tono, admirable, moralmente: “No había en toda la Albufera hombre más trabajador que el tío Tono. Se había metido entre ceja y ceja ser propietario, tener sus campos de arroz, no vivir de la pesca como el tio Paloma, su padre (…) iba rellenando de tierra traída de muy lejos, la charca profunda cedida por una señora muy rica que no sabía que hacer con ella”. Pudo comprar aquella ciénaga tras muchos años trabajando para ella recogiendo arroz: el novedoso cultivo valenciano. Y la bondadosa, callada, Borda. Ponga ustedes boina, azada, y atajarres y verán por los vergeles a hombres similares. ¡Cuantos de ellos no se han dedicado a hacer fincas para otros! ¡Cuántos de ellos, después de humillar la cerviz, colocar piedras y hacer paredes, andan hoy alabando a aquellos para quien trabajaron, orgullosos, quedando los nietos de aquellos ricos y los nietos propios con un si señor y un mande Ud.! Pero ¡Ay El hijo! Tonet, que estuvo en la Guerra de Cuba, y vio mundo: ¡que trabajase su padre!, que el se quedaba con Sangonera. Si, a fin de cuentas, decía, todo el dinero del pueblo iba, pian pianito, a casa del cacique: el propietario de casi todos los negocios de el Palmar: el famoso Cañamel. Y que decir de la bella Neleta, mujer pragmática, con ínfulas de señora, viniendo, como venía, del mismo barro que tragaba todo el pueblo, a excepción de Cañamel; si no hubiera sido por casarse por el tendero viejo, orondo y rico; uraño y trabajador, mala vida llevaría con el mozo más apuesto del pueblo; de seguro, hubiera marchado a la capital a servir y allí, toda su vida hubiera vivido con ínfulas de ser como aquellos a quienes que servía: con ínfulas de marquesa. Ese discreto encanto de burguesía que nos señaló Buñuel. Pero la vida es cruel. Nos queda el tio Paloma: !Lo que el hombre había visto sin salir de la albufera! Veamos quien son cada cual: Sangonera y Tonet, los díscolos antisistema, Los que se negaban a trabajar para que otros se enriqueciesen: los vagos, según la terminología usual despectiva usada por los de siempre: los que no se miran al ombligo. . El tio Tono, el personaje memorable, el que trabajará como un perro toda su vida para tener tierras propias; nada sabremos de sus ideas políticas. Dependerá como salga: y sabemos como será: mal. Neleta, la altisidora, la que siempre querrá ser de derechas, sin serlo. Y, este sí, Cañamel: la derecha del Palmar. Junto con el tio Paloma: el abuelo cazurro que sabe cual es la vida buena: pechar en el lago Lean la novela de Blasco Ibáñez. La novela ¿Eh? Buenas tardes.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Leccion 2: Una España de patriotas. Dios nos libre de ellos.




Lección 2


Una España de patriotas. Dios nos libre de ellos.

Bienvenidos, oyentes míos, a esta segunda lección de este curso comprimido sobre la Historia de las ideas políticas en España. Ayer estuve explicando cual era la figura primordial de la política española del último cuarto del XIX: los caciques. Continúo hoy, si ustedes quieren seguir atentos, por su utilidad para analizar la realidad social que hoy sentimos, esperando que sea de su agrado. Comienzo: Siendo, como era, la restauración canovista un régimen podrido, en su esencia un régimen particularista, localista… tenía un apelativo más adecuado: corrupción política generalizada y organizada. Aquí mandaban cuatro: el cacique, el cura, el médico y el boticario. Todos los demás: al campo. De vez en cuando parecía adecuado, para dar forma de sensación de movimiento, darle a la manivela: El cacique se quedaba a la sombra y, por algún tiempo, dejaba que el partido del médico y el boticario gobernasen en Madrid. Era una manivela que avanzaba poco, la verdad. Los dos partidos que se turnaban en el poder eran una misma cosa: lo mismo me daba carne que pescado, dos caras de la misma moneda, los mismos perros con distintos collares. El segundo apelativo adecuado a la Restauración era otro: inmovilismo y patriotismo de pacotillas. Y voilá: ahí tenemos esa España: la de los caciques haciendo España: una España de patriotas, todo sea dicho. Tenemos el ejemplo de Cuba: nuestros barcos se iban a comer el mundo, los Yankees, como poco, disputarían en canoas las ínsulas… Y los caciques, en sus pueblos, mientras, hacían y deshacían a sus antojos: que les importaba a ellos ni Cuba ni España. En esto quizá con acertada razón. Ahora bien fue uno de los partidos que ellos imponían quien tomo aquella decisión, y no otros, y fueron los periódicos que ellos leían y seguían los que inflamaron el ambiente: Dulce bellum inexperti (la guerra atrae a quienes no la han vivido) y Glycis apeiro polemos (la guerra es dulce para quien no la ha probado). Y fueron los partidos que ellos imponían, y no otros, los responsables del desastre, como acreditados estudios han puesto de manifiesto. La Guerra de Cuba fue el desenlace a una política nefanda llevada a cabo por un régimen donde se escuchaban fervorosas arengas, patrióticas soflamas… por parte de los corruptos oligarcas que gestionaron el sistema. Sirva esto para reflexionar en esta segunda Restauración en que vivimos. Es interesante escuchar lo que decía Ortega en 1909 al tanto de la guerra de Marruecos y los sucesos de Cataluña, gestionados por esos patriotas que bien quieren España; oigámosle, pues no me parece escuchar cosas que me parezcan tan lejanas en el tiempo: “No, no creo que haya sorprendido ha nadie que un gobierno envíe a un pueblo a una guerra cuyo motivo y cuyo fin ignora todo el mundo. Nadie tenía derecho a esperar de nuestros políticos ni un alto sentido de moralidad social, ni una gran complejidad intelectual, ni siquiera ese respeto hacia los gobernados que es la virtud mínima de los hombres de estado. (…) A nadie habrá sorprendido que so pretexto de restaurar la tranquilidad en la fisiología de Barcelona se encarcelen unos cuantos millares de ciudadanos, docenas de ellos sobre los que no pesan ni aun aquellas sospechas o indicios de culpabilidad que permitan incoar un proceso; sean otros deportados y confinados en pueblos donde no han podido hallar ni alojamientos ni medios de vivir, se fomente la expatriación de muchos miles, se cierren mñas de cien escuelas y se hostiguen todos los malos instintos de las clases elevadas; que se suspendan con largísimo tiempo aquellos derechos que dan su dignidad a la vida moderna, que se entreguen las decisiones de la justicia al Juicio de Dios de los tribunales militares; que se amenace a la Prensa y se la trate con gestos y frases de rey de taberna, como si la Prensa fuera solo una industria de una sociedad anónima y no un derecho de los ciudadanos; y, sobre todo, que se aproveche esta violencia jurídica para inyectar en el pueblo español las mentiras oficiales” (Ortega: los problemas nacionales y la Juventud. Ateneo madrileño. 1909”). Una España de patriotas. Dios nos libre de ellos. Buenas tardes.

Curso: EVOLUCIÓN DE LAS IDEAS SOCIOPOLÍTICAS EN ESPAÑA.


EVOLUCIÓN DE LAS IDEAS SOCIOPOLÍTICAS EN ESPAÑA.
LECCIÓN 1ª
Compuesta por Jake.


EL CACIQUE

Visto que para algunos su libro de cabecera de instrucción política fue la enciclopedia Álvarez, veo necesario iniciar curso formativo para interesados en le evolución política y social de las ideas en la España nuestra. Quien se muestre interesado puede seguir este breve curso. Y quien no: pues que siga su camino y adiós muy buenas. Cada cual ve el mundo de acuerdo a sus lentes teóricas; yo he tratado desesperadamente de limpiar los cristales de mis lentes sistemáticamente...


Hay muchos que piensan que la animadversión contra curas y párrocos es relativamente reciente. Muchos opinan que fueron las masas obreras las que allá en la Revolución de 1936 las que dieron inicio a los oprobios. Nada más alejado a la realidad y equivocado razonamiento. Todo el siglo XIX significó una censura a la teología; no en vano Augusto Comte inició un intento fructífero que cambio el mundo: “la filosofía positiva”. Conviene que tengamos esto en cuenta: el siglo XIX fue el siglo del progreso, el siglo de la democracia liberal y, en fin, el siglo de la ciencia. Una nueva corriente salpicó al mundo: “el positivismo”; la filosofía se agostó. No quiero yo ni decir que aquella fue una edad de oro: ni mucho menos. Pero lo que es cierto que aquellas ideas fueron: niéguelas quienes quieran. Es preciso iniciar y poner sobre el tapete cuales han sido la evolución de las ideas, esas que se expresan por escrito, y que hacen palanca para mover al mundo más de lo que se cree. Necesitamos saber: ¡atrévete a saber! He constatado un tremendo déficit en estas materias por aquellos que quieren hacer política y por aquellos que hablan de política, sabiéndolo todo cuando opinan y que, a la legua, se les nota que no saben de la misa la media. Los hay muchos que no conocieron más que lo que un texto escolar unos cuantos decidieron como verdad y nunca les ha dado por ahondar en los clásicos –que son los vinos del intelecto-, ni emprender horizontes espirituales más alejados de los que vieron siendo niños. Nada me parecería eso importarme si éstos no pretendiesen hacer política y hablar de política: y campear por la arena pública impunemente. Estos, y todos, nacemos en un mundo que parece puesto ex nihilo expresamente para nosotros. Las explicaciones que se nos dan nos parecen suficientes: no es preciso esforzarse por encontrar más verdades que las simples que se nos inocularon en su día por regímenes anormales en lo que los sociólogos han llamado “proceso de socialización”. ¡Tenemos que conocer!: lo necesitamos. Muchos piensan, por ejemplo, que el más tremendo drama moral que sacudió a España fue la guerra Civil. Aquí suscribimos que el drama fue humano, pero el drama moral se labró de antemano. Fue otra fecha más importante la que supuso en centro de la gravitación moral española dolorosa: 1898. La pérdida de Cuba y Filipinas. La Guerra Civil fue corolario del siglo XIX. La Restauración fue el régimen que desencadenó aquellos males. ¡Ay la restauración! ¿En que consistía? Consistía en un régimen manifiestamente localista: particularista. Muchos males están anotados en su debe. Era un régimen, es cierto, donde se mandaba en los pueblos: las localidades eran el centro político; esto hubiera sido del todo fructífero si en ellas hubiera mandado todo el pueblo. Cosa que no era así: en los pueblos mandaban “los Caciques”. No se estremezcan cuando oigan su nombre: era una realidad. Una realidad que, años ha, sigue sosteniendo muchas de las apreciaciones que sobre política se hacen en localidades de política salpicada por la incomprensión. Los caciques eran aquellos propietarios con suficiente poder como para decidir políticamente sobre todo en el pueblo: El gobernador, la justicia, la alcaldía, el orden público, las elecciones. Todo el mundo del pueblo debía ver el mundo con las pupilas del cacique. En comer estaba la ganancia: y la cadena de favores era necesaria; quien no veía el mundo moral tal y como el cacique consideraba estaba condenado al ostracismo: a la miseria. No en vano muchos veían en el oligarca la manera de sobrevivir y se adecuaron a sus imposiciones sin más ni más: era necesario para ellos y una postura pragmática. No eran necesarias elecciones: con el voto del cacique valía. Esto no quiere decir que no hubiera elecciones: haber las había: pero todos votaban lo que el cacique disponía que se votase. Fué curioso el nombre que se le puso a aquello: el "pucherazo". Como no había control sobre lo que en la mesa electoral se hiciese el que allí controlaba era el que mandaba y punto. Pues así estaba hecho el mundo desde que es mundo. En el pueblo había otros representantes egregios ante los cuales el cacique debía mantener buenas relaciones: el médico, el boticario y el párroco (los maestros llegaron después: en la II república. El régimen posterior los unío al triunviriato controlado). Los dos primeros eran los representantes de la ciencia y sus progresos: eran los representantes del positivismo; y por regla general eran “los liberales”. El párroco era el representante espiritual de la vida eterna prometida y del mantenimiento del status quo: del inmovilismo. El resto del pueblo: ni pinchaba ni cortaba. No eran nada políticamente. Este régimen estaba condenando la política nacional: los caciques veían todo lo “nacional” como alejado de sus pretensiones más cercanas: dominar en el pueblo. Imponer su modo de ver el mundo a los demás. A “los liberales” les tenía controlados y a éstos hombres de ciencia poco les preocupaba mientras no rompieran sus microscopios. El párroco no le producía ningún daño a sus intereses de dominio local: era su aliado. Vivía el cacique feliz con el sistema: la política, en su pueblo, era él. Los que le bailaban el agua les iba bien: a los que no: ¡Ay a los que no! Nadie osaba rebelarse a tan egregia porte. La consecuencia de ello fue explícita: no gobernaban los mejores. Aquel sistema era una “Oligarquía” y no una “Aristocracia”. Para los grandes problemas nacionales se retrotaían al imperio, a las armas oxidadas de hollín luengos años depositadas, a Carlos V y Felipe II: y poco más le importaba: fuimos imperio. Y ese fuimos imperio nos trajo el mayor balara palo que como nación nos supuso: la pérdida de las últimas colonias. Vale tener en cuenta estas aseveraciones, muy apretujadas, para conocer lo que las cosas fueron, para comprender lo que las cosas son. Y porqué algunos continúan con esa “vieja política” y porqué algunos piensan como piensan.

sábado, 30 de agosto de 2008

Socialistas en Denver y los patriotismos de la Derecha





http://www.abc.es/20080830/opinion-firmas/socialistas-denver-20080830.html

Ahora nos dicen los del ABC que los demócratas americanos tienen más que ver con los suyos, los del PP, que con los socialistas. Argumentan que los conceptos del individualismo, de la responsabilidad individual y la meritocracia reivindicada en Denver por Obama casa mal con el PSOE y que, en cambio, están más cerca esos valores para con los del PP. Megalomaniacos son un rato largo éstos, como si aquellos atributos no fueran predicado para personas concretas, votantes o no del PP. Pero sobre todo son, sin embargo, en la libertad, el sentido de la nación y el patriotismo mostrado por los demócratas em lo que les unen más a los del PP. Me troncho: me imagino que se referirá a otros del PP porque por más que miro a mi derredor lo que veo aquí son otros muy diferentes: el de la libertad del pajarraco, el sentido de la nación que había en la Restauración, en el barroco y durante el franquismo, y el patriotismo de pacotilla de los que solo saben de España que: “el Miño nace en fuente miña, provincia de Lugo…” y la retahíla subsiguiente sobre ríos, reconquistas, moros, alzamientos y alcázares. Está claro que el partido demócrata es muy diferente a lo que el partido socialista es; tanto diferente como que los EUA lo es de España: pero de ahí a decir que Aznar tiene más que ver con Obama que Zapatero es desternillante. Sin embargo es en la bandera del patriotismo donde hacen bandera. (No me extraña en nada por estos periódicos que digan lo que dicen: son los mismos que, como nos recuerda Baroja en “el árbol de la Ciencia”, decían que iba España a dar candela a los USA en Cuba: y salieron como el Rosario de la Aurora. Hemos visto como los patriotas éstos de las derecha periodística nos metían en guerras sin ton ni son: la de Cuba contra los Yankees, que entonces eran enemigos, la del África cuando Alfonso XIII, como que bien valía el cuento de Leopoldo Alas de “Adiós cordera” y la de Irak mucho más recientemente. Si no entramos en las mundiales no fue por voluntad patriotera sino porque España, por entonces, ni pinchaba ni cortaba en el ámbito internacional: eran aquellos españoles, a su pesar, culo del mundo. !Que se lo pregunten a Krausistas, regeneracionistas, reformistas, casticistas y liberales!. A los de las derechas no se lo pregunten: andaban localistas en políticas más a su interés a través del cacique, y para lo que no asomaban sus narices: fuimos imperio. Lo mismo que la España en tiempos de Franco, que en el NO-DO emitieron una película de cierto Valle y su progreso donde el que no tenía boina tenía mulo, mientras Alemania y el resto de Europa iban a toda máquina, produciendo lavadoras). En fin, continuo: se refiere este periódico como patriotas a los de PP -como más patriotas, vamos, y a sus electores, y lectores por tanto, como mas españoles - cosa que ya lleva bastante tiempo calzandome. Me imagino que no se referirán a esos que asomaban en las manifestaciones convocadas por la iglesia católica, honorable institución. Pues de éstos no es descabellado afirmar que si se les hiciera examen pocos de ellos sabrían decir que había en España de 1931 a 1939. La respuesta correcta, zoquetes, es ésta: una democracia que se fundamentaba a modelo en el constitucionalismo continental descrito casi coetanemente por Kelsen. Y si alguno lo sabe prefieren no decirlo: son así de patriotas. Prefieren tender velo: y si preguntas a alguno no se que historias te cuentan de Primo de Rivera. ¡Vamos! ¿¡que según estos del ABC éstos del PP son patriotas!? ¡Si para ellos España nació en 1939!: esa es su españolidad: ¡Pero que vamos a esperar de ellos: si no han visto otra! Y no esperes de su partido otra versión: haría tanto daño al de la boina que enarbola la bandera con el pajarraco. Sin embargo parece decirnos la comentarista que Obama sabe cual es la misión moral de América, cosa que los socialistas no saben: y que en sentido contrario hemos de entender que los del PP sí lo saben. Por eso andan pensando en estrategias de futuro, como ha hecho el PSOE creando órganos para analizar el futuro social. Poco comprenden muchos que los países no son lo que fueron: sino que son lo que serán. Son los mismos perros con los mismos collares de siempre: -no les dije lo de Trento-: los mismos patriotas a quienes Ortega dirigió su “Vieja y nueva política”. Ya nos señaló también por entonces que hay dos clases de patriotismo en “la pedagogía como problema político”. Y no voy a comentarles lo que dijo sobre ellos: Que lean. Y verán que ese patriotismos del que nos hablan en ABC, no se parece al de Obama ni el blanco de los ojos.

viernes, 29 de agosto de 2008

Johnny Guitar: Viena y Jhonny






Esta escena pertenece a un Western. Un Western peculiar y extraordinario. Un Western pasional, femenino, ardoroso. Los primeros 25 minutos son una maravilla en el manejo de tiempo cinematográfico y la contención en el uso de la violencia: que es para mi uno de los elementos formales fundamentales del Western. Sin embargo recojo esta escena inusual para un Western y que encaadiló a Pedro Almodovar, por ejemplo. Es el momento en que se revela la relación pasada entre Viena y Jhonny. El espectador sabe o intuye que hay cenizas o rescoldos de algo incandescente del pasado, o que los personajes se conocen de algo por las miradas, los gestos, la tensión... y luego llega este prodigio de guión.

YouTube - Johnny Guitar

La españa subvencionada y las trompetas del apocaplipsis


Siempre son interesantes las argumentaciones sobre economía que los opinadores de la derecha se sueltan. Interés, claro está, que ya hace mucho que en mi decreció hasta el minimum. Es un tambor batiente la causa que hacen frente al subsidio. Fíjense, por ejemplo, lo que dice Ignacio Camacho en el ABC de hoy. No voy a poner a resumírselo a ustedes, pero el argumento es explícito: los españoles vivimos subvencionados, en especial en aquellas localidades donde la mayoría de su población activa se encuentra en paro. El texto puede parecer más o menos críptico, pero coincide en todo en lo que los ahora del PP dicen llamarse liberales, pues parece ser, por el tolón-tolón que tienen contra la subvención, que no les gusta. Claro está: su libro de cabecera intelectual es Hayek y la escuela austriaca: El ABC del Neoliberalismo. Sin embargo, como yo les vengo indicando, no confundan “liberal” con “neoliberal”. Liberal es una acepción más amplia del espíritu humano, mientras “neoliberal” es la derecha pseudointelectual. Luego está la derecha ramplona. Suele ser natural que muchos de los que abrazan la vieja derecha carcofranquista eso de neoliberal les suene a chino mandarín: ellos se quedaron con el nombre de cuatro calles perpetuas en el recuerdo y a eso dicen llamar derecha. A eso y a sus cuatro amigotes. A los de la derecha no les gusta el estado que subvenciona: que es lo que “explica (…) un fenómeno no del todo negativo que desemboca en la existencia de numerosas sucursales bancarias, concesionarios de coches, tiendas de telefonía móvil y supermercados en pequeñas poblaciones con casi toda la población activa en paro.”. Y esto, claro está, les llevan los demonios. Así que proponen que para periodos de crisis en especial el estado desaparezca; para periodos de crisis y para periodos que no lo son, claro. Les va más la moral del directivo-propietario: ese que ya llenó la chequera, invirtió en terrenos, en acciones y futuros, apartamentos en la costa, locales comerciales y naves industriales y el que venga atrás que arree. Éstos quieren que no se subsidie al personal por varios motivos. Está el motivo de pura teoría económica: incrementa el déficit del estado que para equilibrarlos exigirán aumentos fiscales. No hay más en ese aspecto y es del todo coherente. Luego está el motivo de cafetín, de tertulia de amigotes: -Hola pepe: España se va a pique –claro, como se subvenciona a los vagos. Y tan panchos. La lectura que se hace del artículo de Ignacio Camacho es esa; y del periódico va a la calle en sentido narrado. Los argumentos económicos son razonables; sin embargo, el estereotipo de calle rebaja el argumento al rango de patraña. Ya se que cuando yo hablo también uso estereotipos sobre la moral del directivo. Pero es que el directivo ya se ha llevado el pastel del crecimiento económico: y si no lo ha hecho tonto es-. Es cierto que lo subisidios y trasferencias pueden ser mal gestionados y puede ser, también, que se de a muchos que no los necesitan. Pero prueben a quitarlos. Verán. Redúzcase la prestación de desempleo, redúzcase la asistencia sanitaria, redúzcanse los funcionarios y empleos derivados de la administración, redúzcase el Estado y dejen que campeen a sus anchas los emprendedores, los tiburones, los encorbatados, los financieros, los propietarios, los arrendadores, los especuladores, los dueños, los amos. ¿Sería mejor el País? No lo creo.

http://www.abc.es/20080828/opinion-firmas/consumo-mismo-20080828.html

domingo, 24 de agosto de 2008

Defender uno sus ideas: "maleja" cretinada.

No he conocido mayor cretinada que esa que dice: “cada uno tiene que defender uno sus ideas” u otra parecida, escuchen la sandez: “uno tiene sus ideas y tiene que defenderlas”, que viene a ser igual que lo primero cambiando el orden de los factores. Normalmente las sandeces la dicen los sandios, aclarémoslo, y ahora va y resulta que cualquier politiqueo de tres al cuarto y cualquier conversación política mediocre le llaman, válgame, tener uno sus ideas y, por añadidura se dice, defenderlas. Y normalmente quien dice eso, hablando de política, no suele tener ni idea de lo que es tener una “idea”; porque, la verdad sea dicha, ¿no piensan que no hay nada mas tonto que, por ejemplo, morir uno por sus ideas? (¡Madre!!Y estos son los que nos gobiernan!: panda de mediocres). La idea, creo yo, se confunde con ideología: que es lo que pasa cuando unos pocos, los que quieren hacer política –anda y la hacen- tienen cuatro patochadas en la pelota inflada. Y es que la idea la creo Platón viendo que el mundo era caduco y las verdades perennes. Y ahora va uno cualquiera, me da igual el partido político y va y dice meneando el dedo: “es que yo tengo mis ideas”. La patochada no puede ser más hilarante: me troncho. Cerremos brevemente el paso a las metáforas como a vírgenes locas. Sepamos que es la «idea». Poco me imagino que han reflexionado de donde viene el término: a ellos que les importa, con soltar berridos, eructos y pedos mentales cada vez que hablan les vale. Venga vale voy a decir una cosa que a todos les va a parecer extraña: la “idea” es agua. Vaya veo que os reís: pues en verdad os digo una cosa, eso que he dicho está mas cercano a lo que es una “idea”, que esa idea que los rebuznadores de ¿Ideas? suelen decir. Pero decir eso de que es agua, y que no entendéis, para vosotros que yo lo diga es como si lo dijera Tales o Perico el de los Palotes ¿Verdad? Ideas, menuda cretinada; no os referiréis, más bien, a Valores, que como quien dice son “juicios a posteriori”, que a los politicuatres les suena a chino mandarín ¿Porqué tenemos que amantarles, señor mío? La cosa se simpática: venticinco siglos resolviendo lo de la idea y va, y resulta, que aquí y allá la tienen unos cuantos tertulianos vecindones que tienen “ideas”. Que, no nos engañemos, es como decir que tienen unas cuantas verdades cetrinas para sí, y mis santísimos son pares… y sobre esa razón vital con la cual elaboran sus conceptos construyen su “realidad política”. Me parto el rabo cuando los escucho. Me encuentro con cada eleata defendiendo sus “ideas” que para qué las prisas, no se si parecen Jonios o Corintios o si se encuentran en el Parnaso o, a más a ras de tierra, en el Pireo: Veámosle: todo los saben. Iluminados por el saber experiencial de una larga vida jugando la partida o contemplando el mundo (que dicho sea de paso, no sale de su pueblo – y no me refiero a pueblo concreto-, como quien dice su ombligo, un par de kilómetros a la redonda, como apretado entre varias peñas). Ahí les veo, elucubrando, ¿Quizás como Heráclito indagando sobre el ser de las cosas? Ya, ya, más quisiera. ¿A ver que dice?: “los atentados del 11-M los provocó el ZP”. Y encima hay que reírle las gracias y aplaudir su elocuencia: ¡Bravo, bravo! Resulta que “la idea” consiste en la mayor peripecia humana construida por cerebros egregios y va y resulta que éste tiene ideas y oye las defiende. ¿No me digan que no es para reírse? Pues a mí ni pizca la gracia que me hace. Resultan que van y confunden lo que es “idea” con “pedo” o “rebuzno”. Pasando sin detenernos junto a Demócrito, el hombre de Abdera, tal vez después de Platón la figura más grande en la historia de la filosofía, lleguémonos a un tropel de gentes nuevas que avanzan disputando en largas oraciones. Son los sofistas, y el máximo, Protágoras. ¿No, no, que dice usted? Miren las ideas simpáticas: “los del PSOE son todos unos vagos”, sentencia. Han llegado al concepto: a la madre del cordero: PER. Largo recorrido del “idealismo” para concluir en sonora majadería y aguda conclusión. En fin: yo solo se que no se, que ya es algo, para éstos que defienden sus ideas lo tienen plaro. La Idea es esta: PER; es una idea, dicho sea de paso, que parece un coco.

Fariseos


Suele ser normal que muchos de aquellos que acuden a misa naveguen en la ignorancia. Al tipo más listo que han escuchado han sido al señor cura: así que todos tontos. No suelen darse cuenta de que el cristianismo nació como una secta dentro de los judíos; y esto no lo digo yo, sino que lo dice el propio evangelio. Debió ser Jesús de Nazaret un personaje la mar de sedicioso. Yo diría que fue el Voltaire de su tiempo: propugnó una nueva forma de entender el judaísmo frente a los ultraortodoxos fariseos. Aquellos fariseos eran en su tiempo la Conferencia Episcopal de Palestina: hacían negocios con los tenderetes a las puertas de los templos y cobraban pingues cantidades por los corderos sacrificados. A ver, beatos, ¿Sabéis alguno de vosotros quienes eran los fariseos? Nones. Vais a misa y no os enteráis de la misa a la media: ¿Qué se va a esperar de un beato bobalicón? En fin, que los fariseos eran lo más reaccionario que te puedas ha echar a la cara dentro de la religión judaica. Jesús entabló disputa contra aquellos hipócritas religiosos, pues habían confundido lo que era el culto con el negocio: con la pompa. Isaías ya había profetizado la conducta de Los fariseos de entonces, como los de ahora, así que Jesús les dijo: No lo que entra por la boca mancha al hombre: lo que contamina es aquello que sale de la boca. Estos fariseos, los de hoy en día, los de las ondas y los periódicos, se meten en coto privado y exclusivo de los ciudadanos: la política. Cives, ciudadano, deriva del latín, igual que polis, ciudad, deriva del griego: territorio secular. Y, por todo ello, manchados de pecado, hijos de Caín, son los que abundan entre los prelados y curas: tienen a la beatería ignorante y bobalicona a su lado, rumiando unos rezos de los cuales no entienden. Tendrían estos beatos incultorros que retrotraerse al Concilio de Trento: lugar donde los más ultraordoxos fariseos del XVI, sentaron las bases del dogma católico, para enterarse del significado de esos rezos. En fin, que los fariseos actuales no solo quieren copar el lugar que no les corresponde en el mapa político, sino que además quieren encargarse de la educación a través de colegios religiosos: Fíjate, justamente lo que querían los fariseos en época de Jesús, y frente a los que se reveló. Pero es que esto que os cuento, la de curas y eclesiásticos inmorales ha sido el pan nuestro de cada día: Erasmo de Rótterdam ya lo denunció en su día. Beatos aborregados: habéis olvidado en imitar a Cristo en vida y además de tontos, como sois, sois los mas maledicentes, pecadores, egoistas y malas personas que tenemos en este territorio nuestro.
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Beatos Ignorantes




Beatos ignorantes: pondréis el alma en un puño, diciendo que se os insulta. Pero yo os digo, beatos ignorantes, que no es insulto decir verdad. Pues ¿No es verdad que sois iletrados? Pues eso es lo que sois, beatos ignorantes. Y ese es el problema, que como no leéis, salvo el catecismo: no tenéis ni pajolera idea de nada. Pero no temáis, eso es lo que quieren de vosotros, beatos ignorantes, para hacer un rebaño: rebaño de borregos; sois tan tontos, que la sola voz de un hombre desde el púlpito os hace decir imbecilidades sobre política; beatos borregos, beatos ignorantes, además de pecadores, incapaces de crear una moral racional, queréis imponer vuestra doctrina teocrática a los demás: como tenéis obliterado el cerebro necesitáis una moral heterónoma – la que os dicta un cura – y no tenéis la capacidad para crearos una moral autónoma: hecha solo con vuestra razón. Pero eso es lo que quieren. Ya dijo Voltaire “Debe ser muy grande el placer que proporciona el gobernar, puesto que son tantos los que aspiran a hacerlo” y por eso os necesitan, panda de borregos. ¿Por qué estoy siendo tan duro con vosotros, beatos ignorantes? porque proclamo en voz alta la libertad de pensamiento y muera el que no piense como yo, siguiendo con Voltarie. Dijo Victor Hugo que Voltaire es un precursor: Es el porta antorcha del siglo XVII, que precede y anuncia una revolución. Es la estrella de ese gran mañana. Los sacerdotes tienen razón para llamarle Lucifer. Pero vosotros, beatos ignorantes, vivís como si el siglo de las luces no hubiera acontecido: solo escucháis lo que un solo hombre dice desde el púlpito, habiendo habido muchos y más sabios que él. Si escucháis a un solo tonto, tonto os quedáis. Y eso es lo que os pasa, beatos ignorantes. El Evangelio prohíbe a los que desean alcanzar la perfección amontonar tesoros y conservar los bienes temporales, como terminantemente puede verse en San Mateo. Pero éstos, Midas con capucha, invierten hasta en empresas que fabrican preservativos: beatos ignorantes, condenados están a la hoguera eterna. Vosotros tranquilos: no iréis al infierno por ello, vuestra ignorancia no os hace responsables del todo: pero si sois responsables de ser tan tontos, si sabéis leer. La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano: y esa es la que, beatos ignorantes, quieren para vosotros, los borregos, y –lo que es más grave – para nosotros. Pero ya hace más de doscientos años que los ilustrados nos aclararon lo que esta gentuza hacía, ayudados por otra gentuza impresentable formada por beatos ignorantes. Voltaire nos aseguraba que el ateismo es el vicio de una cuantas personas inteligentes; pero por suerte cada vez quedan menos borregos, aunque vosotros, beatos ignorantes, seguís en entre los rebaños. Queréis el poder, beatos ignorantes, y creéis que son todos de vuestra condición: Decís una necedad y a fuerza de repetirla creéis acabamos creyéndola, que también lo dijo el ilustre filósofo francés, al que nunca habéis leído por lo tontos e incultos que sois. Pero os necesitamos, beatos ignorantes, necesitamos que sigáis dándole a la manivela de las ondas y alineandoos con un partido: por favor: seguid así, panda de iletrados, la izquierda os necesita; para finalizar termino con el ilustrado más jocoso al que vosotros no tenéis capacidad ni entendederas suficiente, en el supuesto que entendáis algo – porque ni lo que dice el evangelio entendéis, cafres, ni lo que dice el cura, bobos, salvo cuando estos hablan de política -: “La esperanza es una virtud cristiana que consiste en despreciar todas las miserables cosas de este mundo en espera de disfrutar, en un país desconocido, deleites ignorados que los curas nos prometen a cambio de nuestro dinero”. La jerarquía eclesiástica durante siglos ha tratado de quemar a los librepensadores: No creías que ahora, nosotros, queremos lo mismo para vosotros, beatos ignorantes; queremos que sigáis contaminando las ondas, queremos que sigáis publicando en los periódicos, que sigáis en los foros: es eminentemente necesario, tanto para ello como para nosotros, porque, gracias a Dios, sois menos que nosotros, los ciudadanos.


«Entendemos hoy en día por fanatismo una locura religiosa, oscura y cruel. Es una enfermedad que se adquiere como la viruela.» (Voltaire Diccionario filosófico, 1764, artículo sobre el «Fanatismo»).

Beatos intransigentes



Ahora sale la beatería intransigente con un nuevo argumento. Quieren imponer las normas del rebaño, no se si decir borregos, al prójimo, mientras, nosotros, los laicistas – que tampoco quiere no decir cristanos- pretendemos que cada cual viva como según sus convicciones le dicten, religiosas o no, y van, y dicen, que les insultamos cuando les llamamos “beatos” y les decimos “intransigentes”. Estos señores fariseos, hipócritas de la mala baba, gentuza se pone de uñas han desoído el mandato divino que Jesús dejó en las Bienaventuranzas. Se molestan porque les llamamos intransigentes y beatos, y no se dan cuenta que ellos son los mismismos fariseos a los que Jesús lanzó duras palabras: ¡ Ay, de vosotros fariseos hipócritas, que recorréis tierra y mar para hacer un prosélito; y, una vez conseguido, lo hacéis dos veces más digno del infierno que vosotros! . ¡Desdichados, perdidos, ciegos! La putrefacción de vuestras almas, encenegadas de cuantos vicios y maldades desdoran al linaje humano, sale de vuestras bocas con toda esa inmundicia que habláis, haciendo política desde lo púlpitos, desde las radios, y corrompe hasta el ambiente que os rodea. Pero aún tenéis tiempo para enmendaros, que ni aún los inicuos empedernidos como vosotros están cerrados a los caminos del arrepentimiento, ni secas las fuentes del perdón. No os descuidéis, no, que el daño de vuestras almas es grande y profundo. Aborreced la iniquidad que os rodea, ¡falsos! ¡Mentirosos! ¡Beatos intransigentes!, Sabed que el que expiró en la Cruz soportó afrentas y dolores, dio su sangre y su vida por redimiros del mal…Porque el sufrió y murió por gentes como Vosotros ¡falsos! ¡Mentirosos! ¡Beatos intransigentes! ¡Curas, clérigos! ¡Dejad la política para los ciudadanos! Y así, quizá, exculparéis vuestros pecados. Pero no, no lo haréis, queréis acariciar el Poder; os gusta la pompa, os gusta el boato: os gusta imponer vuestras convicciones a los ciudadanos. ¡Hipócritas! Ahora decís que os insultamos, beatos intransigentes, ¡fariseos!, ¡No habéis entendido aún que la política es de los ciudadanos! ¡Sacerdotes de la mala baba! y buscaréis la beatificación por mártires. No, vivid como queráis, beatos intransigentes e hipócritas. Os molesta que la Iglesia no esté en el Estado, en la escuela: queréis tener representación en ella. Queréis imponer vuestra manera de ver el mundo a los demás, por ley y SÍ: os llamamos “beatos intransigentes”… porque es lo que sois: No comprendéis que vuestro reino no es de este mundo y os metéis a hacer política: misión que no os corresponde ¡fariseos! ¡arderéis en las llamas del infierno por vuestros pecados!... A Dios.
Ahora sale la beatería intransigente con un nuevo argumento. Quieren imponer las normas del rebaño, no se si decir borregos, al prójimo, mientras, nosotros, los laicistas – que tampoco quiere no decir cristanos- pretendemos que cada cual viva como según sus convicciones le dicten, religiosas o no, y van, y dicen, que les insultamos cuando les llamamos “beatos” y les decimos “intransigentes”. Estos señores fariseos, hipócritas de la mala baba, gentuza se pone de uñas han desoído el mandato divino que Jesús dejó en las Bienaventuranzas. Se molestan porque les llamamos intransigentes y beatos, y no se dan cuenta que ellos son los mismismos fariseos a los que Jesús lanzó duras palabras: ¡ Ay, de vosotros fariseos hipócritas, que recorréis tierra y mar para hacer un prosélito; y, una vez conseguido, lo hacéis dos veces más digno del infierno que vosotros! . ¡Desdichados, perdidos, ciegos! La putrefacción de vuestras almas, encenegadas de cuantos vicios y maldades desdoran al linaje humano, sale de vuestras bocas con toda esa inmundicia que habláis, haciendo política desde lo púlpitos, desde las radios, y corrompe hasta el ambiente que os rodea. Pero aún tenéis tiempo para enmendaros, que ni aún los inicuos empedernidos como vosotros están cerrados a los caminos del arrepentimiento, ni secas las fuentes del perdón. No os descuidéis, no, que el daño de vuestras almas es grande y profundo. Aborreced la iniquidad que os rodea, ¡falsos! ¡Mentirosos! ¡Beatos intransigentes!, Sabed que el que expiró en la Cruz soportó afrentas y dolores, dio su sangre y su vida por redimiros del mal…Porque el sufrió y murió por gentes como Vosotros ¡falsos! ¡Mentirosos! ¡Beatos intransigentes! ¡Curas, clérigos! ¡Dejad la política para los ciudadanos! Y así, quizá, exculparéis vuestros pecados. Pero no, no lo haréis, queréis acariciar el Poder; os gusta la pompa, os gusta el boato: os gusta imponer vuestras convicciones a los ciudadanos. ¡Hipócritas! Ahora decís que os insultamos, beatos intransigentes, ¡fariseos!, ¡No habéis entendido aún que la política es de los ciudadanos! ¡Sacerdotes de la mala baba! y buscaréis la beatificación por mártires. No, vivid como queráis, beatos intransigentes e hipócritas. Os molesta que la Iglesia no esté en el Estado, en la escuela: queréis tener representación en ella. Queréis imponer vuestra manera de ver el mundo a los demás, por ley y SÍ: os llamamos “beatos intransigentes”… porque es lo que sois: No comprendéis que vuestro reino no es de este mundo y os metéis a hacer política: misión que no os corresponde ¡fariseos! ¡arderéis en las llamas del infierno por vuestros pecados!... A Dios.
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Potemkin - Las escaleras de Odessa (Einsenstein 1925)





YouTube - Battleship Potempkin - Odessa Steps scene (Einsenstein 1925)

Bueno, esta no es que sea tan solo una de mis preferidas: es que está unánimente reconocida como una de las mejores escenas de la Historia del Cine. Sólo hay que disfrutarla. Sobran los comentarios.

Grupo Salvaje: - un paseo hacia la muerte-





YouTube - Wild Bunch - Final Shootout

Y que me dicen de este final de Grupo Salvaje, la obra maestra de Pequinpah y ese paseo hacia la muerte de Holden, Borgnine y su grupo, con todo el tiroteo final. A quien no se le ponga los pelos como escarpias cone esta secuencia es que no ama el cine: es el final de una clase de hombres, y de un tipo de Cine los pistoleros míticos del Western. Holden muere con las pistolas enfundadas, las ametralladoras hacen desaparecer lo que fueron estos caballeros errantes con códigos y honores propios. Los cuatro saben que van a morir, pero no pueden dejar a uno de su grupo: son los códigos irrompibles de un género difunto. Pocos saben cual es la sutileza de los planos: que se lo digan a Pequinpah y ese revolver enfundado y a la risa final. Otra para enmarcar

Blade Runner - Time to die




YouTube - Blade Runner - Time to die - Spanish Sub -


Por supuesto, añado esta bella escena de la obra maestra de Ridley Scott, blade runner; el monólogo final es para enmarcarlo en bellas letras: un bello poema sobre la vida y el amor a la misma. He visto cosas que vosotros no podriaís creer. Naves de ataque ardiendo más allá de Orión. He visto rayos-C brillando cerca de la puerta de Tanhausser. Todos estos momentos se perderán en el tiempo. Es tiempo de morir. Ni que decir tiene que soy de los que sostiene que los Blade Runners son también replicantes, aunque, como comentaré en una entrada que sobre esta película haré, creo que son todos los humanos replicantes. ¿Porqué nos han dado tan corto tiempo de existencia? ¿Es el amor nuestro valor más preciado? la escena de amor entre los protagonistas másculino y femenino nos pone sobre la pista: solo los que son capaces de amar a otros se revelan contra el tiempo impuesto. Cuando se descubre esa experiencia - que por otra parte revela que el Blade runner es un replicante- se busca la inmortalidad, la rebelión contra el Él y la aceptación de que es tiempo para morir: time to die. Chapeu por esta obra maestra, que desgraciadamente muchos desconcen por no saber ver películas subtituladas.

Senderos de Gloria (Kubrick)




YouTube - La patrulla infernal (1957) - Stanley Kubrick

Esta secuencia de "senderos de Gloria", de Stanley Kubrick, está considerada como una oda al travelling. La película es magistral desde el principio hasta el fin y elegir escena es casi imposible: hay tantas, tales como la escena final, donde una joven alemana canta una canción alemana a los soldados franceses: son carne de cañón, como ellos; carne para la picadora en un mundo donde los que mandan les mueven sus intereses particulares: mientras los corderillos esperan a cuchillo que los masacren, tan solo porque un General quiere llevarse una estrella más. Se enarbola una bandera, la del patriotismo: ¿Para qué?

El séptimo sello







Inicio aquí una nueva sección en la cual incluyo las que son mis preferidas escenas del Cine. Son muchas las secuencias, sin duda, que me han entusiasmado. Aquí dejo esta de "El séptimo sello". Para admirar esta escena al completo habría que ver la canción que los comediantes cantan al completo y que en paralelo nos muestra la relación adúltera de la esposa del herrero con uno de los comediantes, como exaltación a la vida, al comer y beber y a los placeres corpóreos. Términada esta exaltación a la vida, Bergman nos hace un travelling que acerca la cámara a los rostros horrorizados de los comediantes, que ven acercarse la caravana de los mortificados. Una escena de horror existencial a la muerte de aquellos que piden que cese el Apocalpsis traidos por la peste. Posteriormente engarza con una consecución de planos atroz de una procesión de personas que se mortifican y azotan. En fin: Genial, como no podía ser menos por parte de Bergman.

Rua do Gasol


Excelente partido de la selección española de baloncesto; en especial de Rudy, que ha volado como Mr. "air" sin achantarse un ápice y fantástico Ricky Rubio que apunta muy alto; los Epi, Sibilio, Romays y compañía se merecen un respeto cariñoso, pero estos vigardos de la democracia, esta generación sin complejos se merecen una sonoro aplauso. En cierta medida tiene razón un compañero mío al tanto del xenofobo ramplantante, lo que pasa que el racismo (éstos negros apisonadora de largos músculos USA, que corren, como se decía, más que el pepino de alguno) nos mantienen callados, no sea que algún sopapo nos deje sentado. A los otros, a los que van en neumática cruzando los mares, ante esos: gallitos y raciales mostrando nuestra superioridad hispana, granjeada en las cantinas marineras de Cádiz !daremos a los inglezes por el culo! entonaban los lobos de mar viejos y perros. Entoavía semos imperio. Y llegaron los ingleses por barlovento y nos dejaron hechos unos zorros. Mal de España, la puta que los ha pario al almirante Nelson y me calzó a Villeneuve y al Godoy, que no se ponía el sol en Ezpaña. España salmantina y Olé, Rafael Farnina y el sombrero cordobés y en Santiago de Compostela, la rua de Franco hasta el obradorio, que pa eso Franco nos hizo pensar que recuperariamos las Filipinas y, los pobres, se quedaron como los últimos de Cuba. Propongo una muy señalada propuesta que a los del PP de Galicia no les hace una miaja de gracia: Cambiar la "rua do Franco" de Santiago por "rua do Gasol". Me dijo un gallego, muy gallego él, viejo, calvo y más franquista que el Monseñor Obispo, cuando el Albariño ya calentaba nuestras sienes, que en ese tema no entrara; siendo cierto que él era más parecido al señor milite y yo, salvando las diferencias, mas Gasolista, por diferecia de centimetro. Y Olé, me dije: viva la madre que nos parió a los nuevos españoles. Yo le dije si señor, con su pan se lo coma y allá se lo haya, que Españoles como usía, mediocres, chiquininos y bolondros los hay a pares, en Galicia o en Salamanca, pero que estan fuera de sitios y que España, lo que se dice España buena, se encuentra en el albariño, en la tinta de Toro, en las vierias y hasta, si se pone, en las cerezas del Jerte. Pero yo me quedo con la "rua de Gasol" para Santiago. Mejor andaríamos por ella todos, y más contentos, que los que invertebran España son, en fondo, los que menos valen, como ud. señor borrico.

miércoles, 13 de agosto de 2008

La serrana de la Vera: un paseo por el mito. (Ensayo)






La Casa
de Don Pedro de Carvajal

No son estos días de estío adecuados para el caminar sereno; el otoño, viene mejor. El viajero no quiere, sin embargo, perderse la ruta famosa que nos lleva por la sierra de Tormantos hasta el lugar donde la serrana de la Vera tuvo su morada mítica. Recuerda de niño cuando su abuelo le señalaba con el dedo: mira, allí, allí está la cueva de la serrana. Apura el café. La mochila tiene el peso adecuado: bocadillo de tortilla, un par de latas de refresco y agua. Por la noche comprobó la previsión del tiempo: sol y moscas; sin embargo, el viajero comprueba que la mañana está densa, húmeda, fresca y oscuros nubarrones se fijan en la sierra. Vuelve a casa y coge ropa de abrigo: el viajero es previsor. El viajero quiere trasladarse al pasado y lo logra, mientras los primeros agricultores salen para el campo en sus automóviles de trabajo; algunos cargados con gruesas gomas negras; otros con azadas, gumias, calabozas y, como herramientas más modernas, como la mochila, necesaria para aplicar los herbicidas. Es de noche cuando entra por las calles de Garganta de la Olla. El viajero ha traspasado el umbral del tiempo: se haya en el siglo XVI o en el XVII, no lo sabe bien. Voces furiosas suenan en la plaza pública y una partida de hombres, medrosos, con las teas aún encendidas, se prestan a salir en busca de un proscrito; el viajero se lava la cara: la plaza está vacía. Enlaza por una calle que a mano izquierda de la plaza se haya y llega a una esquina. La calle está vacía: una discusión altera el silencio; un padre y una hija discuten. Se sabe que es un padre por varios motivos: uno de ellos es que llora, otro de ellos, el principal, porque grita: ¡Hija! ¡Hija! ¡Hija!. El viajero supone una disputa familiar; se detiene, aunque no es de los que guste de entrometerse en lo ajeno; el viajero mira su reloj: son las 6. Las voces de la plaza se hacen más audibles. Canta un gallo. Y un hombre embozado, menudo, diríamos que hasta de baja estatura, sale corriendo de la casa en disputa, tras portazo sereno; el hombre porta una tea, mientras sus pasos resuenan y desaparecen hacia las voces de la plaza. El viajero ha quedado oculto por las sombras que la mañana aún no han descubierto y un llanto de mujer ahogado, casi imperceptible, queda suspendido desde el interior de una casa cerrada a cal y canto. El viajero sigue su trayecto calle arriba, sereno, confiado y enciende el primer cigarro de la mañana: no debía fumar, lo sabe.


Inicio de la ruta de la serrana de la Vera por el puente de San Salvador

La de Poserrano, Pozas y Valtorete son las tres fuentes que esperan al viajero; sabe, además, que estos boscajes veratos son frescos: crecen los helechos, y, además, los musgos cubren las piedras graníticas desprendidas. En cualquier lugar hay un regato, una sombra, un lugar donde rellenar la cantimplora, desabrocharse los zapatos, soltar la mochila, fumar un pitillo y meter los pies en agua; el paisaje es boscoso: lo conoce bien. Empieza a despuntar el alba. La singladura puede ser difícil, le consta, pero prefiere no ir pertrechado de móvil. Él es así. Lo habitual es recorrer la ruta cuesta abajo: iniciar en la localidad de Piornal el camino, recorrer la altiplanicie serrana, por la zona de los helechales, donde se solazan los piornalegos, y, posteriormente, bajar el puerto por la angosta trocha; sin embargo, el viajero es un buscador, un buscador fluvial, añadiría: no en vano, él mismo así se define. Aunque nada tiene que ver, claro está, el ser un buscador fluvial para que éste ande cuestas arriba siguiendo rutas recónditas de mitos pasados: Sin embargo el viajero, argumenta, trata de recorrer la “ruta de la serrana” tal y como alguna vez debió de hacerlo, en caso de ser ella la serrana de la vera, la doncella –tal vez-, Isabel de Carvajal. El viajero no es verato, pero se conoce bien las trochas, caminos, sol y brisas tormanteñas: no hay cuidado. Al pasar por el puente, bajo el cual una cristalina garganta verata fluye aguas abajo, el viajero siente que, otra vez, el reloj que mide el tiempo le juega una mala pasada. Hay menos luz, pese a ser más de mañana y pese a que un segundo gallo se alborota. El bosque parece más oscuro, más frondoso, más sombrío. El viajero mira hacia atrás, al cercano pueblo de Garganta de la Olla que acaba de atravesar; sin embargo el pueblo está envuelto en tinieblas. La luz eléctrica que iluminaba las calles han desaparecido y el viajero solo escucha el rumor agradable y fresco de la garganta cercana y, más a lo lejos, las voces nocturnas, alborotadas, que escuchó aquí atrás, en la plaza del pueblo. De la calle estrecha aparece una legión de sombras masculinas con teas encendidas. El viajero se aparta hacia un lado, para no estorbar y los deja pasar. La comitiva encendida no para en mientes del viajero: es invisible a ellos; no en vano es un buscador de otro tiempo. Ahora bien ¿Qué busca? El viajero no lo sabe, pero lo digo yo: El viajero es un buscador, simplemente. La comitiva va enfebrecida, nerviosa; el viajero le parece que son labradores, hombres del pueblo los que, detrás de una partida de caballeros ataviados con negros ropajes, que denotan autoridad municipal, y de ciudades populosas cercanas, infiere el viajero, acompañan hasta el puente a los caballeros. La autoridad eclesiástica queda bendiciendo a los que parten y los villanos, detrás de él, quedan a la expectativa. El viajero observa todo, ya alejado del puente unos metros y, a su vera, pasan los caballeros oscuros que van de caza; tenebrosos corceles de ánimas espectrales. Cerca queda el campanario del pueblo, que empieza a hacerse visible en la mañana, aún no emite su sorda campanada: se encuentra a la expectativa, como el viajero.

El padre de Isabel de Carvajal

El viajero es alguien misterioso; él, asimismo, se define como un buscador fluvial. ¿Quién es el viajero? Escuchémosle, el nos lo relata: “Voy a decir sobre mí algo que hasta la fecha nunca había dicho: soy un buscador fluvial. No voy a ocultar a nadie que he recorrido sendas fluviales de belleza inusitada. Desde sabios ríos fronteros, hasta las cristalinas aguas del Xerete”. El viajero inicia el ascenso de la ruta. Los caballeros ya pasaron raudos y el ruido que los cascos de sus corceles se hijo imperceptible. Los campesinos se dieron media vuelta, todos, excepto uno, que sigue, con los ojos perdidos, mirando los ya más claros contornos de Tormantos. El viajero lo reconoce por sus ojos y lo mira; sin embargo el campesino, que tiene la mirada perdida, se haya inmóvil. Dos movimientos continuos en un lugar parado por el tiempo: el viajero sigue la senda que le lleva por la ruta serrana y el viajero, a la vez, se encuentra mirando a un padre de ojos perdidos.

La serrana de la Vera: un mito hispánico del siglo de Oro.

El viajero sigue el camino recién emprendido; viste calzado cómodo, de aventurero, pantalón corto y camisa; el peso de la mochila le molesta poco. Atrás quedó Don Pedro de Carvajal. El día está plúmbeo, como si quisiera llover, por ello la vegetación está exultante; el viajero sigue meditabundo, y admira la granítica vertiente que, de estos lados, empiezan a divisarse en lo alto de la serranía. La serrana de la Vera: mito hispánico, se desarrolló por estas trochas, por estos vergeles veratos. Tres mitos hispanos tuvieron su nacimiento por casi las mismas fechas: La Celestina, Don Juan y Don Quijote. ¿Existe alguna relación entre ellos y la Serrana de la Vera ? El viajero aún no lo sabe, pero lo intuye: es un buscador. Mitos hispánicos únicosm, irrepetidos, sustanciales. Estudiados repetidamente en las dos pasadas centurias: siglos XIX y XX. Largo es el listado de eruditos. Mitos ontológicos, necesarios para conformar el ser de España. No es raro, por tanto, que Menendez Pidal, Americo Castro, Pérez de Ayala, Ortega y Gasset o Gregorio Marañón intensifiquen sus estudios; menor es la atención prestada, sin embargo, a la “Serrana de la Vera”. Sin embargo, ¿que tiene el mito de la serrana como eminentemente hispano? Eso es lo que el viajero trata de dilucidar en su caminata por la ruta ¿Por qué su interés?

El corral de Zapateros

Hoy en día la ciudad de Alcalá de Henares se encuentra muy cambiada, pero bien puede decirse de ella que fue un modelo de ciudad barroca; el acceso está sembrado de rotondas viarias donde, cada mañana, se amontonan cientos de vehículos en inhóspita madrugada. Pero hubo otros tiempos donde en ella rivalizaban estudiantes con manteos de colores; las riñas entre bandos eran habituales y por las noches la ronda del Rector de San Idelfonso salía por las calles en búsqueda de truhanes, pendencieros y alborotadores varios que, con mal vino, se daban cita en el “callejón del peligro”, junto a “la posada de la Parra”. Justamente enfrente de ésta se encuentra una casa pobre, por su entramado, y gloriosa, añadimos, por siempre conocida como “la casa de la Calzonera”. La calle, llamada del Comercio, larga y soportalada - entonces con columnas redondas de piedra decorada en vivos colores con ocasión del Corpus -daba a la plaza del mercado, hoy en día conocida como de Cervantes; junto a los edificios municipales con sede en las viviendas colindantes y justamente enfrente del torreón de la calle del arco, hoy desaparecido, había su entrada por un portón desvencijado y un pasillo viejo y maloliente a un corral de comedias. Veamos que ocurre en él: los estudiantes, con sus manteos, y los villanos, con sus trajes de época, parecen prestar atención a lo que los actores dicen. Silencio oigámosle. Habla Giraldo:

Pues por la fe de hombre honrado

que no lo hagáis, que aunque estoy

viejo, padre de hijos soy

;y si el cielo no me ha dado

varón que pueda volver

vida arrestando y honor

por las ofensas, señor,

que vos me podáis hacer,

una hija me dio el cielo

que podré decir que vale

por dos hijos, porque sale

a su padre y a su abuelo;

que fuera de la presencia

hermosa, tan gran valor

tiene, que no hay labrador

en la Vera de Plasencia

que a correr no desafíe,

a saltar, luchar, tirar

la barra, y en el lugar

no hay ninguno que porfíe

a mostrar valor mayor

en ninguna cosa de éstas,

porque de las manifiestas

vitorias de su valor

tienen ya gran experiencia

que es su ardimiento bizarro

.De bueyes detiene un carro,

de un molino la violencia;

corre un caballo mejor

que si en él cosida fuera,

y en medio de la carrera

y de la furia mayor,

que parece que al través

a dar con un monte viene,

suelta el freno y le detiene

con las piernas y los pies

.Esta mañana salió

en uno al monte a cazar,

y casi todo el lugar

tras ella, que la siguió siempre que a caza ha salido,

por verla con la escopeta cómo los vientos sujeta,

que ningún tiro ha perdido

al vuelo, de tal manera

que no hay ave que la aguarde

ni todo el furioso alarde

de los brutos.


El viajero sigue su camino cuestas arribas; recuerda su vieja ciudad de Compluto y sus largos paseos por ella; ciudad por luengos años olvidada, ruinosa, vilipendiada y ultrajada. Ya volveremos a ella, pues en su corral de comedias tiene lugar un acontecimiento singular: se representa el primer acto de la comedia de Vélez, la serrana de la Vera.


Las últimas estribaciones de Gredos


Fue Unamuno quien trato de buscar la tradición eterna; en “en torno al casticismo” es un libro ejemplar en ese aspecto. El viajero lo recuerda, mientras sigue su camino, por las trochas serpenteantes. La luz ya ilumina con nitidez el camino y, a lo lejos, el campanario de Garganta de la Olla se ve inhiesto, al fondo, sobre el caserío. El pueblo queda arropado por la vegetación frondosa y fresca que lo rodea. Los viajeros de hoy en día no son como los de antes, piensa el viajero, que, durante unos momentos, hace un descanso para tomar el resuello y contemplar el pueblo serrano, inhóspito en otro tiempo, de Garganta. Es aún temprano para tomar el café que caliente se mantiene en el termo; sin embargo, se dice, un vasito no le vendrá mal. La mañana, pese a ser agosto, está fresca. El viajero se sienta sobre una piedra, tranquilo, no tiene prisa; observa el pueblo, la vegetación y divisa la carretera, situada en la ladera que arropa a Garganta de la Olla, contraria a la que él se encuentra, y que va camino del cercano Yuste. El lugar despide un alo de leyenda, un alo de otro tiempo; no le es difícil al viajero trasladarse a otra época. El viajero escruta el terreno: al fondo el pueblo, metido en la olla, circundado por la vegetación espesa y encima, granítica, inmensa las últimas estribaciones de Gredos, de altitud considerable, con la Cuerda de los Infiernillos, el Collado de las Yegüas y, al otro lado, el Glacial de la Serrá. Buen lugar, se dice, para los aficionados a las montañas.


Unamuno recorre la Vera

Unamuno, como viajero, con su traje impecable oscuro, sus anteojos, alto, algo desgarbado, viene montado en un caballo que le trae desde Navalmoral. Es don Miguel, por entonces, una de las autoridades intelectuales hispanas y hace viaje por el suelo patrio buscando la raíz, el lugar, de un problema ontológico, vital: es el problema de España. No será él tan solo quien recorra tierras extremeñas; posteriormente, Marañón visitará las Hurdes; la visión surrealista a ese problema, sobre el ser de lo Español, la pondrá otro genio, un intelectual del cinematógrafo: Luis Buñuel. Pero sigamos con Unamuno, mientras nuestro viajero sigue sentado en una piedra musgosa, contemplando el pueblo de la Vera, las selvas que lo rodean, y la mole granítica que se abre al este; el pueblo, según los ojos que contempla el viajero, ha quedado enclavado en otro tiempo. No ve el recinto deportivo que hoy en día existe, ni las construcciones modernas que ya lo rodean; tan solo el caserío antiguo y, rodeándolo, un inhóspito bosque de robles y, como los vio Don Miguel, poderosos castaños encadenados. Llega Unamuno a la Vera de un modo peculiar y visto de lejos parece confundirse con Don Quijote. El trote es suave, pero aún así, las maletas que trae consigo, sobre los lomos del caballo, vibran y se balancean, dejando aire; va el catedrático desgarbado, lentes, y sombrero, esta vez, claro, sobre la montura. Se seca la cara con un pañuelo y divisa a lo lejos, las montañas cada vez más cercanas; montañas tristes, montañas bellas; montañas serenas de apacibles viajes en tren, montañas que pasan, que se dejan a la vera, en un viaje a vapor. Publicó Unamuno “Por tierras de Portugal y España” en 1911; unos años antes, bastantes, había publicado “En torno al casticismo”. Es problema que le acosa es de raíz generacional, como nos hizo ver Ortega: una búsqueda del alma castellana, de la tradición eterna del presente. Unamuno es otro buscador. El viajero se pone en pie, a lo lejos divisa la llanura que se extiende hasta otros montes más lejanos: son las sierras de las Villuercas y los ibores; llega don Miguel, a caballo, desde las mismas, pasando por los campos de Arañuelo, por pimentonales, donde bravas, pequeñas y coloradas extremeñas hunden la cerviz. Don Miguel cruza el río y nuestro viajero continúa su caminata entre helechos frescos. Un avión, en lo alto, rasga el aire, rompiendo el cielo. Sí señor, se dice el viajero, el mundo necesita de Quijotes.

Una ciudad del Barroco

Es la ciudad de Alcalá de Henares una gran desconocida; vieja señora de ladrillos derruidos que, hasta hace poco, mostraba un paisaje desolador. Sin embargo, cuando corre el siglo XVI y XVII es una de las ciudades más populosas del suelo hispano; a sus muros llegan estudiantes, y profesores, de todas partes. Unos buscando la justicia foral, otros, de veras, para reconstruir la ideal comunidad platónica que Cisneros quiso crear. Y, dirán ustedes, ¿Qué tiene que ver la serrana de la Vera con la ciudad ribereña del Henares? Y yo les digo, no más, que en estos momentos, en uno de los corrales de comedias tiene lugar la dramatización de Vélez; y esto no es peculiar que así sea, pero lo peculiar si es, en cambio, que se representa en esta ciudad otro drama peculiar: el debate, el germen, de lo español. No es el nacimiento de Cervantes, ocasión circunstancial; es otra cosa. Alcalá de Henares sigue siendo una gran desconocida todavía hoy. Para visitar Alcalá y sus parajes hay que cortar la ciudad en dos, con línea a media altura de sus edificios y admirar su caserío a esta altura; así se puede presenciar en drama del que hablamos. Las calles son largas, racionales, tiradas a cordel y su anchura es canóniga con la altura media de sus edificios; aparece siempre a la vista, en perspectiva renacentista, una cúpula, un espadón o un pináculo que caen al medio, dramatizando, teatralizando la vía pública. El drama de lo español se vive a voladizo y, a pie de calle, se disfraza con estudiantes ilustres que patean sus calles: Lope de Vega y Calderón entre ellos y, por una puerta, un corral de comedias con suelo empedrado con cantos del Henares. Alcalá de Henares vive a salto entre dos épocas: Renacimiento y Barroco. Renacentista es su Universidad y su trazado racional, funcional, del siglo XVI; en sus imprentas se imprimen, en masa, las obras reformistas por excelencia: a Erasmo. Alcalá se constituye en centro erasmista, humanista, y la crítica al clero se manifiesta con un anónimo Lazarillo del Tormes, donde pesquisas últimas hacen llevar a Alfonso de Valdés. No es eso, sin embargo, lo que nos interesa aquí. Lo que nos interesa es un enfrentamiento arquitectónico en las alturas complutenses; cambia el siglo y la reforma ha sido confinada, y Erasmo es considerado un heresiarca: corren nuevos tiempos y una comisión de profesores de San Idelfonso acuden a Trento, a defender las verdades de la fe católica, y, entre ellas, a imponer dogmas católicos, ante la vida disipada y venérea que los nuevos tiempos han acarreado. El drama es de interés para entender no solo la época sino, más allá, los mitos y leyendas que conformaran lo español. Si el siglo XVI fue un siglo luminoso, por las referencias a los clásicos, de inspiración humanista y cristiana, el siglo XVII amanece con un cambio de signo: la Contrarreforma. Es ahora pronto para adelantar su contenido. Veámoslo, sin embargo, de una forma arquitectónica. En la fachada de San Idelfonso hay figuras clásicas: Perseo hacia un lado, Palas Atenea a otro, portando sendos símbolos erasmistas. El poderío de San Idelfonso, en cambio, debe ser limitado y, en altitud, aparecen pináculos conventuales con el objeto de restarle poder. Las calles se teatralizan y las fachadas telones de los conventos saltan a la calle como símbolo del poderío de la contrarreforma.

El pueblo y los genios

No es solo el teatro barroco donde el drama de la Serrana de la Vera constituye su única génesis como mito hispánico; mito, como luego hemos de ver, de singular alcance. Nace en determinada época como producto de la misma; en él tiene su razón de ser y alcanza un determinado éxito. Sin embargo es imposible deslindarlo de su paraje natural. La serrana de la Vera, es cierto, tiene que ver con una cultura determinada de la que es germen; pero el lugar, en Tormantos, donde dejar sentadas sus proezas vienen muy a pelo. El viajero sigue con la subida verata hacia la meseta serrana donde, dicen, tuvo la serrana su cueva y el entorno, es cierto, es lugar para la magia, es lugar para los mitos. Pero por ahora nos hayamos en el Barroco, época de Oro de las letras hispana, donde surgen nuestras más fecundas leyendas y nuestros más importantes mitos. Dice Gregorio Marañón que la mente de los grandes creadores, es decir, pueblo y los genios, obedecen a razones espirituales profundas; este es, no otro, el objeto de este ensayo breve sobre el mito de la Serrana de la Vera. Este es, sin duda, un claro ejemplo de cómo esta aseveración mañaroniana cobra sentido, junto a otras. Para la Serrana, como para Don Juan, todo fue obra del ambiente español de aquellos años, y no pudo serlo de ningún otro. Aquellas fueron épocas de crisis, de tensión, de cambio… épocas gloriosas, de sufridas vidas, e importantes tensiones religiosas encrespadas, que se baten el cobre en el alma espiritual de un pueblo, dirimiendo el alma de lo hispano.