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jueves, 27 de noviembre de 2014

Ayn Rand: Una filósofa en defensa del capitalismo.



El pensamiento de Ayn Rand es extraordinario y un carácter idiosincrásico de lo que es el pensamiento del presente y la realidad, así como lo conflictivo del pensamiento, que es situado y debido a experiencias. Criticó sobre todo el modelo económico ruso de economía planificada y capitalismo de Estado, así como la aberración y excrecencia cultural a la que llegó la "revolución rusa". No es, por tanto, extraño que Rand defienda el egoísmo racional, el individualismo y el capitalismo laissez faire, argumentando que es el único sistema económico que le permite al ser humano vivir como ser humano, es decir, haciendo uso de su facultad de razonar. En consecuencia, rechazaba absolutamente el socialismo, el altruismo y la religión. Hay vídeos de la postura radicales de Ayn Rand, acerca –y contraria- a la religión, así como su postura militante para con el capitalismo de mercado. Todo lo que abra el melón del pensar la realidad bienvenido sea, en estos tiempos en los que se vuelve a tener una necesidad voluptuosa de ideas.




miércoles, 12 de noviembre de 2014

PRESOCRÁTICOS VII. CLASES DE QUINTIN RACIONERO




La sencillísima clave de Parménides

¿Qué es la sabiduría? 
la identidad entre el ser y el pensar. Que el ser (las cosas, la realidad) es y son igual a lo que se piensa. Esa es la verdad. ¿Qué es la mentira? Que el ser (las cosas, la realidad) no es idéntico a lo que se piensa. Así saber es saber lo que las cosas son de verdad. No saber es pensar que las cosas son lo que no-son.

¿Cuál es la labor de la filosofía?

Pensar lo que las cosas son. (vía de la verdad)

Y se opone a: la verdad de los dioses antropomorfos y a la verdad de los discursos retóricos humanos (política)  porque estos piensan las cosas que no-son.  

¿Quiénes son los filósofos?

Reyes-sabios que siguen la vía de la verdad: la identidad entre ser y pensar. Los que deben tener la soberanía o arché.

Hay que comprender que el gesto filosófico es un gesto autoritario en Parménides. La diosa a-letheia sin rostro conocido es una figura abstracta y fantasmagórica de la verdad. La crítica a los dioses teológicos y a los hombres: esa es la crítica que realiza el gesto filosófico. Incluso a los pitagóricos, rechazados también en Parménides, que son rechazados también por retóricos: excluidos de la figura del saber, como los dioses del olimpo. Una figura del saber tiene un carácter imperativo de seguir una vía y prohibir otra. En ese gesto hay que notar
1) La analogía de un Parménides instaurando el programa de la filosofía como los tiranos-sabios: reclamados para que den leyes: Dar Leyes. Parménides fue convocado para dar leyes en su ciudad. Así, paralelismo de dar leyes a la ciudad y a la racionalidad es un asunto meta político.
2) La soberanía es la soberanía de la verdad, no de los dioses ni de los hombres. La noción de que pensar-ser es un proceso regido, tramado y vinculado a los mecanismos de la verdad. Hay muchos modos de verse con lo real hay un solo modo de regir la verdad: pero es la identidad del ser y el nous-pensar sobre la que se sustenta la filosofía.
Tiene un flanco débil: La crítica de Gorgias. Es una crítica fácil. Parménides afirma que la realidad se ajuste al pensamiento es una idea de ser análoga a las leyes de la racionalidad (necesidad, falta de movimiento), como discurso de la racionalidad. La identificación del logos con el logos lógico. Leyes lógicas del pensar sobre el ser.
Pero Gorgias lo critica muy bien. El ser no-es, el ser no pude conocerse, en caso de conocerse no puede trasmisible.
En Parménides el saber es una acción práctica, como modo de praxis, pues: una elección de vida racional (la vida filosófica) que es un gesto onto-praxeológico, pues. Vivimos en la racionalidad porque siendo un modo de vida, es un acontecimiento práctico: porque queremos vivir en ella. Aceptado esto por ineficaz la crítica sofística pues se trata de una elección, hay una aporía que en cincuenta años, en el siglo mitad V y principios del IV, se discuten todas las acciones de la raíz, la arqueología de nuestro mundo.
Aceptando que es un acto soberano de la voluntad de la verdad, elección pues (vivir según la verdad), sigue pendiente la cuestión: ¿Quién propone la identidad del ser-pensar? ¿El ser? ¿El pensar?
Si es “el ser” como consecuencia extravagante es que la realidad es independiente de nuestras percepciones: y “el ser” como infinitud e inmovilidad que choca con el sentido común. (Zenón) se plantean unos textos aporéticos (como el de la flecha o del Aquiles y la tortuga) y que apelan al sentido común. Se plantea como problema de máximos: “la realidad se impone al pensar”: el imperativo está por lo que las cosas son. Esto choca con el sentido común, por aprecio al sentido común.
La impresión general es que hay que hacerlo asimilable a los fenómenos, a la experiencia. Los herederos de la tradición post-parmenidea son los que apuestan que el ser es lo determinan la identidad: Anaxágoras, Empédocles, Demócrito. Que el planteamiento de Parménides es ontológico A fin de que el mundo no sea un disparate, y sea compatible con los fenómenos lo que se hace es implosionar al ser.  No se trate de que el ser explote y se expanda, sino que el ser entra hacia dentro. Así lo hace Empédocles. Es difícil saber quién es Empédocles, pues hay dos Empédocles: hay un Empédocles órfico que implica no saber quién o qué es el Empédocles llegado aquí. Pues hay un Empédocles post-parmenídeo y hay otro, órfico, que no. Empédocles es para nosotros una gran interrogación. Para Racionero son personajes diferentes. El Empédocles post-parmenídeo plantea la prioridad del planteamiento ontológico: esto es, prioridad al ser. El ser se dice de cuatro maneras: los elementos (tierra-aire-fuego-aire) y cada elemento es un ser completo. Les corresponde a los elementos describir al ser y su diferenciación respeta los elementos de la necesidad, la muerte, la no-muerte. Como condiciones del ser, y el nous pasivo, procesos estructurales para los fenómenos: amor y odio. Así hay diferencias, que producen fenómenos pero que no son engañosos y en términos parmenídeo sí lo son. La mezcla, en la física jónica, es el instrumento que permite salvar el argumento ontológico y la subordinación del pensar. Lo que hace la mezcla es que cuando hay amor entre los elementos hay un bloque: Lo Uno. Cuando hay discordia separación y no hay realidad ninguna. La realidad que percibimos es la de los tiempos de espera: amor relativo ni odio total. Así aparecen los fenómenos que debe ser recogidos por el pensar en su condición unificada, como cuatro formas análogas del ser y plurificadas, que explican los fenómenos. Este es un tratamiento de la tradición siciliana (Agrigento). Empédocles, según la tradición, es el padre de la retórica, dicen, con el fin de contentar a los que criticaban acerbamente que la idea de que no hay más soberanía que el conocimiento de la verdad y este conocimiento es quien justifica al conocimiento. Que es circular. Empédocles debe situarse entre los autores intermedios que quisieron reconciliar Parménides con la paideia siciliana donde se fraguo la ilustración griega. Pero el gesto es poco convincentes: En el Empédocles órfico de las purificaciones no hay fuerzas cosmológicas, no convence a nadie. La dificultad Parménides tiene que ser resuelta por la implosión del ser, la fragmentación del ser y la pluralidad. Su libro de las purificaciones es, quizá, el que haga que se le considere así: en la nueva religión órfica. Si la identidad entre pensar-ser privilegiar el elemento ontológico consiste en convertir una pluralidad-multiplicidad combinable con la unidad del ser. Ese es el camino son los físicos jónicos, con dos tradiciones:
1)  Tradición cualitativa y 2) la cuantitativa.
En 1) Anaxágoras (tradición cualitativa). Fue a Atenas, amigo de Pericles y condenado por “asebeia” (impiedad) por decir que el sol y la luna no son dioses: que los dioses no son dioses. Algo típico de los filósofos. Empédocles implosionan el ser ad infinitum. Los elementos tienen una entidad cualitativa muy alta para sustituir al ser. Son entidades que se autodefinen y excluyen de un vaciamiento de significado. Anaxágoras hace explotar al ser, pero sin darle atribuciones. El ser  infinitamente dividido es el conjunto de partes que lo forman semejantes y análogas porque todas parten de la participación del ser: eso son las homeomerías. Es el término que Aristóteles dijo de Anaxágoras: pero Aristóteles de Anaxágoras da gato por liebre: el ser se dice pluralmente, sin embargo pero traicionado el espíritu al confundir las partes con lo semejante: Los iguales son partes. La pluralidad no es sino está tramado con la extensión, al hablar de un pluralismo cualitativo. No sabemos si el ser es una división del ser en partes, partes iguales (interpretación aristotélica). Si sabemos habiendo dividido el ser en muchas infinitas unidades y cualitativamente diferenciadas partes, la jugada de Anaxágoras es que quien organiza esas partes es el nous. En una prioridad ontológica del ser, el nous se manifiesta como potencia ontológica. El hombre es una combinación de esas unidades, somos constituidos por ese nous, que el nous es un atributo del ser. Una potencia cosmológica. El Nous es propio del ser, un atributo del ser Por lo tanto el proyecto de la filosofía entendida como ontología se cumple. ¿Cómo se puede pensar una pluralidad cualitativa que genere por combinación entidades extensas?  ¿Cómo se puede atribuir el nous a las entidades plurales como proyección de un fenómeno de un combinado previamente conformado que es el ser humano? En el momento que el nous es propio del ser la sacralidad ya no está en el dios sino en el nous. Por eso se le acusó de impiedad. Anaxágoras está rodeado con los sofistas, pero que sostiene otra cosa: que el arché se encuentra en el nous. Y que solo puede ser percibido por el hombre y que este se pueda proyectar hacia la pluralidad.
1)      La cuantitativa (Leucipo y Demócrito). En Abdera ofrece una respuesta a la aporía parmenídea pero que evita las perplejidades. Si se divide el ser hay que dividirlos cuantitativamente. El ser es una potencia de realidad de la physis: y es un material y, por tanto, parte extensas. Los átomos al juntarse forman cuerpos. Platón les critica por cultivar la polimatía (conocimientos variados. Exigían el conocimiento de medicina, matemáticas para conocer el mundo. Las combinaciones no son obras del ser o inteligencia del ser. Son combinaciones no teleológicas. El pensar desaparece de la construcción ontológica y solo es un reconocimiento. El pensar es un atributo de la subjetividad que permite el reconocimiento de la estructura general del universo, pero no está organizada por ninguna inteligencia, sino que es el azar. La necesidad es la repetición del azar y la inteligencia refluye. Se insiste en que el que pone la identidad es “el ser”.
¿Pero y si pensamos que el responsable de la identidad es el pensar?  En la historia del pensamiento griego es un momento solemne. Es una torsión fundamental. El ser es un atributo del pensar. Es lo que se juega en el debate de la ilustración. Los sofistas dicen que no: que la postura sofista criticar la noción de identidad de pensar y ser. Y Sócrates recoge el pensar desde el pensar y no desde el ser. Les recoge el guante y nace Sócrates. No niega la identidad pensar y ser: pero se pone en el pensar, no en el ser.



lunes, 3 de noviembre de 2014

La Teología implícita en El Capital



IN GOD WE TRUST


Metáforas teológicas en Marx II


 «Estos tienen un mismo propósito, y
entregarán su poder y
su autoridad a la Bestia [...] y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la Bes-tia, o el número de su nombre» (Apocalipsis 17,13 y 13,17;texto citado en El Capital, I, cap. 2 [1873])


La única ciencia es la Teodicea (Hegel) (...) y el capitalismo es Moloch



Esta frase sobre la ciencia única la escribió Hegel en una carta escrita a un amigo suyo. Quiere decir esto que lo único que importa como conocimiento es el conocimiento de lo que es justo y por tanto divino. Ese el significado de teodicea en sentido espistémico. Del griego Diké, justicia, y Theos, la divinidad inmanente a la naturaleza. El objetivo de Hegel en la Lógica es, ni más ni menos, que esa búsqueda. Una onto-teología, pues: la representación de Dios en su esencia anterior a la construcción de la naturaleza y del espíritu finito. Si tenemos en cuenta que Marx lo que hace es darle la vuelta a la Lógica de Hegel, podemos decir que lo que Marx hace es la descripción de Moloch: El Dios fenicio que se traga a los hijos primogénitos. Esto es: El Capital, como devorador de humanos, al cual se sacrifican en el trabajo. La descripción de Marx es, ¡Oh sorpresa!, teología pura y dura: El capital como descripción del anti-Dios, del fetiche, del Anticristo. Algo ya suficientemente estudiado es que Marx bebe del pietismo, como doctrina teológica en amplio desarrollo en Alemania, donde recibió las doctrinas del anti-cristo y de la prioridad de la praxis (pág. 13). La tesis lógica de Marx es la siguiente (Dussel pág ss.):  1)PMa(premisa mayor): si un cristiano es capitalista.  2) PMe(premisa menor): y si el capital es la «Bestia» del Apocalipsis, el «demonio visible» 3) Conclusión: dicho cristiano se encuentra en contradicción práctica.  Por cristiano está refiriendo al Luterano, el puritano. El cristiano, pues, se encontraría en una contradicción: porque en el ejercicio de su praxis diaria en el sistema capitalista involucraría éticamente una acción satánica, demoniaca (pág. 15). Si esto es así hay cuatro maneras para evadirse de ello. 1) Asumir el cristianismo y rechazar el capitalismo 2) Afirmar el capitalismo y rechazar el cristianismo (ocurre pocas veces, pero ocurre). 3) Inventar una religión fetichizada, con el nombre de cristiana, modificada para que no fuera contradictoria con el capital (lo que hay). O 4) Interpretar la Economía para que no resulte contradictorio con el cristianismo más auténtico y profético. Lo que no han entendido los exegetas de Marx es que el cristianismo que criticaba Marx teólogo era el 3): la religión fetichizada, que es la crítica que lanza Marx. A la religión fetichizada y anti-profética. Claro, como decía Justino en el siglo II, si nos llaman ateos, claro que lo somos de esos supuestos dioses. Lo que muestra Marx en El capital es que el plus-valor es impago. Y por tanto es no-ético. El capital intentará ocultar dicha eticidad asegurando que “crea la ganancia desde sí mismo, desde la nada”. Lo otro que intentará demostrar Marx es que el capital hará una interpretación ideológica y encubridora, fetichizada, de la esencia no ética del capital: y se tornará como Absoluto. Esto es: corta de raíz y oculta el fundamento de su esencia, y lo hace desaparecer: La enajenación de trabajo, que es la fuente del valor. Así, El capital de Marx aparece como una obra teológica de primer orden: Lo que Marx tratará de demostrar (y lo logra) es que el sistema capitalista es la Bestia del Apocalipsis, Moloch, Mammon, Baal (Pág. 18); y junto a las categorías económicas, en paralelo, hay una teología metafórica en El capital que, para quien se haya sumergido de lleno en la obra, no tiene ya duda de ello. Y las metáforas, afirma Dussel, vienen concatenadas con una Lógica determinada, como una teología implícita. El Dinero en su figura de siervo, afirma Marx, en la que se presentó como simple medio de circulación se vuelve de improviso soberano y dios de las mercancías. Curiosamente lo mismo que dijo san Pablo (2,6-7); usando Marx el Nuevo Textamento de forma muy sutil y versada (pág. 19).arx no dirá que Dios ha muerto, como dijo Nietzsche: sino que afirmará que está vivo y coleando. En los billetes de Dólar lo dice bien claro: "In God we trust". En el Dios dinero. No otro es el Dios norteamericano y no otro es el Dios para muchos, y no lejanos.

LAS METÁFORAS TEOLÓGICAS DE MARX (Dussel)



I

Junto con la lectura de El Capital, voy a ir haciendo lectura de esta obra de Enrique Dussel: “Las metáforas teológicas de Marx”, lo hago por necesidad comprensiva: para hacer una lectura actual de Marx y una lectura “fuerte” del mismo. Dussel inicia el libro con estas palabras: Este libro, comenzado antes del 9 de noviembre de 1989, día de la «caída del muro de Berlín», poco o nada debió cambiar lo ya escrito. La pertinencia de Marx crecerá en el futuro, ya que se manifiesta como el gran crítico del capital, más aún si éste pretende ser el Poder triunfante a finales del siglo XX. Su carácter fetichista sin contrapartida lo manifiesta más monstruoso y causa directa de la miseria de gran parte de la Humanidad, en el «Sur» (el llamado Tercer Mundo), en especial desde la destructora guerra del Golfo Pérsico, desde el 15 de enero de 1991, por el control del petróleo. Esperamos que este libro pueda colaborar para una relectura distinta dela obra de aquel gran pensador, filósofo y economista del siglo XIX. Contra lo que piensa el teólogo polaco, Josef Tischner, Marx no sólo no ha muerto, sino que generará nuevo impulso al pensar crítico filosófico, económico y aun teológico.”

Un libro esclarecedor, y yo diría que necesario, para leer a Marx es “Las metáforas teológicas de Marx”, de Enrique Dussel. Pues los teóricos marxistas posteriores a Marx fueron incapaces de leerle en todas su amplitud. Una amplitud que solo puede ser conocida si se tiene en cuenta que Marx viene de tradición rabínica, que su madre fue judía toda la vida, y él nieto de rabinos. La lectura de El Capital está repleta de metáforas teológicas, las cuales han sido mal interpretadas o ni siquiera eso: se han pasado de largo; por ello, para leer a Marx hay que saber teología y conocer cuál es el pensamiento semita y cuales eran las corrientes teológicas en la Alemania (seminario de Tubinga) de su tiempo: en especial el pietismo, que era ya una teología de la praxis. Enrique Dussel aúna esos conocimientos en esta obra. Y es que, efectivamente, las frases teológicas en el Capital son abundantes. A su vez Marx es un gran conocedor, como decimos, del pietismo de Wuerttemberg. Max Weber en su obra sobre la ética protestante acusa a Marx de algo que no es cierto: la concepción materialista como explicación del capitalismo, olvidando los caracteres espirituales. Dussel nos muestra la falsedad de esa aseveración de Weber.  Marx, como alemán, es un conocedor claro y heredero de la aufklärung  (denominación de ilustración del movimiento racionalista del siglo XVIII en Alemania); que en Hegel se manifiesta con una visión optimista de la Historia: consiste en el desarrollo del Absoluto mismo: la Heilsgeschichte o  Historia de la Salvación y la afirmación de la bondad de la naturaleza humana; y que en un proceso profundamente influenciado por la posición semi-pelagiana (en el sentido de que la acción humana dialécticamente merece la gracia de Dios) del pietismo de Wuerttemberg, pues. Un movimiento en contra del Dios Luterano abstracto y lejano. Y la doctrina de simul justus et peccator: Al mismo tiempo justo y pecador] que sumía al creyente en un inmovilismo, que llevaba a una vida espiritual estéril, resignada y fatalista, que, de paso, justificaba la dominación de los príncipes luteranos sobre el pueblo de los pobres (¡No es la religión católica española sacerdotal de la misma esencia que cayó aquel luteranismo de la prédica!). Marx fue alumno de Bruno Bauer y su ayudante y si Bauer no es expulsado de la Universidad posiblemente Marx hubiera sido un profesor de teología. La imposibilidad y frustración de esa carrera teológica en Marx posibilitó que Marx hubiera de ganarse la vida como periodista. Y en esa experiencia conocer las condiciones de vida reales (materiales) de los pobres obreros de Renania. Que el mundo es organizado bajo una estructura de “pecado original” cuál es la pobreza de aquellos que producen precisamente vida y que aquellos que se apropian de ese excedente lo hacen por gula y egoísmo puro y duro de Midas modernos. Así, esa experiencia es la que le permite y le lleva estudiar la Economía Política Inglesa posteriormente, cuando ya en el centro del capitalismo mundial es consciente que se filosofa (intento de comprender lo real) para cambiar lo real - valga el pleonasmo- en esa influencia del pietismo alemán como praxis. Spener, fundador del pietismo, dijo que la realidad de la religión no consiste en palabras, sino en hechos. El libro de los apóstoles lleva por título esclarecedor: Praxis Apóstolon. ¡Qué casualidad! Siendo Marx el filósofo de la praxis por excelencia. ¿Marx teólogo? Se preguntan algunos: Pues, sí Marx Teólogo. Marx era un tipo de una cultura apabullante: Teología y Filosofía (pero de la de nivel). Economía Política por razones de necesidad. Idiomas: Alemán, Francés, Inglés. Estudió español para leer El Quijote en español, y ruso para entenderse con los populistas rusos. Y lo que hay en Marx no es otra cosa que un objetivo teológico o una teología de la praxis: explicación de la pobreza en los nuevos sistemas económico-productivos nacientes.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Lectura de El Capital: Los nadie como un a-logon para el capital.





VIII

¿Cuándo surge el capital? Para Marx el modo de producción capitalista solo surge cuando el poseedor de los medios de producción (entendemos por medios precisamente lo que es preciso para conseguir el fin, que es la producción de mercancías –esto es herramientas y maquinaria y que según Marx es “trabajo muerto” y trabajo vivo; entendiendo que trabajo, como venimos diciendo, es vida subjetivada y, por tanto, el trabajo vivo el generador del valor, que una vez subsumido en el capital es "trabajo muerto"-)…cuando el poseedor de los medios de producción, digo, y de vida encuentra en el mercado al “trabajador libre” como vendedor de su fuerza de trabajo (pág. 123). Pero, recordemos otra vez, el “trabajador libre” era una minoría muy pequeña en Grecia y en Roma; en la llamada Edad Media casi inexistente. Se constituye en un fenómeno en Europa de la Edad Moderna y tras las revoluciones burguesas a finales del siglo XVII. Y es en el siglo XIX cuando se empieza a operar el cambio. Que en el siglo XX ya se considera como “natural” (aunque no debería, porque la causa –y es un aviso a navegantes despistados- de que el siglo XX haya sido tan sanguinario son porque esa relación no es tan “natural” como se pretende). ¿Cuál es el valor de la fuerza de trabajo? Avisemos que valor, otra vez, es trabajo vivo y que fuerza de trabajo es el productor de valor. Por lo tanto el valor de la fuerza de trabajo es el trabajo socialmente necesario para la conservación y reproducción de la fuerza de trabajo. Usando las determinaciones construidas. Aparentemente parece un concepto vago y sin sentido: sin embargo ha sido una concepción importantísima para el desarrollo de la Antropología Social y Cultural y el estudio de clanes, etnias, sociedades y grupos humanos. Porque en una sociedad equivalencial su desarrollo social y cultural depende del trabajo vivo empleado para la reposición social y su mantenimiento (creación de vida y medios de vida). En el sistema capitalista se sigue una rueda continua que consiste en trasformar dinero por capital (plus-valor apropiado). En cambio, “el propietario de la fuerza de trabajo es mortal” (pág. 125) el objetivo último que perseguiría el capital es la regeneración perfecta de esa fuerza de trabajo. Pero la demografía sigue otras leyes, que la Antropología Social y Cultural también ha descubierto gracias a Marx y Engels. En estos momentos –en términos mundiales- sobra fuerza de trabajo para los niveles de apropiación de excedente que consideran en su razón. Y en eso el capital opta por el cierre de fronteras o la invisibilidad de los nadies y de los nada. Esos nadie son un a-logon para el capital.