sábado, 19 de abril de 2008

En tiempos de Galdós


He de reconocer que la política en algunos sitios es carpetovetónica. Esto no es de hoy, no es nuevo. Leo, por ejemplo, en la novela de Galdós “Misericordia”, cuando la Señá Benina va a casa de Obdulia y se encuentra con el ciego que daban cobijo en la portería, y con un burrero, del que extraigo este fragmento sobre una enjundiosa conversación sobre política: “Con el y con el burrero charló largo rato antes de subir, y ambos le dieron dos noticias muy malas: que iba a subir mucho el pan y que había bajado mucho la bolsa, señal lo primero que no llovía, y lo segundo de que estaba por caer una revolución gorda, todo porque los artistas pedían las ocho horas y los amos no querían darlas. Anunció el burrero con profética gravedad que pronto se quitaría todo el dinero metálico y no quedaría nada más que papel, hasta para las pesetas, y que echarían nuevas contribuciones, inclusive, por rascarse y por dar de quién a quién los buenos días”; no dejo de quedarme asombrado que hoy en día, donde han pasado más de cien años, aún se pueden escuchar conversaciones similares: lo que pasa que si aquello era realismo, esto es surrealismo.

Hablar de política y Generación del 14



Alguno de los lectores que puedan navegar por estas páginas pueden pensar que estoy ideologizado y, por tanto, politizado. Nada más alejado de la realidad: la política me interesa bien poco. Claro es, me refiero a la política a la que habitualmente los mediocres, porque no tienen nada mejor que hacer, se suelen dedicar. Vamos, que la política me importa bien poco en ese aspecto, como he dicho. No así los debates éticos o morales que ante ella se suscitan: por eso no hay ningún partido político en especial al que yo me siento más afecto, como pueda parecer y me cansaré de repetir. Es muy posible que los que no me han leído nunca se lleven una falsa impresión por ello: que mis más furibundos ataques se los endose al Partido Popular no quiere decir, por ello, que alguno de sus partidos adversarios me sean más simpáticos. Algunos eso ya lo saben: lo que pasa que están acostumbrados a ver la política de una manera tan maniquea y misérima que no saben reconocer a un raro espécimen que piense por si mismo y en segida buscan encasillar al descasillado: con Ortega trataban de hacer lo mismo. Hay algunos que ya me han leído mucho más y que saben por donde me encuentro: Centro liberal y, a la vez, progresista. Se que esos conceptos son difíciles de entender para los que, metidos en política, han leído, sin embargo, bien poco sobre ella. No es raro encontrar habitualmente a personas que hablan de política y de España y que, a la vez, leen bien poco. Cuántos hay que ignoran casi al completo la densa y prolija Historia Social y Política Española de los últimos dos siglos. Hay incluso muchos que se quedaron en la Restauración Borbónica y de ahí, dieron salto zancudo, al Movimiento, la Reconquista Civil, la Dictadura y la nueva Democracia parlamentaria: Vamos, una historia de España asentada en cuatro “latiguillos” ideológicos mal asentados. De un tiempo a esta parte he sentido un gran interés por documentarme sobre los debates políticos enjundiosos que se mantenía en la España decimonónica: y, por ello, me enganché por completo a la lectura de la novela española del XIX. Eso ya algunos lo saben: pero por si a caso hubiera nuevos lectores, les pongo al día, pues no todos mis escritos me los he quedado guardados en el disco duro exterior del PC: aunque los tengo a buen recaudo en otro sitio más difícil de configurar. En definitiva: empecé con Galdós leyendo Tristana y Nazarín y desde entonces cada vez que tengo oportunidad cae alguna nueva obra de este autor. Por descontado: Varela o Blasco Ibáñez son también de mi gusto; como lo son Unamuno, Azorín y Baroja. Se que estoy apretujando mucho el espacio, pues otros esto ya lo saben, pero es sin duda la Generación del 14 la que me suscita mis mayores pasiones, y ya iré dando cuenta de ella en mis artículos. Debemos reivindicar a aquella gloriosa generación: Gabriel Miró, Ramón Pérez de Ayala, Juan Ramón Jiménez, José Ortega y Gasset, Manuel Azaña, Gregorio Marañón. Sin duda serían ellos y sus escritos los mejores repertorios para entender parte de la política española del siglo XX con algo más de iluminación. Algunos, debido a la nefasta política cultural vivida y otros por la poca importancia que se le da a esto de las letras, se han dejado infundir por cuatro tonterías hilarantes y desternillantes que a mí no me hacen ni pizca de gracia. En fin: Es Ortega y Gassett el número uno en mi lista: para buscar una referencia política adecuada a mis propósitos sería esa. Bien es verdad que es difícil mantener esa postura ante los que con virulencia tratan de desbancarte en tus apreciaciones, y que es difícil caer hacia los extremos a causa de los iracundos: ¡No es eso! ¡No es eso! Y ya iréis cayendo en cuenta de ello. Soy más centrado, y liberal, de lo que algunos me han tratado de llevar. Lo que pasa que el guante al hígado al que llevan algunos politiqueros mediocres y de tres al cuarto hace que aparezca la dialéctica más iracunda y vehemente. Ni soy tan contrario a la Institución eclesiástica como puedo parecer, ni mucho menos. Sin embargo, es algo habitual que los mediocres, aquellos que pertenecen a las masas en rebelión de las que habló Ortega, aparten del comentario político a los intelectuales: la generación de1 14 fue un caso ejemplar, como la voz de Unamuno: callaron o hicieron callar a los que mejor sabían hablar. En fin que esto es sabido ya muchos, que son incapaces de ver por donde ando, porque, digámoslo de verdad, nunca han tenido una noción profunda de lo que la política es. Difícil es de explicarlo si no se leen algunos de los discursos políticos que valiosos intelectuales dieron en el hemiciclo en su tiempo

Reflexión ética filosófica sobre el capítulo XXVII del Quijote I



Como creo que puede ser de interés a los posibles lectores voy a añadir y extractar un comentario que J.M. Moisés Sánchez Pérez, profesor de Filosofía y letras, en Quintanar de la Orden, Toledo. En fin, nos dice este estudioso (el texto es suyo, que no mío) y amante de la obra Cervantina: El capítulo empieza con la identificación de Maese Pedro y su mono, pero lo capital del mismo – para Riquer todo el capítulo es capital- es la plática que Don Quijote lanza a los más de 200 hombres armados de diferentes suertes del pueblo del rebuzno con la idea de hacerles desistir de su empeño de enfrentarse con las armas al pueblo vecino que se burla de ellos más de los necesario. Este discurso que lanza a los atentos aldeanos, trata de hacerles ver que los motivos de su afrenta no son lo suficientemente justificables como para coger las armas. De esta manera Cervantes en boca de su hidalgo manchego relata las buenas razones por las que un hombre debe coger las armas, y acaba el relato con la intervención desafortunada de Sancho, quien por corroborar a su amo y para que ven lo pueril de su enfrentamiento, rebuznará, sufriendo el apaleo y apeadramiento en sus carnes y en las del caballero.

Son muchos los temas que nos sugiere este capítulo desde la reflexión ética; poro por mor de la brevedad sólo quisiera acentuar dos temas con relaciones interesantes desde un ámbito intelectual y tratar de relacionarlas con problemas actuales en una visión actual.

El primer punto es acercarse a la reflexión que Cervantes por boca de su afamado hidalgo nos hace acerca de la utilización de las armas y en segundo lugar la manera en que Don Quijote nos propone para resolver los conflictos.

En cuanto al primer punto, hemos de decir que Don Quijote impele un discurso –carácter del pensamiento político de la época- a los aldeanos que ofuscados buscan resolver sus rencillas con los del pueblo vecino a base del enfrentamiento armado –haciendo una parábola sobre el conflicto entre naciones-, en el que dicta cuándo es legítimo que tomen las armas “los varones prudentes y las repúblicas bien concertadas”: primero para defender la fe católica (De todos es sabido la manifiesta postura erasmista, humanista, salvación por las obras buenas con verdadera intención de hacer el bien y no por rezos y cultos, de Cervantes, donde Don Quijote es un claro ejemplo), segundo para defender la vida, la tercera para defender la honra, familia, hacienda y patria, y la cuarta en servicio del rey (aunque no siempre, pues apostilla que sólo en una guerra justa). Para entender lo que hace nuestro hidalgo, hemos de reseñar que para Don Quijote el uso de las armas no es algo pueril, sino cuando un país las utilice debe hacerlo por un motivo transcendente. Es por ello que las hazañas del sin par manchego tienen un carácter moral, como nos reflejan algunos pensadores: “Las armas y el fin a que se aplican responden a un ideal moral, no sólo externo (desfazer entuertos) sino interno: el brazo que sujeta la lanza no sólo debe tener fuerza física, sino fortaleza de ánimo: la cual es la cualidad del héroe. Esta lucha tiene una ascendencia histórica de la lucha interior: es la victoria sobre sí mismo”. O también, “volver a las armas es lo que quiere Don Quijote, pero con su actitud pone el acento en considerar las armas como instrumento de una virtud interiorizada, espiritualizada, en sentido moderno”.

La base del discurso de Don Quijote es, por tanto, hacer ver que el uso de las armas es un tema principal, sobre todo para alguien como él quien las toma en dos sentidos: para hacer un mundo más justo y como base de su búsqueda de la perfección moral personal. De esta manera se puede entender mejor que Don Quijote elabore un discurso contra el uso de las armas por cuestiones tan triviales como el caso de los que los toman para sofocar una burla, pues considera que este uso degrada el uso de las armas solo con fines moralmente aceptable (¿Cascos azules por ejemplo, no sé?)

viernes, 18 de abril de 2008

Interpretación contra maledicentes del capítulo XXVII del Quijote


Creo que la obra de Cervantes, y en especial “el Quijote”, es de obligada lectura para todos los españoles: de hecho, creo que no hay mejor defensa del españolismo que esa, su lectura y, aún más allá, su correcto entendimiento. No es difícil de encontrar a muchos que alardean de españolismo y que, a lo sumo, solo saben cuatro “latiguillos” históricos del todo incorrectos para comprender la sociología de una época, 800 años de medioevo español, por ejemplo, se zanjan con una “guerra de religión” constante; cuando de todos es sabido que las “tres culturas” convivían con mayores tiras y aflojas en el día a día; vamos que en 800 años hay muchos días y muchas gentes. En fin, no era eso a lo que iba: iba, especialmente, a la ignorancia morrocotuda que aún existe sobre ese libro tan magnífico que se llama “Don Quijote de la Mancha” donde no hay una sola palabra o frase que trate de reflejar la maldad humana; sino al contrario, es la belleza de la bondad lo que trata de defender ese libro, pese a que ya estamos hechos a chocar con “molinos de viento” y estar zarandeados por el vituperio y la villanía constante. En resolución, una de las características de la obra cervantina fue la defensa de las tesis erasmistas, que se caracterizan por la defensa de la paz, el humanismo, las letras y la vida cristiana caracterizada, no por cultos y rezos hipócritas, sino por la vida en bondad y con intención clara de hacerlo, la libertad humana y las salvación de las almas no por vida conventual sino por la intención buena de las obras. Así, Don Quijote, después de tantos desafueros cometidos muere cristianamente. La complejidad de estas tesis pueden ser difícilmente entendidas para los que zanjan la Historia de España con cuatro sandeces mal colocadas. Una muestra indubitada de las tesis erasmistas en el Quijote, como señaló uno de las más ilustres Cervantistas, Martín Riquer, es la defensa sonora que hace Cervantes por la paz en uno de los mejores capítulos de la obra:

Capítulo XVII

Donde se da cuenta de quiénes [*] eran maese Pedro y su mono, con el mal suceso que don Quijote tuvo en la aventura del rebuzno, que no la acabó como él quisiera y como lo tenía pensado.

Afirma Riquer que ese Ginés de Pasamonte es el autor escondido que en venganza escribió la versión apócrifa y que, Cervantes sabía quien era: pero por no revelar su nombre se venga de él en la segunda parte haciéndole responsable de la perdida del rucio y le presenta como un embaucador. Cervantes, como algunos, estaba cansado de tanta molicie como abunda y tanto malintencionado. Pero, en fin, eso es lo de menos: lo más importante es que Don Quijote aparece en ese capítulo como un consumado especialista para resolver conflictos bélicos, haciendo un discurso sobre la Paz y la tontería que significan a menudo las guerras. Para ello presenta Cervantes el enfrentamiento entre dos pueblos vecinos que bien pueden representar dos naciones europeas, enquistadas en un enfrentamiento fraticida por un rebuzno tonto. Don Quijote les llama al orden, saliendo bien parado de esta aventura y mostrando, pese a su locura una sabiduría sin par; sin embargo, posteriormente, Sancho se pone a rebuznar como muestra, no de choteo, sino de que él lo hacía en su juegos cuando era chico: los del pueblo, sin darse cuenta de la intención buena con la cual rebuzna, le muelen a palos injustificadamente (Otra muestra más del desencanto cervantino). Don Quijote, como algunos estamos, estaba hasta las narices de tanta maldad como hay en el mundo y trató de enfrentarse a ellas: actitud que la valía la derrota habitual; en cambio, él era un hombre bueno que se enfrentaba a un mundo real habitado por los maledicentes, los embaucadores, los chocarreros y los falsos.

El pesimista lúcido


Voltaire se choteaba, con acertada razón, de la aseveración que hacía Leibniv sobre que vivíamos en el mejor de los mundos posibles: esto fue llamado, oportunamente, como “el optimismo” de Leibniv. Es muy posible que, como acierta a decir Julían Marías, esta aseveración del filósofo nacido en Leipzig haya sido por regla general muy mal entendida, y ofrece argumentos razonables para ello. Sin embargo más simpática, en contraposición, es la obra que refuta las teorías sobre el optimismo: “Cándido”, donde el propio autor de la idea filosófica tratada tiene un personaje propio –el sabio Pangloss-. No se hasta que punto vivimos en el mejor de los mundos posibles, porque lo ignoro y, aún, si otros mundos mejores pueden ser posibles (aunque sostengo con firmeza que es un deber moral, al menos, intentar un mundo mejor: aunque quede uno apaleado, amoratado y amojamado como Alonso Quijano, el Bueno) . No voy a introducirme en arduos debates sobre ello: me quedo con la simpática obra filosófica de Voltaire, que graciosamente se mostraba como “un pesimista”: quien pueda, que la lea. No, no, ni tampoco voy a hacer una diatriba filosófica del manido tema del “optimismo” y “el pesimismo”: aunque nunca está de más traer a colación lo que otros muchos pensaron sobre ello, para que, así, cuando se hable, se haga con ciertas nociones. No ha sido, continúo, este francés enciclopedista ilustrado el único que ha seguido la senda del “pesimismo lúcido”: más cercanamente otro francés, y director de cine, llamado Robert Bresson, acertó a definirse de esa manera o, también certeramente, otros -Jean Cocteau- le calificaron como un“pesimista alegre”. El nihilismo de este autor alcanza cotas difícilmente soportables: es la escéptica mirada que el autor lanza sobre el mundo. Otro lúcido, simpático y sabio señor, José Saramago, es de esta estirpe de la que estoy hablando: pesimistas, lúcidos y alegres no obstante. Siguiendo el itinerario marcado en este misceláneo artículo sobre la materia así intitulada no voy a negar una evidencia de Pedro Grullo: me apasiona el cine de Stanley Kubrick. Hay muchos directores que necesitan dos y tres horas para no contar absolutamente nada; en cambio, el cineasta newyorkino, en menos de una hora y cuarenta minutos narra, en su obra maestra más apabullante (senderos de gloria), una historia que te llega hasta las entrañas y que te hace retorcerte en el sillón, butaca o silla. ¿Otro pesimista quizá? Al escribir este artículo estuve dando vueltas sobre la fotografía que iba a dejar para arriba: la de los soldados atrincherados en espera de la segura e inmediata muerte, la del general Staff –lo que mostraría mi mas hacendado pesimismo- o la de la iba ser la esposa del cineasta cantando a los desdichados soldados: ¿Hay lugar para la esperanza del género humano? Lágrimas sinceras caen por mis mejillas al recordar la última escena de la película: hay esperanza después de todo. Sin embargo opté por la primera: soy un “pesimista lúcido”. (Vaya creo que al final si hice una diatriba sobre la materia).

jueves, 17 de abril de 2008

El PP comienza la guerra del agua



Leo en el diario "El País" a fecha de hoy el siguiente titular: el “PP comienza la guerra del agua”. Me quedo atónito y no soy capaz de leer más y, por ello, mi mente o pensamiento se transforma en un cúmulo de imágenes encadenadas. Perdonen ustedes por la performance: me convierto en badajo de campana calandina y desde el torreón de una iglesia de tan buñuelesco pueblo me impulso contra el duro metal: ¡Tolón!, ¡tolón!, ¡tolón!, ¡tolón! Despues, por arte de birlibirloque, me sitúo en un barrio newyorkino del cine negro: Desde una ventana de la calle 22 escucho a un niño junto a una boca de agua, de esas que son habituales en las calles del New York Hollywoodiense, y desde la esquina de la calle grita a alta voz la edición vespertina del diario demócrata: ¡Extra! Extra! ¡El PP comienza la guerra del agua! ¡Extra! ¡Extra! ¡El PP comienza la guerra del agua”. “Scarface”, alias caracortada, mas conocido como Al capone, y que tiene un cierto parecido a nuestro propietario del Polaris World, manda comprar con un penique el número recién aparecido; mientras, sigue su afeitado y acicalamiento en la barbería cercana. Cuando le traen la prensa, la coge, la abre, lee el titular y lo tira. Con la espuma cubriéndole media barba y con cara de malos amigos, la que siempre tiene, va hasta el teléfono de cornetilla pegado a la pared: “Soy El Jefe: no permito que se burlen de mí de esta manera, Camps, llame a Valcárcel y dígale que me llame en seguida” y corta sin esperar respuesta. Ramsom Stodard, “Attorney at law”, y redactor bisoño del Shimbom Star prepara las rotativas del pequeño periódico del oeste, mientras el señor Peabody está borracho como una cuba en compañía del médico: ya tiene el titular: “!los pequeños propietarios contra las tierras abiertas!”. Mientras, los empleados de Chisum, el gran terrateniente, entre ellos Liberty Valance y Lee Van Cleff, corean rabiosos a las puertas del liberal periódico del Far West: ¡Open Range! ¡Open Range! que en castellano lirondo significa ¡Tierras abiertas!!Tierras abiertas!. Charles Foster Kane, “alias” Wiliam Raldolf Hearst prepara la contraofensiva: 2ª edición vespertina del “el petrolero”, para Texas, del “Wall Street Jorunal”, para New York, y, así desde la costa este a la oeste, “Diario la razón” en España, abre en titulares: “Zapatero traidor”: ”Mientras yo sea presidente, no habrá trasvase del Ebro», prometió Zapatero hace sólo un mes”, en páginas interiores. Primeras impresiones de los airados votantes borreguiles afectos: “Esto son los Nacionalistas, ¡Separatistas!, pero que viven de Todos los Españoles y con la ayuda de Zapatero. ¡DÁ ASCO tener los Políticos que tenemos!”. Se estrenan por esos días “los comancheros”, Jhon Wayne en el papel de “Chisum”, el hombre que pagó a Pat Garrett para que matara al comunista de Billy el niño; mientras en “news of the march” profieren machaconamente: “los rojos dividen a España privilegiando a los Catalanes”. El gran terrateniente murciano, con sus cerezos puestos en hilera, se caga en todo los muertos de Zapatero y hecha pestes sobre las mujeres a modo de Berlusconi: a recoger cerezas ponía él a las ministras.

miércoles, 16 de abril de 2008

La moral tridentina en la nueva línea de ABC



Lo reconozco: leer las editoriales de los periódicos de la Derecha me produce una valetudinaria concupiscencia. Leer el ABC, hace unos meses vista, consistía en un agradable paseo por el humanismo cristiano, al que soy tan afecto: pues a nadie oculto que soy un católico confeso, bastante erasmista, por cierto. Sin embargo, de un tiempo a esta parte el espíritu de la contrarreforma tridentina vuelve a impregnar las vetustas páginas del centenario diario español. Más atrás, aunque parezca que no viene a cuento, hablé sobre el ajedrez y sus infinitos mundos repetidos y es que, precisamente, ese análisis podría aplicarse a la Historia de España; desde el Renacimiento Humanista: vuelta y contravuelta. Llegó Cisneros, confesor de aquella Reina educada por la humanista Beatriz Galindo – ¿Se reiría de ella Berlusconi?-, y denodadamente luchó por traernos a Erasmo, la luz de los caminos fecundos de las letras en el cristianismo, e hizo florecer las Universidades humanistas en los cruces de camino de compluto. ¡AY! Pero pronto asomaron las voces de herejía entre los necios de espíritu y pronto los espadones, los pináculos y los conventos tomaron las calles del barroco. En fin, que entro hoy, 16 de abril de 2008, en el diario y me encuentro “en la tercera” una columna de sin par despropósito de espíritu y de bellaquería intelectual teológica: en pro y defensa de los obispos y la política. Expone el firmante, que se hace valer como catedrático de Derecho Político –aunque no dice de que afamada Universidad Pública -, que dos han sido los entrecomillados argumentos de la izquierda que le han irritado: la colaboración de la Iglesia con el Régimen de Franco como arma arrojadiza, primero, y que, les dicen, que la Iglesia debe guardar silencio porque no es democrática, sino teocrática, en segundo lugar. Para desbaratar el primer argumento irritante a su parecer no hace otra cosa que mantener la misma actitud dialéctica que sus oponentes, trayendo a colación también nefandos episodios de la Guerra Civil: vamos que se ha quedado, como mucho, a la misma altura de quienes critica. En el segundo argumento, entrecomillado para él, presenta, a cambio, no la enjundia preposicional de un especialista en Política, sino el mensaje mondo y lirondo que presentaría cualquier cura de pueblo en su homilía politiquera de los domingos. Refiere el susodicho clérigo confundiendo el significado de lo que la teocracia es desde que los griegos acuñaron el término (del griego Teos τεοσ[Dios] y Cracia χρατοσ[Gobierno]). Claro que sabemos los laicistas, y que bien podemos ser también cristianos, que de puertas hacia adentro la Iglesia es “teocrática”, comos sabemos también que huelen a macho retenido (semen retentum venenus est): que se organicen como les plazca. El problema dialéctico en el que cae como un cura pardillo es que “Teocracia”, en el sentido como lo usa la izquierda y en el sentido literal grecolatino, se refiere a que tratan de imponer esa forma de gobierno de puertas hacia fuera: hacia la sociedad toda. Se irrita de que le llamen teocráticos porque de puertas adentro lo son, cosa que nos trae al pairo: les llamamos teocráticos porque lo quieren ser puertas hacia fuera. Y este señor dice llamarse Catedrático de Derecho Político y presenta los argumentos como un cura lechuguino, pese a que no empezó del todo mal: aquí dejo el enlace. http://www.abc.es/20080416/opinion-la-tercera/
sobre-obispos-politica_200804160508.html

Magnífico matemático, pésimo economista.

Me decía un día un señor, votante de esos del "populo labora cerezas capita solarorum cogit" a los que el mensaje de la Derecha parece que les cala, aunque yo creo que más por tradiciones familiares, amigos y compadres que por otra cosa. Digo esto puesto que, verdaderamente, me hubo parecido de él que poco había reflexionado sobre el cobre que se bate en la política; tampoco me pareció a mí que había echado cuentas, pese a magnífico matemático y pésimo economista, de lo que recibe por parte del Estado, frente a lo que él aporta. En fin, que dijo lo siguiente: “Espero que tu amigo ZP siga con lo prometido (las pensiones, los 2500 euros a los recién nacidos, lo del alquiler, y muchas, muchas, muchas, muchas cosas más), pero ¿qué va a pasar con nuestros impuesto?, ¿nos lo subirán?, ¿dentro de un par de años estará España arruinada?, el tiempo da la razón a quien la lleva”. A lo cual, yo como avispado contertuliano en debates, no hice lo que en los telediarios de la Telemadrid se hace, y le di cumplida respuesta: No se porque dices que Zapatero es amigo mío, no siendo cierto; a lo sumo me cae un poco mejor que los caretos balconeados que se asomaban tras los quicios de las ventanas de Génova. Que Zapatero tiene mucho de idealista, no te lo niego: Ya están los Pizarros, los hermanos de la Esperanza, el propietario del Corte Inglés y los cuatro a quienes invitan a sus saraos en la costa del sol para devolverle a la realidad. Tu no te preocupes por los impuestos, hombre, que no es a ti a quien afectan su subida o su bajada… En cuanto a tu apreciación de que dentro de poco estará España arruinada te diré que ese es el tipo de “latiguillo”, falaz y sin fundamento, que se suele hacer entre los cuatro que mueven los hilos en la Derecha, para que gente como tu, con disculpas, se los trague. Hace años que tanto los economistas del lado de la oferta (de derechas) como los economistas del lado de la demanda (socialdemócratas) apuestan por un principio común: el déficit cero, Y Solbes ha demostrado de modo patente que es un gestor lo suficientemente hábil para que eso se cumpla. La diferencia estriba no en la quiebra del Estado, sino la cantidad de bienes públicos puestos al servicio de los ciudadanos. Con la Derecha esos bienes públicos –de los que tu eres consumidor, porque no me creo que pagues a Adeslas o a Sanitas, ni que lleves a tus hijos a Universidad Pompeu Fabra o los colegios Kingston - decrecerán, digo, optando por reducir los impuestos a los más opulentos (aquellos de los cuales de las paredes de sus casas cuelgan Botticcellis, Mirós y Gauguins). En fin, que no son los gobiernos quienes llevan a la ruina a un país, y menos un país como España; me sorprende que digas eso cuando me figuro que tu, que te señalas como votante de la Derecha, percibes más rentas y servicios de Estado que lo que aportas al mismo. Y no porque sepas quien eres, que lo se; si no porque en los pueblos de Extremadura suele ser así en mayor medida que en las capitales. Espero que la gente de Derechas empiece a dar argumentos razonables y razonados y deje en paz a esos “latiguillos” y “falacias” que se desmontan con un suave soplido. Hace tiempo que aprendí que el tiempo, ni el momento da la razón o la quita, más que nada porque la razón es subjetiva, como la percepción de los hechos, y que nadie y todos la llevan, pues depende de las lentes teóricas que amueblan el tolondro. Todos creen llevar la Razón, pero yo no confío en que exista una Razón indubitada y verdadera fuera de nuestra cocorota. En fin, que me parece, muy interesante el viejo adagio que has insertado, dejando a las claras tu clara formación clásica y avezado lector de los maestros latinos.”

Nuevas formas de bodorrios



Este fin de semana asistí a un bodorrio al aire libre. Tuvimos la suerte todos los asistentes de que el tiempo acompañaba de modo que, al modo americano, no saliera volando alguna pamela descarriada por efecto de un golpe de ventolera. Nos lo pasamos piporro: hasta yo bailé al chikilicuatre y el brikidance. La ceremonia fue muy emotiva y cañones de confeti salpicaron al los circunspectos invitados, a la llorosa novia y al elegante mozarrón. Allí había de todo menos cura, y la verdad, nadie le echó en falta. Los familiares leyeron sendos textos que hizo que alguna lágrima de cocodrilo rodara mejillas abajo y la concejala realizó su cometido con el mayor de los aplomos en virtud de la autoridad que se la había concedido. En tiempos de los sacerdote-cratas el solo pensar que una mujer dispensase en un altar un himeneo llevaba a los más beatos a mover los brazos, como en molino, señalando su cuerpo por diferentes partes. Yo ya había asistido a ceremonias civiles, la verdad, y siempre pensé que acudir al ayuntamiento para celebrar los desposorios era un acto bastante frío: vamos que aquello no parecía boda ni santo Cristo. Ahora mi opinión ha cambiado de redondo. Las bodas de antes eran sota, caballo y rey: Se hacía misa, el señor cura decía unas palabras que nadie entendía, rogaba a los contrayentes que era su deber cristiano rellenar la casilla del IRPF en favor de la iglesia y, ala, marchando al convite. Ahora lo molón es otra cosa: casarse al aire libre y que el concejal vaya al Restaurante; te preparan un “lunch”, donde te pones tibio a cerveza (así hasta yo bailo el Robocop). A mi la idea me ha parecido de perlas, la verdad, y me parece que ya está triunfando entre la juventud. Dentro de nada cada boda tendrá un sello distintivo: a lo seguidores del Star treck, le harán un paseíllo con espadas láser y a otros novios, por ejemplo, querrán que su boda rememore los años 80 y “la movida” y así, como en la corte monegasca, veremos al abuelo de novio vestido como Mcnamara y a la madre de la novia vestida de cura con medias blancas de liguero; y oye seguro que la boda es la repera. Ya están haciendo furor por nuestros pueblos vallenses y auguro que muy pronto la mayoría de las bodas serán así de divertidas.

Defensa de las posturas éticas y actitud contundente ante su conculcación .




Defender cada uno sus ideas y proyectos sabiamente sin insultar y meterse con las personas concretas que profieran dichas ideas es del todo saludable en la vida democrática; no todo el mundo sabe hacerlo. Tomárselo por la tremenda depende de la decisión moral de la que se trate: hay acciones tremendamente inmorales en las que uno debe actuar de acuerdo a sus convicciones: eso sí, sin insultar a la persona que la tome. Estar contra la guerra, contra las armas de fuego, contra la imposición moral de un grupo frente a otro en base a su poder económico o las tradiciones rancias que rememoran viejos privilegios, contra el atentado a los derechos fundamentales y de la persona y todos y cada uno de la declaración de derechos enunciados por el Derecho internacional son actitudes que señaladamente han de ser defendidas siempre de una manera tremenda y taxativa, por imperativo moral, e incluso, religioso si se precia. Ya no hace falta a nadie que le vengan a decir lo que está "bien" o "mal": los derechos naturales han quedado explicitados en cartas de declaraciones de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y hay que cumplirlos siempre por imperativo categórico. Si alguien desde lugares privilegiados de las ondas o desde los púlpitos, no en calidad de ciudadanos, sino en su calidad de sacerdotes hacen defensa de sus valores a la tremenda, trayendo la discordia y enemistando espúreamente a los vecinos de cualquier lugar, siendo ellos, los vecinos, los verdaderos agentes políticos, como ciudadanos, es un deber de estos últimos, los vestidos de calle, sacarles los colores por tan profusa intermisión dentro de la vida civil y política.

Y lo que la ciudadanía no puede mantenerse callada, tanto si se es de izquierdas, de centro, liberal del derechas o de las múltiples posturas políticas democráticas que haya, es que los clérigos, usando un altavoz privilegiado y un lugar alto y solemne para emitir sus enunciados, pretendan inmiscuirse en la vida social de la comunidad civil y que, encima, si se es demócrata, no se les pueda reprender duramente. No si se será el caso de este pueblo valxeritense u otro de la comarca algo habitual, pues lo ignoro, pero, en todo caso, si estos señores usan y hablan de política desde los púlpitos y las ondas en su calidad de clérigos y sacerdotes son, así de claro y contundente, un veneno para la vida política y social y moralmente responsables de la exasperante conflictividad política inveterada en algunos pueblos. No se si en éste es así, repito, pero en muchos lugares se han dedicado a emponzoñar impunemente la vida pública en este extraordinario país nuestro, de cada día. No es que se les niegue la libertad de expresión, no: ellos pueden desde las ondas hacer la presión que estimen oportuna; lo que no es de recibo es que todos y cada uno de los demócratas, tanto de izquierdas como de derechas, no les paren los pies y les digan: “señores, la política es de los vecinos, de los ciudadanos: no use la iglesia para hacer política usando su autoridad religiosa; si así lo hace: hace mal, muy mal y, por tanto, pierde usted en calidad de hombre cualquier autoridad moral”. No pecamos si les decimos que están usando el nombre de Dios en vano cada vez que hacen política.


Algunos latiguillos de la Derecha



Sabidos son algunos de los argumentos que presenta la Derecha. Un día, hablando con un importante señor político, formado entre los tensos debates del corro - donde todos piensan lo mismo- , me espetó tales aseveraciones con la enjundia digna, no de quien haya de dirigir ayuntamientos, sino la de un taxista que pasa todo el día enganchado a la cadena COPE, como a mi me pareció que hacía. En fin los argumentos que me dió fueron éstos (he intentado arreglar algo la sintaxis del texto, pera hacerlo más conprensible, pero no he modificado el estilo):

porque el que aseguró las pensiones y su revalorizacion por LEY, para que fuera un derecho y no una ocurrencia hoy, mañana una promesa, y al día siguiente una de compra de votos, luego mañana una compras de votos: para meter el cuerpo en la gente que los otros se la van a quitar: fue el PP, con el PACTO DE TOLEDO, quien aseguro las pensiones y su revalorizacion. Y tú sabes bien y analiza las Autonomías donde gobiernan unos y otros y vemos que Autonomías están mas atrasadas o mas prosperas, incluyendo Cataluña y País Vasco que casi hasta ahora, han estado gobernadas por CIU Y PNV, compartirás conmigo que son de Derechas los dos.
Sabias que para pagar las pensiones de Diciembre de 1996, hubo que pedir un préstamo, porque el Sr Solbes no dejo ni una peseta, y no se si por tu juventud, recuerdas cuando el Sr, Solbes ministro de economía actual, decía que el sistema de pensiones se iba a pique y que nos fuéramos haciendo el plan de pensiones privados.
Sobre la ley de dependencia: para que queremos una ley, si no la dotamos económicamente”

A lo que yo le di cumplida respuesta:

En primer lugar quiero señalar mi placer en debatir contigo estos asuntos, pues sabes que me gusta el debate en general (el debate político me gusta menos, pero quitando el fútbol, casi no se puede debatir de otra cosa). En fin, que hace unos días leí una columna del “diario Hoy” escrita por una representante del Patido Popular en Extremadura hablando sobre la ley de dependencia y he de decirte que compartía al 100 % los argumentos que ella daba: no tanto por los problemas de financiación, o de dinero, que no los hay, como por la falta de ganas (y de capacidades) de las Comunidades Autónomas para ponerlas en marcha. Para poner la mano en forma de cazo estuvieron de acuerdo todas: ahora bien, para ponerla en marcha se están haciendo los remolones en la hora de cumplir las obligaciones que la ley les ordena. Las recetas y recomendaciones que se expresan en el pacto de Toledo no nacieron por generación espontánea de unos cuantos políticos en 1995. En 1993, te diré, como jurista que soy especializado en esta materia, que ya eran propuestas del todo consolidadas por la doctrina científica. El Pacto llegó a buen puerto gracias a que los partidos políticos optaron por el cumplimiento del compromiso de fondo, asumido por todos, de no cambiar nuestro sistema de reparto por otro de capitalización. Y era precisamente esto, lo que más molestó a los que desde influyentes sectores financieros: estaban ansiosos que se produjera, simultáneamente a la alternancia en el Poder, el cambio radical de modelo. No es de extrañar que les pusiera furiosos un acuerdo de reformas en el modelo en lugar del cambio radical que venían defendiendo. Y no debe extrañar que el compromiso compartido de mantener el sistema público de pensiones sea precisamente el principal argumento que puede llevar a definir el pacto como un gran éxito de los políticos y de la autonomía de la política en la definición del bien común. La iniciativa de los Pactos de Toledo, iniciada con el PSOE en el Poder, y las propuestas en ellas adoptadas, como el de revalorizar las pensiones, no es una medalla que pueda ser colocada por ningún partido en concreto. Yo por aquella épocas escuchaba los debates de la noche de radio-intereconomía y como los popes financieros de la Derecha, el celebérrimo José Barea o el propio Pizarro como ejemplo, propugnaban que el sistema español fuese esencialmente de capitalización y privado: una asistencia mínima para los más necesitados, como ocurre en los sistemas Bedveridgianos. Que las regiones donde gobierna la derecha sean más prosperas no es una variable directa relacionada con el partido que gobierne, si no con características seculares de la industrialización española que concentró inversiones de Capital en determinados territorios. En Castilla León, si no me equivoco, gobierna el Partido Popular y a mí no me parece una Comunidad más prospera ni que se viva mejor que en Extremadura (que es, por otro lado, subjetivamente la región que mejor calidad de vida tiene en toda España). No es un problema de juventud sino de saber o no saber, esa es la diferencia, y si conocemos bien el contenido de los pactos de Toledo, como yo los conozco (tengo encima de mi mesa el libro publicado por la editoral Técnos de Jose Manuel Cabanillas Bermúdez, sobre los Pactos de Toledo, y no es usual que alguien suela tener este libro en su biblioteca) no me harías el mismo latiguillo que lanzó Pizarro a Solbes sobre el préstamo para mantener la Seguridad Social en pie. En especial porque los problemas que tenía España en esos momentos en política económica eran los de cumplir los requisitos de convergencia europea en determinados datos de la coyuntura económica y que pedían a España controlar la Inflación a costa de desempleo. Teniendo en cuenta que el sistema de la Seguridad Social es un sistema de reparto, y no de capitalización, lo que hubo fue no un problema de quiebra, pues los activos de la Seguridad Social eran mayores a su pasivo, si no un problema de cash-flow, de caja, de acometer los pagos a corto. No dudo que el Sr. Solbes anduviera preocupado por cumplir los criterios de convergencia europeos y dijera lo que dijo: Enseguida se cogió el latiguillo y se espolvoreó por los medios, de los medios a los políticos y de los políticos a la calle con objeto electoral. Mirad, mirad, dijeron, como son los socialistas los que quiere destruir las pensiones; mientras todos lo popes económicos del PP se frotaban las manos: lo cual eran, precisamente, lo que querían. En los años 1996 el Sr. Aznar no quería mostrarse como el lobo que era, y con piel de cordero quería dar otra imagen: ya habría tiempo para hacerlo cuando se ganasen las elecciones por mayoría absoluta y hacer la siguiente reválida (la que suspendieron tras el 11-M) y cumplir con sus ideólogos: José Barea y los contertulios de radio intereconomía. Por aquella época le convenía a Aznar firmar los Pactos de Toledo, que tenían una duración hasta el 2000, quedar bien para con la población y no parecer el tipo Neoliberal que era: ya habría tiempo de ir desmantelando el Estado del Bienestar subrepticiamente. Toda tu argumentación me ratifica en la apreciación que tengo sobre las falacias y latiguillos que se sacan al ruedo por parte de los demagogos y en las ondas filipensas: muchos, y no quiero señalar a nadie, caen en ellas. En fin, amigo político, sabes que te aprecio, y también sabes que yo no soy político y por tanto no las tomes conmigo si te llevo las contraria a tus apreciaciones: Es que me resulta muy difícil que se hable de política y yo permanezca callado.

Borges y el ajedrez: ¿”Jaque mate” o eternidad circular?


Es de sobra conocida la relación sentimental, intelectual y emocional que Borges mantenía con el ajedrez. Aparte del célebre poema: “Dios mueve al jugador, y éste la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza?”. El sabio universal dejó patentes muestras de la perplejidad intelectual que el juego del tablero, y las piezas de movimientos limitados de ilimitados movimientos - hasta la muerte- puede despertar en él. Nació, dice, su afición por la filosofía desde que su padre le regaló el juego del tablero siendo él niño. En la compilación que hace Bioy Casares del autor se cita una leyenda, titulada “la sombra de las jugadas”. En ella, dos reyes enemigos juegan al ajedrez mientras en la campiña cercana sus hordas se destrozan en sangrienta batalla: "Llegan mensajeros con noticias de la batalla; los reyes no parecen oírlos e, inclinados sobre el tablero de plata, mueven las piezas de oro... Hacia el atardecer, uno de los reyes derriba el tablero porque le han dado jaque mate y poco después un jinete ensangrentado le anuncia: tu ejército huye, has perdido el reino". Es fácil darse cuenta la perplejidad que el juego puede despertar, sí: El enfrentamiento sin par entre dos fuerzas intelectuales puede llegar a la cainita destrucción del enemigo: jaque mate, destrucción. Mueven las inmaculadas blancas mientras el oscuro rey ha quedado sin movimientos. Hasta ahí, lo normal, lo esperable: Bergman expresó la misma idea de otro modo en “el séptimo sello”. Allí, el caballero Antonius Block se enfrenta con la muerte en una batalla perdida de antemano. Sin embargo, no es el “jaque mate” donde se encuentra la mayor paradoja del ajedrez que pudo dejar perplejo a Borges: es en otra cosa. En las tablas: Dos peones blancos persiguen al solitario rey de tenebrosa moral por solitarias estancias irreales; el rey queda arrinconado, pero aún le queda un movimiento, único, infinito, eterno, repetitivo, paradójico, circular: adelante-atrás. De repente, a los otros dos peones pierden su libertad: solo dos movimientos posibles para no dejar escapar al Rey. Partida infinita, circular: partida “ad aeternum”. Partimos de la premisa falsa de que las piezas tienen vida: en filosofía es esencial ese tipo de razonamiento. Paradójicos resultados, perplejidad filosófica: insondables preguntas sin respuestas de la condición humana. Por ejemplo: siempre me resulto interesante pensar en aquella película de “Superman” donde los padres del superhéroe volador quedaban eternamente incrustados en un espejo despedazado por el espacio sideral. ¿Cómo sería la vida de éstos, metidos en un trozo de cristal plano? ¿Serían sus gritos desesperados oídos por alguien? ¿Quién rompió el espejo? ¿Quién los metió allí? Con carácter entomológico el científico, o el filósofo, observa como el alacrán, encerrado en un cubo de cristal transparente, aguijonea malignamente contra los cristales. El científico tiene bajo control el experimento. ¿Quién manda en el juego?: Si, “Dios mueve al jugador, y éste la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza?”; Dijo Kasparov: “Ahora ya sabía que había entrado en un país maldito, pero no conocía las reglas del combate”. ¿Puede Dios, el filósofo o el científico controlar las circustancias del experimento? ¿No es lugar para plantearse múltiples cuestiones existenciales? Muchas pueden ser las reflexiones anejas que las circunstancias nos deparan: una reflexión sobre la moralidad del escorpión aguijoneado desde dentro y la moralidad del científico no estaría de más. Reto al escorpión que lo haga.

martes, 15 de abril de 2008

Vértigo


Creo que no se ha analizado las relaciones del Cine de Hitchcock y Luis Buñuel. Ya Francois Truffeaut preguntó a Hitchcock en su celebérrimo libro sobre si sus películas eran sueños filmados. A lo que Hitchcock contestó escuetamente que no. De todas formas Turffeaut no iba desencaminado. Porque, quizá, las películas de Hitchcock no son sueños - como eran las pelis de Buñuel - sino que eran pesadillas. Qué es "con la muerte en los talones" sino la pesadilla de un hombre que es perseguido constantemente sin saber por quién ¿Cómo debe de interpretarse la famosa escena de avión fumigador? y las escenas del monte Rushmore?. No son "los pájaros" una pesadilla sobre un ataque aviar (a parte que éstos están en la cabeza de los personajes: son sus miedos a las relaciones humanas). Qué es "encadenados" sino la pesadilla de una mujer encerrada en casa de un hombre que no quiere y que tiene una suegra pesadillesca. Pues Vértigo es una pesadilla; sí, la pesadilla de un hombre que busca la imagen de una mujer... no busca a una mujer... lo que busca es una imagen; busca la belleza reflejada en una pantalla... Una belleza de luz, como un haz de luz reflejada en una lona blanca. Busca el amor, pero eso no es cierto, busca la belleza... busca la imagen; Scottie es un cinéfago que sueña que va a conseguir una de esas imágenes de mujeres de cine.. Pero, como a Orfeo cuando mira atrás, Eurídice desaparece en un haz de niebla. Porque eso es Madeleine-Judy un haz de niebla: un fotograma, un chorro de luz que sale del proyector y sobrevuela la sala negra del cine hasta estrellarse contra la pantalla... Eso es Madeleine... por eso es inalcanzable. Yo de niño, quise buscar a Madaleine... pero no la encontré... ahora sé que Madeleine sólo está en una Imagen de cementerio, en una floristería. Por ello, cada vez que quiero volver a Madeleine se donde encontrarla, ya no sufro, como Scottie cuando Madeleine cae del campanario, pensando que nunca más volveré a verla... el cine desafía a la muerte: hace regresar desde el hades a los mitos "de entre los muertos". Ahora Madeleine es una serie de O y 1, un ente Digital que tengo en un Dvd encerrado. Nunca busquéis, nunca, las inverosimilitudes de las películas de Hitchcock, porque sus películas son pesadillas y las pesadillas nunca son verdad; pero esas pesadillas nos describen algo sobre nosotros mismos: nuestros miedos. Poco se ha estudiado las relaciones de Hichcock y su primo hermano Luis Buñuel -Ay! la pierna de Tristana, le dijo Hitchcock a Buñuel, porque se comprendían mutuamente. Por cierto, hay una escena de campanario, una mujer a punto de caer, un hombre a punto de tirarla, un hombre obsesionado... y es una peli de Buñuel... Él... No os la perdáis. No busquéis los agujeros negros de la misma manera a como lo hicieron los críticos de la época, que la pusieron a la altura del betún. Ni siquiera, cuando Truffeaut entrevistó a Hitchcock, la crítica de "cahiers du cinema" y en general la consideraba como la obra maestra incontestable que es hoy en día. Hichcock, que era muy tuno, compró los derechos... y la película se guardó en un cajón: porque para él era su película más personal. Fue en 1980 cuando se reestrenó y... la crítica quedó asombrada, boquiabierta: Porque Hitchcok mezcló como nunca la vida con el cine y el cine con la vida: lo que los cahieristas llamaban "autor"; plasmó sus obsesiones en pantalla, sus miedos, sus deseos... y lo hizo como mejor sabía hacerlo... Y es hay que darse cuenta de ello: Hitchcock, con Vértigo, de lo que estaba hablando era de CINE. Y el CINE es IMAGEN, y las imágenes son SUEÑOS. Sir Alfred habla del "efecto Kulechov", como en la ventana indiscreta, pero en vez de reflejarse "la vida" o "las relaciones humanas", en este caso, lo que se refleja es LA IMAGEN CINEMATOGRAFICA de las Diosas del Celuloide; pero esas, en sí, no existen, porque son celuloide... Hithcock no se sentía atraído por Grace Kelly - de la que estaba enamorado -; sino quizá, de la IMAGEN que Grace Kelly ofrecía en la pantalla; pero Hitchcock no la encontró ( se había casado con un príncipe casi tan feo como él - él, Hicthcock, que era el auténtico, este sí, rey Midas del CINE-). Luego quiso a Vera Miles, y tan poco la pudo tener. Y eso es lo que hace Hitchcock-Steward: intenta transformar a Novak en Grace Kelly; a Judy en Madeleine... Pero eso se supo después, cuando se supo lo del escándalo: Hictchock pidió relaciones a Tippi Hedren. Pero es que Hitchcok, que amaba el CINE más que a la VIDA, o más bien, nunca podría amar tanto a una MUJER como la IMAGEN DE UNA MUJER. En fin, nunca se ha hablado mejor de AMOR Y DE CINE como en VÉRTIGO. No busquéis las inverosimilitudes, si no: no os dais cuenta que es CINE, mentiras con apariencia de verdad; seres que parecen reales y que desfilan por una pantalla, pero que nunca ha existido, que son niebla, humo. No tienen un comienzo aquí, y luego otro fin, sino que viven eternamente naciendo y muriendo. Ya no son, sólo, un Orfeo y una Eurídice, son los nuevos Prometeos. 100, no, 200 veces he introducido el DVD en el reproductor, y 200 veces he visto a Madeleine, LA IMAGEN, diciendo : -aquí nací y aquí morí. y la VEO. y mil veces la veo MORIR, y mil veces la veo con sus misterioso vestido verde, y dejando flores en un cementerio; Mil veces he visto no a Madeleine, sino a Marilin Monroe-Madeleine, con su cara de niña tonta, coemerse la pantalla y dejando Anne Baxter a la altura del betún en "Eva al desnudo", no me importa Norma-Judy. Espero que os haya gustado el destripamiento; porque hablar de CINE es eso: destripar.

lunes, 14 de abril de 2008

El contrato a los inmigrantes


Hay que felicitar al Partido Popular por el golpe de efecto que está dando a través de sus proposiciones en materia de inmigración. Anda diciendo lo que muchos querían oír y los réditos electorales serán positivos. Que la inmigración, y la socialización e integración, es un problema digno de someter a debate me parece fuera de toda duda y hay que aplaudir que se inicie en campaña electoral, para que así los ciudadanos sepamos que lo que piensan los políticos que, llegado el caso, detentarán responsabilidades de poder. La materia es populista: se recoge lo que en foros de Internet se espeta, lo que en reuniones del mismo signo se arguye y, plof, se suelta en campaña electoral, lo que dice el taxista, lo que comenta el jubilado de la SEAT, el pintorzuelo de Villaverde: sí, ese que presentaba una lista de ceros en su boletín de notas escolares y ahora lleva en su flamante “tunning” la bandera de España y en el llavero; el homófobo y xenófobo “lumpen proletario” que culpa a los de fuera, no se sabe muy bien de qué, no dándose cuenta que la basura la tiene pegada en sus calzoncillos y que el primero que no vale ni sabe una mierda es él. Hay algunos señores políticos del Partido Popular que expresan su gran conocimiento y manejo del sector servicios y en el difícil arte de ser camarero o barman. No hay nada mejor que un español impoluto, a ser posible limpio de sangre que presente en su currículo una heráldica sin mancha, para servir unos huevos con chorizo. Yo creo que este señor político panzudo, más acostumbrado a que le sirvan que a servir, debería presentarse a algún puesto de los que ofrecen como camarero, aunque dudo que sirviera para el puesto, pues desagradable es un rato largo; además, no da el tipo para servir honorablemente pues su oronda grasa es desagradable a más no poder y aunque huela a flores como político de buen seguro que olería a carnero cuando de sus sienes goteara sudor tras salir de la cocina de un restauran. Como servidor público no vale un ardite, y en cambio se jacta de ser político: le gustan que le sirvan, y como sirviente público no vale el sueldo que cobra; más digno, más hombre y más valiente que él es el teleoperador ecuatoriano que te ofrece la línea ADSL. Ese señor es un zorro con piel de cordero, un fariseo, uno de esos que montan tenderetes a las puertas de los templos. Hipócritas, que se jactan de aliarse con la jerarquía eclesiástica, y olvidan las lecciones que dio Jesucristo en San Mateo 16, 2-9, sobre la levadura o hipocresía de los fariseos y saduceos. Como político más vale que pase a engrosar las listas del paro, pues tiene la misma habilidad para dar discursos que las críticas que hace a los camareros inmigrantes. Váyase a buscar trabajo como camarero señor, se lo ruego encarecidamente, pues de buen seguro que algún empresario de su fisonomía le mandará a la mierda. Me dirá usted que pertenece a una familia de bien y que, por ello, no tiene necesidad de irse a ser camarero. Pero, digo yo, vales lo que eres, como ser, dice ser político: como político eres una mierda y, por tanto, tu destino es el retrete humano. Una caca. Usted habla de buenos camareros y fíjese usted en lo que es, “El discurso sobre los sándwiches” comparado con los discursos elegantes que daba Gasset en el hemiciclo o cada vez que hablaba o escribía en un periódico, o los discursos políticos de Varela, o Bazán, o Azorín, o Galdós (unos de izquierdas, otros de derechas) al discurso por usted proferido va del camarero soumiller exquisito al establecimiento de comida rápida; con mis respeto para estos dignos trabajadores, pues este señor no les llega a las suela de los zapatos en su oficio. Ese discurso de los camareros bien vale una carta de despido por ineptitud reconocida públicamente.

Campaña electoral


Estamos inmersos en plena campaña electoral: Hay muchos asuntos de los que debatir: Los 400 Euros por contribuyente, el comunicado de la Conferencia Episcopal, el contrato con los inmigrantes planteado por Rajoy, el nombramiento de Pizarro, las primarias democráticas en el PP y el rifirrafe Gallardón-Esperanza, la economía…y algunos otros que de buen seguro se me pasan por alto. En fin muchos son los asuntos y poco el tiempo y el espacio. La medida de los 400 Euros por contribuyente es una medida que trata de incentivar el voto de jóvenes, creo yo y si no me equivoco, donde 400 Euros u 800, si es una pareja, puede ser un bálsamo ligero sobre la tripa oprimida por los rasillones encementados. No se si la medida es positiva o negativa para el conjunto de la economía: a lo más la veo como original, aunque es electoralista, como todo. Unos argumentos a favor dicen que insufla renta para el consumo –algo es algo- pues yo con esos 800 Euros, si es que gana el PSOE – lo cual me es indiferente - voy a ver si me compro una lámpara y al lamparero le vendrá muy bien y algunas cosas para el baño, si es que me llega; pues las cosas suben a la pendiente del Tourmalet. Se que algunos dirán que las gomas de mascar antes valían 5 pesetas y ahora valen 20 céntimos y claro es, el culpable es el gobierno que pone el precio de los chicles, como todo el mundo sabe. En fin que el ciclo económico va a la baja se sabía desde que iba a la alza: yo ya llevaba tiempo suponiendo que el ladrillazo y el cementazo caería sobre las cabezas; los más avispados se habrá puesto el casco, cerrado el chirringuito, recogida la maleta por donde asoman los billetes y puesto a recaudo el liquido obtenido gracias a jóvenes de amplias espaldas con hipotecas pesadas como el “lignum crucis”, el travesaño santo; una vez recogida la cosecha es hora de dejarla descasar en plazos fijos, pues es de todos sabido que cuando todo va mal los tipos de interés van bien para los que depositan. Es tiempo deahorrar y no de invertir. Claro es: el gobierno tiene la culpa de todo ello, pues las rebajas fiscales y el regalo de 400 Euros es “pecata minuta” para el que tiene lustrosas cuentas a plazo e invierte sobre seguro, que es tiempo de ello. Lo preferible, claro es, es la rebaja fiscal se progresiva: cuanto más dinero tengas a buen recaudo más rebaja fiscal: Es el cuadrilátero del Poder. Grandes de España. Luego está lo de Gallardón-Esperanza y lo de la Conferencia Episcopal. En asunto es largo, y no quiero aburrir al personal: no pretendo que se piense que voto a tal o Pascual: aunque tengo muy claro a quien no voto y eso es patente. Solo recuerdo cuando siendo Esperanza ministra de Educación en el edificio “María Díaz Jiménez” de la facultad de Educación de la Complutense iba a pasar a ser recinto para la diplomatura de empresariales. El pique estaba servido. Los díscolos futuros maestros con sus guitarras, flautas y pífanos entonaban en el amplio y vetusta entrada del edifico de Islas filipinas “Sin educación no hay futuro ¡Eh!” “Sin educación no hay futuro ¡Eh!” a los que las futuras (eran más las féminas) auxiliares administrativas en futuras agencias inmobiliarias cantaban “!la empresa es el futuro!””!la empresa es el futuro!”. Esto viene como molde para el contrato sinalagmático ius-civilista que propone Mariano Rajoy a los inmigrantes; medida tan populista como la de los 400 Euros- no lo niego-, dirigida, claro está a los que les gusta las pelis que protagonizan los actores que apoyan la causa republicana en los EUA (Chuck Norris, Silvestre Stallone, Arnold –depredador- ): ahora bien no veo claro como se compagina es contrato escrito, firmado y sellado en las oficinas administrativas con los lustrosos colegios con canchas en los tejados, faldas de tablilla, te deum laudamos, medias de lolitas, cigarrillo a las puertas, jerséis y calzonas hasta las rodillas para los niños de los que abundan en ciudades y avenidas capitalinas. Colegios “inmaculada concepción” (principio demostrado de forma indubitada por los teólogos en el concilio de Trento). Colegios gestionados por la COPE. Colegios del centro madrileño a donde Esperanza lleva a sus sobrinas. Colegios que incumplen el contrato cívico para los propios españoles que dudo que lo cumplan para esos inmigrantes que irán a parar a los públicos y a maestros mejor preparados –pero sobre todo más libres – que han de sostener las vigas del contrato a los inmigrantes que propone Rajoy.

Un aplauso


Se de muy buena tinta que a la Derecha y a sus velados demiurgos (empresarios-propietarios que detentan el control de empresas de tamaño mediano y grande) les suele gustar que haya tasas de desempleo tres o cuatro puntos por encima del desempleo friccional. De este modo les es más fácil negociar los salarios o despedir a un trabajador y menos costosos los procesos de selección se le hacen. Además, si hay mayor desempleo mayor es el poder que los empresarios suelen tener dentro de sus empresas. Porque, no nos engañemos los empresarios no dejan de ganar dinero en las épocas de crisis económica en sus negocios. A lo sumo sus inversiones colaterales no crecen exponencialmente, pero su negocio sigue tintineando. Conozco empresarios comerciantes, fabricantes, constructores y hosteleros que han ganado trillones con las inversiones inmobiliarias, de ladrillo y suelo, que han hecho en este periodo de crecimiento económico - producido, no nos engañemos, tras la adopción de una moneda única en el espacio europeo - y que, sin embargo, echaban pestes por la boca porque no encontraban al personal que querían para sus comercios, hoteles y demás y no poder renovar de sus plantillas a los trabajadores que no aceptaban de buen agrado sus jornadas decimonónicas. La Derecha habla de españolismo, se nutre de mensajes fáciles, repetitivos, machacones, de aparente verdad por ser mil veces repetidos: Sin embargo ¿Qué es la Derecha? Comerciantes, fabricantes y hosteleros. Cuatro, a lo sumo cinco. Todos los demás que les rodean: lameculos, limpiabotas, recoge babas e ignorantes, dicen algunos (yo no me atrevería a decir tanto). Me dirán otros: 10 u 11 millones de votos, esa es la Derecha, sin dejar de tener razón. Ustedes me creerán o no. Me importa un bledo. Pero yo les digo: la Derecha son cuatro, a lo sumo cinco: comerciantes, fabricantes, constructores y hosteleros, cuatro. El político y el cura son su fachada. Los lameculos, limpiabotas, recoge babas e ignorantes (yo no les llamaría tanto) los que les ríen las gracias, los que se sientan a su vera con risa de hienas, sin ser la hienas: las hienas son cuatro. El comerciante, el fabricante, el constructor y el hostelero de empresas medianas y grandes. Me dirán ustedes que los autónomos (el gotera, el otilio y el de la frasca) son de Derechas y no les quito la razón, pero ser de Derechas no es ser la Derecha. Espero que entiendan la diferencia. Los lameculos. Limpiabotas, recoge babas e ignorantes (yo no les llamaría tanto) también son de Derechas, pero no son la Derecha. Son otra cosa. Solicito un aplauso para el comerciante, el fabricante, el constructor y el hostelero de empresas medianas y grandes, que consiguen que 10 u 11 millones de españoles sean de Derechas sin ser la Derecha.