
He de reconocer que la política en algunos sitios es carpetovetónica. Esto no es de hoy, no es nuevo. Leo, por ejemplo, en la novela de Galdós “Misericordia”, cuando
En las cálidas noches valxeritenses, junto a las frescas gargantas durante el estío: No nos hemos sumergido en los profundos y oscuros recovecos del alma humana. Plácidas, cálidas: noches valxeritenses. Bitácora.

He de reconocer que la política en algunos sitios es carpetovetónica. Esto no es de hoy, no es nuevo. Leo, por ejemplo, en la novela de Galdós “Misericordia”, cuando

Alguno de los lectores que puedan navegar por estas páginas pueden pensar que estoy ideologizado y, por tanto, politizado. Nada más alejado de la realidad: la política me interesa bien poco. Claro es, me refiero a la política a la que habitualmente los mediocres, porque no tienen nada mejor que hacer, se suelen dedicar. Vamos, que la política me importa bien poco en ese aspecto, como he dicho. No así los debates éticos o morales que ante ella se suscitan: por eso no hay ningún partido político en especial al que yo me siento más afecto, como pueda parecer y me cansaré de repetir. Es muy posible que los que no me han leído nunca se lleven una falsa impresión por ello: que mis más furibundos ataques se los endose al Partido Popular no quiere decir, por ello, que alguno de sus partidos adversarios me sean más simpáticos. Algunos eso ya lo saben: lo que pasa que están acostumbrados a ver la política de una manera tan maniquea y misérima que no saben reconocer a un raro espécimen que piense por si mismo y en segida buscan encasillar al descasillado: con Ortega trataban de hacer lo mismo. Hay algunos que ya me han leído mucho más y que saben por donde me encuentro: Centro liberal y, a la vez, progresista. Se que esos conceptos son difíciles de entender para los que, metidos en política, han leído, sin embargo, bien poco sobre ella. No es raro encontrar habitualmente a personas que hablan de política y de España y que, a la vez, leen bien poco. Cuántos hay que ignoran casi al completo la densa y prolija Historia Social y Política Española de los últimos dos siglos. Hay incluso muchos que se quedaron en
Como creo que puede ser de interés a los posibles lectores voy a añadir y extractar un comentario que J.M. Moisés Sánchez Pérez, profesor de Filosofía y letras, en Quintanar de
Son muchos los temas que nos sugiere este capítulo desde la reflexión ética; poro por mor de la brevedad sólo quisiera acentuar dos temas con relaciones interesantes desde un ámbito intelectual y tratar de relacionarlas con problemas actuales en una visión actual.
La base del discurso de Don Quijote es, por tanto, hacer ver que el uso de las armas es un tema principal, sobre todo para alguien como él quien las toma en dos sentidos: para hacer un mundo más justo y como base de su búsqueda de la perfección moral personal. De esta manera se puede entender mejor que Don Quijote elabore un discurso contra el uso de las armas por cuestiones tan triviales como el caso de los que los toman para sofocar una burla, pues considera que este uso degrada el uso de las armas solo con fines moralmente aceptable (¿Cascos azules por ejemplo, no sé?)
Creo que la obra de Cervantes, y en especial “el Quijote”, es de obligada lectura para todos los españoles: de hecho, creo que no hay mejor defensa del españolismo que esa, su lectura y, aún más allá, su correcto entendimiento. No es difícil de encontrar a muchos que alardean de españolismo y que, a lo sumo, solo saben cuatro “latiguillos” históricos del todo incorrectos para comprender la sociología de una época, 800 años de medioevo español, por ejemplo, se zanjan con una “guerra de religión” constante; cuando de todos es sabido que las “tres culturas” convivían con mayores tiras y aflojas en el día a día; vamos que en 800 años hay muchos días y muchas gentes. En fin, no era eso a lo que iba: iba, especialmente, a la ignorancia morrocotuda que aún existe sobre ese libro tan magnífico que se llama “Don Quijote de
Capítulo XVII
Donde se da cuenta de quiénes [*] eran maese Pedro y su mono, con el mal suceso que don Quijote tuvo en la aventura del rebuzno, que no la acabó como él quisiera y como lo tenía pensado.
Afirma Riquer que ese Ginés de Pasamonte es el autor escondido que en venganza escribió la versión apócrifa y que, Cervantes sabía quien era: pero por no revelar su nombre se venga de él en la segunda parte haciéndole responsable de la perdida del rucio y le presenta como un embaucador. Cervantes, como algunos, estaba cansado de tanta molicie como abunda y tanto malintencionado. Pero, en fin, eso es lo de menos: lo más importante es que Don Quijote aparece en ese capítulo como un consumado especialista para resolver conflictos bélicos, haciendo un discurso sobre


Leo en el diario "El País" a fecha de hoy el siguiente titular: el “PP comienza la guerra del agua”. Me quedo atónito y no soy capaz de leer más y, por ello, mi mente o pensamiento se transforma en un cúmulo de imágenes encadenadas. Perdonen ustedes por la performance: me convierto en badajo de campana calandina y desde el torreón de una iglesia de tan buñuelesco pueblo me impulso contra el duro metal: ¡Tolón!, ¡tolón!, ¡tolón!, ¡tolón! Despues, por arte de birlibirloque, me sitúo en un barrio newyorkino del cine negro: Desde una ventana de la calle 22 escucho a un niño junto a una boca de agua, de esas que son habituales en las calles del New York Hollywoodiense, y desde la esquina de la calle grita a alta voz la edición vespertina del diario demócrata: ¡Extra! Extra! ¡El PP comienza la guerra del agua! ¡Extra! ¡Extra! ¡El PP comienza la guerra del agua”. “Scarface”, alias caracortada, mas conocido como Al capone, y que tiene un cierto parecido a nuestro propietario del Polaris World, manda comprar con un penique el número recién aparecido; mientras, sigue su afeitado y acicalamiento en la barbería cercana. Cuando le traen la prensa, la coge, la abre, lee el titular y lo tira. Con la espuma cubriéndole media barba y con cara de malos amigos, la que siempre tiene, va hasta el teléfono de cornetilla pegado a la pared: “Soy El Jefe: no permito que se burlen de mí de esta manera, Camps, llame a Valcárcel y dígale que me llame en seguida” y corta sin esperar respuesta. Ramsom Stodard, “Attorney at law”, y redactor bisoño del Shimbom Star prepara las rotativas del pequeño periódico del oeste, mientras el señor Peabody está borracho como una cuba en compañía del médico: ya tiene el titular: “!los pequeños propietarios contra las tierras abiertas!”. Mientras, los empleados de Chisum, el gran terrateniente, entre ellos Liberty Valance y Lee Van Cleff, corean rabiosos a las puertas del liberal periódico del Far West: ¡Open Range! ¡Open Range! que en castellano lirondo significa ¡Tierras abiertas!!Tierras abiertas!. Charles Foster Kane, “alias” Wiliam Raldolf Hearst prepara la contraofensiva: 2ª edición vespertina del “el petrolero”, para Texas, del “Wall Street Jorunal”, para New York, y, así desde la costa este a la oeste, “Diario la razón” en España, abre en titulares: “Zapatero traidor”:
”Mientras yo sea presidente, no habrá trasvase del Ebro», prometió Zapatero hace sólo un mes”, en páginas interiores. Primeras impresiones de los airados votantes borreguiles afectos: “Esto son los Nacionalistas, ¡Separatistas!, pero que viven de Todos los Españoles y con la ayuda de Zapatero. ¡DÁ ASCO tener los Políticos que tenemos!”. Se estrenan por esos días “los comancheros”, Jhon Wayne en el papel de “Chisum”, el hombre que pagó a Pat Garrett para que matara al comunista de Billy el niño; mientras en “news of the march” profieren machaconamente: “los rojos dividen a España privilegiando a los Catalanes”. El gran terrateniente murciano, con sus cerezos puestos en hilera, se caga en todo los muertos de Zapatero y hecha pestes sobre las mujeres a modo de Berlusconi: a recoger cerezas ponía él a las ministras.
Lo reconozco: leer las editoriales de los periódicos de
sobre-obispos-politica_200804160508.html
Me decía un día un señor, votante de esos del "populo labora cerezas capita solarorum cogit" a los que el mensaje de 


Sabidos son algunos de los argumentos que presenta
“ porque el que aseguró las pensiones y su revalorizacion por LEY, para que fuera un derecho y no una ocurrencia hoy, mañana una promesa, y al día siguiente una de compra de votos, luego mañana una compras de votos: para meter el cuerpo en la gente que los otros se la van a quitar: fue el PP, con el PACTO DE TOLEDO, quien aseguro las pensiones y su revalorizacion. Y tú sabes bien y analiza las Autonomías donde gobiernan unos y otros y vemos que Autonomías están mas atrasadas o mas prosperas, incluyendo Cataluña y País Vasco que casi hasta ahora, han estado gobernadas por CIU Y PNV, compartirás conmigo que son de Derechas los dos.
Sabias que para pagar las pensiones de Diciembre de 1996, hubo que pedir un préstamo, porque el Sr Solbes no dejo ni una peseta, y no se si por tu juventud, recuerdas cuando el Sr, Solbes ministro de economía actual, decía que el sistema de pensiones se iba a pique y que nos fuéramos haciendo el plan de pensiones privados.
Sobre la ley de dependencia: para que queremos una ley, si no la dotamos económicamente”
A lo que yo le di cumplida respuesta:
En primer lugar quiero señalar mi placer en debatir contigo estos asuntos, pues sabes que me gusta el debate en general (el debate político me gusta menos, pero quitando el fútbol, casi no se puede debatir de otra cosa). En fin, que hace unos días leí una columna del “diario Hoy” escrita por una representante del Patido Popular en Extremadura hablando sobre la ley de dependencia y he de decirte que compartía al 100 % los argumentos que ella daba: no tanto por los problemas de financiación, o de dinero, que no los hay, como por la falta de ganas (y de capacidades) de las Comunidades Autónomas para ponerlas en marcha. Para poner la mano en forma de cazo estuvieron de acuerdo todas: ahora bien, para ponerla en marcha se están haciendo los remolones en la hora de cumplir las obligaciones que la ley les ordena. Las recetas y recomendaciones que se expresan en el pacto de Toledo no nacieron por generación espontánea de unos cuantos políticos en 1995. En 1993, te diré, como jurista que soy especializado en esta materia, que ya eran propuestas del todo consolidadas por la doctrina científica. El Pacto llegó a buen puerto gracias a que los partidos políticos optaron por el cumplimiento del compromiso de fondo, asumido por todos, de no cambiar nuestro sistema de reparto por otro de capitalización. Y era precisamente esto, lo que más molestó a los que desde influyentes sectores financieros: estaban ansiosos que se produjera, simultáneamente a la alternancia en el Poder, el cambio radical de modelo. No es de extrañar que les pusiera furiosos un acuerdo de reformas en el modelo en lugar del cambio radical que venían defendiendo. Y no debe extrañar que el compromiso compartido de mantener el sistema público de pensiones sea precisamente el principal argumento que puede llevar a definir el pacto como un gran éxito de los políticos y de la autonomía de la política en la definición del bien común. La iniciativa de los Pactos de Toledo, iniciada con el PSOE en el Poder, y las propuestas en ellas adoptadas, como el de revalorizar las pensiones, no es una medalla que pueda ser colocada por ningún partido en concreto. Yo por aquella épocas escuchaba los debates de la noche de radio-intereconomía y como los popes financieros de

Es de sobra conocida la relación sentimental, intelectual y emocional que Borges mantenía con el ajedrez. Aparte del célebre poema: “Dios mueve al jugador, y éste la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza?”. El sabio universal dejó patentes muestras de la perplejidad intelectual que el juego del tablero, y las piezas de movimientos limitados de ilimitados movimientos - hasta la muerte- puede despertar en él. Nació, dice, su afición por la filosofía desde que su padre le regaló el juego del tablero siendo él niño. En la compilación que hace Bioy Casares del autor se cita una leyenda, titulada “la sombra de las jugadas”. En ella, dos reyes enemigos juegan al ajedrez mientras en la campiña cercana sus hordas se destrozan en sangrienta batalla: "Llegan mensajeros con noticias de la batalla; los reyes no parecen oírlos e, inclinados sobre el tablero de plata, mueven las piezas de oro... Hacia el atardecer, uno de los reyes derriba el tablero porque le han dado jaque mate y poco después un jinete ensangrentado le anuncia: tu ejército huye, has perdido el reino". Es fácil darse cuenta la perplejidad que el juego puede despertar, sí: El enfrentamiento sin par entre dos fuerzas intelectuales puede llegar a la cainita destrucción del enemigo: jaque mate, destrucción. Mueven las inmaculadas blancas mientras el oscuro rey ha quedado sin movimientos. Hasta ahí, lo normal, lo esperable: Bergman expresó la misma idea de otro modo en “el séptimo sello”. Allí, el caballero Antonius Block se enfrenta con la muerte en una batalla perdida de antemano. Sin embargo, no es el “jaque mate” donde se encuentra la mayor paradoja del ajedrez que pudo dejar perplejo a Borges: es en otra cosa. En las tablas: Dos peones blancos persiguen al solitario rey de tenebrosa moral por solitarias estancias irreales; el rey queda arrinconado, pero aún le queda un movimiento, único, infinito, eterno, repetitivo, paradójico, circular: adelante-atrás. De repente, a los otros dos peones pierden su libertad: solo dos movimientos posibles para no dejar escapar al Rey. Partida infinita, circular: partida “ad aeternum”. Partimos de la premisa falsa de que las piezas tienen vida: en filosofía es esencial ese tipo de razonamiento. Paradójicos resultados, perplejidad filosófica: insondables preguntas sin respuestas de la condición humana. Por ejemplo: siempre me resulto interesante pensar en aquella película de “Superman” donde los padres del superhéroe volador quedaban eternamente incrustados en un espejo despedazado por el espacio sideral. ¿Cómo sería la vida de éstos, metidos en un trozo de cristal plano? ¿Serían sus gritos desesperados oídos por alguien? ¿Quién rompió el espejo? ¿Quién los metió allí? Con carácter entomológico el científico, o el filósofo, observa como el alacrán, encerrado en un cubo de cristal transparente, aguijonea malignamente contra los cristales. El científico tiene bajo control el experimento. ¿Quién manda en el juego?: Si, “Dios mueve al jugador, y éste la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza?”; Dijo Kasparov: “Ahora ya sabía que había entrado en un país maldito, pero no conocía las reglas del combate”. ¿Puede Dios, el filósofo o el científico controlar las circustancias del experimento? ¿No es lugar para plantearse múltiples cuestiones existenciales? Muchas pueden ser las reflexiones anejas que las circunstancias nos deparan: una reflexión sobre la moralidad del escorpión aguijoneado desde dentro y la moralidad del científico no estaría de más. Reto al escorpión que lo haga.
Creo que no se ha analizado las relaciones del Cine de Hitchcock y Luis Buñuel. Ya Francois Truffeaut preguntó a Hitchcock en su celebérrimo libro sobre si sus películas eran sueños filmados. A lo que Hitchcock contestó escuetamente que no. De todas formas Turffeaut no iba desencaminado. Porque, quizá, las películas de Hitchcock no son sueños - como eran las pelis de Buñuel - sino que eran pesadillas. Qué es "con la muerte en los talones" sino la pesadilla de un hombre que es perseguido constantemente sin saber por quién ¿Cómo debe de interpretarse la famosa escena de avión fumigador? y las escenas del monte Rushmore?. No son "los pájaros" una pesadilla sobre un ataque aviar (a parte que éstos están en la cabeza de los personajes: son sus miedos a las relaciones humanas). Qué es "encadenados" sino la pesadilla de una mujer encerrada en casa de un hombre que no quiere y que tiene una suegra pesadillesca. Pues Vértigo es una pesadilla; sí, la pesadilla de un hombre que busca la imagen de una mujer... no busca a una mujer... lo que busca es una imagen; busca la belleza reflejada en una pantalla... Una belleza de luz, como un haz de luz reflejada en una lona blanca. Busca el amor, pero eso no es cierto, busca la belleza... busca la imagen; Scottie es un cinéfago que sueña que va a conseguir una de esas imágenes de mujeres de cine.. Pero, como a Orfeo cuando mira atrás, Eurídice desaparece en un haz de niebla. Porque eso es Madeleine-Judy un haz de niebla: un fotograma, un chorro de luz que sale del proyector y sobrevuela la sala negra del cine hasta estrellarse contra la pantalla... Eso es Madeleine... por eso es inalcanzable. Yo de niño, quise buscar a Madaleine... pero no la encontré... ahora sé que Madeleine sólo está en una Imagen de cementerio, en una floristería. Por ello, cada vez que quiero volver a Madeleine se donde encontrarla, ya no sufro, como Scottie cuando Madeleine cae del campanario, pensando que nunca más volveré a verla... el cine desafía a la muerte: hace regresar desde el hades a los mitos "de entre los muertos". Ahora Madeleine es una serie de O y 1, un ente Digital que tengo en un Dvd encerrado. Nunca busquéis, nunca, las inverosimilitudes de las películas de Hitchcock, porque sus películas son pesadillas y las pesadillas nunca son verdad; pero esas pesadillas nos describen algo sobre nosotros mismos: nuestros miedos. Poco se ha estudiado las relaciones de Hichcock y su primo hermano Luis Buñuel -Ay! la pierna de Tristana, le dijo Hitchcock a Buñuel, porque se comprendían mutuamente. Por cierto, hay una escena de campanario, una mujer a punto de caer, un hombre a punto de tirarla, un hombre obsesionado... y es una peli de Buñuel... Él... No os la perdáis. No busquéis los agujeros negros de la misma manera a como lo hicieron los críticos de la época, que la pusieron a la altura del betún. Ni siquiera, cuando Truffeaut entrevistó a Hitchcock, la crítica de "cahiers du cinema" y en general la consideraba como la obra maestra incontestable que es hoy en día. Hichcock, que era muy tuno, compró los derechos... y la película se guardó en un cajón: porque para él era su película más personal. Fue en 1980 cuando se reestrenó y... la crítica quedó asombrada, boquiabierta: Porque Hitchcok mezcló como nunca la vida con el cine y el cine con la vida: lo que los cahieristas llamaban "autor"; plasmó sus obsesiones en pantalla, sus miedos, sus deseos... y lo hizo como mejor sabía hacerlo... Y es hay que darse cuenta de ello: Hitchcock, con Vértigo, de lo que estaba hablando era de CINE. Y el CINE es IMAGEN, y las imágenes son SUEÑOS. Sir Alfred habla del "efecto Kulechov", como en la ventana indiscreta, pero en vez de reflejarse "la vida" o "las relaciones humanas", en este caso, lo que se refleja es


