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martes, 13 de mayo de 2008

El sheriff, el pistolero y el empresario tardofranquista: la ley del oeste en Coslada.

Muchos pesarán que aquello de lo que hablo es pecata minuta y que mis apreciaciones son peregrinas, cuando no sacrílegas, para con el poder constituido, fáctico, fatídico, o velado, que es el que realmente mueve los hilos. Pero en un pin, pan, pum, aparece por doquier: se desgrana y rebotan el suelo las cuentas del collar que estallan en el gres. Pero no pasa nada: la mano negra, el velado demiurgo que mueve los hilos, recogerá las piezas y las volverá a colocar a su antojo. En fin, que de lo que hablo se encuentra a la orden del día: es de ética, de moral y de política. Y "la ley del oeste", todo junto: Ven ustedes de lo que les vengo hablando de modo repetido. No voy a esconder que soy muy conocedor de la zona cosladeña: en mis años mozos bebí litros de alcohol en el centro Urugay, que corrieron por mis venas -pues siempre me ha gustado la parranda-, y bien se de lo que me hablo. Vengo repitiendo lo del Western, como si eso fuera alejado de lo real y va, y resulta, que hasta en esta ciudad ribereña del Jarama tenían un “Sheriff” que impartía su ley: la ley del Oeste. No puedo entrar mucho en ello, por falta de tiempo, pero todos saben que en esa ciudad no solo imperaba la ley que este señor imponía. “La mano”, Il capo, es otro. En el pasado era “un pistolero”, esto es una chapuzas con tino, estilo al pocero, que formaba una cuadrilla; en los años 70 fue montando su imperio. Esos empresarios del tardo-franquismo que añoraban la paz social del "jefe de empresa" y que no conoce más ley que la de sus santos huevos: léase el peregrino empresario español que de poner ladrillos, pasa a tener empresas de materiales, camiones, camioneros, floreros, matones, policías a su cuenta, personas, calles, negocios, concesionarios de vehículos, objetos con forma de persona, con carne y ojos que les ríen las gracias. Han pillado el Sheriff: detrás de el se encuentra el señor Chisum, que, como un cerdo, chapotea en el “el barro” o “el barrizal”. Pero fíjense ustedes: no es solo éll que me resulta molesto, sino la panda de energúmenos insufribles que le ríen gracias. Más atrás me decían que mi actitud no es política, y en eso debo discrepar enérgicamente; es un deber inexcusable imponerse a esos “pistoleros” que no tienen más ley que la que ellos dictan. En Coslada saben muy bien de lo que hablo, y no es Ginés de Paparilla, sino los cerdos que chapotean con en cemento. Soy un pesimista lúcido, el cerdo seguirá disponiendo su ley a la ciudad. Posiblemente, cuando vuelva la Derecha al poder, le impondrán la medalla el mérito al trabajo, pues de ser un albañil pasó a dirigir una ciudad y a tener un imperio a su lado: son los “amos de Coslada” (Busquen en Google). Los conozco bien, les he olido el aliento alguna vez, y no tienen más que mierda dentro, aunque se laven en lavabos con grifos de oro.

lunes, 28 de abril de 2008

¿Qué es ser liberal?: la vieja carraca de los obispos buscando otro son.


Vengo dando la matraca farandulera ya no sobre el viejo concepto decimonónico del liberalismo si no, más bien, sobre el adjetivo espiritual de “liberal” aplicado a las personas “individuales”. Entrecomillo estas palabras no por razones superfluas. Pero es que la empanada que se están comiendo en los diarios conservadores, en especial ABC, que, a fin de cuentas, es casi el único que merece alguna credibilidad y respeto, no se porqué – yo creo que, quizá, sea porque llevo leyéndolo, junto con el El País, desde que tenía quince años-, está siendo formidable y añadiría que pasmosa. Antes de las elecciones no había un alma, quizá excepto yo, que hablase del término; pero como se han dado de bruces con una derrota electoral andan buscando cascabeles y gatos, y, lo que es peor, que no saben si el cascabel es campanillo ni el número de patas que tiene un gato son tres o cuatro. Lo que si veo de seguro es que, cada dos por tres, el ABC se desayuna con una columna o editorial a tanto de lo liberal: te deum laudamos. La vieja carraca de los obispos buscando otro son. Sentemos las bases de una vez, al menos, para los políticos que me leen y empiecen a reflexionar, sea por una vez, de algo: Gregorio Marañón era liberal; y añado aquí un párrafo para que ustedes se den cuenta, más que nada, de como habla un señor liberal: vayan aprendiendo, señores del ABC, que creo que andan tan perdidos como muchos en sus bases. A ver si, que a mi me parece que no, este párrafo que suelta Marañón se parece en algo a los que, de aquí hace nada, salían a las calle defendiendo la familia y enarbolando la bandera de un españolismo tan rancio, foclórico de fino moldeado, como carpetovetónico. Como para que traten ahora de mantener argumento de liberal, como hace las FAES, y que no ha sido, hasta ahora, más que la inveterada actitud consuetudinaria de la Derecha española de mover los cencerros. Aquí va: “Las gentes timoratas- algunas muy respetables- que tiemblan ante la imaginaria desaparición de la familia, porque las costumbre del hogar cambian y los Gobiernos, como ahora en España, incluyen el divorcio entre sus leyes, olvidan que la columna vertebral del progreso humano está fundamentalmente vinculada a este otro progreso de la pareja sexual y, por lo tanto, de la vida familiar. Ésta perderá, sin duda –o acabará de perder- su solemne estructura patriarcal y se convertirá en algo más elástico y ligero. Pero el creer que va a anularse es tan pueril como suponer que una casa va a hundirse porque se tiren por la ventana los trastos viejos y se substituyan por otros, nuevos y simples; que, a la larga, acaban por encontrarse más cómodos. El miedo de la sociedad pacata a que desaparezca la familia y se hunda el mundo cada vez que éste da un estirón (una revolución) esa tan antiguo como la creencia de la venida del Anticristo, del fin del Universo etc. Leyendo el estudio sobre Rosseau, en los Essais critiques de Amiel, recordábamos que una de las preocupaciones del gran revolucionario del siglo XVII era, precisamente, el peligro en que, según él, se encontraba la sociedad, porque, decía, “la familia está comprometida, no existe vida doméstica verdadera, la galantería es una práctica universal y casi un honor el adulterio”. Ahora, casi dos siglos después, nuestros obispos católicos se lamentan de lo mismo y con las mismas palabras que el pensador ginebrino. Ni entonces ni ahora, ni nunca le pasará nada fundamental a la familia” (Marañón dixit 1932, en Amiel, un estudio sobre la timidez). El caso es que los obispos de 2007 siguen dándole a la pianola per seaca saecolorum:!tamborilero toque usted otro son! Pero como no andan muy convencidos tienen que buscar a columnistas que les expliquen los términos, pues ven que las izquierdas les han tumbado una vez más y algo debe pasar que no terminan de entender muy bien. Benino Pendás, profesor de Historia de las ideas Políticas, les da una clase magistral y les dice hoy en la Tercera del ABC lo siguiente: “Sí, pero no olvide usted la pregunta reiterada: ¿qué es ser liberal? Vamos con las señas de identidad. A día de hoy, significa adoptar criterios de centro-derecha, esto es, moderación sin extremismo; preferencia del orden espontáneo sobre la ineficacia estatal; confianza en los individuos libres e iguales y desprecio de la tribu y sus discursos identitarios; tolerancia y respeto hacia el adversario; buen estilo en las formas y austeridad en los contenidos; creencia en el valor moral de la libertad y el imperio de la ley; escepticismo sobre los dogmas que quieren «obligarnos a ser libres». Piense el lector si cumple estos requisitos. De lo contrario, debería reflexionar. No obstante, puede quedarse tranquilo: tampoco son liberales unos cuantos que dicen serlo. ¿Hay algún libro recomendable? Cuidado con los títulos envenenados. Dos obras bajo el rótulo «liberalismo» pueden decir con toda naturalidad cosas contradictorias. Comparen a David Boaz, recién editado por FAES, con John Gray, publicado hace mucho por Alianza. El primero es liberal de verdad; el otro utiliza en vano ese nombre prestigioso, como es frecuente por lo demás en los Estados Unidos. Allí, como saben, llaman liberales a los socialdemócratas, aunque algo conservan de su ilustre progenie: sus rivales son los comunitaristas y los nuevos republicanos. (Y ya comprenden que hablo de filósofos, y no de candidatos presidenciales). Un buen tema para que lo estudien en la fundación del PSOE y aprendan a ser coherentes.” Yo añado en sentido contrario que, mejor, lo estudien en el PP. Muy buena ha sido, por otra parte y por señalar algo, la de "piénsese el lector si cumple estos requisitos": mejor que lo piensen los de las FAES que ahí están abrazando un "liberalismo" calvinista en lo económico tan solo, pero en todo lo demás: cencerros. Esta organización está liderada, entre otros, por un señor ex-presidente, que pertenecía en su juventud a la asociación falangista de la UCM: habla de liberalismo, para lo que les interesa, pero, para nada, saca la aristocracia intelectual, el porte honorable y la distinguida actitud moral que un aunténtico liberal posee. A lo más, sale, y no crean que a hurtadillas ni nada, sino a las bravas, el baturro de turno hablando de camareros fetén y serviciales que, a él mismo, le dan mil vueltas: en lo profesional, en lo humano y, hasta, en lo liberal.No he leído el libro de David Boaz, pero estoy seguro que no llega a Marañón a la altura de las suelas y dudo mucho que este autor sea “liberal”, perteneciendo a las FAES, del mismo modo a que lo era nuestro más insigne médico humanista: Y es ya estoy cansado, aburrido y corrido de tanta incuria como abunda, de veras. Para mucho me daría el tema, pero no quiero cansar al personal. Sin embargo, mucho me temo que esto de querer abrazar la derecha el liberalismo puede ser como lo que ocurrió tras la segunda victoria electoral de Aznar: Cuando acudieron en tropel los antiguos con la enciclopedia Álvarez bajo el brazo, los nacionalcatólicos, la curia, los nostálgicos del cara al sol, y de Pepe Pinto y el Mariamanuela me escuchas que yo de vestidos no entiendo, a copar los puestos eventuales en las administraciones y en la TVE. Y sino, lean en la misma edición la columna de Juan Manuel de Prada de ese mismo día y el Matrix progre. No me extraña que el partido de Rosa Díez UPyD esté acogiendo a un buen número de disidentes liberales en un partido, creo que el único, hecha para una horma de hombres y mujeres que de hecho así se sientan: veo que mis amigos de la tertulia política ya van hilando más fino. Y es que, no se dan cuenta estos señores carpetovetónicos de la derecha, que el "liberalismo" es un cosa, que les duela o no, que traído a colación hoy en día es recalificarlo con el sufijo neo-, por corresponder a ideologías vetustas con nuevos predicamientos referidos, sin más, al tintineante pecunio cayendo en las arcas de los de siempre; sin embargo, el calificativo de "liberal" añadido a persona, se refiere, más bien, a una actitud moral extraordinaria, digna, tan solo, de unos pocos elegidos: aristócratas que lo son, simplemente, por ser mejores.

viernes, 25 de abril de 2008

All about Espe (Todo sobre Espe)



He de reconocer que Esperanza Aguirre es una gran actriz. Como es obvio, su interpretación más conocida y famosa ha sido la de Eva Harrigton, claro está, interpretado en el mundillo de la política: Se acuerdan ustedes de la cara de corderillo desangelado que ponía cuando los intrépidos reporteros del Caiga quien caiga la sacaban a las pantallas domingueras de después de misa. Igual, igual que cuando Eva, al desnudo, acudía a los camerinos de la gran Margo Channing en la famosa película all about Eve de Manckievicz. Fíjense, que ocurrencia, pensando sobre ello se me ha ocurrido una escena para el Guiñol: La vicepresidenta de la Vega haría de Margo en su camerino y, por supuesto, Eva, Eva, la gran Eva, sería Esperanza Aguirre. Extraordinaria película, de veras, ¡Vaya guión! Como la vida misma. Es sin duda una de las maneras que una mujer puede tener para ocupar el estrellato: sólo que, a mí, no me gusta: has estado muy bien, Eva, pero yo no me preocuparía tanto del corazón: siempre puedes poner ese trofeo en su lugar. La sinopsis de la historia es muy sencilla: Una perdedora apasionada por el mundo de la política asciende mediante la manipulación y el juego sucio, hasta conseguir su objetivo. Y arrampla con todo lo que se pone a su paso: extraordinarios políticos, como Gallardón, y buenas personas, como Rajoy. De todas formas: ¿De qué otra manera podía ser en un partido donde sus demiurgos son encopetados señores de la COPE, los Lyonel Barrymore de las finanzas y, por último, los senadores McCarthystas que dirigían la TVE? Ya lo digo yo: de ninguna manera. Así que esta señora se merece un reconocimiento. La idolatría y la ambición ocupan el centro de gravedad de Eva, como he leído, en torno al cual giran los sentimientos, la necesidad de ver reconocidos los méritos y de compensar la debilidad con el amor del público. Qué necesidad tiene Esperanza de ser amada: a pesar de formar parte de un juego sin otra regla que la de manipular al prójimo con la finalidad de alcanzar el estrellato o de mantenerse en una posición influyente. Aunque, claro está, a mí me gusta más ver a una ministra embarazada arengando a las tropas y mandando sobre rancios generales Gravinas, Cosmes Churrucas o Alcalás Galianos: valientes marineros de nuestra armada Invencible que fueron desarbolados, desmantelados, apresados y hundidos en el Desastre. Algo habitual, por cierto, de nuestra derecha ¿Cerril? secular: aquella que inyectaba soflamas en los estólidos periódicos del momento, el contraposición a los otros patrioteros del mismo tono propiedad de William Raldolf Hearst, con el objeto de hacernos a la mar en nuestras nueces de madera rumbo a Cuba.

Pero bueno, eso es otro tema, el de hoy es el de Eva-Esperanza. Esta señora, ¿Liberal?, que firma acuerdos maquiavélicos con Monseñor Rouco (el poder de las Ondas valetudinarias en las tiendas tradicionales, que aún quedan, de Pontejos). Acuerdo suscrito en la Comunidad de Madrid, por lo pronto, del que discrepo enérgicamente. Ven ustedes los que les vengo diciendo sobre las teocracias: pues, sí, estos señores jerarcas purpurados quieren colocar digitalmente hasta sus sacerdotes en los comités éticos de los Hospitales. ¡Macarena! Y porqué me opongo a ello: lo expreso sucintamente porque necesitaría más espacio, pues, entre otras miles de cosas, porque estos señores sacerdotes no están preparados para debatir o aconsejar sobre materias de la vida: por lo menos así lo veo yo. Su formación no es la adecuada para debatir temas éticos: pues estos señores no saben de vida de la misa a la media. Por lo pronto, su formación escolar se hizo en seminarios donde, sobre todo, faltaba la mitad – y para mi más bello elemento- de la vida: Las Evas, no solo las Esperanzas Aguirres, sino las Carmen Chacón y otras muchas y admirables mujeres les faltaron como compaeñras de pupitre: Esas que, como les han inoculado, nos hicieron, gracias a Dios, morder de la manzana de la Ciencia del árbol del bien y del mal. La verdad es ques estos señores de la Derecha no tienen término medio, o le gustan las Mamma Chicho, como a Berlusconi, - luego eligen las tipo Esperanza Aguirre como esposas-, o las deploran del todo. Cásense ustedes, señores curas, (que les diría Erasmo) y tengan prole: así sabrán más sobre la vida y dejen a los especialistas y sabios auténticos, los filósofos, que debatan sobre las materias éticas. Y es que, repito, un sacerdote, además de saber poco sobre la vida, su formación a rasgos generales es ínfima y sesgada (eso, es cierto, no quiere decir que haya sabios entre ellos, que sin duda que los hay: pero estos han de ser llamados a los comités éticos no por nombramiento del jerarca de turno, sino por su reputada y demostrada sabiduría reconocida por la sociedad toda). En fín, Graduados en Sigüenza, que es como quien dice en la Universidad con menos nivel de nuestra España humanista. Los contenidos teóricos que se imparten se han quedado, como poco, en San Agustín, y a lo más, en Santo Tomás: vamos que Scoto y los nominalistas ya son demasiado moderno para ellos. Eso, en cuanto a su asignatura principal, la Teología, porque el resto de contenido curricular son: las oraciones y las letanías; filosofía y letras también estudian, sí, pero no lo suficiente: Mantengo que solo los profesionales de las Ciencias que han reflexionado sobra la deontología y los filósofos pueden estar en comités éticos: los sacerdotes no. No están preparados para ello. Vean ustedes sus contenidos formativos: 4 años de Teología: Biblia, fundamentos de la fe, Dios, Jesucristo, la Iglesia, el hombre, los Sacramentos, la Moral cristiana, la Espiritualidad, Hª de la Iglesia, Liturgia, Derecho Canónico, Pastoral, Catequesis, etc. : me alegro que Zubiri –filósofo por el cual llegué a Ortega- se casase. Preparados están, eso sí, pero no para debatir sobre cuestiones éticas para el común de la humanidad, pues les faltan otras materias más imprescindibles para debatir sobre cuestiones morales pero, sobre todo, otras experiencias vitales humanas más amplias que las homófobas de los seminarios. Están preparados, más bien, para colocar los cencerros que más abajo dibujé a los que se dicen liberales. Con perdón si molesto, pero a estos señores les falta algo esencial para la vida: les faltan las EVAS; Esperanza Aguirre es un ejemplo de EVA, sí, pero hay más, muchas más: ¡Y lo que se pierden es morrocotudo! Así que no me hablen ustedes de ética.

miércoles, 23 de abril de 2008

Empanada liberal: perdón por un cariñoso denuesto


Como andan las cosas por el partido de la Derecha: ya he venido yo repitiéndolo como un Robinson Buñuelesco: llamaba a Dios, le buscaba por los descampados y los áridos recovecos y, tan solo, me encontraba con el eco reverberante repetido que chocaba contra las lomas fronteras. Les llevo diciendo yo a mis amigos de tertulia política (me meto en cada berenjenal), hablándoles de liberalismo y de “liberal” desde hace ya algunos meses, y va, y resulta, que ahora aparece por los periódicos estólidos de hoy en día, léase ABC. Periódico que hace unos meses era una maravilla leerle, y que, ahora, cuando ha vuelto para con el Concilio, se andan haciendo banderas con el viejo y vetusto “liberalismo”: hasta hace poco las banderas que se sacaban eran, tan solo, las salmantinas y ¡Olé!: no tenían más chicha. Y, ahora, repito, al leer a los columnistas y comentadores varios de nuestros periódicos más suculentos, se está dando la matraca al concepto; hasta se habla de Don Gregorio Marañón: Hombre, ¡por fin! Hasta las editoriales de hoy de aquél periódico que Eduardo Dato trató de dar ventaja en una liberal “intervención” estatal para perjudicar a el Imparcial o a el Liberal, dirigido por el suegro de Marañón, pero en especial al añorado diario el Sol; editoriales de aquél periódico, repito, que hoy el día anda con el run-run del liberalismo como si hubieran despertado de un sueño, no si sé si dogmático, pero rancio, un rato largo. Leía yo hace unos meses durante la campaña electoral los editoriales de estos periódicos y, la verdad, eran para mear y no echar gota - creo que un análisis más profundo ya le he hecho en artículo cercano a éste- sobre la clara postura inequívoca sobre la Derecha y el contenido inamovible de su postura secular invariable. Sin embargo, agradezcámoslo, ahora nos situamos en la empanada liberal: acabásemos. La empanada es gorda: los dirigentes populares, como he leído, se reparten entre “el liberalismo social” y “la socialdemocracia liberal”, mientras algunos otros dirigentes locales, hombres a quienes admiro, no saben por donde se andan, más perdidos, con respeto, que un zapato bajo la cama, haciendo chistes entre carlistas y liberales. Se armó la empanada: lo predije ¿Verdad?. Pues sí: Gregorio Marañón era liberal, como liberal era Ortega y Gasset; no así Unamuno, que en su juventud abrazó el socialismo para después agarrarse a la reflexión teológica existencial, tras leer a Spencer, y que casi podríamos decir que él abrió como nueva senda en el ensayo filosófico español, así como su postura casticista; postura que le valió un enconado debate con Gassett, aunque esto es otro tema más interesante. En fin, eso es lo de menos, como digo: liberales luminosos son esos dos primores de las Ciencias y las Letras que yo he referido más arriba: Marañón y Ortega. Sin embargo, señores que me leen, en una carta que remitió Marañón a Unamuno le espetó, sin más ni más, el largo peligro que corrían los tiempos venideros porque sonaban los cencerros de la “Derecha cerril”. Sí, sí, como lo oyen, Marañón, ese encumbrado Liberal y admirado, huelga decir, por mí (estoy leyendo un ensayo de Marañón sobre Don Juan en estos precisos momentos), decía, a sí, a las claras, lo repito porque me causa placer: “Derecha cerril”, cencerreante, tolón, tolón. Vamos que no soy yo: que conste. Y es que, ahora, repito una vez más, tratan de sacar la bandera del liberalismo tal y como yo les llevaba señalando hace mucho, cuando ellos lanzaban el sombrero de Rafael Farina, las banderas salmantinas pisoteadas en las aguas encharcadas tras el éxtasis de la bandolera, y, siguiendo con los Toros, el “Salamanca tierra mía”. No se lo tomen a insulto, de veras, es más bien un tironcillo de orejas cariñoso: como si sacara mi mano de la membrana endoplasmatica de mi PC –no crean que me copio de Ortega, es que me viene como anillo al dedo – para darles un sonado, pero cariñoso, cachete. Vamos, vamos: lea usted un poco más. Es cierto que algunas veces me puedo mostrar iracundo con mi verbo y me enciendo como una tea ante personas que no se lo merecen; y es cierto, también, pueden ser muchos los denuestos que se pueden lanzar cuando, en verdad, son verdades como roscas y que a muchos les causa zozobra y cara de pocos amigos para cuando me ven: pero es que, amigos míos –si lo quieren ser- que me lean, lo de “derecha cerril” no lo he dicho yo sino más altos señores. Es cierto que no todos son así y que ustedes, precisamente, no son de ese lugar de donde suenan los cencerros, por eso no se den por aludidos: no en vano, se está poniendo en el horno microondas la “empanada liberal”, que con orgullo digo que yo predije hace más de un lustro.


Releyendo a Marañón

http://www.abc.es/20080423/opinion-firmas/releyendo-maranon_200804230248.html

vuelve la burra al centro:

http://www.abc.es/20080423/opinion-firmas/vuelve-burra-centro_200804230248.html

El liberalismo no es pecado:
http://www.abc.es/20080423/opinion-editorial/liberalismo-pecado_200804230248.html



lunes, 21 de abril de 2008

Sartenazos, pobres Valbuenas y madres San Sulpicio


Muchos me diréis que porqué este blog, que lleva por título ética y filosofía, habla de política: que me encierre, argüiréis, a la reflexión teórica o contemplativa de la “idea del bien” y que cierre el pico en los asuntos donde los que suelen hablar son los más politizados. Aunque en esto último, en que cierre el pico, lo llevan claro. No está demás decir que desde hace ya algún siglo la ética, como la filosofía y la política se encuentran en el mismo saco: la razón práctica: por ello, hablar de política es una labor también del filósofo, por más que haya quedado encerrada esta disciplina en las penumbras del lugar que no es suyo totalmente: las aulas universitarias. El lugar de la filosofía y la ética se encuentra en las calles, en los foros y en la arena política también. Aquellos que eran llamados así (sophós) tenían una virtualidad: solían ser viajeros de paso que se asentaban en alguna polis populosa: no participaban en la vida política, pero sin embargo eran escuchados. Más que nada, porque su postura “cosmopolita” hacía que su mirada sobre las cosas se elevara desde cotas más altas que los propios oriundos del lugar acertaban a ver: así ha sido siempre. En fin, no era de esto de lo que iba a hablar, sino de otra cosa, aunque creía necesario justificar el porqué del sobre titulo. Iba a hablar de la tundra que se está metiendo en el Partido Popular y que, aquellos que me han leído con anterioridad, saben que estaba predicho. En más de una ocasión he referido el “todo revuelto” que se encontraban en dicho partido: por fin está apareciendo. Sólo que ha hecho falta que perdieran “dos” elecciones para que se dieran cuenta de ello o, a menos, lo pusieran de manifiesto. Voy a reconocer que el discurso de Rajoy en Elche no ha tenido desperdicio, y es una clara muestra de lo que se está cociendo en el partido. Durante la pasada legislatura sus huestes no eran capaces de alcanzar a ver lo que ocurría, y no les quiero llamar sandios –no sea que alguien se lo tome a mal-; y no veían, o no querían ver, ciegos, porque deseaban volver las ollas de Egipto, que si fueron regalonas, fue más porque no acertaban a mirarse el ombligo, felices y contentos, y se dedicaron poco a elucubrar sobre la moralidad de sus acciones y sí a ver vigas en ojos ajenos. En fin, que por fin se han descubierto el manto, y no se ven más que vergüenzas. He de respetar en todo momento a un partido como el Popular; eso sí, de ahí a no decirles lo que pienso va un largo trecho. Desde hace mucho tiempo vengo señalando, unos 7 años quizá –vamos que esto no es una reflexión nueva en mí y si compartida por otros como yo- la doble moral que en su seno advertía: por un lado, las tesis Calvinistas en lo económico y, por otro, las tesis ultraortodoxas de la jerarquía Católica. Así Esperanza Aguirre va de Margaret Thacher, de “liberal”, y en cambio nos trató de meter una norma educativa aprobada por el Concilio de Trentro Católica: esto es, que ni siquiera ella misma, en su fuero interno, se aclara cual es su tendencia ideológica. Y es que esas tesis, señoras y señores, casan mal. El viejo partido liberal Canovista se funde con el partido Conservador; de ahí salen un “totum revolutum” de ideas (liberales también los hay en el PSOE, por cierto); a su vez en el Partido Popular se le añaden los chabacanos, con perdón, y aquellos que no tienen más idea política de España y sobre España que la que colocan en un llavero: vamos, esos señores, que son legión, saben de política tan solo, lo que es hacer la O con un canuto y lanzar emitir pedorretas por su orificio. Ósea, nada: tienen una noción de España tan escuálida, tan de peineta y tan de gorro de Rafael Farina, que se han quedado irremediablemente anticuados como una canción de la niña piconera, las madres San Sulpicio, a mi la legión y sin novedad en el Alcázar. En cambio, ahí se les veía en la calles dándole a la banderola, como ya dije en otra ocasión. En fin, a estos, les hablas de Friedman o de Hayek o de liberal y te responden con cualquier pedo mental. La izquierda, o al menos el PSOE, se está agrupando en unas ideas socialdemócratas y un repertorio de ideas que van viajando hacia el futuro (que es el diamante de lo político): no el balde el ex ministro Caldera ha sido colocado en una de las más importantes áreas que a de tener un partido. En la Derecha, como digo, la cosa ha empezado a desperdigarse- aunque eso ya casi todos lo veíamos incluso me imagino que desde el mismo partido se vería por parte de los Gallardonistas- y se están dando cera de la buena. Antes de las elecciones, aunque callaban, trataban de dar una imagen de unidad de la que no gozaban, para seguir por sendas y derroteros pasados si, en una visión muy optimista, volvían a ganar las elecciones. En fin, que se están arreando buenos saltenazos mientras su legión siguen añorando las niñas Valbuenas, la Revoltosa y a la madre San Sulpicio, Lolas piconeras, María morena y !Víva Madrid que es mi pueblo! Niñas de la Venta, gigantes y cabezudos, revoltosas y bejaranas, los niños de las monjas, Curro Vargas, casa de la Troya y Don Quintín el Amargao.

sábado, 19 de abril de 2008

En tiempos de Galdós


He de reconocer que la política en algunos sitios es carpetovetónica. Esto no es de hoy, no es nuevo. Leo, por ejemplo, en la novela de Galdós “Misericordia”, cuando la Señá Benina va a casa de Obdulia y se encuentra con el ciego que daban cobijo en la portería, y con un burrero, del que extraigo este fragmento sobre una enjundiosa conversación sobre política: “Con el y con el burrero charló largo rato antes de subir, y ambos le dieron dos noticias muy malas: que iba a subir mucho el pan y que había bajado mucho la bolsa, señal lo primero que no llovía, y lo segundo de que estaba por caer una revolución gorda, todo porque los artistas pedían las ocho horas y los amos no querían darlas. Anunció el burrero con profética gravedad que pronto se quitaría todo el dinero metálico y no quedaría nada más que papel, hasta para las pesetas, y que echarían nuevas contribuciones, inclusive, por rascarse y por dar de quién a quién los buenos días”; no dejo de quedarme asombrado que hoy en día, donde han pasado más de cien años, aún se pueden escuchar conversaciones similares: lo que pasa que si aquello era realismo, esto es surrealismo.

Hablar de política y Generación del 14



Alguno de los lectores que puedan navegar por estas páginas pueden pensar que estoy ideologizado y, por tanto, politizado. Nada más alejado de la realidad: la política me interesa bien poco. Claro es, me refiero a la política a la que habitualmente los mediocres, porque no tienen nada mejor que hacer, se suelen dedicar. Vamos, que la política me importa bien poco en ese aspecto, como he dicho. No así los debates éticos o morales que ante ella se suscitan: por eso no hay ningún partido político en especial al que yo me siento más afecto, como pueda parecer y me cansaré de repetir. Es muy posible que los que no me han leído nunca se lleven una falsa impresión por ello: que mis más furibundos ataques se los endose al Partido Popular no quiere decir, por ello, que alguno de sus partidos adversarios me sean más simpáticos. Algunos eso ya lo saben: lo que pasa que están acostumbrados a ver la política de una manera tan maniquea y misérima que no saben reconocer a un raro espécimen que piense por si mismo y en segida buscan encasillar al descasillado: con Ortega trataban de hacer lo mismo. Hay algunos que ya me han leído mucho más y que saben por donde me encuentro: Centro liberal y, a la vez, progresista. Se que esos conceptos son difíciles de entender para los que, metidos en política, han leído, sin embargo, bien poco sobre ella. No es raro encontrar habitualmente a personas que hablan de política y de España y que, a la vez, leen bien poco. Cuántos hay que ignoran casi al completo la densa y prolija Historia Social y Política Española de los últimos dos siglos. Hay incluso muchos que se quedaron en la Restauración Borbónica y de ahí, dieron salto zancudo, al Movimiento, la Reconquista Civil, la Dictadura y la nueva Democracia parlamentaria: Vamos, una historia de España asentada en cuatro “latiguillos” ideológicos mal asentados. De un tiempo a esta parte he sentido un gran interés por documentarme sobre los debates políticos enjundiosos que se mantenía en la España decimonónica: y, por ello, me enganché por completo a la lectura de la novela española del XIX. Eso ya algunos lo saben: pero por si a caso hubiera nuevos lectores, les pongo al día, pues no todos mis escritos me los he quedado guardados en el disco duro exterior del PC: aunque los tengo a buen recaudo en otro sitio más difícil de configurar. En definitiva: empecé con Galdós leyendo Tristana y Nazarín y desde entonces cada vez que tengo oportunidad cae alguna nueva obra de este autor. Por descontado: Varela o Blasco Ibáñez son también de mi gusto; como lo son Unamuno, Azorín y Baroja. Se que estoy apretujando mucho el espacio, pues otros esto ya lo saben, pero es sin duda la Generación del 14 la que me suscita mis mayores pasiones, y ya iré dando cuenta de ella en mis artículos. Debemos reivindicar a aquella gloriosa generación: Gabriel Miró, Ramón Pérez de Ayala, Juan Ramón Jiménez, José Ortega y Gasset, Manuel Azaña, Gregorio Marañón. Sin duda serían ellos y sus escritos los mejores repertorios para entender parte de la política española del siglo XX con algo más de iluminación. Algunos, debido a la nefasta política cultural vivida y otros por la poca importancia que se le da a esto de las letras, se han dejado infundir por cuatro tonterías hilarantes y desternillantes que a mí no me hacen ni pizca de gracia. En fin: Es Ortega y Gassett el número uno en mi lista: para buscar una referencia política adecuada a mis propósitos sería esa. Bien es verdad que es difícil mantener esa postura ante los que con virulencia tratan de desbancarte en tus apreciaciones, y que es difícil caer hacia los extremos a causa de los iracundos: ¡No es eso! ¡No es eso! Y ya iréis cayendo en cuenta de ello. Soy más centrado, y liberal, de lo que algunos me han tratado de llevar. Lo que pasa que el guante al hígado al que llevan algunos politiqueros mediocres y de tres al cuarto hace que aparezca la dialéctica más iracunda y vehemente. Ni soy tan contrario a la Institución eclesiástica como puedo parecer, ni mucho menos. Sin embargo, es algo habitual que los mediocres, aquellos que pertenecen a las masas en rebelión de las que habló Ortega, aparten del comentario político a los intelectuales: la generación de1 14 fue un caso ejemplar, como la voz de Unamuno: callaron o hicieron callar a los que mejor sabían hablar. En fin que esto es sabido ya muchos, que son incapaces de ver por donde ando, porque, digámoslo de verdad, nunca han tenido una noción profunda de lo que la política es. Difícil es de explicarlo si no se leen algunos de los discursos políticos que valiosos intelectuales dieron en el hemiciclo en su tiempo

jueves, 17 de abril de 2008

El PP comienza la guerra del agua



Leo en el diario "El País" a fecha de hoy el siguiente titular: el “PP comienza la guerra del agua”. Me quedo atónito y no soy capaz de leer más y, por ello, mi mente o pensamiento se transforma en un cúmulo de imágenes encadenadas. Perdonen ustedes por la performance: me convierto en badajo de campana calandina y desde el torreón de una iglesia de tan buñuelesco pueblo me impulso contra el duro metal: ¡Tolón!, ¡tolón!, ¡tolón!, ¡tolón! Despues, por arte de birlibirloque, me sitúo en un barrio newyorkino del cine negro: Desde una ventana de la calle 22 escucho a un niño junto a una boca de agua, de esas que son habituales en las calles del New York Hollywoodiense, y desde la esquina de la calle grita a alta voz la edición vespertina del diario demócrata: ¡Extra! Extra! ¡El PP comienza la guerra del agua! ¡Extra! ¡Extra! ¡El PP comienza la guerra del agua”. “Scarface”, alias caracortada, mas conocido como Al capone, y que tiene un cierto parecido a nuestro propietario del Polaris World, manda comprar con un penique el número recién aparecido; mientras, sigue su afeitado y acicalamiento en la barbería cercana. Cuando le traen la prensa, la coge, la abre, lee el titular y lo tira. Con la espuma cubriéndole media barba y con cara de malos amigos, la que siempre tiene, va hasta el teléfono de cornetilla pegado a la pared: “Soy El Jefe: no permito que se burlen de mí de esta manera, Camps, llame a Valcárcel y dígale que me llame en seguida” y corta sin esperar respuesta. Ramsom Stodard, “Attorney at law”, y redactor bisoño del Shimbom Star prepara las rotativas del pequeño periódico del oeste, mientras el señor Peabody está borracho como una cuba en compañía del médico: ya tiene el titular: “!los pequeños propietarios contra las tierras abiertas!”. Mientras, los empleados de Chisum, el gran terrateniente, entre ellos Liberty Valance y Lee Van Cleff, corean rabiosos a las puertas del liberal periódico del Far West: ¡Open Range! ¡Open Range! que en castellano lirondo significa ¡Tierras abiertas!!Tierras abiertas!. Charles Foster Kane, “alias” Wiliam Raldolf Hearst prepara la contraofensiva: 2ª edición vespertina del “el petrolero”, para Texas, del “Wall Street Jorunal”, para New York, y, así desde la costa este a la oeste, “Diario la razón” en España, abre en titulares: “Zapatero traidor”: ”Mientras yo sea presidente, no habrá trasvase del Ebro», prometió Zapatero hace sólo un mes”, en páginas interiores. Primeras impresiones de los airados votantes borreguiles afectos: “Esto son los Nacionalistas, ¡Separatistas!, pero que viven de Todos los Españoles y con la ayuda de Zapatero. ¡DÁ ASCO tener los Políticos que tenemos!”. Se estrenan por esos días “los comancheros”, Jhon Wayne en el papel de “Chisum”, el hombre que pagó a Pat Garrett para que matara al comunista de Billy el niño; mientras en “news of the march” profieren machaconamente: “los rojos dividen a España privilegiando a los Catalanes”. El gran terrateniente murciano, con sus cerezos puestos en hilera, se caga en todo los muertos de Zapatero y hecha pestes sobre las mujeres a modo de Berlusconi: a recoger cerezas ponía él a las ministras.

miércoles, 16 de abril de 2008

La moral tridentina en la nueva línea de ABC



Lo reconozco: leer las editoriales de los periódicos de la Derecha me produce una valetudinaria concupiscencia. Leer el ABC, hace unos meses vista, consistía en un agradable paseo por el humanismo cristiano, al que soy tan afecto: pues a nadie oculto que soy un católico confeso, bastante erasmista, por cierto. Sin embargo, de un tiempo a esta parte el espíritu de la contrarreforma tridentina vuelve a impregnar las vetustas páginas del centenario diario español. Más atrás, aunque parezca que no viene a cuento, hablé sobre el ajedrez y sus infinitos mundos repetidos y es que, precisamente, ese análisis podría aplicarse a la Historia de España; desde el Renacimiento Humanista: vuelta y contravuelta. Llegó Cisneros, confesor de aquella Reina educada por la humanista Beatriz Galindo – ¿Se reiría de ella Berlusconi?-, y denodadamente luchó por traernos a Erasmo, la luz de los caminos fecundos de las letras en el cristianismo, e hizo florecer las Universidades humanistas en los cruces de camino de compluto. ¡AY! Pero pronto asomaron las voces de herejía entre los necios de espíritu y pronto los espadones, los pináculos y los conventos tomaron las calles del barroco. En fin, que entro hoy, 16 de abril de 2008, en el diario y me encuentro “en la tercera” una columna de sin par despropósito de espíritu y de bellaquería intelectual teológica: en pro y defensa de los obispos y la política. Expone el firmante, que se hace valer como catedrático de Derecho Político –aunque no dice de que afamada Universidad Pública -, que dos han sido los entrecomillados argumentos de la izquierda que le han irritado: la colaboración de la Iglesia con el Régimen de Franco como arma arrojadiza, primero, y que, les dicen, que la Iglesia debe guardar silencio porque no es democrática, sino teocrática, en segundo lugar. Para desbaratar el primer argumento irritante a su parecer no hace otra cosa que mantener la misma actitud dialéctica que sus oponentes, trayendo a colación también nefandos episodios de la Guerra Civil: vamos que se ha quedado, como mucho, a la misma altura de quienes critica. En el segundo argumento, entrecomillado para él, presenta, a cambio, no la enjundia preposicional de un especialista en Política, sino el mensaje mondo y lirondo que presentaría cualquier cura de pueblo en su homilía politiquera de los domingos. Refiere el susodicho clérigo confundiendo el significado de lo que la teocracia es desde que los griegos acuñaron el término (del griego Teos τεοσ[Dios] y Cracia χρατοσ[Gobierno]). Claro que sabemos los laicistas, y que bien podemos ser también cristianos, que de puertas hacia adentro la Iglesia es “teocrática”, comos sabemos también que huelen a macho retenido (semen retentum venenus est): que se organicen como les plazca. El problema dialéctico en el que cae como un cura pardillo es que “Teocracia”, en el sentido como lo usa la izquierda y en el sentido literal grecolatino, se refiere a que tratan de imponer esa forma de gobierno de puertas hacia fuera: hacia la sociedad toda. Se irrita de que le llamen teocráticos porque de puertas adentro lo son, cosa que nos trae al pairo: les llamamos teocráticos porque lo quieren ser puertas hacia fuera. Y este señor dice llamarse Catedrático de Derecho Político y presenta los argumentos como un cura lechuguino, pese a que no empezó del todo mal: aquí dejo el enlace. http://www.abc.es/20080416/opinion-la-tercera/
sobre-obispos-politica_200804160508.html

Magnífico matemático, pésimo economista.

Me decía un día un señor, votante de esos del "populo labora cerezas capita solarorum cogit" a los que el mensaje de la Derecha parece que les cala, aunque yo creo que más por tradiciones familiares, amigos y compadres que por otra cosa. Digo esto puesto que, verdaderamente, me hubo parecido de él que poco había reflexionado sobre el cobre que se bate en la política; tampoco me pareció a mí que había echado cuentas, pese a magnífico matemático y pésimo economista, de lo que recibe por parte del Estado, frente a lo que él aporta. En fin, que dijo lo siguiente: “Espero que tu amigo ZP siga con lo prometido (las pensiones, los 2500 euros a los recién nacidos, lo del alquiler, y muchas, muchas, muchas, muchas cosas más), pero ¿qué va a pasar con nuestros impuesto?, ¿nos lo subirán?, ¿dentro de un par de años estará España arruinada?, el tiempo da la razón a quien la lleva”. A lo cual, yo como avispado contertuliano en debates, no hice lo que en los telediarios de la Telemadrid se hace, y le di cumplida respuesta: No se porque dices que Zapatero es amigo mío, no siendo cierto; a lo sumo me cae un poco mejor que los caretos balconeados que se asomaban tras los quicios de las ventanas de Génova. Que Zapatero tiene mucho de idealista, no te lo niego: Ya están los Pizarros, los hermanos de la Esperanza, el propietario del Corte Inglés y los cuatro a quienes invitan a sus saraos en la costa del sol para devolverle a la realidad. Tu no te preocupes por los impuestos, hombre, que no es a ti a quien afectan su subida o su bajada… En cuanto a tu apreciación de que dentro de poco estará España arruinada te diré que ese es el tipo de “latiguillo”, falaz y sin fundamento, que se suele hacer entre los cuatro que mueven los hilos en la Derecha, para que gente como tu, con disculpas, se los trague. Hace años que tanto los economistas del lado de la oferta (de derechas) como los economistas del lado de la demanda (socialdemócratas) apuestan por un principio común: el déficit cero, Y Solbes ha demostrado de modo patente que es un gestor lo suficientemente hábil para que eso se cumpla. La diferencia estriba no en la quiebra del Estado, sino la cantidad de bienes públicos puestos al servicio de los ciudadanos. Con la Derecha esos bienes públicos –de los que tu eres consumidor, porque no me creo que pagues a Adeslas o a Sanitas, ni que lleves a tus hijos a Universidad Pompeu Fabra o los colegios Kingston - decrecerán, digo, optando por reducir los impuestos a los más opulentos (aquellos de los cuales de las paredes de sus casas cuelgan Botticcellis, Mirós y Gauguins). En fin, que no son los gobiernos quienes llevan a la ruina a un país, y menos un país como España; me sorprende que digas eso cuando me figuro que tu, que te señalas como votante de la Derecha, percibes más rentas y servicios de Estado que lo que aportas al mismo. Y no porque sepas quien eres, que lo se; si no porque en los pueblos de Extremadura suele ser así en mayor medida que en las capitales. Espero que la gente de Derechas empiece a dar argumentos razonables y razonados y deje en paz a esos “latiguillos” y “falacias” que se desmontan con un suave soplido. Hace tiempo que aprendí que el tiempo, ni el momento da la razón o la quita, más que nada porque la razón es subjetiva, como la percepción de los hechos, y que nadie y todos la llevan, pues depende de las lentes teóricas que amueblan el tolondro. Todos creen llevar la Razón, pero yo no confío en que exista una Razón indubitada y verdadera fuera de nuestra cocorota. En fin, que me parece, muy interesante el viejo adagio que has insertado, dejando a las claras tu clara formación clásica y avezado lector de los maestros latinos.”

Nuevas formas de bodorrios



Este fin de semana asistí a un bodorrio al aire libre. Tuvimos la suerte todos los asistentes de que el tiempo acompañaba de modo que, al modo americano, no saliera volando alguna pamela descarriada por efecto de un golpe de ventolera. Nos lo pasamos piporro: hasta yo bailé al chikilicuatre y el brikidance. La ceremonia fue muy emotiva y cañones de confeti salpicaron al los circunspectos invitados, a la llorosa novia y al elegante mozarrón. Allí había de todo menos cura, y la verdad, nadie le echó en falta. Los familiares leyeron sendos textos que hizo que alguna lágrima de cocodrilo rodara mejillas abajo y la concejala realizó su cometido con el mayor de los aplomos en virtud de la autoridad que se la había concedido. En tiempos de los sacerdote-cratas el solo pensar que una mujer dispensase en un altar un himeneo llevaba a los más beatos a mover los brazos, como en molino, señalando su cuerpo por diferentes partes. Yo ya había asistido a ceremonias civiles, la verdad, y siempre pensé que acudir al ayuntamiento para celebrar los desposorios era un acto bastante frío: vamos que aquello no parecía boda ni santo Cristo. Ahora mi opinión ha cambiado de redondo. Las bodas de antes eran sota, caballo y rey: Se hacía misa, el señor cura decía unas palabras que nadie entendía, rogaba a los contrayentes que era su deber cristiano rellenar la casilla del IRPF en favor de la iglesia y, ala, marchando al convite. Ahora lo molón es otra cosa: casarse al aire libre y que el concejal vaya al Restaurante; te preparan un “lunch”, donde te pones tibio a cerveza (así hasta yo bailo el Robocop). A mi la idea me ha parecido de perlas, la verdad, y me parece que ya está triunfando entre la juventud. Dentro de nada cada boda tendrá un sello distintivo: a lo seguidores del Star treck, le harán un paseíllo con espadas láser y a otros novios, por ejemplo, querrán que su boda rememore los años 80 y “la movida” y así, como en la corte monegasca, veremos al abuelo de novio vestido como Mcnamara y a la madre de la novia vestida de cura con medias blancas de liguero; y oye seguro que la boda es la repera. Ya están haciendo furor por nuestros pueblos vallenses y auguro que muy pronto la mayoría de las bodas serán así de divertidas.

Algunos latiguillos de la Derecha



Sabidos son algunos de los argumentos que presenta la Derecha. Un día, hablando con un importante señor político, formado entre los tensos debates del corro - donde todos piensan lo mismo- , me espetó tales aseveraciones con la enjundia digna, no de quien haya de dirigir ayuntamientos, sino la de un taxista que pasa todo el día enganchado a la cadena COPE, como a mi me pareció que hacía. En fin los argumentos que me dió fueron éstos (he intentado arreglar algo la sintaxis del texto, pera hacerlo más conprensible, pero no he modificado el estilo):

porque el que aseguró las pensiones y su revalorizacion por LEY, para que fuera un derecho y no una ocurrencia hoy, mañana una promesa, y al día siguiente una de compra de votos, luego mañana una compras de votos: para meter el cuerpo en la gente que los otros se la van a quitar: fue el PP, con el PACTO DE TOLEDO, quien aseguro las pensiones y su revalorizacion. Y tú sabes bien y analiza las Autonomías donde gobiernan unos y otros y vemos que Autonomías están mas atrasadas o mas prosperas, incluyendo Cataluña y País Vasco que casi hasta ahora, han estado gobernadas por CIU Y PNV, compartirás conmigo que son de Derechas los dos.
Sabias que para pagar las pensiones de Diciembre de 1996, hubo que pedir un préstamo, porque el Sr Solbes no dejo ni una peseta, y no se si por tu juventud, recuerdas cuando el Sr, Solbes ministro de economía actual, decía que el sistema de pensiones se iba a pique y que nos fuéramos haciendo el plan de pensiones privados.
Sobre la ley de dependencia: para que queremos una ley, si no la dotamos económicamente”

A lo que yo le di cumplida respuesta:

En primer lugar quiero señalar mi placer en debatir contigo estos asuntos, pues sabes que me gusta el debate en general (el debate político me gusta menos, pero quitando el fútbol, casi no se puede debatir de otra cosa). En fin, que hace unos días leí una columna del “diario Hoy” escrita por una representante del Patido Popular en Extremadura hablando sobre la ley de dependencia y he de decirte que compartía al 100 % los argumentos que ella daba: no tanto por los problemas de financiación, o de dinero, que no los hay, como por la falta de ganas (y de capacidades) de las Comunidades Autónomas para ponerlas en marcha. Para poner la mano en forma de cazo estuvieron de acuerdo todas: ahora bien, para ponerla en marcha se están haciendo los remolones en la hora de cumplir las obligaciones que la ley les ordena. Las recetas y recomendaciones que se expresan en el pacto de Toledo no nacieron por generación espontánea de unos cuantos políticos en 1995. En 1993, te diré, como jurista que soy especializado en esta materia, que ya eran propuestas del todo consolidadas por la doctrina científica. El Pacto llegó a buen puerto gracias a que los partidos políticos optaron por el cumplimiento del compromiso de fondo, asumido por todos, de no cambiar nuestro sistema de reparto por otro de capitalización. Y era precisamente esto, lo que más molestó a los que desde influyentes sectores financieros: estaban ansiosos que se produjera, simultáneamente a la alternancia en el Poder, el cambio radical de modelo. No es de extrañar que les pusiera furiosos un acuerdo de reformas en el modelo en lugar del cambio radical que venían defendiendo. Y no debe extrañar que el compromiso compartido de mantener el sistema público de pensiones sea precisamente el principal argumento que puede llevar a definir el pacto como un gran éxito de los políticos y de la autonomía de la política en la definición del bien común. La iniciativa de los Pactos de Toledo, iniciada con el PSOE en el Poder, y las propuestas en ellas adoptadas, como el de revalorizar las pensiones, no es una medalla que pueda ser colocada por ningún partido en concreto. Yo por aquella épocas escuchaba los debates de la noche de radio-intereconomía y como los popes financieros de la Derecha, el celebérrimo José Barea o el propio Pizarro como ejemplo, propugnaban que el sistema español fuese esencialmente de capitalización y privado: una asistencia mínima para los más necesitados, como ocurre en los sistemas Bedveridgianos. Que las regiones donde gobierna la derecha sean más prosperas no es una variable directa relacionada con el partido que gobierne, si no con características seculares de la industrialización española que concentró inversiones de Capital en determinados territorios. En Castilla León, si no me equivoco, gobierna el Partido Popular y a mí no me parece una Comunidad más prospera ni que se viva mejor que en Extremadura (que es, por otro lado, subjetivamente la región que mejor calidad de vida tiene en toda España). No es un problema de juventud sino de saber o no saber, esa es la diferencia, y si conocemos bien el contenido de los pactos de Toledo, como yo los conozco (tengo encima de mi mesa el libro publicado por la editoral Técnos de Jose Manuel Cabanillas Bermúdez, sobre los Pactos de Toledo, y no es usual que alguien suela tener este libro en su biblioteca) no me harías el mismo latiguillo que lanzó Pizarro a Solbes sobre el préstamo para mantener la Seguridad Social en pie. En especial porque los problemas que tenía España en esos momentos en política económica eran los de cumplir los requisitos de convergencia europea en determinados datos de la coyuntura económica y que pedían a España controlar la Inflación a costa de desempleo. Teniendo en cuenta que el sistema de la Seguridad Social es un sistema de reparto, y no de capitalización, lo que hubo fue no un problema de quiebra, pues los activos de la Seguridad Social eran mayores a su pasivo, si no un problema de cash-flow, de caja, de acometer los pagos a corto. No dudo que el Sr. Solbes anduviera preocupado por cumplir los criterios de convergencia europeos y dijera lo que dijo: Enseguida se cogió el latiguillo y se espolvoreó por los medios, de los medios a los políticos y de los políticos a la calle con objeto electoral. Mirad, mirad, dijeron, como son los socialistas los que quiere destruir las pensiones; mientras todos lo popes económicos del PP se frotaban las manos: lo cual eran, precisamente, lo que querían. En los años 1996 el Sr. Aznar no quería mostrarse como el lobo que era, y con piel de cordero quería dar otra imagen: ya habría tiempo para hacerlo cuando se ganasen las elecciones por mayoría absoluta y hacer la siguiente reválida (la que suspendieron tras el 11-M) y cumplir con sus ideólogos: José Barea y los contertulios de radio intereconomía. Por aquella época le convenía a Aznar firmar los Pactos de Toledo, que tenían una duración hasta el 2000, quedar bien para con la población y no parecer el tipo Neoliberal que era: ya habría tiempo de ir desmantelando el Estado del Bienestar subrepticiamente. Toda tu argumentación me ratifica en la apreciación que tengo sobre las falacias y latiguillos que se sacan al ruedo por parte de los demagogos y en las ondas filipensas: muchos, y no quiero señalar a nadie, caen en ellas. En fin, amigo político, sabes que te aprecio, y también sabes que yo no soy político y por tanto no las tomes conmigo si te llevo las contraria a tus apreciaciones: Es que me resulta muy difícil que se hable de política y yo permanezca callado.

lunes, 14 de abril de 2008

El contrato a los inmigrantes


Hay que felicitar al Partido Popular por el golpe de efecto que está dando a través de sus proposiciones en materia de inmigración. Anda diciendo lo que muchos querían oír y los réditos electorales serán positivos. Que la inmigración, y la socialización e integración, es un problema digno de someter a debate me parece fuera de toda duda y hay que aplaudir que se inicie en campaña electoral, para que así los ciudadanos sepamos que lo que piensan los políticos que, llegado el caso, detentarán responsabilidades de poder. La materia es populista: se recoge lo que en foros de Internet se espeta, lo que en reuniones del mismo signo se arguye y, plof, se suelta en campaña electoral, lo que dice el taxista, lo que comenta el jubilado de la SEAT, el pintorzuelo de Villaverde: sí, ese que presentaba una lista de ceros en su boletín de notas escolares y ahora lleva en su flamante “tunning” la bandera de España y en el llavero; el homófobo y xenófobo “lumpen proletario” que culpa a los de fuera, no se sabe muy bien de qué, no dándose cuenta que la basura la tiene pegada en sus calzoncillos y que el primero que no vale ni sabe una mierda es él. Hay algunos señores políticos del Partido Popular que expresan su gran conocimiento y manejo del sector servicios y en el difícil arte de ser camarero o barman. No hay nada mejor que un español impoluto, a ser posible limpio de sangre que presente en su currículo una heráldica sin mancha, para servir unos huevos con chorizo. Yo creo que este señor político panzudo, más acostumbrado a que le sirvan que a servir, debería presentarse a algún puesto de los que ofrecen como camarero, aunque dudo que sirviera para el puesto, pues desagradable es un rato largo; además, no da el tipo para servir honorablemente pues su oronda grasa es desagradable a más no poder y aunque huela a flores como político de buen seguro que olería a carnero cuando de sus sienes goteara sudor tras salir de la cocina de un restauran. Como servidor público no vale un ardite, y en cambio se jacta de ser político: le gustan que le sirvan, y como sirviente público no vale el sueldo que cobra; más digno, más hombre y más valiente que él es el teleoperador ecuatoriano que te ofrece la línea ADSL. Ese señor es un zorro con piel de cordero, un fariseo, uno de esos que montan tenderetes a las puertas de los templos. Hipócritas, que se jactan de aliarse con la jerarquía eclesiástica, y olvidan las lecciones que dio Jesucristo en San Mateo 16, 2-9, sobre la levadura o hipocresía de los fariseos y saduceos. Como político más vale que pase a engrosar las listas del paro, pues tiene la misma habilidad para dar discursos que las críticas que hace a los camareros inmigrantes. Váyase a buscar trabajo como camarero señor, se lo ruego encarecidamente, pues de buen seguro que algún empresario de su fisonomía le mandará a la mierda. Me dirá usted que pertenece a una familia de bien y que, por ello, no tiene necesidad de irse a ser camarero. Pero, digo yo, vales lo que eres, como ser, dice ser político: como político eres una mierda y, por tanto, tu destino es el retrete humano. Una caca. Usted habla de buenos camareros y fíjese usted en lo que es, “El discurso sobre los sándwiches” comparado con los discursos elegantes que daba Gasset en el hemiciclo o cada vez que hablaba o escribía en un periódico, o los discursos políticos de Varela, o Bazán, o Azorín, o Galdós (unos de izquierdas, otros de derechas) al discurso por usted proferido va del camarero soumiller exquisito al establecimiento de comida rápida; con mis respeto para estos dignos trabajadores, pues este señor no les llega a las suela de los zapatos en su oficio. Ese discurso de los camareros bien vale una carta de despido por ineptitud reconocida públicamente.

Campaña electoral


Estamos inmersos en plena campaña electoral: Hay muchos asuntos de los que debatir: Los 400 Euros por contribuyente, el comunicado de la Conferencia Episcopal, el contrato con los inmigrantes planteado por Rajoy, el nombramiento de Pizarro, las primarias democráticas en el PP y el rifirrafe Gallardón-Esperanza, la economía…y algunos otros que de buen seguro se me pasan por alto. En fin muchos son los asuntos y poco el tiempo y el espacio. La medida de los 400 Euros por contribuyente es una medida que trata de incentivar el voto de jóvenes, creo yo y si no me equivoco, donde 400 Euros u 800, si es una pareja, puede ser un bálsamo ligero sobre la tripa oprimida por los rasillones encementados. No se si la medida es positiva o negativa para el conjunto de la economía: a lo más la veo como original, aunque es electoralista, como todo. Unos argumentos a favor dicen que insufla renta para el consumo –algo es algo- pues yo con esos 800 Euros, si es que gana el PSOE – lo cual me es indiferente - voy a ver si me compro una lámpara y al lamparero le vendrá muy bien y algunas cosas para el baño, si es que me llega; pues las cosas suben a la pendiente del Tourmalet. Se que algunos dirán que las gomas de mascar antes valían 5 pesetas y ahora valen 20 céntimos y claro es, el culpable es el gobierno que pone el precio de los chicles, como todo el mundo sabe. En fin que el ciclo económico va a la baja se sabía desde que iba a la alza: yo ya llevaba tiempo suponiendo que el ladrillazo y el cementazo caería sobre las cabezas; los más avispados se habrá puesto el casco, cerrado el chirringuito, recogida la maleta por donde asoman los billetes y puesto a recaudo el liquido obtenido gracias a jóvenes de amplias espaldas con hipotecas pesadas como el “lignum crucis”, el travesaño santo; una vez recogida la cosecha es hora de dejarla descasar en plazos fijos, pues es de todos sabido que cuando todo va mal los tipos de interés van bien para los que depositan. Es tiempo deahorrar y no de invertir. Claro es: el gobierno tiene la culpa de todo ello, pues las rebajas fiscales y el regalo de 400 Euros es “pecata minuta” para el que tiene lustrosas cuentas a plazo e invierte sobre seguro, que es tiempo de ello. Lo preferible, claro es, es la rebaja fiscal se progresiva: cuanto más dinero tengas a buen recaudo más rebaja fiscal: Es el cuadrilátero del Poder. Grandes de España. Luego está lo de Gallardón-Esperanza y lo de la Conferencia Episcopal. En asunto es largo, y no quiero aburrir al personal: no pretendo que se piense que voto a tal o Pascual: aunque tengo muy claro a quien no voto y eso es patente. Solo recuerdo cuando siendo Esperanza ministra de Educación en el edificio “María Díaz Jiménez” de la facultad de Educación de la Complutense iba a pasar a ser recinto para la diplomatura de empresariales. El pique estaba servido. Los díscolos futuros maestros con sus guitarras, flautas y pífanos entonaban en el amplio y vetusta entrada del edifico de Islas filipinas “Sin educación no hay futuro ¡Eh!” “Sin educación no hay futuro ¡Eh!” a los que las futuras (eran más las féminas) auxiliares administrativas en futuras agencias inmobiliarias cantaban “!la empresa es el futuro!””!la empresa es el futuro!”. Esto viene como molde para el contrato sinalagmático ius-civilista que propone Mariano Rajoy a los inmigrantes; medida tan populista como la de los 400 Euros- no lo niego-, dirigida, claro está a los que les gusta las pelis que protagonizan los actores que apoyan la causa republicana en los EUA (Chuck Norris, Silvestre Stallone, Arnold –depredador- ): ahora bien no veo claro como se compagina es contrato escrito, firmado y sellado en las oficinas administrativas con los lustrosos colegios con canchas en los tejados, faldas de tablilla, te deum laudamos, medias de lolitas, cigarrillo a las puertas, jerséis y calzonas hasta las rodillas para los niños de los que abundan en ciudades y avenidas capitalinas. Colegios “inmaculada concepción” (principio demostrado de forma indubitada por los teólogos en el concilio de Trento). Colegios gestionados por la COPE. Colegios del centro madrileño a donde Esperanza lleva a sus sobrinas. Colegios que incumplen el contrato cívico para los propios españoles que dudo que lo cumplan para esos inmigrantes que irán a parar a los públicos y a maestros mejor preparados –pero sobre todo más libres – que han de sostener las vigas del contrato a los inmigrantes que propone Rajoy.

Un aplauso


Se de muy buena tinta que a la Derecha y a sus velados demiurgos (empresarios-propietarios que detentan el control de empresas de tamaño mediano y grande) les suele gustar que haya tasas de desempleo tres o cuatro puntos por encima del desempleo friccional. De este modo les es más fácil negociar los salarios o despedir a un trabajador y menos costosos los procesos de selección se le hacen. Además, si hay mayor desempleo mayor es el poder que los empresarios suelen tener dentro de sus empresas. Porque, no nos engañemos los empresarios no dejan de ganar dinero en las épocas de crisis económica en sus negocios. A lo sumo sus inversiones colaterales no crecen exponencialmente, pero su negocio sigue tintineando. Conozco empresarios comerciantes, fabricantes, constructores y hosteleros que han ganado trillones con las inversiones inmobiliarias, de ladrillo y suelo, que han hecho en este periodo de crecimiento económico - producido, no nos engañemos, tras la adopción de una moneda única en el espacio europeo - y que, sin embargo, echaban pestes por la boca porque no encontraban al personal que querían para sus comercios, hoteles y demás y no poder renovar de sus plantillas a los trabajadores que no aceptaban de buen agrado sus jornadas decimonónicas. La Derecha habla de españolismo, se nutre de mensajes fáciles, repetitivos, machacones, de aparente verdad por ser mil veces repetidos: Sin embargo ¿Qué es la Derecha? Comerciantes, fabricantes y hosteleros. Cuatro, a lo sumo cinco. Todos los demás que les rodean: lameculos, limpiabotas, recoge babas e ignorantes, dicen algunos (yo no me atrevería a decir tanto). Me dirán otros: 10 u 11 millones de votos, esa es la Derecha, sin dejar de tener razón. Ustedes me creerán o no. Me importa un bledo. Pero yo les digo: la Derecha son cuatro, a lo sumo cinco: comerciantes, fabricantes, constructores y hosteleros, cuatro. El político y el cura son su fachada. Los lameculos, limpiabotas, recoge babas e ignorantes (yo no les llamaría tanto) los que les ríen las gracias, los que se sientan a su vera con risa de hienas, sin ser la hienas: las hienas son cuatro. El comerciante, el fabricante, el constructor y el hostelero de empresas medianas y grandes. Me dirán ustedes que los autónomos (el gotera, el otilio y el de la frasca) son de Derechas y no les quito la razón, pero ser de Derechas no es ser la Derecha. Espero que entiendan la diferencia. Los lameculos. Limpiabotas, recoge babas e ignorantes (yo no les llamaría tanto) también son de Derechas, pero no son la Derecha. Son otra cosa. Solicito un aplauso para el comerciante, el fabricante, el constructor y el hostelero de empresas medianas y grandes, que consiguen que 10 u 11 millones de españoles sean de Derechas sin ser la Derecha.